Edad Antigua Los godos Los visigodos en Italia

Frigiterno murió el 379 o 380, y Atanarico II cruzó el Danubio. Pronto fue reconocido por la mayor parte de los visigodos como su rey, y su primer acto fue hacer un tratado de paz con el emperador. Teodosio lo invitó a Constantinopla, y lo atendió espléndidamente, pero no sobrevivió a su llegada a Constantinopla. Murió en enero de 381, y fue honrado con un funeral real y un costoso monumento.

Durante los dos años siguientes, las tribus visigodas que no se habían unido al tratado hecho por Atanarico fueron inducidas una tras otra a hacer su sumisión al emperador.

La soberanía de Teodosio fue entonces reconocida por toda la nación goda, exceptuando sólo los ostrogodos al norte entre la desembocadura del Danubio y el Mar Negro, que continuaban bajo el yugo de los hunos. El emperador entendió bien el carácter de sus nuevos súbditos para percibir que la gratitud y el honor eran los lazos que mejor podían asegurar su fidelidad, y su conducta hacia ellos estaba marcada por la bondad y la confianza. Los visigodos recibieron tierras en Moesia y norte de Tracia y los ostrogodos en Asia Menor; se les concedieron grandes dádivas de grano y ganado y se les permitió gobernarse por sus antiguas leyes. Sus guerreros formaron un ejército por un foedum como aliados, provisto de armas romanas, y entrenados en el arte de la guerra bajo los hábiles generales romanos, recibiendo un buen sueldo y honrados con muchos privilegios especiales, y muchos de los nobles godos fueron promovidos a altos cargos en el estado y en la casa imperial.

En el año 394 se produjo un enfrentamiento entre el emperador y un usurpador al trono, Eugenio junto a su mariscal de campo, Argobastro, de origen franco. Teodosio, con la ayuda decisiva de los visigodos y de su nuevo rey Alarico.

 

Batalla del río Frígido o Frigidus 394

Los ejércitos orientales se encontraban muy debilitados desde la muerte del emperador Valente y la mayor parte de sus hombres en la batalla de Adrianópolis en 378, y correspondió a los generales Estilicón y Timasio devolver la disciplina al resto de las legiones romanas y reunir fuerzas entre las reservas y reclutamientos.

En enero de 393, Teodosio dio a su hijo Honorio el rango pleno de augusto de Occidente, aludiendo a la falta de legitimidad de Eugenio.

El ejército oriental se encontraba acampado al oeste de Constantinopla en mayo de 394. Las legiones y fuerzas adicionales de España y Siria contaban con unos 20.000 a 30.000 efectivos y fueron reforzadas por numerosos auxiliares bárbaros que incluían alrededor de 20.000 visigodos federados. El propio Teodosio en persona condujo al ejército, y entre sus comandantes estaban sus generales Estilicón, Timasio y Bacurio, y el rey de los visigodos Alarico.

Su avance sobre Panonia y los Alpes Julianos fue sin oposición, y Teodosio y sus oficiales tuvieron sospechas de la gran facilidad para avanzar cuando a continuación descubrieron que estaban en los extremos orientales de los pasos de montaña. Arbogastes consideró, basándose en sus experiencias de cuando luchó contra el usurpador Magno Máximo en Galia, que la mejor estrategia era mantener sus fuerzas unidas para defender Italia misma, y a tal efecto él dejó los pasos alpinos sin vigilar. Las fuerzas de Arbogastes consistían principalmente en fuerzas francas y galo-romanas, más sus propios auxiliares godos se estiman de 40.000 a 50.000 efectivos.

A principios de septiembre de 394, el ejército de Teodosio llegó cerca de la Claustra Alpium Juliarum. Continuó por Castrum ad Pirum (actual Hrusica), y cuando se dirigían a Castra ad Frigidum (Aidussina) siguiendo el valle de río Frígidum o Frígido (actual Vipava en esloveno o Vippaco en italiano) afluente del Isonzo cuyo curso seguirían despues para llegar a Aquileia, se encontró con que Castra ad Frigidum estaba ocupada por las fuerzas de Arbogastes que le cortaban el paso. Teodosio, en ese momento, estaba embotellado en Castrum ad Pirum, en una situación crítica. Orosio dice que estaba “bloqueado en los picos de los Alpes, no podía recibir suministros o permanecer mucho tiempo en sus posiciones.” La alternativa era regresar, pero Arbogastes había enviado fuerzas para cortar la retirada, ocupando la carretera detrás de Teodosio.

