Edad Antigua Suevos, vándalos y alanos Los suevos en Hispania

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En 409, penetraron en Hispania, atravesando el Pirineo Occidental, serían unos 30.000 en total, de los cuales 8.000 serían guerreros. Estos pueblos asolaron el norte de la península, hasta que en 411 suevos y vándalos asdingos se asentaron en la provincia de Gallaecia, firmando un pacto (foedus) con el emperador Honorio por el que el territorio se convertía en federado de Roma como regnum (reino) y estableciendo su centro político en Bracara Augusta (actual Braga, en Portugal).

Reinos bárbaros en España entre el 409 y 426

Reinos bárbaros en Hispania entre el 409 y 426

Debido a su escaso número, los suevos vivieron siempre agrupados. El área territorial del reino de los suevos, así como su centro de gravedad, fueron variando con el tiempo. En un principio, el grueso de la población sueva se cree que se asentó entre la desembocadura del Duero y la ría de Vigo.

La ocupación de Hispania por los bárbaros, era una amenaza para Roma, con la pérdida de la Bética y con los bárbaros al borde de la rica África del Norte, y para los visigodos, que bloqueados y sin víveres y con un grave conflicto político y sucesorio abierto tras el asesinato de Ataulfo.

El nuevo rey de los visigodos, Valia, decidió ponerse entonces al servicio de Roma, necesitaba liberar la Bética, de ese modo, en 416 dejó a los no combatientes en Barcino (Barcelona) y sus alrededores, y se dirigió primero contra los los vándalos silingos de la bética, a los que derrotó en una sangrienta batalla, haciendo prisionero a su rey Fredbal que fue enviado a Roma. Después se dirigieron contra los alanos, a los que destrozaron matando a su rey Ataces, no nombrando otro rey, sino que se sometieron a Gunterico, rey de los vándalos de Galaecia. Dejando así bloqueados a vándalos asdingos y suevos en la Gallaecia. Valia habiendo cumplido lo pactado, se retiró con los visigodos al sur de Francia.

Migración de los suevos

Migración de los suevos

Tras la marcha de los visigodos de la Península en 418, en alianza con los romanos, el rey suevo Hermerico se dejó llevar por los deseos expansionistas y entró en conflicto con sus vecinos vándalos asdingos, los más cercanos.

Durante la invasión del territorio enemigo, Hermerico se enfrentó a las tropas de Gunderico rey vándalo, que consiguió rodearle en los montes Nerbasos (su localización es incierta, posiblemente situados en la comarca leonesa del Bierzo), y sólo la oportuna intervención romana salvó a los suevos de una grave derrota. Fue el comes Hispanorum Asterio quien al frente de un poderoso ejército romano levantó el asedio de las posiciones suevas y obligó al ejército vándalo a retirarse. No acabará aquí la campaña romana, pues Asterio acosará a los vándalos hasta obligarles a replegarse al sur, hacia Bracara Augusta donde esperaba su vicarius Maurocelo, que mandaba otro ejército para la ocasión, para interceptar a los asdingos y derrotarlos.

Durante veinte años los suevos conviven, tal vez en tensa paz, con los vándalos asdingos.

En el año 429 se tiene noticias de la primera expedición militar de los suevos, al mando de Hermigario, quien aprovechando que los vándalos se estaban preparando la invasión de África, saqueó la provincia Lusitania. Los vándalos reaccionaron atacando y destruyendo la expedición. Hermigario murió en su huida, en el río Guadiana, no lejos de Mérida.

En el año 430, después de que los vándalos hubiesen abandonado la península, es el propio rey Hermerico el que pasa a la acción, saqueando las partes medias de Gallaecia. La población hispano-romana no solo causaron bajas a los suevos, y resistieron sus embates desde los castros, sino que toman a su vez prisioneros de entre ellos, tal y como dice Hidacio: “El rey Hermerico, mientras saqueaba con sus hombres la zona central de Gallaecia, acosado por aquella población que había conservado los emplazamientos más fuertes y viendo que una parte de los suyos eran muertos y otros capturados, se vio obligado a restablecer el tratado de paz que había roto y devolver las familias que retenía

Pero en el 431 la paz es rota por segunda vez. Y será el propio Hidacio, a la sazón obispo de Chaves, quien, a causa de los saqueos, encabeza una embajada ante el dux utriusque militiae Aecio, que se hallaba combatiendo a los francos. El imperio envía varios negociadores, pero la paz no será restaurada hasta el año 433, bajo intervención episcopal.

Tras tres años de enfrentamientos vuelve la paz a Gallaecia una paz que durará al menos otros cuatro, mientras Aecio combate en las Gallias contra borgoñones y visigodos, que habiendo roto su foedo, buscan expandirse hacia el Mediterráneo. Entre el año 437 y el 438 debe haber nuevos enfrentamientos, puesto que Roma envió embajadores, ese mismo año, Hermerico, vencido por la enfermedad que padecía desde unos meses antes, nombró heredero al trono a su hijo Requila o Rekhila (438-448).

Requila (438-448)

Cuando fue nombrado heredero debía rondar los 40, y no parece que nadie protestara la decisión de su padre, ya que entre los germanos la monarquía era electiva y no hereditaria.

Su primera acción fue posiblemente un golpe de fortuna. Entabló combate junto al río Genil, en Andalucía, y derrotó a las tropas del general romano Andevoto, apoderándose además de su tesoro de oro y plata.

