Guerras Carlistas Tercera Guerra Carlista en 1875 y final Operaciones en 1876. Batalla de Mendizorrotz

Reorganización del ejército gubernamental

El 14 de diciembre de 1874, el gobierno de Madrid decidió crear dos ejércitos independientes, llamados dados de la Izquierda y de la Derecha.

El Ejército de la Derecha estaba destinado a operar en Navarra, estaría formado con las tropas procedentes del Centro y de Cataluña, al mando del TG Arsenio Martínez Campos, siendo su JEM el brigadier Antonio Ortiz. Estaba compuesto por unos 50.000 efectivos, 1.800 caballos y 58 piezas de artillería:

  • CE-I/D al mando del TG Ramón Blanco, marqués de Peña-Plata:
    • DI-1/I/I al mando del MC Emilio Torrero con la BRI-I/1/I/I al mando del brigadier Bonanza y la BRI-II/1/I/I al mando del brigadier Eduardo Gamir.
    • DI-2/I/I al mando del MC Rafael Juárez de Negrón con la BRI-I/2/I/I al mando del brigadier Bargés y la BRI-II/2/I/D al mando del brigadier Acellana.
  • CE-II/D al mando del TG Fernando Primo de Rivera:
    • DI-1/II/D al mando del MC José María Chacón con la BRI-I/1/II/D al mando del brigadier Arias y la BRI-II/1/II/D al mando del brigadier Molins.
    • DI-2/II/D al mando del MC Emilio Calleja con la BRI-I/2/II/D al mando del brigadier Cortijo y la BRI-II/2/II/D al mando del brigadier Pardo Montenegro.
  • DI-R/D de Reserva al mando del MC Luís Prendergast con la BRI-I/R/D al mando del brigadier Baile y la BRI-II/R/D al mando del brigadier Campo.
  • BRI de la Ribera al mando del brigadier Jacquenot.

Además de las tropas correspondientes a las divisiones y brigadas mencionadas, se agregaron al Ejército de la Derecha siete batallones del antiguo Ejército del Norte, cuyas fuerzas se emplearon en guarnecer líneas y puntos fortificados.

El Ejército de la Izquierda estaba destinado a operar en las Vascongadas, estaría formado con las tropas del antiguo Ejército del Norte, al mando del TG Genaro Quesada, siendo su JEM el MC Tomás O’Ryan. Estaba compuesto por unos 108.000 efectivos, 3.500 caballos y 116 piezas de artillería:

  • CE-I/I al mando del TG Domingo Moriones:
    • DI-1/I/I al mando del MC Fernando Cuadros con la BRI-I/1/I/I al mando del brigadier Otal y la BRI-II/1/I/I al mando del brigadier Eduardo Suances
    • DI-2/I/I al mando del MC Adolfo Morales de los Ríos con la BRI-I/2/I/I al mando del brigadier Rodríguez Trelles y la BRI-II/2/I/I al mando del brigadier Navascúes.
    • DI-3/I/D al mando del MC Melitón Catalán con la BRI-I/3/I/I al mando del brigadier Álvarez y la BRI-II/3/I/DI al mando del brigadier Rodríguez Sierra.
  • CE-II/I al mando del TG José Ignacio de Echevarría:
    • DI-1/II/I al mando del MC Pedro Ruíz Dana con la BRI-I/1/II/I al mando del brigadier Santelices y la BRI-II/1/II/I al mando del brigadier Arnáiz.
    • DI-2/II/I al mando del MC Zacarías González Goyeneche con la BRI-I/2/II/I al mando del brigadier Juan de Dios Córdova y la BRI-II/2/II/I al mando del brigadier Alarcón.
  • CE-III/I al mando del TG José María de Loma:
    • DI-1/III/I al mando del MC Joaquín Rodríguez Espina con la BRI-I/1/III/I al mando del brigadier Ibarreta y la BRI-II/1/II/I al mando del brigadier Alberni.
    • DI-2/III/Ial mando del brigadier Cotarelo con la BRI-I/2/III/I al mando del brigadier Cotarelo y la BRI-II/2/II/D al mando del brigadier Goñi.
  • DI de Reserva al mando del MC Antonio del Pino con la BRI-I/R/I al mando del brigadier Ciria y la BRI-II/R/I del brigadier Garrido.
  • DI de Álava al mando del MC Manuel Álvarez Maldonado con la BRI-I/A/I del brigadier Armiñan y la BRI-II/A/I del brigadier Araoz
  • DI de Vizcaya al mando del MC Burriel con la BRI-I/V/I del brigadier Martí y la BRI-II/V/I del brigadier Keller.
  • DC del MC José Urbina y Daoíz con la BRC-I del brigadier Verdú y la BRC-II del brigadier Contreras.

