Guerras Carlistas Tercera Guerra Carlista en 1874 Operaciones en Castilla la Nueva en 1874

Acciones en el mes de enero

El 3 de enero, invadieron el pueblo de Anchuras (Ciudad Real) las fuerzas mandadas por Pedro García, y el día 4, hubo un combate entre las fuerzas mandadas por Guzmán y la columna de caballería del teniente Peinado, en las alturas de Ruidera (Ciudad Real). El 11, una partida mandada por Natalio Herrera entró en Ventas con Peña Aguilera (Toledo), y después pasó a Menasalbas (Toledo). Por aquellos mismos días la partida que mandaba Manuel Albacete, conocido por Milreales, se presentó en Marjaliza (Toledo), donde entró.

El hecho más importante de estas fechas fue la entrada en Sigüenza (Guadalajara) de las fuerzas mandadas por el brigadier Villalaín, ocurrida el día 5, a las seis de la mañana, sorprendiendo a los voluntarios, que se refugiaron en la torre de la iglesia, pero después de alguna resistencia, se rindieron, entregando las armas. En Sigüenza, Villalaín cortó las líneas telegráficas y la vía férrea, inutilizando seis kilómetros de la misma, haciendo descarrilar un tren. El día 9, de nuevo volvió Villalaín a Sigüenza, donde recogió efectos, retirándose enseguida.

En las cercanías de Argamasilla de Alba se vio una partida que se dirigió a Tomelloso (Ciudad Real). Partidas carlistas entraron en Turlete, Tembleque, Mora y Villamieva de Bogas, todos en la provincia de Toledo. Al regreso de su correría, en la que había entrado en Albacete, el coronel Santés estuvo en Minglanilla (Cuenca) el día 12, llegando hasta las proximidades de Cuenca, recorriendo varios pueblos, aunque el 17, regresó a Chelva (Valencia), habiendo entrado también en Casasimarro (Cuenca).

La fuerza mandada por el conde de la Cortina de la Mancha, procedente de Extremadura, se presentó en Puertollano (Ciudad Real) el 13 de enero, venciendo la resistencia de los voluntarios, que entregaron las armas, siendo quemado el registro civil. El Conde de Cortina de la Mancha puso en libertad a los prisioneros y se dirigió a Los Yébenes (Toledo), donde llegó el día 15, pero al saber que la columna del Tcol Pastor estaba en la población, se retiró, marchando a San Pablo (Toledo) y a Las Navillas (Toledo); entró en Alcoba (Ciudad Real), de regreso de la provincia de Toledo, y después en Navas de Estena (Ciudad Real).

El 13 de enero, Crisanto Gómez estuvo en Almodóvar del Campo (Ciudad Real); el día 16 con Ramón Muñoz, entraba en Piedrabuena (Ciudad Real). Una pequeña partida mandada por Leoncio Megía, hizo su entrada en Alcoba (Ciudad Real), y el 16, la partida mandada por Alejandro Barrioo hacía su aparición invadiendo Picón (Ciudad Real). El 17 de enero, Crisánto Gómez entró en Malagón y recogió en el juzgado municipal una carabina, una canana y un zurrón que habían pertenecido al voluntario Alfonso Palacios, muerto en un tiroteo el día 14.

La partida mandada por el alférez Guzmán destrozó, el día 18 de enero, la vía férrea en el trozo comprendido entre Santa Cruz de Mudela y Almuradiel (Ciudad Real), internándose después en la provincia de Jaén. Una partida compuesta de 6 individuos penetró en Alcoba (Ciudad Real) y pocos días después hizo lo mismo la de Ramón Muñoz en la misma población. El 23, Crisanto Gómez invadió el pueblo de Alcoba y luego Horcajo de los Montes (Ciudad Real).

En la provincia de Guadalajara, las fuerzas mandadas por el general Marco, procedentes de Aragón, entraron el 22 en Cubillejo del Sitio, dirigiéndose a Maranchón, donde debía encontrarse con las del coronel Madrazo, que había entrado en Molina de Aragón. Marco estuvo en Maranchón. Contra estas fuerzas salió la columna mandada por Navarro, quien se dirigía a Checa, donde estaban las fuerzas de Marco y Madrazo reunidas, librándose un combate, después del cual los carlistas se retiraron a Aragón. Esta acción tuvo lugar el día 27. Durante esta correría los carlistas estuvieron en Selas (Guadalajara). El día 26, Carmelo Hervás detuvo el tren entre Miguelturra y Almagro (Ciudad Real) y, después de haber hecho desalojar a todos los pasajeros, obligó al maquinista a abrir el regulador de la máquina para precipiar el tren en un pontón cortado previamente.

El 28 de enero, la partida mandada por Alejandro Barrios invadió la villa de Arroba (Ciudad Real), y este mismo jefe entró el día 29 en Fontanarejo, también en esta provincia. Lo que demuestra la impunidad de los carlistas, es el hecho de que el 30 y 31 de enero estuvo una partida de 12 hombres en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), sin ser inquietados. Al regresar las fuerzas de Marco a la provincia de Teruel, entraron en Peralejos de las Truchas (Guadalajara). El día 31, entraron en Arroba las fuerzas mandadas por Barrios, quien unos días antes, en el sitio conocido por Colmenar de los Peinados, término de Malagón (Ciudad Real), fusiló a los criminales Ángel García y el Moreno de Urda, por dedicarse al bandolerismo.

Por orden del general Elío, el brigadier Villalaín quedó a las órdenes del general Marco, comandante general de Aragón.

Cura predicando a favor de la causa carlista. Álbum Siglo XIX.

