Edad Media Las cruzadas Reconquista musulmana de Palestina

Antecedentes

Al-Nasir Ṣalaḥ ad-Din Yusuf ibn Ayyub más conocido como Ṣalaḥ ad-Din o Saladino, era un kurdo nacido en Tikrit, actual Irak, era de religión chiita. Inició su carrera militar junto a su padre Ayyub y su tío Sirkuh, que servían a Nur al-Din, uno de los más importantes jefes militares de Siria al servicio del sultán Nair al Din que era el campeón del Islam.

Egipto estaba en un periodo de inestabilidad. En los momentos finales del Califato Fatimí el país estaba en crisis, amenazado por los cruzados que habían ocupado Ascalón y amenazaban la frontera aliados con los bizantinos, así como en guerra civil por los diversos aspirantes al cargo de visir. En 1.163, el visir del califa fatimí de Egipto, Shawar, había sido expulsado del país por su rival Dirgham. Pidió ayuda al sultán de Siria. Éste repuso a Shawar en su puesto, pero pidió que se retirase el ejército, pero recibió una negativa ante el deseo del sultán sirio de que sus tropas permanecieran en el país. Shawar buscó entonces el apoyo del rey de Jerusalén, Amalarico I.

Entre 1.164 y 1.169 el sultán de Siria Nur al-Din, mandó tres expediciones para ayudar Dirham para hacer frente los ataques de Shawar y los cruzados cristianos establecidos en Palestina. En 1.169, Saladino fue nombrado comandante en jefe del ejército sirio y visir de Egipto. Aunque nominalmente sujeto a la autoridad del califa fatimí de El Cairo, Saladino trató Egipto como base de poder ayubí, confiando sobre todo en su familia kurda y sus seguidores. Una vez revitalizada la economía de Egipto y reorganizada su fuerza terrestre y naval, Saladino repelió a los cruzados y dirigió la ofensiva contra ellos.

En 1.160 Reinaldo de Châtillón lanzó una expedición contra el valle del río Éufrates para robar ganado a los musulmanes, pero a su regreso con un numeroso botín, fue apresado por un contingente musulmán y encarcelado. Reinaldo pasará 16 años en una insalubre prisión en Alepo, Siria. Allí lo pasaría muy mal, pero conseguió sobrevivir.

En septiembre de 1.171 suprimió al disidente régimen fatimí, reunificando Egipto bajo el califato ortodoxo abasí, pero su reticencia a cooperar con Nur al-Din frente a los cruzados le llevó al borde de la guerra con su antiguo señor.

Tras la muerte de Nur al-Din en 1.174, Saladino expandió su poder a Siria y al norte de Mesopotamia, principalmente a expensas de sus rivales musulmanes. Después de la rendición de Damasco (1.174). Aladino ya se consideraba con fuerza para atacar a los cruzados.

Batalla de Montsigard (1.177)

En 1.177 cruzó la frontera egipcia, bordeó Ascalón y se dirigió contra Jerusalén. El 25 de noviembre su ejército fue sorprendido un desfiladero cerca de Ramala, Saladino, que comandaba un ejército de 27.000 hombres según Guillermo de Tiro. Empezó la invasión sobre los campos creyendo atacar a un país sin defensores. Pero el joven rey Balduino IV (el rey Leproso) reunió a todos los caballeros que le quedaban y se llevó la Vera Cruz. Primero que hicieron fue refugiarse en Ascalón.

Batalla de Montgisard 1177. Baulduino IV (El Leproso) reuniendo sus huestes para la batalla. Autor Sebastian Giacobino

El rey de Jerusalén llevaba consigo 375 caballeros, de los cuales 80 eran templarios bajo las órdenes del maestre Eudes de Saint Amand, Reinaldo de Châtillon y Jocelín III de Courtenay, tío del rey; los hermanos Íbelin, Reinaldo de Sidón y Aubert, obispo de Belén, que llevaba la Vera Cruz. La infantería fue reclutada a toda prisa, incluyendo a los burgueses, y era más numerosa que la caballería, pero no superaba los 4.000 hombres.

El caudillo musulmán se limitó a dejar una pequeña guarnición frente a Ascalón y prosiguió su marcha rumbo a Jerusalén, capturando en el camino Ramala y asediando Arsuf. Más grave aún, autorizó a sus tropas a dispersarse para saquear la comarca a discreción, con la consecuente merma de la disciplina: jamás se cruzó por la mente de Saladino la posibilidad de que el rey leproso arriesgara una salida desde Ascalón.

Las fuerzas cristianas marcharon a toda velocidad rumbo al norte, siguiendo la costa hasta llegar a Ibelin y girando allí a la derecha, en el desesperado afán de interceptar el avance enemigo rumbo a Jerusalén.

