Guerras Carlistas Tercera Guerra Carlista en 1875 y final Operaciones en el Alto Aragón en 1875

Primeras operaciones

Seguía siendo el Alto Aragón un territorio en que la actividad militar era siempre transitoria. Esta característica, que ya tuvo en la Primera Guerra Carlista, siguió acusadamente en la Tercera. Sin embargo, por las ocurrencias en el centro, primeramente, y luego en Cataluña, el Alto Aragón fue zona de paso de las fuerzas carlistas, y gran número de poblaciones vieron por primera vez las boinas por sus calles.

La primera actividad que se conoce en 1875 fue la entrada en Tamarite de Litera (Huesca) de una fuerza catalana mandada por el Tcol Camats, que tuvo un combate con una columna mandada por el capitán José Cagigas, el 27 de enero. En abril se supo que las fuerzas mandadas por Orteu y Baró estaban en Puente de Montañana y que, por su parte, el general Castells estaba en Tragó de Noguera (Lérida) como si amenazara entrar en la provincia de Huesca en una operación combinada. El general alfonsino Delatre, viendo que los carlistas estaban preparados para atravesar el río Noguera Ribagorzana, emprendió la marcha sobre Tragó y se empeñó en combate contra las fuerzas de Castells. La acción fue encarnizada y los alfonsinos se retiraron hacia Camporrells, donde terminó el combate, puesto que un fuerte temporal de agua obligó a los carlistas a retirarse a Estopiñán, dejando la persecución de la derrotada columna. Esta tuvo, según datos oficiales, 23 muertos y 49 heridos y dejó en manos de los carlistas 79 prisioneros. La columna de Delatre aprovechó el temporal para buscar cobijo en Nachá.

Al saberse tal derrota, de Zaragoza salió una columna a Binéfar, mientras que la brigada Lasso dejaba la provincia de Teruel por Hijar y Bujalaroz, llegando a Monzón, tomando el mando el general Despujol. Castells, desde Estopiñán, marchó a Benabarre y ante la columna de Delatre, que había sido reforzada y maniobraba con la brigada Cathalán procedente de Cataluña. Castells regresó al principado por Mantañana, cruzando el Noguera Ribagorzana. Esta incursión de Castells ocurrió en el mes de abril. En el mes anterior, una fuerza catalana mandada por el comandante Ceferino Escolá entró en la provincia de Huesca y tuvo un combate el 13 en Laspaules contra una columna mandada por el capitán Antonio Sahun.

El 24 de mayo hubo un tiroteo en los alrededores de Mequinenza, pues se había acercado una partida carlista y fuerzas que la guarnecían salieron de la plaza. Otra correría de Castells la encontramos el mes de junio en que los catalanes entraron en Camporrells y Nachá, colocando sus avanzadas en Baells. La columna de Delatre fue reforzada, pero Castells había seguido por Benabarre y Cajigar, regresando a Cataluña, pasando el Noguera Ribagorzana por Aren.

El ejército del Centro en el Alto Aragón

Algún tiempo vaciló el Gobierno de Alfonso XII en escoger el mejor medio de concluir con la guerra carlista. Unos preferían caer desde luego sobre el Norte, con el mayor número de fuerzas posible; otros preferían lo contrario, empezar por el Centro, y otros, en fin, por ambos puntos a la vez. Pero como para este último plan no creían contar los alfonsinos con una masa abrumadora de fuerzas que fuera suficiente para deshacer a la vez los dos citados ejércitos carlistas, se decidieron al fin por el segundo plan, es decir, acometer el Centro, seguir a Cataluña y terminar cayendo sobre el Ejército carlista del Norte todas las tropas liberales disponibles para operaciones en España.

El 1 de junio de 1875, se constituyó el Ejército liberal del Centro al mando del TG Joaquín Jovellar, siendo su JEM el MC (mariscal de campo) Azcárraga, con una fuerza total de 40.000 hombres, 3.000 caballos y 40 cañones encuadrados en 4 divisiones:

  • DI-1/C al mando del MC Montenegro, con la BRI-I/1/C al mando del brigadier Cassola y la BRI-II/1/C al mando del brigadier Morales.
  • DI-2/C al mando del MC Salamanca, con la BRI-I/2/C al mando del brigadier Sequera y la BRI-II/2/C al mando del brigadier Borrero.
  • DI-3/C al mando del MC Weyler, con la BRI-I/3/C al mando del brigadier Lasso y la BRI-II/3 al mando del brigadier Calleja.
  • DI-4/C al mando del MC Esteban, con la BRI-I/4/C al mando del brigadier Baile y la BRI-II/4/C al mando del brigadier Chacón.

