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Edad Antigua Invasiones Germánicas Invasiones bárbaras en tiempo de Marco Aurelio (162-180)

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Antecedentes

En el siglo II, el desplazamiento a Europa central de los pueblos germanos como los godos, vándalos y burgundios desde las riberas del mar Báltico y del Vístula, hasta las llanuras del sur de Rusia, desencadenaron un movimiento general que terminó por afectar a los pueblos que habitaban la zona germánica (cuados y marcomanos) y sármatas (yácigos y roxolanos) establecidos junto a las limes romanas.

A mediados del siglo II tribus procedentes de Escandinavia, los gépidos y godos, estos últimos atravesaron las actuales Polonia y Bielorrusia hasta llegar a Ucrania a finales de la misma centuria. La presión ejercida por los migrantes sobre otras tribus provocó un “efecto dominó” en Germania, cada tribu que migraba por la presión de otra tenía que quitarle el territorio a una tercera tribu que a la vez debía buscar un nuevo hogar en la tierra de la siguiente tribu. Presionados al norte por los nuevos invasores y detenidos al sur detenidos por las limes romanas, estos pueblos faltos de tierras intentaron cruzar las limes de forma violenta.

En tiempos de Marco Aurelio, después de la campaña contra los partos y había movilizado 16 legiones, desguarneciendo el limes germánico-danuviano, y para mayor desgracia, la peste Antonina había dejado al Imperio en condiciones de debilidad, que fueron aprovechadas por los pueblos limítrofes, produciéndose una serie de invasiones a los largo de todas las limes.

Invasiones bárbaras en el siglo II, en tiempos de Marco Aurelio

Invasiones bárbaras en el siglo II, en tiempos de Marco Aurelio

 Cincuenta años antes, en los confines de la zona germánica, y a lo largo de la frontera danubiana y carpática se habían producido movimientos y mezclas de pueblos, con la llegada de un fenómeno nuevo entre los germanos, que representaba una superación de la dimensión tribal: pueblos enteros (como los marcomanos, cuados y naristas, vándalos, cotinos, yazigos, burios, etc.) se habían agrupado en coaliciones, de naturaleza más bien militar, consiguiendo así presionar más en el vecino limes romano.

Primeras incursiones (162-170)

Primeras invasiones germánicas (162-170) en tiempos de Marco Antonio. Autor Roger M. Kean

Primeras invasiones germánicas (162-170) en tiempos de Marco Antonio. Autor Roger M. Kean

Entre el año 162 al 170, los bárbaros realizan pequeñas incursiones en la frontera, que son rechazados por las fuerzas romanas en tres frentes: Retia, Panonia y Dacia

Caucos y catos en el 162 invadieron Retia, siendo rechazados aunque continuaron su ofensiva hasta 165. Pero estas incursiones menores eran un mero preludio de las que vendrían después. Sin embargo, quedaba de manifiesto la debilidad de las defensas romanas en todo ese sector.

Lombardos, ubios, lacringios y osos penetraron en Panonia Superior a finales de 166 y principios de 167, con una fuerza de 6.000 efectivos, pero rápidamente fueron destruidos tras una corta persecución primeramente por la caballería del ala I Ulpia Contariorum del general Vindex, a las que se les unieron después vexillationes de la Legio I Adiutrix del general Candidus, que los interceptaron entre Brigetio y Arrabona (Gyor, Hungría). Inmediatamente, Marco Lalo Basio, gobernador de la provincia afectada, inició negociaciones con once tribus ribereñas del Danubio (marcomanos, cuados, vándalos, victumalos, naristios, cotinos, etc.), éstas eligieron como portavoz al rey de los marcomanos Bellomario, los embajadores germanos negociaron la paz y prometieron no atacar territorio imperial; sin embargo, Marco Aurelio desconfiaba de ellos.

