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Acciones durante el mes de enero
La proclamación de Alfonso XII en Sagunto no cayó bien en Cataluña porque esta región tenía, como había seguido teniendo, escasos alfonsinos, relegados a unos cuantos elementos bulliciosos que en época de paz actuaban sobre una masa indiferente e indefinida. La noticia de haberse proclamado al nuevo rey produjo disgusto al capitán general López Domínguez, quien fue uno de los pocos que tuvieron la hombría de saber dimitir en el mando que había recibido de los republicanos. No sabemos si en esto influyó el ser pariente de Serrano, pero cuando menos hay que reconocer que fue la excepción entre los generales que amanecieron con mandos dados por los republicanos y por la noche se acostaron con los mismos mandos, pero confirmados por los alfonsinos.
Para sustituir a López Domínguez fue nombrado el general Martínez Campos el 31 de diciembre de 1874. Pero como este no tomó posesión hasta el día 5 de enero de 1875, quedó interinamente el ejército alfonsino durante esos cinco días a las órdenes del general segundo jefe Fernando del Pino, que siempre se había manifestado republicano.
El 1 de enero, a las doce de la noche, el general Rafael Tristany se presentó delante de Balaguer, a la que atacó, pero habiendo sido rechazado, permaneció en las inmediaciones hasta que el día 3, sabiendo que acudía la columna de Arrando, se dirigió a Cervera, la que atacó en la madrugada del 4, retirándose el 5 a Suría, excepto dos batallones que fueron a Torá. En el mismo día 4, la brigada Esteban tenía un tiroteo con los carlistas en Bañolas (Gerona). Un batallón y un escuadrón carlista recorrieron varios pueblos del Ampurdán, entrando en La Bisbal. Esta fuerza tuvo un tiroteo cerca de San Feliu de Guixols.

Savalls atacó Mataró el 10 de enero, cuando se estaba celebrando en Barcelona un acto con motivo de la llegada de Alfonso XII. Los carlistas atacaron por la parte de Arenys de Mar, en el paseo llamado de La Habana, muriendo cuando dirigía una pieza de artillería el capitán don Juan Muñoz. Esta muerte fue por pura casualidad, ya que la bala que le mató le alcanzó en el momento que giraba la cabeza al oír el gemido de su perro que había sido herido. Al saber el enemigo la salida de Barcelona para Mataró en un tren exprés de una de las brigadas de la Tercera División, al mando de Montenegro, se retiró precipitadamente a Santa Coloma de Farnés. Otra causa fue que una goleta italiana, que había salido del puerto de Barcelona, se aproximó a la playa de Mataró para que la tripulación viese el ataque, y los carlistas, creyendo que llevaba tropas de refuerzo para los alfonsinos, y habiendo ya muerto el capitán Muñoz, se retiraron hacia Arenys de Mar, donde fue enterrado Muñoz, sin ser perseguidos ni molestados.
El 12 de enero, el general Savalls tuvo un combate en Santa Coloma de Farnés contra la columna Esteban, quien consiguió entrar en la población, retirándose los carlistas a La Sellera y Anglés. En ese mismo día hubo un combate en los Montes de Celma y otro en La Llacuna. El 13, otro en Santa Coloma de Queralt.
La actividad carlista era constante y así Martínez Campos reconoció que emprendió una operación sobre Olot “para levantar el espíritu algo caído del soldado y del país”. También Weyler, desde Villafranca, decía que en el Priorato “reinaba gran desaliento“. Martínez Campos pensó marchar a Olot reuniendo sus fuerzas a las de Esteban, Cirlot y Tejada. En Santa Pau, los carlistas mandados por Savalls intentaron cerrarle el paso, el día 17, y habiéndose retirado los carlistas entró Martínez Campos en Olot, de donde salió el l8 volviendo a ocuparla Savalls con sus fuerzas.
Ataque carlista a Granollers (17 de enero de 1875)
Mientras que Martínez Campos hacía su expedición sobre Olot, que si se quita lo que tenía de efecto moral para sus tropas, no tuvo ningún efecto militar, los carlistas, aprovechándose de ello, realizaron un ataque sorpresa sobre Granollers el 17 de enero, es decir, el mismo día que Martínez Campos entraba en Olot. La operación la proyectó el general Tristany, y fue ejecutada por el BI de Guías de Cataluña, el BI-III, BI-IV y BI-V de Barcelona, el BI-II de Tarragona, los escuadrones 2 y 5 de Cataluña, llevando además dos piezas de artillería de montaña. Esta fuerza salió el 16 de enero de Moyá, pasó a pernoctar en Castelltersol, mientras quedaba destacado el BI-IV de Barcelona a las órdenes del coronel Muxí, en San Feliu de Codinas. En la mañana del 17, la fuerza carlista marchó de Móya a Centellas, siguiendo luego hacia Granollers. Poco antes se unió el BI-IV de Barcelona.
