¡Ayúdanos a mejorar el blog!
Si ves alguna palabra mal escrita, o frase que no tenga mucho sentido, es muy fácil hacérnoslo saber. Sólo tienes que seleccionar las palabras que te resulten sospechosas y pulsar las teclas CONTROL y ENTER. Se abrirá un formulario con el texto seleccionado, y con pulsar enviar recibiremos tu notificación.
También puedes abrir el formulario pulsando el siguiente botón
Acciones en el mes de enero
Intento carlista de tomar Santander (del 17 al 20 de enero de 1874)
A principios de enero de 1874, después de la retirada y embarque de las tropas de Moriones a Santander, los carlistas avanzaron por esta provincia. A las órdenes de Martínez de Velasco, ocuparon Ontón (Santander) y sus alrededores, mientras que Ollo hacía tomar posiciones en Saltacaballo, alojando el BI-I/N y el BI-II/N de Navarra en Talledo y Otáñez, en la misma provincia; mientras que quedaban en reserva los otros batallones navarros y alaveses. Entonces se concibió la empresa de sorprender Castro-Urdiales, lo que hubiera sido un duro golpe para los republicanos, por lo que Ollo dispuso un reconocimiento para ver las posibilidades de tal sorpresa. Ocurría que unos días antes, el ordenanza de Ollo, sargento de caballería Rosas, había entrado en Castro-Urdiales y sacado del pueblo un prisionero cogido en la calle al atravesarla de una acera a otra.
Para reconocer Castro-Urdiales, se adelantaron el brigadier Rada, el jefe de artillería Brea y el coronel Calderón; pero la presencia de este pequeño grupo a caballo, en las cercanías de la población, sembró la alarma, cerrándose por un carabinero la única puerta de la muralla que da a la lengua de tierra que la une a la península, probablemente por el recuerdo de lo ocurrido anteriormente. Con el informe que le dieron sus enviados, Ollo opinó que se podría intentar la sorpresa; pero el general Elío no tuvo a bien aprobarla por razones militares. Quizás pensó en lo que podría hacerse sobre la capital de Santander, ya que estaba preparándose una expedición contra esta.
Fernando Fernández de Velasco había sido diputado a Cortes en tiempos de Isabel II, era hombre de gran influencia en la provincia de Santander, era presidente de la junta de guerra de Cantabria, propuso un buen plan para tomar Santander. Idea que vino a coincidir con el propósito, que hacía tiempo abrigaba el general Elío, de destruir el ferrocarril que unía dicha capital con otros notables puntos del teatro de operaciones, siendo como arteria principal, por medio de la cual los liberales podían acumular en momentos dados considerables refuerzos sobre los carlistas. El plan fue reforzado por la marcha del Ejército del Norte días más tarde.

Los confidentes informaron al cuartel general real de que en aquellos días había en la ciudad 80 millones de pesetas en metálico y que la guarnición se componía solamente de 50 guardias civiles y 200 soldados. Elío aprobó el plan propuesto por Fernández de Velasco, y se encargó de la operación al general Torcuato Mendiry y al entonces comandante general de Castilla, Santiago Lirio, con siete batallones, dos cañones de montaña y 4 escuadrones (300 caballos), en total unos 4.000 efectivos.
El plan era dividirse en dos columnas, una a las órdenes de Torcuato Mendiry, compuesta por el BI-III/N y BI-V/N de Navarra y el BI-I y BI-III de Álava, la sección de artillería y el escuadrón del Príncipe, y la otra columna mandada por el comandante general de Castilla Santiago Lirio, y formada por el BI-III y BI-IV de Castilla, el BI de Cantabria, los guías y 3 escuadrones (2 de la División de Castilla y el otro de la de Cantabria).