Batalla de Montgisard 25 de noviembre de 1177 entre musulmanes al mando de Saladino y cristianos bajo las órdenes del rey Leproso, Balduino IV de Jerusalén. Autor Sebastian Giacobino

Batalla de Montgisard 1177. Autor Zvonimir Grbasic para Medieval Warfare

El ejército cristiano atacó por retaguardia al musulmán, era el 25 de noviembre de 1.177. El grueso del ejército de Saladino atravesaba un barranco en las cercanías del castillo de Montgisard, al sudeste de Ramala, cuando un retumbar de cascos procedente del norte llamó la atención de algunos soldados. Sin embargo, ya era demasiado tarde: poco después el ejército cristiano irrumpía de la nada para abalanzarse con furia sobre las desprevenidas tropas enemigas, produciendo una gran confusión en las filas del ejército de Saladino, quien se salvó de milagro gracias a la abnegación de los mamelucos de su guardia personal, que murieron casi todos alrededor de él. Dicen las crónicas: “El joven rey, atacado por la lepra, superó todos los obstáculos y luchó con un gran valor, lo que dio también valor a sus hombres.”

Batalla de Montgisard, 1177. Autor Charles Philippe Larivière

El ejército de Saladino huyó en desbandada hacia Egipto, con enormes pérdidas, mientras que las tropas cristianas eran recibidas triunfalmente en Jerusalén, Saladino escapó huyendo en un camello.

Egipto disponía de amplios recursos y 1.180 regresó, pero no hubo ninguna victoria decisiva, ambos bandos se cansaron del continuo forcejeo y decidieron pactar una tregua de dos años.

Batalla de Seforia o de las Fuente del Berro (Cresson) 1.187

Mientras Saladino estaba en Mosul, Reinaldo de Chatillón aprovechó la oportunidad, para hacer una incursión por el Mar Rojo musulmán y apoderarse de cuanto transportaban los mercaderes para esa ruta. Por otra parte proyectaba la locura de destruir la tumba del profeta en Medina y la Kaaba de la Meca. Mandó construir una escuadra de galeras en las orillas del mar Muerto, transportarlas por piezas hasta el golfo de Akaba, donde las montó. Puso sitio a Aila, y envió las galeras para saquear el puerto de Aidab en la costa Nubiaq y a continuación los puertos de Medina y de La Meca. El hermano de Saladino Malik al-Adil que era gobernador de Egipto, se hizo a la mar y destruyó a la escuadra atacante, Reinaldo por desgracia consiguió escapar. Esta incursión causó consternación en el mundo musulmán.

Al año siguiente 1.187 Raimundo de Chatillón jefe de los templarios, asaltó una caravana que se dirigía a la Meca, Saladino dio por concluida la tregua.

Saladino movilizó entonces a sus tropas de Siria, juró la muerte de Reinaldo y se puso en camino el 18 de marzo de 1.187, asolando de paso las regiones que atravesó, como Galilea.

Movimientos musulmanes para la captura de Palestina 1.187. Autor David Nicolle para Osprey

Saladino obtuvo la autorización de Raimundo de Trípoli para atravesar Galilea, Raimundo de Trípoli era respetado por Saladino, y porque en el mundo islámico a Raimundo se le conocía porque era un hombre de palabra, cumplía lo que decía, Saladino pidió permiso para pasar con un contingente de sus tropas por las tierras del conde Raimundo. Este contingente de 7.000 jinetes principalmente mamelucos mandados por Al-Afdal hijo de Saladino, empezó su marcha. Al mismo tiempo, el 30 de abril de 1.187, una delegación de reconciliación enviada por el rey de Jerusalén fue al encuentro de Raimundo de Trípoli para negociar. Dicha delegación estaba formada por el arzobispo Joscio de Tiro, Balián de Ibelin, Reinaldo de Sidón, Gerardo de Ridefort, maestre del Temple, y Roger de Moulins, maestre de los Hospitalarios. Ambas fuerzas se encontraron cerca de Seforia en un momento en que sólo estaban presentes los dos maestres de los Templarios y de los Hospitalarios.

Pese a los consejos de Roger de Moulins y de los que había dado Raimundo de Trípoli, que sugerían refugiarse en una fortaleza –el segundo había recibido de Saladino garantías de que durante su incursión por la Baja Galilea no atacaría las fortalezas donde se hubiesen refugiado los habitantes, Gerardo de Ridefort cabalgó hasta Nazaret, convocó a todos los templarios que encontró, y con 150 hombres, 90 de ellos templarios, incluidos el mariscal del Temple y el maestre del Hospital, se lanzó al choque contra la caballería enemiga adversaria mientras éstos estaban abrevando sus caballos en la Fuente de Berro. Los templarios, que salían desde una elevación, tenían la ventaja del terreno y de la sorpresa.

Batalla de Seforia o de la Fuente del Berro (Cresson) 1.177

El desastre fue evidente, y cuando Balián, que se había separado del grupo para visitar Samaria, alcanzó el campo de batalla no halló más que cuerpos decapitados. Sólo Ridefort y otros dos caballeros lograron salvarse, aunque, eso sí, infringiendo los templarios fuertes bajas a los sarracenos.

