Siglo XVIII Guerras Revolucionarias Francesas III (1.798-99) Campaña de Napoleón en Egipto-Siria en 1.799. Batalla del Monte Tabor

Campaña de Desaix en el Nilo Alto

Desaix al finalizar se dirigía hacia el Alto Egipto esperando la llegada de la flotilla, cuando se produjeron alzamientos egipcios en Tahtah. Davout fue enviado con sus jinetes para ir y reducir estos brotes peligrosos. El 3 de enero de 1.799, se encontró con un levantamiento frente a Saouaqui. Los dispersó y masacró a 1.500 rebeldes, con solo 15 heridos.

Advirtió que hacia Tahtah, se estaban reuniendo fuerzas numerosas, él fue allí. Grandes masas rodean la columna francesa y la atacan en la cola. Los dragones del RD-20 ayudados por el RD-15 de Pinon rechazaron las cargas matando a ciento 150 jinetes. Luego atacaron a los hombres a pie y mataron a 800. Como el pueblo vecino también participó en la revuelta, los caballos ligeros lo invadieron y exterminaron a 500 rebeldes.

Estos dos ejemplos terribles traerían la paz a la retaguardia. El 19 de enero de 1.799, la flotilla finalmente llegó. Desaix se va al día siguiente sabiendo que Mourad lo está esperando, listo para la batalla, por fin.

Campaña de Napoleón en Egipto y Siria 1798-99

Batalla de Samhoud (22 de enero de 1.799)

Mourad-Bey tenía sus 1.500 mamelucos más 400 llevados por Hassan-Bey que habían descendido de Esneh, su capital. Los soldados de infantería llegaron a través de Kosseir desde Mesque. Estas infantes sumaban unos 2.000 y eran valientes y fanáticos. Los árabes complementan esta fuerza con unos 3.000 jinetes y 7.000 infantes, pero se sabe que huían fácilmente.
Los infantes están en Samhoud, detrás de un canal casi seco que se une al Nilo, los mamelucos estaban más a la izquierda hacia el desierto. Desaix avanzó hacia ellos en tres cuadros: el delantero bajo Belliard se dirigió hacia el pueblo; el Friant se dirigió hacia el Nilo y entre los dos, la caballería también formó en cuadro.

El cuadro de Belliard rechazó el ataque los mamelucos. Estos luego se mueven, y rodearon el cuadro de Friant sin éxito. Posteriormente fueron cargados por la caballería de Davout y huyeron al desierto. Los infantes se rompieron y Desaix avanzó hacia Farchout que fue tomado y saqueado, luego marcha hacia Hou ocupado por la noche. La victoria fue total.
El avance continuó y el 26, Tebas fue tomada. El 27 Esneh estaba ocupado, Friant permaneció allí. Belliard continuó con la caballería hacia Syène. El 1 de febrero de 1.799, la caballería entró en Syène y al día siguiente llegó Belliard. Ocuparía la zona de Asuán y se organizó allí. Tendría que esperar hasta el 18 para tomar la isla de Philae. La caballería descendió por ambas orillas del Nilo.

Batalla de Redeciech (11 de febrero de 1.799)

El 11 de febrero, cuando Davout bajaba por la orilla derecha del Nilo, fue sorprendido por los jinetes de Osman-Bey en Rediciech, que derivó en una terrible lucha de caballería.

Las pérdidas fueron grandes e iguales en ambos lados. El líder del escuadrón, Fontête, fue muerto por Osman-Bey, Lasalle luchó como un león, pero murieron 37 franceses, incluidos 6 oficiales y otros 44 resultaron heridos. Osman-Bey herido regresó al desierto.

El 13 de febrero, se produjo otro ataque en Keneh. Conroux los rechazó pero fue herido, 200 atacantes resultaron muertos y Dorsenne, entonces comandante del batallón, los persiguió. No hubo pérdidas entre los franceses.

El 14 de febrero, Friant atacó a estos enemigos, en su mayoría mecquains (del Nilo Alto).

El 17 de febrero, salió de Aboumanah y los aplastó, apoderándose de su campamento. Hubo 400 enemigos muertos y un botín considerable. Friant luego se dirigió a Girgeh donde dejó a Morand con un batallón.

El 2 de marzo, Desaix dejó Kous y llegó a Farchout el 3 de marzo. Llegaría a Siout el 8 de marzo.

Desastre de Benout (3 de marzo de 1.799)

Hassan-Bey recibió importantes refuerzos importantes y se dirigió a atacar la flotilla en Benout, retrasada por vientos contrarios. Morandi mandaba el djerme armado Italia, seguido de muchos barcos que transportan heridos de Redecieh y muchos enfermos. Los enemigos se apoderaron de las pequeñas embarcaciones a pesar del intenso fuego del Italia que mató a muchas de ellos. Luego abordaron un cañonero que había encallado. Morandi lo asaltó por todos lados, prendió fuego a la pólvora y los muertos en el río. Todos los franceses fueron masacrados, 200 marineros y 300 enfermos o heridos.

