Edad Media Sajones y normandos Origen de los normandos

Hrolf Ganger o Rollo el Errante (912-927)

Los normandos (nord men o hombres del norte) fueron conquistadores escandinavos, vikingos en su mayoría daneses, que asolaron el norte de Francia.

Hrolf Ganger era hijo de uno de los nobles más apreciados por el rey de Noruega Haroldo Hairfair (bella cabellera), Hrolf fue desterrado en 874 por su rey por haber violado la antigua costumbre de no piratear por las costas en las que navegaban, por lo que indujo a sus secuaces a armar barcos y zarpar en dirección de las islas Hébridas, donde otros proscritos escandinavos se habían reunido.

Vikingos en las costas francesas

Desde las Hébridas, Hrolf y sus compañeros se dirigieron a Francia con el objetivo de encontrar tierras en las que asentarse. Estableció su campamento en la desembocadura del Sena en 896 y remontó varias veces el río, llegando a tomar Ruan y amenazando París, a la que asedió en vano en 910.

Tras librar varias batallas con el rey de la dinastía Carolingia Carlos III el Simple, después de que hubiese asediado Chartres en 911, el rey franco, incapaz de expulsarlos, decidió pactar con ellos: les otorgó una parte de los territorios de Neustria (los territorios entre los ríos Epte y Oise) para que se estableciesen en ellos, que actualmente se conocen como Normandía a cambio de defenderlo contra piratas y enemigos. Hrolf Ganger se bautizó y adoptó el nombre francés Rollo o Rollón el Errante, juró lealtad al rey de Francia  mediante el Tratado de Saint-Clair-sur-Epte.

Flota de navíos drakars vikingos llegando a las costas de Normandía. Autor Poul S. Christiansen

A cambio, los vikingos debían convertirse al cristianismo y bautizarse, Rollón debía casarse con la hija ilegítima del monarca, Giselle, para sellar el acuerdo y comprometerse a defender el territorio de futuros ataques vikingos. Además, los vikingos, ahora normandos, debían prestar juramento de vasallaje a Carlos III, para lo que debían llevar a cabo la ceremonia en la que se le debían besar los pies. Rollón, con todo su orgullo, se negó a hacerlo y delegó la tarea en uno de sus hombres quien, tan o más orgulloso que su ahora duque, en vez de agacharse para besarle el pie lo que hizo fue coger la extremidad del monarca y levantarla tan alto que éste terminó por caerse del trono.

Rollo y sus daneses se adaptaron a su nuevo entorno, adoptaron la lengua franca eso sí, mezclada con el danés. También adoptaron el estilo de vida, las armas y las tácticas de los francos.

Vida de los normandos. Los normandos adoptaron el estilo de vida, las armas y las tácticas de los francos

Rollo expandió su territorio hacia el oeste hasta llegar al río Vire, y alrededor de 927 cedió el lugar a su hijo Guillermo Espada Larga, que ejerció con el nombre de Guillermo I de Normandia (no confundir con Guillermo I, rey de Inglaterra). Su hija Gerloc (Adela de Normandia) se casó con Guillermo Cabeza de Estopa, conde de Poitiers y duque de Aquitania. Es probable que Rollo viviera algunos años más después de entregar el poder a su hijo. Según las fuentes consultadas, murió en 932 en Ruan o en 933 en Eu.

Las tierras de Normandía fueron estructuradas según el modelo feudal que ya habían desarrollado los francos en el resto de sus dominios. La figura del duque, estaba apoyada por un conjunto de nobles terratenientes, unidos por votos de lealtad al duque. Los nobles, además, tenían a su cargo el territorio y sus habitantes, y proporcionándoles protección, mientras estos pagaban tributos a sus nobles, con estos recursos los nobles pagaban el costoso equipo militar. Hay un hecho diferencial en Normandía con respecto al resto de Europa, el modelo feudal desembocó en una pérdida de poder de los reyes. Sin embargo, en Normandía, el feudalismo proporcionó a los duques un formidable poder militar.