Reunión de las tribus germánicas en Carnuntum en el 167. La embajada dirigida por Ballomar (rey de los marcómanos) se entrevista con el gobernador romano de Panonia Marco Basso. La imagen muestra a Basso poniendo como regalo reciproco un broche en el manto de Ballomar obra maestra broche. Autor Radu Oltean

Reunión de las tribus germánicas en Carnuntum en el 167. La embajada dirigida por Ballomar (rey de los marcómanos) se entrevista con el gobernador romano de Panonia Marco Basso. La imagen muestra a Basso poniendo como regalo reciproco un broche en el manto de Ballomar obra maestra broche. Autor Radu Oltean

En el 167 los sármatas yácigos lanzaron ataques contra el limes occidental de Dacia, quizás apoyados por grupos de vándalos, se hicieron con las minas de oro de Albumun, en el enfrentamiento terminaron con la muerte del gobernador de la provincia, Calpurnio Proculo.  Se envió de refuerzo hasta la ciudad de Potaissa (Dacia), desde Troemis en Mesia Inferior, la Legión V Macedonia, al mismo tiempo se nombra gobernador de Dacia a Marco Claudio Fronto, gobernador de Mesia Superior, con el fin de coordinar mejor las operaciones defensivas, fue sin embargo derrotado y muerto. Ante esto los romanos vieron amenazando su poder en toda la provincia siendo necesario fortificar toda varias ciudades, incluyendo la capital, Sarmizegetusa.

Primera guerra Marcomana

En el 168 ambos emperadores reclutaron dos nuevas legiones, la II y la III Italica, y marcharon con el ejército desde Italia hacia las provincias de Panonia a comprobar la fortaleza de las limes, acampando en Carnuntum (Petronell, Austria) base de la legión XIV Gemina Martia Victrix y del gobernador de la provincia de Panonia Superior.

La guerra se centró en toda la linea fronteriza que va desde el Agri Decumates hasta la Dacia, también intervinieron en operaciones secundarias, las legiones de Dacia, Mesia y Germania Inferior, aunque como veremos el frente principal de la guerra estuvo situado en los territorios de Bohemia, Moravia y la parte mas baja y habitable de la República Eslovaca.

La estrategia romana, a grandes rasgos era que ante la firme alianza entre marcomanos y sármatas (los dos principales contendientes) los romanos deciden golpear al eslabón mas débil de la cadena, el territorio de los cuados, que estaban entre ambos, allí se descargó el primer golpe, aislando a los dos enemigos mas peligrosos, luego le llegara el turno a los marcomanos y, por ultimo, a los sármatas.

Germanos contra romanos

Germanos contra romanos

Durante todo ese año, marcomanos, cuados, victumalos y vándalos habían lanzado constantes ataques fronterizos e incluso ocuparon un territorio al sur del Danubio cerca de Carnuntum, al comprobar la llegada del numeroso ejército imperial de refuerzo, terminaron sus ataques y gran parte de sus jefes tribales que acudieron a entrevistarse con el Emperador y otros con sus gentes huyeron al interior de sus territorios e incluso pidieron que fuese Roma quién les designara nuevos líderes, para evitar represalias.

Los cuados llegaron rápidamente a un acuerdo con Marco Aurelio. Al parecer acusaron a los marcomanos de implicar a todos los pueblos circundantes a la guerra con Roma, los marcomanos se perfilaron así como un pueblo temible que subyugaba, a los menos fuertes como los cuados. Los cuados entregaron a Roma el control de muchos puestos fortificados, devolvieron los prisioneros tomanos durante las incursiones precedentes (un grupo de 12.000 de ellos es inmediatamente devuelto al otro lado del Danubio) así como a los desertores.

Entre tanto, Didio Juliano, comandante del limes de la actual Renania y gobernador de la Galia Bélgica, rechazó con gran éxito a catos y hermunduros. Actuando con solo una legión, la XXII Primigenia, con base en Mogontiacum además, derrotó a los catos que habían invadido Bélgica.

Gran invasión de germanos año 169/170

En la primavera del 169, tras meses de ataques para tantear las posiciones más débiles de la frontera, una enorme fuerza de marcomanos, victumalos, hermunduros, naristos y cuados penetró en el territorio romano entre Vindobona y Brigetio, arrasó las guarniciones en la frontera aprovechando que el grueso de las tropas romanas estaba en una nueva campaña contra los yázigos, concretamente ejecutando un ataque en pinza desde Panonia Inferior y Dacia.