La misión del Mendiry era marchar sobre Santander, mientras que Lirio debía cortar el ferrocarril que une la capital montañesa con el centro de España. Ambas fuerzas emprendieron la marcha el 18 de enero. Lirio, por la provincia de Burgos, tuvo que sostener un combate en Espinosa de los Monteros (Burgos) contra la columna republicana de Medina del Pomar, y habiéndola rechazado, entró en la provincia de Santander. Pero en vez de dirigirse hacia Reinosa, descendió hacia el mar, y pasando por Ontaneda, cortó el ferrocarril por la estación de Las Caldas de Besaya (Santander), por lo que hacía que el corte fuera demasiado cercano a Santander.
Mendiry avanzó hasta Ramales, donde pernoctó, después de haber huido la fuerza liberal que defendía dicho punto; en la jornada siguiente pasó por Arredondo y Ogarrio, siguió al puerto de Las Alisas y La Cavada, y mientras que sus destacamentos avanzados llegaban a Astillero, ocupaba con sus fuerzas Solares a 17 km de Santander, en una marcha penosa por la neblina y la menuda lluvia que empezó a caer por la tarde; se despejó el tiempo al otro día, pero Mendiry no salió hasta las dos de la tarde, por temor, quizás, a los barrizales del camino. Fue un error de Mendiry el no atacar aquella misma noche la ciudad de Santander, que se le presentaba inerme.
Entretanto, el gobernador de Santander, general Velarde, tuvo tiempo de saber las instrucciones y la aproximación de los carlistas, e hizo que se armase el pueblo y que se construyesen barricadas y todo género de defensas posibles, dada la premura del tiempo y lo inminente del peligro. También dio aviso a las fuerzas navales del Norte que se encontraban en la bahía y en Laredo, transportando 600 hombres de infantería y carabineros de una columna volante.
De Solares, Mendiry se trasladó a Astillero, donde intimó la rendición de la plaza, que había tenido tiempo de ponerse a la defensiva, bajo el mando del general Velarde. Mendiry, enterado de los refuerzos recibidos en la plaza y convencido de que no podía tomar Santander más que por sorpresa, se replegó a Ramales, regresando a Vizcaya sin ser molestado.
Las fuerzas de Lirio formaron varios destacamentos, que recorrieron aquella comarca y así el 20 de enero estuvieron en Puenteviesgo y en Boo, mientras que destacados que procedían de las fuerzas de Mendiry habían ocupado momentáneamente Renedo, el día 21 de enero.
También en el mes de enero, se ha de señalar la presencia de fuerzas carlistas en La Rioja, que el 24 incendiaron la estación del ferrocarril y cortaron la vía férrea y el telégrafo en Fuenmayor (Logroño). Otras fuerzas carlistas que estaban en la provincia de León aparecieron en el monte de Corcos y se movieron a la provincia de Palencia. Una partida, posiblemente toledana, tuvo un tiroteo en Higuera de las Dueñas (Ávila) con guardias civiles, regresando a la provincia de Toledo.
Acciones en el mes de febrero
El 5 de febrero, una partida carlista se presentó en la estación de Pozasal (Santander), cortando la vía férrea e inutilizando el telégrafo. Cuando los preparativos de la batalla de Somorrostro, los carlistas estuvieron por los alrededores de Colindres y Laredo, y una fuerza llegó a introducir inquietud a los republicanos cuando, el 14 de febrero, se presentó en las alturas de Santoña. Sin embargo, la batalla del 15 debió dar a los republicanos la conquista de Ontón y Mioño (Santander), tomados por Primo de Rivera ante la débil defensa que presentó el general Andéchaga.
También por este mes se produjo la entrada de los carlistas en Villasante (Burgos), el ataque a Pradoluengo (Burgos), así como un combate librado en el monte de Tejada (Burgos).
Acciones en el mes de marzo
Ya en el mes de marzo se señalan las operaciones llevadas a cabo por el jefe carlista Pedro Agueda, que al frente de 200 infantes y 30 caballos, recorrió varios pueblos de La Rioja y Navarra, entrando en Corella y luego en Cintruénigo, ambos en la provincia de Navarra, y más tarde en Alfaro (Logroño) y poblaciones vecinas. Esta misma fuerza libró combate desgraciado en San Felices (Soria), contra la columna del Tcol Bandragén, siendo luego dispersada en el combate de Villalobar de Rioja (Logroño), por la columna mandada por Iriarte, que procedía de Aragón, quedando prisioneros el jefe de la partida y casi todos sus componentes.
