Edad Antigua Guerra de las Galias Sublevación de Vercingetorix (52-51 AC)

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Alzamiento de Vercingetorix

En el invierno de 53 AC, César se desplazó hasta una de sus provincias, la Galia Cisalpina. Vercingétorix (joven muy poderoso, cuyo padre fue Celtilo el mayor príncipe de toda la Galia, y al fin muerto por sus nacionales por querer hacerse rey de todos), convocó sus leales arvernos, los amotinó fácilmente. Conocido su intento por Goba su tío y los demás señores que desaprobaban este atentado, le expulsaron de Gergovia. Reunió toda clase de gente que se uniese la causa contra los romanos, y les exhortó a liberar la Galia del yugo romano, exhortándoles a tomar lar armas aprovechando la situación de la aniquilación de las legiones romanas en la batalla de Carras por los partos.

En el año 52 AC, los comerciantes romanos de Cénabo (Orleans), fueron masacrados por los carnutes dirigidos por Cotuato y Conetoduno, entre ellos los muertos se encontraba el noble caballero Cayo Fusio Cota, a quien César le había encargado las provisiones. Las noticias volaron, y a esto le siguió la matanza de todos los ciudadanos romanos, comerciantes y colonos en las ciudades galas más importantes. El grueso del ejército de César se hallaba en el territorio de los senones (6 legiones), pero por una campaña de guerrillas y tierra quemada de parte de los galos, las legiones no estaban en condiciones de actuar de hecho.

Vercingetórix fue nombrado rey de los arvernos y expulsó a los que antes le expulsaron a él. Envió embajadores a todos los pueblos y les rogó que permanecieran fieles. Rapidamente se unieron los senones, parisios, pictones, cadurdos, turones, aulercos, lemovices, andes y todos los que tocan el Océano. Por unanimidad se le concede el mando supremo de todos los pueblos galos, a excepción de los héduos que siguieron aliados de Roma. Valiéndose de esta potestad absoluta, exigió rehenes a todas estas naciones, y mandó que aportasen cierto número de soldados. Para cada una de las provincias se le determinó la cantidad de armas y el tiempo preciso de fabricarlas. Sobre todo empezó a proveerse de caballos. Para mantener la disciplina y obligar a los indecisos estableció una serie de castigos. Por delitos graves eran condenados a muerte por el fuego y a todo género de tormentos. Por faltas leves, cortarles las orejas o sacarles un ojo, y después enviados a sus casas para servir de escarmiento y ejemplo a los demás con la magnitud del castigo.

Vercingetórix y sus galos decidieron no hacer enfrentamientos directos, sino utilizar la táctica de tierra quemada, para evitar que las legiones estacionadas no obtuviesen suministros, por otro lado estableció relaciones con todas las tribus galas, y asesinando a todos los habitantes romanos que se encontrasen en el territorio.

Los galos comandados por un tal Lucterio de la tribu de los rutenos, se unieron a los arvernos, pasando a los nicióbreges y gábalos, obteniendo rehenes de ambas naciones y aumentando sus efectivos, decidieron entonces dirigirse a Narbona, la capital de la Galia Cisalpina.

Julio César, que se encontraba en la Cisalpina, al enterarse cruzó inmediatamente los Alpes con 2 legiones y se dirigió a Narbona.

Detenido el avance de Lucterio, que se retiró en cuanto supo que Cesar se dirigía allí, César aprovechó esto tomando las ciudades de las tribus rebeldes del sur de Galia, principalmente de los carnutes y alobogres. Después se dirigió su marcha al país de los helvios para dirigirse al territorio de los arvernos.

La montaña Cebena, que separa los arvernos de los helvios, cubierta de nieve por ser entonces lo más riguroso del invierno, sin embargo, abriéndose camino por seis pies de nieve con gran fatiga de los soldados, penetró en los confines de los arvernos. Cogidos éstos de sorpresa, porque se creían protegidos por un monte que suponían que era impenetrable, no pudieron ofrecer resistencia, Cesar dio orden a la caballería de correr todos aquellos territorios, dándoles rienda suelta, llenando de terror a los galos. Las noticias llegaron hasta Vercingetórix, y todos los arvernos lo rodearon espantados y pidieron que pusiera remedio. Rendido en fin a sus peticiones, levantó el campo de Berri y se dirigió al país de los arvernos.

Con motivo de reclutar nuevas tropas y caballos, entregó el mando al joven Bruto, y le recomienda emplear la caballería en correrías por todo el país; que él haría lo posible para volver dentro de tres días. Acompañado solo por su escolta se dirigió a Viena, allí se encontró con la nueva caballería que se había dirigido mucho antes a esta ciudad, sin parar día y noche pasó por el territorio de los héduos, marchando al país de los lingones donde invernaban las legiones. Desde allí despachó órdenes a las demás legiones, para reunirlas todas en un lugar antes que los arvernos pudiesen tener noticia de su llegada.

Luego que la entendió Vercingetórix, vuelve de contramarcha con su ejército al país de los biturgos; de donde pasó a sitiar a Gorgovina, población de los boyos, que César había entregado a los héduos, cuando los venció en la guerra helvética.