Acciones en el mes de febrero

A finales del mes de enero, el coronel Villar entró en España por Portugal, marchando por tierras extremeñas, hasta que el día 1 de febrero entró en Fontanarejo (Ciudad Real), población que había sido invadida el 29 de enero por Barrios, y en el mismo día pasaron a Alcoba, donde se consideraba su fuerza en 230 hombres. El día 2 de febrero, el coronel Villar se presentó en Porzuna (Ciudad Real), donde quemó el registro civil. Ya las fuerzas de Hervas se le habían unido. Sabe que en Alcoba habían entrado 7 criminales en nombre de carlistas, robando a los vecinos. Villar marchó sobre ellos, mató a dos y fue hecho un prisionero, que fue fusilado, huyendo, después del tiroteo, los demás bandoleros. Pero de momento, Villar tuvo que retirarse a Extremadura por Garbayuela (Badajoz).

Dos partidas carlistas mantenían en tensión a los liberales de la provincia de Cuenca. La primera la mandaba José Pascual García, al frente del batallón Altar y Trono; operaba en territorio de Cañete (Cuenca), con ánimo de fortificar a Moya, en la misma provincia; la otra estaba mandada por José Valiente, que recorrió La Pesquera y Campillo de Alto Buey, marchando a Motilla del Palancar, reuniéndose en Minglanilla (Cuenca) las fuerzas de ambos jefes. Aprovechando la persecución de que era objeto Villar, la partida mandada por Padilla, conocido por Telaraña, llegó el 5 de febrero a Almadén (Ciudad Real), donde quemó la estación, hizo descarrilar un tren de mercancías y destruyó el material ferroviario, y de allí, pasó el 9 a detener otro tren de viajeros entre Almagro y Miguelturra, que, como la vez anterior, hizo precipitar por el pontón de la Membrillería, después de haber hecho descender a los viajeros.

Se señala mayor actividad por las pequeñas partidas: la que mandaba Angulo entró en Porzuna (Ciudad Real), y la de Lorente hizo lo mismo en Picón (Ciudad Real). La mandada por Riego, compuesta de caballería, pasó de Extremadura a la provincia de Ciudad Real, entrando por Agudo (Ciudad Real), dirigiéndose a Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real), pero rectificando su marcha, se dirigió a Abenójar, y en lugar conocido por El Artiñero, se encuentra con la columna del comandante Vargas, librándose un pequeño combate el día 9. En este mismo día, se levantó en armas en los alrededores de Santa Cruz de Retamar (Toledo), Prudencio Rodríguez, quien sorprendió a los pueblos de Maqueda y Hormigos, ambos en la provincia de Toledo. De nuevo mostró su actividad la partida de Guzmán, que fue batida por la columna del teniente Péinado, cerca de Argamasilla de Alba (Ciudad Real). A su vez, la de Rodríguez lo fue en las inmediaciones de San Martín de Pusa (Toledo), el día 16, por la columna del teniente de la guardia civil, Gil Barberá, quedando prisionero el jefe carlista.

Hacía tiempo que Santés no se había mostrado por la provincia de Cuenca. El 12 de febrero, entraba en la misma por La Pesquera y se dirigía a Campillo de Altobuey, de donde pasó a Motilla de Palancar, y luego a Olmedilla de Alarcón, Buenacho de Afarcón, Valverde del Júcar, Olivares, Cervera, Villares del Saz, donde llegó el día 14, y luego por Almonacid del Marquesado, Saelices, Villarrubio y Tibaldos a Tarancón, donde entra el día 15. La guarnición, al verse atacada, se entregó rindiendo las armas.

La alarma entonces cundió en Madrid y Toledo; las fuerzas que recorrían esta última provincia se concentraron en Toledo, pues se temía que Santés continuase a Quintanar de la Orden y atacase la capital de la provincia. Efectivamente, fuerzas destacadas de Santés habían avanzado hasta Fuentidueña de Tajo (Madrid). Mientras que avanzaba Santés sobre Tarancón, una fuerza carlista mandada por el coronel Valiente, recorriendo el norte de la provincia de Albacete, había llegado hasta Las Pedroñeras (Cuenca) y luego, por El Padernoso, Belmonte, San Clemente, Honrubia y Valverde del Júcar, había ido a reunirse con el jefe de la expedición, pero luego se destacó de nuevo, visitando Palomar del Campo, Villar de Águila, Castillejo del Romeral, hasta que estuvo el 17 en Valparaíso de Abajo, después de haber pasado por Olmedilla del Campo y Valparaíso de Arriba.

Santés, después de haberse apoderado de los fondos públicos y las armas de los voluntarios de Tarancón, pasó a Huete, donde llegó el 16 de febrero, y destacó fuerzas que fueron a Vellisca y Barajas de Melo, donde queman el registro civil, mientras que otra fuerza destacada se adelantó el día 18 a Saceda del Río y Peraleja, entrando en la provincia de Guadalajara, donde ocuparon La Isabela. Otras recorrieron Garcinarro y Buendía, en la provincia de Cuenca.

Santés salió de Huete el 18 de febrero, y por Saceda del Río, Peraleja, Gascueña, Tinajas, donde estuvo el día 19, a Villalba del Rey, de donde entró en la provincia de Guadalajara ocupando Sacedón y el mismo 19 mandó destacamentos a Alóndiga, Auñón, Pastrana, Almonacid de Zorita y Albalate de Zorita, todos en la misma provincia, causando gran alarma en Guadalajara, a cuyo socorro salieron tropas de Madrid. De Sacedón, Bantés fue Alcocer (Guadalajara), regresando luego a la provincia de Cuenca, entrando en Priego el 21, y sigue por Villaconejos y Cañaveras hasta Beteta, donde entra el 22 de febrero, causando gran alarma en Cuenca, ordenándose concentrar los republicanos.

Santés prosiguió por El Tobar y regresó a la provincia de Valencia por Tragacete, Cañete, Salvacañete y Moya.

