Edad Media La Reconquista Invasión de los almorávides

Se conoce como almorávide (en árabe: al Murabitun  es decir, “el morabito“) a un monje-soldado salido de grupos nómadas provenientes del Sáhara. Otros escritores se refieren a ellos como los al-mulathimun (“los velados”, a partir de litham, “velo” en árabe). El almorávide se velaba por debajo de los ojos, una costumbre adaptada de los bereberes sanhaya que puede encontrarse todavía entre los actuales tuareg), pero poco habitual más al norte. Aunque práctico para la arena del desierto, los almorávides insistían en llevar el velo en cualquier lugar, como un emblema de “extranjería” en entornos urbanos, en parte como forma de mostrar sus credenciales puritanas. Bajo su mandato se prohibió que nadie más pudiera portar el velo, convirtiéndolo en la prenda distintiva.

Guerreros almóravides

Guerreros almóravides,  incluían todas las etnias del imperio Almorávide desde al-Andalus hasta el senegal

Los almorávides abrazaron una interpretación rigorista del Islam y unificaron bajo su dominio grandes extensiones en el occidente del mundo musulmán con las que formaron un imperio.

Los almorávides, al mando de Yusuf ibn-Tashfin, acuden a la llamada de los reyes de Sevilla, Granada y Badajoz, desembarcaron en Algeciras con  7.5000 efectivos a los que se le suman fuerzas de los reinos taifas de Sevilla, Granada y Badajoz, y se dirigen al norte con unos 30.000 efectivos.  El rey cristiano Alfonso VI de Castilla y León consigue reunir también un numeroso ejército. El choque bélico entre ambos ejércitos se produce cerca de Badajoz, en Sagrajas (Al-Zalaca 1.086) lo que se conoce como la batalla de Sagrajas, donde los cristianos sufren una importante derrota. Los almorávides no aprovecharon el éxito de la victoria recién obtenida, el emir Yusuf ibn-Tashfin regresó al norte de África debido a que su hijo acababa de morir.

Los almorávides vuelven a cruzar el estrecho de Gibraltar y a partir de 1.090 se fueron apoderándose de los reinos de taifas. El verano de ese año Yusuf se dirigío a Toledo con objeto de recuperarla pero el rey de León, con la ayuda de un ejército de Aragón, rechazaron al ejército almorávide que, cambiando sus planes, conquistó en septiembre de 1.090 Granada.

Guerreros taifas siglo XI

Guerreros taifas siglo XI: 1 arquero siciliano, 2 y 3 guerreros andaluces luchando, 4 jinete norteafricano, lleva cota de malla y gambesón o jubón acolchado tanto él como su caballo. Autor Angus McBride para Osprey

Yusuf vuelve al Magreb dejando en la Península Ibérica a su primo Sir ibn Abu Bakr con el mandato de reducir el resto de las taifas de al-Ándalus. Antes de acabar ese año, tomó Tarifa y en la primavera de 1.091 ataca la importante Taifa de Sevilla. Seguidamente fueron sometidas las taifas de Jaén, Murcia y Denia, con lo que solo quedaban las grandes taifas de Badajoz y Zaragoza, así como la insular de Mallorca.

Mientras tanto, el Cid dominaba el levante, y el 17 de junio de 1.094  conquistaba Valencia rechazando por dos veces a los almorávides, la primera cuando acudieron a reconquistarla en otoño de ese mismo año en la batalla de Bairén con la colaboración de Pedro I de Aragón, y en un segundo intento en 1.097 por parte del propio emperador Yusuf ibn Tasufin.

Campañas almorávides

Campañas almorávides

En 1.088 Muhammad ibn Aisa ocupa Játiva y Alcira, situándose a escasos 35 kilómetros de Valencia. En 1.093 Sir ibn Abu Bakr ataca a Al-Mutawakkil de Badajoz y conspira contra él, propiciando su caída: tras hacer prisionero al rey pacense y sus hijos, los hace ejecutar cuando se dirigía a Sevilla. Con la Taifa de Badajoz cayó también Lisboa, que el conde Raimundo de Borgoña, esposo de la princesa Urraca, fue incapaz de defender.