 

Guillermo Espada Larga (927-942)

Hacia 931, Bretaña ocupada por los normandos del Loira, pasaba por un período dificultoso. Los bretones se rebelaron contra los ocupantes. Guillermo I, apoyado por los normandos del Loira, invadió la Bretaña. Los líderes bretones Alano II Barbetorte de Bretaña y Juhel Berenguer de Rennes fueron abatidos. El primero huyó a la otra Mancha; el segundo se reconcilió con el normando.

En el 936 Alano II Barbetorte desembarcó cerca de Dol-de-Bretagne con un grupo de exiliados bretones como él, se unió a los partidarios agrupados por el abad Juan. Amagold y Wethenoc enseguida juraron lealtad a Alano. Comenzó la caza de normandos que dominaban el país desde hacía 20 años, el campo Péran fue atacado, y después Plourivo. Alano Barbetorte pudo contar con Hugo el Grande, conde de Maine, rival del príncipe Herber II Vermandois del Norte de Francia y con Juhel Berenguer, conde de Rennes, y Hugo I, conde de Le Mans. Al año siguiente 938 tuvo lugar la batalla de Plourivo, entre Alano II de Bretaña y los normandos de Incon que habían establecido un campamento fortificado en Castel Auffret, el enfrentamiento tuvo lugar en el río Trieux cerca del pueblo de Pleurivo. La lucha fue encarnizada durante todo el día, los normandos perdieron muchos hombres y se retiraron, siendo sorprendidos en su retirada por una marea alta. Tras la derrota de los normandos, Alano fue reconocido como duque de Bretaña “Dux Brittonum“. El 1 de agosto de 939 hubo la batalla de Nantes, esta fecha se convertiría en la fiesta nacional de los bretones.

Batalla de Plourivo (938) entre Alano II de Bretaña y los normandos en el río Trieux. La lucha fue encarnizada durante todo el día, los normandos perdieron muchos hombres siendo sorprendidos en su retirada por una marea alta.

En 939 Guillermo y Arnulfo I de Flandes prestaron juramento, conjuntamente, al rey Otón I de Alemania, en contra del rey de los francos. En 938/939, Herluin II conde de Ponthieu perdió Montreuil-sur-Mer a manos del conde Arnulfo I de Flandes (y de Artois) y solicitó la ayuda de Guillermo Espada Larga. Finalmente intervinieron los normandos. Según Richer y Dudon de Saint- Quentin el jarl de Ruan combatió personalmente. Montreuil fue recuperado en 939. Una vez recuperada su ciudad, Herluin rindió homenaje de fidelidad a Guillermo, por Ponthieu. Los normandos controlaban la Picardía marítima impidiendo, de esta manera, la expansión del principado flamenco hacia el Sur.

El 17 de diciembre de 942 Guillermo fue invitado por Arnulfo de Flandes a una entrevista, urdida por los príncipes francos, contrarios al aumento de poder de Normandía, con el pretexto de un acuerdo, la entrevista tenía que llevarse a cabo en un lugar llamado Picquigny. Apenas habían acabado de firmar la paz, ambos príncipes, en una isla del río Somme, cuando Guillermo I fue asesinado a traición, posiblemente por Balduino, hijo del conde de Cambrai, y por orden de Arnulfo I. Sus fieles recuperaron su cuerpo. Su tumba se encuentra en la catedral de Ruan.

 

Ricardo I Sin Miedo (942-996)

El siguiente duque fue Ricardo I de Normandía, llamado Sin Miedo (938-996). Fue el primer noble que ostentó este título, habiendo sido sus antecesores denominados por el título normando de jarl, equivalente a aquel, por lo que se suele aplicar retrospectívamente a sus antecesores el título de duque. Rea hijo natural de Guillermo I de Normandía y su esposa Sprota.

Se alió con los nobles normandos y expulsó a Luis de Ruan y en 947 reconquistó Normandía. Tuvo conflictos con Etelredo II de Inglaterra porque Normandía compraba la mayor parte del botín de los saqueos vikingos en Inglaterra. En general fue más parcial a favor de sus súbditos daneses que hacia los franceses.