El 17 de marzo por la noche, las comunicaciones telegráficas entre Santander y Castro-Urdiales, fueron cortadas por los carlistas y no quedaron restablecidas hasta el 19. También inquietaba a los liberales la presencia de una partida carlista que recorría Liérganes, La Cavada y otros pueblos santanderinos, amenazando la línea férrea, que tuvo que ser custodiada por fuerzas militares a las órdenes del coronel Guzmán. El 22 de marzo, se supo que una partida carlista había entrado en Cervera de Pisuerga (Palencia), por lo que se mandaron fuerzas para que se situaran en Aguilar de Campóo (Palencia). Esta partida procedía de Asturias.
En Limpias (Santander) entraron los carlistas el 21 de marzo, cortando la línea telegráfica. El 23, hubo un combate en Pineda de la Sierra (Burgos), así como el mismo día, hubo un combate por fuerzas asturianas contra la columna del coronel Guzmán en Santa Gadea de Alfoz (Burgos). No dejaban de inquietar en este tiempo varias partidas, que, aunque de poca importancia, molestaban las operaciones de los liberales, pero no se concretaron en acciones de importancia.

Acciones en el mes de abril
Al entrar el mes de abril, parece recrudecerse un poco la guerra, pues los carlistas aprovecharon que ha quedado sin guarnición Medina de Pomar (Burgos), entran en la población, destruyendo fortificaciones y saliendo, luego, para el valle de Losa. El día 11, las fuerzas mandadas por el brigadier Villalain entraron en Hontoria del Pinar (Burgos), pero esta fuerza tuvo un encuentro el 17 en la altura de Carrerón, término de San Millán de Lara (Burgos). El citado día 11, la partida mandada por Víctor Hermosa, comandante militar de Entrambasaguas, tuvo un choque con una fuerza de carabineros mandada por el capitán Pío Martínez, muriendo el jefe de la partida carlista. Pocos días después, moría Diego Ruiz, que mandaba otra partida.
Una fuerza carlista procedente de las Vascongadas entró en Medina del Pomar, estableciéndose en la misma la Junta Gubernativa de Castilla, que hasta entonces había estado en Orduña. Fuerzas carlistas destacadas llegaron a Barrios de Bureba (Burgos), amenazando Briviesca, que pidió auxilio al mando militar de Burgos.
En abril puede decirse que toda la parte norte de Burgos estaba totalmente dominada por los carlistas, y que solo el valle de Mena y el pueblo de Frías quedaban sujetos al Gobierno de Madrid. También en el mes de abril la lucha que se entabló en Talledo (Santander), cuando el avance del marqués del Duero sobre el collado de Las Muñecas, y en Talledo fue donde perdió la vida el general Andéchaga, que tanto había recorrido la tierra cántabra en la Primera Guerra Carlista.
Acciones en el mes de mayo
El 10 de mayo una partida carlista sorprendió a los voluntarios de Agoncillo (Logroño), donde entró, desarmando a la guarnición. Una pequeña partida entró aquel mismo día en Villadiego (Burgos). El día 16, la partida mandada por Yagüe tuvo un choque con la pequeña columna del teniente Chacón, en Fresneda de la Sierra Tirón (Burgos). El mismo día, las fuerzas del ejército del Norte, mandadas por Letona, en su avance hacia Orduña, tuvieron un tiroteo en Berberana (Burgos).