Tras la muerte del Cid en 1.099 el principado de Valencia pasa a ser gobernado por su esposa viuda Jimena, pero en 1.102 Alfonso VI decide que no puede mantenerse la ciudad y la evacúa, abandonándola al poder almorávide, no sin antes incendiarla. Pero en 1.106 Yusuf ibn Tasufin debía hallarse débil, pues moría el 2 de septiembre de ese mismo año, sucediéndole su hijo Ali ibn Yusuf.

En 1.109 la independencia del reino taifa de Zaragoza estaba seriamente en peligro ante el poder bereber. Esta taifa se había mantenido independiente gracias, en parte, a las buenas relaciones que Al-Mustamin II de Zaragoza mantuvo con el emir Yusuf ibn Tasufin. Así, en 1.093 o 1.094, el rey envió a su propio hijo con generosos regalos al emperador almorávide. Zaragoza mantuvo su independencia hasta 1.110, año en que finalmente caería bajo el poder almorávide.

Infantería almorávide

Infantería almorávide de izquierda a derecha: comandante musulmán, infante andaluz, infante pesado bereber, infante pesado almorávide, infante ligero almorávide y guerrero del senegal

A partir de la conquista de Valencia en 1.102 comienza la hegemonía almorávide en España. Ali ibn Yusuf ataca en 1.108 la fortaleza de Uclés. La batalla de Uclés terminó con derrota cristiana. Al año siguiente el emir almorávide intentó aprovechar esta victoria hostigando Talavera con el fin de preparar la conquista de Toledo, bastión que seguirá conteniendo el avance almorávide.

A comienzos del siglo XII se inicia el debilitamiento progresivo de los almorávides, que van perdiendo posiciones ante el avance cristiano. El portugués Alfonso Enríquez derrotaóa los almorávides en la batalla de Ourique (1.139). Esta victoria sería un paso más para la creación del reino de Portugal. Alfonso VII, rey de Castilla y León conquista la ciudad de Coria (1.142). La desintegración del dominio almorávide en al-Ándalus provocará la fragmentación del poder musulmán en nuevos pequeños estados independientes o segundos reinos taifas.

 

Batalla de Sagrajas o de Zalaca 1.086

Yusuf ibn Tasufin desembarcó en Algeciras con  7.500 efectivos y se dirigió al norte de al-Ándalus pasando por Sevilla y llegando a Badajoz donde esperó a los castellanos. Sus efectivos totales eran 30.000, la mayoría infantería y caballería ligera.

Alfonso VI, cuando los almorávides desembarcaron en Algeciras, se encontraba asediando Zaragoza, se desplazó con su ejército a Toledo expectante ante el avance almorávide, finalmente decidió dirigirse a Coria y salir  a cortarle el paso con unos 20.000 efectivos de los cuales 2.000 serían caballeros (caballería pesada), 2.000 jinetes ligeros y el resto infantes.

En Coria recibió un mensaje de Yusuf ibn Tasufin ofreciéndole tres posibilidades: convertirse al Islam, pagar tributo (jizyah) o luchar. Alfonso VI por supuesto lo rechazó y se dirigió contra los almorávides, alcanzando la llanura de Sagrajas al nordeste de Badajoz, mandó un mensaje a Yusuf invitándole a una batalla campal.

Yusuf, salió de Badajoz y cruzó el Guadiana, situándose a unos 5 km del campamento cristiano, mandando un mensaje para que la batalla tuviese lugar el sábado, respetando el viernes día sagrado musulmán y el domingo día sagrado cristiano.

Al amanecer del viernes 23 de octubre de 1.086, sin respetar el acuerdo, el rey Alfonso realizó un ataque repentino con su caballería pesada en delantera o vanguardia al mando de Alvar Fáñez de Minaya, la caballería ligera a las costaneras o flancos y detrás la infantería en el la medianera o centro. La zaga o retaguardia la montó sobre su campamento.