Finalmente Teodosio decidió jugar el todo por el todo. En los albores de 5 de septiembre el ejército reanudó la marcha, avanzando unos 15 kilómetros, por el valle del río Frigudum hasta llegar a Castra ad Frigudum, desencadendo un ataque frontal desencadenaron en un ataque directo a Castra Frigidum.

Teodosio atacó casi inmediatamente, sin haber emprendido ningún reconocimiento previo del campo de batalla. Confió a sus aliados godos la primera acción, quizás esperando diezmar sus filas y disminuir su amenaza potencial sobre el Imperio. El terrible ataque del ejército oriental dio lugar a un gran número de bajas en ambos ejércitos. Se estima que los godos de Alarico perdieron el 50% de sus efectivos. Hacia la noche Teodosio ordenó suspender las operaciones.

Batalla del río Frígido o río Frigidus 394, primer día las fuerzas visigodas de Alarico atacando a las fuerzas de Arbogastro, perdiendo la mitad de las fuerzas

Batalla del río Frígido o río Frigidus 394, primer día las fuerzas visigodas de Alarico atacando a las fuerzas de Arbogastro, perdiendo la mitad de sus efectivos.

El ejército Arbogastes, contemplando la matanza de los godos, pensaba que había ganado la batalla. Eugenio alimentó el entusiasmo con una distribución de honores.

Mientras Teodosio había anotado otro punto a su favor el conseguir la defección de Arbetio, el oficial a cargo de bloquearle la retirada y con los que contaba Arbogastes para atacar por retaguardia.

Al amanecer del 7 de septiembre, Teodosio desencadenó el segundo ataque. Bacurio el general ibérico (del reino de Iberia caucásica, la futura Georgia) encabezó el ataque con fuerzas romanas, cubierto por la oscuridad y el atacado líneas de oponentes sorpresa.

Al mismo tiempo hubo una fuerte tempestad, las fuerzas de Teodosio se vieron ayudadas por un fenómeno natural conocido como el Bora, que produce vientos ciclónicos a lo largo del valle. El Bora sopló directamente contra las fuerzas de Eugenio, llevaron nubes de polvo de cara a las tropas occidentales. Cegados por los vientos, las líneas de Arbogastes se rompieron y Teodosio obtuvo la victoria decisiva.

Batalla del río Frígido o Frigidus. Segundo día, las fuerzas romanas del emperador Teodosio encabezadas por Bacurio se enfrentan a las de Argobastes que fueron derrotadas. Autor Pavel Simak

Batalla del río Frígido o Frigidus. Segundo día, las fuerzas romanas del emperador Teodosio encabezadas por Bacurio se enfrentan a las de Argobastes que fueron derrotadas. Autor Pavel Simak

Después de la batalla, Eugenio fue capturado y llevado ante el emperador. Sus súplicas de misericordia fueron rechazadas y lo decapitaron. Arbogastes escapó de la derrota y huyó a las montañas, pero después de algunos días, concluyó su huida con el suicidio.

Fue una victoria costosa pero total para Teodosio, y una derrota total para los paganos. Las provincias occidentales se sometieron rápidamente a Teodosio que se convirtió en el último emperador de un imperio unido.

Las bajas fueron muy cuantiosas: casi totales para los occidentales y las orientales perdieron la mitad de sus efectivos incluyendo al general Bacurio. A pesar de sacrificar a aproximadamente 10.000 de sus hombres, Alarico recibió poco reconocimiento del Emperador.

La reunificación de las dos partes del Imperio Romano, Oriente y occidente, fue de corta duración, porque Teodosio murió apenas cuatro meses más tarde, en Milán, 17 de enero de 395. El imperio se dividió de nuevo, como había sido arreglado, incluyendo sus dos hijos Arcadio y Honorio.

