Edad Antigua Bajo Imperio Romano Final del Imperio Romano de Occidente

El emperador Honorio (393-423)

A la muerte del emperador Teodosio I, el imperio romano se dividió a efectos administrativos en dos mitades. Arcadio, hijo mayor de Teodosio I que tenía 18 años, quedó a cargo del trono del imperio Romano de Oriente, mientras que a su hijo menor, Honorio, fue nombrado emperador del imperio Romano de Occidente. Sabiendo que su hijo era muy joven, solo tenía 9 años al ascender al poder, nombró al general Estilicón que era vándalo, como su tutor.

Después de la división del Imperio Romano, Occidente quedó conformado por Hispania, Italia, Galia, Britania, Mauretania, África (costas de la actual Libia), situando la capital en Mediolanum (Milan). El Imperio de Oriente estaba formado por la península de los Balcanes, Anatolia, Oriente Próximo y Egipto. Posteriormente, pasó a llamarse Imperio Bizantino, al ser Bizancio su capital.

División del Imperio Romano a la muerte de Teodosio I en 395. Honorio con 9 años heredó Occidente y Arcadio Oriente. Autor Roger M.

En el año 395, Estilicón se enfrentó a las fuerzas del rey visigodo Alarico que presionado por los hunos pretendía penetrar en el Imperio, por Tracia, al sureste europeo. En el año 397, Estilicón derrotó a Alarico en Macedonia.

En el 397 el comes Africae Gildo, se rebeló, Estilicón de eso envió una pequeña fuerza de 5.000 hombres altamente disciplinada para batir a los rebeldes; la fuerza estaba mandada por el hermano de Gildo llamado Mascezel. El 31 de julio de 398 Gildo lanzó su fuerza contra la de su hermano, eran unos 70.000 hombres, pero la cohesión de sus fuerzas no era sólida y su disciplina dejaba bastante que desear, esto se notó en la batalla, donde las cargas de Gildo se estrellaron contra la compacta fuerza de los veteranos de su hermano. Tras la derrota, Gildo huyó y posteriormente se suicido; con lo que Estilicón consiguió que el granero de África siguiera en manos romanas, esta sería la primera las rebeliones de usurpadores que se estiman en nueve.

Estilicón el Vándalo, magister utriusque militum de Occidente y regente del emperador Honorio

En el 402 Alarico rey de los visigodos estaba sitiando la actual Milán; en una audaz incursión nocturna, exactamente donde acampaba el grueso de las tropas visigodas, Estlilicón desbarató el asedio de la ciudad. Posteriormente persiguiendo a los visigodos en retirada les dio alcance en la localidad de Pollentia (actual Pollenzo), donde derrotó a Alarico y a sus huestes en la primavera del año 402. Estilicón rechazó la incursión de los visigodos de Alarico en Pollentia (actual Pollenza). Como consecuencia de estas invasiones Honorio trasladó en 402 la capital de Milán, más expuesta, a Rávena, cuya defensa se veía facilitada por estar rodeada por un anillo de pantanos y de sólidas fortificaciones. No obstante, si bien la capital era fácil de defender, su situación no era propicia para que las fuerzas romanas protegieran la Italia central de las incursiones bárbaras. La necesidad de defender Italia obligó a Estilicón a desguarnecer la Galia.

Aunque Alarico logró huir con la mayor parte de su caballería, se creía que se retiraría de Italia, pero en la localidad de Verona se detuvo sitiando la ciudad; allí acudió Estilicon y nuevamente venció a Alarico en batalla en el año 403. Los generales visigodos de Alarico le abandonan en masa debido a su ineptitud, jurando lealtad a Estilicón; Alarico firmó una tregua y salió de Italia refugiándose en Illiria, en la espera de una nueva oportunidad.

En el año 405 Estilicón mandó quemar los libros sagrados de la Roma pagana los famosos “Libros Sibilinos”, que se consultaban cuando Roma estaba en peligro.

En el 405 un ejército bárbaro (godos, vándalos, suevos, burgundios y alanos) mandado por el ostrogodo Radagaiso invadió Italia, llevando la devastación al corazón del Imperio de Occidente, tras cruzar los Apeninos, se dirigió hacia Roma. Pero cuando su avance parecía imparable fue derrotado por Estlicón en las cercanías de Fiesole (Florencia) en el 406, entre las tropas bárbaras aliadas de Roma había hunos y germanos. Radagaiso se vio obligado a refugiarse con los restos de sus tropas en los montes cercanos, donde fueron cercados por las tropas de Estilicón. Cuando el hambre y la sed comenzaron a diezmar a sus hombres, Radagaiso intentó abrirse paso entre el ejército enemigo. A pesar de que se defendió con valor, fue capturado, encarcelado y, finalmente, ahorcado. La mayoría de los supervivientes de su ejército fueron vendidos como esclavos, mientras que el resto se unió al ejército romano.