Situación de las fuerzas carlistas

Ante lo peligroso de las circunstancias en que se encontraba el Ejército carlista del Norte y a fin de distraer a las fuerzas liberales, se arreció en los trabajos para renovar la guerra en Cataluña y el Maestrazgo y aún en otros puntos, con cuyo objeto dispuso don Carlos de Borbón que el general Rafael Tristany y el brigadier Alejandro Arguelles volvieran a Cataluña para ver de encender de nuevo la guerra en el Principado en unión del general Juan Castells, mientras el general Manuel Marco se encargaba de levantar armas en Aragón y que el coronel Tomás Segarra (después marqués de Segarra), que había mandado un batallón del Ejército del Centro, fuese a levantar partidas por el Maestrazgo para facilitar el paso al Centro de una expedición compuesta de los batallones de Gandesa y de Valencia, que habían llegado al Norte y que se pensó en que volvieran a reanudar la guerra en su país, al mando del brigadier Boet y de los coroneles Joaquín Palles, José Agramunt y José María Berenguer; pero resultaron estériles los esfuerzos de los generales Tristany, Castells y Marco, así como los del brigadier Arguelles y los del coronel Segarra; perdiéndose las esperanzas de renovar la guerra en Cataluña, Aragón, Valencia y el Maestrazgo, y la campaña quedó definitivamente circunscrita, por lo tanto, al territorio vasco-navarro.

Situación carlista en las Vascongadas

También visitó las líneas de Vizcaya, Álava y Guipúzcoa; reforzando las dos primeras con la brigada Cántabra y algunas fuerzas vizcaínas y alavesas que se hallaban por entonces ausentes de sus respectivas provincias, y el 23 de diciembre provocó a los liberales hacia Hernani, redoblando al propio tiempo el cañoneo sobre la plaza, deseoso de explorar los propósitos que pudieran tener en Guipúzcoa los alfonsinos; pero estos, sin embargo, siguieron tranquilos en sus acantonamientos y el combate se limitó, por lo tanto á un mutuo cañoneo entre unas y otras fuerzas enemigas. Antes de salir de Guipúzcoa, ordenó al brigadier Martínez Junquera que con las fuerzas de la brigada de su mando se situase por Arichulegui, en la frontera de Navarra y Guipúzcoa, para oponerse con éxito a cualquier golpe de mano de los liberales sobre la fábrica de proyectiles de Vera, atendiendo además a observar las fuerzas enemigas que pudiesen amagar la retaguardia de los carlistas por Navarra o Guipúzcoa.

La primera dificultad con que tenían que luchar las tropas carlistas era la originada por la falta de suficientes municiones, porque si bien en la fábrica de Vera seguía la fundición de proyectiles para la artillería y se contaba en almacenes con algunos millares en depósito a fin de que no faltase ni por un momento el conveniente alimento de los cañones, en cambio, el municionamiento de la infantería estaba en embrión entonces como en todas ocasiones. Este servicio se hallaba a cargo de las diputaciones, o se llenaba recurriendo las más de las veces a las compras en el extranjero, y como de la cartuchería metálica se consumía en mayor proporción que la que se adquiría, de ahí la inmensa desventaja en que siempre se encontraba.

Procurando remediar este gravísimo inconveniente, hubo de oficiar don Alfonso las diputaciones pidiéndoles que le auxiliasen con objeto de municionar bien a los voluntarios, y se solicitó al propio tiempo, del comité francés de la frontera, algunos millones de cartuchos a fin de poner a las tropas de su mando en condiciones de sostener algunos combates seguidos e importantes con probabilidades de conseguir la victoria.

Pero, desgraciadamente, no se obtuvo nada del extranjero, ni tampoco de la Diputación de Guipúzcoa: solamente respondieron las diputaciones de Vizcaya y Navarra, y eso que esta provincia había ya dado algunas cajas de municiones a los voluntarios de Álava.