Germanos asaltando un fortín de la limes romana. Autor Angus McBride

Germanos asaltando un fortín de la limes romana. Autor Angus McBride

Los germanos dirigidos por Bellomario, avanzaron por Pannonia hacía el sur, mientras una parte de sus fuerzas asaltó Brigetio campamento de la legión I Adiutrix, que estaba mandada por Helvio Pertinax, siendo rechazados. Otro grupo marchó al oeste hacia la provincia Noricum, amenazando Vindobona y atacando Ovilava (Wels, Austria). El grueso de las fuerzas germanas derrotó a unos 20.000 romanos cerca de Carnuntum, en un lugar llamado la Vía Ambra.

Tras la victoria los germanos siguieron al sur, atravesando Panonia y Retia arrasando Savaria, Poetovio y Emona; cruzaron los Alpes por el conocido paso de Nauportus, entrando en la Galia Cisalpina (llanura Padana), arrasaron Opitergium (Oderzo) y después asediaron Aquilea, lo que fue un gran error de los germanos, porque dieron tiempo a las fuerzas imperiales para reagruparse y levar nuevas tropas. Era la primera vez que tropas extranjeras pisaban suelo italiano desde la invasión de Combrios y Teutones en el 101 AC.

Ataque guerreros germánicos siglo II

Ataque guerreros germánicos siglo II

Respuesta romana

Marco Aurelio, más que consciente del peligro representado por la agresión, se volcó en la tarea inmediata de formar un ejercito de defensa con el que hacer frente a las hordas de invasores. Se tuvo que recurrir, a gran parte de la guardia pretoriana, diez cohortes (de 1.000 hombres), a las que se unieron las cohortes urbanas (4 cohortes de 480 hombres) y las unidades de vigiles (7 cohortes de 480 hombres), todas de servicio en Roma. A estas se les sumaron la marinería de las flotas del Miseno y Rávena, hasta totalizar unos 20.000 hombres, mandados por el prefecto del pretorio, Tito Furio Victorino. Entre tanto el emperador continuaba reuniendo tropas y organizando un contraataque general.

El ejército de Victorino se dirigió al norte para liberar la ciudad de Aquilea, pero poco antes de llegar a la ciudad, los germanos le hicieron frente, siendo derrotado y destruido, y su comandante muerto en la batalla. Los invasores se entretuvieron asediando la ciudad de Aquileia.

Ataques germanos en 170.

Ataques germanos en el año 169/170.

Marco Aurelio intentó cercar a los germanos utilizando la legión XIV Gemina mandada por el legado C. Vetio Sabiniano que había llegado por mar a Roma desde Panonia Inferior para unirse a los nuevos reclutas, y las fuerzas de la Panonia Superior e Inferior bajo las órdenes de Lalio Baso y Claudio Pompeyano con las legiones I Adiutrix, II Adiutrix, X Gemina y XIV Gemina que avanzaban hacia Aquilea desde sus provincias para cerrar la retaguardia germánica.

Marco Aurelio, que dejó en la capital parte de estas tropas, marchó ahora al norte junto con Vero.

Cuando los bárbaros que asediaban Aquilea, recibieron noticias de las fuerzas que se estaban acercando,  en primer lugar los marcomanos y los victuales se retiraron hacia el norte escapando de la amenaza de cerco que se cernía sobre ellos. Ocuparon seguidamente parte de los territorios de Retia y Norico, en donde se establecieron y aguardaron acontecimientos con su botín. Los cuados, haciendo un gesto de apaciguamiento, hicieron saber al César que los culpables del levantamiento y ataque a los territorios romanos habían sido castigados, que se retiraban e incluso le pidieron que les eligiera un nuevo rey porque el suyo acababa de morir. El emperador no les creyó, pues ya antes habían roto sus promesas de paz y preparó una expedición de castigo contra ellos.