El asalto se dio por tres puntos distintos, y los alfonsinos, ante el ímpetu, abandonaron los puntos de defensa de la población, concentrándose la lucha en la plaza Mayor y de las Ollas, la iglesia y el cuartel, así como en el fuerte Pardiñas y en las torres Invencible y Victoria. La lucha fue porfiada y la plaza Mayor y la de las Ollas quedaron en poder de los carlistas. Se concretó entonces sobre los puestos fortificados que tenían los alfonsinos. El fuerte Pardiñas fue ocupado tras ofrecer una pequeña resistencia; los defensores se rindieron. Los de la torre Invencible, donde entró en juego la artillería carlista, los alfonsinos la abandonaron al cuarto disparo, no sin haber muerto desde la misma el alférez de artillería carlista Román Antolín.
La torre Victoria fue tomada sin dificultades, pues se rindieron 105 ocupantes. Solo quedaron resistiendo los que quedaban en la iglesia y cuartel; tenazmente batidos por una pieza de montaña que llegó a lanzar 21 granadas y en cuyo ataque murió el teniente de artillería Antonio Rey que la mandaba. Es indudable que el comandante militar Serapio Noval hizo cuanto pudo en la defensa, y los carlistas, no pudiendo reducir a los defensores y ante la seguridad de que no tardarían en ver aparecer fuerzas de la próxima ciudad de Barcelona, se retiraron, llevándose 23 prisioneros del RI-7 de África. Marchó Tristany por Cantellas y Moyá a Suria, pasó el 23 a Calaf; regresó a Suria el 24 y de allí fue a Santa Coloma de Queralt.
En la operación de Granollers los carlistas tuvieron un teniente y un alférez de Artillería, un alférez, un sargento y un voluntario del BI-IV de Barcelona muertos; un alférez, un sargento, un cabo y 14 voluntarios heridos.
Acción de Prades (26 de enero de 1875)
El 26 de enero, las fuerzas mandadas por Tristany habían llegado a la provincia de Tarragona, ocupando desde la víspera Espluga de Francolí. Al saberse que la columna mandada por Picazo había salido de Falset, Tristany ordenó que un batallón ocupara Prades. A la llegada de la columna Picazo, se entabló un fuerte combate que aumentó cuando llegó Tristany con el resto de las fuerzas. Los alfonsinos se vieron precisados a retroceder, haciéndolo por escalones y ordenadamente hasta que una carga de la caballería carlista mandada por el coronel José Espolet consiguió romper la formación alfonsina, introduciendo el desorden en sus filas, empujándoles hasta Albarca, y luego ya ante la total contusión, buscaron refugio en Conudella, a donde llegaron los alfonsinos en pequeños grupos.
Después de la acción de Prades hubo tiroteo en Vilabella y Vendrell. Martínez Campos había acudido al conocer las operaciones de Tristany. En una comunicación del 1 de febrero al Ministro de la Guerra hacía la siguiente confesión: «El soldado soporta bien la fatiga, pero todavía no está acostumbrado a jornadas largas. Nunca podrá competir en este punto con el carlista, por razones que no se ocultan a V. E. y una de ellas es el peso que por necesidad tiene que llevar y la impedimenta que nos acompaña, que es precisa, y detiene las marchas». Como se ve, reconoce la superioridad del soldado carlista para la resistencia, y era que a los soldados alfonsinos les sujetaba la obligación de la disciplina y a los carlistas les llevaba la voluntad.
Otras acciones en el mes de enero
Savalls había vuelto a Olot y, habiéndosele agregado el general Lizárraga, que había entregado el mando del Ejército del Centro a Dorregaray, Lizárraga aconsejó a Savalls que iniciara trabajos defensivos en los pasos de Capsacosta, Grau de Olot y Castelfullit de la Roca, que se iniciaron, aunque el propósito de Savalls era atacar de nuevo Puigcerdá. No pudo concentrar las fuerzas necesarias, por lo que destacó un batallón a La Selva (Gerona), para que recaudara las contribuciones en los pueblos vecinos. Tal era la situación de Cataluña a finales del mes de enero. A pesar de los esfuerzos de Martínez Campos, la iniciativa continuaba en manos de los carlistas.
Acciones durante el mes de febrero
Las fuerzas mandadas por Rafael Tristany marcharon a la comarca de Balaguer, a la que llegaron el 6 de febrero, mientras que el coronel Baró salía de Seo de Urgel con el mismo fin para la Ribera de Segre. El 7 de febrero, fue atacada Mora de Ebro por fuerzas del Maestrazgo, mandadas por el Tcol Agramunt, y aunque entraron en la población, los defensores se encerraron en el fuerte, dando tiempo a que llegara en su socorro la columna de Picazo.
