Edad Antigua Los partos Campaña Parta de Craso, batalla de Carras (54-53 AC)

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Contacto de los partos con Roma

Sila, gobernador de Cilicia, no pareció entender el poderío del Imperio Parto, cuando en el 92 AC. los embajadores del gran Rey se entrevistaron con él junto al Éufrates, para acordarlo como frontera. A partir de entonces, las regiones del oeste se verían siempre en disputa.

Fraates III Theos sucedió a su padre Sinatruces en el trono parto, cuando Mitridates VI del Ponto y Tigranes de Armenia disminuían a costa de Roma.

Tras la batalla de Tigranocerta en el 69 AC, ambos pidieron ayuda a Fraates contra Roma, ofreciendo 70 valles, Adiavane y el norte de Mesopotamia a cambio. Mitídates propuso que atacasen Mesopotamia mientras él y su aliado atacaban en Armenia, cortando los suministros a Lúculo, el rey parto decidió esperar y ver como se desarrollaban los acontecimientos.

Cuando los partos se enteraron de la victoria de Lúculo, recibieron al legado Sextilio para continuar las negociaciones con los partos. Fraartes tenía la impresión de que el legado había acudido para espiar las fuerzas partas. Luculo quiso atacar a los partos, pero el riesgo de un motín general de las tropas romanas, cansadas de la larga guerra, obligó al procónsul romano que renunciar a la campaña parta, volviendo a concentrarse en el enemigo armenio, retirándose del río Eufrates.

En el año 66 AC, Pompeyo fue nombrado gracias a la lex Manilia, gobernador de Asia, Bitinia y Cilicia. Lo primero que hizo fue enviar representantes al monarca parto Fraates III para establecer relaciones amistosas con Roma y persuadirle de que invadiera la región de Gordyene cuya capital era Nisibis, que Tigranes había recuperado después de la partida de Lúculo. De esta manera contaba con dirigir la atención del rey armenio a su frontera meridional.

La preocupación inmediata de Pompeyo era conocer la actitud de Fraates. Lúculo también había entrado en negociaciones con el monarca parto, había podido alcanzar un eventual acuerdo en el que se había asegurado su neutralidad y, posiblemente se estableció que el río Éufrates fuese la frontera entre las zonas de influencia romana y parta. Ambos tenían interés en mantener el statu quo.

Tras el fallido golpe de estado de Tigranes el Joven contra su padre, buscó refugio entre los partos y Fraates III le ofreció su ayuda. Las fuerzas partas invadieron Armenia y llegaron a Artaxata, poniendo sitiando la ciudad, dejó un destacamento con Tigranes el Joven y regresó a partia. Posteriormente sería derrotado por Tigranes el Viejo.

Tigranes el Joven se dirigió al encuentro de Pompeyo, que se dirigía a Artaxata, actuando como guía. En las negociaciones Pompeyo concedió Sofena y Gordiana al Joven, mientras que el Viejo conservaba Armenia, pero cedía a Roma sus conquistas en Siria. Poco tiempo después volvieron las disputas entre padre e hijo y Pompeyo depuso al Joven.

En el 63 AC, mientras que Pompeyo estaba haciendo tratados con las poblaciones caucásicas, llegaron embajadores del rey de los partos, con el fin de renovar el tratado existente, mientras que los diversos lugartenientes del general romano estaban sometiendo el resto de regiones de Armenia y Ponto, y Gabinio había realizado una incursión más allá del Éufrates al Tigris, generando una gran preocupación en el rey parto Fraates III, Pompeyo parece que había prometido la región a Tigranes el Joven, los partos invadieron la zona y envió a su legado Lucio Afranio para tomar posesión de la misma, rechazando las fuerzas partas hasta Arbelas.

Fraates y Tigranes se enfrentaron de nuevo, y el general romano se ofreció como pacificador entre los ambos contendientes, envió tres árbitros, porque consideró que era una mera cuestión de las fronteras entre los dos reinos. Fraates y Tigranes II aceptaron la propuesta de Pompeyo que daba Adiabene a Fraates y Gorduene y Nisibis a Tigranes. Ambos se reconciliaron, ya que sabían que una derrota, o la aniquilación de uno de los dos, sólo habría favorecido a los romanos. Eran conscientes de que sólo su supervivencia o una alianza y un futuro comunes podrían detener el avance romano de Oriente.