Cesar después de dejar 2 legiones con todos los bagajes del ejército en Agedinco, se dirigió al país de los boyos. Primero se dirigió a tomar la ciudad de Valeadonuno de los senones, ya que no quería dejar enemigos a su retaguardia. En solo dos días habían circunvalado la ciudad; al tercero, enviaron emisarios para tratar la entrega, les mandó rendir las armas, sacar fuera las cabalgaduras y dar 600 rehenes. Encomendó la ejecución de esto a Cayo Trebonio su legado; él, por no perder un punto de tiempo, mueve contra Genabo, ciudad de los carnutos. Sus habitantes habían oído del cerco de Velaunoduno, y creyendo que iría más despacio, estaban reuniendo refuerzos para defender la ciudad.

César se presentó ante la misma, levantó el campamento y por ser ya tarde, difirió el ataque para el día siguiente, para que no huyesen los sitiados, ordenó que 2 legiones velasen armas. Los genabeses, hacia la medianoche, salieron de la ciudad en silencio, y empezaron a cruzar el río; avisado César, introdujo en la ciudad las legiones que estaban en alerta, y se apoderó de la fortaleza. La ciudad fue saqueada y la quemada entregando el botín a los soldados. Después cruzó el Loira entró en el país de los biturgos.

Cuando Vercingetorix se enteró de la llegada de Cesar,  levantó el cerco y salió a su encuentro.

César había pensado asaltar a Novioduno, fortaleza de los biturgos, situada en el camino, pero los habitantes enviaron mensajeros para rendir la ciudad a cambio del perdón y sus vidas. Les mandó entregar las armas, los caballos, y dar rehenes. Mientras hacían la entrega dentro de la ciudad, divisaron la caballería de Vercingetorix que se acercaba, los sitiados tomaron las armas, cerraron las puertas, y cubrieron las murallas. Los centuriones que estaban dentro, conociendo por la bulla de los galos que algo estaba pasando, tomaron las puertas, y se pusieron en salvo con todos los suyos.

César envió su caballería para que se enfrente a la gala, al entablar combate, los suyos estaban en dificultades, enviando 400 jinetes germanos, los galos fueron puestos en fuga con muchas perdidas. Ahuyentados éstos, atemorizados de nuevo los sitiados, entregaron a César a los que creían haber alborotado la plebe, y se rindieron.

Asedio de Avarico

Vercingetórix decidió practicar la táctica de tierra quemada, todos los suministros debían ser quemados, todas las ciudades galas al alcance de las unidades de Cesar que fueran difíciles de defender, debían ser quemadas para privar así de suministros a César. En un solo día se incendiaron mas de 20 ciudades de los biturigos.

El jefe galo ordenó a la tribu de los biturigos que abandonaran y quemaran su capital, Avárico. Sin embargo, éstos confiaban en sus murallas y se negaron, alegando que sus murallas eran inexpugnables y además estaba cercada casi por todos lados por el río y una laguna, con sólo una entrada muy angosta. Consiguieron convencer a Vercingetórix a hacer un a excepción, éste acampó a las afueras de la población, la ciudad contaba con unos 40.000 habitantes, de los cuales 10.000 eran guerreros.

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Despliegue de fuerzas

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Despliegue de fuerzas

Sin embargo, con la aparición de César ante la ciudad con seis legiones y auxiliares (de 35.000 a 40.000 efectivos), Vercingétorix trasladó sus ejércitos a una distancia de 25 kilómetros de la ciudad, a una distancia perfecta para hostigar a las fuerzas del cerco e impedir el acceso desde las regiones vecinas para recibir refuerzos y suministros y poder forrajear. Para aumentar las preocupaciones de César, sus aliados los boyos y héduos, no podía darle suministros, ya que los primeros habían desertado en secreto pasándose al lado de Vercingetorix y los segundos simplemente no tenían comida para compartir. La escasez de cereales era tan agudo que los hombres comían sólo la carne. César visitó personalmente a sus hombres y les dijo que si la escasez era demasiado, debería levantar el sitio y retirarse. Sus soldados protestaron ya que no querían perder la oportunidad de venganza por los romanos asesinados por los galos.

Contentado con la respuesta de sus tropas, César diseñó y comenzó a construir un impresionante aparato de asedio. Comenzando desde un terreno alto, construyó una especie de terraza de asedio. Se hicieron dos muros que la flanqueaban, junto con dos torres que irían avanzando hasta las murallas del oppidum. Se construyó otro muro entre los muros laterales para conectarlos y abrir el frente de batalla.
Desde la distancia, Vercingetorix hostigaba al ejército de César, pero su ejército empezaba también a quedarse sin provisiones.

Conforme continuaba la construcción de la plataforma de asedio de César, Vercingétorix trató de provocar a César a emprender una batalla, pero éste la rechazó sabiendo que el líder galo había elegido una posición elevada que sería difícil para sus legiones. Ante el rechazo de César de pelear, Vercingétorix envió 10.000 hombres que montaron un campamento cerca de la ciudad para poder aumentar el hostigamiento a los constructores de la rampa. Habiendo descubierto esto, César avanzó en el silencio de la noche y amenazó al campamento principal de Vercingétorix. Esto hizo que Vercingétorix se retirara a su campo principal, dándose prisa en ir en su ayuda. Logrado su objetivo, César se retiró.

