Edad Antigua Guerras Pírricas Batalla de Heraclea (280 AC)

Cargando anuncio...

Preparativos

Cuando Pirro supo que los romanos estaban amenazando Heraclea, decidió ir a su encuentro sin esperar a los refuerzos de sus aliados. Estaba decidido a enfrentar al enemigo sólo con los epirotas y los tarentinos que tenían tiempo para recibir una formación adecuada.

Según varias fuentes, el rey epirota intentó negociar con el cónsul Publio Valerio Levino, lo que sugiere a sí mismo como un árbitro para la solución de los conflictos romano-tarentinos. La respuesta del cónsul fue negativa: “Los romanos no eligieron a Pirro como arbitro y no le temen como un enemigo”. El conflicto armado era ya inevitable. Sin más demora, Pirro se dirigió a enfrentarse a las legiones enemigas que estaban cerca de Heraclea. Desplegó sus fuerzas al abrigo del rio Siris, ocupando los vados para que los romanos no pudieran cruzar el rio, mientras esperaba la llegada de refuerzos samnitas, estableciendo su campamento entre las ciudades de Heraclea y Pandosia.

Pirro recorrió a caballo las orillas del río Siris para observar las posiciones romanas. Observando los movimientos de las formaciones enemigas, quedó impresionado por la excelente organización del campamento y en general por el orden y la disciplina del ejército romano. Según Plutarco, el rey epirota dijo a su amigo Megacles: “La disciplina de estos bárbaros no es tan bárbara”

Batalla de Heraclea: Movimientos previos

Batalla de Heraclea 280 AC: Movimientos previos

 Los romanos, por su parte, fueron inusualmente agresivos. No querían que samnitas y griegos unieran sus fuerzas, así que decidieron a tomar la iniciativa. Levino mandó su caballería rio  abajo, alejados de las posiciones epirotas para buscar un vado y cruzar el río.

Una vez cruzado el río, la caballería romana ataco de flanco a los hoplitas que ocupaban los vados, poniéndolos en fuga. Acto seguido, la infantería romana comenzó a cruzar el río.

Pirro reunió apresuradamente 3.000 de sus mejores jinetes macedonios y tesalianos, y marcho hacia el rio, para tratar de evitar que los romanos lo cruzasen. Cargaron contra los legionarios, pero ya era tarde, la mayoría de la infantería romana ya había cruzado el rio por los vados y comenzaba a desplegarse.

Pirro da la orden de salir del campamento para presentar batalla a los romanos.

Despliegue inicial

Batalla de Heraclea: Despliegue inicial

Batalla de Heraclea 280 AC: Despliegue inicial

Ejército romano

Se componía de 39.200 infantes y 4.800 jinetes desplegados de norte a sur de la siguiente manera:

  • Ala norte: 1.200 jinetes italianos del sur de Italia,  1.200 jinetes romanos y detrás de estos  1.200 infantes ligeros apulianos.
  • Centro: 1ª legión romana, 1ª legión aliada, 2ª legión romana, 2ª legión aliada, 3ª legión romana, 3ª aliada, 4ª legión aliada, 4ª legión romana.
  • Ala sur: 3.600 jinetes aliados y detrás 1.200 infantes ligeros campanos.

El ejército de Pirro

Se  componía de 8.000 jinetes, 35.000 infantes, 30 elefantes desplegados de norte a sur:

  • Ala norte: 3.000 jinetes tesalianos y detrás 10 elefantes.
  • Centro: 3.000 hipaspistas mandados por Milón; 20.000 falangistas epirotas (molosos, tesprocios, caonios, ambraciotas incluyendo 5.000 soldados macedonios dados por Ptolomeo); 5.000 (mercenarios etolios, acamamos y atamanios de Grecia y también itálicos; 6.000 hoplitas tarentinos o “escudos blancos”.
  • Ala sur: 4.000 jinetes tesalianos y macedonios; 1.000 jinetes tarentinos; 2.000 arqueros; 500 honderos de Rodas; 20 elefantes de guerra con soldados en sus torres.