Mientras Santés estaba recorriendo la provincia de Cuenca, Villar, que había regresado de Extremadura, entró en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real), donde quemó el registro civil y se apoderó de 400 carabinas y 72 caballos. El 17, Villar estaba en Arrobas, y el 18 en Agudo, ambas en Ciudad Real, de donde marchó a Extremadura.

Con motivo de un indulto y canje de prisioneros, el jefe carlista que había mandado fuerzas en la provincia de Guadalajara, Luna, fue puesto en libertad, y habiendo llegado a Sigüenza, hubo tal manifestación de carlismo el 22 de febrero, que el Gobierno mandó un destacamento de dos compañías del batallón de Mérida para evitar que la población se pronunciara por Carlos VII. El mismo 22, una partida mandada por Ignacio Díaz, conocido por Picota, entró en Fuente el Fresno (Ciudad Real), y también lo hizo en Anchuras (Ciudad Real), la mandada por Gervasio Fuentes.

Las fuerzas mandadas por Francisco de Julián estaban en Buendía (Cuenca) y de allí pasaron a Priego, donde entran el 26. Otra partida, aunque incontrolada por los carlistas y mandada por Senén Pérez Moragón, penetró en Pinarejo (Cuenca). Las fuerzas reunidas del coronel Villar, con el conde de la Cortina de la Mancha, el brigadier Crisanto Gómez y Ramón Muñoz, invadieron el 26 Piedrabuena, lo que volvieron a hacer el día 28 de febrero.

Acciones en el mes de marzo

El día 1 de marzo, Villar se encontraba en Malagón (Ciudad Real), de donde marchó, llegando a Corral de Calatrava el día 3. En una casa aislada a la izquierda del Tajo, los restos de la partida de Rodríguez, mandados por Román Pinillos, conocido por Balaguer, fue batida por una fuerza mandada por el teniente Ares, que salió de Puebla de Montalbán (Toledo). Mientras tanto, Villar había estado en Aldea del Rey (Ciudad Real), y de allí, el 4 de marzo, se presentó en Calzada de Calatrava, recorriendo los alrededores de Granátula el día 5, y el 6 estaba en Moral de Calatrava. El día 8, Villar libró combate, contra la columna de Melguizo en Luciana (Ciudad Real), y marchó luego el jefe carlista a Piedrabuena. En este mismo día, en el kilómetro 212 de la vía férrea, entre Daimiel y Manzanares, fue detenido un tren correo de Extremadura por una pequeña partida que recorría aquellos alrededores, interceptando la línea férrea y telegráfica. La escolta del tren se tiroteó con los carlistas.

Una partida carlista, que procedía de otra de la provincia de Jaén, pasó Despeñaperros, alarmando a los liberales de los alrededores. Villar, desde Piedrabuena, marchó a Alcoba y Fontenarejo, ambos en la provincia de Ciudad Real, entrando el día 10 en Anchuras. Volvió a Piedrabuena, de donde fue a Malagón, donde entra el 13 de marzo y libró combate el 14 con la columna que mandaba el comandante republicano Villar. La partida mandada por Ignacio Díaz entró, el día 9, en Horcajo de los Montes (Ciudad Real).

En este mismo día 9, las fuerzas mandadas por el general Salvador y Palacios y que llevaba los batallones de Cucala, entraron en la provincia de Cuenca, procedentes de Villalgordo de Cabriel (Valencia), en dirección a Minglanilla (Cuenca), donde estaba la columna de Calleja. Este salió de la población, librando un combate con las fuerzas de vanguardia, pero mientras tanto los carlistas habían tomado Posiciones y entraron en Minglanilla. La acción fue desafortunada para los carlistas, que se tuvieron que replegar por La Pesquera unos, y otros hacia el suroeste de la provincia.

Las fuerzas mandadas por el conde de la Cortina de la Mancha estuvieron el día 10 en Alcoba (Ciudad Real). Procedente de Aragón entró en la provincia de Guadalajara una fuerza destacada mandada por Florentino Polo, quien, después de pasar por el territorio de Molina, fue a Beteta (Cuenca) y de allí a Moya, regresando a Aragón. El día 15 de este mes de marzo, una partida carlista compuesta de una compañía del Requeté, estuvo en Fuencaliente (Cuenca), recorriendo algunos pueblos hasta el día 23. Otra fuerza carlista se presentó en Horcajo de los Montes (Ciudad Real) el mismo día 15.

El coronel Valiente, que había vuelto a la provincia de Cuenca, estaba el 18 y 19 en Tinajas, y de allí pasó a recorrer Palomares del Campo, Villar del Águila y Castillejo del Romeral, siguió a Belmonte, donde entró el 23, continúa a El Pedernoso y luego a Las Pedroñeras. El 26 de marzo, Valiente entró en Honrubia, Santa María del Campo y Pinarejo, todos en la provincia de Cuenca. El día 27, la partida mandada por Luciano de los Cobos entró en Picón (Ciudad Real) y luego en Alcoba, en la misma provincia. Otra vez se presentó el coronel Villar procedente de Extremadura y Andalucía, entrando en Piedrabuena el día 28 y volviendo a entrar el día 30. La partida de Gervasio Fuentes apareció en el Monte de Valdecasillas, término de Oropesa (Toledo), y el día 30 tuvo un combate contra una fuerza de la guardia civil mandada por el alférez García Rodríguez. En este mismo día 30, Villar estaba de nuevo en Malagón.

Acciones en el mes de abril

Villar había regresado a Extremadura el día 2 de abril, y la guerra parecía haberse ido organizando en la Mancha gracias a la actividad del coronel Villar. Por su parte, Santés no abandonaba sus actividades en la provincia de Cuenca, y pequeños destacamentos suyos habían avanzado hasta Cardenete y Almodóvar del Pinar, donde actuaban de acuerdo con las partidas que mandadas por Peñalver y Pechuán, recorrían las inmediaciones de Priego y Cañete. El 7 de abril, se encontraban todas estas fuerzas en Beteta, tratando de reconstruir un castillo derruido, pero la llegada de tropas republicanas les obligó a desistir de su intento. En ese mismo día, una pequeña partida carlista entró en Picón (Ciudad Real).