Revancha de Benout (8 de marzo de 1.799)

Belliard se adelantó para vengar este desastre. En la llanura de los Coptos, hicieron retroceder a los mecquains (infantes del Nilo Alto) que eran unos 3.000 apoyados por 400 mamelucos. Los condujo de regreso hacia Benout y rodeó a la infantería. Le llevaría tres días de combate para aniquilar a más de 600 enemigos. Situó en Keneh como base principal.

Desaix en Siout, organizó sus bases a lo largo del río. Detrès estaba en Minieh, Lasalle en Tahtah. Morand a Girgeh. Pinon se quedará en Siout. Desaix reagrupó a sus hombres y forma una columna móvil que volverá a subir por el Nilo hacia Keneh, donde llegaría el 27 de marzo.

Batalla de Benout (3 de marzo de 1.799)

Batalla de Bier el Bar (2 de abril de 1.799)

El 2 de abril, la columna de Desaix sigue la orilla derecha del Nilo, la infantería cerca del río y la caballería en las alturas, cuando los exploradores anunciaron la presencia de enemigos. El general que avanzó para ver la situación, cuando tuvo que volverse a toda velocidad al ser atacado por muchos mamelucos. Duplessis cargó con sus húsares en una furiosa lucha en la que encontraría la muerte. El jefe del escuadrón Bouvatier que también acudió en su ayuda con sus dragones, también fue muerto. Los mamelucos fueron rechazados pero las pérdidas fueron muy fuertes. Después de este combate, Hassan-Bey se retiró muy lejos.

Desaix descendió por el Nilo, dejó a Belliard sostener la parte superior. Se quedó durante un tiempo en Girgeh, y luego descendió a Siout, donde llegaría el 15 de mayo. Durante este tiempo, hubo muchas luchas a lo largo del Nilo.

Batalla de Beni Adin (16 de abril de 1.799)

A partir de Siout, Davout se dirigió hacia Beni Adin, donde había comenzado una revuelta. Aplastó a los rebeldes, 2.000 de los cuales fueron muertos y se hizo con un botín considerable.
Los beys aún mantuvieron la campaña, pero esencialmente lo hicieron cuando Bonaparte se dirigió a Siria.

Campaña de Napoleón en Siria 1.799

Antecedentes

Con la escolta de su flota de naves de transporte capturadas en la batalla del Nilo o de Abukir, el general Napoleón comenzó a planear otra forma de sacar de Egipto a su ejército francés de Oriente, decidiendo que la mejor manera era atravesar la costa mediterránea de Palestina y Siria hasta llegar a Turquía, cruzar el estrecho del Bósforo y llegar así al continente europeo.
Pero tras sojuzgar Egipto, el Imperio Otomano le fue hostil a Francia, y aunque en realidad los beys mamelucos eran casi independientes de La Puerta Sublim, que tenía a los egipcios como parte irrenunciable de sus dominios.

Bonaparte planea librar una breve campaña contra los otomanos, logrando las suficientes victorias como para forzar al Sultán a firmar un acuerdo permitiendo a los franceses cruzar sus territorios.

Además, Napoleón necesita triunfos que compensasen la pérdida de su armada para seguir contando con el apoyo del Directorio y la opinión pública francesa, llegando a decir: -“¿Que no tenemos flota…? pues bien… ¡ Hay que morir aquí, o hacerse grandes, como los antiguos…! Este acontecimiento nos obliga a hacer grandes cosas…. y las haremos.”

Desde ese momento, este razonamiento lógico sería constante el resto de su vida, pues a diferencia de los monarcas europeos contra los que lucharía, Bonaparte necesitaba de victorias para sostenerse políticamente y conseguir reclutar más hombres para sus ejércitos.

Sin embargo muchos pensaron que el general comenzaba a sufrir delirios de grandeza, al pretender emular a célebres conquistadores como Alejandro Magno y Julio César, y que soñaba con tener su propio imperio euroasiático, que abarcaría de Inglaterra a la India…

A mediados de octubre del año anterior había comenzado los preparativos de la campaña, pero los franceses se vieron retrasados por la rebelión en El Cairo, que les obligó a suspenderla para asegurar su hegemonía militar y administrativa en Egipto. Después aparece una epidemia de peste bubónica que causa miles de bajas entre el ejército de ocupación.

En diciembre, los espías franceses informan a Bonaparte que Inglaterra intenta formar una segunda coalición contra Francia en al que estaría también Turquía, y para conseguir su afiliación, los británicos habían mandado a los puertos sirios una pequeña escuadra con el fin de transportar dos columnas de soldados otomanos a Egipto.

