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Edad Antigua Invasiones Germánicas Los pueblos germánicos

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Origen de los germanos

Como se ha descrito en el capítulo domesticación del caballo, en el año 1.300 AC, celtas, germanos, itálicos y helenos, pueblos que compartían semejanzas físicas y culturales entre ellos, emigraron hacia el oeste de Europa, pero al mezclarse con los nativos, dieron lugar a diferenciaciones importantes.

Expansión de los pueblos germanos hasta el siglo I

Expansión de los pueblos germanos hasta el siglo I

Un grupo de estos pueblos, los denominados germanos, se asentaron en el sur de la península Escandinavia, y en la península de Jutlandia, donde se mezclaron con los aborígenes, un pueblo de cazadores primitivo, descendiente de los supervivientes europeos de la última glaciación. El cruce de esta rama es el origen de la mayoría de los gigantescos germanos: de complexión robusta, gran altura y de cabellos rubios. Otro grupo de germanos se asentaron al norte de la actual Alemania, mezclándose con los nativos dando lugar a una población muy parecida a los celtas (francos, alamanes, etc.), pero con diferencias culturales respecto a estos, por ejemplo, los germanos no tenían druidas. Estos pueblos en el 200 AC empezaron a emigrar hacia el sur en tres direcciones:

  • Los pueblos germanos del este, como los godos o los burgundios, comenzaron a migrar desde Escandinavia hacia la parte oriental de la Europa continental, asentándose en las estepas rusas y el mar Negro.
  • Los germanos del centro como los suevos, marcómanos, hermanduros y cuados se dirigieron hacia el sur a la zona de entre el Rin y el Danubio.
  • Lo germanos del oeste migraron hacia el sur, hacia el norte del Rin, desplazando a los celtas y a la influencia que éstos ejercían hasta la fecha en la región, entre ellos se encuentran los frisones, queruscos, catos y tencteros.

En AC, el avance germánico se produce a costa de los pueblos celtas, se van expandiendo hasta el Rin, que es cuando Julio Cesar establece contacto con ellos por primera vez, sobre todo con los suevos a los que derrotó.

Los primeros contactos con el Imperio Romano comenzaron en el siglo I AC, en las guerras de los cimbrios y teutones, que fueron derrotados por Cayo Mario. Aunque en aquella ocasión fueron vencidos, el flujo de las tribus no cesó en los siglos siguientes. También conocieron así los romanos el modo de lucha germano: miles de guerreros escasamente protegidos con escudos, y armados con lanzas cortas en su mayoría, se lanzaban temerariamente una y otra vez contra el enemigo, hasta que uno de los dos bandos fuera aniquilado. Los romanos llamaron a esto ”Furore Teutonicus”.

El siguiente contacto sería Julio Cesar contra los suevos de Ariovisto, a los que derrotó y cruzó el Rin por primera vez. Eran el grupo más numeroso y su asentamiento primitivo se encontraba en la zona del mar Báltico, llamado por los romanos Mare Suebicum.

A partir de la conquista de las Galias comenzó el contacto con las tribus germanas que empezaron a suministrar guerreros a Roma, aunque también otros grupos atacaron las fronteras y a sus aliados.

Costumbres

Durante el primer milenio AC, los germanos desarrollaron una estructura tribal que con el tiempo, pasó de depender del ganado a un estado de guerra continua. Un aumento enorme de población desestabilizó los asentamientos de estas tribus, que comenzaron a atacarse unas a otras. Los miembros de las tribus pasaron a ser guerreros en su mayoría, y sus líderes, caudillos elegidos para comandar las incursiones. Cuando un caudillo tenía éxito, conseguía atraer a su bando a otras partidas de guerra, aumentando su poder, y llevando a la creación de grandes tribus, que son las que actualmente conocemos y hemos mencionados, formadas a partir de la absorción de otras menores.