En frente, el Ejército carlista del Centro, al mando de Dorregaray, disponía de 10.500 hombres y 900 caballos encuadrados en 4 divisiones:

  • División de Aragón al mando del general Gamundi y el brigadier Boet, y compuesta de tres brigadas a las órdenes de los coroneles Madrazo, Palles y Carrasco, con un total de 4.00 hombres y 300 caballos.
  • División del Maestrazgo, mandada por el general Alvarez Cacho de Herrera, compuesta de tres brigadas a las órdenes de los coroneles Vizcarro, Martí y Agramunt, con un total de 3.700 hombres y 300 caballos.
  • División de Valencia, mandada por el brigadier Adelantado con una brigada compuesta de 1.800 hombres y 200 caballos.
  • División de Castilla, mandada por el general Manuel S. Palacios y el brigadier Albarrán, compuesta de 1.000 efectivos y 50 caballos.

El general en jefe carlista, en vista de la considerable desproporción de fuerzas en que se encontraba con relación a los liberales, y dadas las deficiencias del armamento de que disponía, así como la escasez de municiones, reunió consejo de generales en Villarluengo en el que, expuestas las opiniones de cada uno, se resolvió por unanimidad de votos, salir del Centro y dirigirse al Norte a fin de armarse y municionarse convenientemente para regresar luego a su distrito militar una vez mejoradas sus condiciones de combate. En lo único en que hubo divergencia fue en la elección del camino que debía seguirse para ello, opinando unos por Aragón y otros por Castilla, decidiéndose al fin por lo primero, no olvidándose de pasar aviso a los fuertes del Collado y Cantavieja para enterarles de los movimientos del Ejército.

Se inició la marcha el día 1 de julio con dirección a Caspe, donde se unieron las fuerzas aragonesas el día 3. De allí pasaron al Alto Aragón con idea de penetrar en Navarra, armarse y regresar al Centro.

Dorregaray había mandado dos mensajeros para comunicar la decisión tomada en la reunión celebrada en Villarluengo. A Navarra pasó el coronel Celedonio Doñamayor, quien se entrevistó con el ministro de la Guerra general Llavanera y, parece ser, con el mismo Carlos VII, suponiéndose en el Norte que Dorregaray, una vez armado y municionado su ejército, regresaría al Centro. El otro comisionado fue el Tcol Oriol, que pasó a Cataluña para comunicar al general Savalls el repliegue del ejército del Centro sobre el Alto Aragón, por lo que afectaba a Cataluña. En el Principado no servía la excusa de que iba a reponer armamento, por cuanto en Cataluña había escasez del mismo y el número de hombres en campaña estaba limitado por el número de fusiles disponibles.

El JEM de los carlistas del Norte, Pérula, deseoso de que se verificase la conjunción de sus tropas con las de Dorregaray, hubo de ordenar a algunos de los batallones de su mando que ocuparan los puntos más convenientes, cerca de la frontera de Aragón, por donde se suponía habían de entrar los carlistas de Aragón, Valencia y el Maestrazgo.

Los alfonsinos, sin embargo, se anticiparon tanto a los movimientos de Pérula como á los de Dorregaray, encargándose de frustrar los planes de los carlistas el CE del general José de Reina, y destacando a la brigada de Otal, la que ocupó Tiermas y Sangüesa con cuatro batallones y otras tantas piezas de Artillería, en vista de lo cual tuvieron que retirarse a Liédena las únicas cuatro compañías carlistas (del BI-IX de Navarra), que se hallaban en observación del enemigo; pero enterado el general carlista Pérula del movimiento de los liberales, envió inmediatamente el resto del citado BI-IX y el BI-X de Navarra.

Dorregaray con las divisiones Castellana, Aragonesa y Valenciana llegó a Bujalaroz el día 3 de julio, siguiendo el 4 a Castejón de Monegros, para pasar luego el 5 a Sariñena, donde según los liberales los carlistas causaron desmanes, pero de estos debemos resaltar el haber cortado la vía férrea, por lo que se incomunicaba Zaragoza con Lérida y, por lo tanto, no se podía mandar refuerzos por ferrocarril a Delatre. El mismo día 5, Dorregaray siguió por Peralta de Aftoncén, y El Tormillo; entraban los carlistas el 6 de julio en Barbastro, sin dificultad, y de allí salieron en dirección a Huesca para seguir por Huerta de Vero, pernoctando en Sieso de Huesca y Abiego, quedando el 7 en Casbas de Huesca, aunque las avanzadas carlistas llegaron a Siétamo, Alrbanies y Velilla, amenazando Huesca. Álvarez se unió en Casbas, con la División del Maestrazgo.