Un hecho importante ocurre en este mes de febrero. Martínez Campos pensaba, con acierto, que era mejor captarse las simpatías que sembrar el terror. Militarmente, era partidario de la constante ofensiva, pero políticamente prefería la atracción a la dureza. La índole de Tristany era de la guerra regular. Así, no era de extrañar que se pusieran de acuerdo para que los enfermos y heridos fuesen respetados y auxiliados mutuamente por ambas fuerzas beligerantes, donde quiera que fuesen encontrados, y que los pueblos pudieran establecer hospitales. Además, se prevenía que cuando los heridos y enfermos estuvieran restablecidos, no se les pondría reparos ni impedimento para que marcharan a sus respectivos ejércitos, sirviéndoles de un salvoconducto hasta la primera fuerza que encontrasen de su campo, sirviendo el alta del hospital o certificado del alcalde del pueblo.
Sobre este asunto dio el general Tristany, el 13 de febrero, un bando desde Suria, diciendo que ordenaba que fuesen religiosamente respetados los heridos y prisioneros en el campo de batalla y en donde se encontraren, así como los enfermos, sin establecer distinción alguna entre el ejército regular enemigo, los voluntarios movilizados y las rondas volantes. Por su parte, Martínez Campos, el 27 de febrero, desde Barcelona disponía que se abstuvieran los alfonsinos de cometer desmanes contra los habitantes pacíficos, atropellar a los prisioneros e insultar a los heridos o enfermos carlistas, tanto si estaban aislados como si se hallaban en hospitales o domicilios particulares o en el campo de batalla.
El 15 de febrero, Tristany estaba en Guisona y de allí marchó el 16 a Cervera, a la que atacó, pero fue socorrida por la columna de Montenegro. En el ataque a Cervera, los carlistas entraron en la población, pero no pudieron vencer la resistencia enemiga. De allí marchó el jefe carlista a las inmediaciones de Berga, mientras que Savalls fue a Olot desde Prats de Llusanés, y desde aquella población sus fuerzas llegaban con frecuencia a Besalú, Bañolas y otras localidades próximas a Gerona. Tristany, por su parte, se retiró hacia San Lorenzo de Morunys (Lérida), y después volvió a la comarca de Llusanés.
En esto había sido nombrado capitán general de Cataluña Antonio Lizárraga, suscitándose una cuestión de competencia, pues no había sido relevado el general Tristany. Este estaba dispuesto a entregar el mando a Lizárraga, pero quedaba como una dualidad que podía entorpecer la guerra. Intervino la Diputación de Cataluña y después de haber conferenciado el 24 de febrero sus representantes con Tristany en Borredá, se dirigieron a Carlos VII, quien resolvió que permaneciera al frente del ejército de Cataluña el general Tristany.
La penuria en que estaba la provincia de Lérida era causa de inquietud en la guarnición de la Seo de Urgel, donde se habían dado ya algunos casos de indisciplina. Hubo también en el mes de febrero una conspiración en Tortosa para que entraran los carlistas, facilitando estos trabajos la aproximación de fuerzas mandadas por el brigadier Vallés por la parte de Castellón y orilla derecha del Ebro, y por el coronel Moore por la parte de la izquierda del mismo río. La llegada de la columna Garnir, al ser descubierta la conspiración, hizo fracasar el intento. El día 28, el BI-IV de Barcelona sorprendió a una fuerza alfonsina en Piera (Barcelona), batiéndola y obligándola a retirarse a Molins de Rey. En Olot y otros puntos hubo conferencias entre republicanos federales y carlistas, basando su alianza en la concesión de fueros a Cataluña, en la autonomía administrativa, en el aumento de los jornales y en la disminución de horas de trabajo. Aunque se levantaron varias partidas republicanas, y Savalls dio la orden de protegerlas, no tuvieron la importancia que se esperaba.
Acciones durante el mes de marzo
Acción de Bañolas
Por una orden general del 5 de marzo se anunció que el general Tristany quedaba al frente del ejército de Cataluña. También se anunciaba que el general Lizárraga pasaba al Norte, pero no ocurriría así.
La columna alfonsina mandada por Cirlot había avanzado desde Torroella de Montgrí a Bañolas, y contra ella salió Savalls desde Olot con dirección a Besalú, donde se le incorporó el BI-IV de Gerona, prosiguiendo su marcha a Bañolas. El brigadier Auguet, con el BI-II y BI-III de Gerona, fue a Mieras para ocupar las posiciones de La Mota, situadas en la mitad del camino de Bañolas a Gerona. Cirlot emprendió el 5 de marzo por la mañana la retirada hacia Gerona, por lo que Savalls, después de ocupar Bañolas, avanzó, comenzándose el combate en el llano de Cors. Las fuerzas de Savalls eran de 8 batallones y mozos de escuadra con un total de unos 4.500 infantes, 200 caballos y 2 piezas de artillería.