Acción de Piedrabuena (12 de abril de 1874)

El coronel Villar, de la provincia de Cáceres pasó a la de Toledo, causando gran alarma en Puente del Arzobispo, donde se temió que intentara entrar, pero siguió el jefe carlista a Belvís de la Jara (Toledo), donde estuvo el día 8, marchando de allí a La Nava de Ricomalillo (Toledo) para entrar, el día 10, en Anchuras, y después de salvar el río Estena, llegó a Piedrabuena, donde libró combate contra la columna Melguizo.

Acción de Piedrabuena (12 de abril de 1874). Carga del coronel Melguerizo al frente de los húsares. Autor Juan Alaminos.

La acción fue realmente empeñada, pero las fuerzas republicanas derrotaron a los carlistas, quedando sobre el campo 58 muertos, entre ellos el coronel de caballería conde de la Cortina de la Mancha y su hijo primogénito, teniente de caballería. Entre los 214 prisioneros, 22 estaban heridos de gravedad, contándose entre ellos el comandante José María Lorente, y 11 lo eran, levemente.

Esta derrota de los carlistas el día 14 de abril, puede decirse que influyó notablemente en el curso de la guerra en la Mancha, pues el coronel Villar con los oficiales de su Estado Mayor, entre los que figuraban los otros dos hijos del conde de la Cortina de la Mancha, José y Rafael Diez de la Cortina, marchó a Extremadura, pasando a Portugal, para dar cuenta de su actuación en las provincias que tenía encomendadas.

Desde entonces parece ser que el mando en la Mancha lo volvió a tener el brigadier Crisanto Gómez, ya que el día 15, es decir, al siguiente de la acción, había dado orden de que debían concentrarse en Ballesteros (Ciudad Real), como así lo hicieron, acordando disgregarse en pequeñas partidas.

Otras acciones en el mes de abril

Otro hecho importante fue la entrada en Picón (Ciudad Real) por la partida mandada por Lorente el día 13, la víspera de la acción de Piedrabuena. El día 11, la partida mandada por Guzmán tuvo un encuentro en Camuñas (Toledo) contra una fuerza republicana mandada por Blas Heredia, muriendo Guzmán y su asistente. En los términos de Tresjuncos y Villarejo de Fuentes (Cuenca), fueron cogidos a los carlistas por los voluntarios de dichos pueblos, mandados por sus alcaldes, tres carros de armas procedentes de Madrid que fueron puestos a disposición de la autoridad republicana.

Republicanos y carlistas perseguían por igual a un sobrino de Villalain, que se había declarado independiente y considerado por los carlistas como bandolero; tenían orden de que, si fuera cogido, se le fusilara por desobediencia y rebelión. Esta partida lo mismo corría por los alrededores de Priego que por los de Molina de Aragón o Cifuentes, inutilizando las vías férreas, deteniendo trenes o interrumpiendo las comunicaciones telegráficas. La partida mandada por Miguel Naranjo entró el 17 de abril en Horcajo de los Montes (Ciudad Real) y la mandada por Antonio Prada en Fuentenaranjo (Ciudad Real), el mismo día.

Reunidos Marco de Bello y el coronel Madrazo, penetraron en la provincia de Guadalajara, entrando el 18 en Molina de Aragón, de donde se retiran los republicanos. Los carlistas avanzaron hasta Agoncillo, y después de ordenar que se les reunieran las partidas mandadas por Ladio, Francisco Megino y Luna, regresaron a Aragón, dejando las partidas de Pechuán y Chavarri. También se presentaron otras procedentes de Valencia, entrando en Cañete y Enguídanos (Cuenca), causando alarma en Cuenca, pues se anunció que en Cañete había una fuerte concentración carlista. Las fuerzas mandadas por Antonio Díaz entraron, el 18 de abril, en Horcajo de los Montes (Ciudad Real). La partida irregular del sobrino de Villalaín, la que paró un tren en Villalba (Madrid), por esos días.

De nuevo el coronel José Valiente se presentó en la provincia de Cuenca. El 22 estaba en Cañete, el 23 siguió a Pajaroncillo, Carboneras y Monteagudo, el 24 pernoctaron en Campillo de Altobuey y al día siguiente estaba en Honrubia y Santa María del Campo. Continuó por Rada de Haro a Belmonte, y después de recorrer Las Pedroñeras y Villaescusa de Haro, entraron Belmonte, para seguir a Belmontejo y San Lorenzo de la Parrilla, donde estaba el 29 de abril. Su caballería avanzó a Doranca y Olmedilla del Campo. Siguió después el día 30 a Naharros, de donde, perseguido por varias columnas, se dirigió a Villar del Horno y de allí a Valdecolmenas, donde estuvo el 30 de abril.

Acciones en el mes de mayo

El 1 de mayo, Valiente llegó a La Ventosa (Cuenca) y a continuación a Bolliga, para seguir el día 2 a La Frontera, siempre perseguido de cerca por los republicanos, y al fin, libró combate en el puerto de Monsaete (Cuenca), contra la columna del brigadier Garbayo, siendo derrotada la fuerza carlista. Se refugiaron los carlistas en los montes cerca de Beteta, y la presencia de fuerzas carlistas amenazando a Cuenca alivió la situación de los que estaban en los montes. Fue sustituido Valiente por el coronel Francisco de Julián, que recibió a los carlistas que habían sido batidos en Tragacete, y entonces emprendió la marcha reuniendo las partidas de Pechuán y de Lázaro a las fuerzas que mandaba, y se dirigió a la provincia de Guadalajara, marchando por Villanueva de Alcorón y Arbeteta a Trillo y Budia, en las que entró, venciendo la resistencia de los republicanos. Julián se dirigió a Cifuentes, en la que no entró por la gran acumulación de columnas que acuderon en su socorro, por lo que retrocedió a Chillarón del Rey y La Puerta, para entrar en Beteta el día 18.