Campañas de  Estilicón (395 – 407)

Al morir Teodosio, dividió el imperio entre sus dos jóvenes hijos, Honorio de 10 años, recibió la parte Occidental y Arcadio de 18 la Oriental.  Debido a la juventud de ambos, se nombró a un protector, el general Estilicón.

Estilicón adquirió gran influencia sobre Occidente (una hija suya había contraído matrimonio con Honorio), pero no así sobre Oriente y sobre el emperador Arcadio, que estaba a su vez asesorado por su consejero Rufino. Las relaciones entre las dos mitades del imperio fueron tirantes.

Una de las primeras cosas que se hizo Rufino en nombre de Arcadio fue bajar el sueldo de los “aliados” godos. Esto fue suficiente, los romanos habían roto su tratado, y en unas semanas casi todos los visigodos se levantaron en rebelión. Entre los muchos jefes godos empleados en el servicio romano había un joven de unos veinte años de edad, llamado Alarico, un miembro de la familia principesca de los baltingos, que fue elegido rey de los visigodos.

Alarico que estaba sufriendo en las fronteras de su reino la presión de los hunos, así que para despejar dicha presión, aparte de satisfacer su ambición de nuevas tierras, lanzó una invasión en territorio romano invadiendo la región de Tracia. Esto era grave, ya que Alarico tenía un tratado en el que se estipulaba que era aliado de Roma, Alarico consideró que dicho tratado estaba roto al no cumplir los romanos su parte.

En el año 395, Estilicón ”el vándalo”, al mando de un gran ejército compuesto de contingentes occidentales y orientales se lanzó contra el rey visigodo llegándole a cercar en Tesalia.

La victoria estaba hecha, pero Rufino, receloso de la gloria que podía adquirir Estilicón, convence a Arcadio para que retirase su ejército y Alarico consiguió escapar de un más que seguro final.

En el año 397 nuevamente las fuerzas de Alarico invadieron territorio romano, en concreto la región de Macedonia y Tesalia, continuando su campaña cruzando el famoso paso de las Termópilas donde las fuerzas que lo guarnecían huyeron, dejando vía libre a Focia y Boecia, incendiando aldeas y llevándose la población como esclavos, y pronto se acamparon ante los muros de Atenas. Los atenienses pagaron un fuerte rescate en dinero, e invitaron a Alarico a un espléndido banquete, satisfechos, los godos se fueron, dejando la ciudad ilesa. Pero las otras ciudades famosas de Grecia como Megara, Argos, Corinto y Esparta, cayeron en manos de los bárbaros, sus habitantes fueron asesinados o tomados cautivos, y sus tesoros divididos entre los conquistadores.

Alarico en Atenas en el 397. Es agasajado por los habitantes de la ciudad y le pagan una gran una gran cantidad de dinero por no destruir la ciudad

Alarico en Atenas en el 397. Es agasajado por los habitantes de la ciudad y le pagan una gran una gran cantidad de dinero por no destruir la ciudad

Rufino pudo detenerlos y de nuevo Estilicón acudió con su ejército. Desembarcó en Corinto, y se encontró con Alarico en Arcadia y le empujó a la región montañosa de Pholoe, cerca de las fronteras de Elis. Ahora parecía que la fuga de Alarico era imposible; Estilicón lo había encerrado con una fuerte línea de terraplenes, y desvió el curso de un río para privar el campamento godo de su suministro de agua. Los romanos se abstuvieron de hacer cualquier ataque, pensando que el hambre y la sed pronto obligarían a los godos a rendirse o a arriesgar una batalla en la que seguramente serían exterminados.

Estilicón se sentía tan seguro de que había cerrado la trampa, que permitió que sus propios soldados vagaran por el país en busca de saqueo. Para el asombro de los romanos, Alarico rompió sus líneas, marchó unos 50 km hacia el norte a través de un terreno muy difícil, y cruzó el golfo que divide el Peloponeso de la parte continental antes de Estilicón hubiera puesto sus fuerzas en orden de marcha. La fuga de Alarico fue una de las hazañas más increibles de este tipo, consiguió huir con todo el botín. El general romano estaba haciendo los preparativos para la persecución cuando recibió información de que los ministros de Arcadio habían hecho un tratado con Alarico, que entonces estaba en posesión de la provincia de Epiro. Estilicón regresó a Italia sin haber conseguido nada en su expedición.