La retaguardia alfonsina estaba cubierta por el BIL-XVII de cazadores de Cuba, apoyados por varias compañías del RI-25 Navarra, y medio BIL-V de cazadores de Tarifa; se colocó en la ermita de San Hilario, fuese el sostén y apoyo del medio BIL-XVIII de Cuba; y que el otro medio del BIL-V se situase en la altura de Bergoñá, encomendando todas estas fuerzas y su ulterior dirección al coronel del RI-25 Navarra Mariano Díaz Parreño.
El coronel del RI-35 de Toledo, José Alvarez Villamil, que marchaba en vanguardia, fue ordenado por Cirlot que 4 compañías de su RI-35 se situasen en Cornellá, posesionándose a la vez con el resto de la fuerza del monte en que se halla la torre telegráfica de dicho pueblo, en la que se asentó una pieza de artillería que fue apoyada por una compañía del RI-14 de América, quedando el resto de la fuerza de este batallón en el cuartel general en la carretera, así como las 3 piezas restantes y la caballería.
En la acción jugó la artillería, tanto carlista como alfonsina, pero estos se vieron desalojados de sus posiciones. Los alfonsinos se replegaron a Cornellá de Terri, teniendo que abandonarla ante la insistencia del ataque carlista.
En el Hostal de la República trataron de organizar la resistencia, pero no pudieron contener a los carlistas. Auguet, que no había llegado todavía al sitio señalado, pudo, sin embargo, atacarlos de flanco. Reconoce Cirlot que sus tropas se replegaron con alguna confusión, pero afortunadamente para él, los carlistas no se dieron cuenta de ello. Auguet les siguió en su retirada hasta Gerona, donde entraron los alfonsinos, habiendo dejado en manos de los carlistas un coronel, el del RI-35 de Toledo, José Alvarez Villamil, dos capitanes, dos subalternos y 47 soldados prisioneros, 13 soldados muertos sobre el campo, 11 oficiales y 81 individuos de tropa heridos; 4 caballos muertos y 8 heridos, según sus informes, aunque Savalls solo admite un alférez, 2 sargentos y 32 soldados. Los alfonsinos acusaron a los carlistas de haber fusilado al coronel y los dos capitanes. La derrota de Cirlot en Bañolas excitó a Martínez Campos a emprender una operación de efecto, ya que necesitaba tomar la iniciativa de vez en cuando para mantener levantada la moral del ejército, según escribía después de su entrada en Olot el 19 de marzo.
Otras acciones de marzo
El Tcol Camats, con un batallón y un escuadrón, había recorrido el Urgel y el campo de Lérida, atacando el 14 de marzo en Soses a una fuerza alfonsina que persiguió después de haberla obligado a pasar el río Segre por Torres de Segre, y que tuvo que refugiarse en terreno quebrado.
El 17 de marzo, estaba Tiristany en Suria atento al canje de prisioneros que se hizo en Sampedor, entregando los alfonsinos un Tcol, un comandante, 9 capitanes, 5 tenientes, 5 alféreces y 268 voluntarios carlistas, recibiendo los liberales un mariscal de campo, un coronel, 3 Tcols, 4 comandantes, 19 capitanes, 22 tenientes, 24 alféreces y 449 soldados del ejército alfonsino.
La acción de Bañolas había excitado a Martínez Campos a emprender una operación que fuese suficiente para darle libertad de movimiento, que tuviese efecto moral y le introdujera en el corazón del territorio carlista. Tomó como objetivo entrar en Olot, sobre cuya población hizo converger dos columnas, la que él mandaba y que saldría de Gerona y la que tenía el general Esteban, partiendo de Vich. Esteban emprendió su movimiento el 16 de marzo, tuvo un pequeño tiroteo a su salida de Esquirol, pero habiendo los carlistas descuidado el paso de Coll Servillés, pudo llegar sin dificultades al sitio conocido del Grau Xic, y aunque fue hostigado en su retaguardia por los carlistas, llegó a San Esteban de Bas sin otro entorpecimiento, reuniéndose a Martínez Campos.
Este, por su parte, tampoco tuvo dificultades a pesar de que los carlistas habían comenzado un sistema de atrincheramientos parecido al usado en el Norte, pero que fue tan escasamente defendido que los alfonsinos no tuvieron dificultades en avanzar. Reunidas las dos columnas en San Esteban de Bas, emprendieron un movimiento conjunto. La brigada Cirlot siguió para Olot, y la de Nicolau marchó sobre Batét. Hubo entonces en ese 17 de marzo un ataque carlista contra el BIL-V de cazadores de Tarifa que seguía el curso del río Fluviá. El 18 la brigada Cirlot cruzó el río, emprendiendo una operación sobre la cordillera que concluiría en Montolivet sobre Olot. Hubo fuerte resistencia carlista, pero habiendo emprendido los alfonsinos un movimiento envolvente en dirección al monte francés y habiendo además llegado una pequeña columna mandada por el Tcol Camprubi a Argelaguer, los carlistas se retiraron, permitiendo a Martínez Campos entrar en Olot, aunque la población quedaba bloqueada por Savalls, y encerrado en ella Martínez Campos hasta el 5 de abril.