Pirro se acercó al rio y observó las formaciones de las falanges y le impresiono la evolución de sus movimientos.

Primera fase

Batalla de Heraclea: Primera fase

Batalla de Heraclea 280 AC: Primera fase

Lo que siguió fue la primera batalla entre hoplitas y legionarios. Los legionarios lanzaron sus dos andanadas de pilum y a continuación buscaron el choque con la falange. Se produjo una serie de enfrentamientos, frustrantes para cada bando. Los legionarios se veían frustrados porque no podían romper el muro de hoplitas, los epirotas  se veían frustrados porque cada vez que derrotaban a un manipulo, otro manipulo los flanqueaba y la línea de falangistas corría grave peligro de ser traspasada.

Falange epirota vista de frente. Los romanos lanzan la segunda salva de pilum y cargan contra la falange. Autor Giuseppe Rava. Fuente http://www.g-rava.it/giuseppe_rava_eng.htm

Falange epirota vista de frente. Los romanos lanzan la segunda salva de pilum y cargan contra la falange. Autor Giuseppe Rava. Fuente http://www.g-rava.it/giuseppe_rava_eng.htm

Batalla de Heraclea 280 AC. Choque entre la falange epirota y las legiones romanas. Estas eran incapaces de romper la formación de la falange. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

Batalla de Heraclea 280 AC. Choque entre la falange epirota y las legiones romanas. Estas eran incapaces de romper la formación de la falange. Autor Ángel Todaro.
Fuente http://www.angelotodaro.it/

Por suerte para Pirro, las legiones aliadas de roma no pudieron desplegarse convenientemente, lo que hubiera permitido a los romanos flanquear a la falange desde ambos flancos.

Durante largo tiempo, el resultado de la batalla fue incierto.

En un momento dado, un escuadrón de caballería romana del sur al mando de un tal Oplacodel, atacó a Pirro y sus escoltas, consiguiendo matar a su caballo y herir levemente al mismo Pirro, que tomó la acertada decisión de quitarse su uniforme real y hacer que se lo pusiera uno de sus oficiales, Megacles. La idea fue inteligente, dado que más tarde Megacles murió en combate a manos de un tal Dexio, que le quito el casco y el manto real y se lo llevo al cónsul romano Levino.

Batalla de Heraclea 280 AC. Oplaco ataca a Pirro con su lanza y consigue matar a su caballo y herirle levemente. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

Batalla de Heraclea 280 AC. Oplaco ataca a Pirro con su lanza y consigue matar a su caballo y herirle levemente. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

El rumor de la muerte de Pirro se propago por el ejército griego, empezó a cundir el desánimo en sus filas. Para evitar una debacle Pirro reaccionó con rapidez. Tubo que exponerse al peligro recorriendo sin su casco de combate las líneas propias para que las tropas le vieran, animando sin cesar a sus soldados y haciéndoles ver que estaba muy vivo.

Levino aprovechó la confusión para lanzar el resto de su caballería contra el flanco expuesto de la falange.

Segunda fase

Batalla de Heraclea: Segunda fase

Batalla de Heraclea 280 AC: Segunda fase

Pirro vio llegado el momento decisivo e introdujo en el campo de batalla a los elefantes. Los romanos contemplaron con terror a las enormes bestias. Nunca podían haber imaginado que pudieran existir tales animales y los denominaron “bueyes lucanos”, porque a sus ojos se asemejaban a los bueyes y la batalla se estaba dando en la región de Lucania.

Los caballos romanos, asustados por los elefantes y por el fuerte olor que despedían, reaccionaron descontroladamente, huyendo del campo de batalla sin que sus jinetes fueran capaces de controlarlos.