Destrucción del puente ferroviario sobre el río Alcanadre en Sariñena por las fuerzas de Dorregaray en julio de 1875. Fuente La Ilustración Española y Americana.
Destrucción del puente ferroviario sobre el río Alcanadre en Sariñena por las fuerzas de Dorregaray en julio de 1875 (1).

Según información local, en estos días «llegaron entre nueve y diez mil infantes y unos quinientos jinetes», pero el general carlista Dorregaray, al ver difícil la obtención de fuertes cantidades de dinero para mantener tal número de tropas, pensaba en retirar a sus tropas a la Sierra de Guara, que no daba de sí para mantener a sus soldados, pero encuentra la ventaja de retirarlas a Navarra por la Canal de Verdún o a Cataluña por Boltaña y Benebarre.

En Huesca capital se temía un ataque de los carlistas y se ordena el día 7 de julio a Moreno del Villar salir con una columna de caballería, para reconocer los pueblos del Somontano, en o encima de la carretera de Huesca a Barbastro.

El general carlista decidió retirarse a la sierra de Guara, que no tenía condiciones para mantener a los expedicionarios, y así hostilizados por los alfonsinos, el 7 se libró el combate en Irieca contra Delatre por la retaguardia de Álvarez.

Los carlistas recorrieron el 8 de julio Morraus, Rodellar, Otin, Letosa y Morcat. Sin embargo, la sierra de Guara tenía una condición que lo mismo podía indicar que Dorregaray se retiraba a Navarra, que pretendía dirigirse a Cataluña. Lo que hace Dorregaray es dirigirse hacia el Norte. El 9, por lo tanto, los carlistas ocuparon Boltaña, Guaso, Torrelisa y Sierte, habiendo ocupado la brigada de Gandesa Janovas, y Dorregaray con las demás fuerzas estaban en Ainsa y Laspuña. La preocupación de los jefes alfonsinos era que desde Boltaña marchara a Navarra, cuando en realidad lo que procuraba el jefe carlista era conducir sus batallones a lo más inhóspito del Pirineo, para que fuese fácil a los alfonsinos rechazarles a territorio francés. Por esto, en Madrid no tenían preocupaciones sobre el destino del ejército del Centro.

Partida de reconocimiento liberal durante la Tercera Guerra Carlista. Autor José Cusachs y Cusachs.

Parecía como si Dorregaray estuviera perdiendo tiempo y esperando un pretexto fundado para internarse en Francia; quizás fuera este el verse acosado muy de cerca por las columnas alfonsinas.

Delatre, siguiendo la operación contra Dorregaray, atacó a los carlistas de Álvarez, que ocupaban Torrelisa, y una vez ocupado este pueblo, prosiguió su ataque hasta entrar en Boltaña. La última resistencia carlista fue la del castillo que, ocupado por los alfonsinos, fue causa de que el coronel José Agramunt, jefe de la primera y tercera brigada del Maestrazgo, se viera obligado a retroceder a Janovas; quedando incomunicado con el resto de la fuerza, marchó Dorregaray desde Ainsa a Plan. Allí ya quedó decidida su posición o a Francia o a Cataluña.

Agramunt se dirigió al Valle de Fiscal, y entró en Fablo. Delatre acudió contra las fuerzas que estaban en esta población, que era el BI-VIII de Maestrazgo mandado por el comandante Coello junto con la ronda de Fabara. Empeñó combate contra los carlistas que se vieron reducidos a dirigirse a los desfiladeros del Monte Perdido. El combate duró hasta muy entrada la noche del 12 de julio y parte de la fuerza tuvo que combatir junto a las nevadas crestas de los Tres Sorores y se vieron impelidos a pasar el Portillo de Rollan, Gavenie y entrar en territorio francés, pero el coronel Agramunt con el resto de su brigada maniobró con tal acierto que por el Canal de Berdún, sorteando las dificultades, consiguió entrar en Navarra. Le acompañaban unos 600 hombres de la brigada de Gandesa, habiendo pasado el 13 por Bailo. El 14 estuvieron en Asso-Veral (Zaragoza). De este pueblo pasaron a Salvatierra. En Cortillas se separó un grupo que entró en Francia por Broto. Con cuyos restos de la brigada de Gandesa se formó un batallón del mismo nombre, en el Norte.