El 19 de mayo, la partida mandada por Gutiérrez trató de sorprender a dos compañías de la guardia civil, que estaban en Ramales (Santander). El día 20, en Briñas (Logroño), entró la partida mandada por el comandante Urbina, que luego se dirigió hacia Álava. El 21, estando en los llanos de Virtus, un oficial con 92 voluntarios fue atacado por una sección de 20 jinetes carlistas, que les obligaron a refugiarse en la Venta de Virtus (Burgos), donde resistieron hasta la madrugada, en que los carlistas se retiraron a Soncillo (Burgos), mientras que los voluntarios buscaron refugio en Ontaneda (Santander).
Una partida de 22 hombres, mandados por Miguel García, procedentes de la provincia de León, entró en el partido judicial de Cervera del Pisuerga (Palencia), mientras que la fuerza mandada por Camarero, que se componía de 30 caballos, recorría las inmediaciones de Astudillo (Palencia). Camarero marchó sobre Castrogeriz (Burgos), donde entró cobrando las contribuciones, llevándose al alcalde y 5 vecinos como rehenes, quemaron el Registro Civil y destruyeron la lápida de la Constitución. Los 60 voluntarios que ocupaban el pueblo entregaron las armas sin ofrecer ninguna resistencia.
Ramales (Santander), que había sido abandonado por el marqués del Duero después de la liberación de Bilbao, fue de nuevo ocupada por los carlistas. La partida mandada por el cura de Lanchares se situó en Cabañas de Virtus (Burgos), y la mandada por el Estudiante Periquillo entró en Ubierna (Santander).
Acciones en el mes de junio
El 3 de junio, hubo un combate en Valbuena de Pisuerga (Palencia) contra fuerzas de la guardia civil y lanceros de Santiago. En la misma provincia, en la dehesa de Matanzas, otra fuerza republicana de idéntica composición que la anterior tuvo un encuentro con fuerzas carlistas. Según los republicanos, en este combate se pusieron los carlistas en precipitada fuga; pero da la casualidad de que cuando huían de las armas gubernamentales entraron en Cordovilla la Real (Palencia), vencieron la resistencia de los voluntarios que la guarnecían, cogieron varios presos, desarmaron a los republicanos y fusilaron al secretario del juzgado municipal, acciones que no parecen propias de una fuerza que huía a la desbandada.
Estas mismas partidas, que dependían de Camarero, marcharon por Itero del Castillo (Palencia) a la provincia de Burgos. Otras partidas que hay que señalar en ese tiempo son la mandada por Salustiano Heredia, que recorría el partido judicial de Carrión de los Condes (Palencia); la de Leopoldo Marcos, por el distrito de Cervera de Pisuerga (Palencia), y la de Miguel García por el de Saldaña (Palencia). Eran partidas pequeñas, pero que hostigaban al enemigo.
El 7 de junio, entraron 9 carlistas en el pueblo de Muriel de la Fuente (Soria), haciendo dos prisioneros, siendo fusilado un sobreguarda. El día 12, la partida mandada por Olmos, conocido por Monchón, entró en Ayllón (Segovia), donde desarmó a los voluntarios. Habiendo salido fuerzas de Segovia contra Olmo, en el término de Valdanzo (Soria) tuvo lugar un pequeño combate. Otra vez encontramos a Olmo luchando en las calles de Tejada (Burgos), cayendo prisioneros 17 carlistas, entre ellos el oficial Mariano Cámara, y muriendo el conocido por Chaparro.
La partida asturiana mandada por Faes entró en la provincia de Santander, y en el lugar denominado La Pañota, cerca de San Andrés, tuvo un encuentro con una fuerza de carabineros. Por orden del general Concha había sido abandonado Ramales, lo que dio ocasión a que, ocupada por los carlistas, estos estuvieran recorriendo tranquilamente Carranza (Vizcaya), Rasines, Ampuero, Gurieza y Colindres, todos en la provincia de Santander, llevándose raciones y mozos a las filas carlistas, y en Ampuero, el 23, a 5 individuos del ayuntamiento como rehenes. Entonces aparecieron nuevas partidas; la mandada por Humarán recorrió Arredondo y Ruesga, ambas en la misma provincia de Santander. La segunda, a las órdenes de Barrales, cobraba las contribuciones desde Villaverde de Trucios (Santander), donde tenía su base, y por último la mandada por Francisco Ortiz, que, ocupando Rasines, llegaba hasta Udalla, donde se llevaba como rehenes a dos vecinos y al párroco hasta que satisficieron las contribuciones.