Durante su mandato Normandía se cristianizó y se asimiló al resto de Francia. Introdujo e impulsó el sistema feudal en Normandía que se convirtió en uno de los estados más feudalizados de Europa.

 

Ricardo II el Bueno (996-1026)

Ricardo II de Normandía (996-1026) fue llamado el Bueno. Sucedió a su padre como duque de Normandía en 996. Ricardo resistió una insurrección campesina y ayudó al rey Roberto II de Francia contra el ducado de Borgoña. También repelió un ataque inglés sobre la península de Cotentin que estaba liderado por Etelredo II de Inglaterra. Asimismo persiguió una reforma de los monasterios normandos.

Ricardo intentó mejorar las relaciones con Inglaterra a través del matrimonio de su hermana Emma con el rey Etelredo II el Indispuesto en 1.002, pero ella desagradó a los ingleses. De cualquier forma, esta conexión significó más tarde una de las razones que utilizó su nieto Guillermo el Conquistador para reclamar el trono de Inglaterra. Cuando los daneses le exiliaron su cuñado, Ricardo II, le dio refugio.

En 996 se casó con Judith de Bretaña (982-1017), hija de Conan I, Duque de Bretaña.

Murió en 1.026 siendo sucedido por su hijo mayor Ricardo III, que murió misteriosamente poco después de su padre, dejando el ducado a su hermano menor Roberto I.

 

Roberto I el Magnífico (1027-1035)

Tomó las tierras de las abadías y catedrales para distribuir entre los nobles más jóvenes, con el fin de recompensarlos y mantenerlos en su alianza, lo llevó a entrar en conflicto con Roberto el Danés, arzobispo de Ruán, que además de primado de los normandos, era conde de Évreux. El duque asedió al arzobispo donde éste se había hecho fuerte, su castillo de Évreux, después decidió exiliarse en la corte del rey Roberto el Piadoso, desde donde dictó la excomunión de su sobrino y puso a Normandía bajo interdicto. Estas sanciones tuvieron efecto, ya que Roberto convocó al arzobispo y lo restauró en todos sus títulos y feudos. La reconciliación parece tener lugar tan pronto como en 1.028.

Hacia 1.030, Roberto llevó a cabo una invasión de Flandes y repuso al conde Balduino IV en el poder, del que había sido desposeído por su hijo Balduino V. Asimismo, en 1.031, el rey Enrique I de Francia fue destronado por su hermano menor Roberto, y debió abandonar París para buscar refugio en el ducado de Normandía, desde donde Roberto envió una fuerza armada contra Francia, que venció a los rebeldes y restauró a Enrique en el trono. A cambio, poco después el duque recibió la soberanía sobre parte del Vexin francés.

En 1.034, a diferencia de su padre, Roberto I tomó la decisión de intervenir en los asuntos ingleses a favor de sus primos exiliados, Eduardo el Confesor y Alfredo Atheling que se habían criado en Francia y eran más franceses que ingleses. Primero envió una embajada a Canuto el Grande para exigirle la entrega del reino a los hijos del difunto rey Etelredo y Emma de Normandía. El rey danés se negó rotundamente, así que Roberto convocó a los grandes del ducado y mandó construir una flota para invadir Inglaterra. Las naves, llenas de hombres, armas y víveres se reunieron en Fécamp, sólo para zarpar y encontrar una tempestad en medio del Canal, que los desvió hacia la isla de Jersey.

Normandos siglo XI: 1 obispo con báculo con cabeza de marfil; 2 caballero con cota de malla, escudo redondo, jabalinas y lanza; 3 sargento flamenco con una primitiva ballesta, este tipo de mercenarios eran muy apreciados. Autor Angus McBride

Roberto entró en conflicto con Bretaña, que estaba bajo soberanía normanda desde 1.008, cuando el poder había pasado a la condesa madre, Havoise de Normandía. Como el conde Alan III de Bretaña intentara emanciparse de los normandos, Roberto construyó un castillo en la frontera, desde donde comenzó un ataque por tierra, apoyado por una flota que al mismo tiempo saqueaba la costa bretona. La respuesta del conde de Bretaña fue una invasión en el Avranchin, pero los normandos derrotaron a los bretones en una batalla y Alan más tarde debió reconocerse vasallo de Roberto.