La entrada del coronel Agramunt en Navarra dio ocasión a actividades del ejército alfonsino que pretendieron cerrarle el paso. La más activa de las columnas fue la mandada por Otal, quien intentó seguir las huellas de la brigada de Gandesa, y la que desde Salvatierra pasó a Tiernas y entró en Navarra por Yesa en dirección a Lumbier. Otal intentó alcanzar a los batallones carlistas, librándose combate en la Sierra de Yévenes, no ventajoso para los liberales, que tuvieron que retirarse a Sangüesa.

Dorregaray, desde la comarca de Boltaña, se dirigió el 11 de julio a Plan. El día 12, llegaron a Campo, pernoctando en Bonanza y Noales, siguiendo por el puerto de Buira y entrando en Cataluña por Pont de Suert (Lérida).

El general Dorregaray empezó por fraccionar sus fuerzas por la dificultad de racionarse en grandes masas, uniéndose al general Castells los aragoneses; el general Álvarez, jefe de la división de Maestrazgo, y el brigadier Adelantado, jefe de la división de Valencia, operaron siempre con cierta independencia, pero de acuerdo con el general Savalls.

Regreso de Dorregaray al Alto Aragón

Una partida carlista el 4 de agosto entró en Sigüés (Zaragoza); se supone que eran extraviados de las fuerzas del coronel Agramunt. Nada más ocurrió en el Alto Aragón hasta el mes de septiembre.

Intentó el general Dorregaray socorrer a la plaza de la Seo de Urgel, sitiada por el general Martínez Campos; pero el general Lizárraga le disuadió de su intento por ser ya tarde, a causa de no haber sido ayudado a tiempo por el general Savalls, y porque ya no tenía más remedio que rendirse al día siguiente, 27 de agosto.

Entonces se reservó únicamente el general Dorregaray dos batallones, el de Guías y el BI-I de Valencia, con los cuales intentaría entrar en Navarra.

El 30 de agosto, Dorregaray, después de pasar por Pont de Suert, entró en la provincia de Huesca, pasando por Castanesa y siguiendo por el puerto de Sahún, seguido por la columna de Delatre. Dorregaray con fuerzas valencianas siguió por Sarabillo, donde fue tiroteado por los alfonsinos, y siguió a Plan. De allí siguió la fuerza expedicionaria por el puerto de Bielsa, a donde llegaron el 31. Descendieron hacia Badain, donde tuvieron un tiroteo el día 1 de septiembre. En la Sierra de Puyarruego hubo un fuerte combate de la retaguardia de Dorregaray, formada por el batallón de Guías del Centro para contener a los perseguidores. Con el combate de Puyarruego, en el que, según los alfonsinos, los carlistas tuvieron 5 muertos y 30 heridos, lo cierto es que se había conseguido el fin de todo combate de retaguardia.

General carlista Antonio Dorregaray durante la Tercera Guerra Carlista.

Dorregaray siguió por la falda del Monte Perdido hasta Linás de Broto, donde pernoctó el día 2, siguió el día 3 hasta Biescas, en donde no se detuvo, y tuvo un combate de su retaguardia en la Sierra de Acumuer con las avanzadas de Delatre. De Jaca había salido una columna mandada por el coronel César Cabanna a fin de impedir el paso de Dorregaray. Este quedó encerrado a la entrada del desfiladero de Canfranc, por lo que tuvo que entrar en Francia. Allí la retaguardia mandada por el coronel Vicente Bau, compuesta de 203 infantes y 50 caballos, fue detenida por un destacamento francés, desarmada e internada, según comunicó el vicecónsul alfonsino en Oloron (Francia), Eduardo G. Galisteo al general Delatre.

El grupo principal que mandaba Dorregaray marchó por territorio francés, entrando en el Valle de Hecho por la casa de las Minas, pudiendo seguir por el Valle de Amó hasta Navarra.

La disolución del Ejército carlista del Centro y los últimos desgraciados sucesos dieron lugar a la formación de varios procesos. Se empezó por el del general Oliver, que fue encausado por atribuírsele críticas, más o menos embozadas, del Cuartel de don Carlos, y se terminó dicha causa pidiendo el fiscal un mes de arresto para el general Oliver.

Se procesó también al general Dorregaray, quien pidió él mismo que así se hiciera a fin de que se esclareciese mejor su conducta durante su mando en el Ejército del Centro; esta causa no se concluyó. También se formaría causa al general Savalls por lo sucedido en Cataluña, así como al brigadier (antiguo JEM del Principado) Alberto Morera, por igual motivo.

