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Operaciones en el Norte en julio de 1875
El día 3 de julio, hubo un pequeño combate cerca de Oriamendi, así como otro en Salinas de Añana (Álava). El día 4, se reanudó el fuego de la artillería carlista sobre Pasajes, y Rentería, fuego que continuó el 5 y el 6 de julio.
Batalla de Treviño (7 de julio de 1875)
Mendiry trataba de dar una batalla contra Quesada en la línea del río Zadorra (Álava), de cuyo resultado podía depender el destino de la ciudad de Vitoria. Quesada había tomado también sus disposiciones para avanzar el día 7 de julio, favoreciéndole la toma de San Formerio el día 6 por la mañana. La situación en la noche del 6 era la siguiente: una línea de unos 36 kilómetros de extensión que se apoyaba a la izquierda en los pueblos de Araico y Grandibal, se extendía luego por los montes de Vitoria y descendía por Zumelzu, y seguía hacia su centro en Nanclares de Oca. En esa parte, en la orilla izquierda del río Zadorra, estaban el BI-V de Navarra, BI Almogávares del Pilar, BI Clavijo, BI-III/C de Castilla y BI-IV/A de Álava, con tres baterías de montaña y un escuadrón del Rey. En la otra parte de la línea, a partir de Nanclares, cruzado el Zadorra, seguía por Villodas, Montevite y Subijana Morillas, que era su extrema derecha, y allí estaban el BI-II/A, BI-V/A y BI-VI de Álava, BI-I/G de Guipúzcoa, así como tres piezas de montaña, un escuadrón del Cid y otro de Borbón. En esta orilla estaban el BI-III/N y BI-VI de Navarra, el BI-I/N, BI-II/N y BI-IV/N de Castilla, la primera batería de montaña, 3 piezas Plasencia y tres escuadrones del Cid.
Los alfonsinos tenían a la brigada Pino en Miranda y la de Alarcón en Armiñón y Estabillo. Estas dos brigadas formaban la división Maldonado y se componían de 8 batallones, 3 escuadrones y 2 baterías de montaña. El general Tello se hallaba en la Puebla de Arganzón, y Loma en Manzanos. Las fuerzas alfonsinas se componían de 24 batallones, 7 escuadrones, 1 batería montada, otra de a 10 centímetros, 4 baterías de montaña y una sección y 3 compañías de ingenieros y voluntarios de Miranda.

Los carlistas tenían 16 batallones, 2 baterías de montaña, 3 piezas de Plasencia y 6 escuadrones. A la inferioridad numérica debía agregarse la extensión de su línea. Pero todavía hubo algo peor para los carlistas y fue el relevo de Mendiry. El 6 fue sustituido el general carlista por Pérula. Se desconocen las causas de esa decisión. Se supone que hubo algo grave entre Mendiry; es lo que nos hace sospechar de si hubo algo grave en Mendiry, que se supo y el cuartel real; nombrado director general de infantería, no tardó en desaparecer esta dirección y se opuso a pasar de cuartel real en Madoz, y luego fue a Francia sin permiso, y se negó a volver cuando el Rey le llamó, y alegó que el grupo de Pérula buscaba su perdición.
Pérula cuando llegó a la línea de Álava con su JEM el brigadier Pérez de Guzmán, se encontró con que ya había dejado el mando y se había retirado el general Mendiry. El nuevo JEM carlista no era más que un guerrillero de audacia y de fortuna, cuyo principal mérito estribaba en haber ganado sus empleos gracias a su proverbial bravura; pero no era, al fin y al cabo, un militar de carrera.

El ataque lo inició la brigada de Pino, que se dirigió por Armiñón a Lacervilla, y por las faldas de San Formerio hasta Muergas, casi al mismo tiempo en que Loma entraba en Añastro y tomaba Arrieta y Doroño. El general alfonsino, Jenao Quesada, que había ocupado la ermita de San Formerio, mandó otra columna por Treviño y las Ventas de Armentia. Los carlistas se vieron obligados a replegarse hacia los montes de Vitoria. Las tropas de Tello, a su vez, atacaban desde La Puebla y Ocilla, y comenzaba un fuerte combate en las alturas de Meana.
