Edad Antigua Guerras Pírricas Guerra de Pirro con Esparta

Conquista de Macedonia 274 AC

Todos los recursos de su propio reino habían sido agotados por los reclutamientos que había hecho para sostener a sí mismo en Italia, y que ahora era necesario, embarcarse en una guerra, como medio para encontrar empleo y subsistencia para sus tropas. Determinó, por lo tanto, hacer una incursión en Macedonia para probar suerte.

Antes de emprender su expedición, se las arregló para obtener una fuerza considerable contando con galos como auxiliares. Después de completar sus preparativos, en el 274 AC comenzaron su marcha, y pronto cruzaron la frontera Macedonia.

Ejército de Pirro: a la izquierda un jinete tarentino. A la derecha un falangita epirota, un guerrero samnita, un mercenario guerrero galo y detrás un elefante asiático con su mahoud y en la torre dos soldados epirotas. Autor Johnny Shumate. Fuente http://johnnyshumate.com/

Ejército de Pirro: a la izquierda un jinete tarentino. A la derecha un falangita epirota, un guerrero samnita, un mercenario guerrero galo y detrás un elefante asiático con su mahoud y en la torre dos soldados epirotas. Autor Johnny Shumate. Fuente http://johnnyshumate.com/

Conquistó varias ciudades y pueblos a medida que avanzaba, y pronto empezó a albergar mayores esperanzas con respecto al objeto de su expedición de las que se había formado en un primer momento. En lugar de limitarse al saqueo de la frontera, como lo había previsto en un primer momento, empezó a pensar que sería posible para él para someter a Antígono por completo, y volver a anexar Macedonia a sus dominios. Él era bien conocido en Macedonia, por sus antiguas campañas y como su gobernante; le habían comparado con el mismo Alejandro, a medida que avanzaba en Macedonia, los destacamentos de tropas, que Antígono había situado en la frontera para informar su progreso, en vez de darle batalla, se unían a su causa, sobre todo las que guarnecían los desfiladeros de el Aous, cerca de la actual Tepelene, en Albania. Lo que obligó a Antígono a presentar una batalla campal.
Antígono se situó en un terreno favorable y esperó la llegada de Pirro. Éste actuó con su energía habitual, se avanzó a retaguardia del ejército de Antígono a través de un estrecho desfiladero entre las montañas.

El cuerpo principal de las tropas de Antígono era la falange, que aunque ya no tenía el nivel de adiestramiento como la de Filipo o Alejandro, pero seguía siendo una fuerza formidable, y a retaguardia había situado grandes masas de galos, armados y vestidos de sus manera habitual.

Pirro avanzó y lo primero que se encontró fue a los sorprendidos galos que intentaron resistir, pero cuando llegaron los elefantes toda resistencia cesó y unos huyeron y otros se rindieron. Después se encontró con la falange que había dado media vuelta y les esperaba con las sarissas apuntándoles. Pirro recorrió a caballo el frente de la falange y descubrió que conocía personalmente a los oficiales, después de haber servido con ellos en guerras anteriores. Los saludó, llamándolos por su nombre. Ellos estaban contentos con ser recordados y reconocidos por tan famoso personaje tan famoso. Pirro les instó a abandonar Antígono y entrar en su servicio, como el antiguo y legítimo soberano de su país. Muy pronto se unieron a él, y Antígono abandonado por sus fuerzas huyó en compañía de unos pocos seguidores personales. Se retiró hacia la costa, donde se las arregló para mantener la posesión, por un tiempo, de algunas ciudades marítimas; pero su poder como rey de Macedonia había desaparecido. Algunas pocas de las ciudades interiores intentaron, durante un tiempo, para resistirse a Pirro, pero pronto se apoderó de ellas. Dejó guarniciones en algunas ciudades, algunas eran galas como las que saquearon las tumbas de los reyes macedonios en Aegae. Estas tumbas fueron redescubiertas en 1.976 cerca del palacio helenístico de Vergina, no lejos del sur de Beroea en las estribaciones del Olimpo.

En el invierno de 274/3 AC convocó a su hijo Heleno de vuelta de Tarento, aunque Milo se mantuvo por el momento en esa ciudad.

Guerra con Esparta

Cleónimo era un hijo menor del rey de Esparta y por tanto la herencia cayó en su hermano mayor llamado Acrótato, éste murió antes que falleciera su padre dejando un hijo llamado Areo que al morir el abuelo subió al poder. Areo I, había seducido a Quelidonis, joven esposa de Cleónimo. Éste, ávido de venganza, acudió a la corte de Pirro y le persuadió para declarar la guerra a Esparta. Éste que estaba con las tareas de gobierno que no le agradaban mucho, no desperdició la oportunidad.