Guerreros marcomanos y cuados siglos I y II: 1 guerrero ordinario suevo con lanza y sax o cuchillo largo y escudo cuadrado. 2 jefe con yelmo de bronce, cota de malla y espada. 3 guerrero con escudo alargado, espada y hacha. Autores G&A Embleton

Guerreros marcomanos y cuados siglos I y II: 1 guerrero ordinario suevo con lanza y sax o cuchillo largo y escudo cuadrado. 2 jefe con yelmo de bronce, cota de malla y espada. 3 guerrero con escudo alargado, espada y hacha. Autores G&A Embleton

Nombró al jefe de su caballería, Helvio Pertinax, legado de la Legión I Adiutrix, dándole el mando del cuerpo de ejercito que debía expulsar a marcomanos y victumales de las provincias de Raetia y Noricum. Marco entretanto, y ya en Carnuntum (Pannonia), se dedicaba a reorganizar las defensas romanas.

Fruto seguramente de esta momentánea derrota romana fue el ataque que los sármatas y costobocos lanzaron sobre la Mesia Inferior, consiguiendo atravesar el debilitado limes (recordemos que había sido retirada de allí una Legión) y llegar en sus correrías hasta la propia Grecia.

Sexto Calpurnio Agricola (ex-gobernador de Moesia Inferior), nuevo gobernador de la Dacia, que recibió el apoyo y coordino el movimiento de las legiones de Dacia y Mesia Superior, pudo finalmente rechazar con éxito a los invasores y devolver la calma a las fronteras.

Pertinax, por su parte, y volviendo a la guerra contra marcomanos y victuales en Retia y Norico, consiguió un gran triunfo expulsando a los germanos de las dos provincias.

Tras estos felices sucesos, Vero decidió regresar a Roma, siendo entonces cortésmente acompañado por Marco. Durante el camino Vero muere a consecuencia de un ataque de apoplejía. La ausencia de Marco, que debe quedarse por ahora en Roma para preparar las exequias, impulsaron a los bárbaros a realizar nuevas incursiones por territorio romano.

Mientras Marco se encontraba en Roma una nueva gran invasión llevada a cabo por los obios y longobardos, quienes tras cruzar el Danubio se enfrentaron contra los hombres de Vindex y Candidus siendo aniquilados.

Mientras en Dacia una tribu de vándalos, (originalmente llamados lugiones) eran un grupo de tribus germánicas orientales procedentes de Escandinavia que habían emigrado a la zona de Silesia, el Oder y el alto Vistula; se acercaron a la frontera imperial del Danubio en el siglo II. Se dividían en dos ramas principales: asdingos o victovales (instalados en parte de la actual Eslovaquia) y silingos (ubicados más al oeste sobre el Main), los asdingos al mando de los jefes Raus y Raptus llegaron a sus fronteras pidiendo tierras donde establecerse o dinero, el emperador rechazó su petición y viendo que los romanos se preparaban para una gran campaña prefirieron atacar a otra tribu y quitarles su tierra; el nuevo gobernador de la provincia, Sexto Cornelio Clemens, les convenció para atacar a los costobocos, pero como los recién llegados cosecharon un gran éxito, Clemens los atacó y derrotó, aunque permitió que se asentaran en su nuevo hogar (170-171). Para ello pidió la ayuda de Battarius, el jefe de los lacringi, de doce años, grupo de vándalos que acompañaban a los asdingos pero al que Clemens convenció de atacar a sus hermanos.

Con la mayoría de las tropas romanas en guerra con los yázigos y la provincia Dacia estaba debilitada, y los sármatas roxolanos y los germanos costobocos lanzaron una ofensiva por la Mesia Inferior, donde se había retirado la Legio V Macedónica para la campaña contra los yácigos. Los bárbaros saquearon el territorio de Tracia llegando a arrasar Libida, Ulmetum y Tropaeum en el 170, llegando a Grecia donde el templo de Eleusis cerca de Atenas fue profanado y despojado de sus riquezas.