En el año 60 AC Julio César, Cneo Pompeyo y Marco Licinio Craso formaron el llamado Primer Triunvirato (60-53 AC), una alianza informal de ayuda mutua para ocupar los más altos puestos del Estado. Así, tras el fin de su consulado, César recibió poderes proconsulares y el gobierno de la Galia Cisalpina y de Iliria, provincias poco pobladas y pobres. Pompeyo recibe Oriente y Craso Italia.

El imperio Parto antes de la batalla de Carras o Carrae

El imperio Parto antes de la batalla de Carras o Carrae. Autor: Satrapa1

Craso, viendo como sus otros dos colegas del triunvirato tenían ya renombrada fama política y militar, Pompeyo ya lo era por méritos propios por sus campañas en Hispania, contra los piratas y en Asia y César estaba a punto de conseguirlo gracias a la conquista de la Galia, se sintió desplazado y planeó realizar una campaña militar para así ponerse a su altura.

Siendo nombrado nuevo gobernador de Siria y el hombre más ilustre de los publicanos, preparó en secreto y sin contar con el apoyo de sus dos colegas y del Senado invadir el reino de los partos, solo le faltaba algún tipo de casus belli para declarar la guerra por parte de Craso.

En el 58/7 AC, el rey parto Fraates III fue asesinado por sus hijos Orodes y Mitrídates, que inmediatamente empezaron a luchar por el poder. Mitridates fue depuesto por los nobles que pusieron a Orodes en el poder. Mitridates huyó y buscó refugio en el comandante romano Aulo Gabinio, pidiéndole que le restaurara en el poder. Gabino cruzó el Eúfrates con un destacamento, pero Ptolomeo XI Auletes, le pidió ayuda, poniendo más dinero que el parto. Mitrídates regresó a Partia e inició una revuelta, consiguiendo hacerse con Babilonia y Seleucia, pero finalmente fue derrotado entregándose a su hermano, siendo ejecutado en el 55 AC.

Marco Licinio Craso con 60 años fue nombrado finalmente gobernador de Siria, llamó a su hijo Publio Craso, que estaba sirviendo en la Galia bajo las órdenes de César, necesitaba también, éxitos militares para ir escalando posiciones en Roma e iniciar así una carrera política.

Sólo César le apoyó y le escribió desde la Galia instándole a que se diera prisa en ir a la guerra ya que alguien tardaría poco en tratar de ponerle impedimentos legales a la campaña. Finalmente, en el otoño del año 54 AC, Craso estaba listo para partir de Roma junto con 5 legiones (25.000 hombres) a las que se unirían 4.000 auxiliares reclutados en Judea y 4.000 jinetes (3.000 jinetes reclutados en Asia Menor y 1.000 héduos procedentes de la Galia) y las 2 legiones de Gabinio.

Llegada de Craso a Siria

Por fin, y sin el apoyo de la gran mayoría, Craso y las siete legiones salieron de Roma hacia Brindisi. Desde allí embarcó a Dorraquio, y con el mar embravecido, embarcaron de inmediato y durante la travesía se perdieron varios barcos. Al llegar a la península de Anatolia decidieron continuar el viaje por tierra y atravesaron Cilicia, llegando a Siria en abril o mayo del 54 AC, tomando el mando de las tropas de Gabibio, reuniendo las 7 legiones.
El primer año lo dedicó a operaciones menores, quizás para aclimatar y adiestrar sus tropas, y establecer una base de operaciones. Cruzó el Eúfrates y se internó las tierras entre los dos ríos. Silaces, el sátrapa parto de la zona, no pudo oponer seria resistencia al ejército romano y tras ser derrotado y herido cerca de Ichnas, logró escapar y se dirigió a dar la noticia personalmente a su rey. Tomó varias ciudades que se rindieron sin luchar, sobre todo las de origen griego o semigriego, esperaban la llegada de los romanos como una liberación de la dominación del Imperio Parto. Tras tomar varias ciudades como Carras (Carrhae), Zenodotio, Niceforio, Ichnas y probablemente Batnas, Craso dejó 2 cohortes de cada legión, unos 7.000 legionarios y 1.000 jinetes repartidos como guarnición entre ellas, y se dirigió con el resto de su ejército hacia Siria para pasar el invierno allí. Durante el invierno se unió a la expedición su hijo Publio que traía consigo 1.000 jinetes veteranos de la tribu de los héduos, regalo de César procedente de la Galia, para reforzar su caballería.

Mientras Osroes mandó dos generales a la zona para levantar la zona y preparar las futuras operaciones. También mandó un embajador para pedir explicaciones por el ataque sin provocación y sin el consentimiento del Senado Romano. Craso respondió que la respuesta la tendría en Seleucia. El embajador respondió que  ”el pelo te crecerá antes de ver Seleucia”.