La batalla se generalizó y tuvo como epicentro Zumelzu. Esta pequeña aldea se convirtió en el lugar donde se dieron los enfrentamientos más sangrientos. Las cargas y contracargas de infantería se repitieron; la lucha se inclinaba decididamente a favor de los carlistas; solo disponía como reserva el RC-1 del Rey; Tello ordenó cargar al RC-1, que eran en total 98 lanceros al frente del coronel Juan Contreras. El BI-III/N de Navarra ante los caballos no pudo sostenerse, y cedió. Los lanceros del rey realizaron una segunda carga, en la que, con más de 70 bajas, los navarros se retiraron y se reorganizaron y los carlistas volvieron a la carga. Los lanceros del rey, con solamente 60 jinetes, cargaron por tercera vez, frenando el impulso carlista y haciéndoles retroceder de nuevo.




Su carga decidió la retirada general de los carlistas. Las bajas carlistas fueron importantes, cerca de 400 entre muertos y heridos y 61 prisioneros. A ello hay que unir la de los navarros y alaveses, quienes, al cargar la caballería, acabaron huyendo por un despeñadero, muriendo despeñados algunos y otros lesionados por las caídas.
Por su parte, entre los lanceros hubo 18 muertos, entre ellos el capitán del EC-4/1 Enrique Torres Cañamá.
El general Quesada, en sus proyectos de hacer de Vitoria su base de operaciones, y creyendo que el ejército carlista se hallaría quebrantado por la pérdida de la batalla de Treviño, en lo cual se equivocaba grandemente, puso en práctica nuevos proyectos para atraer a la provincia de Álava las fuerzas carlistas.
El día 10 de julio se dirigió a Salvatierra, el 16 a Peñacerrada y el 27 y 30 a Villarreal y a Viana; los dos primeros encuentros revistieron poca importancia, porque los carlistas no creyeron deber combatir con sus enemigos, máxime cuando estos eran muy superiores en número y se limitaron á quemar las mieses, sacar contribuciones en Salvatierra y retirarse de Peñacerrada al saber que una columna carlista había salido a proteger el fuerte de San León; pero las acciones de Viana y Villareal fueron más notables por las numerosas fuerza que tomaron parte en ellas.
Acciones de Viana y Villareal
La acción de Viana fue una provocación del general carlista Pérula, llamando la atención del general Quesada para hacerle salir de Álava, en donde no convenía operar a los carlistas por prestarse la llanada de Vitoria a la acción de la caballería, arma que tan escasa era en las fuerzas carlistas. Pérula ordenó a la brigada de Montoya que cañonease Logroño, llegando el 26 sus avanzadas hasta el mismo puente sobre el Ebro, y siendo cañoneado Logroño por la artillería carlista que, al mando del coronel Fernández Prada y del Tcol Fernández Negrete, se componía de la batería de montaña de Llorens y la sección de cañones Plasencia, de Saavedra, cuyos fuegos fueron débilmente contestados por las baterías alfonsinas, regresando los carlistas a pernoctar en Viana. El día 28 de junio, llegó a repetirse la provocación, y llegando a conocimiento del brigadier jefe de la columna liberal de la Ribera, Juan de Dios Córdova, acudió a Logroño, siguió a Viana y, cargando con fuerzas superiores sobre los carlistas, consiguió hacerles más de cien prisioneros en una carga de caballería. Al saberlo el JEM carlista Pérula, acudió a Aguilar con el brigadier Pérez de Guzmán y algunos refuerzos; pero se vio precisado a retirarlos para acudir a la llanada de Álava, en la que el general en jefe liberal atacaba briosamente a Villarreal, al frente de las brigadas Arnaiz, González Goyeneche y Prendergast, formando un total de 15 batallones, 9 escuadrones y 4 baterías montadas.