Cuando Yusuf ibn Tasufin se enteró del avance, dividió su ejército en la forma tradicional de aquella época: la almogadama o vanguardia situó las fuerzas de Sevilla bajo el mando de al-Mutamid. En los ayanahaim o flancos en el derecho las fuerzas de Badajoz bajo el mando de  Umar al-Mutawakki, y en el izquierdo las fuerzas de  Málaga bajo el mando de Tamín junto con las de Granada bajo el mando de Abd Allah. En el alqab o centro  situó las fuerzas de caballería almorávides mandadas por Dawud ibn Aysa, y en la sasaca o retaguardia las fuerzas lamtiníes y su guardia negra personal bajo el mando de Yusuf.

Los cristianos recorrieron los cinco km que los separaban y cargaron, el choque frontal fue tremendo, sobre todo en el centro, donde el rey sevillano apenas pudo contener la embestida, durante las primeras horas el ejército cristiano continuó la pelea ventajosamente, y muchos musulmanes corrieron a Badajoz ante la creencia de una inminente derrota.

Caballería almorávide

Caballería almorávide de izquierda a derecha: jinete pesado almorávide, jinete ligero bereber, jinete ligero almóravide, jinete pesado andaluz, arquero andaluz

Yusuf es informado de la situación inicial de los ejércitos taifas, pero dijo: “dejadlos un poco que perezcan, pues los dos grupos son de los enemigos”.

Cuando los cristianos rompieron las líneas, mandó que la caballería almorávide de Dawud actuara contra la penetración, pero que se replegaran para atraerles a una emboscada,  las vanguardias de Alfonso VI los persiguieron y penetraron en el campamento enemigo, empezando a saquearlo.  El campamento estaba defendido por 4.000 fornidos negros, uno de los cuales hirió al rey cristiano en el muslo, con gran dificultad los compañeros de Alfonso lograron formar un escudo en torno a él,  y le sacaron del campamento.

Los cristianos detuvieron  su avance y dieron la orden de replegarse hacia atrás, para dirigirse a su campamento.

Yusuf ordenó a sus escuadrones de caballería almorávide que regresaran y  realizaran un doble envolvimiento por los flancos  cristianos, alcanzando la retaguardia y cayendo sobre el campamento cristiano, la caballería musulmana atacó el campo enemigo, y sin detenerse al pillaje volvieron grupas para atacar por detrás a los aterrorizados infantes de Alfonso que se estaban replegando. Se produjo la desbandada general y las tropas cristianas fueron desechas,  Alfonso se refugió con los guerreros restantes en un cerro. Allí herido, resistió viendo como su ejército, el mayor que había existido, era aniquilado y su campamento sometido al pillaje. Por fin, al caer la noche, el rey pudo huir con 500 caballeros. Sus caballeros lo llevaron enfermo al castillo de Coria (a 125 km) y después a Toledo, pues se creía un inminente ataque musulmán a la misma.

Las bajas fueron muy importantes, los cristianos dejaron en el campo de batalla la mitad de sus efectivos, y los musulmanes también sufrieron fuertes bajas, se dice que Yusuf se vio muy afectado por el gran número de bajas propias.

Los campos de Zalaca quedaron sembrados de cadáveres. Se mandó cortar las cabezas de los enemigos apiñarlas, y sobre estas macabras pirámides rezaron los almuédanos, después las cabezas fueron cargadas en carretas y mandadas a las ciudades cristianas para que vieran lo que ocurría a los que osasen combatirlos. Esta era una costumbre almorávide para infundir terror a sus enemigos.

Batalla de Zalaca: Corte de cabeza de los prisioneros

Batalla de Zalaca o Sabrajas 1.086: los almuédanos rezan sobre montones de cabezas cortadas de prisioneros cristianos

En 1086, el noble castellano García Giménez tomó el castillo de Aledo, villa situada en pleno corazón de la región de Murcia iniciando así el hostigamiento de los territorios granadinos, alicantinos y jienenses.