Alarico había conducido una dura negociación con la corte de Constantinopla. Fue nombrado gobernador militar de la Iliria Oriental, es decir, de casi toda la parte europea del Imperio Oriental. Lo primero que hizo fue poner las fábricas imperiales de armamento de Margos, Ratiaria, Naisso y Tesalónica a trabajar en la fabricación de armas y armaduras para sus propios soldados. Los ministros de Arcadio, por supuesto, no pudieron hacer nada para evitarlo. Permaneció callado durante tres años, armando y entrenando a sus seguidores, y esperando la oportunidad de dar un golpe audaz para un dominio más amplio y más seguro.

Primera invasión de Italia (400-402)

En el 400 Alarico al frente de los visigodos se alió con otro líder llamado  Radagaiso al frente de los alanos, suevos y vándalos se proponían invadir Italia. Los visigodos de Alarico se dirigieron a Panonia y pasaron los Alpes Julianos a finales del 401 para asentarse en Auileia y ocupar las provincias de Istria y Venetia.

Estilicón compareció ante el emperador, instándole a permanecer dentro de las fortificaciones de Milán, mientras reclutaba un ejército más allá de los Alpes. Estilicón cruzó los Alpes en pleno invierno, parando a alemanes en Raetia y reagrupando las tropas imperiales, alistando en su ayuda al rey Saul de los alanos. Se pidieron refuerzos a las guarniciones romanas en el Rin y el Danubio. Incluso desde Britania, donde la legión VI Victrix, una de las dos legiones que guarnecían la frontera norte, se puso en marcha hacia Italia. Estilicón decidió enfrentarse a las dos fuerzas por separado.

Migraciones godas

Migraciones godas.

Se dirigió primero contra de Radagaiso, que tras cruzar el Danubio había llegado hasta Florencia antes de que encontrara cierta resistencia. Pero mientras sitiaba aquella ciudad, el general romano marchó sobre él, y rodeó a su ejército con obras terraplenes, obligándole a rendirse. El rey bárbaro fue decapitado, y los cautivos cuyas vidas fueron perdonadas unos fueron vendidos como esclavos y otros reclutados para su ejército.

Batalla de Pollentia 402

Con el nuevo año, Alarico devastó el valle de Pó y se acercaba a Milán, cruzando con facilidad los ríos insólitamente bajos para la época y que Estlicon esperaba que retrasaran el avance visigodo. Honorio entró en pánico y huyó hacia Arles, pero fue interceptado por patrullas góticas y obligado a refugiarse en la ciudad de Hasta (o Asta), a orillas del río Tanaro en Liguria oriental. Un emperador romano era un premio demasiado grande como para ignorarlo, por lo que Alarico dejó Milán y puso asedio a Hasta. Su campamento estaba situado varios kilómetros al sur, cerca de Pollentia (actual Pollenzo), en la orilla oeste del Tanaro. A marchas forzadas, Estilicón y su pequeña vanguardia pudieron abrirse paso a través del cerco visigodo, entrando en Hasta, elevando los espíritus del emperador y reforzando la resistencia de sus defensores.

A partir de entonces, Alarico continuó con el asedio de Hasta, mientras las fuerzas romanas se concentraban gradualmente, construyendo puntos fuertes en puntos clave y uniendo fortificaciones para restringir el campo de operaciones de Alarico. A medida que la soga se estrechaba lentamente, los jefes visigodos se reunieron en consejo para discutir sus opciones. Rechazaron la idea de retirarse, y resolvieron continuar el asedio y esperar la oportunidad para luchar contra Estilicón en condiciones favorables.

El saqueo de Roma 410

El puesto de Estilicón fue ocupado por un político de la corte llamado Olimpo, que tuvo que hacer frente a la rebelión de Constantino y a la amenaza de los visigodos en el norte de Italia.
Alarico ofreció retirarse a cambio de una importante suma de dinero, pero Olimpo se negó seguramente debido a los profundos sentimientos nacionalistas y antibárbaros que existían en este momento, así que los visigodos continuaron con la guerra, atravesaron los Alpes, entraron en Italia en el año 408, evitaron las ciudades sólidamente amuralladas y en poco tiempo se apoderan de todo el valle del Po sin encontrar apenas resistencia.