También por aquella parte se hallaban los carlistas muy inferiores en número a los liberales, como en Viana, pues no se encontraban en los alrededores de Villarreal más que el conde de Caserta (quien se había encargado de la Comandancia General carlista de Álava a raíz de la derrota de Treviño) con 2 batallones y la batería montada del Tcol Velez, y aunque acudió el brigadier Calderón en apoyo del conde con otros dos batallones, no pudo este refuerzo llegar a tiempo de evitar la entrada de los liberales en Villarreal. Pero entonces ocuparon los carlistas las posiciones que dominan la población, haciéndose fuertes en ellas, y ante esta actitud evacuaron a su vez el pueblo los liberales, aunque no sin antes incendiar algunas casas.
Otras acciones en el mes de julio
El 7 de julio, la fragata Vitoria bombardeó los pueblos de Bermeo y Mundaca y, al día siguiente, hizo lo mismo contra Lequeitio y Ondárroa, contestando los carlistas que alcanzaron el costado del buque, pasando entre su arboladura y causándole averías. Al día siguiente, la Vitoria se presentó en aguas de Ondárroa y avistaron un bote que salía con bandera blanca. Era un oficial liberal de los náufragos del Bayonnais acompañado de un oficial carlista para anunciar que el mando legitimista había dispuesto fuesen puestos en libertad los pasajeros, pero no los militares. Discrepó de este procedimiento el jefe de la marina liberal Polo de Bernabé.
El día 10, hubo algunos pequeños combates en Guevara y Alegría (Álava). Los alfonsinos entraron en Salvatierra, retirándose el BI-IV/A de Álava hacia el Puerto de San Juan, solo con un ligero tiroteo de retaguardia. El 9, hubo en Guetaria así como en los puestos avanzados de Irún, algunas hostilidades, aunque no tuvieron importancia. El 12, un convoy que se dirigía a Hernani tuvo que hacer grandes esfuerzos para conseguir llegar a su destino.
Una gran preocupación que entonces cundía en el Norte era la llegada de las fuerzas del Cehltro a Navarra. A pesar de sus precauciones, los alfonsinos no pudieron impedir que el Tcol Agramunt llegara con el batallón de Gandea. El 21 de julio, los bombardeos de la costa cantábrica volvieron a reanudarse: la Consuelo lo hizo sobre Bermeo, la Concordia y Fernando el Católico sobre Motrico. La réplica carlista causó averías en la Vitoria. La víspera los alfonsinos hicieron una salida de Guetaria, lo que originó un pequeño combate. El día 21, los carlistas abandonaron Lumbier al aproximarse las fuerzas alfonsinas. Siguieron los bombardeos. El 22, el Ferrolano lo hizo sobre Orio, la Vitoria sobre Ondarroa y Zarauz y el Fernando el Católico sobre Lequeitio.
El 23 de julio, la Vitoria bombardeaba Deva, Motrico, Ondárroa, Lequeitio y Elanchove, y en la réplica carlista sufrió bajas causadas por la artillería de Motrico. En aquella noche la Consuelo bombardeó Bermeo. Continuaba la presión de la marina liberal contra la costa cantábrica. El 24, la Vitoria rompió el fuego sobre Ondárroa, siendo alcanzada por las baterías carlistas. Siguió el bombardeo de Lequeitio y Zarauz mientras que el Ferrolano y el Fernando el Católico hacían lo mismo sobre Bermeo, Ondárroa y Mundaca. Mientras esto ocurría en Guipúzcoa y en Vizcaya, el 24, hubo un pequeño combate en Oteiza (Navarra). También en esta fecha hubo un combate contra un convoy que se dirigía a Hernani. Siguieron los bombardeos el día 26. Motrico lo fue por la Vitoria; y Lequeitio, Mundaca y Bermeo lo fueron para la Consuelo.