 

Batalla de Cuarte 1.094

Desde el momento en que el poderoso Yusuf ibn Tasufín tuvo noticia de que había caído Valencia, comenzó a poner los medios para recuperarla. Además, el Cid Campeador había sometido en estos meses a la provincia de Denia a continuas correrías, y los denienses habían elevado su queja al emir.  Ysuf ibn Tasufín, por consiguiente, dio orden de reclutar un ejército en el norte de África el mando de su sobrino Abú Abdalá Muhamad ibn Ibrahim. Desembarcaron en agosto y en su camino hacia Valencia se le fueron uniendo fuerzas hasta alcanzar unos 12.000 efectivos, 4.000 jinetes ligeros africanos, 300 jinetes pesados y el resto infantes.

En Septiembre montó su campamento a unos 3 km de Valencia y como era ramadán, esperó para iniciar el asalto el mes siguiente.

El Ejército de el Cid, se estima en 6.000 efectivos, la mitad caballeros. La ciudad tenía unos 15.000 habitantes, desarmándoles pues había una facción que apoyaba a los almorávides.

Finalizado el Ramadán, los almorávides iniciaron las hostilidades en octubre,  destruyendo, los barrios extramuros de la ciudad. El Cid había hecho correr el rumor de que un ejército de Alfonso VI avanzaba para levantar el sitio.

El Cid frente a su mesnada

El Cid frente a su mesnada

El Cid, tras soportar una semana de acoso por parte del ejército almorávide, decidió atacar el 21 de octubre de 1094. Salió de noche o madrugada de ese día mandando el grueso de su ejército por las puertas del sur de la ciudad y dio un amplio rodeo para alejarse lo más posible del ejército almorávide y no ser descubierto, para situarse a retaguardia del real (campamento) enemigo de modo que, cuando lanzaran el ataque desde ese punto, a los almorávides les pareciera que efectivamente llegaban los refuerzos de Alfonso VI desde Castilla.

Batalla de Cuarte

Batalla de Cuarte 1.092: El Cid realizó una espolonada nocturna contra el real almorávide durante el asedio de Valencia

Al alba otro grupo menos numeroso de caballería cristiana salió de la ciudad por la puerta oeste, la más cercana a la vanguardia almorávide, simulando una espolonada o ataque rápido y con pocos efectivos que eran las habituales en los cercos para sorprender al adversario y conseguir vituallas para mitigar las penurias del asedio. En realidad se trataba de una maniobra de distracción, una vez que el grueso de la caballería almorávide fue a atacar  a  la espolonada, el grueso de la caballería cristiana atacó por la retaguardia, tomando por sorpresa el real almorávide, posiblemente con el general Muhammad dentro. Creyendo Alfonso VI había llegado con refuerzos, se produjo una desbandada general huyendo  en todas las direcciones.

El grupo de la espolonada tuvo problemas para defenderse de la vanguardia del ejército almorávide y sufrieron en su retirada algunas bajas, pero al percatarse sus perseguidores de que un importante ejército atacaba por la retaguardia, vacilaron y probablemente se retiraron. Al mediodía el Cid había conseguido una rápida victoria sin bajas y expulsado del campamento al sitiador. Las fuerzas de Cid saquearon el real almorávide, fue una victoria decisiva del Cid y la primera derrota almorávide que obligó a una retirada sin paliativos del ejército sitiador.

 

Sitio de Aledo 1.088

En 1.086 el castillo de Aledo había sido tomado por García Jiménez. Desde esta plaza realizaba numerosas algaras contra las zonas de huerta de Murcia y Orihuela.

Los almorávides, no pudiendo tolerar esta situación y  se dispusieron de nuevo para la jihad. Yusuf ibn Tasfin cruzó el Estrecho por segunda vez y, reforzado con las fuerzas de los taifas de Sevilla, Málaga, Almería y Murcia, se dirigió a sitiar la desafiante fortaleza de Aledo. El asedio, a pesar de organizarse con gran profusión de hombres y máquinas, causaba constantes disputas entre los reyes andalusíes y la moral fue decreciendo. Ante las continuas peticiones de socorro por parte de los sitiados, Alfonso VI y el Cid, encabezando sus respectivas mesnadas se encaminaron hacia Aledo. No obstante falló la coordinación. El rey castellano fue el único en llegar al castillo en peligro y además forzar a los musulmanes  a levantar el asedio.