La crudeza del invierno y las copiosas nevadas que cayeron por aquellos días, suspendieron por entonces todos los preparativos para siguientes operaciones tanto en el campo liberal como en el carlista, acabando así en paz el año 1875, el cual terminó, reorganizándose y tomando sus disposiciones para emprender una eficaz ofensiva los liberales, y procurando los carlistas con sus exiguas fuerzas prepararse a hacer frente y rechazar en todas partes la invasión, por el enemigo, de las provincias Vascongadas y Navarra, último baluarte de su defensa armada contra el resto de la Nación y el Gobierno de Alfonso XII.

La situación de Guipúzcoa era la única definida en favor de los carlistas: el TG Domingo Moriones ocupaba con las tropas de su mando una extensa línea de fuertes desde Irún a San Sebastián y Hernani, y los batallones carlistas se extendían a su vez en otra línea atrincherada que partía de Arichuiegui y bajaba por un lado hasta Lastaola y por el otro hasta Gilrate y Zarauz, pasando por Urcabe, San Marcos, Choritoquieta, Astigarraga, Santiagomendi, Basaun, Burunza y Urnieta. El comandante general carlista, brigadier Eusebio Rodríguez Román, había situado la brigada de Ormaeche en su derecha, la brigada de Aizpurúa en el centro, y la brigada de Rodríguez Vera cubriendo la extrema izquierda, guarneciendo los fuertes del Bordacho, Celayaundi, Teresategui y otros.

Ataque contra la posición carlista de Santiagomendi, cerca de San Sebastián en diciembre de 1875.

Situación carlista en Navarra

A los pocos días de llegar don Alfonso de Borbón a Navarra, dispuso que la brigada del brigadier Junquera continuase por la parte de Arichulegui a donde ya la había mandado anteriormente, desde Guipúzcoa, y distribuyó las demás tropas carlistas que había en Navarra de la manera siguiente: las brigadas de los brigadieres Calderón y Montoya defendiendo la Solana y los fuertes de Santa Bárbara de Oteiza y Estella; la brigada del brigadier Larumbe al otro lado de la línea férrea de Pamplona, por si intentaba ocupar la frontera el enemigo; el resto de los batallones navarros con su comandante general Pérula y los brigadieres Pérez de Guzmán y Yoldi, en disposición de oponerse a los liberales en los fuertes y alturas de la parte de Santa Bárbara de Mañeru; la brigada del Centro, con el brigadier Boet, en la Barranca, alrededores de Irurzun; y, en fin, los batallones castellanos, con su comandante general Cavero, por los alrededores de Alsásua, prontos a acudir al primer aviso allí donde su auxilio pudiera ser más necesario.

En cuanto a la artillería, se dispuso que la batería de montaña de Ortigosa operase con la brigada de Larumbe; que la batería de montaña de Reyero mandada por el capitán Illanes, se uniese a la brigada de Junquera; que la batería de campaña de Fernández Negrete y la de montaña de Llorens, con el coronel Fernández Prada, se pusieran a las inmediatas órdenes del general Pérula; que los cañones del tren de sitio al mando de García Pimentel, quedaran encargados de defender los fuertes y posiciones atrincheradas; y en fin, que la batería de a Caballo, de García Gutiérrez, y la de montaña de Fernández de Córdova se establecieran entre la Barranca y la Solana. Finalmente, el RC de Navarra se puso a las inmediatas órdenes del comandante general de dicha división, el RC de Borbón se situó entre la Barranca y la Solana, y los ingenieros se distribuyeron entre los fuertes, las posiciones atrincheradas y la plaza de Estella, en donde se establecieron los comandantes generales de Artillería e Ingenieros.

Acciones del Ejército de la Izquierda

Los liberales habían proyectado romper las hostilidades en la primera quincena de 1876; pero un gran temporal de aguas y nieves que se desató por entonces sobre las provincias vasco-navarras, hubo de retrasar el principio de las operaciones. Se pensó en que el CE-III/I al mando del TG José Lama rompiese la línea de Vizcaya por Valmaseda en combinación con la guarnición de Bilbao y con el CE-I/I del TG Moriones, mientras el TG Quesada saldría de Vitoria en dirección de Villarreal y Ochandiano para rodear por completo y destruir o hacer capitular a la división carlista de Vizcaya.

El día 3 una tentativa carlista en el Monte Esquinza contra el reducto Alfonso XIII no tuvo éxito. El día 4, un convoy fue tiroteado cerca de Lárraga (Navarra), y en ese mismo día un grupo de oficiales que habían estado en Monte Esquinza y regresaban a Lárraga fueron hostigados por los carlistas a fin de atraerlos donde estaban apostadas las fuerzas realistas, quedando envueltos. La pronta llegada de tropas salidas de Lanaga y de Oteiza impidió que fueran copados.