Los favoritos del emperador honorio. El emperador niño tenía como pasatiempos favorito el alimentar a aves.Autor John William Waterhouse

El 31 de diciembre del año 406 un ejército de alanos, suevos y vándalos, aprovechando que el río Rin estaba congelado, atravesó la frontera e invadió la Galia. Las tropas limitanei que estaban apostadas entre Colonia y Reims fueron arrolladas, y los bárbaros se extendieron por todas direcciones en una invasión masiva. Fueron dos años de depredaciones en los que no hubo casi oposición, salvo algunas ciudades en que milicias locales con algunos ciudadanos intentaban oponer resistencia al invasor. Las principales villas y ciudades de la Galia fueron saqueadas haciéndose los bárbaros germanos con un botín considerable.

Tras cruzar el río Rin y saquear Maguncia, descendieron al sur; Tréveris y Reims fueron sus siguientes víctimas, para a continuación, girar al Oeste en busca de nuevas presas. Tournai, Arras y Amiens fueron saqueadas incluso obligando a sus habitantes a que les pagaran un fuerte tributo para liberarles de su molesta presencia. En Reims permanecieron medio año, ya que la región era un jugoso botín que merecía la pena ser exprimido.

Luego se dividieron en dos grupos, los guerreros de infantería junto a sus familias y la impedimenta más los cautivos y el producto de los saqueos marcharon a la región del Loira, donde las ciudades de Orleans y Tour fueron sus siguientes objetivos, al carecer estas ciudades de unas fortificaciones adecuadas. Siguiendo al sur, entraron en Angulema y más tarde llegaron a las murallas de Burdeos, donde exigieron un pago desmedido so pena de tratar de expugnar la ciudad con la consiguiente ruina para la ciudad.

Los guerreros a caballo marcharon hacia Autun sometiéndola a un despiadado saqueo; Arlés consiguió salvarse, posiblemente con el pago del consiguiente tributo (algo que evitaba dejar a las ciudades convertidas en simples aldeas) pero Béziers fue saqueada a conciencia.

Los dos grupos a pesar de su separación mantenían un contacto permanente, por si alguno de ellos se topaba con dificultades y tenía que acudir para apoyarle; pero no fue necesario, ya que la capacidad de defensa de la Galia no estuvo coordinada y cada cual se defendía como mejor podía.

Invasion de los bárbaros y Constantino III 407. Autor Roger M. Kean

La única defensa consistía en encerrarse en sus murallas (¡si las había!) y que estas fueran lo suficientemente sólidas para evitar el saqueo bárbaro. No obstante, para evitar que los bárbaros intentaran asaltasen y saqueasen la ciudad, se les pagaba un tributo para que pasaran de largo. Solo las ciudades bien amuralladas y con habitantes acostumbrados al combate podían tener posibilidades; pero éstas eran escasas, la mayoría de ellas fueron saqueadas u obligadas a pagar tributo.

Los dos grupos de bárbaros confluyeron en el rico valle del Garona, cerca de los Pirineos; allí entre Bazas y Tolosa establecieron sus campamentos a la espera de pasar a Hispania, que era el siguiente objetivo.

Mientras tanto, aprovechando el debilitando Roma, en Britania las guarniciones romanas en esa provincia apoyaron a distintos usurpadores, entre ellos Marco (406-407), Graciano (407) y Constantino III, quien invadió la Galia en el 407. Tras reclutar algunos auxiliares francos, marchó al este con el propósito de alcanzar Ravena y si era posible destituir al emperador Honorio. Estilicón como medida de defensa, despachó a un hombre de su confianza llamado Sarus; este resuelto general derrotó a las fuerzas de vanguardia de Constantino III mandadas por los generales Justiniano y Nebiogastes. Este último se vio acorralado en la ciudad de Valence, donde aunque Sarus prometió si se rendía respetar su vida, acabó ejecutado. Constantino envió fuerzas a interceptar a Sarus al mando de los competentes Edobico y Geroncio, los cuales le obligaron a cruzar Italia. Constantino conquistó Arlés, estableciendo allí su capital, tomando diversas medidas defensivas, como proteger con diversas guarniciones los pasos de la Galia y los Alpes; también dentro de sus posibilidades, guarneció el río Rin y prometió a la población civil que una era de seguridad se establecía bajo su reinado. Mientras, las tropas romanas de Italia se estaban agrupando en el verano del 408 para atacar a Constantino.