Batalla de Seforia o de la fuente del Berro, 1 de mayo de 1187. Secuelas de la batalla. Autor Wayne Reynolds

Raimundo de Trípoli, al ver pasar bajo los muros de su ciudad, Tiberíades, a las tropas de Saladino con las cabezas de los cristianos en las puntas de sus lanzas, hizo de inmediato las paces con Guido de Lusignan. Roto el pacto con Raimundo de Trípoli, Saladino puso sitio a Tiberíades, de la que tomó la ciudad baja mientras Eschiva, esposa de Raimundo de Trípoli se atrincheraba en la ciudadela.

Batalla de Hattin o de los Cuernos de Hattin (1.187)

Eschiva desde la ciudadela envió mensajeros pidiendo ayuda al rey Guido y a su esposo, Raimundo, conde de Tiro. Saladino permitió que los mensajeros atravesaran sus líneas, porque nada deseaba más que atraer a los cruzados a una batalla que esperaba decisiva, como así sería.

Mientras tanto Saladino cegó todos los pozos de la zona, dejando solo los que él utilizaba.

Batalla de Hattin 1.187. Movimientos previos a la batalla

Durante el consejo real, Raimundo se inclinó por dejar caer Tiberíades a pesar de encontrarse allí su esposa porque intuía el plan de Saladino. El rey y los barones del consejo real, estuvieron de acuerdo con él. Esperarían a Saladino en lugar de ir a su encuentro. Pero Gerard, lleno de ira, quería borrar el fracaso de Seforia y gracias a la debilidad del rey, consiguió su permiso para atacar.

El ejército cristiano se reunió en Seforia, un lugar del interior de Galilea, a unos 40 kilómetros de Tiberíades, donde según la tradición nació la Virgen María. Seforia estaba lleno de huertas, había agua y comida en abundancia para alimentar al contingente de unos 20.000 hombres.

Así, el día 3 de mayo, al alba, el rey hizo levantar el campamento y mandó a su ejército hacia Tiberíades. Sus fuerzas consistían en 2.200 caballeros montados, 500 turcopolos (jinetes arqueros armados a la turca) y 15.000 infantes que fueron sistemáticamente acosados durante su marcha por 6.500 jinetes ligeros sarracenos, sufriendo importantes bajas en las emboscadas que el ejército de Saladino les puso en su camino. A este acoso hubo de unírsele las inclemencias ambientales y las deserciones que debilitaron ostensiblemente el ejército cristiano. A pesar de que durante aquella marcha, unidades de caballeros cruzados de diversas órdenes fueron uniéndose.

Batalla de Hattin 3 de julio. Ayubies flanquando al ejercito cruzado. Autor Angus McBride

El camino duró toda la jornada del 3 de julio y fue espantoso. El calor era asfixiante, las fuentes estaban secas y sufrían el hostigamiento de la caballería ligera de Saladino en guerrilla, aunque eso fuera lo menos grave. Los caballos comenzaron a flaquear y algunos murieron, los caballeros aguantaban más que los animales y echaron pie a tierra, aunque avanzar a pie con sus pesados equipos les agotaba.

Guy de Lusignan se dio cuenta de su error y estuvo de acuerdo con Raimundo de Trípoli para dar un rodeo hacía el pueblo de Hattin, donde se encontraba un pozo de agua. Pero Saladino había previsto la maniobra y había situado sus tropas para cortarles el paso.

Batalla de Hattin 1187. Caballería ayubí acosando los flancos de la formación cristiana

El rey decidió entonces establecer un campamento para pasar la noche en esta meseta. Agotadas las reservas de agua, los hombres optaron por dormir con todos sus atavíos, por miedo a verse sorprendidos en su sueño por los enemigos. A algunos cientos de metros percibían las risas y los cantos de los musulmanes, a quienes no faltaba nada. Las condiciones en el campamento musulmán eran muy diferentes: esa misma noche Saladino trajo el resto de sus tropas desde Cafarsset, que seguramente incluían también a la infantería; 400 cargas de flechas fueron distribuidas al haber gastado las tropas la mayor parte de sus dotaciones iniciales, 70 camellos con más cargamentos de flechas de reserva fueron preparados para ser enviados, donde fuera necesario, al día siguiente.

Mientras que los cristianos gemían de sed, el ejército musulmán disponía de una caravana de camellos para transportar pellejos llenos de agua desde el llago Tiberiades suministrando agua a las fuerzas. También disponían del único pozo que estaba en el pueblo de Hattin.

La moral era, naturalmente, elevada. Los hombres de Saladino también reunieron leña de las colinas cercanas, que en esa época del año estaban probablemente llenas de cardos secos, y la apilaron a barlovento del campamento cristiano para ser encendida a la mañana siguiente. Según parece también fueron colocados montones de leña a lo largo del eje de marcha previsto de los cristianos.