La campaña contra los yázigos terminó por ser dirigida por Claudio Pompeyano, quien logró buenos resultados, y así consiguió casarse con Lucila, hija de Marco Aurelio y viuda de Lucio Vero.

Contraataque romano

Marco Aurelio reclutó un gran ejército de 10 legiones completas (I y II Auditrix; I, II y III Itálica; X Gémina; XI Claudia; XIV Gémina; I Minerva; y XII Fulminata) numerosas vexillationes de otras legiones (II Trajana, XV Apolinaris, III Augusta, X Fretensis, XXX Ulpia, y III Gálica), las tropas auxiliares se estiman en unas 15 alas de caballería y 60 cohortes de infantería, ademas del concurso de otro tipo de unidades como las provenientes de las flotas del Danubio, los numerii y diferentes contingente bárbaros aliados. En total unos 120.000 hombres, probablemente el mayor y mejor ejercito romano reunido en Europa hasta entonces, al menos desde los tiempos de Augusto. Para financiar la campaña el César tuvo que vender muchas de sus posesiones personales y familiares pues el tesoro imperial estaba agotado tras la guerra contra los partos y el desastre de la peste.

En otoño de 171 Marco Aurelio llegó a Carnuntum, donde el poderoso ejército se estaba reuniendo.

Invadió el territorio de los cuados, obteniendo una gran victoria, pero también cosechó una derrota cuando sus generales Siseuma y Vindex fueron vencidos en batalla, y este último resultó muerto.

Ofensiva romana contra los bárbaros 171-179

Ofensiva romana contra los bárbaros germanos  171-179

En la campaña de 172 el emperador marchó con 6 legiones hacia el norte subiendo por el río Morava, hasta llegar a donde este confluye con el río Thaya; una parte pequeña de sus tropas continuo por el Morava atacando a los cotinos, pero el resto siguió por el segundo curso y construyó la fortaleza de Musov, que se convirtió en su principal base de operaciones, en pleno territorio marcomano, la expedición tenía como propósito el castigo y sometimiento de estos y de los naristios.

Los germanos, conscientes de su inferioridad en campo abierto, prefirieron lanzar ataques por sorpresa contra las guarniciones romanas, con feroces represalias de las legiones atacando pueblos enemigos, masacrando y esclavizando a su población. Los bárbaros planearon una emboscada esperando que las legiones se separaran en las distintas guarniciones que ocupaban el territorio germano.

Durante esta campaña marcomana la legión XII Fulminata permaneció en su fortaleza junto al César, mientras el resto de las tropas siguió su marcha hasta que una enorme fuerza de cuados y marcomanos rodeó su campamento y lanzó un gran ataque, actuando como una formación romana rodeando el campamento con un movimiento en pinza. Los legionarios resistieron, a pesar del agotamiento por la sed y el calor. Cuando la fortaleza estaba a punto de caer, los romanos vieron como un rayo impactó sobre la torre de asedio enemiga y la incendió, desatándose una lluvia torrencial, que hizo huir a los germanos. El hecho fue conocido como el Milagro de la Lluvia; algunos lo atribuyeron a las oraciones de los soldados cristianos y otros a que Marco Aurelio, al ver el desastre casi inevitable para el y su legión, ordenó hacer un sacrificio a sus dioses, lo que fue recompensado con el milagro mencionado.

Para los legionarios fue una señal de la providencia divina, que los acompañaba, incrementando su moral, lo que les permitió continuar con el plan original y avanzar hacia las montañas por el río, sin oposición por parte de los germanos; siguieron marchando hasta que los fuertes vientos, granizos y lluvias les hicieron retroceder. Los germanos veían estas tormentas como terribles y, como interpretaban su anterior derrota como castigo divino, desistieron de resistir. Los marcomanos ante el fracaso de su ataque y las terribles consecuencias de la ocupación imperial optaron por el sometimiento y acordaron la paz, cuyas condiciones, impuestas por Marco Aurelio, fueron durísimas, teniendo que entregar gran parte de su ganado, caballos y unos 15.000 germanos fueron tomados como prisioneros y llevados a la región de Rávena para repoblarla. Marco Aurelio aceptó que algunos grupos de campesinos germanos se establecieran en la Galia Cisalpina, a fin de disminuir la presión demográfica, lo que provocó fuertes roces entre los recién llegados y los itálicos del lugar. Las expediciones del Emperador llevaron sus legiones a las tierras de los lacringi y los cotinos, cruzando el sometido territorio naristo y atacando los hermunduros de la selva de Bohemia; el resto del año, fueron atacados grupos aislados de chari, victumalos y asdingios.