Batalla entre Constantino III y las fuerzas del general Estilicón. Autor Pavel Simak

Estilicón estaba desbordado de verdad; además de gran militar, poseía también un talento innato para la diplomacia. Sus fuerzas eran en verdad escasas para detener a los invasores bárbaros de la Galia, para reforzarlas, ideó un plan; estableció contactos con el visigodo Alarico para que a través de un pago en metálico, uniera sus fuerzas a las suyas en calidad de ”foederati” o fuerzas aliadas romanas; Alarico se encargaría de las fuerzas de Constantino III. En el verano del 408 Contantino III marchó hacia Hispania; mientras hacía progresos en el norte de Hispania, las fuerzas de Estilicón y Sarus maniobraban eficazmente atacándole desde el Noroeste de Italia.

La influencia política de Estilicón crecía con cada victoria conseguida, pero con ello también aumentaba la oposición hacia el general arriano en la corte, en particular la del partido contrario a la negociación con los pueblos bárbaros, dirigido por Olimpio. En el año 408 Honorio dio crédito a las sospechas y acusaciones contra Estilicón que partían del grupo dirigido por Olimpio. Estilicón fue condenado a muerte el 22 de agosto del 408 y también acabaron con la vida de su hijo.

Este hecho desencadenó un sentimiento anti-bárbaro en los círculos del emperador que era latente desde hacía mucho tiempo. El caso es que se desató una oleada de asesinatos en el que las víctimas fueron las esposas y niños de los soldados ”foederati” que militaban en el ejército romano, se dice que unos 30.000 fueron asesinados. Sarus se puso a las órdenes del visigodo Alarico, en cual estaba en el norte de Italia combatiendo a Constantino III. Alarico I reorganizó sus fuerzas, y procedió a lanzarse sobre Roma cruzando la península italiana, en teoría en apoyo de Atalo, un senador que se había proclamado emperador, a la que se unieron las rebeliones de los generales Geroncio y Máximo en Hispania.

El ataque de los visigodos fue seguido por tres asaltos a la ciudad de Roma, que no resistió y finalmente en agosto del año 410, fue tomada y saqueada por Alarico.

Saqueo de Roma por Alarico año 410. Autor según Pierre Joubert

Trás el saqueo de Roma, Alarico tomó rumbo al sur para conseguir un paso hacia África, hallando la muerte al sur de Italia. Ataúlfo, su sucesor, marchó con sus hombres de Italia hacia la Galia. Allí, colocando a un emperador romano, como figura meramente simbólica, los godos se instalaron en el año 414, con capital en Narbona. Ataúlfo tomó por esposa a la hija de Teodosio, Gala Placidia, que permanecía prisionera desde el saqueo de Roma. Trasladándose a Hispania, Ataúlfo fue asesinado. Para más información de los visigodos en Roma ver el capítulo “los visigodos – los visigodos en Italia”.

La Galia volvió a ser otra vez fuente de conflictos para Honorio. Después de que las tropas de Constancio regresaran a Italia, Jovino se rebeló en el norte de Galia, con la ayuda de los alanos, los burgundios y la nobleza gálica. Jovino intentó negociar con Ataúlfo (412), pero la proclamación de su hermano Sebastiano como emperador llevó a la alianza de Ataúlfo con Honorio. Honorio encargó a Ataúlfo acabar con Jovino, y derrotándolo y ejecutándolo en 413.

En 414, Constancio atacó a Ataúlfo, que proclamó de nuevo emperador a Atalo. Ataúlfo fue forzado por Constancio a refugiarse en Hispania, y Atalo, perdiendo otra vez la ayuda de los visigodos, fue capturado y depuesto.

La parte del noreste de la Galia quedó bajo la influencia de los francos, mientras que un tratado firmado en 418 concedió a los visigodos la parte del sudoeste, la anterior Galia Aquitanense.

Entre los años 420 y 422 (cuando Máximo, el mismo u otro, volvió a levantarse en Hispania) En el 417 Honorio aceptó al general Constancio, esposo de su hermana Gala Placidia, como coemperador.

Honorio, falleció en el año 423 sin dejar heredero, siendo sucedido por Valentiniano III, que contaba con cuatro años de edad, y era nieto Teodosio, e hijo de Gala Placidia.