Otras infructuosas tentativas

Otra fuerza valenciana mandada por el coronel Antonio Rivera llegó el 15 de septiembre a la provincia de Huesca, pasando Pont de Suert. Marcharon el 16 por Sos y luego Benasque, siguieron por San Juan de Plan y Gitain, viéndose obligados a alcanzar a Bielsa, siempre siguiendo el territorio abrupto de aquella parte del Pirineo, con el fin de tomar una senda del Alto Pirineo que faldea el portillo de Rollan y podía conducirles hasta Torla, evitando el Valle de Vio. Según parece, por haber sido mal aconsejados, entraron en territorio francés y fueron detenidos por los gendarmes y conducidos a Gavarnie (Francia), donde llegaron el 19, siendo en conjunto 92 jefes y oficiales y 750 voluntarios.

Otro grupo valenciano mandado por el coronel Vizcarro entró el 8 de octubre en la provincia de Huesa, procedente de Senet (Lérida), marchando al Valle de Benasque. Los carlistas se dirigieron a Castanesa, donde permanecieron la noche del 8 por el estado intransitable de los caminos debido a un fuerte temporal de agua. Vizcarro marchó hacia Sahún, cuyo puerto pasó el 9 por la mañana, pero ante la imposibilidad de proseguir su marcha penetraron los carlistas en Francia, siendo más de 100 jefes y oficiales y unos 500 hombres.

El coronel Manuel de Francisco decidió también pasar de Cataluña a Navarra con los escuadrones del Pilar, del Maestrazgo y de Castilla, así como una fuerza de infantería mandada por el comandante Paraíso. Esta columna entró en la provincia de Huesca por Tragó hasta llegar a Camporrells y siguiendo de allí a Alcamper. Los carlistas pasaron por el Vado de Fonz el río Cinca, siguiendo a Costean, donde fueron alcanzados por la columna Delatre. Se libró combate en Sierra de Salas Bajas que fue muy encarnizado, pues murieron 11 carlistas y quedó prisionero el comandante Paraíso. Los carlistas se replegaron sobre Salas Altas, marchando después a Adahuesca, donde fueron sorprendidos cuando intentaban descansar. Entre los prisioneros de la sorpresa de Adahuesca estaba el coronel Francisco. Esto ocasionó la dispersión de la fuerza, siendo copados 16 carlistas en la ermita de la Virgen de la Viña en la misma noche. Sucesivamente, fueron siendo hechos prisioneros los diversos grupos procedentes de esta fuerza, siendo los últimos que sufrieron tal suerte los que llegaron hasta Acin, grupo de 40 hombres, y que fueron prisioneros de una columna salida de Jaca. Esta desgraciada operación dio 217 prisioneros a los alfonsinos.

La última tentativa de cruzar el Alto Aragón la realizó el brigadier González Boet el 24 de octubre. Entró la fuerza aragonesa por Vilaller (Lérida), marchando a Laspaune, donde hubo un combate contra una contraguerrilla mandada por el teniente Novella. Los carlistas marcharon al puerto de la Murria, donde se tirotearon con la columna del comandante Fernández. Siguieron luego por Campo, atravesaron 1a Sierra de Troncedo y fueron a cruzar el río Cinca por el puente de Mediano. Siguieron los aragoneses por la sierra de Arbós, pasando por detrás de Guara en dirección al río Gállego. Marchó Delatre desde Huesca contra los carlistas que habían descendido hasta Mesón Nuevo, cerca de Arguis, donde llegaron de noche, entrando en el pueblo al mismo tiempo los carlistas que los alfonsinos, librándose un combate en la oscuridad. Los carlistas se replegaron por la Sierra de Guara, marchando por Gesera, Solanilla y Alinerto. Continuaron a Fablo, donde hubo un combate en el que cayó prisionero Juan Jiménez de Bruscos, alias Mosen Pacho, quien fue fusilado el 30 de octubre en Oto, por la columna de Delatre. Después del combate de Fablo, los carlistas se retiraron a la sierra de Jenes, descendiendo el 24 por Bergua. Pasaron luego a la Venta de Bujarielo. Allí le atacó la caballería de Delatre y los carlistas se replegaron en las alturas que le separan de Francia, pero no pudieron contener a los alfonsinos y fueron obligados a pasar la frontera, entrando González Boet en Gavarnie al frente de 700 hombres.

Esta fue la última operación realizada en el Alto Aragón en 1875. Así la obra de Dorregaray y sus compañeros había fundido y destrozado el Ejército del centro que había llevado sus armas hasta las puertas de Madrid y que había hecho ondear la bandera en Cuenca y Albacete.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2026-01-14. Última modificacion 2026-01-14.
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