Acciones en el mes de julio
El 2 de julio, Camarero, en rápida marcha, pasó de la provincia de Burgos a la de Palencia y entró en Saldaña (Palencia), donde sorprendió un destacamento de 20 lanceros del regimiento de Santiago, a los que desarmó y les cogió los caballos, regresando otra vez a la provincia de Burgos. A principios de ese mes, una fuerza mandada por el marqués de Valde-Espina amenazó la provincia de Santander situándose en Ramales, y sus avanzadas se colocaron en Colindres, Limpias y Treto, como si fuesen a formalizar el bloqueo de Laredo. En realidad, no fue una tentativa de expedición a Santander como creyeron los republicanos. Estos también estaban muy preocupados por la formación de una fuerza expedicionaria a Castilla la Vieja y Asturias, que debía componerse de 7 secciones del RC de Borbón y dos escuadrones del RC de Castilla, junto con una compañía de infantería castellana que se había puesto a las órdenes del brigadier Cecilio Valluerca. Esta expedición no llegó a hacer su entrada en tierras de Burgos; y puede decirse que fue como el primer jalón de la composición de otra fuerza expedicionaria que llegó a reunirse en la provincia de Álava, componiéndose de BI-I/C, BI-II/C, BI-III/C y BI-IV/C de Castilla; BI-I y BI-II de Cantabria, el BI de Asturias y el RC Borbón. Fueron designados como jefes de las tres brigadas los brigadieres García Albarrán, Zaratiegui y Valluerca; el mando fue confiado al general Martínez de Velasco, que mandaba la División castellana; pero en realidad esta expedición nunca inició su marcha, ni siquiera se hicieron los preparativos adecuados.
El día 9 de julio, la partida mandada por Ruperto Blanco tuvo un pequeño encuentro en la Sierra de la Demanda (Soria) con la columna del Tcol Amor; pocos días después, Blanco tuvo otro combate en Neira (Burgos). La partida mandada por Losa y que operaba en la provincia de Santander por la parte de Reinosa, tuvo un encuentro con la columna del teniente Fabra el día 10, muriendo el jefe de la partida carlista. También estaba por la parte de Soria la partida mandada por Valdlvielso. Otro combate hay que señalar, el día 10, en Monterrubio de la Sierra (Burgos), contra la columna mandada por Francia, formada por soldados del RI de Zaragoza. El 27 de julio, una partida que pasó el Ebro por Rincón del Soto (Logroño) incendió la estación de este pueblo y, después de ocuparlo durante un día, repasó el Ebro.
El brigadier Valluerca con fuerzas de caballería del RC de Borbón, se presentó en los alrededores de Miranda de Ebro (Burgos) y tuvo un pequeño encuentro con las fuerzas de la brigada Verdú y voluntarios de Miranda. El día 31 entró la partida mandada por Marcos Cámara en Covarrubias (Burgos), y contra ella salió una columna compuesta de guardias civiles y movilizados de Castrojeriz, que pudieron alcanzarle en Hortigüela (Burgos), muriendo el jefe carlista.
Acciones en el mes de agosto
Fue durante ese tiempo una gran preocupación de los liberales lo atrevido de las correrías de Camarero. Había sorprendido en Saldaña a un destacamento de caballería republicana. Pues se dio el caso que cuando de regreso a las Vascongadas con los prisioneros hechos en Saldaña y pasaba por Frias (Burgos) en esta plaza se supiera aquel mismo día, por una comunicación del capitán general de Valladolid, anunciando que Camarero estaba en la provincia de Palencia y había sorprendido a los republicanos. La movilidad de este Jefe de caballería le permitía escapar a los planes de sus enemigos.