 

Valentiniano III (435-455)

Después de la muerte del emperador Honorio en 423, el primicerius notariorum Juan fue elevado al trono. Bonifacio que era el comes de África, rechazó reconocerlo, y evitó que los abundantes envíos de grano africano alcanzaran Italia. Después de una rebelión en Galia, y de sublevación general, Juan fue derrocado, comenzando de nuevo los envíos de grano. Valentiniano III fue nombrado césar en Tesalónica el 23 de octubre de 424 y, un año después en Roma, fue nombrado augusto y emperador de Occidente el 23 de octubre de 425 con solo seis años de edad, siendo la regente su madre Gala Placidia hasta el 437. Gala se apoyó en tres generales: Bonifacio, quien había contribuido a la caída de Juan; Félix, general bizantino nombrado magister utriusque militiae y, sobre todo, el patricio Aecio. Pronto empezaron las luchas internas entre los generales.

Bajo la influencia de Aecio, Gala Placidia condenó a Bonifacio por traición contra el emperador. Temeroso por la probable ejecución, Bonifacio pidió la ayuda de mercenarios vándalos. La tribu entera emigró en masa a África. Sin embargo, cuando llegaron, Bonifacio había recuperado el favor de Placidia, quien le había concedido el título de patricio. Él informó a los vándalos que sus servicios ya no eran necesarios, pero en vez de volver a Hispania, en 429 los vándalos se sublevaron en África, por lo que Bonifacio tuvo que pedir ayuda al emperador, quien envió Aecio.

En 430 Aecio conspiró con Gala Placidia para dar muerte a Félix, el general bizantino.

Aecio y Bonifacio se enfrentaron en la batalla de Rimini (432), Bonifacio resultó victorioso, pero había sido herido mortalmente durante la batalla, y murió varios meses más después, dejando a Aecio como gobernante de facto.

La situación de occidente era desesperada: la mayor parte de Hispania se encontraba en manos de los suevos; Britania había sido abandonada definitivamente por las legiones romanas y se encontraba a merced de sajones, pictos y escotos; en Iliria campaban los hunos; en África se perdió todo a manos del vándalo Genserico; y en la Galia se trataba de controlar a godos, francos salios, burgundios, alanos, así como a los grupos de bagaudas.

En la Galia puso freno a las incursiones del rey franco Clodión. Tuvo que acudir dos veces en socorro de la ciudad de Arles, que se encontraba sitiada por los visigodos. Durante una de estas batallas hizo prisionero al caudillo visigodo Anaolfo.

Trató de evitar que los reinos bárbaros se uniesen entre sí y que mantuviesen buenas relaciones con Rávena, sede del emperador. Permitió que los hunos se establecieran en Panonia. Concedió la soberanía de África, el territorio de Mauritania y parte de Numidia a los vándalos en 435, gracias a la Tregua de Trigezio y a cambio de un tributo anual al emperador.

Soldados romanos mitad siglo V: izquierda: 1 Aeccio magister militum. 2 Bucelario de Valentiniano III (Plácido Valentiniano Felices); 3 Guardaespaldas huno de Aeccio. Derecha: 1 Biarco ostrogodo del Cuneus Equites Escutatorum; 2 primicerio (oficial); 3 Flammoularios de Mattiarii Juniors. Autor Graham Summer

Mientras se encontraba acampado en las cercanías del Rin, recibió una embajada de pueblos procedentes de Galicia, que le solicitaban su apoyo contra los suevos. Tuvo que hacer frente en 435 a una revuelta de campesinos galos, las bagaudas, a los que derrotó gracias a la ayuda de los hunos. En 437, Aecio estableció una alianza con los hunos que le permitió derrotar a los burgundios, quienes en el año 435 habían roto su feudo y habían atacado la provincia de Bélgica, en la batalla de Worms. Ese mismo año, su general Litorio aplastó a las tribus rebeldes de la Armórica.

En 439 los vándalos rompieron la paz y ocuparon la ciudad de Cartago. Al año siguiente se adueñaron de Sicilia, dejando sin el abastecimiento de grano a Roma, teniendo que pagar a partir de entonces.

En 439 consiguió frenar el avance visigodo en la Galia. Aecio regresó a Italia en 440, poco después de establecer con los burgundios un nuevo pacto según el cual les permitía establecerse en la Sapaudia (Saboya). A su regreso a Galia estableció a los alanos en los alrededores de Valence y Orleans, con el fin de que se interpusiesen entre los burgundios y los visigodos.

Aecio ordenó en 442 a las tropas romanas abandonar definitivamente la provincia de Britania, la cual no pudo defender cuando los sajones en el 446 invadieron la provincia.

En el 445, Atila cruzó el Danubio llamado por Honoria, hermana de Valentiniano III. Las tropas imperiales fueron dirigidas por Aecio y el visigodo Teodorico I, quienes vencieron a los hunos en la batalla de los Campos Catalaúnicos en el 451. Para más información sobre la batalla ver el capítulos “los hunos – Atila rey de los hunos”.