El 5 de enero, hubo tiroteos por parte de Oteiza y del Monte Esquinza. En la noche del 7, una partida alfonsina sorprendió a una avanzadilla carlista en Berrioplano (Navarra), quedando esta prisionera. El 15 de enero, un convoy salido de Rentería fue hostigado en la falda del monte Urcabe y también en el camino de Oyarzun. El 18, fue en Moreda (Álava) donde hubo un combate.

Invasión de Álava y Vizcaya por el Ejército de la Izquierda

El día 21 de enero comenzaron las operaciones preparatorias, avanzando la división de Villegas desde sus acantonamientos hasta ocupar Viergol y Nava, previo un tiroteo poco importante con las avanzadas carlistas que ocupaban el primero de dichos puntos. El general carlista Carasa tenía que presentarse débil en todas partes, pues con 5.000 a 6.000 hombres escasos había de atender al enemigo que amenazaba su frente, y al que pudiera llegar más adelante por su retaguardia, bien por la parte de la guarnición de Bilbao, o bien por el sur de la provincia. Se retiró el general carlista hacia el monte Celadilla para ponerse en condiciones de defender con algunas probabilidades de éxito a Valmaseda. No le bastó, sin embargo, su previsión, porque como no podía disponer más que de cuatro batallones (pues de los restantes se encontraban tres con el brigadier Echévarri hacia Somorrostro y la demás fuerza sobre Bilbao, así como los cántabros cubriendo la línea de Castro Urdíales a Ortuella).

El 21, hubo combates en Subijana y Morillas, siendo este último el más encarnizado. El 24, Moriones ordenó una operación en la línea de San Sebastián, alcanzando el caserío de Artola y también el de Munua.

Mientras este se desarrollaba, otra división por la parte de Hernani llegaba al caserío de Píticar que se trataba de ocupar. Habiéndose conseguido los objetivos en dicho día y el siguiente, las tropas alfonsinas se replegaron. Estas operaciones tenían como fin el de llamar la atención de los carlistas para poder emprender la toma de Garatemendi sobre Guetaria, lo que hizo Moriones en cooperación con el contralmirante Polo de Bernabé. Los carlistas, muy inferiores en número, se defendieron bien, pero al fin, los liberales consiguieron sus objetivos. Ya había empezado el avance alfonsino por las provincias de Burgos y Santander.

El mismo día 27 de enero, hubo en Osma (Álava) un combate contra la columna del coronel Velarde. Antes, el 24, en la Sierra de El Perdón hubo también un pequeño combate. El avance del general Quesada por la provincia de Álava y Vizcaya señala el combate de Bortedo y la pérdida del Coruño por los carlistas, cuya consecuencia inmediata fue que los carlistas, viéndose envueltos por los alfonsinos de Álava, Burgos y Santander, abandonasen la plaza de Valmaseda sin defenderla. Efectivamente, después de la defensa de Luco por los carlistas, quedaba la división de Álava en una posición peligrosa.

El TG Quesada emprendió la marcha el 28, saliendo de Vitoria, llamando desde Haro a la llanada de Álava a la división del mismo nombre y a la de Reserva, a fin de que dichas tropas apoyasen las alas de las columnas que atacarían directamente Villarreal, objetivo principal de la operación.

Marcha de los cuerpos de ejército alfonsinos hacia las posiciones carlistas en 1876. Autor Ricardo Balaca.

Las tropas carlistas que defendían las posiciones dominantes del pueblo eran, en total, seis batallones, dos escuadrones, seis piezas de artillería de montaña y seis de campaña, a las órdenes, del comandante general de Álava, el brigadier Ugarte. Al avistar estas tropas a la vanguardia liberal, rompió el fuego la artillería carlista hasta que, emplazada por el enemigo una batería de a 10 centímetros y otra de a 8 Krupp, que se fueron batiendo en retirada al abrigo de sus atrincheramientos.