Se dirigieron contra Roma pero no parece que tuviesen intención alguna de tomarla, ya que era una ciudad bien fortificada y los visigodos carecían de conocimiento alguno en las tácticas de asedio. Hábilmente se dirigió hacia el norte para tomar el puerto de Ostia y de este modo cortar el suministro de grano procedente de África. Su actitud amenazante era una táctica por la que pretendía obtener más dinero y tierras del emperador Honorio.

Sabiendo que los visigodos eran cristianos devotos (arrianos), Estilicón resolvió atacarlos en la mañana de Pascua (6 de abril de 402), adivinando correctamente que estarían ocupados en orar y no esperaban un ataque. La tarea de lanzar el ataque sorpresa fue encomendada al rey pagano Saúl y a sus alanos, que formaron el ala derecha del ejército de Estilicón.

No se dispone de muchos detalles de la batalla. Claudio cuenta que la carga inicial de los alanos cogió a los godos por sorpresa, pero el liderazgo fuerte de Alarico impidió el pánico.

Los godos tardaron desplegar, obstaculizados como estaban por la fiesta de Pascua y por la presencia de un gran número de seguidores del campo. Pero Alarico era inquebrantable, y los visigodos se unieron a la lucha. Saúl y sus alanos cargaron una y otra vez, hasta que el rey alano derribado de su silla de montar. Esto desmoralizó a los alanos, que trataron de abandonar el campo, sólo para encontrar su camino a retaguardia cerrado por una legión romana de reserva, que se había situado para reforzar a los alanos e impedir que los visigodos cayeran sobre su flanco ahora expuesto.

Guerreros visigodos siglo IV. A la izquierda Jinete, a la derecha infante

Guerreros visigodos siglo IV. A la izquierda jinete con yelmo tipo spangenhelm, lanza, y hacha. A la derecha infante con yelmo de banda, escudo redondo, hacha, espada y puñall

 

Antes de que los jinetes godos pudieran tener ventaja mientras los alanos se reagrupaban, Estilicón comprometió su infantería romana y foederati en un ataque frontal. Los visigodos se enfrentaron a ellos, pero fueron rechazados y tuvieron que regresar a su campamento. Después de amargos combates en las barricadas, los romanos y sus aliados se abrieron paso al campamento visigodo, haciendo retroceder a los defensores visigodos. Para su crédito, las tropas de Estilicón no se detuvieron en saquearlo, sino que siguieron luchando. Después de una gran matanza en ambos lados, Alarico reunió los infantes supervivientes y bajo la protección de sus jinetes, se retiró hacia el sur hacia la costa de Liguria bajo la cobertura de la noche. En su fuga, los visigodos fueron forzados a abandonar a sus familiares y seguidores, incluida la propia esposa de Alarico, así como los grandes cantidades de botín que habían sido recogidos en Grecia, Iliria, Panonia y el norte de Italia desde su victoria en Andrianópolis.

Las noticias de la victoria recorrieron todo el Imperio Occidental con gran alivio y celebración. Mientras tanto, Alarico se movió a lo largo de la costa de Liguria hacia el este en Etruria para reagrupar sus maltrechos visigodos. Su fuga, y la aparente disposición de Estilicón de dejarle escapar, alimentó rumores sobre la amistad del general romano con Alarico, que más tarde contribuiría a la destrucción de Estilicón.

Segunda invasión de Italia 409

Estilicón, que siempre había tenido la idea de que los visigodos podían algún día ser de utilidad contra el Imperio Oriental, había logrado persuadir a Alarico de entrar al servicio de Honorio y emprender un plan para unir todas las provincias de Iliria bajo el dominio del emperador de Occidente. Antes de que el plan hubiera sido completamente ejecutado, Estilicón cambió de idea, y pensó que sería mejor que fuera pospuesto hasta un momento más conveniente. Alarico hizo ahora su reclamación por la recompensa prometida por sus servicios, y Estilicón presentó sus demandas ante el senado romano. Los senadores se enojaron, pero después de una discusión larga y feroz se concedieron de 4.000 libras de plata anuales.