El día 27 la Vitoria bombardeó Zarauz, Fernando el Católico a Lequeito, Ondárroa y Elanchover, y el Ferrolano a Lequeitio y otros pueblos. Al día siguiente, el 28, la Vitoria bombardeó a Lequeitio, pero la contestación carlista le causó daños de importancia, pues le fue cortado un obenque de mesana y sufrió destrozos en la maniobra. Los carlistas, por su parte, bombardeaban desde tierra Pasajes; el 27 y el 28 atacaban las obras de los liberales en la carretera de Oriamendi a Hernani. El 29 los liberales avanzaron hasta Villarreal (Álava), a donde llegaron, pero no pudieron mantenerse, retirándose al día siguiente. En este mismo 29, el Gaditano y la Vitoria bombardearon Elanchove y la Sirena hizo lo mismo sobre Lequeitio. El 31 de julio, la columna mandada por Córdova avanzó sobre Viana (Navarra) y después de vencer la resistencia carlista entró en dicha población.
Operaciones en el Norte en agosto de 1875
El 5 de agosto, hubo un combate en Castillo Nuevo (Navarra) donde los alfonsinos se apoderaron de ganado y vino, regresando a Lumbier. También hasta Sesma (Navarra) llegaron los alfonsinos, y allí incendiaron las mieses en los campos y eras del pueblo, regresando luego a Viana. Desde el advenimiento de Alfonso XII, la guerra fue incrementando en dureza, pero hay que tener en cuenta que Carlos VII no quería la guerra de represalia. Hubo un combate en Oteiza (Navarra) el día 7, pero fue de escasa importancia, resultando gravemente herido el teniente carlista Francisco Álvarez y Caro. También hubo un combate en Alsasua por los alfonsinos mandados por el general Andía, quienes luego regresaron a Pamplona.

El día 8, las fuerzas alfonsinas de Irún y Fuenterrabía hicieron una incursión en el campo carlista quemando y arrancando las mieses, y en el combate murió el capitán de la contraguerrilla liberal de Irún. Hubo también fuego entre carlistas y liberales en Hernani, luchándose en la avanzada de Santa Clara, el día 9. La acción de Villaverde de Trucios el día 10, aunque iniciada por el avance alfonsino en el valle de Carranza con la toma de Fuente Fría y la ermita del Suceso perteneciente a Castilla la Vieja. En Maturana (Álava) hubo también un combate de escasa importancia.
El 11 de agosto, salió de Pamplona el general Aindia incendiando las mieses de los campos fuera de su radio de acción y decomisó el ganado que encontró. Ligeramente hostigado por los carlistas, se reintegró a la capital de Navarra. El este mismo día la Vitoria bombardeaba Lequeitio. El 12, reanudó el bombardeo sobre Elanchove y el 13 lo hizo sobre Ondárroa y Zarauz y el 14 fue Deva la bombardeada por la fragata alfonsina.
Continuando isabelinos y carlistas firmes en su propósito de dominar completamente los primeros la provincia de Álava, y de perfeccionar los segundos sus defensas para hallarse siempre en disposición de oponerse ventajosamente a los intentos de los liberales, Quesada dispuso una operación sobre la sierra de Arlaban. Las tropas liberales se componían de la división del mariscal de campo Maldonado, con los brigadieres Arnaiz, Alarcón y González Goyeneche, al frente de 13 batallones, 4 escuadrones, 2 baterías de montaña y otra montada.
Acción de Restia (14 de agosto de 1875)
La posición carlista, guarnecida por el BI-IV/A y el BI-VI de Álava, el BI-V/C de Castilla, BI de Guías de Castilla, 3 escuadrones, 6 piezas rodadas y otras tantas de montaña, a las órdenes del brigadier conde de Caserta, se extendía desde Bertolaza, que estaba a su derecha, por Luco, Urbina, los altos de Gojain y Restia hasta la sierra de Alarban. Sus avanzadas estaban en Miñano Mayor y Amarita y su retaguardia en la línea de Villarreal.