Batalla de los Campos Catalaunicos, de Chalons, o de Locus Mauriacus 451. Aecio y un escudero burgundio atacados por un huno. Autor Angus McBride

No pudo evitar que los hunos invadieran Italia en 453, pero con un reducido número de tropas consiguió que Atila no se dirigiese a Roma ni destrozara el norte de Italia.

Valentiniano, celoso de los éxitos de su general, trató de recuperar las riendas del gobierno acusando a Aecio de la mala situación económica y política. Tras una conspiración instigada por el propio emperador, Aecio fue asesinado el 21 de septiembre del 454.

La muerte de Aecio trajo consigo la ruptura de muchos pactos con los pueblos bárbaros: los merovingios avanzaron hacia el Somme, mientras que los sajones saqueaban las costas atlánticas.

Al mismo tiempo, la nobleza romana y una gran parte de las tropas, todavía fieles a Aecio, conspiraban contra Valentiniano. La revuelta estalló el 16 de marzo del 455 y acabó con la muerte del emperador a manos de los bárbaros Optila y Tarausila, bucelarios de Aecio. El hecho ocurrió cuando el Emperador pasaba revista a sus tropas en el campo de Marte, este bajó del caballo en el que montaba para practicar con el arco, momento en el que Optelas le golpeó en la cabeza, Valentiniano se giró para ver a su agresor, cuando Thraustelas le asestó el golpe definitivo que lo mató.

 

Final del Imperio

Máximo

Petronio Máximo entró en competencia con un tal Maximiano, hijo de Domnino, que había formado parte de la guardia de Aecio, y con el futuro emperador Mayoriano, que contaba con el apoyo de la emperatriz Eudoxia. Petronio consiguió derrotar a sus rivales haciéndose con el control del palacio y forzando a Licinia Eudoxia, esposa de Valentiniano III, a casarse con él.

Petronio Máximo nombró rápidamente a Avito comandante y le envió a Toulouse con la misión de obtener el apoyo de los visigodos.

Mientras el rey vándalo Genserico zarpó con su poderosa flota de su capital en Cartago, subiendo el Tíber para saquear la ciudad de Roma. Tras la llegada de los vándalos, y según los relatos del cronista Próspero, el Papa León I el Magno imploró a Genserico para que no destruyese la ciudad ni matase a sus habitantes. Genserico accedió y las puertas de Roma se abrieron para él y para sus hombres. Máximo huyó para no enfrentarse al jefe vándalo, pero murió a manos de una muchedumbre de ciudadanos romanos a las afueras de la ciudad.

Oficial romano inspecionando las bajas despues de una batalla durante el bajo Imperio. Autor Angus McBride

Cuando Avito llegó a la corte visigoda, Máximo ya había muerto (31 de mayo del 455). Teodorico le persuadió a Avito para que asumiera el trono imperial, siendo aclamado por una asamblea de senadores galo-romanos.

Avito

Mientras Genserico al frente de los vándalos habían entrado en Italia. En el 456 inició una campaña en la que reconquistó Panonia y consiguió una meritoria victoria naval contra los vándalos en colaboración con el magister militum Ricimero que era fiel al rey Teodorico II. Sin embargo no logró acabar con el poderío naval de los vándalos que sometieron a Roma a un bloqueo naval, lo que hizo tambalear su posición. El hambre en Roma le forzó a disolver su guardia personal de mercenarios godos. Estalló una revuelta popular y Avito huyó a Arlés para pedir ayuda a Teodorico.

Avito reunió un ejército como pudo y marchó sobre Italia. Fue derrotado cerca de Piacenza y fue capturado. Su vida fue perdonada, obligándolo a tomar los hábitos, llegando a convertirse en obispo de Piacenza.

Mayoriano

Seis meses después de la deposición de Avito, el general Mayoriano fue proclamado emperador por el prefecto pretoriano Ricimero. No obstante, el emperador romano de Oriente León I no lo reconoció y lo declaró usurpador.

Cuando subió al trono, su poder efectivo se limitó solamente a la actual península italiana, pero estaba decidido a recuperar territorios, penetró primero en la Galia, tomando la ciudad de Arlés y obligando al rey de los visigodos, Teodorico I, a firmar un tratado de paz, con lo que contuvo, por el momento, a este pueblo, lo mismo que hizo posteriormente con los suevos y burgundios.

Campañas del emperador Mayorino (457-461)

Después de rechazar un ataque vándalo sobre Campania en el 458, preparó una gran fuerza, integrada principalmente por tribus germánicas, para invadir África. Tras concluir una alianza con Teodorico II, cruzó a principios del 461 los Pirineos con el propósito de emplear la gran flota que había reunido en Cartagena. El rey de los vándalos Genserico después de que todas sus ofertas de paz fueran rechazadas, logró sorprender con la ayuda de ciertos oficiales traidores, a la flota romana cerca de la costa de la actual Alicante, destruyendo o tomando la mayor parte de las naves.