El día 20 las fuerzas mandadas por Mestre y Nen de Prades entraron en Riudoms, pero no pudieron apoderarse del fuerte. El 24 Tristany libraba combate en Santa Coloma de Queralt contra la columna del brigadier Cathalan. Se retiró luego el jefe carlista a Calaf, de donde marchó a Seo de Urgel para marchar a Francia y dirigirse al Norte, ya que había sido relevado de su mando.
Aunque pertenecen al período de mando de Savalls, los ataques a Tivisa el día 25, en la noche del 28 y en la madrugada del 29 por fuerzas del Maestrazgo mandadas por el comandante Díez, fueron rechazados y tuvo que abandonar su intento al acudir la columna del coronel Bruno.
Apenas relevado Tristany por Savalls, este se dirigió a Martínez Campos preguntándole si, con el cambio de mando del ejército carlista, subsistiría en vigor el convenio estipulado entre ambos ejércitos respecto a heridos, añadiendo que, para tratar sobre el particular, juzgaba conveniente celebrar con él una entrevista. Accedió desde luego el general en jefe y, dejando a Savalls la designación del sitio que más de su agrado fuera, se verificó en el Hostal de la Corda, punto situado a retaguardia de las posiciones carlistas.
En la reunión se acordó continuar vigente el convenio de Martínez Campos con Tristany y que Camprodón quedaría como depósito de prisioneros de guerra, hospitales, etc., no pudiendo entrar en aquella villa ni refugiarse en la misma las fuerzas carlistas.
Después de las acciones para la toma de Olot, los carlistas, al perder aquella plaza, necesitaban recibir municiones, ya que estaban escasos de las mismas, y Savalls con Lizárraga acordaron pedir una suspensión de hostilidades desde el Miércoles Santo hasta el Sábado de Gloria, a lo que accedió Martínez Campos. Aprovechando esta tregua, fue al campo carlista un capellán del ejército liberal con algunos otros individuos para enterarse de la suerte de un oficial que había sido dado por desaparecido por los alfonsinos, comprobando que había muerto en el combate y los carlistas lo habían enterrado. Dada la autorización por Savalls, el cadáver fue desenterrado y conducido a Olot; en el transporte intervinieron varios carlistas que, al llegar a las puertas de la ciudad y cuando se iban a retirar, fueron invitados a entrar en la población y así lo verificaron.
Allí Martínez Campos les habló y les dijo que podían entrar en la población si querían recoger el equipaje o cualquier asunto que quisieran arreglar y que tuviesen pendientes, pues no serían molestados en lo más mínimo y hasta les daría escolta si lo deseaban. Los que habían estado en Olot comunicaron a los demás lo que había ocurrido, y en consecuencia jefes, oficiales e individuos de tropas bajaron a la ciudad mezclándose con las tropas alfonsinas. Mientras, varios jefes alfonsinos subieron a Ventolá con el fin de visitar al coronel Alberto Morera, que, por haber pertenecido al ejército y haber estado en la Guerra de Cuba, tenía muchas amistades en oficiales del ejército alfonsino.
Martínez Campos salió de Olot para Barcelona el 29 de marzo. El día 30, las fuerzas del Tcol Galcerán fueron batidas en Navarcles por el comandante Godoy, muriendo el teniente Antonio Maria Planas y Matas.

Acciones en el mes de abril
El 1 de abril, en Aleixar fue batido el coronel carlista Moore por Gamir. El mismo día la guarnición de Lérida hizo una salida contra una partida carlista a la que tiroteó sin resultados en las afueras de la ciudad. También el día 1, la partida mandada por el Nen de Prades tuvo un combate en Espluga de Francoli y al día siguiente la misma fuerza carlista combatió en Vilanova de Prades (Tarragona). El día 4, fue en Rocallaura (Tarragona) donde se combatió por Masgoret, pero el resultado fue adverso para los alfonsinos, que tuvieron que replegarse hasta Solivella, donde se hicieron fuertes. El 6, entraron en Cerviá (Gerona), donde quemaron el registro civil, y en este mismo día, hubo combate en Mora de Ebro, atacado por fuerzas del ejército del Centro. El 8, otra partida carlista entró en Santa Eugenia de Ter, siendo cañoneada desde Gerona, por lo que se retiró al cabo de unas horas.