E 7 de febrero, el ejército de Oriente al mando de Napoleón comenzó su campaña hacia la provincia turca de Siria entrando en Gaza con 13.000 soldados, organizados en 4 divisiones de infantería bajo el mando de los generales Reynier (con 2.160 hombres), Kléber (con 2.336), Bon (2.449), Lannes (2.938), y la división de caballería bajo el general Murat (900), una brigada mixta bajo Bessières (400), una compañía de camellos (89), artillería bajo Dommartin (1.387) e ingenieros y zapadores bajo Caffarelli (3.404). Cada división de infantería y caballería tenía 6 cañones. Napoleón envió 16 cañones de campaña pesados en barcos desde Damietta bajo el mando del capitán Standelet. También ordenó al contraalmirante Perrée a Jaffa con 34 piezas de artillería de asedio. La artillería total enviada era de 80 cañones.

Asedio y batalla de El-Arish (8-10 de febrero de 1.799)

El 2 de enero, Djezzar Pasha había enviado 4.000 soldados y 3 cañones, bajo el mando de Abdullah-Pasha, gobernador de Damasco, para reforzar el kalat (fortaleza) El-Arich. Al llegar, el grupo toma posición en el fuerte y en el pueblo. Durante ese tiempo, el ejército de Reynier terminó el trabajo de fortificación en el fuerte Katieh.

Nadie en el ejercito francés conocía la existencia de la fortaleza, ni el grosor de sus murallas, ni que la guarnición de 1.000 hombres de la fortaleza estaba compuesta por mamelucos, árabes, magrebíes, albaneses y turcos. Los informes de los que se disponía databan de muchos años atrás, y habían sido aportados por mercaderes y viajeros,desconocedores de términos militares.

Para empeorar la situación, los soldados de Reynier se habían quedado sin provisiones y llevaban varios días comiendo exclusivamente algas que extraían de la arena de las playas, una dieta que había causado un gran número de casos de disentería.

A principios de febrero, la división de Reynier llegó a Masoodiah, donde capturó a un correo mameluco que les informó que El-Arich estaba bajo el control otomano. Reynier envió un mensaje a Bonaparte inmediatamente pidiendo refuerzos y toma una posición en una colina cerca de El-Arish. En respuesta, el ejército otomano se mudó a un palmeral cercano donde asentó 12 cañones. La caballería comenzó a hostigar a los franceses. Después de media hora de fuego de artillería, Reynier envió la MBI-85 para tomar el pueblo El-Arish, cuyos defensores se refugiaron en el fuerte, mientras la caballería se retira al amparo de una desenfilada, en el camino a Gaza. Alrededor de las 11,00 horas, la mayor parte de las fuerzas otomanas tomaron posiciones en el lado derecho de la desenfilada.

El 12 de febrero, la división de Kleber se unió en El-Arich y comenzó el bloqueo del fuerte, mientras que la división de Reynier tomó posición en el palmeral.

El 14 de febrero, las fuerzas de Reynier asaltaron y capturaron el campamento otomano defendido por 600 de caballería y 1.000 de infantería, matando a 500 hombres y tomando 900 prisioneros. En la acción, los franceses tuvieron 3 muertos y 20 resultaron heridos, capturando 100 camellos, 50 caballos, 9 banderas y comida en abundancia.

Después de despejar la zona, Reynier estableció un campamento desde el cual también bloqueaba el fuerte, dentro del cual todavía había 1.000 hombres comandados por Ibrahim Nizam. Durante este tiempo, los refuerzos franceses llegaron a kalat El-Arich.

Dos días de bombardeo artillero continuo consiguieron abrir brecha en la muralla de la fortaleza. Bonaparte ofreció entonces la rendición a la guarnición: se permitiría que los defensores abandonaran la fortaleza con honores y sus armas y marcharían a Siria siempre que prometieran no volver a combatir a las tropas francesas durante la duración de esa campaña, o mientras los franceses estuvieran en territorio sirio. Si se negaban a tal acuerdo, y siempre siguiendo las reglas de la guerra, una vez que se hubiera abierto una brecha en la muralla, solo podía esperar ser pasada por las armas.

El 17 de febrero, llegó Napoleón y el general Louis Caffarelli comenzó el trabajo de ingeniería, asedió era difícil por falta de artillería adecuada, pero Bonaparte otorgó una capitulación muy favorable que fue aceptada.

En la mañana del día 20 de febrero, la guarnición de la fortaleza se rindió en base a los términos acordados. Los franceses ocupaban la fortaleza rápidamente, casi 300 se unieron a las filas del ejército francés, el resto fueron a Bagdad de acuerdo con los términos pero no se les proporcionó agua y alimentos, los mamelucos fueron enviados bajo escolta a Egipto.