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Se puede apreciar la plataforma de asedio y las dos rampas con las torres de asedio. Autor Peter Connly

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Se puede apreciar la plataforma de asedio y las dos rampas con las torres de asedio. Autor Peter Connly

 

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Se puede apreciar las dos torres Construidas por los romanos y en frente las torres construidas por los Galos. Autor Adam Hook

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Se puede apreciar las dos torres de asedio construidas por los romanos y en frente las torres construidas por los galos para contrarrestarlas. Autor Adam Hook

 

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Maqueta de la Academia de West Point.

Asedio de Avarico o Avaricum 52 AC. Se aprecia la plataforma de asedio flanqueada por dos rampas para las torres de asedio. se precia los túneles protegidos para los trabajos de asedio. Maqueta de la Academia de West Point.

Después de 25 días de intenso trabajo de construcción, rechazando los ataques de los galos y los intentos de incendiar la plataforma de asedio, se terminó el dispositivo de asalto. César ordenó que avanzaran las torres, y debido en gran medida a su buena suerte, estalló una fuerte tormenta, haciendo que los centinelas galos tuvieran que refugiarse en las torres de vigilancia y no en las murallas, frente a las torres de asedio. Aprovechándose de esta falta de disciplina, César furtivamente movió sus soldados hacia las torres y el muro, y lanzó un ataque brutal. Las murallas cayeron rápidamente, y los galos supervivientes se retiraron hacia el centro de la ciudad, creando una formación en cuña, determinados a luchar hasta el final. Sin embargo, ningún legionario romano bajó de las murallas, simplemente se quedaron allí cómodamente, mirando a los galos. Cundió el pánico entre los defensores galos, y todos ellos huyeron por todos los lugares por los que creían que podían escapar pero allí estaban los soldados de César que mataban a todos los habitantes que intentaban huir.

Esta victoria romana constituyó un fracaso en la táctica de tierra arrasada utilizada por Vercingétorix. Las legiones de César no tenían intención de ser benévolos con los 40.000 habitantes de Avárico, especialmente después de 25 días de raciones cortas y gran frustración. Según cuenta el propio César, sobrevivieron sólo 800, que consiguieron escapar a la masacre que siguió.

Después de alimentar a sus hombres con los abastecimientos almacenados en la ciudad, decidió dejar descansar a su ejército en Avárico, hasta comienzos de junio. Mientras tanto tuvo que mediar en un conflicto de sucesión entre los héduos Convictolitavix y Coto, obligando a Coto a renunciar al poder.

Resuelto el conflicto, pidió a los héduos toda su caballería y 10.000 infantes. Dividió su ejército: 4 legiones con Labieno para que se dirigiese al país de los senones y parisios, y él con las 6 legiones marcharía al país de los arvernos dirigiéndose a su capital Gergovia. De la caballería dio una parte a Labieno, otra se quedó consigo.

Asedio de Gergovia

Tras la batalla de Avárico, Vercingetórix, se había retirado a la capital de los arvernos, Gergovia, una ciudad situada en una colina de difícil acceso, y protegida por un muro, y unos 200.000 galos. César con sus 6 legiones marchó hacia Gergovia, pero se encontró con que Vercingetórix había quemado todos los puentes que había sobre el río Elaver (Liger), y en el caso de construir un puente, sería destruido por las tropas galas que estaban al otro lado del río. Finalmente ambos ejércitos acamparon a la vista uno de otro separados por el río.

César, envió 4 legiones de su ejército hacia el sur con todos los bagajes, para que el enemigo pensara que se estaba retirando. Al ver esto, los galos marcharon hacia el sur para impedir que se construyera un puente allí. Entre tanto, César con 2 legiones que estaban escondidas en los bosques, construyeron un puente aprovecharon los pilotes que permanecían intactos y cruzaron el río y eligieron un buen lugar para fortificarse, llamando al resto del ejército. Al saber que estos también habían cruzado, los galos huyeron a Gergovia.

Vercingetorix situó su ejército en las laderas alrededor de la ciudad. Cuándo Julio César llegó a Gergovia, instaló un campamento, dado que un asalto frontal era imposible y además disponía de pocas provisiones. Después de pequeñas escaramuzas, tomó una colina cerca de la ciudad y la fortificó con dos legiones, y unió esta posición con doble foso para asegurar el enlace.

Un tal Eporedorix avisó a Cesar que Levitaco que mandaba los 10.000 infantes héduos, se había pasado al enemigo porque había llegado rumores de que Cesar había matado a los rehenes. Tras un combate favorable de la caballería, dejó a Cayo Fabio a cargo del cerco con dos legiones y se fue al el país de los héduos con 4 legiones y la caballería hédua sin bagajes para evitar que un tren de provisiones héduo no se pasara al enemigo. Lo consiguió sin lucha enviando a Eporédorix y Viridómaro, caudillos de los héduos, que estos daban por muertos, ya que eran rehenes. El pretexto para sublevar a los héduos fue precisamente la muerte de esta pareja de caudillos. En el camino de regreso a Gergovia, César se enteró por mensajeros que sus campamentos corrían sumo peligro y que estaban siendo asaltados por enormes fuerzas.

Aprovechando el momento en que las fuerzas romanas habían disminuido, Vercingetórix atacó el campamento romano, a duras penas aguantó Fabio, al día siguiente sufrió otro ataque.