El 14 de agosto, protegidos los alfonsinos por la niebla, pudieron avanzar hasta caer sobre Miñano Mayor, retirándose los carlistas. Maldonado, después de este éxito inicial, se apoderó de Luco y de Urbina, habiendo habido alguna resistencia en este pueblo, apoderándose del llano inmediato de Urbina y del monte Gojain. Desde Luco los alfonsinos avanzaron hasta Restia, del que se apoderaron casi también por sorpresa. La brigada Alarcón había conseguido rechazar a los carlistas de Amarita y subido al reducto de Restia cuando ya estaba ocupado por las fuerzas de Maldonado. La brigada Goyeneche llegó hasta Bertolaza, apoderándose del pueblo después de alguna lucha. Los carlistas volvieron a atacar, por lo que los alfonsinos, con el pretexto de haber destruido las fortificaciones del Monte Restia, emprendieron la retirada a Vitoria al día siguiente, pero los carlistas atacaron la retaguardia alfonsina, persiguiéndoles hasta las mismas puertas de Vitoria, y volvieron a ocupar todas las posiciones que por sorpresa y gracias a la niebla habían tomado los liberales. Según fuentes alfonsinas, tuvieron 7 muertos y 41 heridos.
Otras acciones en el mes de agosto
La Vitoria el 16 de agosto bombardeaba Elanchove, el 17 Bermeo y Mundaca y el 18 la víctima era Lequeitio, siendo este pueblo bombardeado de nuevo el día 20. Pero la respuesta carlista fue enérgica y el teniente de navío Manuel Eliza y el guardia marina Joaquín Gutiérrez de Rubalcaba fueron heridos, sufriendo destrozos el aparejo e inutilizado el cuarto bote de la Vitoria.
Los carlistas proseguían el cañoneo sobre Hernani. El 17 hubo una sorpresa sobre una partida carlista en el caserío de Arrieta. El 20 de agosto, ocurrió un serio encuentro entre las fuerzas liberales y carlistas sin más objetivo, por parte de aquellas, que apoderarse del alto de Montevideo que impedía de todo punto la fácil comunicación entre San Sebastián y Hernani. Coronaron los alfonsinos la altura de Montevideo; pero no sin costarles su posesión numerosas bajas a causa de estar dominada dicha altura por los fuegos de las trincheras y baterías carlistas de Santiagomendi, que sin cesar les hostigaban.
Maldonado marchó el 21 a Salvatierra, donde entró sin dificultades, pero acudieron de Maestu fuerzas carlistas que atacaron. El 22, al replegarse, fue hostigado por algunas fuerzas del BI-II/A de Álava cerca de Maturana.
El 26 de agosto, hubo un ligero combate en el monte Iparzagaña contra fuerzas salidas de Hernani. El 28 hubo también un ligero combate en Salinas de Añana. En ese mismo día, hubo tentativas carlistas en Montevideo y Darieta, pero fueron combates de escasa importancia. El brigadier Golfin consiguió con infantería, caballería y artillería batir las fuerzas del BI-IX/N de Navarra en Sansoain (Navarra) el día 30. También hubo un combate en las alturas de Valera y Jallo, por fuerzas de las partidas de Rosa Samaniego, Azcárate y Oteiro contra las del brigadier Golfin. En este mismo día la Vitoria bombardeaba Bermeo, y en la réplica carlista en que se hicieron muchas averías en la fragata, fue herido el teniente de navío José Pedriñán.
El 30 de octubre, se apoderaron los alfonsinos del fuerte de San León defendido por Julián Ruiz Escalera con 5 oficiales y 70 voluntarios carlistas, empleando para ello los liberales el mayor sigilo con el objeto de sorprender a la guarnición carlista y a las pocas fuerzas que pudieran acudir en su auxilio, y desplegando en esta y otras pequeñas operaciones sobre la sierra de Toloño, dos divisiones y numerosa artillería. Por esta época se distinguió en las acciones de Álava por su inteligencia, actividad y bizarría el coronel Camilo Polavieja, quien fue el que atacó las posiciones carlistas de Echagüen en la acción de Villarreal, el que se apoderó por sorpresa del fuerte que construían los carlistas sobre Payueta, haciéndoles 14 prisioneros, y el que más tarde ocupó con gran fortuna el alto de San Antonio de Urquiola, ganando la faja de brigadier en las últimas operaciones de la guerra.