 Alfonso VI había triunfado. Yusuf ibn Tasfin se retiraba de nuevo al norte de África y los Reyes de Taifas, abandonados por los almorávides, se apresuraron a firmar pactos de amistad con los castellanos, acuerdos que serían negociados por Alvar Fáñez con el rey de Granada y con el de Sevilla.

Alfonso mandó destruir el castillo dado que no era defendible y mando incendiar las casas antes de retirarse.

Batalla de Bairén 1.097

En el año 1.096  el rey Pedro I acababa de conquistar la  ciudad de Huesca, cuando llegaron   emisarios del Cid informando que se aproximaba un nuevo contingente almorávide. A pesar del cansancio y del desgaste del asedio, Pedro I no dudó en cumplir su pacto de mutua ayuda, prometiendo en doce días estaría con en Valencia.

Reunidos los ambos ejércitos, marcharon hacia la fortaleza de Peña Cadiella, llevando  gran convoy de avituallamiento  a fin de aprovisionar la fortaleza abundantemente.

Una vez llegados a la ciudad de Játiva, Muhammad ibn Tasufin, el sobrino del emir, les salió al encuentro con un inmenso ejército de almorávides y de los reinos taifas. Durante todo aquel día los almorávides no se lanzaron al ataque, sino que permanecieron en los montes próximos.

El Cid contra los almóravides

El Cid contra los almóravides

El rey Pedro y el Cid consiguieron  abrirse paso desde Játiva hasta Peña Cadiella, donde depositaron todos los suministros, quedando así la fortaleza con capacidad para resistir un largo asedio.

Como itinerario de regreso de Peña Cadiella a Valencia, los ejércitos conjuntos del rey Pedro y del Cid eligieron el camino de la costa, evitando así el más montañoso por Játiva. Llegaron junto al mar y allí fijaron sus reales, muy cerca de una fortaleza llamada Bairén, hoy conocida como castillo de San Juan, al norte de Gandía, muy próximo a esta ciudad.

El ejército almorávide había tomado el promontorio de Mondúver (una altitud de 841 metros cercana al mar), desde donde hostigaban el campamento cristiano. Además, el general Muhammad había conseguido llevar una flota compuesta por naves almorávides y andalusíes al mismo punto, desde donde arqueros y ballesteros islámicos cogían entre dos fuegos a las tropas cristianas.

 La situación parecía desesperada, pero el Cid arengó por la mañana a sus tropas para conminarlas a llevar a cabo una carga frontal con toda la caballería pesada para romper la formación enemiga por el centro, mediante la táctica denominada carga de tornada, en la cual se efectúa la carga frontal posiblemente en cuña, que rompe la formación enemiga por el centro, y se vuelve  hacia ambos flacos para atacarlos por retaguardia, produciendo la desbandada. En su huida, muchos guerreros musulmanes murieran ahogados en el río que tenían a su espalda o en el mar al intentar alcanzar las naves almorávides para ponerse a salvo.

Abandonaron el campamento con todos sus bienes. Entre el botín alcanzado había gran cantidad de oro, plata, caballos, mulas, valiosas armas y otras riquezas.

 

Batalla de Consuegra 1.098

Pero mientras Rodrigo Díaz luchaba en Levante, un ejército almorávide capitaneado por Mohammed Ben al Hach se dirigía a Toledo.

Alfonso VI solicitó ayuda al Cid y éste respondió generosamente,  enviando  un contingente de tropas entre las que figuraba su único hijo varón: Diego Rodríguez.

Por fin, entrado el verano de 1.097, las vanguardias almorávides llegaron a  Calatrava la Vieja que era la fortaleza más avanzada musulmana, su objetivo sería  Consuegra que era el único obstáculo de importancia en el camino hacia Toledo.

Alfonso reunió sus tropas en Consuegra, instalando su campamento dentro de la fortaleza, mandó reforzar las murallas de la ciudad y esperó a los almorávides que no tardaron en aparecer.

La Batalla de Consuegra  tuvo lugar 15 de agosto de 1.098, fue el segundo gran combate directo entre el ejército castellano y el almorávide.