El 8 de mayo, hubo un combate en Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real), entre las fuerzas mandadas por Hervás y una pequeña columna mandada por Vicente Alcázar. En otro combate, el 13, en los alrededores de Porzuna (Ciudad Real), murió el jefe de la partida carlista Eugenio García del Castillo, que era comandante.

El general Marco regresó a la provincia de Guadalajara, entrando en Maranchón, y destacando fuerzas hasta los alrededores de Sigüenza, que por estar guarnecida no atacó, habiendo gran alarma en Guadalajara. El general Marco dispuso que una fuerza destacada, mandada por Cucalón, fuese a Milmarcos (Guadalajara), que otra, a las órdenes de Jover, se llegara a Hinojosa (Guadalajara), y, por último, la mandada por Megino fuese a Mazarete, también en la provincia de Guadalajara. El coronel Julián, de Beteta, fue a Molina de Aragón, donde estuvo el día 22, y el 23 entraba en esa misma población el general Marco. Allí supo las órdenes de Lizárraga de cortar las comunicaciones ferroviarias, y mandó un fuerte destacamento para cortar la vía férrea de Madrid a Zaragoza. Destacó entonces una fuerza importante, que marchó a Arcos del Jalón (Soria), y allí fue cortada la línea férrea, causando grandes destrozos. Fueron detenidos dos trenes correos, uno ascendente y otro descendente, descarrilaron las máquinas, fueron incendiados los vagones y fue destrozada la línea férrea en gran extensión. Marco salió de Molina y marchó de nuevo a Maranchón, por lo que salieron fuerzas de Madrid, de Albacete y de Cuenca para impedir que fuese tomada Sigüenza. Marco avanzó hasta Alcolea del Pinar, donde estaba el 25 de mayo, y de allí, por Aragoncillo, regresó el mismo día a Molina de Aragón.

Mientras tanto, por la provincia de Cuenca, nuevas fuerzas carlistas se habían presentado en Las Pedroñeras y Belmonte, causando alarma. El coronel Julián, que se había unido a Marco en Maranchón, se separó nuevamente en Molina de Aragón, dirigiéndose a Poveda de la Sierra, y de allí a Beteta (Cuenca), y después de algunos días de operar en el norte de la provincia de Cuenca, marchó a Chelva (Valencia). A finales de mayo, cuatro hombres que decían formar parte de una partida carlista entraron en Valdespino (Cuenca).

Acciones en el mes de junio

Había numerosas pequeñas partidas que recorrían las provincias de Cuenca, Guadalajara, Toledo y Ciudad Real, pero ni los tiroteos que sostenían ni la importancia de las poblaciones en que entraban, las hicieron merecedoras de mención. La entrada en Gálvez (Toledo) el 11 de junio, de una de estas partidas, y en Marjaliza (Toledo) el día 12 del mismo mes de junio. Cuando recorrió la provincia de Cuenca el coronel Julián, había organizado las comandancias de armas que tan excelentes resultados daban en Cataluña, Aragón y Valencia. Contra la comandancia de armas de Cañete (Cuenca), salió una columna del brigadier La Iglesia, gobernador militar de Cuenca. Advertido el comandante de armas de Cañete, se retiró en dirección a Campillos Sierra (Cuenca), y antes de llegar a ese pueblo, fue alcanzado por los republicanos, librándose un combate. En cambio, el brigadier Calleja intentó hacer lo mismo con la comandancia de armas de Mira (Cuenca), pero fracasó en su intento.

El día 16, una partida carlista entró en Minglanilla (Cuenca), y no habiendo hecho efectiva la contribución, se llevaron en rehenes al primer y segundo alcaldes y cuatro mayores contribuyentes. El coronel Monet mandó un batallón a Cañete el día 19, que regresó por Fuentelespino de Moya. (Cuenca) el día 20. A finales de mayo, hubo un motín de leñadores en Colmenar de Oreja (Madrid), donde se dieron vivas a Carlos VII, por lo que tuvo que ir la guardia civil para sofocar aquel movimiento, cuyo carácter carlista era indudable.

Acciones en el mes de julio

Toma de carlista Cuenca (13 al 15 de julio de 1874)

Después del ataque de Teruel, el infante don Alfonso decidió emprender una operación sobre Cuenca, dando orden a Cucala de unírsele en el camino. Las fuerzas mandadas por el Infante pasaron por Cañete, Pajaroncillo, Cañada del Hoyo y La Cierva, todos en la provincia de Cuenca, presentándose el día 12 de julio ante la ciudad de Cuenca. El Infante llevaba como escolta el batallón de zuavos, el BI-I de Guías, BI-IV de Valencia, BI-I de Cuenca y BI-VI de Valencia, junto con tres escuadrones de caballería y la batería de montaña. El ejército carlista disponía de unos 14.000 efectivos.

A las tres de la madrugada del día 13, se abrió el fuego, y después de una lucha enconada, a las once de la mañana, los carlistas habían conquistado el arrabal de la Carrretería y la plaza de toros.

La lucha continuó todo el 14, hasta que en la noche, el brigadier Villalaín, que ocupaba el arrabal de la Carretería, fue relevado por el BI-I y el BI-II de Maestrazgo, que acababan de llegar de refuerzo. En la mañana del 15, habían podido penetrar unos cuantos carlistas por la puerta falsa de una casa de la calle de la Moneda, extendiéndose ya por las calles del interior de la población, al mismo tiempo que otros asaltaban por la parte exterior. El brigadier La Iglesia retrocedió a la plaza de la Catedral, y por la calle de San Pedro al castillo, pero se vio cortado por los carlistas que habían penetrado en la ciudad. La lucha de los republicanos se hizo desesperada, pero pronto comprendieron que no tenían medios de defenderse y se rindieron.