Martínez Campos emprendió una marcha desde Granollers, dirigiéndose a Ripoll, y cuando supo que había pasado por San Quirse de Besora y Montesquiu, Lizárraga salió de Ridaura para colocarse en Ripoll, destacando al batallón Guías de Cataluña y mozos de escuadra para impedir el paso del desfiladero que debía seguir el general alfonsino. Pero las vanguardias alfonsinas se vieron victoriosas cuando obligan a los carlistas a retirarse sobre Alpens. Lizárraga abandonó Ripoll y concentró sus fuerzas en Pobla de Lillet, pero Martínez Campos, después de haber entrado en Ripoll, marchó a Prats de Lluasnés pasando por Borredá, en donde también había estado Lizárraga de paso para San Quirce de Besara. Martínez Campos fue a Berga y de allí partió para hacer un reconocimiento de la Seo de Urgel, atravesando la sierra de Cadí por el Coll de Pendis.
Los carlistas tomaron precauciones al conocer la marcha de Martínez Campos a la provincia de Lérida. Así la plaza fue reforzada por el BI-VI de Lérida, mientras que el BI-IV y el BI-V de Lérida se situaban en la parroquia de Ortó y el BI-I de Lérida y el BI-VI de Barcelona quedaban en Orgañá. Fuerzas de la caballería carlista, así como del BI-II de Lérida, pasaron a los distritos de Lérida y Balaguer, y el 9 de abril tuvieron un encuentro con la columna del Tcol Gregario Valencia en Vilanova de la Barca (Lérida). En este mismo día 9, en Allbiol (Tarragona), el BIL-XVI de cazadores de Reus fue batido por los carlistas.
Martínez Campos reconoció los fuertes y la plaza de Seo de Urgel, y por Tuxent y el Coll de Coma se dirigió a San Lorenzo de Morunys y Solsona, manifestando al Ministro de la Guerra que eran infranqueables los caminos que había reconocido, pero pedía que le mandara el tren de sitio, lo que hace pensar que quería hacerlo pasar por territorio francés, gracias a la complicidad de la República francesa.
Lizárraga, por su parte, descendió a la comarca de las Guillerías, amenazando el Vallés el día 9 desde las cercanías de Viladrau, mandando un batallón a Aiguafreda a la entrada del desfiladero de Congost. Lizárraga marchó a San Celoni, desde donde mandó destacamentos para cobrar las contribuciones en Arenys de Mar, Arenys de Munt, Calella y otras localidades de la Marina. Lizárraga regresó a la sierra de Guillerías y desde allí sus destacamentos se presentan en Cardedeu, Llerona, La Garriga y otros pueblos. Pero donde se notó más el atrevimiento de los carlistas fue en la concentración de las fuerzas de Lizárraga en San Andrés de Palomar, amenazando un ataque a Barcelona, que se supone debía estar combinado con alguna conspiración en la Ciudad Condal. El 17 hubo un combate en Pratdip (Tarragona) donde murió el guerrillero carlista el Nen de Prades.
Pocos días antes, el 14, fuerzas del BI-II de Lérida y caballería de la división entraron en Alcoletge (Lérida), a 4 kilómetros de la capital de la provincia. Las fuerzas de Savalls, Lizárraga y Miret se reunieron en Santa Coloma de Farnés el día 20, pero dos batallones marcharon a Torelló para cobrar las contribuciones a los fabricantes de Roda y Manlleu. El 21 de abril, hubo un ataque carlista a Caldas de Estrach, más conocido por Caldetas, siendo socorrida la guarnición por la columna mandada por Lacusant que salió de Mataró. El mismo 21, hubo un combate en los montes de Fatarella (Tarragona).
La más importante acción se libró en Breda (Gerona) el día 23 entre las fuerzas de Savalls y la columna mandada por el coronel Pascual de Bonanza. En esta acción, Savalls recibió el refuerzo de dos batallones que habían llegado a Palau Tordera, mientras que la brigada de Bonanza recibió el auxilio del gobernador del castillo de Hostalrich y las fuerzas destacadas en San Celoni. Según Bonanza, los carlistas se retiraron a la sierra de Riells. En realidad, Bonanza se replegó a Granollers y Savalls fue a San Hilario Sacalm, donde se le reunió Miret, que procedía de Vidreras.
Castells operaba en la provincia de Lérida y el 19 de abril permanecía en Pons con el BI-I, BI-II y BI-VI de Lérida y el BI-VI de Barcelona. Mandó desde allí al BI-IV y BI-V de Lérida a la Conca de Tremp para apoyarle en su proyectada expedición a Aragón. Castells marchó a Artesa de Segre y luego se dirigió a Tragó de Noguera, a donde llegó el 22, mientras que los dos batallones que estaban en la Conca de Tremp ocupaban el Puente de Montañana.
Contra Castells marchó la columna mandada por Delatre, y en Tragó se libró el 23 un fuerte combate en el que los liberales fueron batidos y tuvieron 28 muertos, 42 heridos y dejaron en manos de los carlistas 73 prisioneros, entrando Castells en el Alto Aragón. A su regreso de Aragón, pasó Castells por el Puente de Montañana y el 27, en Tremp, su retaguardia tuvo un tiroteo contra la columna de Cathalan, siguiendo hasta Soterraña, donde creyó Cathalán había disuelto a la fuerza carlista, pero no fue así, puesto que el 27, pasó por Boixols y el 28 se hallaba en Orgañá con todas sus fuerzas. El 29 hubo un tiroteo en Berga entre las fuerzas que bloqueaban la plaza y la guarnición de la misma.