Al parecer el ejército cristiano formó en tres  divisiones de infantería apoyadas por un grupo de caballería cada una, la de la izquierda estaba mandada por Pedro Ansurez y apoyada por la caballería de Alvar Fañez, el centro los mandaba Alfonso, y la derecha la mandaba Diego Rodríguez apoyado por la caballería de García Ordoñez.

Muhammad  ben al-Hach que contaba con unos 20.000 efectivos, situó su infantería en el frente y la caballería detrás en cada ala.

Los cristianos avanzaron y consiguieron romper las filas de la infantería, pero las alas almorávides, formadas por jinetes ligeros, envolvieron a los cristianos. El rey ordenó la retirada y, mientras en el flanco izquierdo se replegaban Pedro Ansúrez y Álvar Fáñez juntos, en el derecho sólo lo hizo García Ordóñez sin ayudar a Diego Rodríguez, quien quedó rodeado junto con sus hombres, siendo muerto.

Duelo entre cristiano y almorávide

Duelo entre cristiano y almorávide: el cristiano no lleva sobrevesta, lleva una adarga circular y no emplea lanza en ristre. Autor Giuseppe Rava

Alfonso VI se refugió dentro de la ciudad con el resto del ejército, que no tardó en caer, y se retiró al castillo, un bastión inexpugnable en lo alto de un cerro. Tras ocho días de sitio, sin agua, ni apenas comida, y con sólo unas centenas de hombres, Alfonso VI resistió el asedio musulmán. Tras el octavo día los almorávides, diezmadas sus tropas, sofocados por el calor y temiendo la llegada de refuerzos cristianos, dado que el rey Pedro I de Aragón avanzaba hacia Toledo para prestar ayuda,  levantan el asedio y se retiraron.

El triunfo de los almorávides fue incuestionable. No obstante éstas no realizan ninguna acción militar de envergadura a posteriori con el objeto de explotar su éxito de Consuegra. Todo parece apuntar  que el ejército de Alfonso VI fue vencido pero no aniquilado.

Batalla de Uclés 1.108

En septiembre de 1.106 murió Yusuf y le sucedió su hijo Alí ibn Yusuf, quien decidió reemprender la tarea bélica iniciada por su padre. Tras diversos ataques contra los condados catalanes, decidió atacar el reino de Castilla por su flanco este, eligiendo a Uclés como primer objetivo y como objetivo final Toledo.

Nombró general del ejército almorávide a su hermano Tamín, wali (gobernador) de Granada, quien convocó a principios de mayo de 1.108 a las tropas de Córdoba, Murcia y Valencia. Reuniendo unos 4.000 efectivos avanzó muy despacio saqueando todo a su paso, pero el último día realizo una marcha a toda velocidad, cruzó el río Bedija y se presentó ante las murallas de Uclés el miércoles 27 de mayo, tomándola por sorpresa, pero no consiguieron conquistar la alcazaba donde se habían refugiado numerosas fuerzas.

Alfonso VI, que se encontraba convaleciente, envió un ejército de unos 3.500 efectivos,  al frente del Infante Sancho por motivos meramente simbólicos ya que tenía 14 años, acompañado por Álvar Fáñez, y siete condes residentes en Toledo.

Los musulmanes se situaron al suroeste de Uclés, a poca distancia, formaron con el clásico despliegue musulmán: la almogadama o vanguardia la formaba tropas de Córdoba, los ayanahain o flancos las fuerzas de Murcia y de Valencia en el izquierdo y derecho respectivamente, el alqab estaba mandado por Tamín y lo componían fuerzas de granada.

Los castellanos se organizaron así: en el centro, Álvar Fáñez; en un flanco el Infante Sancho, García Ordóñez y algunos condes, y en el otro el conde de Cabra y los restantes condes.

Batalla de Uclés despliegue de fuerzas

Batalla de Uclés 1.008: Campo de batalla y despliegue de fuerzas

Las tropas cristianas atacaron, con su caballería pesada, a las cordobesas, que iban en vanguardia, y provocaron en ellos un gran número de bajas. Los soldados cordobeses retrocedieron en orden buscando el apoyo del centro de Tamim. Mientras tanto, las alas almorávides, formadas por los gobernadores de Murcia y Valencia, con su caballería ligera realizaron un movimiento envolvente sobre las tropas castellanas que, de pronto, se encontraron con su campamento tomado y atacadas por los cuatro costados, tal como ocurrió también en la batalla de Zalaca o Sagrajas.