El número de prisioneros fue de 2.200, quedando en poder de los carlistas el brigadier gobernador de la provincia, La Iglesia, 4 jefes, 25 oficiales, 500 soldados del batallón de Toledo, todo un escuadrón de lanceros de España y otro de carabineros, así como 26 guardias civiles de caballería. Tomaron además cuatro piezas rayadas de campaña, 700 fusiles “Remington”, 1.500 fusiles “Minié”, y municiones y otro material de guerra, así como se apoderaron de los fondos de la hacienda provincial. En el parte carlista se da cuenta de la muerte del comandante Julio Segarra, dos oficiales de zuavos, un teniente de artillería y 24 voluntarios, así como heridos 5 oficiales y 50 voluntarios. Los republicanos tuvieron 2 oficiales muertos del batallón de Toledo, 14 soldados del mismo batallón, uno del regimiento provisional de carabineros, 3 lanceros de España y 4 guardias civiles. En total, 2 oficiales y 22 de tropa muertos; 4 oficiales y 48 soldados heridos.

La conquista de Cuenca fue aprovechada por la propaganda republicana, diciéndose que los carlistas habían entrado en la población saqueando, violando y robando, con la anuencia y hasta el aplauso de los infantes.

Supuesto saqueo carlista de la ciudad de Cuenca el 16 de abril de 1874. Autor Daniel Perea.

Cuenca proporcionó armas y municiones a los carlistas. Era el depósito de municiones de los republicanos en Castilla la Nueva y el Centro.

Los Infantes dispusieron que se formaran tres pequeñas columnas, una mandada por el comandante Francisco Giner, con la cooperación de un escuadrón a las órdenes del coronel Acuña, para conducir a los prisioneros. Otra, que debía llevar las cuatro piezas de artillería cogidas en Cuenca, y una tercera, con las municiones y efectos de guerra, dirigiéndose las tres a Chelva. La del comandante Giner fue sorprendida en Salvacañete (Cuenca) por la columna López Pinto, que pudo rescatar los prisioneros y consiguió hacer otros a los carlistas, entre ellos el citado comandante. Las otras dos pasaron sin dificultad y llegaron a Chelva. El Infante siguió por Cierva, Cañada del Hoyo, Cañete y Santa Cruz de Moya hasta llegar a Chelva, donde conoció la desgraciada acción de Salvacañete.

En Santorcaz, Pozuela de las Torres, Valdilecha y otros pueblos de los alrededores, todos en la provincia de Madrid, había gran agitación carlista, temiéndose que se formaran partidas, por lo que acudió la guardia civil impidiéndolo los días 17 y 20 de julio, pero el 21 apareció una partida en las cercanías de Buitrago (Madrid), que recorrió los pueblos de Mangirón, Las Navas de Buitrago, Robledillo de la Jara, Cervera de Buitrago y otros, todos en la provincia de Madrid, pero que fue dispersada por la guardia civil. El 21 de julio, fue nombrado comandante general de Guadalajara y Cuenca el brigadier Villalaín, terminando el dualismo existente entre este jefe y el general Marco.

Acciones en el mes de agosto

Villalaín marchó a la Sierra de Molina, aunque tenía destacamentos en Priego y Cañete. El 1 de agosto, entró en Tierzo (Guadalajara), causando temores en Sigüenza, cuya guarnición fue reforzada, pero Villalaín, por Villanueva de Alcorcón (Guadalajara), marchó rápidamente a Trillo, donde entró el día 3, dividiendo sus fuerzas en dos grupos. Uno marchó a Cifuentes (Guadalajara), donde el destacamento de guarnición de los Baños se retiró a la proximidad de los carlistas, y el otro entró en Brihuega (Guadalajara), a las doce y media de la noche del día 3, no sin antes haber sostenido un tiroteo con la tropa de la guarnición, que intentó concentrarse en las casas consistoriales, pero se rindieron a los carlistas. Se apoderaron estos de armas, caballos, quemaron el registro civil y exigieron una multa que, no habiendo sido satisfecha, quedó pendiente, llevándose los carlistas en rehenes a 12 contribuyentes.

En Guadalajara hubo entonces grandes temores de que Villalaín marchara sobre la ciudad, y estos se acrecentaron cuando se supo, el día 4, que había entrado en Torija, acudiendo entonces la brigada de Fernández Golfín. Desde Torija, Villalain marchó a Cifuentes, pero no entró en la población, sino que vadeó el Tajo por el vado de Carrascosa, dirigiéndose a la provincia de Cuenca. Villalain entró el día 7 en Beteta (Cuenca), y al acercarse Fernández Golfin, Villalafn, con todo el convoy de lo recogido en su incursión por la provincia de Guadalajara, marchó a Santa María del Val, y de allí a Tragacete, llevándolo hasta Chelva.

El 8 de agosto el guerrillero Bruno Padilla se presentó en Abenójar (Ciudad Real), pero tuvo que retirarse a la provincia de Badajoz. El día 9, esta partida, compuesta de unos 20 hombres, entró en Puebla de Don Rodrigo (Ciudad Real), y el día 10 lo pasó en Arroba (Ciudad Real). Una pequeña partida se presentó en Lucillos (Toledo), pero fue batida y dispersada. El día 11, Villalaín estaba en Orea (Guadalajara), marchando luego a Alustante (Guadalajara), entrando el 13 en Molina de Aragón (Guadalajara). De allí se dirigió a la vía férrea de Madrid a Zaragoza, y entre las estaciones de Medinaceli (Soria) y Alcuneza (Guadalajara), detuvo un tren, quemando los coches y apoderándose de la locomotora, y habiendo embarcado en ella algunos hombres, fueron a Arcos del Jalón (Soria), destruyendo a su paso los puentes, las casillas de guardas, las líneas férrea y telegráfica, y en la estación de Arcos, los depósitos de la estación. Otra vez Sigüenza se vio amenazada, y salió de Madrid una columna mandada por el brigadier García Reina. Villalaín, que estaba en Maranchón el día 15, se retiró hacia el sur de la provincia, dirigiéndose a Riba de Saelices (Guadalajara), donde entró el 16, continuando a Huertapelayo (Guadalajara), y por Zaorejas y Villanueva de Alcorón, en la provincia de Guadalajara, fueron a Beteta (Cuenca).