Cuando Cesar regresó restableció la situación, pero se dio cuente que tomar la ciudad al asalto era imposible ya que no contaba con fuerzas suficientes y que retirarse inmediatamente le haría parecer débil a sus enemigos, así que que planeó una pequeña victoria para mantener las apariencias.

César observó una posición en una colina que había sido abandonada por los galos y recordó que en días anteriores apenas podía verse por la multitud de hombres que había allí, y la otra bien defendida, así que ordenó de noche un ataque con la caballería así como con las mulas de los bagajes para dar la impresión de una fuerza mayor, y que hicieran el mayor ruido posible para atraer la atención, mientras otras legiones atacaban a una posición mal defendida.

Sitio de Gergovia. los dos campamentos romanos unidos por un foso.

Asedio de Gergovia 52 AC. Se aprecia los dos campamentos romanos unidos por un foso, el ataque de diversión de la caballería de Cesar y la dirección de ataque de las legiones.

La caballería ocupó la colina de los Risolles, próxima a Gergovia, y cuando los galos acudieron a ese sector para defenderlo, Cesar atacó posiblemente con cuatro legiones entre las que se encontraban la VII, la VIII y la X. Asaltaron los muros que rodeaban los campamentos galos y lo hicieron con tanta rapidez que Teutomato, rey de los niciobreges fue sorprendido en su tienda descansando. Tomaron tres de los campamentos galos, matando a muchos de los que allí se encontraban.

Cesar alcanzado su objetivo, Cesar dio la orden de retirada, la caballería y la X legión le obedecieron y se retiraron, mientras que el resto, o bien no escucharon la señal o bien ansiando una victoria rápida, cargaron hasta las mismas puertas de la ciudad. Licio Flavio, centurión de la Legión VIII, consiguió escalar las murallas de la ciudad, siendo seguido por varios compañeros. Las fuerzas del ejército galo que estaban defendiendo el otro sector regresaron y se sumaron a los defensores, poco a poco los romanos fueron cayendo y siendo expulsados. Viendo esto, Julio César, ordenó a Tito Sixtilio que mandaba el campamento pequeño con la Legión XIII, que sacara las cohortes y las dispusiera al pie de la colina a la derecha del avance galo, para proteger a las legiones que habían desobedecido, y facilitarles la retirada.

Batalla de Gergovia. Mariusz Kozik

Batalla de Gergovia. Autor Mariusz Kozik

 

Asedio de Gergovia 52 AC. Ataque y retirada romana.

Asedio de Gergovia 52 AC. Ataque y retirada romana.

El ejército romano estaba desordenado y se asustaron al ver llegar a lo héduos, a los que confundieron con otros galos, sin percatarse de que llevaban el hombro derecho desnudo, distintivo de los aliados de César. César ordenó a la Legión X y la reserva del campamento principal proteger la retirada, resistieron sin demasiados problemas a los galos que perseguían a los legionarios. Estos, llegados a la llanura, formaron en orden de combate. Vercingétorix, al ver que la sorpresa de los romanos había pasado y que encima habían sido rechazados, recondujo a los suyos al interior de las fortificaciones desde el pie de la colina. Ese día los romanos perdieron alrededor de 700 soldados y 46 centuriones.

Legión X Equestris (montada) de Julio Cesar enfrentándose a los galos. Autor Mariusz Kozik

Legión X Equestris (montada) de Julio Cesar enfrentándose a los galos. Autor Mariusz Kozik

El mito de la invencibilidad de César quedaba en entredicho y los héduos abandonaron su bando. Los almacenes romanos de Noviodunum fueron asaltados, los rehenes liberados y César se vio obligado a un repliegue hasta reunirse con el cuerpo de ejército de Labieno, que había conseguido reducir a los parisios.

La campaña de Gergovia había fortalecido la posición de Vercingétorix. Una asamblea general de representantes de la Galia, celebrada en Bribacte, volvió a reelegirle como caudillo federal, a pesar de la oposición de los héduos, aspirantes también a la dirección de la guerra. Con él, triunfó su vieja estrategia de reducir al hambre a los invasores, impidiéndoles la posibilidad de abastecimiento sin dejarse atraer a un enfrentamiento decisivo, estilo de lucha que se ha denominado por los expertos militares como ”patear al enemigo en el estómago”.

César se dirigió hacia el norte para reunirse con Labieno, que acababa de obtener una victoria en Lutecia (París). Sus hombres debieron vadear el Loira, con agua hasta el cuello y transportando su equipo en los escudos, sobre su cabeza. Reunido el ejército romano con sus 10 legiones y escasos apoyos de las tribus aliadas galas, y al no poder recibir refuerzos desde Italia, César pidió apoyo a los germanos.

Los galos eran poderosos debido a su inmensa caballería, por lo que César pidió a sus aliados germanos ubios que colaboraran con jinetes y su infantería ligera de apoyo, también pidio ayuda a sus aliados los remos, logrando obtener también una poderosa caballería.

