Guerras Carlistas Tercera Guerra Carlista en 1875 y final Operaciones en el resto de España en 1875

Operaciones en Murcia

En Murcia, la desgraciada campaña de 1875, que fue reduciendo la actividad carlista en el Reino de Valencia y Castilla la Nueva, había de repercutir forzosamente en las provincias murcianas. Así, lo único que se encuentra digno de mención se reduce a una incursión de fuerzas valencianas en la provincia de Albacete, entrando en Casas Ibáñez y en Casas de Ves, pero regresando luego a la provincia de Valencia, hechos que ocurrieron a principios de enero.

También hemos de decir que la cesación de la guerra en La Mancha hizo que nada importante deba citarse en Andalucía.

Operaciones en Extremadura

También siguió este ritmo de decadencia la guerra en Extremadura. Se hicieron esfuerzos para reanudarla, y fue nombrado comandante general de Extremadura el brigadier Hurtado de Mendoza, quien, acompañado del Tcol Oña, por Portugal, entró en España, lanzándose al campo en la Sierra de Guadalupe. Su partida reunía solamente 33 hombres, pero no pudieron sostenerse en campaña y a los dos días quedó disuelta, marchando a Portugal el brigadier Hurtado de Mendoza con algunos de sus partidarios.

Menos afortunado el Tcol Oña, que fue descubierto y preso en Campanario (Badajoz), antes de que pudiera organizar la partida. Se hicieron averiguaciones y muchos de los comprometidos se refugiaron en Portugal, pero los que no lo hicieron fueron desterrados a las Islas Canarias. Desde Portugal los emigrados trataron de levantar Extremadura, pero no consiguieron sus propósitos por estar las provincias extremeñas, Ciudad Real y Toledo ocupadas militarmente.

Voluntarios carlistas. Tomado de Álbum Siglo XIX.

Operaciones en Galicia

También a comienzos de 1875 la guerra había languidecido en Galicia. En el mes de enero, solo se citaba la presencia de Cernados con unos 20 hombres en la provincia de La Coruña, las partidas mandadas por Osorio y Ostendi en la de Lugo y otra de escasa importancia en la provincia de Orense. Esta fue batida por una fuerza de guardias civiles y, habiendo quedado prisionero el jefe de la misma, bajo el pretexto de aplicación de la ley de fuga fue muerto. También había una partida de 20 hombres en la provincia de Pontevedra que quedó disuelta a finales de marzo.

Con el fin de reorganizar la guerra, llegaron varios jefes procedentes del ejército real del Norte en el mes de marzo. Seis de ellos estuvieron en el partido judicial de Becerreá (Lugo). Hubo también conspiración en Arzúa (La Coruña), así como trabajos que se realizaron desde la frontera por emigrados en Portugal. Produjo esto, como es natural, cierta agitación, pero la derrota sufrida por Núñez Saavedra en combate contra los carabineros puso fin a las probabilidades del nuevo levantamiento.

En el mes de agosto, las últimas partidas carlistas mandadas por Trapelo y Osorio fueron batidas en las peñas de Norides (Lugo), siendo este el último esfuerzo de los carlistas gallegos.

Operaciones en el reino de León

Los leoneses nutrían los batallones castellanos que luchaban en Vascongadas y Navarra y, al sobrevenir la decadencia de la guerra, los pocos que se mantenían en armas operaban por Riaño (León); pero llevando vida precaria, no se conoce siquiera cuándo desaparecieron. Por la provincia de Palencia y límites de la de León estaba una partida mandada por Benedicto que fue batida el 3 de marzo por la guardia civil y de nuevo el 22 del mismo mes, muriendo en esta acción el jefe carlista. El país parecía pacificado. En agosto hubo gran alarma al presentarse las partidas gallegas mandadas por Trapelo y Osorio con el propósito de adentrarse en la provincia, pero de allí pasaron a Asturias sin conseguir su intento.

Oficial con dos voluntarios carlistas durante la Tercera Guerra Carlista. Autor Ricardo Balaca

Operaciones en Asturias

Pocas fueron las fuerzas carlistas que se mantenían en armas a comienzo de 1875, aunque no dejaba de nutrirse de voluntarios asturianos el ejército de Carlos VII.

Dos partidas se mantenían en el concejo de Aller, pero una de ellas fue batida el 14 de enero en los campos de Pelugano, y la otra lo fue el 25 en las inmediaciones de Casomera.

Los restos de esas partidas formaron pequeños grupos que recorrían la provincia. La mandada por Freijo tuvo un combate el día 22 de febrero por la parte de Oviedo, muriendo el jefe de la misma. Fue copada el 30 de abril una pequeña partida de 11 hombres en el Campo de Caso.

Las partidas gallegas de Trapelo y Osorio, en el mes de agosto, trataron de internarse en el Principado, pero tuvieron que regresar a Galicia para eludir la persecución de que eran objeto.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2026-01-15. Última modificacion 2026-01-15.
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