Casa de una tribu germánica

Casa de una tribu germánica

Todos se regían por una monarquía electiva. El rey o jefe de la tribu era elegido por una asamblea de guerreros, que además administraban la justicia, pactaban la paz o declaraban la guerra. No poseían un código legislativo, por lo que se regían por el derecho consuetudinario. La organización en cuanto al poder era bastante simple. La clase de los nobles era la que tenía acceso a los puestos de mando (asamblea de guerreros, mandos militares) y de la que podían ser nombrados los reyes de las tribus. Los hombres libres, quienes formaban parte del ejército, practicaban la caza y otras actividades cotidianas. Los esclavos, quienes debían trabajar las tierras y obedecer a un amo. Aunque aparentemente compartían una lengua ancestral común, al momento de su avance sobre el interior europeo ya tenían varios dialectos hablados principalmente por: los pueblos nórdicos o escandinavos, los germanos occidentales, los germanos orientales. Su organización social era de tribus independientes, que ocasionalmente se confederaban para la guerra, aunque a menudo también lo hacían entre ellas. Eran pastores y agricultores seminómadas, cuyos asentamientos eran poco duraderos. No tenían alfabeto (el rúnico de los escandinavos se usaba sólo para fines religiosos), por lo que no hay registros escritos de su historia hasta su encuentro con los romanos.

Familia de una tribu germánica. A la izquierda José Luis Salinas. A la derecha Andreas Gagelmann

Familia de una tribu germánica. A la izquierda José Luis Salinas. A la derecha Andreas Gagelmann

Tenían esclavos y hacían vasallos semi-libres a los pueblos conquistados. Algunas tribus, establecieron relaciones de clientela con los romanos, sirviendo ocasionalmente en sus ejércitos. Estas relaciones sentaron la base del futuro régimen feudal, y los dominios que establecieron fueron el origen de los reinos medievales y los actuales países europeos.

Estos guerreros combatían divididos en grupos familiares con lo que el honor y la defensa de la familia fortalecían su espíritu combativo. Detrás de ellos estaban sus mujeres y niños animándolos en la lucha, a través de gritos ensordecedores. Los heridos retirándose enseñaban las heridas a sus madres y mujeres para que las purificaran chupándolas y así poder volver al combate. En medio de la batalla las mujeres les servían agua y les seguían animando. Si intentaba huir algún guerrero las mujeres salían a su paso y poniéndoles los pechos delante les hacían volver. Los niños un poco mas retirados emulaban a sus padres en una batalla infantil.

Armamento

El armamento de los guerreros germánicos su espina dorsal estaba constituida por la lanza, cada hombre libre germano llevaba al menos una lanza, en combinación con un escudo, la lanza podría usarse de forma ofensiva o defensiva.

La lanza típica era la framea consistente en un largo asta con una punta de hierro estrecha y corta, pero muy afilada.

También usaba armas arrojadizas o jabalinas también con la punta corta y afilada, posteriormente copiaron el pilum romano y fabricaron los angones, posiblemente viendo la efectividad del arma romana, la adoptaran. Su vida operativa fue bastante larga, ya que siguió en uso en el siglo XV. Mantenía una longitud similar (el pilum tenía alrededor de los 2 metros), la del angón oscilaba entre los 160 y los 270 cm.

El escudo era similar al céltico, en un principio era ovalado u exagonal alargado, pero posteriormente adoptó el escudo circular, coexistiendo ambos en el siglo II, a partir del III solo se empleó el redondo.
Para la lucha cuerpo a cuerpo utilizaron la espada larga tipo Tene II, pero también emplearon las gladius romanas capturadas. También emplearon el sax o cuchillo que tenía distintas dimensiones y que se utilizaba en el cuerpo a cuerpo.

En cuanto a la protección, solo los jefes llevaban coraza y yelmo, los demás no llevaban, eran guerreros a tiempo parcial y una vez finalizada la campaña regresaban a sus hogares, pero a partir de los comitatus los soldados se hicieron profesionales y llevaban protección completa.

Dependiendo de su tribu el armamento del guerrero germánico podría variar bastante, por ejemplo los alamanes llevaban un hacha junto con su lanza y espada, los arcos largos de madera fueron utilizados por alamanes y visigodos sobre todo los guerreros más pobres.

Tácticas guerreras

Los germanos emplearon numerosas tácticas contra los romanos. Las más conocidas fueron:

Táctica partida de guerra (warband)

Simplemente formaban un gran ejército de guerreros y atacaban al enemigo, confiando en la superioridad individual de sus guerreros.