Asedio de Alesia

Los galos posicionaron su caballería en una colina cercana a Bibracte, habían dividido la caballería en tres partes, dos a las dos alas, y el tercero de mayor entidad al frente para cortarles el paso. Enterado César dio también orden que su caballería en formara en tres partes, y ocultó una legión con auxiliares arqueros y honderos, esperando el ataque enemigo. Cuando los jinetes enemigos atacaron, los legionarios se dejaron ver, y con sus arqueros y honderos mataron a muchos de los galos, en el ala derecha la caballería germana se impuso en la derecha a la gala, y temiendo ser envueltos huyeron en desbandada al campamento de la infantería de Vercingetórix. Este, viendo la derrota de sus jinetes, decidió refugiarse en Alesia, esperando que pasara lo mismo que en Gergovia.

Sitio de Alexia: los dos muros que rodeaban la ciudad

Asedio de Alexia 52 AC: los dos muros de circunvalación y contra circunvalación rodeaban la ciudad, se establecieron 7 campamentos (3 infantería y 4 de caballería), así como 23 fuertes o castellum.

La ciudad de Alexia se encontraba en una meseta de 47 hectáreas denominada monte Auxois que estaba a una altura de 407 m, cuyas paredes caían casi verticalmente hasta los 150 m, estaba bordeada por tres ríos (Oze, Ozerain y Brenne) y cuatro colinas o montes (Flavigni 420 m, Rea 385 m, Bussy 430 y Penevelle 405 m), sus murallas eran fuertes , las tropas galas acamparon junto a las murallas y habían escavado un foso y construido un muro de seis pies de altura delante del campamento.

Asedio de Alesia 52 AC. Despliegue de fuerzas. Autor Peter Connoly

Asedio de Alesia 52 AC. Despliegue de fuerzas. Autor Peter Connoly

Cesar llegó a Alexia y vio las defensas de la ciudad, y decidió no podía asaltar el oppidum debido a la fortaleza de sus defensas y al elevado número de sus defensores, que eran 80.000 infantes y unos 15.000 jinetes más la población civil, el hambre y la sed forzarían rápidamente la rendición de los galos.

Comenzó inmediatamente la construcción de siete campamentos fortificados (4 de caballería y 3 de infantería), apoyados por 23 fuertes en los puntos clave, los construyó un muro de tres pasos (4 m) de altura con una longitud de 17 Km alrededor de Alexia para impedir la huida de los sitiados, a continuación los rodeó de dos fosos de 4,5 metros de ancho por 1 m de profundidad, el más cercano a la fortificación se llenó de agua procedente de los ríos cercanos, y todo esto lo hizo en tres semanas.

Asedio de Alexia 52 AC: los legionarios realizando trabajos de fortificación

Asedio de Alexia 52 AC: los legionarios realizando trabajos de fortificación

Asedio de Alesia 52 AC. Trabajos de fortificación. Autor Adam Hook

Asedio de Alesia 52 AC. Trabajos de fortificación. Autor Adam Hook

Asedio de Alexia, muro de circunvalación. Autor Peter Connoly

Asedio de Alesia 52 AC. Muro de circunvalación con sus obstáculos. Autor Peter Connoly

Cesar contaba con 10 legiones (50.000 legionarios), 15.000 tropas auxiliares y 8.000 jinetes germánicos.

Vercingétorix para dificultar los trabajos, envió su toda poderosa caballería, Cesar mandó a las legiones para bloquear toda súbita irrupción de la infantería contraria, y con el resto atacó a la caballería gala, que comenzó a huir, los jinetes germanos los persiguen hasta las fortificaciones. Los galos se apretujaron delante de las puertas para entrar, César mandó avanzar las legiones, y Vercingetórix mandó cerrar las puertas, muchos quedaron fuera y fueron muertos y cogieron un buen número de caballos.

Tras dos semanas de trabajo, Vercingetórix, teniendo problemas para alimentar a los caballos y aprovechar antes de que se completase el cerco, ordenó despachar una noche parte de sus jinetes, ordenándoles al partir para que cada cual fuera a su patria y forzase a la guerra a todos los que tuvieren edad y acudiesen en su ayuda, dado que solo le quedaban víveres para 30 días. Todas las tropas acampadas delante de la fortaleza las metió dentro y se dispuso aguardar los refuerzos.

Asedio de Alesia 52 AC. Jinetes galos abandonando la fortaleza de noche antes de que se completase el cerco para pedir ayuda.

Asedio de Alesia 52 AC. Jinetes galos abandonando la fortaleza de noche antes de que se completase el cerco para pedir ayuda.

César enterado por prisioneros y desertores de las intenciones del enemigo, previendo la llegada de tropas de refuerzo, mandó construir una segunda línea defensiva exterior protegiendo sus tropas. El nuevo perímetro era de 21 km, contaba con un muro situado encima de un terraplén y tres fosos con trampas entre ellos, con una torre de madera cada cierta distancia. Dentro del recinto estableció 3 campamentos de infantería y 4 de caballería que serían sus fuerzas de reacción. En total tuvieron que escavar cuatro millones de metros cúbicos de tierra en las trincheras.