Batalla de Heraclea 280 AC. Los elefantes de Pirro atacan a los romanos, los caballos romanos se descontrolan por el olor de los mismos. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

Batalla de Heraclea 280 AC. Los elefantes de Pirro atacan a los romanos, los caballos romanos se descontrolan por el olor de los mismos. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

Seguidamente, Pirro lanzo sus elefantes contra la infantería romana, ayudado por la caballería tesaliana. La presión era enorme para la línea romana, que empezó a ceder y retirarse, aunque lo hicieron ordenadamente. La retirada romana fue atenuada por un valiente legionario que en una audaz acción, cortó con su espada la trompa de un elefante, el cual con sus alaridos de dolor sembró el nerviosismo en el resto de sus congéneres, Pirro para evitar que este acto pudiera degenerar en algo peor, decidió dar por finalizado el hostigamiento a la retirada romana.

La infantería romana huyó, permitiendo a los griegos apoderarse del campamento romano. En las batallas antiguas, el abandono del campamento por el adversario significaba una derrota total pues suponía abandonar todo: material, animales de carga, vituallas y equipaje individual. Los legionarios supervivientes huyeron a la ciudad Apulia, abandonando parte de su equipo.

Secuelas

La primera batalla entre la falange y la legión había dado la victoria a la primera, pero Pirro no se llevó a engaño. Tras la retirada romana, Pirro cabalgó entre los cadáveres del campo de batalla y observo que ningún soldado romano tenía heridas en la espalda. Ninguno había huido, ni siquiera ante los elefantes. Quedó impresionado por el coraje de los soldados enemigos y dio órdenes de que los muertos recibieran un entierro honorable.

Las pérdidas fueron enormes, 15.000 romanos y 13.000 griegos, Pablo Orosio dio las pérdidas romanas con una precisión sorprendente: 14.880 muertos y 1.310 presos por parte de los soldados de infantería, 246 jinetes muertos y 502 presos, así como 22 estandartes perdidos.

Se dice que Pirro tras la batalla exclamó: ”Otra victoria como esta y estaremos acabados”, aunque otras fuentes sugieren que fue: ”Otra victoria como esta y volveré solo a Epiro”.

Pirro pago muy cara su victoria. Perdió la mayor parte de sus mejores soldados y oficiales, los huecos que dejaron serían muy difíciles de rellenar.

Pirro se dio cuenta que su victoria se había debido al efecto sorpresa causado por los elefantes, y que ese efecto sorpresa no volvería a producirse.

Celebró su victoria con ofrendas votivas de armas de enemigos capturados en el horaculo nativo de Dodona. Una modesta tableta de bronce aún sobrevive con la inscripción votiva: ”El rey Pirro y los Epirotas y los Tarentinos a Zeus Naius de los romanos y sus aliados”. Envió su propia armadura y las cabezas de las bestias sacrificadas al templo de Atenea en Lindos en la isla de Rodas. Zeus de Tarento también recibió ricas ofrendas votivas y los tarentinos de igual modo enviaron ofrendas a Atenea para demostrar el significado de esta victoria sobre los bárbaros. Sobre las monedas tarentinas un pequeño elefante y una nike alada proclamaban la victoria que ellos habían ganado juntos.

El general griego propuso a los presos romanos unirse a su ejército, como se hacía en Oriente con los contingentes mercenarios, pero éstos se negaron.
Esta victoria trajo consigo notables consecuencias. Los aliados de Pirro, que hasta entonces se habían mantenido a una prudente distancia, se unieron al rey, e incluso varios súbditos de Roma abandonaron su causa. Consiguió ganarse a su bando a los brucianos, lucanos y samnitas.

Pirro envió a su consejero Cineas a Roma con propuestas de paz, mientras él reunía las fuerzas de sus aliados y marchaba lentamente hacia la Italia Central.