Bonaparte aprovechó un par de días de descanso para amenazar a los habitantes de Ramla y Jaffa con sufrir las mismas consecuencias que había sufrido Al-Arish.

Asedio y masacre de Jaffa (3-8 de marzo de 1.799)

El 21 de febrero, Kleber partió hacia Gaza con la vanguardia. Se perdería y terminaría con el resto frente a Gaza. La ciudad fue tomada el 24 de febrero. Las divisiones se volvieron a reunir y partieron a Jaffa el 28 de febrero.

El desierto entre Gaza y Jaffa es una inmensa llanura cubierta de dunas de finísima arena, que entorpecía la marcha de hombres y cabalgaduras. Incluso los camellos, que se suponía estaban acostumbrados a los desiertos arenosos, tenían enormes dificultades para avanzar. Además, había que dedicar tres veces más animales para mover cada cañón.

El ejercito tardó más de 10 horas en recorrer los primeros 14 kilómetros de ruta. Además de las dificultades del camino, los beduinos acosaban la retaguardia, sobre todo por la noche, obligando a las tropas a pasar la noche en la típica formación en cuadro, con los caballos, camellos, cañones y provisiones en el centro.

El 1 de marzo, el ejercito francés superaba por fin el desierto sirio y llegaba hasta Ramla, los habitantes decidieron no tentar a la suerte, y abrieron las puertas de su ciudad a los soldados franceses, que encontraron grandes almacenes repletos de municiones y provisiones, que el gobernador otomano Djezzar-Pachá había acumulado allí en preparación para la invasión otomana de Egipto.

Mientras, las tropas de Djezzar-Pachá se habían retirado prudentemente, los soldados otomanos hacia Jerusalén ,y los mamelucos y milicias locales hacia Nablus. La intención del gobernador Djezzar era usar las fortalezas sirias para retrasar al máximo al ejercito francés, mientras esperaba la llegada de refuerzos desde el norte. Con los franceses obligados a permanecer cerca de la costa para ser aprovisionado por su pequeña flotilla, los otomanos se dedicarían a la guerra de guerrillas para atacar las líneas de comunicaciones y aprovisionamiento desde Egipto.

El día 3 de marzo, la vanguardia de Kleber llegaba a la vista de las murallas de Jaffa y tomaban posiciones al norte de la ciudad, para aislarla de Nablus y Acre. El asedio comenzaba el mismo día, aunque primero se enviaron dos emisarios para tratar la posible rendición de la ciudad. La contestación de los defensores de la ciudad al intento de negociación francés no se hizo esperar: las cabezas de los negociadores fueron ensartadas en picas y aparecieron por encima de las murallas de la ciudad, a la vista de todos los soldados franceses.

La ciudad de Jaffa, en la costa central de Palestina, era el puerto más cercano a Damietta, en Egipto, por lo que era el objetivo prioritario de Napoleón, para llevar allí los víveres, municiones, medicamentos y, lo más importante, la artillería pesada que necesitaba para continuar su campaña, motivos por los que Bonaparte temía que los británicos y los turcos la reforzasen cuanto antes.

Jaffa tenía una pequeña ciudadela guarnecida por unos 4.500 soldados magrebíes, albaneses y sudaneses bajo el mando de Akhmad-Agha. Otros 8.000 hombres colaborarían en la defensa, entre ellos los mamelucos de Ibrahim-Bey, y los restos de la guarnición otomana de El Arish, que habían sido liberados por Napoleón a cambio de prometer no luchar más contra él. Además, la plaza contaba con unas 50 piezas de buena artillería manejada por 1.200 artilleros otomanos.

En la madrugada del 4 de marzo, los franceses comienzan a montar 5 baterías ligeras a unos 150 y 200 metros de los anticuados muros, cuatro al sur y una al norte, disponía de 9 cañones de 12, 8, 6 y 3 lbs, 6 obuses ligeros y 6 morteros. La división de Lannes, al sur, sería la encargada de realizar el asalto principal una vez abierta una brecha, mientras la de Bon, al norte, realizaría una maniobra de distracción. Al este se emplazaban las otras dos divisiones francesas, de Reynier y Kléber, para completar el cerco.

Campaña de Napoleón en Siria 1799 y asedio de Jaffa. Mapa del itinerario del asedio

Durante los dos días siguientes, la guarnición realizó varias salidas para hostigar los trabajos de los franceses, aprovechando el exceso de confianza de estos y su mejor conocimiento del terreno. Mataron a varias decenas asaltando sus convoyes de suministro, robando material de construcción, medicinas, armas y destruyeron las obras de zapa.

El día 6 de marzo, Napoleón urgió a sus soldados a proteger las baterías y terminar su construcción, aunque las acciones de sabotaje de los turcos continuaron, las obras se terminan finalmente por la noche.