Campañas de los visigodos en Italia

Campañas de los visigodos en Italia

El 31 de diciembre del año 406, un frío terrible había hecho que el río Rin se helara por completo; las tribus alanas, vándalas y suevas que estaban apostadas al otro lado del río desde el año anterior, aprovecharon la oportunidad para penetrar en la Galia y en poco tiempo los romanos pierden casi toda la provincia.

La situación para el Imperio era crítica y el miedo entre la población se extendió rápidamente. Estilicón, enfrascado en los asuntos de Oriente, no reaccionó, pero si lo hizo Constantino, general de la provincia de Britania, que fue nombrado emperador por sus tropas. Cruzó el canal de la Mancha y se dirigió a detener las invasiones en la Galia.

Alarico viendo la situación se dirigió hacia la provincia de Nórica en el norte de Italia para ofrecerse para luchar contra Constantino e intentar sacar algo para su pueblo. En el año 407 muere Arcadio, emperador de Occidente y Estilicón ve la oportunidad de unificar ambos imperios. Pactó con Alarico y le ordenó que se dirigiese contra Constantino mientras él se desplaza a Oriente a presidir la subida al trono del nuevo emperador.

El sector romanista no le perdonó el nuevo pacto con los visigodos ni su pasividad a la hora de afrontar los graves problemas en Occidente.  Estilicón fue asesinado en agosto de 408 y un sentimiento antibárbaro se extendió por todo el imperio.

Los ministros de Honorio hicieron ahora lo más imprudente que posiblemente hubieran podido hacer. Despidieron a los godos y otros oficiales bárbaros de sus órdenes, y aprobaron una ley que en el futuro no se permitiría a arrianos o paganos entrar al servicio imperial. Sin embargo, la muchedumbre de las ciudades italianas, habiendo sabido que los herejes y los extranjeros estaban ahora en desuso, se levantaron y asesinaron a las esposas e hijos inocentes de los soldados bárbaros, y saquearon sus propiedades. El resultado fue que 30.000 hombres, inflamados por el odio más amargo, abandonaron al mismo tiempo al ejército romano y se unieron a Alarico.

Primer asedio de Roma 409

El puesto de Estilicón fue ocupado por un político de la corte, Olimpo, que tenía que hacer frente a la rebelión de Constantino y a la amenaza de los visigodos en el norte de Italia.

Alarico ofreció retirarse a cambio de una importante suma de dinero pero Olimpo se negó seguramente debido a los profundos sentimientos nacionalistas y antibárbaros que existían en este momento, así que los visigodos continúan con la guerra, atravesaron los Alpes, entraron en Italia en el año 408, la marcha de Alarico sobre el norte de Italia fue un paseo triunfal. Sin encontrar oposición, evitó las ciudades amuralladas y saqueó ciudad tras ciudad hasta llegar cerca de Rávena. Quizás su primera intención fue la de sitiar al emperador en su propia ciudad, estaba protegida por los pantanos, y pensó que no valía la pena intentar capturarla. Tenía un premio mayor a la vista. Marchó a través de la península italiana, ya a principios del año 409 y su ejército acampó cerca de las murallas de Roma, asolando los alrededores.

Alarico era demasiado sagaz para sacrificar la vida de sus soldados tratando de llevar la ciudad por asalto. Sabía que una población de un millón de personas pronto se rendiría por hambre. Hábilmente se dirigió hacia el norte para tomar el puerto de Ostia y de este modo cortar el suministro de grano procedente de África.

Visigodos destrozando una villa romana. Autor Angus McBride

Visigodos destrozando una villa romana. Autor Angus McBride

Tan pronto como los romanos comenzaron a sentir la angustia causada por el sitio, echaron la culpa de sus desgracias a la viuda de Estilicón, que, según ellos, había enviado a Alarico para vengar la muerte de su marido; el senado ordenó que la estrangularan. La escasez de alimentos crecía día a día. Pero aunque muchos miles de personas murieron de hambre, por lo que al fin no había espacio dentro de las paredes para enterrarlos, el senado se negó a pensar en rendirse. Sus esperanzas fueron mantenidas por los mensajeros de Rávena, que lograron entrar en la ciudad a pesar de los godos, y les trajeron la noticia de que el emperador pronto enviaría un ejército para levantar el sitio.