Craso saqueó el templo de Jerusalén y de Hierapolis-Bambyce (Membidj) para reclutar tropas adicionales.

Desgraciadamente el invierno en Siria trajo consecuencias negativas para Craso. Al no avanzar hacia el este tras haber cruzado el Eúfrates dio tiempo a los partos a reorganizarse. La estrategia militar de Craso consistía en marchar directamente sobre Mesopotamia y tomar Seleucia del Tigris y Babilonia.

Artavasdes II, el rey armenio, que conocía la expedición e intenciones de Craso, quiso astutamente a sumarse a ella ofreciendo su guardia personal compuesta por 6.000 jinetes. Artavasdes aconsejó a Craso que atacara Partia desde Armenia donde gozarían del relieve ondulado del país y tendrían un camino más seguro frente a la caballería enemiga y además se les unirían 10.000 jinetes catafractas y 30.000 infantes. Pero Craso rechazó la oferta, quizás para no tener que compartir el botín de su campaña con el monarca, y marchó directamente a Mesopotamia.

Protagonistas de la batalla de Carras: Craso y Surena

Protagonistas de la batalla de Carras: Craso y Surena

En respuesta, el rey Orodes II de Partia  dividió su ejército y envió la mayoría de sus tropas a castigar a Artavasdes II de Armenia, mientras dejaba solo a 10.000 hombres al mando de Surena guarneciendo Mesopotamia ayudado por el sátrapa Sillaces, pues el monarca esperaba que la fuerza inferior de su general sería incapaz de detener a Craso y le dio la misión de solo retardar su avance.

Movimientos previos

Craso cruzó el Eúfrates en Zeugma, con unos 42.000 efectivos, de los cuales 4.000 eran jinetes y otros 4.000 auxiliares. Craso recibió la ayuda del árabe Ariamnes rey de los mardanos, quien ya había apoyado a Pompeyo en sus campañas orientales, con un contingente de 6.000 jinetes. Craso confió en Ariamnes, pero éste era leal a los partos y fue diciéndole que debía atacarlos porque estaban desorganizados y débiles.

El 6 de mayo las tropas de Craso llegaron al río Balicha (Balik) en algún punto más abajo de la ciudad de Carras (Harran). El comandante romano de Carras informó que los exploradores partos se encontraban cerca. Craso apenas dejó beber y descansar a sus tropas y continuó avanzando.

Las legiones se adentraron por las partes desoladas del desierto, lejos de cualquier fuente de agua. El general romano recibió entonces una carta de Artavasdes en la que éste se excusaba por no poder acudir en su ayuda, aduciendo que Armenia también estaba siendo atacada por Orodes, y le aconsejaba que retrocediera para luchar juntos en Armenia. Craso no solo ignoró el consejo, sino que lo consideró una traición y siguió su marcha hasta que, cerca de la ciudad de Carras.

Ariamnes dijo entonces a Craso que había localizado la retaguardia parta y que éstos estaban huyendo. Él con sus 6.000 jinetes, le iba a atacar para detenerlos, habiendo cumplido impecablemente su misión de conducirle a una trampa se reunió con el ejército de Surena.

Situación en la zona de Carras en el 54 AC. Movimientos previos a la batalla

Situación en la zona de Carras en el 54 AC. Movimientos previos a la batalla. Autor: Satrapa1

Craso viéndose engañado por Ariamnes y tras la dura marcha, envió exploradores para reconocer el terreno, quienes le informaron de que un gran ejército de partos estaba cerca de allí y que a duras penas habían podido escapar de ellos, no esperaba que hubiera partos tan al norte salvo pequeñas unidades de exploradores que no representarían peligro alguno.

Seguidamente se reunió con sus legados y tras escuchar sus consejos hizo formar a la infantería extendiéndola lo más posible por el llano y colocando a la caballería en las dos alas para impedir que los partos pudieran llegar a ellos con facilidad.

Craso cambió en el último momento de opinión y ordenó formar al ejército en cuadro, y según Plutarco, el cuadro tenía 12 cohortes en cada lado, donde cada cohorte contaba con en los flancos con escuadrón de caballería anexo para ayudar en los contraataques. Los flancos estaban comandados por Casio en el ala izquierda y Publio Craso en el ala derecha.

Con esta formación, dio la orden de seguir avanzando hasta que llegaron al río Balisso. Al verlo, se produjo gran alivio en los soldados tras varios días de penosa marcha por territorio desértico. Se le sugirió a Craso que sería buena idea acampar allí y fortificar para dar descanso a las tropas después de tan dura travesía.