A fines de 1.034, el duque tomó la decisión de hacer la peregrinación a Jerusalén, murió en el verano de 1.035, en Nicea, durante su viaje de retorno. Su temprana muerte sumergió al ducado en una larga anarquía y guerra civil (1.037-1.047)

 

Batalla de Val-ès-Dunes (1047)

Tras la muerte de Roberto I, su hijo y sucesor Guillermo escapó por poco a una emboscada de los barones rebeldes del oeste de Bessin y de Cotentin que habían elegido como jefe a Guido de Borgoña, primo del duque. Guillermo se apresuró a demandar la ayuda de su señor feudal, Enrique I de Francia. Éste reclutó rápidamente un ejército de unos 10.000 infantes junto con unos 350 caballeros, que unidos a un millar de personas armadas fieles al duque se enfrentaron en agosto de 1.047 a las tropas rebeldes dirigidas, entre otros, por los barones Rainulf de Briquessart, vizconde de Bayeux, Néel II de Saint-Sauveur, vizconde de Saint-Sauveur, Hamon el Dentudo, barón de Thorigny, Grimoult de Plessis y Raoul Tesson de Cinglais, que aglutinaban unos 25.000 combatientes (una cifra considera exagerada por los historiadores, probablemente serían la mitad) en la llanura de Val-ès-Dunes, situada a 12 km al sudeste de Caen a orillas del río Orne.

Muchos de los rebeldes, aún paganos o poco cristianizados y todavía más próximos a sus orígenes nórdicos, cargaron en la batalla al grito de «Thor aïe!» («Thor ayuda»). Esta será la última manifestación del poder vikingo en Francia.

Fue un verdadero desastre para muchos rebeldes, que en su huida se ahogaron al intentar atravesar el río que bordeaba el campo de batalla. Los que sobrevivieron perdieron sus fortalezas y fueron expulsados o se exiliaron voluntariamente al sur de Italia.

La batalla no fue el final de su enfrentamiento para imponerse a parte de la nobleza normanda, pues entre 1.047 y 1.054 se produjeron más conflictos armados y hasta 1.060 se sucedieron varias crisis de menor importancia.

 

Guillermo II duque de Normandia

El siguiente problema que se presentó a Guillermo II fue capturar a Guido de Borgoña, que se había retirado a su castillo y allí fue sitiado por las fuerzas del duque. Tras un largo asedio de tres años, Guido negoció la paz en 1.050, se le permitió que viviera en la corte, pero debía entregar su castillo.

Normandia gozó de un periodo de paz y para hacer frente al creciente poder de Godofredo Martel, conde de Anjou, que había tomado Tours sin permiso. Enrique I, rey de Francia, pidió ayuda al duque para someter al noble rebelde, en la que sería la última alianza entre ambos. Aunque consiguieron tomar dos fortalezas (Domfront y Alenzón) que estaban en manos de Godofredo, éste intentó expandir su autoridad al condado de Maine, en la frontera sur del ducado de Normandía, tras la muerte en 1.051 de su gobernante, Hugo IV. Allí estaban las posesiones de la poderosa familia de Bellême, vasallos del rey de Francia.

Guillermo II y Enrique I lograron expulsar a Godofredo de Maine y el duque normando se convirtió en señor de la familia Bellême, que de esa manera pasó a apoyar los intereses normandos. Sin embargo, en 1.052 Godofredo Martel y el rey de Francia acordaron aliarse en contra de Guillermo II, al mismo tiempo que otros nobles normandos se rebelaban contra el creciente poder del duque. El cambio de actitud de Enrique I probablemente estuvo motivado por su deseo de controlar Normandía, territorio fortalecido por el liderazgo de Guillermo.