Viéndose rodeados por todas partes los carlistas a causa del considerable número de batallones alfonsinos que sobre ellos caían, y escaseándoles a la vez las municiones, hubo de temer el brigadier Ugarte el copo de su división, ordenó la retirada, pero sin precauciones, resultando así bastante desordenada y desfavorable para imponer, por lo menos respeto al enemigo; visto lo cual por la división liberal más avanzada, que era la DI-2/II/I del MC Zacarías González Goyenecheque, cargó la BRI-I/2/II/I al mando del brigadier Córdova con decisión y se hicieron dueños sus soldados, de dos cañones de montaña que encontraron sin defensa, y hasta se hubieran apoderado de la batería carlista montada, si su coronel Vélez, dando pruebas de una sorprendente serenidad y valor, no hubiera retirado sus carruajes rápidamente, rompiendo el cerco en que llegaron a tenerle los alfonsinos, a quienes sorprendió seguramente tanto denuedo, pues para desembarazarse de los alfonsinos el coronel Vélez y sus artilleros tuvieron que abrirse paso a sablazos y a latigazos. Era la segunda vez que los liberales pudieron apoderarse de artillería carlista. En cuanto don Alfonso de Borbón tuvo telegráficamente noticia del suceso, destituyó al comandante general de Álava. Las bajas fueron, poco más o menos, las mismas en ambos bandos.

Al amanecer del 29 de enero, continuó el TG Quesada su avance, llevando en vanguardia la DI-2/II/I del MC González Goyéneche y de esta BRI-I/2/II/I de Córdova, precedida de dos baterías, una de montaña y otra de campaña, para abrirse camino. En esta disposición llegaron a Ochandiano, sin experimentar más que un ligero tiroteo de naneo por varias compañías alavesas concentradas en San Antonio de Urquiola. Algunas fuerzas carlistas defendían los atrincheramientos de dicha posición, pero como los liberales disponían de tropas suficientes, lanzó el MC González Goyéneche a la BRI-II/2/II/I de Alarcón sobre aquel punto, logrando que los carlistas abandonasen su defensa en vista de la desigualdad numérica en que tenían que combatir; y la BRI-I/2/II/I de Córdova quedó en Ochandiano para servir de lazo de unión entre las fuerzas de vanguardia y retaguardia.

El 30 de enero, siguió en su avance el general Quesada, invadiendo el valle de Arratia, en cuyas alturas le esperaban un batallón y algunas compañías carlistas de las milicias sedentarias, causando a los liberales bastantes bajas, entre ellas la del comandante general de Ingenieros, el brigadier Verdú, un oficial y 4 soldados muertos y 55 soldados heridos; en cambio, los liberales hicieron algunos prisioneros carlistas de las expresadas reservas.

El día 31, prosiguió su marcha el Ejército de la Izquierda, asegurando la posesión de lo conquistado y no encontrando resistencia alguna en Areta y Miravalles, por haberse dirigido a Zornoza la división carlista del general Carasa; continuó el TG Quesada su camino, entrando en Bilbao el día 1 de febrero.

Batalla de Mendizorrotz (29 de enero de 1876)

El TG Moriones, jefe del CE-I/I, ordenó realizar el 25 de enero una maniobra de diversión sobre algunas posiciones carlistas para tantear sus defensas. Una brigada se dirigió a Muniaundi y Urcabe, otra hacia Mendizorrotz y una batería de a 15 centímetros sobre Antononea. Por la tarde ordenó la retirada, siendo acosados bravamente por los carlistas, que saliendo de sus parapetos ocasionaron a los liberales 2 muertos y 54 heridos, sin sufrir, en cambio, más que escasas pérdidas.

Previo acuerdo con el contraalmirante Polo, jefe de la escuadra naval, dispuso el TG Moriones que al día siguiente por la noche embarcara una brigada en Pasajes, al mando del brigadier Mariné, de cuyas fuerzas solamente pudieron desembarcar en Guetaria un batallón, y medio de otro, pero al frente de cuyas tropas se lanzó atrevidamente el brigadier Mariné, ayudado por la guarnición de aquella plaza, sobre el alto de Gárate, defendido solamente por algunas compañías de las reservas sedentarias carlistas, es decir de los casados dedicados a servicios pasivos, más una compañía de Guías. Se hizo dueño el brigadier Mariné de la importante altura de Gárate, gracias a la sorpresa que produjo en los carlistas el atrevido ataque de los alfonsinos. Sin embargo, las pérdidas experimentadas por las fuerzas alfonsinas fueron de 8 muertos, entre ellos 2 oficiales, y 47 heridos. Los carlistas no pudieron retirar un mortero y algunas bombas y granadas, por no disponer de los transportes necesarios para ello; pero, en cambio, retiraron dos cañones rayados y se apoderaron del importante fuerte de Alzóla, quemándolo y destruyendo sus defensas.