Villalaín dejó en la provincia de Cuenca un grupo de 60 hombres, que marchó a Molina de Aragón (Guadalajara), donde también entró el coronel Madraza procedente de Aragón, y otro de 30 hombres que quedó en la provincia de Guadalajara para operar a las órdenes del Cura de Maranchón, que era comandante militar de ese pueblo. La columna del brigadier García Reina marchó sobre Molina de Aragón, que había sido evacuada por Madrazo, entrando en ella el día 18, tiroteándose con unos rezagados. Villalaín marchó a Huete (Cuenca), pero la presencia de la columna del general Moltó le impidió entrar en la misma. Villalaín, después de haber recorrido los pueblos de Alcocer, Sacedón y Auñón, en la provincia de Guadalajara, intentaron entrar en Huete, por lo que los carlistas marcharon a Budia (Guadalajara), causando entonces un nuevo pánico en la capital de la provincia, a la que se mandaron varias columnas. Villalaín se internó en las sierras que hay entre el Pozuelo y Béteta. El día 22, una columna intentó sorprender en Priego la fuerza mandada por Pedro Gómez, comandante militar de dicha población, pero advertidos, los carlistas pudieron retirarse. Villalaín fue a Beteta, y habiendo salido el general Moltó contra él, le presentó combate en los alrededores de dicha ciudad, pero Moltó se retiró sin entrar en lucha. Fuerzas destacadas de Villalaín fueron al puerto de Cañamares (Cuenca), tiroteándose con los republicanos.

Acciones en el mes de septiembre

El 1 de septiembre, Villalaín marchó de Beteta a Albalate de las Nogueras (Cuenca), mandando avanzadas a Ribagorda, Villar de Domingo García y Gascueña, amenazando Cuenca el día 2. Luego se colocó en las sierras de Beteta, Carrascosa y El Pozuelo, amenazando la ciudad de Cuenca, mientras que un batallón estaba en Beteta protegiendo a los trabajadores empleados en fortificar la villa y reparar su antiguo castillo.

Mientras tanto, la partida mandada por Agustín Negrete había entrado en Escamillas (Guadalajara), la que llevaba a sus órdenes Julián Cuadra lo hizo en Alcoroches (Guadalajara), y por fin la de Saturnino Hernández lo hacía en Mochales (Guadalajara). En la provincia de Ciudad Real, Hervás, que había reorganizado su partida, tuvo un combate en un lugar llamado Los Casajeros, cerca de Miguelturra, muriendo el jefe carlista. El día 11, Villalaín se encontraba en Terzaga (Guadalajara), y el 12 en Taravilla (Guadalajara), donde libró combate contra la columna del brigadier García Reina, retirándose los carlistas a Beteta, aunque se destacaron grupos que fueron a Peñalén, otro a Poveda de la Sierra, un tercero a Valsalobre, todos de Guadalajara, y otro a Cueva del Hierro (Cuenca). García Reina se había atribuido haber destruido la fuerza de Villalaín, y por eso debió quedar sorprendido el Gobierno al enterarse de que al día siguiente de la anunciada total dispersión y derrota del jefe carlista, este estaba atacando la ciudad de Cuenca.

Las supuestas derrotas de Villalaín hicieron que los generales republicanos se tranquilizaran sobre la actividad del famoso jefe carlista, es decir, que llegaron a creerse los boletines de victoria que ellos inventaban. El propio Villalaín el 17 de septiembre destacó 200 hombres de infantería y caballería, para que por sorpresa entraran en el barrio de La Carretería de la ciudad de Cuenca, librando combate con las fuerzas que guarnecían la ciudad. Se apoderaron de 2.000 duros que encontraron en poder del recaudador de contribuciones. Una vez retirada la pequeña fuerza destacada a Cuenca, Villalalín marchó a la provincia de Guadalajara.

El 15 de septiembre, se había presentado una partida de 16 hombres en La Vega de Valdecañas, cerca de Tielmas (Madrid), pero a los pocos días fue disuelta por la activa persecución de que fue objeto por los republicanos. Villalain marchó a la provincia de Guadalajara, entrando en Trillo y Pastrana el día 27. De esta última ciudad, marchó a Huete, recorriendo Mazarulleque, Garcinarro y otros pueblos de la provincia de Cuenca, para volver después a Almonacid de Zorita (Guadalajara), y salvando el río Guadiela, fue a Alcocer (Guadalajara), en donde tuvo un combate con el brigadier García Reina, quien, una vez más, se atribuyó haber deshecho la fuerza de Villalaín. Había tenido una confidencia del alcalde de Castejón de Henares (Guadalajara), donde habían descansado los carlistas, y le fue fácil tratar de sorprenderlos.

El coronel Madrazo se había presentado en Maranchón el 19 de septiembre, retirándose a la provincia de Soria por Iruecha, y volviendo a la de Guadalajara para cortar la vía férrea.