El hambre y el corte de los suministro de agua a la ciudad, empezó a hacer estragos en la ciudad, el pánico se extendió rápidamente y cuando la situación comenzó a ser angustiosa, se envió una delegación para pactar con Alarico, éste dijo que salvaría la ciudad a condición de recibir todo el oro y plata dentro de las murallas, y todos los esclavos extranjeros. ¿Qué nos queda, entonces?, dijo uno de los enviados con asombro. ¡Sus vidas! respondió el conquistador. El senado estimó que las condiciones eran inaceptables.

Alarico delante de las murallas de Roma 409. Los romanos enviaron dos emisarios al caudillo visigodo, en petición de paz, que se avino aceptar si le entregaran las riquezas que poseía la ciudad y quedaran en libertad los esclavos bárbaros. Los enmbajadores exclamaron, entonces ,¿que nos dejas ?. La vida, contesto Alarico. Autor A.D.Huertas.

Alarico delante de las murallas de Roma 409. Los romanos enviaron dos emisarios al caudillo visigodo, en petición de paz, que se avino aceptar si le entregaran las riquezas que poseía la ciudad y quedaran en libertad los esclavos bárbaros. Los enmbajadores exclamaron, entonces ,¿que nos dejas ?. La vida, contesto Alarico. Autor A.D.Huertas.

El senado romano fue cediendo y consintió en fijar un precio definido por su rescate. El contrato era muy curioso. Alarico recibiría 2.500 kilos de oro, 15.000 kilos de plata, 4.000 trajes de seda, 4.000 túnicas teñidas con la costosa púrpura de Tiro y 4.000 libras y 2.000 kilos de pimienta.

 

Segundo asedio de Roma 409

El precio fue pagado, y Alarico trasladó a su vasto ejército a la Toscana. Tuvo cuidado de impedir que sus seguidores cometieran actos de rapiña, y los godos que eran culpables de insultar a los ciudadanos romanos fueron severamente castigados. El ejército godo fue aumentado en número por 40.000 esclavos, que habían huido de sus amos romanos, y por un por un ejército de godos que Ataulfo, cuñado de Alarico, había traído de las orillas del Danubio.

Pero en Roma no se fiaba que las intenciones de Alarico fueran respetadas, y de que más tarde cuando le conviniera volviese a presentarse a Roma con el objeto de intentar asediar la ciudad nuevamente; por lo tanto intentaron reforzar la guarnición romana con nuevas tropas.

Se tiene la referencia de que Honorio reclutó 10.000 jinetes hunos para luchar contra Alarico, pero de momento, 5 legiones comitatenses del ejército de Iliria compuestas por unos cinco a seis mil hombres acudieron para reforzar la ciudad de Roma, pero Alarico se dio cuenta,  y  con una fuerza de 30.000 guerreros suyos los emboscó cerca de Roma destruyéndolos por completo, solo unos pocos cientos pudieron llegar a Roma y dar cuenta de la catástrofe ocurrida.

Para colmo en Roma se enteraron de que una fuerza de 15.000 guerreros hunos y godos acudía al encuentro de Alarico para reforzarle, esta unión sería muy peligrosa para Roma, por lo que decidieron enviar una fuerza para interceptarlos.

Cerca de la ciudad de Pavía lograron encontrar a la fuerza oponente y derrotarla; más de un millar de godos murieron por unas decenas de romanos, por lo que demuestra que entre las fuerzas romanas había algunas buenas unidades de combate.