Para entonces, las condiciones de vida en Alesia iban empeorando cada vez más. Con los 80.000 guerreros que aún quedaban, más la población local, había demasiada gente dentro de la fortaleza para tan escasa comida. A Vercingetórix le dieron los jefes galos atrincherados dos opciones para evitar la capitulación por hambre. Sacrificar los 10.000 caballos que aún tenían dentro o enviar a los civiles con los romanos. El caudillo galo optó por expulsar de la ciudad a los no combatientes, ya que esperaba usar a los animales en la batalla y así podría ahorrar las provisiones para los combatientes y forzar a los romanos a agotar las suyas en alimentarlos. Sin embargo, César ordenó que no se hiciese nada por esos civiles, y los ancianos, mujeres y niños se quedaron esperando a morir de hambre en la tierra de nadie entre las paredes de la ciudad y la circunvalación, ya que Vercingetórix se negó también a recibirlos de nuevo.

Se conoce el caso de un centurión que se había dejado llevar por sentimientos compasivos e intentó apoderarse de una hermosa joven poniéndola bajo su protección, con lo que enterado el procónsul, ya que contaba con una eficaz red de espías por todas partes, ordenó que lo azotaran y lo degradaran a la categoría de legionario raso que cuida las mulas de los pertechos, y a la joven bellísima gala, la hizo azotar igualmente, obligándola a que volviera con el resto de su gente para que continuara muriéndose de hambre.

Solo se abrieron las puertas de la fortaleza de Alesia, para que entraran los hambrientos niños, mujeres y ancianos adentro cuando vieron los refuerzos galos en el exterior.

Según Julio César, la asamblea de jefes reunidos antes de Alesia pidieron 240.000 efectivos y los contingentes asignados a cada tribu fueron:

  • Héduos, segusiavos, ambivaretos, aulercos branovices y blanovios: 35.000 guerreros.
  • Arvernos: 35.000.
  • Eleutetos, cadurcos, gábalos, velavios, sécuanos, senones, bituriges, sántonos, rutenos y carnutes: 12.000.
  • Belóvacos: ofrecieron 10.000 (aunque al final sólo aportaron 2.000).
  • Lemovices: 10.000.
  • Pictones, incluyendo túronos, parisios y suesiones eleuterios: 32.000.
  • Ambianos, mediomátricos, petrocorios, nervios, mórinos y nitióbroges: 35.000.
  • Aulercos cenómanos: 5.000.
  • Atrebates: 4.000.
  • Veliocases, lexovios y aulercos eburovices: 9.000.
  • Ráuracos y boyos: 30.000.
  • Arémoricos (coriosolites, redones, ambibarios, cáletes, osismos, vénetos y unelos): 6.000.

Tras varias semanas, hacia finales de septiembre, llegaron 8.000 jinetes y 240.000 infantes de refuerzo mandados por Comio rey de los atrebates, un aliado de Vercingetórix, también de origen arverno, ocuparon una colina denominada Mussy-la Fosse a unos 2 km de las fortificaciones y separada por la llanura de las Laumes. Vercingetorix al verlos ordenó que empezasen a rellenar los fosos interiores para atacar desde dentro.

Asedio de Alesia 52 AC. Las fuerzas de auxilio haciendo señales a los sitiados

Asedio de Alesia 52 AC. Las fuerzas de auxilio haciendo señales a los sitiados con las carnix o trompetas verticales

Al día siguiente Comio, salió del campamento y desplegó sus fuerzas en la llanura de Laumes, la caballería delante y la infantería detrás ocupando un frente de unos 5 km, posiblemente su intención era hacer una demostración de fuerza. Vercingétorix condujo a sus hombres hacia abajo desde Alesia y comenzó a rellenar tramo del para atacar la circunvalación. Cesar ordenó ocupar las trincheras y salir la caballería acompañados de infantería ligera. Ambas caballerías chocaron, y los galos fueron derrotados y perseguidos hasta su campamento.

Asedio de Alesia 52 AC. Los galos asaltando un fuerte o castellum que albergaba una cohorte . Autor Adam Hook

Asedio de Alesia 52 AC. Los galos asaltando un fuerte o castellum que albergaba una cohorte,  . Autor Adam Hook

Los galos estuvieron un día sin atacar, decidieron utilizar su inmensa infantería para atacar a César. A media noche, avanzaron los 240.000 infantes de Comio hasta la muralla que guarnecían los 50.000 legionarios de César. Al llegar, hicieron ruido, para que los sitiados salieran de Alesia y atacaran en ese mismo punto. Esta vez iban equipados con fajinas para rellenar los fosos, escaleras de asalto, postes, planchas para pasar las zanjas, algunos llevaban lo César llamó ”musculi”, una especie de escudo pesado o pavés para protegerse de los proyectiles romanos. Sin embargo, César hábilmente hizo uso máximo de sus líneas internas, sus fortificaciones y la mayor formación y disciplina de sus hombres para compensar la superioridad numérica gala. que envió a sus hombres a la batalla. En la oscuridad brutal, se produjo una gran confusión sobre todo en los asaltantes y muchos cayeron por los proyectiles de sus compañeros (lo que actualmente se llama fuego amigo). Los romanos causaron estragos en las filas enemigas con sus escorpiones y las pila. Los galos consiguieron cegar los fosos y llegar hasta las empalizadas, comenzando su asalto, los legados Marco Antonio y Cayo Trebonio, que defendían sectores que no habían sido atacados, enviaron refuerzos a los sectores más comprometidos. La situación del ejército romano también era difícil, habían agotado sus proyectiles y defendían cuerpo a cuerpo el asalto galo. Al amanecer los galos decidieron retirarse después de haber cegado algunos fosos y asaltado la empalizada en algunas partes pero sin éxito.