Batalla de hattín, amanecer del 4 de julio de 1187, muestra a un ejército cristiano sediento y agotado, contemplando a lo lejos las deseadas aguas del lago Tiberiades, inaccesibles porque el numéricamente superior ejército sarraceno se interpone entre ellos y el lago… La batalla todavía no ha comenzado, pero los cristianos muestran la desesperación en sus rostros, conscientes de que el ejército está perdido, y con él la Verdadera Cruz y el Reino de Jerusalén. Autor Gary Embleton

A la mañana siguiente el ejército reanudó su marcha: tenían que alcanzar el pozo de agua. Las tres columnas se desplegaron entre dos colinas volcánicas, los llamados Cuernos de Hattin.

Avanzó primero Raimundo de Tripoli, seguido de Guido de Lusignan y a retaguardia Balian de Ibelín, situaron la caballería en el centro protegida por los flancos y la retaguardia por la infantería con el fin de protegerles de los arqueros a caballo. La caballería musulmana les seguían acosando y los cuerpos de batalla se separaron. Pero las tropas de Saladino prendieron fuego a las hierbas secas, asfixiando a los francos con el humo.

Batalla de Hattín o de los Cuernos de Hattín 1187. Despliegue de fuerzas el 4 de julio

 

Batalla de Hattin madrugada-mañana del 4 de julio de 1.187. Autor David Nicole

Saladino se tomó su tiempo. Prosiguió sus ataques de acoso y no parecía tener prisa por lanzarse al asalto final. Para el rey latino de Jerusalén, no había más que una salida para abrir la vía hacia Hattin: atravesar la barrera enemiga.

A medio día, la vanguardia cruzada había llegado a las estribaciones de los cuernos de Hattín, Cgido ordenó a Raimundo de Trípoli cargar con sus caballeros. Taqi al-Din, sobrino de Saladino, al mando de esa barrera que cerraba el paso entre los dos cuernos, abrió la formación para permitir el paso de la caballería, pero lo cerró inmediatamente después, Los hombres de Taqi al-Din regresaron rapidamente a sus posiciones de la cima del camino, haciendo imposible que Raimundo pudiera volver a la carga en el estrecho y pendiente sendero. Al verse incapaces de ir en ayuda de su camarada, Raimundo no tenia otra alternativa que continuar su marcha a través de los campos pasando de largo los Cuernos de Hattin y Wadi Hamman hasta el lago Tiberiades, donde decidio no reunirse con su mujer en la trampa de Tiberiades, continuando cabalgando al norte hacia Tiro.

Batalla de Hattin 1187. Raimundo de Tripoli atravesando las líneas musulmanas. Autor Christian Jégou

En el resto de la vanguardia, la confusion entre las filas cristianas estaba empeorando y la mayor parte de la infanteria huyó en tropel hacia los Cuernos de Hattin, donde establecieron una posicion en el Cuerno Norte. Posiblemente la infanteria cristiana se dirigió al noreste para apoyar la carga de Raimundo o simplemente intentando seguirle con la esperanza de escapar, pero una vez que la senda de Hattin quedo cerrada de nuevo, se dirigieron hacia el Cuerno Norte, mas pequeno pero tambien mas proximo. Cuando escalaron el Cuerno, se encontraron detrás con un precipicio, quedando atrapados entre éste y las tropas musulmanas.

Mientras, la caballería de Saladino estaba cargando contra los otros dos cuerpos, el rey vio entonces la posición estratégica, del Cuerno Sur de Hattin refugiándose en esa altura, donde instalaron la tienda real, de color rojo vivo y visible desde gran distancia.

Batalla de Hattin mañana-mediodía del 4 de julio de 1.187. Autor David Nicole

Batalla de Hattin, los musulmanes rodean los cuernos. La colina norte a la izquierda, donde algunos infantes intentaron defenderse; los caballeros restantes tras la partida de Raimundo de Trípoli montan la tienda del Rey en el cuerno sur, donde darán la última batalla. Autor Peter Dennis

La Vera Cruz fue capturada, aunque solo se sabe que fue tomada por la division de Taqi al-Din. Algunas fuentes indican que este efectuó un fiero ataque despues de que dejara escapar al conde Raimundo y que el obispo de Acre, que transportaba la Cruz fue muerto, siendo la sagrada reliquia tomada por el obispo de Lidde antes de que cayera en las manos de Taqi al-Din. Otras fuentes señialan que el obispo de Lidde llevo la Santa Cruz al Cuerno sur don de fue finalmente capturada durante una de las ultimas cargas de las tropas de Taqi al-Din. Sucediera cuando sucediera, el efecto moral de la perdida de esta reliquia debió de haber sido devastador.