Al ser sustituido, a finales de agosto, el general Blanco por el general Trillo Figueroa, hizo presente este último al Gobierno las deficiencias que encontraba en la línea liberal de Guipúzcoa.
Operaciones en el Norte en septiembre de 1875
La toma de la Seo de Urgel indicaba la declinación definitiva de la guerra en Cataluña. Esto ensombrecía más y más el panorama en el Norte, que entonces iba a encontrarse en la misma posición en que se encontraban aragoneses, valencianos y catalanes después del Convenio de Vergara. La guerra iba a quedar concentrada solamente en el Norte.
El día 3 de septiembre, el general Reina atacaba las posiciones de Aoiz, obligando a los carlistas a replegarse. Así comenzaba el mes de septiembre en que iban a continuar los bombardeos de las costas cantábricas. Ese mismo día 3, la fragata Vitoria bombardeó Motrico, aunque a costa de recibir averías, y el día 4 fue objeto de sus bombardeos Zarauz y el 6 bombardeaba Ondárroa y el día 7, fue objeto de su fuego el pueblo de Zarauz. Pero allí la artillería carlista produjo importantes daños al buque alfonsino, resultando herido el teniente de marina Lucio Villegas.
El 7 de septiembre, hubo un combate en Biurrun (Navarra) por fuerzas del BI-II/N de Navarra junto con la partida de Rosa Samanlego, a las órdenes todos del comandante Camón, contra la partida de Lacalle. En esta acción murió el comandante Camón.
No siéndole posible al general Trillo Figueroa dominar las posiciones carlistas de Santiagomendi, ideó apoderarse de las de Urcabe, las cuales dificultaban el paso por la carretera de Hernani a Oyarzun, Irún y Francia. El plan del general Trillo era amagar un extremo de la línea carlista para debilitarla y, cuando se desmembrasen las fuerzas que defendían Urcabe, echarse sobre dicho punto y tomarlo. El día 13 de septiembre se preparó, pues, el ataque a Urcabe desembarcando algunas compañías en Guetaria, lo cual ocasionó la natural alarma de los carlistas, quienes, en su consecuencia, destacaron dos batallones de la línea principal para oponerse al desembarco de mayores fuerzas que se dijo embarcarían en Pasajes con el mismo rumbo el día 14; y aún se desprendieron de más fuerzas los carlistas al tener conocimiento de que se anunciaban nuevos desembarcos.
Debilitada quedó así la línea de los carlistas, gracias al bien combinado plan del general Trillo cuya derecha tomó posesión de las alturas que dominan la carretera de Andoain, aunque no sin verse hostigada vivamente por las fuerzas carlistas situadas en Urnieta: mientras tanto, la extrema izquierda y el centro liberales se apoderaban por sorpresa de la peña de Urcabe, que había quedado casi desguarnecida por haber concentrado los carlistas su defensa principal en Gárate, Santiagomendi y San Marcos, engañados por el general Trillo que les hizo creer que su objetivo era la conquista de estas dos últimas posiciones.
Así el día 15, el coronel Arana salió de Irún apoderándose casi sin resistencia de las posiciones atrincheradas de Zubelzu y Elatzeta, estableciéndose en Ventas de Irún. El brigadier Salcedo tomó las peñas de Arcales con escasa resistencia y lo mismo consiguió en iguales condiciones el brigadier Infanzón al apoderarse del reducto de Urcabe. Por fin el brigadier Vitoria, después de salir de Hernani, tomó las alturas de Egurrola y la Peña de Recarter, no muy defendida, por el BI-VI de Guipúzcoa. La retirada de los alfonsinos a Hernani fue hostigada por los carlistas.
En fin, toda esta operación de Trillo Figueroa no tuvo más resultado que la ocupación de Oyarzun, donde inutilizaron el telégrafo carlista. Así Trillo Figueroa podía anunciar que la ocupación de Urcabe permitiría restablecer las comunicaciones entre San Sebastián e Irún por carretera.