Cineas el Tesalio en Roma. Despues de la batalla de Heraclea, Pirro envió a Cineas como embajador a Roma, y se dirigió al senado Romano. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

Cineas el Tesalio en Roma. Despues de la batalla de Heraclea, Pirro envió a Cineas como embajador a Roma, y se dirigió al senado Romano. Autor Ángel Todaro. Fuente http://www.angelotodaro.it/

Cineas llevó costosos regalos con él a Roma que él ofreció a los más influyentes personalidades y sus esposas y niños. Pero en la ignorancia de la tradición griega tomaron éstos como un intento de soborno y rechazaron los regalos. No obstante, una mayoría en el Senado parece haberse inclinado a aceptar las indudablemente duras condiciones del rey moloso, debido a que su propia fortaleza parecía terminada. Ya que Pirro había dejado claro que buscaba la paz, sin duda esperaban que futuras negociaciones pudieran lograr algunas concesiones. Fue solamente cuando Apio Claudio Caeco, ahora casi ciego, se pronunció en contra de las propuestas de paz que el Senado las rechazó. Desde la construcción de la Vía Apia, que había recibido su nombre de él, había tenido un interés particular en la Campania y el sur de Italia. Su discurso debió ser notablemente vívido y persuasivo, ya que el senado rechazó la negociación con Pirro.

Apio Claudio el Ciego dirigiéndose al Senado Romano, logrando convencerlos para que no aceptasen las negociaciones de Pirro

Apio Claudio el Ciego dirigiéndose al Senado Romano, logrando convencerlos para que no aceptasen las negociaciones de Pirro

Mientras tanto Levino no se aventuró a atacar a las fuerzas del enemigo, sino que se contentaba con hostigar su marcha y retrasar su avance mediante ágiles escaramuzas. En respuesta, Pirro prosiguió el avance a una marcha más lenta pero firme sin encontrar al frente digna oposición, intentó tomar Capua y Nápoles, pero los romanos las habían dejado fuertemente guarnecidas, así es que siguió el avance hasta llegar a Preneste, que capturó. Se hallaba a sólo 35 km de Roma, mientras sus avanzadillas llegaban hasta 9 km al este de la ciudad. Una nueva marcha le habría llevado a las murallas de la ciudad, pero frenó su avance, dado que se enteró de que en la ciudad habían hecho unos intensos preparativos para la defensa.

Para colmo de males, se enteró de que los romanos habían firmado la paz con los etruscos, y de que el otro cónsul Tiberio Coruncanio, había regresado con su ejército a Roma. Se desvaneció toda esperanza de acordar la paz con los romanos, con lo que Pirro decidió retroceder lentamente a Campania. Desde ese lugar se retiró a sus cuarteles de invierno en Tarento, y ninguna otra batalla fue librada ese año.

El primer éxito militar de Pirro tuvo consecuencias de largo alcance, pues ahora no solo los lucanos, samnitas y brutios, sino también las ciudades griegas, que se habían mantenido tan apartadas, declararon abiertamente su apoyo al vencedor liderados por la ciudad de Crotona. Cuando Pirro apareció a las afueras de Locri los ciudadanos precipitadamente entregaron a la guarnición romana, pero Pirro inmediatamente dejó que 200 hombres fueran liberados sin pedir rescate. Regio, cuyos habitantes también querían unirse a Pirro, solamente pudieron mantenerse leales a Roma mediante el ejercicio de la fuerza bruta sobre la parte de las tropas campanas estacionadas allí y mediante el asesinato de los más influyentes de sus ciudadanos.

Tan pronto como los ejércitos se acuartelaron para pasar el invierno, los romanos enviaron una embajada a Pirro al frente del oficial romano Cayo Fabricio Luscino, con la intención de tantear el rescate de los prisioneros romanos o su intercambio por un número similar de prisioneros tarentinos o aliados. El embajador fué recibido por Pirro con la mayor distinción, y sus entrevistas dieron lugar a una de las más célebres historias de los anales de Roma, embellecida y relatada de distintas maneras por poetas e historiadores.

Pirro intentó comprar al oficial romano tentándole con riquezas, un puesto un su ejercito pero fracasó, finalmente Pirro viendo la honestidad de éste oficial, permitió que los prisioneros fueran a Roma a celebrar las Saturnales, estipulando que regresaran a Tarento si el Senado Romano no aceptaba los términos que les había ofrecido previamente a través de Cineas. Como el Senado permaneciera firme en su resolución, todos los prisioneros regresaron a Pirro, bajo la amenaza de ser condenados a muerte si permanecían en la ciudad.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-05-05. Última modificacion 2017-02-02.