Batalla de Uclés 1.008:

Batalla de Uclés 1.008: El infante Sancho Alfónsez de 14 años  cae del caballo y está gravemente herido, García Ordoñez le esta protegiendo

Todos los esfuerzos, desde ese momento, se centraron en proteger al hijo del rey, Sancho Alfónsez, que había caído del caballo y estaba gravemente herido. Comenzaron la retirada, pero la caballería musulmana era mucho más ligera.

Al llegar al lugar denominado Sicuendes, se produjo una escaramuza, pues los siete condes y los que les seguían, al ser alcanzados, se sacrificaron para proteger la huida del infante, que no pudo seguir y se refugió en el castillo de Belinchon a 22 km de Uclés. Los musulmanes de la población se sublevaron contra la escasa guarnición cristiana y mataron al infante Sancho y a los que le acompañaban.

Solo Álvar Fáñéz y su tropa lograron salvarse de milagro. Los musulmanes no hicieron prisioneros, todos fueron decapitados sin contemplaciones, y sus cabezas cortadas, en número de 3.000, que serían enviadas en carretas a las siguientes poblaciones.

A estas pérdidas  se sumaron después las de Ocaña, Amasatrigo, Huete y Cuenca, lo que facilitó al emir Alí, dos años después, emprender una campaña que finalizaría con la absorción de Zaragoza por el imperio almorávide.

 

Batalla de Cutanda 1.120

Alfonso I el Batallador, rey de Argón conquistó Zaragoza en el 1.118 siguieron la de Tudela (25 febrero 1119), Tarazona y otras poblaciones de los valles del Ebro, Huecha y Jalón. En 1.119 reconstruyó la ciudad abandonada de Soria y repobló su comarca, y en 1.120 ponía sitio a Calatayud, otros valles como el de Jiloca, Huerva, Martín, Guadalope se hallaban muy amenazados.

El emir Ali ibn Yusuf, que en un principio había concedido poca importancia hasta entonces a los ataques del rey aragonés por el valle del Ebro, encargó a su hermano Ibrahim ibn Yusuf, conocido por Ibn Tayast, que por entonces era gobernador de Sevilla, que dedicase todo el invierno de 1.119-1.120 a preparar una expedición destinada a recobrar las plazas perdidas, o cuando menos, sujetar a ese poder emergente que amenazaba con hacerse dueño de todo el Islam oriental español, reclutando fuerzas en en Molina de Aragón, Lérida, Murcia, Granada, Valencia y Sevilla.

Cuando Alfonso I supo que los almorávides marchaban hacia Zaragoza para intentar reconquistarla con un potente ejército,  pidió apoyo a  Guillermo IX el Trobador duque de Aquitania que aportó seiscientos caballeros. Alfonso I levantó el asedio de Calatayud y tomando un número considerable de rehenes, se dirigió al encuentro de los musulmanes.

Batalla de Cutanda: Lugar de la batalla

Batalla de Cutanda 1.120: Lugar de la batalla

El avance musulmán se estaba produciendo ascendiendo por el valle del río  Jiloca hasta Calamocha. El encuentro de ambas fuerzas se produjo en la localidad de Cutanda el día 17 de junio de 1.120.  La tradición popular identifica el lugar de la batalla con un pequeño valle que se extiende entre dos lomas apenas perceptibles, en el camino que va a Nueros, justo a la salida del pueblo de Cutanda, en una cañada denominada en la actualidad con el nombre de las Celadas. También se conoce a este paraje como Campos de la Matanza, y en él se localiza un monumento funerario conmemorativo del hecho. El Castillo fue asaltado y destruido por las tropas cristianas, aunque inmediatamente sería rehecho para colocar en él un destacamento de soldados.