A las 07,00 horas del 7 de marzo, los 9 cañones, 6 obuses y 4 morteros franceses iniciaron el bombardeo de la ciudad de Jaffa, efectuando entre 10 y 20 disparos por hora. Napoleón envió dos emisarios, uno con bandera blanca y un trompeta, para pedir la rendición de la ciudad a cambio de respetar las vidas y bienes de los sitiados. Akhmad hizo decapitarles y exponer sus cabezas en lanzas; los soldados franceses respondieron con gritos de venganza.

Hacia las 14,00 horas, la artillería ligera francesa no ha conseguido aún abrir una brecha en los muros de Jaffa debido a la subestimación de la resistencia de sus muros de tierra y al pequeño tamaño de sus proyectiles. Napoleón ordenó concentrar su fuego en un sólo lugar.

A las 16,00 horas, los cañones franceses lograron abrir un hueco en las murallas lo suficientemente ancho como para permitir a la columna de Lannes asaltarlo, mientras Bon realizaba otro intento de penetración por otro lado.

Lannes dividió su columna en tres grupos de asalto. El primero, en vanguardia, estaba formado por un destacamento de tiradores, apoyados por dos compañías de infantería ligera cuyo objetivo era tomar la brecha; el segundo formado por 3 Cías de granaderos, tenía por misión atravesarla, y el tercero, formado por todo el resto de la división, debe penetrar al interior y tomar las fortificaciones cercanas.

Los franceses avanzan bajo fuego de fusilería y metralla, sufriendo muchas bajas al principio de los asaltos, El coronel Lejeune murió en la brecha, y el general Lannes asumió personalmente del asalto a la brecha. El colapso de la defensa fue acelerado por la exitosa penetración de Bon en la ciudad desde el norte. Había detectado el punto más débil en la muralla, que era donde terminaba en la orilla del mar. Mientras algunas de sus tropas escalaban el muro en el este, su asalto principal fue a lo largo de la costa.

Los hombres del primer BIL de la MBRIL-22 pudieron flanquear y bordear la pared vadeando el agua, mientras que otros escalaron las paredes. Una vez adentro, las murallas fueron despejadas desde adentro y el grueso de la división asaltó el puerto, donde Este hecho hizo que algunos buques de suministro turcos desprevenidos ingresaran al puerto, donde varios barcos turcos fueron sorprendidos y tomados rápidamente y agregados a la escasa flota a las órdenes de Napoleón.

Hacia las 20,00 horas concluyó la resistencia otomana organizada, después de tomar la ciudadela, aunque habrá enfrentamientos esporádicos con grupos hasta el mediodía del día siguiente.

Por la noche, los franceses se entregaron a un brutal saqueo de la ciudad. Se robó, violó y asesinó igualmente a musulmanes que cristianos, árabes o griegos, mujeres o ancianos. Cuando la barbarie concluyó al día siguiente, habían muerto unas 5.500 personas entre civiles y defensores; unos 2.000 se retiraron hacia uno de los harenes de la ciudad que disponía de un enorme patio ajardinado. Un batallón de la división del general Lannes los localizó y rodeo el harén, aunque no pudo acceder al interior por falta de artillería.

Mientras los soldados discutían la mejor manera de hacer salir a los defensores, Eugene de Beauharnais, hijo adoptivo de Napoleón y el capitán Croisir, uno de sus ayudantes de campo, intervinieron para tratar de evitar una masacre. No pensaban que las palabras de Bonaparte amenazando con ejecutar a toda la guarnición fueran ciertas, y comenzaron a negociar con los defensores encerrados, para que se rindieran y entregaran a cambio de conservar sus vidas. Tras un par de horas de negociaciones, los defensores aceptaron los términos de la rendición, y marcharon en una larga fila hacia sus propios cuarteles en las afueras de Jaffa.

Bonaparte descubrió que la mayoría de los cautivos ya le habían dado previamente su palabra de no luchar tras la derrota otomana en Egipto, pero fueron los mismos que le combatieron recientemente en El Arish. Furioso, Bonaparte consultó a sus comandantes que hacer con ellos, pues también era cierto que su ejército tiene pocas provisiones y estaba azotado por enfermedades.

Decidió matar a unos 1.000 turcos una semana después, siendo muy criticado por sus oficiales. Los siguientes días, entre el 8 y el 11 de marzo, los prisioneros fueron llevados hasta la playa, a un par de kilómetros al sur de la ciudad, donde dos batallones completos del ejercito de Napoleón les esperaban para llevar a cabo las ejecuciones. Muchos intentaron huir lanzándose al agua del Mediterráneo, pero eran rápidamente alcanzados por los disparos de los infantes franceses. A los soldados franceses se les había advertido por parte de los oficiales de la necesidad de ahorrar munición,y aplicaban el golpe de gracia a bayonetazos.