Acciones en el mes de octubre

Madraz volvió a Aragón, pero el 1 de octubre penetró en Algar (Guadalajara), regresando a la provincia de Zaragoza. Pero de nuevo apareció el día 3 en Milmarcos, pasando a pernoctar en Tortuera. El día 5, en Cubillejo de la Sierra tuvo efecto un combate que, según García Reina, fue otra estrepitosa victoria. Una pequeña partida estuvo en Priego (Cuenca), y a su salida, conduciendo raciones para Vega del Codorno (Cuenca), donde estaba el campo de instrucción de los voluntarios carlistas, fue tiroteada por la brigada Gabarra, cogiéndoles víveres y algunos prisioneros. El Tcol Sergio Albendea, comandante militar de Carrascosa del Campo (Cuenca), fue batido por una columna de la guardia civil, quedando prisionero el jefe carlista.

El comandante militar de Las Majadas tuvo un encuentro en Portilla (Cuenca) con la columna del Tcol Pontenciano, muriendo el jefe carlista. Por la provincia de Cuenca, estaba entonces Ángel Rosas, que operaba combinado con las fuerzas de Villalaín, que tenía su centro en Beteta. El día 18, Villalain y Rosas estaban en Tragacete. Beteta había sido evacuado el 17, y cuando la brigada Gamarra, combinada con la de García Reina, y a las órdenes del general Salazar, intentaron apoderarse de aquella población, hallaron a Beteta abandonada hasta por el comandante de armas. Villalaín, entonces, se dirigió a Chelva, habiendo pasado por Alcalá de la Vega (Cuenca).

Dos días estuvieron los liberales para demoler las fortificaciones que se habían hecho en Beteta, bajo la inspección del general Salazar. Se dio orden a García Reina que marchara a Checa y Alustante (Guadalajara) para que destruyera el hospital carlista que había en este último punto y los depósitos que tenía establecido Villalaín. Una partida compuesta de 80 a 90 carlistas entró en Casas de los Pinos (Cuenca) el 19 de octubre.

Por aquellas mismas fechas, hubo un tiroteo en Vega del Codorno (Cuenca), entre la brigada Gamarra con los carlistas que guarnecían el castillo de Beteta unidos a la comandancia de Huélamo. Los republicanos se apoderaron en Huerta del Marquesado (Cuenca) de un rebaño de 500 reses lanares, que guardaban los carlistas para el sustento de las fuerzas de Villalaín. Los que custodiaban este rebaño marcharon a Zafrilla (Cuenca). También se apoderaron los republicanos de los depósitos de víveres y efectos que estaban en Huerguina y Alcalá de la Vega, en la provincia de Cuenca. En Valdemoro Sierra (Cuenca) fue sorprendida la comandancia de armas, quedando prisionero el jefe de la misma. A fines de este mes, en Almodóvar del Pinar (Cuenca) fueron sorprendidas las partidas de varios comandantes de armas de aquella comarca, y lo mismo ocurrió en Cardenete (Cuenca).

El 18 de octubre, el coronel Lozano había llegado por la noche a Villanueva de la Fuente (Ciudad Real) con los oficiales y fuerzas que se habían salvado de la sorpresa de Bogarra. Allí hubo una reunión, donde Lozano expuso la situación crítica en que se encontraban y su propósito de no volver a Valencia hasta haber estado en el Norte para dar cuenta al Rey de lo que había sucedido en la misma. Estaba dispuesto a ir a Gibraltar, para embarcarse, pero el resto de su expedición debía volver a Chelva. En su consecuencia, esta fuerza carlista se dirigió a la provincia de Valencia, y Lozano, disfrazado, tomó el tren para Málaga, pero fue descubierto por un carabinero en la estación de Santa Cruz de Mudela y conducido a Albacete; murió fusilado. Algunos otros oficiales se propusieron hacer lo mismo, y en la estación de Santa Cruz de Mudela fueron presos Enrique Ramos Izquierdo y Miguel Vicente Calatayud.

Acciones en el mes de noviembre

La guerra iba teniendo menos intensidad a finales de 1874. Las provincias de Ciudad Real y Toledo solo tenían pequeñas partidas sin importancia en su número y en sus acciones. No salieron fuerzas del Reino de Valencia ni de Aragón, y, por lo tanto, nada de importancia ocurrió en Cuenca y Guadalajara. Sin embargo, Villalaín el 15 de noviembre entra en la provincia de Cuenca; el 16 estaba en Motilla del Palancar, marchando a Valverde de Júcar, y el día 22 llegó a Carrascosa Sierra, pero retrocedió a Tragacete y Valdemeca, pero de nuevo se adelantó y llegó a Beteta el 29, no pudiendo entrar en estas dos correrías en la provincia de Guadalajara.

Acciones en el mes de diciembre

El 9 de diciembre, una fuerza mandada por Sopena entró en la provincia de Cuenca, visitando varios pueblos del partido judicial de Motilla del Palancar. Villalaín se movió a las sierras de Beteta y El Pozuelo, con el objeto de encontrarse con el brigadier Dueñas, que debía levantarse en armas en la Mancha. El 26 de diciembre, las fuerzas mandadas por Palomar y Tonja fueron batidas en Alcantud (Cuenca) por la columna del capitán de la guardia civil Antonio Lineros. Los carlistas regresaron hacia Beteta, donde estaba Villalaín. También Sopena intentó entrar de nuevo en la provincia de Cuenca, sin poder actuar libremente en la misma. El haberse reunido fuertes contingentes carlistas en Tragacete y Huélamo hizo que el brigadier Sagasta se retirase a Cuenca, temeroso de un ataque a esa capital. También fue en la última decena de diciembre cuando Lucio Dueñas, más conocido por el Cura de Alcabón, intentó reorganizar fuerzas en la Mancha, constituyéndose los cuadros del batallón de infantería de la Mancha y el escuadrón del Rey. Habiendo entrado en la provincia de Albacete, quizás con el propósito de recibir asistencia de Villalaín, fue batido por los gubernamentales, regresando a la provincia de Ciudad Real, donde sería copado en 1875.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2025-12-30. Última modificacion 2026-01-13.
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