Tras esta victoria, inició una campaña militar adentrándose hasta tierras de la Bética oriental. En el año 440 sitió y consiguió la capitulación de Augusta Emerita (actual Mérida), capital de la Lusitania a donde acude enviado del Imperio, el conde Censorio con el objetivo de lograr un acuerdo, pero fue cercado y hecho prisionero en Mértola, ciudad lusitana a orillas del Guadiana. La ciudad de Mérida fue incorporada al reino suevo. Posteriormente tomó Sevilla. Esta vez los suevos no se conformaban con la obtención de botín, sino que perseguían además el reconocimiento de su autoridad por parte de las poblaciones locales.

Guerreros suevos: a la izquierda un jefe o líder con yelmo, cota de malla, a la derecha un guerrero normal. Autor Gambargin (Deviant Art)

Guerreros suevos: a la izquierda un jefe o líder con yelmo, cota de malla, a la derecha un guerrero normal. Autor Gambargin (Deviant Art)

Dominadas Gallecia y Lusitania, se añadió la Bética y parte de la Cartaginense. Roma intentó recuperar estos territorios y para ello envió una expedición de tropas romanas y auxiliares godos en el año 446, dirigida por Vito, para enfrentarse a los suevos, que finalizó con fracaso. De este modo Requila logró afianzar sus dominios por gran parte de la Hispania, ya que sólo la Tarraconese permaneció bajo el control directo de Roma. Por otra parte tuvo que luchar contra las incursiones vándalas que llegaban desde África, sobre todo la que se produjo en el año 445, cuando por sorpresa, una flota vándala se presentó en la costa de Galicia, en Turonio (Tourón, cerca de Pontecaldeas). Trasladó su capital de Braga a la capital lusitana Emerita Augusta (Mérida). Requila murió en Mérida en el 448.

Requiario (448-456)

En el 448 subió al trono suevo Requiario, Su primera acción fue la invasión de las regiones ulteriores, probablemente los campos palentinos, territorios por los que luego tendrá libre tránsito, y que le habrían las comunicaciones hacia las Galias y la Tarraconense. Esta acción fue para buscar reconocimiento entre los suyos.

La siguiente acción fue buscar el reconocimiento exterior a través de su casamiento con una hija de Teodorico I y a través de su conversión al cristianismo.

La siguiente expedición fue contra la Vasconia, sin duda grata a Roma y a los godos, debido al problema de los bagaudas que operaban desde allí.

Requiario saqueó, en alianza con las bagaudas vasconas, la zona del valle del Ebro, saqueando la región de Zaragoza y penetrando, con engaño, en Lleida, donde toma cautivos.. En el período entre 449 y 452, parte de la provincia Tarraconense.

En el año 453, el Imperio decidió intervenir en Hispania y, gracias a la embajada del “conde de las Hispanias” Mansueto y el conde Fronto, se firmó un tratado entre Requiario y el Imperio se saldó en la recuperación por parte de Roma de la provincia Cartaginense. De esta manera, el reino suevo se extendía a la Gallaecia y la Lusitania.

Rompiendo el acuerdo con el Imperio, en 456 Requiario pretendió extender su dominio por toda la Península, invadiendo la Cartaginense. Cuando el conde Fronto, representante del emperador Avito y de Teodorico II, federado del Imperio, le instaron a que respetase el tratado, Requiario no sólo no se retiró sino que invadió la Tarraconense.

Esto provocó la intervención de los godos al mando de Teodorico II, penetraron en la península como federados del Imperio, a principios de otoño, con un gran ejército en el que había tropas auxiliares de burgundios. El viernes, 5 de octubre, ambos ejércitos se enfrentaron en la batalla del río Órbigo, a orillas del Órbigo cerca de Astorga, que se saldó con la victoria de los visigodos. Los visigodos persiguieron a los fugitivos hasta Braga, que saquearon, y ejecutaron a Requiario, que había sido capturado.

A su muerte, los visigodos invadieron la Gallaecia y la Lusitania. En ese momento, se produjo la muerte del emperador romano Avito, candidato de Teodorico II, por lo que tuvo que partir hacia las Galias con parte de sus fuerzas, saqueando y masacrando a su paso a la población de Palencia y Astorga. Dejó el mando del territorio conquistado a Agiulfo, en Mérida.

Con Requiario se extinguía su dinastía, lo que sería fuente de no pocos problemas cuando empezó el baile de candidatos al reino suevo. Los más importantes eran Maldras, que controlaba la región bracarense y Framtán, que hacía lo mismo con la lucense, pero llegaron a un acuerdo en nombrar como rey a Agiulfo, que cometió tal cantidad de desmanes que provocaron la sublevación de la población hispanorromana y de los suevos, siendo asesinado. Entonces, entre los suevos se formaron dos bandos principales a favor de Framtán y Maldras por la sucesión de Requiario y se inició una confusa y cruenta guerra civil.

Desde Sevilla, Teodorico II intentó mediante la diplomacia llegar a algún acuerdo con vándalos y suevos, pero en semejante panorama eso era imposible, así que envió a uno de sus generales a que pusiera orden a punta de espada. Este general, Sunyerico, conquistó Santarem y limpió Lusitania de suevos de uno u otro bando (finales de 460).

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-10-19. Última modificacion 2017-02-02.