Alarico todavía no había pensado en alterar el Imperio Occidental. Lo que él y sus visigodos querían era fundar un reino propio bajo la protección romana. Así que, desde su campamento en la Toscana, abrió negociaciones con la corte de Rávena, pidiendo que fuera nombrado jefe de los ejércitos romanos y que se le permitiera establecerse con sus seguidores en lo que hoy son los dominios de Austria. Uno de los ministros de Honorio, llamado Jovio, había accedido realmente a concederle sus demandas; pero el emperador y sus cortesanos, que estaban fuera de peligro en Ravena, se negaron a confirmar el tratado.
Nuevamente en otoño del 409, decidió Alarico decidió presentarse en Roma con objeto de presionar al emperador Honorio, ya que sus nuevas demandas a Roma solo eran satisfechas a medias. El asedio fue más doloroso que el anterior, ya que además de asediar la ciudad impidiendo los abastecimientos de víveres, tomó el puerto de Ostia con las reservas alimenticias acumuladas.

Finalmente consiguió Alarico consiguió que el senado romano declarase que Honorio fuera depuesto, y nombró a Atalo, prefecto de la ciudad, nuevo emperador en su lugar. Atalo, por supuesto, accedió a dar a Alarico el rango militar y los dominios que pedía. La mayoría de las ciudades italianas, cansadas de Honorio, reconocieron con gusto al nuevo emperador, y cuando, acompañado del ejército de Alarico, Atalo se acercó a las puertas de Rávena, los ministros de Honorio ofrecieron en su nombre aceptar una división de la imperio. Atalo rechazó esta propuesta y exigió que Honorio abdicase y se retirase al exilio.

Saqueo de Roma 410

Honorio ya estaba haciendo los preparativos para hacer una escapada secreta a Constantinopla, cuando estalló una disputa entre Alarico y Atalo, que estaba planeando hacerse independiente del rey gótico. Alarico puso fin muy rápidamente a los planes de su emperador títere. Una gran asamblea de godos y romanos fue convocada en una llanura cerca de Rímini, en la que Atalo fue hecho aparecer vestido con la túnica púrpura, y llevando la diadema. Estos signos de soberanía le fueron entonces solemnemente arrebatados, y se proclamó que ahora estaba reducido al rango de ciudadano privado.

Alarico envió la diadema y la túnica de púrpura del emperador depuesto a Honorio, como muestra de su deseo de paz y amistad. Renovó sus propuestas para un tratado, en los mismos términos que había ofrecido anteriormente, y marchando a 5 km de las puertas de Rávena, acamparon allí para esperar una respuesta. Pero un cuerpo de 4.000 soldados veteranos, enviados desde Constantinopla, entraron en la ciudad, y los ministros de Honorio se recuperaron de su pánico. El campamento godo fue atacado inesperadamente por un grupo mandado por un godo llamado Saro y que estaba al servicio de Roma y que además era un enemigo personal  de Alarico, el ataque sorpresa causó daños en su campamento, y Alarico pensó que el ataque había sido ordenado por el emperador Honorio y decidió romper las negociaciones y marchar nuevamente sobre Roma.

Era verano del año 410 cuando Alarico se presentó por tercera vez ante la ciudad; la misma y sus habitantes no estaban preparados para realizar grandes esfuerzos, debido al sufrimiento de los dos asedios soportados anteriormente.

Fue en este tercer y definitivo asedio, cuando desde dentro de la ciudad abrieron la Puerta Salaria (una de las 12 que tenía la ciudad) permitiendo la entrada a los visigodos.

Visigodos saqueando Roma 410

Visigodos saqueando Roma 410

 

Visigodos saqueando Roma año 410

Visigodos saqueando Roma año 410

Era la primera en 800 años que un ejército extranjero ponía los pies en la ciudad de Roma, Alarico consintió el saqueo que duró 3 días, pero ordenó que no se matase a nadie que no llevase en armas, incluso soldados desarmados, y que se respetasen las iglesias. La verdad es que la brutalidad de los visigodos se puso de manifiesto, se cometieron asesinatos, torturas y violaciones, muchos fueron maltratados para que confesasen donde escondían las riquezas. Miles de personas fueron vendidas como esclavos.

Saqueo de Roma por Alarico año 410. Autor según Pierre Joubert

Saqueo de Roma por Alarico año 410. Autor según Pierre Joubert

Aunque Roma no tenía ya la importancia de épocas pasadas, seguía siendo el símbolo del Imperio y su caída conmovió al mundo de aquella época.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-10-16. Última modificacion 2018-10-15.
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