Batalla de Cutanda

Batalla de Cutanda 1.120: Victoria de Alfonso I rey de Aragón contra los almorávides

La batalla de Cutanda se produjo durante la tarde. Existen pocos datos documentales de la batalla. Los Annales Compostellani narran que Alfonso I estaba sitiando Calatayud cuando recibió la noticia de la presencia musulmana. Tras recibir el apoyo del conde Guillermo de Poitiers, se dirigió hacia el castillo de Cutanda en donde derrota a los sarracenos, destruyendo los castillos de los moabitas y apoderándose de Cutanda. En la francesa Chronique de Saint-Maixent, terminada en una fecha cercana a los hechos, como muy tarde en 1.141, se cuenta como el rey de Aragón, auxiliado por el conde Guillermo de Poitiers y otros reyes cristianos derrotaron a Abrahim y a otros cuatro reyes de al-Andalus, venciéndoles completamente, y mataron a 15.000 musulmanes moabitas, e hicieron innumerables prisioneros, consiguiendo también requisar 2.000 camellos y otras bestias de carga, sometiendo un número grande de castillos. Las bajas cristianas también debieron ser altas de unos 5.000

Entre los que fueron muertos se hallaban Abu-Abd-Allah, Kadhi de Almería, e Ibrahim Ben Juçiuf Tuxufi, del que dijese textualmente por el historiador árabe: “Allah los reintegre en su estado primitivo y perdonado”.

En el plano estratégico, el desastre acababa con las esperanzas de recuperar Zaragoza para el islam.

La batalla pasó a la terminología popular en la expresión “peor fue que la de Cutanda” o también “tender una celada

Secuelas

La gran extensión de los nuevos territorios incorporados al Reino de Aragón obligaba al Batallador a atraer gran cantidad de población para repoblar campos y villas y mantener la economía del país. Conociendo la insatisfacción de la numerosa población mozárabe en territorio musulmán ante el aumento del fanatismo religioso de la nueva corriente religiosa norteafricana almorávide, y alentado por los mozárabes de Granada, que le ofrecían su apoyo para rebelarse en esta ciudad del sur de al-Ándalus, Alfonso inició una expedición militar por tierras musulmanas.

En 1.124, con cincuenta años de edad, el monarca emprendió esta arriesgada incursión o espolonada en el interior de al-Ándalus encabezando un ejército que se adentró en el Reino de Valencia y llegó hasta Benicadell (Penya Cadiella en las crónicas). El año 1.125 fue clave: avanzando hacia el sur por Valencia, en un año lanzó una ofensiva contra la ciudad almorávide de Granada con la pretensión de crear un principado cristiano en mitad del corazón de al-Ándalus. Cercó Granada, pero la población mozárabe del interior de la ciudad no quiso o no pudo abrirle las puertas. Entonces decidió emprender una operación de saqueo por las fértiles tierras del Valle del Guadalquivir.

Mientras el rey de Aragón saqueaba el sur de la actual provincia de Córdoba, Abu Bakr, hijo del emir Ali ibn Yusuf, había salido con tropas de Sevilla al encuentro del Batallador, y lo alcanzó en Arnisol, Arinzol o Aranzuel, según las fuentes, actual Anzul (hoy municipio de Puente Genil), cerca de Lucena. Allí se trabó batalla campal el 10 de marzo de 1.126 con el resultado de victoria decisiva para los aragoneses.

Alfonso I el Batallador

Alfonso I el Batallador rey de Aragón, observando al ejercito musulmán durante la espolonada en el al-Andalus de 1.126

Recorrió importantes poblaciones del sur de Córdoba y llegó a la costa en Motril o  Vélez-Málaga, donde de acuerdo a las crónicas mandó que le pescaran un pez antes de emprender el retorno cargado de botín y acompañado de numerosos mozárabes. Se estima que más de 10.000 le siguieron con la intención de asentarse en el reino cristiano. Quizá la cifra sea exagerada, pero lo cierto es que el Batallador declaró a estos mozárabes hombres libres a su regreso, otorgándoles privilegios y ventajas judiciales, fiscales, económicas y militares. Perseguido por las fuerzas almorávides, Alfonso logró sin embargo culminar el regreso a través Cuenca y Albarracín en 1.126.