En el 173 se inició la ofensiva contra los cuados; las legiones avanzaron desde Brigetio por los cursos de los ríos Waag y Nitra. Los cuados resistieron ferozmente, pero tras la victoria romana en una gran batalla en el territorio de aquella tribu, se logró su pacificación, sometiendo al Imperio los territorios de las actuales Moravia, Bohemia y Eslovaquia. Se les prohibió acercarse al Danubio a un distancia de 70 estadios tanto a los cuados como a los marcomanos.

Cuando los yácigos se enteraron que los cuados habían sido derrotados por una sola legión, uno de los dos reyes llamado Banadaspus, pidió la paz, pero fue rechazada por Marco Aurelio. Cuando se enteraron, le rechazaron y acudieron a su otro rey Zántico, y se prepararon para la guerra.

Guerra con los yácigos

Los yazigios, que en sus repetidas incursiones y correrías por territorio romano se habían apoderado y llevado consigo 100.000 personas, que se convirtieron en sus cautivos. Marco Aurelio era acabar con ellos de una vez y por todas.

Operando desde Sirmio (actual Sremska Mitrovica, en Serbia) junto al río Sava, Marco Aurelio centró su atención en los yácigos que vivían en la llanura del río Tisza (sarmatica Expeditio). Tras duros combates, y algunas victorias, los yácigos fueron empujados a sus fronteras.

Dión Casio habla de una batalla en el Danubio en el año 173, luchada sobre el río helado. Los yázigos mandados por el rey Zántico, intentaron atravesar el río helado y atacaron de frente a los romanos, mientras que un destacamento intentaba atacar por el flanco. El general Publio Pertinax, posiblemente el mejor general de Marco Aurelio, combinó su caballería e infantería con gran éxito. Formó un cuadro en el medio del río, con la caballería y auxiliares dentro del cuadro. Dio la orden de clavar los escudos en el hielo para no resbalar, apoyando un pie en el mismo. La caballería yáciga cargó, pero sus caballos resbalaron en el hielo y muchos jinetes cayeron al hielo, las siguientes filas cayeron al tropezar con los primeros, sembrando la confusión que fue aprovechada para que salieran los auxiliares y la caballería para matar y perseguir a los yácigos. Pertinax los persiguió a su tierra natal y el rey Zántico se dirigió a Carnuntum donde estaba Marco Aurelio para pedir la paz. El emperador deseaba exterminarlos ya que no se fiaba de ellos, pero se libraron, ya que el emperador recibió noticias de que el gobernador de Siria Avidio Casio se había revelado.

Marco Aurelio impuso las siguientes condiciones a los yázigos:

  • Debían dar libertad a los cautivos.
  • Entregar un contingente de 8.000 jinetes, 5.500 de los cuales fueron enviados a Britania.
  • Se les permitió comerciar con los roxolanos, pasando por la Dacia, siempre con el permiso y visto bueno del lugarteniente imperial romano del territorio.
  • No acercarse al Danubio a menos de 152 estadios, el doble que a cuados y marcomanos.
  • Instalar la legión III Augusta en Musov, para controlar el territorio.

 

Invasión de Hispania

La primera invasión en el año 171 fue llevada a cabo por los mauros  rebeldes, que superaron la limes del desierto, atravesaron el estrecho y saquearon la indefensa Bética, y fue frenada echando mano de la VII legión acantonada en León al mando del legado Aufinio Victorino. No obstante, parece que los atacantes regresaron al otro lado del estrecho con abundante botín. Sólo así se explicaría la existencia de una segunda incursión muy pocos años más tarde.