Poco hay que relatar de la primera quincena de agosto, si se exceptúa el hecho de que el día 13 por la noche, fuerzas destacadas de Villalaín detuvieron el tren correo de Madrid a Zaragoza en Arcos del Jalón (Soria), llevándose la máquina, dos dependientes y un oficial de administración militar, apoderándose de la correspondencia oficial. Al día siguiente ocurrió otro hecho todavía más curioso. De Miranda de Ebro salió una máquina de tren sin luz, y sus conductores, atando a ella los hilos del telégrafo, marchando hacia Logroño, pasando por Haro y llegando hasta Cenicero. Toda la línea telegráfica quedó destrozada. En Cenicero quedaron el maquinista, un fogonero y otros dos operarios de la Compañia, que manifestaron haber sido sorprendidos por diez carlistas armados y les habían obligado a marchar.
Miranda de Ebro era el centro militar de las operaciones contra Álava y, por lo tanto, la estación estaba tan guardada por la fuerza republicana, que parecía imposible que pudiera operarse con tanta audacia. Entre Sigüenza (Guadalajara) y Arcos de Jalón (Soria), Villalain destruyó dos puentes, cuatro máquinas, los hilos telegráficos y aparatos, y las estaciones. En el trayecto de Miranda a Logroño, los carlistas hostigaban los trenes en Las Conchas, y para alejarles de la vía, hubo varios tiroteos. El puente de Agoncillo, sobre el Ebro, en la vía férrea, debía ser volado por la contraguerrilla de Rosa Samaniego, pero por haberse retrasado esta, no se hizo la operación como había dispuesto el general Argonz. En la vía férrea de Venta de Baños a Santander, que estaba muy custodiada, fue, sin embargo, incendiada la estación de Quintanilla de las Torres (Palencia).
El hecho más considerado de todo el año en Castilla fue ta incursión del brigadier Pérula hasta Calahorra. Llevaba consigo el BI-II/N y el BI-VII de Navarra y dos escuadrones, por lo que salió de cerca de Sesma, y por Santaguda (Navarra) vadeó el río Ebro, a pesar de estar en territorio ocupado por la caballería de la división republicana de la Ribera, entrando en Calahorra (Logroño) el 24, rindió a los 200 voluntarios que la guarnecían, recogió armas, municiones, dinero y paños, destrozó la vía férrea y el telégrafo, entrando de nuevo en Navarra después de pasar el Ebro, llevándose los prisioneros y el botín, teniendo solamente un pequeño tiroteo en las inmediaciones de Alcanadre. Entre los prisioneros se llevaron al comandante Isidoro Medinaveitia, al antiguo ordenanza de Ollo que había desertado después de la muerte de este llevándose el caballo de su jefe, un paisano, 79 entre carabineros, movilizados y voluntarios, y 22 quintos, estos para ingresar en las filas carlistas. Como es natural, esta sorpresa causó gran inquietud a los pueblos ribereños del Ebro, y se instruyó sumario sobre la actitud de la guarnición, particularmente los carabineros, durante la sorpresa.
El 26 de agosto, una pequeña partida carlista tuvo un encuentro en la provincia de Burgos, siendo totalmente disuelta. El día 27, hubo un combate entre navarros y una columna de carabineros y caballería del RH de Pavía, en Carcastillo (Navarra). Otra partida entró en El Cortijo (Logroño), retirándose después de haber hecho 5 prisioneros en la localidad.