Batalla de Hattin, los musulmanes capturan la Vera Cruz. Autor Igos Dzis

Los infantes de la vanguardia escalaron el cuerno norte para evitar la barrera, pero se encontraron entre un precipicio y las tropas musulmanas. Muchos de ellos murieron arrojados al vacío y otros se rindieron. Mientras, la caballería de Saladino estaba cargado los otros dos cuerpos, el rey vio entonces la posición estratégica, del cuerno sur de Hattin refugiándose en esa altura.

Seguidamente los musulmanes atacaron el Cuerno Norte de Hattin por todos los lados. Las laderas eran demasiado escarpadas para la caballería. La infantería musulmana atacó a los soldados cristianos de a pie a primera hora de la tarde y tras una dura batalla los cristianos que no habian muerto o se habían arrojado por el precipicio se rindieron.

Mientras la infantería musulmana conquistaba el Cuerno Norte, el Cuerno Sur era vigilado por la caballeria musulmana mandada por Taqi al-Din, los caballeros cruzados que aún tenian caballos se reagruparon probablemente en esa pequeña llanura efectuaron dos vigorosas contracargas, una de las cuales consiguió llegar casi hasta don de se encontraba el mismo Saladino. Quizás aún albergaran la esperanza de matar al sultan y robar la victoria en el mismo momento de la derrota.

Un gran numero de caballeros de la retaguardia latina, entre los que se encontraba su jefe, Balian de Ibelin, consiguieron escapar ya cerca del final de la batalla.

Una vez tomado el Cuerno Norte, dirigió todos sus esfuerzos para tomar el Cuerno Sur, Saladino lanzó el último asalto para apoderarse de la tienda roja del rey.

Batalla de Hattin tarde del 4 de Julio de 1.187. Autor David Nicole

La noche del 4 de julio todo había acabado. Guido de Lusignan fue hecho prisionero, al igual que Reinaldo de Châtillon, el peor enemigo de Saladino. En su propia tienda y tal y como Saladino había prometido, le cortó la cabeza a Reinaldo de Châtillon con sus propias manos; ejecución no habitual, pues prefería utilizar a los prisioneros como moneda de cambio. Esta excepción se justificó por las masacres y asaltos que había cometido Reinaldo contra la población y las caravanas, tanto de cristianos como de musulmanes, en una de las cuales se dice viajaba la hermana de Saladino, motivo por la cual Saladino había jurado matarlo con sus manos.

Batalla de Hattín. Saladino y Guido de Lusignan despues de la batalla.  Autor Said Tahsine

Todos los turcopolos capturados fueron probablemente, como renegados de la fe musulmana, matados en el campo de batalla. El resto de los prisioneros llego el 6 de julio a Damasco donde Saladino tomo una decision que ha sido considerada como una mancha en su historial humanitario: todos los templarios y hospitalarios cautivos tuvieron que elegir entre convertirse al islam o ser ejecutados. La conversion bajo amenaza de muerte es contraria a la ley musulmana, por lo que 230 de ellos fueron matados. Algunos otros caballeros y jefes fueron rescatados con dinero y muchos de los soldados de infantería pasaron a ser esclavos. Seguramente unos 3.000 hombres del ejercito cruzado consiguieron escapar de la batalla de Hattin huyendo a los castillos y ciudades fortificadas proximos. Los muertos musulmanes fueron enterrados con honor en un lugar que se desconoce.

Caída del Palestina

Tras su victoria en Hattin, Saladino ocupó el norte del Reino de Jerusalén, conquistando Galilea y Samaria sin demasiada dificultad, dado que la mayoría de las fuerzas militares cristianas habían sido eliminadas o capturadas en Hattin.

El 7 de julio, Saladino envio a Taqi al Din a capturar Acre que , contrariamente a 10 que se esperaba, resistio. El mismo Saladino llego hasta sus murallas el dia 8, pero mientras los musulmanes preparaban su asalto, llegaron los enviados de la ciudad para discutir los terminos de la entrega. Estos fueron acordados enseguida, aunque se produjeron disturbios entre los ciudadanos al enterarse de la noticia. Saladino invito a los mercaderes occidentales y a la elite feudal a permanecer alli bajo su gobierno, aunque pocos o ninguno de sus habitantes aceptaron. La caida de Acre tambien puso en libertad al hermano del emperador bizantino que habia sido retenido por los latinos, Saladino Ie envio enseguida a casa, afianzando de este modo sus ya buenas relaciones con Bizancio.

Mientras tanto, AI Adil habia recibido la orden de invadir el sur de Palestina con el ejercito egipcio que, en un rápido avance, habia capturado el poderoso castillo de Mirabel (Majdalyabah) . La conquista de Acre habia alterado tambien la situacion naval, proporcionando a la flota egipcia una base en la costa palestina, una flota de diez galeras fue enviada inmediatamente desde AIejandria. Saladino, entonces, dividio a sus fuerzas en varias secciones al no haber ningun ejercito de campana enemigo al que temer, enviandoles a recorrer las diferentes provincias de lo que habia sido el Reino Latino de Jerusalen. En muchas de estas zonas, los campesinos musulmanes nativos y los judios se alzaronn, confinando a sus señores latinos y colonos occidentales en los diseminados castillos hasta que llegaron las tropas de Saladino.