Asedio de Alesia 52 AC. Ataque nocturno galo. Se puede apreciar los galos protegiéndose con los musculi o escudos. Los romanos disparan sus escorpiones desde las torres

Asedio de Alesia 52 AC. Ataque nocturno galo. Se puede apreciar los galos protegiéndose con los musculi o escudos, llevan fajinas para cegar los fosos. Los romanos disparan sus escorpiones desde las torres

Asedio de Alesia 52 AC. Asalto nocturno galo. Se puede observar que los galos llevan tablones para cruzar los fosos, fajinas para cegar los fosos, escaleras de asedio para escalar los muros, los romanos disparan arcos y escorpiones desde las torres de observación, y lanzan las pila desde las Empalizadas, algunos galos alcanzan el muro y luchan cuerpo a Cuerpo. Autor Adam Hook

Asedio de Alesia 52 AC. Asalto nocturno galo. Se puede observar que los galos llevan tablones para cruzar los fosos, fajinas para cegar los fosos, escaleras de asedio para escalar los muros, los romanos disparan arcos y escorpiones desde las torres de observación, y lanzan las pila desde las mmpalizadas, algunos galos alcanzan el muro y luchan cuerpo a cuerpo. Autor Adam Hook

 

Batalla de Alexia: Los galos intentan asaltar el muro de circunvalación

Batalla de Alesia 52 AC: Los galos tras el fracaso del asalto nocturno sin haber roto las líneas defensivas romanas, al amanecer se retiran. Autor José Daniel Cabrera Peña

 

Al día siguiente 2 de octubre, Comio dividió a su ejército en dos, para que uno atacara a la muralla romana por donde habían cegado la noche anterior, y el otro con 60.000 efectivos bajo el mando de Vercasivelauno marchó hacia una parte de la circunvalación que, por la naturaleza del terreno, los romanos no la habían podido fortificar conocida como el monte Rea, partió de noche y terminada su marcha cerca del amanecer, se ocultó tras del monte, y ordenó a los soldados que descansen, mientras que Vercingetórix saldría de la ciudad, obligando a Julio César a combatir, no solo quintuplicado en número, sino a hacerlo por ambos flancos.

Asedio de Alesia 52 AC. Ataque final galo

Asedio de Alesia 52 AC. Ataque final galo

El monte Rea estaba guarnecido por dos legiones mandadas por los legados Cayo Antistio Regino y Cayo Caninio Rehilo, Vercasivelauno ordenó el asalto y consiguió incendiar la empalizada, comenzando el asalto de la misma. Los galos consiguieron entrar entre las dos líneas defensivas, Cesar ordenó a Lavieno que reforzara el sector por su lado y en caso necesario que hiciese un contraataque, Lavieno envió inmediatamente 4 cohortes el sector, y César por su parte envió primero al joven Bruto con 6 cohortes, y tras él al legado Fabio con otras 7 consiguiendo restablecer la situación, la lucha en el interior favorecía a los romanos al emplear mejor el cuerpo a cuerpo.

Los galos debido a su superioridad nmérica, consiguieron romper las las líneas de contracircunvalación y entrar entre las dos líneas, el propio Cesar finalmente acudió a la zona con 4 cohortes y animó a los suyos a seguir combatiendo.

Batalla de Alexia: Los galos atacando a los romanos

Batalla de Alesia 52 AC: lucha cuerpo a cuerpo entre las empalizadas. Autor Angus McBride

 

Asedio de Alesia 52 AC. Lucha entre las empalizadas. Los galos rompen las defensas romanas combaten cuerpo a cuerpo entre las empalizadas, se ve la caballería gala tratando de romper la defensa romana. Autor Peter Connolly

Asedio de Alesia 52 AC. Lucha entre las empalizadas. Los galos rompen las defensas romanas combaten cuerpo a cuerpo entre las empalizadas, se ve la caballería gala tratando de romper la defensa romana. Autor Peter Connolly

Finalmente Lavieno con 11 cohortes de la zona no atacada contraatacó y ordenó al mismo tiempo al legado Marco Antonio que con la caballería (unos 6.000 jinetes) saliese del campamento por la parte que no estaba siendo atacada, y que atacase por la retaguardia a los galos de Vercasivelauno por retaguardia, quienes, al ver a Antonio y sus jinetes atacándoles por retaguardia, huyeron en desbandada, Vercasivelauno fue hacho prisionero, y se capturaron 74 estandartes. Los sitiados al ver la huida perdieron toda esperanza.

Asedio de Alesia 52 AC. Contraataque de Lavieno con 11 cohortes y Marco Antonio con la caballería

Asedio de Alesia 52 AC. Contraataque de Lavieno con 11 cohortes y Marco Antonio con la caballería

 

Batalla de Alexia: la caballería romana sale del muro por la parte no atacada

Batalla de Alesia 52 AC: la caballería romana sale del muro por la parte no atacada

Batalla de Alesia 52 AC. Ataque final, los galos asaltando las empalizadas romanas se ve a Cesar animando a sus hombres y al fondo se los jinetes germanos dirigidos por Marco Antonio Atacando a los galos por retaguardia . Autor Peter Dennis

Batalla de Alesia 52 AC. Ataque final, los galos asaltando las empalizadas romanas se ve a Cesar animando a sus hombres y al fondo se ve a los jinetes germanos dirigidos por Marco Antonio atacando a los galos por retaguardia . Autor Peter Dennis

Las bajas de la batalla fueron 12.500 romanos entre muertos y heridos, los sitiadores sufrieron unos 60.000 muertos y 40.000 prisioneros.