Acciones en el mes de septiembre
El 11 de septiembre, se presentaron en Cervera de Pisuerga (Palencia) una fuerza carlista mandada por Calvo y Salvador, siendo perseguida la fracción mandada por Calvo por una columna mandada por el comandante Asián, quien le alcanzó en el monte de Velilla, entre Alar del Rey y Mave (Palencia), siendo batida y dispersada la partida. El 20 de septiembre, una partida carlista entró por sorpresa en el pueblo de Belorado (Burgos), desarmando a los 60 voluntarios que la guarnecían y cobrando las contribuciones. A pesar de que una fuerza mandada por un Tcol de la guardia civil recibió la orden del ministro de la Guerra de que no volviera a población alguna hasta que hubiese exterminado la partida carlista, lo cierto es que esta fue a Orbañanos (Burgos), y allí descansó, pasando el Ebro por el vado de Toobalinillas, sin que fuera alcanzado por sus perseguidores, por lo que se supone que el jefe de la columna de la guardia civil desobedeció al ministro y no estuvo vagando.
La fuerza aragonesa del coronel Madrazo entró el 21 en Iruecha (Soria), siguiendo a Medinaceli (Soria), donde también entró. En esta época, el general Villegas llamaba la atención sobre el paso frecuente por la provincia de Santander de pequeños grupos de carlistas que, por Lanzasagudas y el puerto de las Marranas, iban a engrosar las que luchaban por los carlistas en Asturias. Sin embargo, el Gobierno, preocupado por la expedición que se temía de Diez de Mogrovejo, estaba constantemente preocupado por la entrada de Burgos y desoía las peticiones de refuerzo que le dirigían las autoridades militares de Santander y, muy particularmente, el general Villegas.
Acciones en el mes de octubre
La preocupación de la expedición de Castilla seguía todavía en octubre. El brigadier Valluerca, con caballería, estaba en Espejo (Álava), y de allí se sabe que había pasado a Quincoces de Yuso (Burgos), temiéndose que fuera una exploración de los carlistas para la marcha de la fuerza expedicionaria. En vista de esto, la columna de Blanco salió de Miranda de Ebro, mientras la brigada de Bargés hacía lo mismo de Cenicero, por lo que Valluerca regresó a las Vascongadas.
Las fuerzas republicanas del general Villegas alcanzaron en Barrasa (Burgos) a una partida carlista, cogiéndole 6 prisioneros, y uno de ellos, por ser desertor del batallón reserva de Castellón, fue fusilado el día 11. Villegas justificó ese fusilamiento sumarísimo por el hecho de que dicho desertor se había pasado a los carlistas la víspera y que en aquellos días habían desertado 5 del batallón de reserva de Burgos y dos guardias civiles.
El 16 de octubre hubo un combate en Canicosa de la Sierra (Burgos), en el que quedó prisionero el jefe carlista de la partida, Peña. También ocurrió otro incidente curioso en el ferrocarril entre Miranda de Ebro y Bujedo, donde los carlistas detuvieron un tren de mercancías, haciendo prisionero a un sargento y 5 soldados de caballería que llevaban 16 caballos, de los que los carlistas se quedaron tres. Entonces, subiendo al tren, se dirigieron al puente de Pangua, donde sorprendieron a la guardia, de la que hicieron presos a los que custodiaban dicha obra. Esto ocurrió el día 9 de octubre, retirándose los carlistas por la parte de Ameyugo, y aunque fueron hostigados por retaguardia, por fuerzas salidas de Ameyugo y de Pancorvo (Burgos), la partida pudo regresar felizmente a las Vascongadas pasando el vado de Tobalinilla.
El 13 de octubre, una partida carlista que estaba en Villaverde de Trucios, mandada por Palacios, fue desalojada por una partida liberal. Esta misma partida se batió el día siguiente en Traslaviña (Vizcaya).
Acciones en los meses de noviembre y diciembre
En Castilla la Vieja, en noviembre y diciembre las acciones fueron muy escasas, pero, además, de ninguna importancia. Hay que citar solamente que en diciembre el general republicano Villegas tuvo un encuentro en Bortedo (Burgos) contra las fuerzas mandadas por el coronel Gorordo, retirándose los carlistas a Valmaseda. Por la parte de Segovia, hacia Juarros de Riomoros, una partida carlista fue perseguida desde el 9 al 12 de diciembre por fuerzas de la guardia civil, disolviéndose poco después.