Mientras tanto, los otomanos habían fortificado las defensas de Acre, el siguiente objetivo de los franceses, que estaban siendo azotados por un nuevo brote de enfermedades que se llevó la vida de 700 soldados. Dejando centenares de convalecientes en Jaffa, el ejército de Oriente salió de Jaffa el día 14 de marzo, teniendo unos 250 km hasta llegar Acre, su siguiente objetivo.

Asedio francés de Jaffa (3-8 de marzo de 1.799). Napoleón visitando a los enfermos de la peste. Autor Antoine-Jean Gros

Inicio del asedio de Acre (20 de marzo al 21 de mayo de 1.799)

Los franceses llegaron a Haifa después de tres días de viaje el 17 de marzo. Para evitar la repetición de sucesos como el ocurrido en Jaffa solo una semana antes, el gobernador otomano de la ciudad abrió las puertas de par en par, y entregó las llaves de la ciudad al primer oficial de la vanguardia francesa que apareció.

A la llegada a Haifa, descubrieron en su puerto dos buques de guerra británicos, el Tiger (74) y el Theseus (74) bajo el comodoro Sidney Smith, que habían llegado solo dos días antes. Los buques ingleses habían interceptado la pequeña flotilla de transporte francesa, cargada con los cañones pesados y proyectiles de artillería, hundiéndola sin dificultad. Cuando divisaron la llegada de la vanguardia francesa, los buques ingleses zarparon de inmediato y se dirigieron a Acre, a menos de 30 kilómetros de distancia.

La vanguardia francesa llegó a Acre el 19 de marzo. La guarnición era de 5.000 hombres (turcos, kurdos, bosnios, albanos, sirios, etc ) disponía de unos de 250 cañones de diversos calibres, siendo apoyados por los cañones de los dos buques británicos y una flotilla de barcazas armadas con cañones de pequeño calibre para acosar el flanco izquierdo francés desde el mar. Las murallas que databan del tiempo de los cruzados, eran más aparentes que efectivas, y si los franceses hubieran dispuesto de artillería de asedio al comienzo del asedio, no hubieran tardado mucho en abrir brecha. Pero estaban en el fondo del mar, los franceses solo disponían de su artillería de campaña de pequeño calibre y algunas piezas capturadas.

La primera reacción del gobernador Djezzar-Pachá al tener noticias de la llegada del ejercito francés fue la de huir. Había reunido su tesoro y a las 30 mujeres que formaban su harén y se dirigió al puerto. Pero allí se encontraban los dos buques británicos. El comodoro Smith cuestionó en voz alta la hombría del gobernador Djazzer, quién ofendido en su amor propio se dejo convencer de que los buques británicos dominaban por completo el Mediterráneo y podrían aprovisionar Acre por mar prácticamente sin oposición.

Djezzar se dispuso a la defensa, y su primera medida fue ordenar estrangular a todos los cristianos que se encontraban en Acre, para que no constituyeran una quinta columna que pudiera colaborar con los franceses. Sus cadáveres fueron arrojados al mar, y la marea llevó los cuerpos a las playas controladas por los franceses, incluidos dos cadáveres correspondientes a dos oficiales franceses que habían sido enviados a Acre 6 meses antes para negociar un acuerdo con Djezzar.

Djezzar ordenó armar a los civiles y construir una nueva muralla interior (la que existe en la actualidad), y declaró la guerra santa contra el invasor francés.

Inmediatamente, Bonaparte envió emisarios a Egipto, para que le enviaran más cañones gran calibre con la máxima urgencia. Mientras esperaba la llegada de la artillería, Bonaparte comenzó a preparar el asedio, ordenando construir el típico sistema de trincheras de aproximación a las murallas y las paralelas.

El 28 de marzo, ordenó un ataque general, esperando coger por sorpresa a los defensores y conseguir tomar la ciudad al asalto. Pero las escaleras con las que los infantes franceses intentaron superar las murallas eran demasiado cortas, y se vieron obligados a retroceder con grandes pérdidas. Durante el asalto, el septuagenario gobernador Djezzar se acercaba a los puntos mas conflictivos para animar a los defensores y premiarlos con monedas cuando le llevaban alguna cabeza de soldado francés.

4 días mas tarde, los ingenieros franceses consiguieron hacer explotar una gran mina bajo la torre mas imponente del sistema defensivo de Acre, a la que denominaban la torre Maldita. Pero la torre había resistido en pie más de 1.000 años, y la mina no fue suficiente para dañarla en exceso. El consiguiente asalto francés falló de nuevo, y el propio Bonaparte estuvo a punto de perder la vida, y solo se salvó por que sus escoltas le protegieron con sus propios cuerpos cuando una granada estalló muy cerca.

Mientras continuaba el asedio a la espera de la llegada de la artillería pesada, Djezzar envió emisarios a las montañas cercanas a Nablus para reclamar la ayuda de los beduinos, y al Pasá de Damasco.