La importancia del botin y el numero de prisioneros hechos fueron extraordinarios, sin mencionar los 4.000 esclavos musulmanes que fueron puestos en libertad solamente en Acre. Al final de la campaña mas de 20.000 musulmanes habian sido liberados mientras que, en contraposicion, los hombres de Saladino hicieron mas de 100.000 prisioneros latinos.

Sin embargo, ya se estaba comenzando a producir problemas. Taqi al-Din habia intentado capturar Tiro, aunque sin conseguirlo, los que habían escapado de Hattin, se dirigieron allí, así como refugiados de la zona. Allí fue informado de que su gran castillo de Belfort (AI Shaqif Arnun) aun resistia. A pesar de todo parece ser que Reinaldo abrio negociaciones para una entrega pacifica, mientras que Taqi al-Din continuaba hacia el interior para asediar el extraordinariamente fuerte castillo de Toron (Tibnin). Tras salir de Acre el 17 de julio, Saladino dirigio una campana fulgurante por la costa de lo que hoy es el Libano antes de regresar a Tiro que fue sometido a un asedio. Tiro estaba mandada por el marqués Conrado de Montferrato. Saladino dejó frente a Tiro unas fuerzas, y marchó hacia el sur, con el objetivo de conquistar Ascalón, plaza vital para la defensa de Egipto.

El ejercito egipcio de al-Adil estaba ya operando en esa zona y habia tomado Jaffa en julio, principal salida de Jerusalen al mar. Cuando el sultan se reunio con al-Adil el 23 de agosto, el Reino de Jerusalen habia quedado reducido a Gaza y algunos otros castillos aislados en el sur, Ascalon, Tiro, Safad y quizás aun Belfort en el norte. La clave del sur de Palestina seguia siendo Ascalon (Asqalan), la llegada de la flota egipcia al mando Husam al-Din Lulu para bloquear la ciudad, selló su destino.

El asedio de Ascalon comenzo el 25 de agosto y al dia siguiente los musulmanes ya habian tomado los alrededores. El asedio sin embargo no fue facil y costo a Saladino las vidas de dos de sus mejores amirs. Finalmente las negociaciones comenzaron, y el 5 de septiembre, y Ascalon aceptó las mismas generosas condiciones que Acre, la guarnicion y sus familias serían escoltadas hasta Egipto donde recibieron alojamiento decente hasta su repatriacion a Europa. Ese mismo dia llegó al campamento del vencedor una delegación de Jerusalen aunque no traia ningun ofrecimiento de rendicion.

Los demas castillos cruzados y ciudades del sur de Palestina fueron cayendo uno trás otro. Saladino llegó a Jerusalen, el 20 de septiembre.

Caida de la ciudad de Jerusalén

A pesar de los desastres sufridos por el Reino de Jerusalen, la guarnicion cristiana aun tenia muchos efectivos para combatir y recorrieron la region en busca de suministros antes de que llegara Saladino. El patriarca Heraclio estaba al cargo de la ciudad pero no era un soldado y ademas un eclipse de sol habia aumentado la sensación de que se iba a producir un inminente desastre, pero en ese momenta llegó Balian de Ibelin, que habia estado en Tiro, donde Saladino Ie concedio un salvoconducto para sacar a su familia de Jerusalen. Al llegar a la ciudad santa, Balian fue rodeado por la gente de la ciudad que le pidió que tomara el mando de la defensa de la ciudad y Heraclio incluso le absolvio de su promesa a Saladino. Desgarrado entre su honor y su deber religioso, Balian escribio una carta al sultan explicandole que no tenia mas remedio que tomar el mando y luchar contra el hombre que le habia concedido un salvoconducto. Según parece, Saladino acepto esta postura del hombre al que habia considerado como a un amigo, aunque fuera un enemigo. Balian, por tanto, reorganizó las defensas de la ciudad con su tipica eficiencia y las iglesias fueron despojadas de sus tesoros para pagar a los combatientes.

Jerusalen estaba llena de refugiados deseosos de combatir, aunque habia pocos soldados adiestrados.

Saladino nada más llegar a Jerusalén, estudió con sus ingenieros las murallas mientras el ejercito establecía el campamento. Al amanecer del dia siguiente, las tropas de Saladino atacaron la esquina noroeste de la ciudad entre Bab Yafa (Puerta de David) y Bab Dimashq (Puerta de San Esteban). Los mangoneles de diferentes tamaños comenzaron a bombardear, mientras las maquinas cristianas respondían. Los defensores combatieron con valor e incluso realizaron algunas salidas dañando las maquinas de asedio de Saladino y obligando a sus tropas a retroceder a sus protegidos campamentos.