Algo compensó a los carlistas de la pérdida de esta acción el 16 de septiembre, cuando su batería de Santiagomendi alcanzó la casa de ayuntamiento de Hernani con una granada con tal acierto y precisión que produjo la voladura del parque de municiones allí establecido, causando a los liberales 27 muertos y 17 heridos. También sirvió a los carlistas de compensación de la pérdida de Urcabe el apoderarse del fuerte de Artigarraga, dejando en él los liberales un cañón, unos 50.000 cartuchos y gran número de raciones; por cierto que, no encontrando el Gobierno de Madrid muy correcta la conducta de los defensores de Artigarraga, parece ser que castigó a las fuerzas que guarnecían el fuerte enviándolas a Cuba.
El 22 de septiembre, Loma ocupó Arciniega (Álava), pero por la dificultad en el racionamiento la abandonó tres días después. El día 25, los voluntarios de Miranda marcharon a Salinas de Añana (Álava), de donde desalojaron a la partida carlista mandada por Cerrillo, y a su regreso tuvo que combatir con la citada partida de Cerrillo unida a la de Vitores en las alturas de Villumbrosa, Arrio y Vitoria. En la madrugada del 27, fuerzas del general Maldonado libraban combate contra los carlistas en las inmediaciones de la fábrica de Escalmendi y Durana (Álava).
Acción de Choritoquieta (27 y 28 de septiembre de 1875)
Después de las desgraciadas acciones por las que los carlistas habían perdido Montevideo y Urcabe, los alfonsinos victoriosos creyeron que podían extender su radio de acción y para ello dispuso Trillo Figueroa apoderarse de San Marcos, pero estableciendo una operación que pareciera que el objetivo fuese Vera. No cayeron en este error los carlistas que mandaba entonces el brigadier Eusebio Rodríguez Román, que había sustituido al general Egaña.
El 27 de septiembre, los alfonsinos mandados por el coronel Arana emprendieron su marcha hacia Lastaola, que ocuparon, retirándose los carlistas a Endarlaza. Según parte de Trillo Figueroa, Arana tenía la orden de regresar por la noche a Ventas de Irún. Según el parte de Rodríguez Roman, el coronel Vicuña del BI-VIII/G de Guipúzcoa recuperó estas posiciones al anochecer y los alfonsinos se retiraron y los carlistas tuvieron en el encuentro 3 muertos y 4 heridos. El brigadier Rodríguez, creyendo que el objetivo del enemigo no era Vera (como había supuesto), sino Santiagomendi y San Marcos, siguió en Astigarraga y sus fuerzas en sus antiguas posiciones.
A las tres y media de la madrugada del día 28 de septiembre, los alfonsinos emprendieron su ataque contra San Marcos, consiguiendo poner pie en las posiciones de Gayorregui y Munuandi, de donde fueron rechazados a la bayoneta por los carlistas, que los llevaron hasta las puertas de Oyarzun y Barrios de Rentería y San Sebastián, por lo que dio la orden de retirada. Según el mismo parte de Trillo Figueroa, las pérdidas alfonsinas fueron de 4 oficiales y 31 de tropa muertos; un jefe, 16 oficiales, 142 de tropa heridos, un jefe y 7 oficiales contusos. Por parte de Rodríguez Román se señalan 7 muertos y 16 heridos carlistas. En poder de estos quedaron 13 prisioneros alfonsinos.
Este descenso de moral en San Sebastián debió acentuarse cuando en la noche del 28 al 29 de septiembre, una batería recientemente emplazada en Venta Ciquín abrió el fuego sobre San Sebastián, contestando infructuosamente las baterías alfonsinas, por lo que cundió el pánico y fueron muchas las familias que huyeron por vía marítima a Francia. El día 30, volvieron a bombardear la capital guipúzcoana.
Pero desgraciadamente la guerra había terminado en el resto de España y el Norte iba a entrar en el periodo decisivo.