Esta táctica fue utilizada por muchos pueblos antiguos como los celtas y los dacios, la única diferencia era que los germanos utilizaron una formación mucho más densa que era más difícil de romper, otra diferencia es que los germanos improvisaban y se adaptaban mejor a la situación, mientras los celtas a menudo huían en pánico cuando se rompían sus líneas o cuando su plan no cumplía con éxito la fase inicial.

La táctica partida de guerra fue muy popular no solo debido a la ventaja individual que los guerreros germánicos tenían sobre la mayoría de los pueblos, sino que también trataron de potenciar aún más esta característica mediante gritos, insultos, y demostraciones. Esto asustaba a la mayoría de los enemigos que no estaban acostumbrados a este tipo de intimidación.

Guerreros germánicos siglo I: 1 jinete con framea (lanza) ligera y dos javalinas y escudo redondo. 2 infante con escudo céltico y espada larga la Tène. 3 joven guerrero con dos jabalinas y escudo céltico. Autores G & A Embleton

Guerreros germánicos siglo I: 1 jinete con framea (lanza) ligera y dos javalinas y escudo redondo. 2 infante con escudo céltico y espada larga la Tène. 3 joven guerrero con dos jabalinas y escudo céltico. Autores G & A Embleton

 

Táctica de sigilo (stealth)

Los ejércitos germanos sólo trataron de participar en batallas que podían ganar, los que no podían ganar tenían que ser evitadas, o luchadas de otra manera.

Los germanos no solo eran conocidos por sus estratagemas y trucos, una táctica que ahora se llamaría “guerra de guerrillas”, que utiliza la velocidad de sus guerreros con armas ligeras para envolver al enemigo y atacar por la retaguardia, sino que también eran conocidos por sus eficaces emboscadas y trucos sucios. A menudo prometían lealtad a los romanos y cuando éstos les habían dado la espalda organizaban un levantamiento y reconquistaban sus tierras.

Otro truco era luchar en un terreno difícil, Germania estaba cubierta de pantanos y bosques oscuros en los que sólo los germanos conocían los caminos, las legiones romanas invasoras se perdían irremediablemente en esta “selva” y trataban desesperadamente de mantenerse fuera de los bosques y otros lugares donde los guerreros germánicos podría tenderles una emboscada. Los germanos podían fácilmente maniobrar en los bosques debido a que sus equipos eran más ligeros. Sus mayores victorias sobre los romanos se ganaron en bosques, como el de Teutoburgo.

Formación en cuña

Los germanos creían que fue inventado por el dios Wodan que se lo enseñó a un héroe humano. La cuña, también conocida como cuneus o “cabeza de puerco”, era una táctica en la que los guerreros formaron un triángulo. Los guerreros más fuertes se colocaron en la punta, mientras que el resto se coloca en los flancos, cuando la cuña avanzaba podía romper la línea enemiga y permitir al resto del ejército penetrar a través de ella, no se consideraba cobardía si la cuña cedía terreno, ya que podía recuperarse más tarde en la batalla.

Tribu germánica en ataque siglo I. Autor Andreas Gagelmann

Tribu germánica en ataque siglo I. Autor Andreas Gagelmann

 

Formación “muro de escudos”

Era una táctica que fue similar a la falange griega. Los guerreros formaban en una apretada formación con sus escudos al frente para bloquear el asalto enemigo, mientras que las lanzas sobresalían delante para empalar a soldados o jinetes que se aproximasen. Los escudos redondos se solapaban entre si dando una mayor fortaleza al muro,  los  atacantes tenían que empujar contra de la fuerza de 3 hombres en lugar de 1. El muro de escudos también fue una táctica relativamente fácil de usar debido a que el equipo básico de un guerrero germánico consistía principalmente en un escudo y una lanza, era imperativo que todos los guerreros cooperaron para mantener intacta la línea porque si una persona rompía la formación, no sólo exponía a sus camaradas de su lado izquierdo y derecho de los ataques enemigos sino que también ponía en peligro el resto del ejército porque un hueco en la línea era suficiente para permitir al enemigo abrirse paso y derrotar a todo el ejército.

Muro de escudos de guerreros germanos. Solapaban los escudos entre si como en el caso de la falange hoplita, para protegerse en el cuerpo a cuerpo ya que al empujar tenía que vencer la resistencia de tres hombres.