El rey galo se dio cuenta de la inutilidad de la lucha, y de lo hambriento que estaba todo su pueblo encerrado en Alesia, ya presto a morir de hambre, y estuvo meditando sobre rendirse. Convocó a sus nobles, que les expuso que como rey de los galos tenían la opción de matarle allí mismo, o entregarse a César. Los nobles no quisieron matarle, por lo que el rey de los galos optó entregarse a César con la condición de que perdonara a su pueblo, pues el suicidio no era tradición de los galos, como lo había sido el de los hispanos sitiados en Numancia, por ejemplo, antes de rendirse y exponerse a ser rebajados como esclavos. El rey de los galos consideró que su pueblo debía de sobrevivir para poder alcanzar la independencia y liberación algún día. Vercingetorix procedió enviarle mensajeros a César para negociar su rendición.

La respuesta de César fue que se levantaría una gran trinchera en un lugar señalado del anillo interior romano, donde debían cruzar en primer lo que quedaba de los 80.000 infantes y 10.000 jinetes de Vercingetorix, llevarían allí todas sus armas y armaduras, para arrojarlas ahí en aquel gigantesco hoyo, y se pondrían a un lado para recibir un poco de alimento y de paso organizarlos para enviarlos al mercado de esclavos de Marsella.

A continuación el resto de los civiles de Alesia, reservándose las mujeres galas más hermosas para regalárselas como esclavas a sus mejores legionarios, y con cuyo botín obtenido del mercado de esclavos, repartir importantes primas en recompensa a todos sus legionarios, ya que preveía que iba a necesitar en el futuro para otras guerras y batallas; y en último lugar lo que quedaba de los nobles y el propio príncipe Vercingetórix. Y eso debería de hacerse nada más empezara el alba. Se hizo construir un estrado de poco más de medio metro de alto, donde recibiría la rendición de Vercingetorix, y como Roma aceptaba la rendición, oficialmente le recibiría con la toga consular, símbolo de su imperium, en vez de con su armadura de oro guerrera. El rey de los galos fue el último en salir de Alesia, y ataviado con sus mejores galas guerreras, se acercó ala silla curul de César, bajó de su caballo, empezó a quitarse su corona, sus armaduras y sus armas, y las arrojó al suelo, diciendo con ademán orgulloso: ”Me has vencido, César, pido clemencia para mi pueblo”. ”La tendrás, príncipe Vercingetorix”, le respondió César. Acto seguido un funcionario romano se acercó al rey de los galos, para que firmara el documento de la rendición, y hecho esto, los generales que estaban a ambos lados del estrado, y los legionarios de atrás y desde el resto de la muralla del anillo romano, lanzaron vítores y vivas a César, por lo que consideraban el fin de la guerra de las Galias. El rey de los galos empezó a arrodillarse al suelo ante el vencedor, en señal de sumisión, y César se levantó de su silla curul para acercarse y ofreciendo su brazo al humillado rey galo para ayudarle a levantarse. ”Has luchado como has podido, y eso te honra, espero que esta vez hayas aprendido que no es nada bueno desafiar a Roma” le dijo César.

Rendición deVercingétorix. El caudillo galo arrojando sus armas a los pies de Julio César por Lionel Noel Royer (1.899). Museo Crozatier, en Le Puy-en-Velay.

Rendición de Vercingétorix. El caudillo galo arrojando sus armas a los pies de Julio César por Lionel Noel Royer (1.899). Museo Crozatier, en Le Puy-en-Velay.

Se le comunicó que inmediatamente se le llevaría prisionero a Roma, con buen trato y en buenas condiciones alojado como rehén, para estar disponible en el día del desfile triunfal. Después del desfile se le daría una muerte limpia y rápida en la cárcel de Tullianum.

Poco después los héduos y arvernos enviaron embajadas para someterse. Les ordenó entregar un gran número de rehenes y les restituyó cerca de 20.000 prisioneros.

Envió las legiones a cuarteles de invierno. A Tito Labieno mandó ir con dos legiones y caballería al país de los secuanos; a Cayo Fabio y a Lucio Minucio Basilo al país de los remos, para defenderlos de los belovacos; a Cayo Antistio Regino al país de los ambivaretos con una legión; a Tito Sestio al país de los bitúrigos con una legión; a Cayo Caninio Rebilo al país los rodenses con una legión. A Quinto Tulio Cicerón y a Publio Sulpicio los acuarteló el país de los héduos, para el acopio y distribución del trigo. Cesar determinó pasar el invierno en Bilbracte.

El Senado Romano, manipulado por Catón y Pompeyo, declaró 20 días de acción de gracias (supplicatio) por esta victoria, pero denegó el honor a César de celebrar un triunfo, incrementando la tensión política.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-06-13. Última modificacion 2017-02-02.