Mayoriano firmó la paz con Genserico. Pero ese tremendo fracaso acabó con su reputación de militar victorioso. Sus esfuerzos por acabar con los abusos y de mejorar la condición de la población se granjearon el odio de los funcionarios; y Ricimero, celoso de su fama e influencia, levantó las tropas extranjeras contra él.

Un motín, instigado posiblemente por Ricimero, estalló en Lombardía el 2 de agosto del 461. Mayoriano fue forzado a abdicar por sus soldados. Murió cinco días después, envenenado o de disentería.

Rícimero puso en su puesto a Libio Severo. Libio Severo murió el 15 de agosto del 465; algunos historiadores creen que envenenado por Ricimero, pero la muerte por causas naturales también es posible. A su muerte se abrió un largo interregno de 16 meses que terminó en el 467 con la coronación de Antemio.

Antemio

Su reinado comenzó con un tono esperanzador, tenía el apoyo de León I, emperador de Oriente, y había casado a su hija con el principal hombre fuerte militar de Italia, Ricimero. Un experto general de Ilírico, Marcelino, dejó de oponerse activamente y ofreció su alianza al nuevo emperador. Antemio también obtuvo el apoyo de un partidario muy alejado del círculo de posibles defensores: Riotamo con un ejército romano-británico se unió a Antemio, y la alianza pretendía cercenar a Eurico. Sin embargo, Eurico fue capaz de derrotar no sólo al ejército de Riotamo y a las diversas fuerzas romanas, sino que además se anexionó numerosas ciudades galas que aún permanecían en manos romanas.

Mientras tanto, el reino de los vándalos había supuesto una amenaza constante al comercio marítimo romano en el Mediterráneo, y Antemio y su colega de Oriente, el emperador León I, emprendieron un esfuerzo conjunto para desalojarlos del norte de África (468). Como comandantes fueron nombrados el patricio occidental Marcelino y el general oriental Basilisco. Aunque la campaña contra Genserico en principio hizo avances significativos, Basilisco dejó que su flota fuera destruida ante Cartago por Genserico. Así que la expedición acabó en fracaso total, y como consecuencia de ello, Marcelino fue asesinado ese mismo año en Sicilia.

En 470, después de toda esta desgracia, Antemio enfermó seriamente, y creyendo que fue causado por brujería, se vengó en numerosos hombres destacados. El magister militum Ricimero perdió la paciencia con Antemio y reunió a 6.000 hombres que habían sido alistados para la guerra contra los vándalos, y comenzó una oposición armada en Milán contra Antemio en Roma. Este conflicto entre el emperador y el hombre fuerte militar acabó cinco meses después con la conquista de Roma por Ricimero, y la captura y ejecución de Antemio. Le sucedió Anicio Olibrio.

Anicio

En 472, el augusto León I lo envió a Italia como mediador entre el augusto Antemio y su yerno Ricimero, pero, habiendo entrado en negociaciones con este último, fue nombrado emperador en contra de su voluntad, y al ser asesinado su rival ascendió al trono sin oposición. Debido a su matrimonio con Placidia, Olibrio pudo ser considerado el último miembro de la dinastía teodosiana. Su reinado fue por lo demás breve y sin acontecimientos reseñables. Olibrio murió repentinamente, de causas naturales, a finales de 472. Fue sucedido por Glicerio que fue coronado el 5 de marzo de 473, Julio Nepote se autoproclamó emperador y llegó a Italia en la primavera del año 474. Glicerio se rindió en Roma a su oponente sin ni siquiera presentar batalla. Nepote respetó la vida de Glicerio con la condición de que se ordenara obispo, como efectivamente hizo.

Julio Nepote

Nepote tuvo que hacer frente a un nuevo recrudecimiento de los ataques vándalos sobre las costas mediterráneas. Falto de ayuda, Nepote sólo pudo confirmar la ocupación de nuevos territorios en África, Baleares, Córcega, Sicilia y Cerdeña. Orestes no tardó en traicionar a Julio Nepote y, al frente de las tropas comitatenses de Italia, marchó contra Rávena el 28 de agosto del año 475. Al conocer su llegada y su falta de respaldo, debido a la guerra civil que había estallado en oriente y que le había privado de sostén de León I, Julio Nepote huyó a Dalmacia, donde radicaban sus mayores apoyos y donde reinó hasta su muerte en el 480. Tras la marcha de Nepote, Orestes asumió el principado de occidente en calidad de patricio y magister militum. Finalmente, el 31 de octubre del 475, sin producirse la esperada reacción por parte del emperador de oriente, Orestes elevó a la púrpura a su hijo Rómulo, quien contaba con apenas diez años de edad, para ejercer él mismo la regencia en nombre de su hijo. Desde oriente, Nepote siguió solicitando la ayuda económica y militar de Zenón I, una vez que éste había recuperado el trono.