Muro de escudos de guerreros germanos. Solapaban los escudos entre si como en el caso de la falange hoplita, para protegerse en el cuerpo a cuerpo ya que al empujar tenía que vencer la resistencia de tres hombres.

En su libro sobre la campaña de las Galias,  Julio César habla de una batalla en la que el ejército del rey germano Ariovisto cargó inmediatamente hacia los romanos al principio de la batalla para evitar que lanzasen sus pila contra ellos, por lo que los romanos sacaron sus espadas para el combate cercano y hombres Ariovisto respondieron formando un muro de escudos en formación cerrada.

Ataque por ambos flancos

Otra táctica que utilizaron fue partir el ejército en  dos y atacar al enemigo por ambos flancos. Esta táctica fue llamada “cuerno de vaca” por los zulúes que la utilizaron para derrotar al Inglés en Isandlwana.

 

Ocultación de fuerzas

Otro truco sucio era presentar un tercio del ejército en el campo de batalla y mantener los otros dos tercios “escondidos” detrás de una colina o en un bosque o algo así, el enemigo atacaba con menos tropas de lo que debería y en el último momento los soldados ocultos entraron y masacraron a un enemigo sorprendido.

Táctica de la retirada

Fue una de las tácticas más usadas y muchos enemigos cayeron en ella. Durante una batalla los guerreros de repente rompían filas y pretendían huir en pánico, muchos enemigos creían que habían ganado la batalla y perseguían a los guerreros que huían para acabar con ellos, pero después de una larga persecución, los germanos se paraban  de repente, daban la vuelta, y reformaban sus filas , en este momento la formación del enemigo estaba rota y dispersa en el campo de batalla, alegres y contentos por su victoria. Los germanos  cargaban de nuevo y remataban el enemigo sorprendido.

Los guerreros germánicos utilizan esta táctica en toda su historia y en la alta Edad Media los vikingos todavía la seguían  utilizando con mucho éxito.

Golpear y huir (hit and run)

Esta táctica puede ser comparada con la táctica de sigilo, un ejército atacaba rápidamente a un objetivo y desaparecía antes de que se pudieran tomar contramedidas, esta táctica era muy útil contra oponentes fuertes.

Una variación de esta táctica fue utilizada por los vikingos; usaban naves para atacar y saquear un pueblo o monasterio y se iban antes de que llegasen los refuerzos, en tiempos anteriores a los germanos occidentales utilizaron esta táctica muy eficazmente contra los romanos, que eran impotentes contra este tipo de ataques.

Durante las grandes migraciones, la tribu de los vándalos cargaba los caballos en sus buques que les permitía penetrar profundamente en el territorio enemigo después del desembarco y también es una manera rápida de replegarse cuando el enemigo llegaba.

Legionario romano contra guerrero germánico. Autor Giuseppe Rava

Legionario romano contra guerrero germánico. Autor Giuseppe Rava

Tácticas de caballería

Los germanos no solían utilizar la caballería y sus guerreros luchaban principalmente a pie, sin embargo, algunas tribus eran conocidas por su uso de la caballería y muchos pueblos elogiaron la calidad de la caballería germánica, sobre todo la de los godos.

Los caballos que fueron utilizados ​​no eran de una calidad excepcional, eran pequeños, fuertes y robustos, posiblemente de origen tarpán.

En la mayoría de los casos los caballos no estaban capacitados para participar en diferentes formaciones, a pesar de esto, los jinetes germanos podían maniobrar muy bien y funcionar como una unidad y no como una banda organizada.

Los suevos adiestraban sus caballos para quedarse quietos cuando el jinete los dejaba, esto permitía al guerrero  saltar de su caballo para luchar con el enemigo y luego subirse rápidamente de nuevo sin tener que perseguir a su caballo para recuperarlo.

Al igual que los caballeros medievales posteriores, la caballería germánica estaba constituida principalmente por nobles, que estaban armados principalmente con un escudo y una lanza, y estaban apoyados por infantería ligera. Esta caballería ligera combinada con la infantería ligera permitió algunas tácticas rápidas: la caballería podía romper a través de las líneas enemigas, mientras que la infantería pudiera seguir con rapidez para acabar con los soldados enemigos restantes, una táctica que hoy en día podemos definirla como “guerra relámpago“.