En los primeros días de abril,llegaron informaciones al campamento francés de que 7.000 guerreros beduinos de la zona de Nablus se estaban concentrando en Galilea, a orillas del rio Jordán, mientras un ejercito de 30.000 turcos y milicianos sirios había partido de Damasco con la intención de atacar al ejercito francés por la retaguardia.

La tarea más urgente era evitar que el ejercito beduino que se concentraba en las orillas del Jordan, el mas cercano a Acre. Bonaparte envió al general Murat con 200 jinetes y 500 infantes en dirección a Damasco, para cortar el paso. Al mismo tiempo, envió a Junot con 500 infantes y 300 jinetes a la zona del lago Tiberiades.

Campaña de napoleón en Siria 1799. Mapa con los movimientos franceses

Combate de Nazaret o de Loubi (8 de abril de 1.799)

Junot, según las órdenes, había ocupado Nazaret el 6 de abril y había realizado en el camino a Damasco un reconocimiento con 70 jinetes drussos bajo las órdenes de Abbar-Daher. Llegado a la llanura que separa Naplusa de Nazaret, Daher vio una vanguardia turca, compuesta por unos 500 jinetes. Demasiado débil para atacarla, se dirigieron a las montañas e informó a Junot sobre los turcos y la posición que había tomado.

Junot recibió esa noticia el 8 de abril. Dejó Nazaret inmediatamente con 300 infantería (150 granaderos de la MBRI-19 de línea y 150 tiradores de la MBRIL-2) mandados por Desnoyers comandante de la brigada, y 100 dragones comandados por Duvivier, comandante del RD-14. En el camino se le unieron Daher y algunos jinetes drusos. En Caná, el jeque de la aldea lo instó a no avanzar más, porque el enemigo estaba ocupando la llanura con de 2.000 a 3.000 jinetes. Este consejo no cambió la resolución de Junot.

Antes de partir de Nazaret, había anunciado al general en jefe la presencia de las tropas de Damasco y su intención de marchar a su encuentro mientras esperaba la llegada de la ayuda que solicitaba.

Llegado a la desembocadura del valle de Caná en Loubi, vio de hecho varios miles de jinetes árabes, galopaban en la llanura que se encuentra entre el pueblo de Loubi y el Monte Tabor. Habiendo reconocido al enemigo, colocó a su infantería en línea con cuatro filas de profundidad, la caballería a la izquierda, frente al Monte Tabor, y se preparó para avanzar en ese orden a través de la llanura, girar la montaña y para determinar si no existía detrás del Monte Tabor alguna reserva enemiga.

Justo cuando estaba a punto de iniciar su movimiento, vio detrás de él, emergiendo de la aldea de Loubi, un cuerpo de caballería (mamelucos, turcos y maugrabins) al menos 2.000 hombres avanzando, contra la costumbre de los orientales, a un ritmo lento. Realizó algunos cambios en despliegue inicial, su caballería pasó de la izquierda a la derecha, las últimas tres filas de la infantería dieron la vuelta. El terreno que acababa de abandonar la caballería estaba ocupado por un destacamento de granaderos, colocado en una horca, para flanquear el nuevo frente presentado al enemigo.

El general recomendó silencio absoluto a sus soldados, para que durante la lucha se entendieran todos las ordenes, el momento era crítico. Los otomanos se acercaron, contando con encontrar poca resistencia por parte de este puñado de hombres a quienes suponían inmóviles por el terror. Pero al llegar al alcance eficaz sin recibir fuego, fueron recibidos de repente por una descarga que mató a 300 hombres. Los otros, desconcertados, se retiraron fuera del alcance.

Combate de Nazareth o de Loubi (8 de abril de 1799). El general Junot durante el combate. Autor Nicolas-Antoine Taunay

Junot aprovechó el desconcierto de sus numerosos adversarios para recargar armas, ajustar filas y reagrupar su caballería, que, incapaz de oponerse al enemigo con un fuego tan formidable como el de la infantería, había recibido el choque de la caballería turca. Recuperados de su asombro y viendo su superioridad, no tardaron en recomendar el ataque. Fueron recibidos igual que la primera vez y se retiraron después de perder 200 hombres.

En esta segunda carga, un dragón del RD-3 atacó a un portaestandarte enemigo que se defendió valientemente. Los dos jinetes lucharon durante varios minutos cuerpo a cuerpo, uno para arrebatar el estandarte y el otro para mantenerlo. Durante esta lucha, sus caballos cayeron, pero los jinetes no dejaron sus sillas de montar. Finalmente, el francés liberó su mano derecha, con su sable atravesó el cuerpo del mameluco y le arrancó tanto la vida como el estandarte.