Zenón I, a pesar de que no emprendió ninguna acción militar contra Orestes y Rómulo, confirmó su apoyo a Julio Nepote, único emperador reconocido por oriente hasta que muriera o recuperase el trono.

Imperio Romano de Occidente en el 470 al acceder al poder el último emperador Romulo Augusto. Autor Roger M. Kean

A mediados del 476 Odoacro general de los hérulos encabezó el motín de las tropas contra Orestes, tras haberse negado éste a repartir tierras entre sus hombres, el 28 de agosto del 476, Orestes fue capturado y asesinado por Odoacro cerca de Piacenza. Odoacro, fue nombrado rex gentium, y ocupó después Rávena, donde Rómulo fue depuesto del trono. Dada su corta edad, su vida fue respetada y se le envió al exilio con unos familiares en el castillo de Lucullanum, cerca de Nápoles, donde Odoacro le garantizó el envío de un estipendio anual de 6.000 sólidos de oro.

Odoacro tuvo que defender las fronteras contra el resto de los pueblos bárbaros. De Genserico obtuvo la cesión de Sicilia excepto el puerto de Lilibeo a cambio de un tributo. El visigodo Eurico, que controlaba la mayor parte de Hispania, cruzó el Ródano y derrotó al burgundio Gundebaldo. Odoacro sólo pudo frenarle a cambio de la cesión del litoral de Provenza hasta los Alpes en el 481. Los burgundios, en represalia, ocuparon Lyón, Autún y Langres; tras esto, toda la Galia, a excepción del reino de Siagrio, quedó fuera del control romano.

Colapso del Imperio Romano de Occidente siglo V: 1 bucelario de un noble lleva lancea, escudo y una ballesta, 2 soldado limitanei. 3 catafracta de los sagitarios juniores orientales. Autor Angus McBride

 

Ejercito romano al final de Imperio

A la muerte del emperador Teodosio I en el 395, se dividió el Imperio Romano en dos mitades. A su hijo mayor, Arcadio, le dio el trono del Imperio Romano de Oriente, mientras que a su hijo menor, Honorio, lo nombró emperador del imperio en occidente.
Tras la división definitiva del imperio en el año 406 ambos ejércitos sumaban más de 600.000 efectivos, distribuidos de la siguiente forma:

Imperio del Occidental

  • Comitatenses 113.000 (23.500 jinetes y 89.500 infantes).
  • Limitanei 135.000 (29.500 jinetes y 105.500 infantes).
  • Scholae 2.500 (jinetes) (Schola scutariorum prima, Schola scutariorum secunda, Schola scutariorum tertia, Schola armaturarum seniorum, Schola gentilium seniorum).

Total de fuerzas del Imperio Occidental: 250.500 (de los cuales el 54% eran limitanei) Honorio situó su capital en Mediolanum. Ya desde hacía tiempo, la mitad occidental había estado sumida en continuas guerras civiles por el poder, con generales que se rebelaban cada pocos meses y se auto-coronaban emperadores alternativos, especialmente en Britania y Galia. A este complicado cuadro que hacía tremendamente difícil mantener el gobierno sobre el Imperio de Occidente se unían las continuas injerencias de los pueblos bárbaros, que se oponían alternativamente a las órdenes de unos u otros contendientes o rompían con todos entregándose al saqueo según les convenía.

Imperio Oriental

  • Comitatenses 100.000 (21.500 jinetes y 78.500 infantes).
  • Limitanei 250.000 (112.000 jinetes y 138.000 infantes).
  •  7 scholae 3.500 (jinetes) (Schola scutariorum prima, Schola scutarium secunda, Schola gentilium seniorum, Schola scutariorum sagittariorum, Schola scutariorum clibinariorum, Schola armaturam iuniorum, Schola gentilium iuniorum)

Total de fuerzas del Imperio Oriental: 353.500 (de los cuales el 70% eran limitanei).

Estrctura del ejército en el Imperio Romano de Oriente (395)

Los sucesores de Teodosio no se empecinaron en guerras internas, dispusieron de más recursos y personal, siendo capaces de conjurar las sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que amenazaron el Imperio de Oriente. Los visigodos fueron desviados hacia Occidente por el emperador Arcadio (395-408). Su sucesor, Teodosio II (408-450) reforzó las murallas de Constantinopla, haciendo de ella una ciudad inexpugnable (de hecho, no sería conquistada por tropas extranjeras hasta 1.204).