Acciones en el mes de mayo
A su regreso del Alto Aragón, Castells diseminó sus fuerzas, mandando dos batallones para que auxiliaran al proyectado sitio de Puigcerdá por Savalls, siendo estos el BI-I y BI-VI de Lérida a las órdenes de Ferrer, que llegaron el 3 de mayo a Alp. Parte de la guarnición de Puigcerdá salió el día 4 contra los carlistas, que se retiraron hasta Vilart, y al replegarse la guarnición, la persiguió hasta las puertas de Puigcerdá. De haber estado Savalls cerca, hubiera podido ocurrir una gran derrota alfonsina y hasta la pérdida de la población, pero Savalls se había retrasado y no llegó a Alp hasta el día 5, procedente de San Juan de las Abadesas con un convoy de 70 acémilas, con efectos de artillería. Savalls marchó por Martinet a Seo de Urgel, confiando el mando de la plaza al general Lizárraga, y regresó el 6 a Ripoll, de donde fue a Pons. Durante aquellos días hubo un combate en San Feliu de Codinas entre las fuerzas mandadas por el alfonsino Mola y el BI-IV de Barcelona.
También hubo combate entre las fuerzas mandadas por Miret y las de Mola en Castelltersol. Se combatió en Santa Perpetua (Tarragona) por las fuerzas mandadas por el coronel Picazo. El 15 de mayo, hubo un tiroteo en las inmediaciones de San Juan de Cunilles (Barcelona) por fuerzas del BI-V de Barcelona y el BI-I de Tarragona contra la brigada de Nicolau. Más importante fue la acción de Casa Masana, también llamada de El Bruch. El coronel Massachs estaba en Monistrol de Montserrat con el BI-I de Gerona y el BI-III de Barcelona cuando supo los movimientos que hacía una columna alfonsina y la situación de la brigada Nicolau. Massachs se trasladó con su fuerza en la madrugada del 16 a Montserrat, donde oyeron misa, y partieron hacia Casa Masana ordenando antes al BI-VI de Barcelona y a las rondas de Mariano Cerdá y Mariano Valls que ocupasen el Bruch de Dalt.
Habiendo llegado la columna alfonsina, que se componía de un batallón del RI-3 del Príncipe, que escoltaba un convoy de 126 potros destinados a la caballería alfonsina, y el ganado de la sección de artillería montada, que se había reunido a la columna, mandada por Pedro Lience, que protegía su marcha. Las fuerzas del RI-3 del Príncipe mandadas por su coronel Genaro Hernández, habían llegado cerca de Casa Solenas, siendo atacadas por los carlistas, viéndose obligados los alfonsinos a refugiarse a una casa a la derecha del Bruch, donde resistieron y no fueron copados por la llegada, de las fuerzas que mandaba Lience, pero estas a su vez fueron atacadas por los carlistas, hubieran sido batidas totalmente de no llegar en su socorro la brigada Nicolau, lo que hizo tal desproporción de fuerzas, que Massachs se vio obligado a retirarse a Collbató, mientras que los alfonsinos regresaron a Igualada de donde marcharon a Esparraguera, evitando encontrarse con las fuerzas carlistas.
Massachs marchó el 19 a Rajadell. El día 25 de mayo, el BI-IV y el BI-V de Lérida fueron sorprendidos en Os de Balaguer por la columna del coronel Pérez Clemente, perdiendo los carlistas varios prisioneros, así como tuvieron muertos y heridos. El día 26, hubo también un pequeño encuentro en Montesquiu entre el BI-II y el BI-IV de Barcelona mandados por el coronel Muxi, quien se dirigió a San Feliu de Pallarols pasando el río Ter por Susqueda, y se hallaba el 31 en Moyá. La fuerza que combatió contra los carlistas en Montesquiu la mandaba Araoz. El mismo día, el BI Guías de Cataluña tuvo un combate contra la columna Nicolau en Alpens.
Las fuerzas de Massachs tuvieron, el 29 de mayo, un combate en Vallbona y Pierá contra la columna del brigadier Antonio Ortiz, combinada con las columnas Escoda y Roda, que concurrieron a la acción. La resistencia carlista fue vencida y Massachs se retiró de Capellades marchando a Mediona, después de tres horas de fuego, habiéndosele agotado las municiones, y de allí pasó a Prats del Rey, el 31 de mayo. Hay que señalar además en este mismo mes algunos combates en La Bisbal del Panadés y Albiñana, ambos en la provincia de Tarragona, y en Santa Lucía de Mur, en la de Lérida.