Combate de Nazareth o de Loubi (8 de abril de 1799). Carga de los dragones franceses. Autor Antoine-Jean Baron Gros

Ambas partes cesaron la lucha y decidieron retirarse. Solo unos cien de los jinetes más audaces de la tropa enemiga no siguieron al cuerpo principal y volvieron para acosar a los franceses, en el momento en que el propio Junot comenzó, iniciaba su movimiento de retirada en buen orden.

Hubo así siete u ocho escaramuzas en los que los turcos o los mamelucos siempre fueron derrotados. Junot se había alejado de su infantería para ver más de cerca la lucha de su retaguardia con la caballería enemiga. Dos turcos, reconociendo al general se precipitaron sobre él. Junot abatió al primero con un disparo de pistola, y golpeó al segundo con un sable en la cabeza, obligándole a emprender la huida.

La pelea había durado desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde. Los líderes de la brigada, Duvivier y Desnoyers, se destacaron particularmente en esta brillante acción. Los franceses tuvieron 12 hombres muertos y 48 heridos. El número de muertos de los enemigos fue de 500.

Batalla del Monte Tabor (16 de abril de 1.799)

Las noticias no agradaron a Bonaparte, que envió al general Kleber de refuerzo, al mando de un contingente de 1.500 soldados, que el día 11 derrotaron y expulsaron a 6.000 beduinos de las cercanías de Canaan. Continuando con la ofensiva, Kleber tomaba el importante cruce del río Jordán al norte del lago Tiberiades, sorprendiendo a una partida de beduinos que se dedicaba a obtener provisiones, exterminándola por completo.

El día 16 de abril, las tropas de Kleber se toparon con las tropas del pachá de Damasco, 25.000 jinetes y 10.000 infantes, acampados cerca del monte Tabor. A Kleber no pareció importarle la tremenda desigualdad de fuerzas, de unos 17 a 1, y decidió sorprender al enemigo atacando el campamento antes del amanecer.

Formó en 2 cuadros y avanzó hacia el campamento, los franceses resistieron las repetidas cargas otomanas, sufriendo pocas bajas y mantuvieron fácilmente los cuadros, pero a medida que avanzaba el día de su munición se agotan y los hombres sufrían por falta de agua y el hambre. Los otomanos sufrieron pérdidas sustanciales, pero podían sustituir fácilmente sus bajas y, disponían de abundantes suministros y fuerzas, para continuar los repetidos ataques a lo largo del día.

Batalla del Monte Tabor (16 de abril de 1799). Los otomanos atacando los cuadros de Kleber. Autor Léon Cogniet

A las 16,00 horas, cuando todo parecía perdido, y Kléber preparaba una ruptura desesperada hacia el río Jordán, algunos soldados afirmaron haber visto brevemente una fuerza militar avanza desde el norte. Kléber trató de verificar su informe, lo que podría ser una columna de socorro de Napoleón, pero no pudo confirmarlo. Sin embargo, un momento después Kléber vio la columna de apoyo, sus hombres recuperaron la esperanza, su oponente todavía tenía muchas veces más hombres que Napoleón y Kléber juntos.

Avisado del peligro en que se encontraba Kleber, Bonaparte había llamado a 2.500 hombres de la división de Bon, y tomando 2 cañones y había marchado a paso ligero durante toda la noche, 40 kilómetros desde Acre.

Batalla del Monte Tabor (16 de abril de 1799). Plano de la batalla.

Napoleón se encontró entre los otomanos y su campamento. Decidió distraer a los otomanos separando 300 hombres para saquear y destruir su campamento, formó su infantería en cuadros, y esperó el momento adecuado. Sucedió mucho más de lo que Napoleón había imaginado: al ver la destrucción de sus pertenencias, y ver los cuadros formados, los otomanos asumieron que estaban rodeados. En respuesta, el ejército otomano comenzó a retirarse hacia el sur y cruzar el río Jordán. Kléber ordenó a sus hombres cargar en un último esfuerzo para el día, y apoyada por el resto de los soldados bajo Napoleón, esta carga transformó la retirada otomana en una desbandada general, y los turcos se dispersaron rápidamente por los cuatro puntos cardinales. Cuando se contabilizaron las bajas, solo 20 soldados de Kleber habían muerto y 60 heridos, tras un combate de 10 horas contra 25.000 jinetes.

Batalla del Monte Tabor (16 de abril de 1799). Napoleón dirigiendo la batalla. Autor Louis François Lejeune

Esta victoria no sólo acabó con cualquier amenaza importante del ejército del Pachá para el levantamiento del sitio de Acre, las fuerzas de tierra otomana supervivientes estaban dispersadas y no se reagruparon antes de que Napoleón se vio obligado a levantar el sitio del mes siguiente.

Batalla del Monte Tabor (16 de abril de 1799). Campamento otomano. Autor
Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2020-10-26. Última modificacion 2020-10-26.
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