Equipamiento de un legionario romano en el 450

La infantería pesada en esta época llevaba un escudo oval o redondo, spatha, (algunos llevan hacha o securis en vez de espada), lancea, jabalinas (verutae), dardos (mattiobarbuli o plumbatae). Formaban en una especie de falanges de 6 a 8 hombres de profundidad y actuaban defensivamente, recibiendo al enemigo con una lluvia de dardos y jabalinas, después formaban un muro con los escudos sobre los que sobresalían las lanzas. Normalmente los infantes de las primeras y las últimas filas iban completamente protegidos.

Armamento ofensivo de la infantería Romana siglo IV – V

La infantería ligera estaba compuesta por unidades de arqueros (sagittarii), lanzadores de jabalinas (exculcatores), honderos (funditores) y ballesteros (balistarii). Desplegaban siembre delante de la infantería pesada y para hostigar al enemigo, y cuando este se acercaba, pasaban a retaguardia para seguir hostigando al enemigo y actuar en su caso como reserva.

Infantería romana siglo V: de izquierda a derecha: legionario de la V Macedónica, legionario de la Herculiani Seniores, hondero, auxiliar brachiati.

La caballería ligera era la que iniciaba el combate hostigando al enemigo en todo el frente, para pasar a continuación el extremo de las alas, con el fin de envolver al enemigo.

La caballería pesada formaba a los flancos de la infantería, tratarían de romper la formación de la caballería adversaria, y entonces caer sobre los flancos y retaguardia de la infantería adversaria. Normalmente no se empleaba contra una formación cerrada de infantería.

El puesto de mando (magister militum) se situaba igual que en épocas anteriores entre la infantería y caballería del ala derecha, dado que tradicionalmente el esfuerzo principal se situaba a la derecha. El segundo (magister peditum) jefe se situaba en el centro de la formación de infantería. El tercer jefe (magister equitum) se situaba entre la infantería y caballería del ala izquierda.

En occidente el soldado fronterizo o limitanei, la escasa paga y la ausencia de recursos, hizo que quedase reducido a una milicia de campesinos, a menudo se vieron obligados a ejercer otras ocupaciones como la labranza de la tierra, la manufactura, la artesanía o la pesca para sobrevivir, convirtiéndose en un cuerpo de escaso valor táctico, dedicándose defensivamente a la defensa de ciudades o campamentos fortificados. No desaparecieron ni siquiera con las grandes invasiones del año 406. No abandonaron sus puestos masivamente, ni tampoco se disolvieron. Algunas veces, sorprendidos por las invasiones bárbaras, se vieron sumergidos por ellas, y donde grandes contingentes de guerreros armados hicieron su aparición de forma claramente inesperada, las tropas fronterizas hallaron su fin, imposibilitadas de pedir auxilio o resistir en tales condiciones.

Los comitatenses se fueron debilitando y fueron siendo sustituidas por bárbaros foederati, que se emplearon para combatir a otros bárbaros.

caballería romana siglo V: izquierda arquero o sagitario y catafracta; derecha jinete alano y jinete huno

La estructura occidental difería sustancialmente de la oriental. En el oeste, el emperador no controlaba directamente a los generales regionales de los comitatenses, que en su lugar dependían de un militar supremo que, según la Notita, recibía el título de magister militum praesentalis (literalmente, “maestro militar en la presencia del emperador. Este oficial era el general supremo de todas las fuerzas occidentales y, según la Notita tenía a un segundo al mando conocido como magister equitum praesentalis. A su mando se encontraban todos los comitatus diocesanos de occidente: Galia, Britania, Illyricum occidental, África, Tingitania e Hispania. En contraste con sus contrapartidas de oriente, el rango de estos oficiales no era magister militum, sino de meros comes, salvo por el magister equitum per Gallias. Presumiblemente esto se debía a que todos los comitatus salvo el de la Galia tenían un tamaño inferior a los entre 20.000 y 30.000 hombres, ejército tipo al cargo de un magister militum. Esta estructura anómala, con el emperador flanqueado por un generalísimo, había aparecido con la ascensión al poder del general Estilicón (395-410), nombrado por Teodosio I como el guardián de su hijo y sucesor Honorio. Tras la muerte de Estilicón en 410, una serie de emperadores débiles hicieron posible la permanencia de esa posición, ocupando el cargo personajes como Aecio o Ricimero, hasta la disolución final del imperio occidental en 476.

Magister militum romano, escoltado por sus bucelarios siglo V. Autor José Daniel Cabrera Peña

 

 

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