AIgunas partes de las murallas resultaron dañadas, pero sin hacer una brecha. Durante cinco dias continuaron los combates. Las perdidas sarracenas eran grandes.

El 25 de septiembre Saladino se dio cuenta de que sus hombres no se abririan camino por las murallas del oeste por lo que el ataque fue cancelado. Los mangoneles fueron desmontados, para su traslado, y algunos campamentos fueron recogidos. Durante cierto tiempo los defensores pensaron que el asedio habia terminado, sin embargo, el dia siguiente, 26 de septiembre, los sarracenos reaparecieron al norte de Jerusalen lo que cogio a las defensas de la ciudad desprevenidas. Los musulmanes rapidamente establecieron una nueva posicion de asedio desde la que atacaron las murallas del lado norte, asi como el sector tambien norte de la muralla este. Su principal esfuerzo se centro al este de Bab Dimashq, un sector notoriamente debil de las defensas, aunque parte del cual tenia una doble muralla que al parecer se extendia hacia el este hasta mas allá de la Bab Sahirah (Puerta de Herodes) y donde tambien existia un pequeno postigo en el trecho nororiental de las murallas a traves del cual podia efectuarse una salida, aunque era dificil de utilizar debido ala doble muralla.

Segun se relata, hasta 40 mangoneles fueron montados, al menos uno de ellos era probablemente el nuevo y potente modelo trebuchete de contrapeso. También escabaron un tunel en dos dias, tenía 30 metros de largo y estaba sujeto por puntales de madera que, al ser incendiados, hicieron caer una amplia parte de la muralla el 29 de septiembre. Para cerrar las posibles salidas por la Puerta de Bab Dimashq, Saladino mantuvo preparada una gran fuerza de caballeria pesada.

Los defensores realizaron una desesperada con todos los hombres de Jerusalen que tenian caballos a traves de Bab Ariha (Puerta de Jehosaphat), quizas tuvieran la esperanza de poder cruzar el valle y atacar el cuartel general de Saladino situado en el monte de los Olivos al otro lade del valle, o quizá intentaran seguir una estrecha senda que transcurre por debajo de la muralla y rodear la torre Laqlaq para sorprender a los musulmanes en su flanco. En todo caso este intento fue aplastado por la caballeria de Saladino.

Contando con aproximadamente 60.000 personas dentro de las murallas, refugiados y habitantes latinos, sirio-jacobitas y cristianos ortodoxos, defendieron la brecha recien abierta durante una sola noche, pero a costa de muchas bajas, mucha gente se negó a ir de nuevo a la brecha a pesar de la promesa de una gran cantidad de dinero.

El 30 de septiembre Balian de Ibelin, al ser amigo personal del sultan, fue enviado al campo sarraceno donde Saladino. Las negociaciones de Balian fueron duras aunque no duraron mucho tiempo; por dos veces le fue negada la audiencia mientras que otro intento efectuado por las tropas de Saladino para tomar la brecha fue rechazado. Al dia siguiente Balian regresó al campamento de Saladino. Balian amenazó con que, si era necesario, la guarnición mataria a sus propias familias, sus propios animales, los 5.000 prisioneros sarracenos que aun estaban en sus manos, destruirian sus tesoros, demolerian laCupula de la Roca y la mezquita al-Aqsa y marcharian a continuación para enfrentarse a las tropas de Saladino, muriendo combatiendo.

Finalmente se se acordó una rendici6n pacifica el 2 de octubre. Los cristianos no latinos podrian quedarse, pero los cruzados invasores deberian marcharse.

Saladino entrando en Jerusalén el 2 de octubre de 1187. Balián de Ibelin entrega la ciudad

Cada hombre tendria que pagar 10 dinares, 5 por cada mujer y 1 por cada niñoo. Una suma a bulto de 30.000 bezants se pagaria por los 7.000 pobres que no pudieran pagar sus propios rescates. Saladino pidió 40 dias para reunir ese dinero. Cuando pasaron los 40 dias, aun quedaban atrapados muchos pobres sin medios para pagar su libertad, mientras que los ricos cristianos se afanaban carretera abajo camino de la costa cargados con todos los objetos de valor que podian transportar, el mismo Saladino pagó el rescate de muchos pobres.

Los habitantes abandonaron Jerusalén en tres columnas; los templarios y hospitalarios llevaron a las dos primeras, la tercera la lederaron Balián y el Patriarca. Se permitió a Balián reunirse con su esposa y su familia en Trípoli. Se permitió a Heraclio evacuar varios tesoros de iglesias y relicarios. Algunos de los refugiados se dirigieron primero a Trípoli, donde se les negó la entrada y fueron despojados de las posesiones que habían tomado con ellos en Jerusalén. Muchos de ellos fueron a Antioquía, Cilicia, y a Bizancio. Otros marcharon a Egipto, y se les permitió embarcar en buques italianos que partieron para Europa.