Jinetes normandos: los dos de la izquierda con cota de malla, el del centro con armadura de escamas, y el de la derecha con armadura lamelar, están realizando una carga con la lanza en ristre (couche). Autora Christa Hook

En 1053 el duque hubo de ir a la guerra contra algunos nobles normandos y contra sus tíos paternos, Mauger, nuevo arzobispo de Ruan y Guillermo de Talou, conde de Arques.

Al año siguiente, 1.054, los rebeldes normandos y el rey de Francia lanzaron una doble invasión de Normandía: el rey en persona lideró el avance a través del condado de Évreux y su hermano Eudes invadió el este del ducado. Guillermo tuvo que dividir en dos sus fuerzas: la primera, dirigida por él, se enfrentó al rey Enrique I, y la segunda, comandada por algunos de los más firmes apoyos del duque como Roberto, conde de Eu, Walter Giffard, Roger de Mortemer y Guillermo de Warenne, marchó contra la otra fuerza invasora. El segundo contingente ducal derrotó a Eudes en la batalla de Mortemer.

Expulsadas las tropas del rey francés, los apoyos en la Iglesia que tenía Guillermo también depusieron al arzobispo Mauger. La victoria en Mortemer afianzó el poder de Guillermo, aunque los enfrentamientos con el monarca francés y el conde de Anjou no cesaron hasta 1.060.

En 1.057 Godofredo Martel y Enrique I volvieron a intentar invadir Normandía, pero fueron derrotados por el duque en la batalla de Varaville. Esta fue la última invasión que sufrió el ducado normando en vida de Guillermo, y las muertes de Godofredo y de Enrique I en el año 1.060 cimentaron la posición del duque.

Guillermo II de Normandía posteriormente llamado el Conquistador al frente de su ejército

Otro movimiento que benefició a Guillermo fue su matrimonio con Matilde de Flandes, hija del conde Balduino V de Flandes. La unión fue acordada en 1.049, pero el papa León IX prohibió el enlace en el Concilio de Reims de octubre de ese año, por motivos no del todo claros. A pesar de ello, el matrimonio se celebró a principios de la década de 1050. Las relaciones entre el clero normando y el papado eran buenas en la época y, a pesar de la oposición inicial, en 1.059 llegará la aprobación del papa Nicolás II, a través de un acuerdo que incluía la fundación de dos monasterios en Caen por parte de Guillermo II y su esposa. Este enlace fortaleció a Guillermo porque Flandes era uno de la territorios franceses más poderosos gracias a sus vínculos con la casa real y con los emperadores alemanes. Los cronistas coetáneos consideraron que esa unión, que dio como fruto cuatro hijos y cinco o seis hijas, fue todo un éxito.

El rey de Inglaterra Eduardo el Confesor, que no tenía descendencia, eligió en 1.051 a Guillermo II de Normandía como su sucesor en el trono. El duque normando era descendiente del tío de Eduardo, Ricardo II de Normandía. La Crónica Anglosajona relata que Guillermo visitó Inglaterra a finales de 1.051, puede que para tratar el tema de la sucesión o simplemente para buscar apoyos para sus problemas en el norte de Francia, aunque precisamente la delicada situación en Normandía en esa época hace poco probable que ese viaje tuviera lugar.

Lo cierto es que corte inglesa estaba fuertemente influenciada por los franceses durante los 24 años que duró el reinado de Eduardo el Confesor. Sin embargo, Eduardo murió sin descendencia y Harold Godwinson, conde de Wessex; Harald Harddrada, rey de Noruega; y Guillermo el Conquistador, duque de Normandía se disputaron el trono, los tres se veían con derechos de sucesión.

Guillermo II era sobrino de Eduardo y había sido nombrado sucesor, pero en el último momento, las intrigas en la corte habían hecho cambiar el testamento, poniendo el reino en manos de Harold, que contaba con grandes apoyos en el país.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-03-22. Última modificacion 2017-05-13.