Jinete y e infante germánico siglo I-II. Autor Andreas Gagelmann

Jinete y e infante germánico siglo I-II. Autor Andreas Gagelmann

La caballería germánica era superior a la celta, hecho probado durante la invasión de la Galia, Julio César se quedó tan impresionado con ellos, que incluso utilizó la caballería germánica en su ejército romano. Sin embargo, la fuerza de un ejército germano residía en su mayoría en la infantería y la caballería se utiliza principalmente en un papel de apoyo o de romper las líneas enemigas.

Tácito menciona que para este fin los mejores guerreros fueron elegidos entre el grueso del ejército y se colocaban entre la caballería como una especie de soldados de asalto, estos guerreros de élite fueron llamados “los Cien“, porque los mejores cien hombres fueron escogidos entre los guerreros de todos los distritos (gau) para esta unidad.

Tan pronto como la caballería cargaba los Cien corrían tras ellos para apoyarlos en la lucha, este era un trabajo bastante peligroso por lo que sólo los mejores guerreros fueron escogidos para esto.

Julio César menciona una táctica similar en su obra “Commentarii Bellum Gallicum“; después de que los jinetes de ambos ejércitos habían realizado unas cuantas escaramuzas los germanos empleaban una fuerza especial de 12.000 hombres, 6.000 jinetes y 6.000 infantes, cada jinete elegía un lacayo como su guardaespaldas y esta persona corría junto con él cuando cargaba y lo protegía cuando era herido.

Contacto con Roma

Esta estructura social se modificó muy pronto con la llegada de los romanos al Rin y con su ocupación temporal de Germania hasta el Elba durante el siglo I. El comercio a través de la frontera, sobre todo los artículos de lujo, produjo rápidamente una creciente estratificación interna en las tribus germánicas: para comprar los artículos romanos, los jefes guerreros de las tribus vendían ganado o asaltaban a otras tribus para capturar esclavos con objeto de exportarlos a los mercados romanos.

En tiempos de Tácito (55 – 120), historiador romano cuya tercera de sus obras cortas es Germania (escrita hacia el 98), que es una monografía sobre la etnografía de Germania), la tierra ya había dejado de ser asignada a los clanes y era distribuida directamente a las personas concretas. El cultivo era muy cambiante, por la existencia de terrenos forestales desérticos, y las tribus carecían por tanto de una gran fijeza territorial. Este sistema agrario favorecía la guerra estacional y permitía frecuentes y masivos movimientos migratorios.

Se producía enfrentamientos entre la aristocracia hereditaria, con su ”séquito de guerreros” y guerreros del común para usurpar el poder, que eran cada vez mayores. La diplomacia romana atizaba activamente estas disputas internas, por medio de subvenciones y alianzas, con el objeto de neutralizar la presión de los bárbaros sobre su frontera y de que cristalizara un estrato de dirigentes aristocráticos deseosos de colaborar con Roma.

Limes romano en el año 125 con los pueblos bárbaros que limitaban, así como la ubicación de las legiones

Limes romano en el año 125 con los pueblos bárbaros que limitaban, así como la ubicación de las legiones

La presión romana aceleró la diferenciación social y la desintegración de los modos de vida comunales en los bosques germánicos. Los pueblos que tenían más contacto con Roma mostraban un modo de vida más alejado de la vida tradicional de las tribus.
Los alamanes en la Selva Negra y los marcomanos y cuados en Bohemia tenían villas de estilo romano, con fincas cultivadas por esclavos capturados en las guerras.

La asamblea general de los guerreros había desaparecido. Un consejo confederado de optimates ejercía ahora la autoridad política central sobre unas aldeas sometidas. Los optimates formaban una clase poseedora de fincas, séquitos y esclavos, claramente diferenciada del resto del pueblo, el influjo romano arrastraba a las tribus situadas en la frontera hacia una mayor diferenciación política y militar.

Estos pueblos más civilizados, a veces eran atacados por otros alejados de las limes para enriquecerse, cambiando variando constantemente.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-10-15. Última modificacion 2017-02-02.