Algunas de las damas mas importantes del reino se encontraban tambien en la ciudad. La esposa del rey Guido, Sibila, fue llevada a ver a su marido que se encontraba prisionero en la ciudadela de Neapolis (Nablus) y a lady Estefania, viuda de Reinaldo de Chatillon, le fue devuelto su hijo que habia sido capturado en Hattin, en correspondencia por haber ordenado a las guarniciones de Krak y Montreal que se rindieran.

Cuando estas se negaron a ello, la dama devolvió su hijo a Saladino, el cual quedó sorprendido por tan honorable gesto y devolvió al joven dejandole marchar de nuevo. El 9 de octubre de 1187 Saladino, junto con otras importantes personalidades religiosas, entró en Jerusalen para realizar su “salat” (oraciones) en la restaurada mezquita al-Aqsa. Saladino permitió peregrinaciones cristianas a Jerusalén, y permitió que la Iglesia del Santo Sepulcro permaneciera en manos cristianas.

La caida de Jerusalen no significó el fin de la lucha. Mas al sur, los castillos de Montreal y Krak no caerian hasta 1.188 y 1.189 respectivamente.

Asedio de Tiro

Saladino estaba decidido a reanudar el asedio de Tiro y regresó a esa zona con una pequena fuerza el 12 de noviembre; el resto de su ejercito llego para efectuar el asalto a la ciudad trece dias después. Fue un duro combate. Los atacantes utilizaron ante el enemigo tantas maquinas de asedio como pudieron reunir. El istmo era estrecho, y los buques cristianos, llenos de arqueros, ballesteros y maquinas lanzadoras de piedras, estaban anclados a ambos lados desde donde disparaban a los flancos sarracenos. Los ataques fracasaron y el asedio se hizo interminable, siendo interrumpido solamente por ataques ocasionales de los musulmanes y por frecuentes salidas de los defensores, entre los que destaco un caballero español vestido de verde y con un par de cuernos de ciervo en el casco que incluso se gano los elogios del mismo Saladino.

Ya estaba claro que solo mediante el control del mar podia tomarse Tiro, para lo cual una flota de 10 galeras y un numero desconocido de barcos de apoyo fueron enviados, desde Acre, al mando de Abd al Salam al Maghribi, un experto marinero norteafricano. Esta operacion era muy arriesgada a causa de las tormentas del invierno (la estacion de navegacion del Mediterraneo transcurría normalmente desde primeros de abril a finales de octubre), sin embargo, las flotas musulmanas obligaron a las galeras cristianas a replegarse al puerto. Mientras tanto llego el invierno, y el campamento de los asaltantes se transformo en un mar de lodo y nieve sucia al mismo tiempo que la enfermedad se extendia por doquier.

Poco despues se producia el desastre en el mar; una escuadra sarracena de cinco galeras que se habia mantenido vigilante durante la noche del 29 al 30 de diciembre, bajo la guardia con la llegada del amanecer, momenta en que fueron atacados, por sorpresa mientras dormian, por una flota de 17 galeras cristianas y 10 pequeños botes que, saliendo de Tiro a toda velocidad les capturaron. Las cinco galeras musulmanas restantes asi com otros barcos recibieron la orden de retirarse a Beirut puesto que ahora eran muy pocas para ser efectivas. En su retirada fueron perseguidas por otras galeras de Tiro que pronto alcanzaron a las extenuadas tripulaciones musulmanas. La mayoria de las galeras quedaron encalladas y sus tripulaciones escaparon a tierra siendo los barcos destruidos siguiendo ordenes de Saladino, aunque un gran barco velero, tripulado por expertos marineros consiguio escapar. Tras este intento las tropas efectuaron un ultimo ataque sin exito contra las defensas de Tiro, despues del cual Saladino convoco una conferencia con sus amirs. Algunos deseaban continuar combatiendo pero la mayoria lo que al dia siguiente, dia de Ano Nuevo de 1188, Saladino despidió su ejercito, a excepcion de sus propios regimientos personales, a cuyo frente se dirigio de vuelta a Acre.

El rey Guido de Lusignan fue puesto en libertad y se presentó ante Tiro, pero Conrado no le dejó entrar, alegando que estaba administrando hasta que los reyes debieran llegar desde el otro lado del mar para resolver la sucesión. Ésto estaba de acuerdo con la voluntad de Balduino IV, que era el pariente por vía paterna más cercano de Balduino V. Guido volvió a presentarse una vez más en Tiro, con la reina Sibila, su esposa, que ostentaba el título legal para el reino, pero fue rechazado de nuevo por Conrado, y estableció su campamento fuera de las puertas de la ciudad.

A finales de la primavera de 1.188, Guillermo II de Sicilia envió una flota con 200 caballeros. El 6 de abril de 1.189, Ubaldo Lanfranchi, arzobispo de Pisa, llegó con 52 barcos.

 

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