Pirro efectuó una expedición al Peloponeso. Mientras se encontraba allí, recibió a varias embajadas, entre ellas la espartana. Prometió enviar sus hijos a Esparta, para que fueran entrenados según los preceptos de Licurgo. Mientras los embajadores remarcaban la naturaleza pacífica y amigable de Pirro, éste marchó a Laconia en 272 AC con un ejército de 25.000 infantes, 2.000 jinetes y 24 elefantes.

Su ejército siguió avanzando, y en su progreso comenzó a tomar y saquear pueblos pertenecientes al territorio espartano. Los espartanos enviaron embajadores de nuevo, diciendo que qué significaban esos procedimientos que eran contrarios a las leyes y costumbres de las naciones, que estaba haciendo la guerra sin haberla declarado previamente. Éste respondió sonriendo: ”Cuando vosotros los espartanos resolvéis hacer la guerra, es vuestra costumbre no informar de ello al enemigo. No me acuséis, por tanto, de injusticia, si he utilizado una estratagema espartana contra los mismos espartanos”.

Pirro rey de Épiro luchando en Grecia. Portada de la revista Ancient Warfare. Autor Johnny Shumate. Fuente http://johnnyshumate.com/

Pirro rey de Épiro luchando en Grecia. Portada de la revista Ancient Warfare. Autor Johnny Shumate. Fuente http://johnnyshumate.com/

Los embajadores comprendieron que el ataque era contra Esparta y respondieron: “Hágase la guerra, entonces.”

Los embajadores regresaron a Esparta, y se dispusieron para realizar los preparativos para poner la ciudad en una actitud de defensa. Las ciudades espartanas no tenían murallas ya que por orgullo decían que no las necesitaban. Además el propio rey Areo se encontraba en Creta, auxiliando a los gortinos.

Tan pronto como llegó Pirro a la ciudad, Cleónimo le urgió a atacarla directamente. Según Plutarco, como el día se hallaba avanzado, Pirro resolvió retrasar el ataque hasta el día siguiente, temiendo que sus hombres saquearan la ciudad si caía después del atardecer. Durante la noche los espartanos no se mantuvieron de brazos cruzados: Todos los habitantes, ancianos y jóvenes, hombres y mujeres, trabajaron incesantemente en cavar un profundo foso frente al campo enemigo, y al final de cada dique formaron una fuerte barricada de carretas. Pausanias, sin embargo, dice que dichas trincheras y barricadas existían ya desde la guerra de 295 AC contra Demetrio, e incluso edificaciones cubriendo los puntos más débiles.

La zanja se hizo con un ancho y una profundidad suficiente para impedir el paso de los elefantes y de la caballería. Todo este trabajo se realizó en tal silencio y secreto que no fue detectado por las fuerzas de Pirro, y el conjunto se completó antes amanecer.

Al siguiente día, Pirro avanzó hacia la ciudad, pronto descubrió que la zanja no permitía el paso de caballos y elefantes; e incluso los hombres, si tenían éxito en la superación de la zanja, eran rechazados al intentar subir el talud de tierra que se había formado a lo largo del lado de la misma, con la tierra sacada al hacer la excavación. Los espartanos bajo el mando de su joven líder Acrótato rechazaron los ataques. Tolomeo, hijo de Pirro, estuvo a punto de tener éxito. Él tenía el mando de una fuerza de unos 2.000 galos, llegando a las carretas consiguiendo sacarlas y arrojarlas al río. Acrótato acudió inmediatamente con 300 hombres y consiguió expulsarlos. Al final del día, Pirro no había hecho ningún progreso y decidió replegarse.

Asedio de Esparta por Pirro de Épiro. Autor François Topino-Lebrun

Asedio de Esparta por Pirro de Épiro. Autor François Topino-Lebrun

Renovó el asalto al día siguiente, lo primero que hizo primero fue llenar la zanja con materiales de todo tipo, incluso cadáveres de los caídos el día anterior. Las tropas intentaron hacer su camino a través de la zanja, mientras que los espartanos, en la parte superior del terraplén de tierra, lucharon desesperadamente para repelerlos, mientras las llevaban agua y retiraban los heridos. Por fin un cuerpo considerable de tropas que estaba bajo el mando personal del propio Pirro, logró romper las líneas espartanas, e inmediatamente se precipitaron hacia la ciudad. Una flecha hirió al caballo de Pirro, arrojandole al suelo Pirro. Mientras lo recuperaban, dio tiempo a los espartanos para reunir fuerzas y detener el avance.

La llegada de Areo con 2.000 cretenses y de Aminias de Focea, general de Antígono, con tropas auxiliares desde Corinto, obligó a Pirro a abandonar toda esperanza de conquistar la ciudad.

No abandonó su tarea por completo, pues resolvió pasar el invierno en el Peloponeso y prepararse para nuevas operaciones a la llegada de la primavera.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-06-05. Última modificacion 2017-02-02.