Al otro día, sin perder un momento, se embarcó el TG Moriones con diez batallones, desembarcando en Guetaria y proponiéndose flanquear y coger de revés la línea carlista, encargando a la DI-2/I/I del MC Morales de los Ríos, que quedó en San Sebastián, que embistiera la línea carlista con todas sus fuerzas, aunque sin extremar el ataque, para distraer fuerzas carlistas, para debilitar la línea de estos y favorecer la maniobra del TG Moriones.

Vista de Guetaria durante la Tercera Guerra Carlista.

La llegada la noticia de la toma de Gárate al comandante general carlista de Guipúzcoa, brigadier Eusebio Rodríguez de Vera, marchó inmediatamente, y por el camino más corto, a ocupar las posiciones escogidas de Aya, para oponerse con algunos batallones a la invasión del interior de Guipúzcoa y a la consiguiente destrucción de la Maestranza y las fábricas de armas, operación que el brigadier carlista Rodríguez suponía proyectaba el TG Moriones, recordando que ya intentó otra vez llevarla a cabo dicho TG al principio de la campaña.

Llevó consigo el comandante general carlista a la brigada de Aizpurúa, dejando en su prolongada línea a los brigadieres Ormaeche y Rodríguez Vera, defendiendo respectivamente su derecha e izquierda.

Al salir Morales de los Ríos de San Sebastián con su DI-2/I/I cogió prevenidos a los carlistas a las órdenes del brigadier Rodríguez Vera. Las compañías del BI-V y del BI-VI de Guipúzcoa ocupaban los reductos. Rodríguez Vera, con elementos que no pasarían de un batallón y medio, pues no había llegado todavía el BI-XI de Navarra, se situó en el centro de la línea.

Morales de los Ríos atacando la posición de Vidarte inició la operación. Mugarza que la guarnecía tenía orden de retardar el avance enemigo y lo consiguió durante dos horas y luego se replegó sobre Celayundi. Los liberales consiguieron apoderarse de la casa aspillerada de Inchurichabal, pero contraatacada, por los carlistas a la bayoneta, fueron rechazados y perseguidos hasta el caserío de Barcaiztegui.

Mientras esto ocurría los liberales atacaron el fuerte de Bordacho. Los carlistas, mandados por el teniente León Trechu, resistieron heroicamente a pesar de estar rodeado de enemigos por todas partes, que después de agotar todas sus municiones, cuando ya los liberales se habían hecho dueños del foso, todavía les contuvo, recurriendo a piedras y tejas de las chabolas del fuerte, dando tiempo con su bravura a que llegasen Rodríguez Vera y el coronel Pérez Dávila con dos compañías guipuzcoanas y del BI-XI de Navarra. Ante la acometida los alfonsinos emprendieron definitivamente la retirada, dejando cubierto el foso de muertos y heridos.

La retirada fue tal que no pudieron sostenerse en Vidarte por la persecución de los carlistas. La línea carlista de Mendizorrotz a Teresategui quedó intacta y los liberales regresaron a San Sebastián derrotados y avergonzados. Esta sería la última victoria carlista, pero costó sangre carlista. El coronel Cipriano Blanco se lanzó a caballo entre, los enemigos por la mañana de ese día 29 de enero de glorioso recuerdo. Allí halló su muerte.

Batalla de Mendizorrotz (29 de enero de 1876). Muerte del coronel carlista Cipriano Blanco. Autor Ricardo Valaca.

Por la tarde, el Tcol del BI-XI de Navarra, Miguel Eguiazu, murió al frente de sus hombres cargando al enemigo. Morales de los Ríos quiso justificarse diciendo que algunos encargados de los detalles habían demostrado poca inteligencia y que los jefes de brigadas habían olvidado las instrucciones recibidas.

Al ver el TG Moriones el fracaso de su subordinado, cargó toda la culpa sobre el MC Morales de los Ríos, y a petición de Moriones fue sumariado.

Fuerte de Mendizorrotz mantenido por los carlistas hasta febrero de 1876.

Fuerte de Mendizorrotz mantenido por los carlistas hasta febrero de 1876. Fuente revista La Ilustración Española y Americana.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2026-01-15. Última modificacion 2026-01-15.
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