Acciones en el mes de junio
Hasta entonces, la libertad de movimiento de los carlistas en Cataluña era absoluta, y el número de plazas donde no podían entrar era limitadísimo, pues en la provincia de Gerona estaban ocupadas por los alfonsinos Gerona, Olot, Puigcerdá y Figueras; en la de Barcelona lo estaban asimismo Barcelona, Mataró, Granollers, San Celoni, Vich, Berga, Manresa, San Sadurní de Noya, Villafranca del Panadés y Villanueva y Geltrú, así como el Castillo de Cardona. En la de Lérida solo estaban permanentemente ocupadas Lérida, Balaguer y Cervera, y todo lo demás de estas tres provincias o eran poblaciones abiertas o sus guarniciones eran de escasa importancia y, por lo tanto, a merced de un golpe de mano o un ataque formal. En la provincia de Tarragona la situación de los carlistas no era tan ventajosa, y el número de poblaciones fortificadas era mayor. Había numerosas columnas alfonsinas, pero los combates eran menos frecuentes, ya que en muchas ocasiones, como había ocurrido el 10 de mayo en las alturas que rodean a Monistrol de Montserrat, la brigada Nicolau había evitado el encuentro porque no consideró conveniente atacarles en estas posiciones, y así se ve que la mayoría de los combates fueron iniciados por los carlistas.
A primeros de junio, Savalls estaba en Santa Coloma de Farnés, de donde marchó a Tordera. La columna de Martínez Lacusant marchó de Granollers a Hostalrich y el 1 de junio, habiendo bajado a Mataró, se hallaba en marcha a Blanes, donde llegó el 3. A medianoche fue atacado por Savalls, quien había emprendido la marcha hacia Calella, pero al saber que el enemigo estaba en Blanes, marchó sobre los alfonsinos a medianoche, siendo el combate muy duro, apoderándose del fuerte. La resistencia de los alfonsinos se concentró en la iglesia, pero al saber que la columna Araoz se dirigía en socorro de los atacados, se retiraron los carlistas, llevándose a 60 prisioneros, entre ellos un capitán, 200 carabinas, 2 caballos y otro material de guerra. El ataque había empezado a las once de la noche del día 3 y terminó a las cinco de la mañana del día 4. Marchó Savalls a Messanet de la Selva, de allí a Anglés y por último se detuvo en Amer. Cerca de San Feliu de Codinas lucharon el día 4 las fuerzas mandadas por Muxi contra la columna de Roda. El 5 de junio, hubo un ataque contra Olot que fue rechazado por los alfonsinos. El día 6 se combatió en Pons contra la columna de Cathalán.
Pronto ocurrió un hecho de armas que demostró a los alfonsinos que no podían menospreciar a los carlistas. De Berga salió una fuerza compuesta de la ronda alfonsina auxiliada por 100 soldados del BI-I de reserva contra las fuerzas bloqueadoras, que eran el BI-I de Barcelona. En Pont de Reventí, los alfonsinos fueron envueltos por los carlistas, sufriendo la pérdida de 2 muertos, 5 heridos y 78 prisioneros. Esta derrota de parte de la guarnición de Berga creó rencillas entre los de la ronda y el BI-I de reserva, por lo que fue relevado este por un batallón del RI-14 de América. Martínez Campos dispuso que los soldados hechos prisioneros por los carlistas al ser canjeados fueran enviados a América como castigo.
El 22 de junio, las fuerzas mandadas por el coronel Baró, que se dirigían de Santa Coloma de Queralt por Forés a Sarreal, entraron en esta población después de un tiroteo y los alfonsinos tuvieron que refugiarse en la iglesia. En la provincia de Barcelona, la ronda de Mariano de la Coloma entraba en Martorell, mientras que Savalls había llegado el 24 a San Vicente de Castellet, pernoctando en Esparraguera, atacando a las nueve de la noche del 25 a Molins de Rey. La guarnición se resistía, pero ya había entrado en negociaciones para capitular cuando la columna del coronel Angel María Chacón llegó procedente de Barcelona, de donde había salido precipitadamente, habiendo sido hostigada por la caballería carlista en Esplugas y San Feliu de Llobregat. El 25, la ronda carlista de Mas del Mestre tuvo un combate en Rojals.
Savalls, después de su ataque a Molins de Rey, fue a Esparraguera, donde recibió refuerzos, y el 27 volvió a atacar la población, consiguiendo que la guarnición refugiada en la iglesia se rindiera el 28 por la mañana, quedando prisioneros 7 oficiales y 168 individuos de tropa. Savalls regresó a Esparraguera no sin haber combatido contra la columna Mola y Martínez en San Feliu de Llobregát, que se vio obligada a encerrarse en este pueblo y en Papiol contra la columna Arrando, que le causó pérdidas y le obligó a precipitar la retirada.