Repitieron de nuevo en el año 177 la incursión llegando a la Bética, Lusitania e incluso la Tarraconense, sitiando Singilia Barba (Antequera), la actuación general Vallio Maximiano gobernador de la Mauretania Tingitana que contaba con la III legión acantonada en el norte de África, rompió el cerco y pacificó la zona.

Segunda guerra Marcomana

En el 177 los yázigos y cuados se rebelaron contra los romanos, al año siguiente se les unieron los marcomanos y otras tribus que lanzaron ataques contra el territorio romano, Sin embargo, fueron rechazados por las tropas dirigidas por los generales Candido Quintilio y Valerio Maximiano, quienes tras pacificar los Limes en el 177, desde Musov lanzaron sendas expediciones por los ríos Jihlava contra los marcomanos y Morava contra los silingios, ya en 178.

Estalló una nueva rebelión, esta vez de cristianos, en Lugdunum que fue sofocada y tras ella aumentó la persecución contra dicho grupo. En tanto que los yázigos empezaron a atacar la provincia de Dacia.

En el 179 el emperador volvió al frente acompañado de su hijo Cómodo y 20.000 hombres, aposentándose en Carnuntum, donde finalmente decidió llevar a cabo el plan de atacar a los cuados primero para separar a los marcomanos de los yázigos, luego se sometería a los marcomanos y por último llegaría el turno de doblegar a los jinetes sármatas.

Ofensiva romana contra los bárbaros 180-182

Ofensiva romana contra los bárbaros yácigos 180-182

Ese mismo año se inició la ofensiva romana con una fuerza de 40.000 soldados, que terminaron por permanecer en territorio hostil a pesar del duro invierno. Las ofensivas romanas siguieron los cauces de los ríos Gran y Waag y más al norte, atacando a los cuados y cotinos. En el caso del último río, las tropas imperiales levantaron un campamento fortificado llamado Laugaricio o Leugaricio.

Para evitar una guerra simultánea contra los yázigos, Marco Aurelio les aseguró que sus campañas eran solo para castigar a los germanos, quienes, asustados por el éxito de la campaña contra sus antiguos aliados, prefirieron cooperar con Roma, y avisaron que los cotinos planeaban atacar a las legiones.

Marco Aurelio considerando que los sármatas no representaban una amenaza, mandó al general Publio Tarutieno Paterno a enfrentarse a los cotinos, su plan era posteriormente desterrar esta tribu a Panonia Inferior, los bárbaros comprendieron que esta era una venganza del general por la emboscada de años anteriores. El general romano llevó a cabo el castigo en persona, además un gran número de naristios fueron trasladados también al interior del Imperio.

Ante esta ofensiva, marcomanos y cuados pensaron en escapar al norte, a tierra semnona, pero el emperador no deseaba que su futura provincia quedara despoblada y ordenó a sus tropas bloquear los pasos, ocupar el territorio y quedarse en el de forma permanente.

Romanos contra marcomanos. Autor Johnny Shumate

Romanos contra marcomanos. Autor Johnny Shumate

Con sus territorios ocupados los germanos, viéndose imposibilitados de derrotar a los romanos en batalla campal, empezaron una campaña de guerrillas para debilitarlos. Recibieron ayuda de los jinetes roxolanos y yázigos, quienes enviaron guerreros a socorrerlos; entonces abandonaron la guerrillas y decidieron presentar batalla a los romanos. Al saber esto se les unieron también los restos de los naristios. El resultado fue un desastre, en abril de 179, tras todo un día de batalla fueron derrotados por las legiones comandadas por Paternus, con miles de muertos, numerosísimos heridos y 40.000 prisioneros. Esta victoria hizo que los legionarios aclamasen a Marco Aurelio y Comodó como Imperatores; además, tras su derrota, los sármatas abandonaron la coalición y los germanos volvieron a la guerra de guerrillas. Marco Aurelio estableció guarniciones permanentes y con el tiempo muchos rebeldes se entregaron, entregando a los prisioneros romanos que tenían en su poder.

Durante el invierno de 179-180 en el campamento de invierno de Laugaricio (actual Trenčín, Eslovaquia), donde estaba estacionada la Legio II Adiutrix comandada por su legado Valerio Maximiano, las tropas derrotaron a los cuados, perdiendo 855 legionarios.

Con los germanos derrotados, Marco Aurelio planeó la anexión de la Marcomania para establecer una nueva provincia, ocupada con 20.000 legionarios y quiso lanzar una ofensiva para acabar con la última resistencia, pero contrajo la peste en el invierno y murió el 17 de marzo de 180 en la ciudad Viena. Los restos de Marco fueron llevados al impresionante castillo se San Angelo. Fue sucedido por su hijo Cómodo de 19 años que rápidamente firmó la paz con los germanos, salvándoles de la derrota definitiva, pero consiguió reclutar a 13.000 guerreros cuados y a 10.000 marcomanos para su campaña contra los yázigos. Fueron retirados los 35.000 a 40.000 legionarios que ocupaban los territorios de la planeada provincia de Marcomania.

En 180 Vetio Sabiniano derrotó la rebelión de 13.000 dacios libres, permitiéndoles establecerse en la provincia Dacia, estabilizando la frontera.

Decurión con una partida de jinetes atacando a dacios. Autor Peter Connlly

Decurión con una partida de jinetes atacando a dacios. Autor Peter Connlly

Dándose por satisfecho, Cómodo regresó a Roma, donde celebró un Triunfo el 22 de octubre de 180, a pesar de no haber conseguido conquistar a ningún pueblo.

 

Consecuencias

Las altísimas pérdidas de la guerra y la peste afectaron gravemente al Imperio, y la mala administración de Cómodo le dañó aún más. La economía y el comercio decayeron, y también la población, unos 319.000 romanos fueron hechos prisioneros por los bárbaros y llevados al norte del Danubio, sin que se volviera a saber de ellos. Millones más murieron por la peste, siendo necesario repoblar las regiones con colonos germanos, marcando el inicio de la barbarización del ambiente rural. Las altas bajas militares, sólo en la batalla de Aquilea 20.000 legionarios murieron por lo que fue considerada la mayor derrota romana de ese siglo tuvieron que compensarse reclutando tropas bárbaras iniciando un proceso de germanización de las legiones. Los germanos que tenían una mayor fecundidad, en cambio, reemplazaron rápidamente las fuertes pérdidas que también tuvieron y lentamente empezaron a ejercer mayor presión sobre el debilitado Imperio, penetrando en él pidiendo tierras a cambio de lealtad y de servir como recluta.

Entre 186 y 189 los cuados y posiblemente los marcomanos, iniciaron una nueva ofensiva que no tuvo la mayor importancia. Sin embargo la paz lograda hizo que la frontera de Pannonia fuese estable para los siguientes 50 años, hasta que en el año 254 los marcomanos volvieron a entrar en guerra contra el Imperio, invadiendo Pannonia y atacando Rávena

Entre 238 y 285 pasaron 19 emperadores, incapaces de tomar las riendas del gobierno y actuar de manera concorde con el Senado, terminaron por situar a Roma en una verdadera crisis institucional.

Durante este mismo período comenzó la llamada invasión pacífica, en la cual varias tribus bárbaras se situaron, en un principio, en los limes del Imperio debido a la falta de disciplina por parte del ejército, además de la ingobernabilidad producida en el poder central, incapaz de actuar en contra de esta situación.

Muchos germanos se establecieron como colonos en el territorio del Imperio, en las ciudades como siervos y en el ejército como soldados, llegando a ser la guardia pretoriana  del emperador, que con el tiempo estuvo en sus manos. Esto romanizó muchos las costumbres de los pueblos bárbaros, que llegaron a adoptar el latín como lengua, la religión romana y la moneda. Pero, también, entre los romanos se empezaron a introducir costumbres bárbaras, como la fidelidad al jefe.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-10-15. Última modificacion 2017-02-02.