Batalla de Carras o Carrae

Craso hizo oídos sordos y ordenó avanzar de forma apresurada hasta que finalmente pudieron divisar de lejos al ejército enemigo.

Los partos se esforzaron mucho por intimidar a los romanos. Comenzaron con un redoble de un gran número de tambores para asustar a sus rivales, haciéndoles creer que eran más numerosos de los que realmente eran.

Surena mandó desplegar a sus hombres en forma de columna, de modo que sólo se mostraba la parte delantera y ocultó a la mayor parte del ejército tras una reducida vanguardia facilitándole la labor el terreno llano en el que se encontraban y además instó a los catafractas a cubrir sus armaduras con pieles y otras vestimentas. El general parto, había planeado romper las líneas romanas con sus catafractas, pero rápidamente se dio cuenta de la inutilidad de aquello.

Acto seguido hizo que los catafractas se quitaran las vestimentas y dejaran al descubierto sus armaduras y se lanzaran contra las primeras filas romanas. Éstas, aterradas, aunque manteniendo la formación y compostura, se dispusieron a soportar la embestida, pero cuando parecía que se iba a producir el choque, la caballería parta hizo un amago y volvió grupas. Repitiéndolo varias veces.

Batalla de Carras o de Carrae 53 AC. Primera Fase. Los jinetes-arqueros partos atacan los flancos del cuadro de Craso

Batalla de Carras o de Carrae 53 AC. Primera Fase. Los jinetes-arqueros partos atacan los flancos del cuadro de Craso

Con estos amagos de la caballería pesada no sólo atraían la atención sobre sí mismas, sino que además levantaban una polvareda impresionante en medio del desierto que dificultaba la visibilidad de los romanos.

Al percatarse Craso de cuál era la intención de esa maniobra táctica, ordenó a las tropas ligeras que corrieran tras ellos, pero éstas se vieron obligadas a retroceder porque los arqueros a caballo, unos 9.000, comenzaron a dispararles con mortal precisión y efectos devastadores.

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Jinetes arqueros partos atacan a las legiones

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Primera Fase. Jinetes arqueros partos atacan a las legiones. Los escudos pertenecen a la legión V

Después envió a los arqueros a caballo para rodear el cuadro romano, dejando una distancia prudente para no ser alcanzados y comenzaron a disparar sobre las tropas romanas por todas partes causándoles numerosas bajas.

La densidad de tropas romanas garantizó rápidamente que cada flecha conseguiría dar en un objetivo; gracias a sus arcos compuestos cada flecha llevaba suficiente fuerza para penetrar la armadura y, en parte, los escudos romanos.

De nada servía que parte de las tropas romanas cargasen e intentasen ir a por ellos porque se alejaban a gran velocidad disparando hacia atrás con sus ”tiros partos”. Surena era consciente de que la victoria pasaba por evitar el choque entre las tropas, y optar por un ataque a distancia ante el cual las legiones eran impotentes.

Craso pensó en que los partos pronto se quedaran sin munición, así volverían atrás y podría su ejército continuar el avance hacia una posición más ventajosa. Surena, hábilmente, también había previsto este inconveniente y, no lejos de allí, había colocado una caravana de 1.000 camellos cargados de flechas con las que podían renovar su carcaj o gorytos. Viendo Craso que el ataque parto no terminaba nunca ordenó a su hijo Publio que estaba al mando del ala derecha que tomara el mando de la caballería y que forzara el combate.

Batalla de Carras o de Carrae 53 AC. Los arqueros partos disparando contra los legionarios romanos. Autor Angus McBride

Batalla de Carras o de Carrae 53 AC. Primera fase. Los arqueros partos disparando contra los legionarios romanos. Autor Angus McBride

 

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Arqueros partos a caballo disparando hacia atrás o haciendo el tiro Parto. Autor Peter Dennis

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Arqueros partos a caballo disparando hacia atrás o haciendo el tiro Parto. Autor Peter Dennis

Publio al frente de los 1.300 jinetes, 500 arqueros y 8 cohortes (4.000 hombres) se separó del grueso del ejército romano y se dirigió contra los partos. Éstos huyeron al acercarse los jinetes romanos haciendo creer que se retiraban para que iniciara su persecución, pero los arqueros montados se retiraron disparándoles después de sufrir graves bajas y los catafractas les atacaron.

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Segunda fase: Salida de Publio con la caballería romana

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Segunda fase: Salida de Publio Craso con la caballería romana

Los romanos se retiraron a una pequeña altura o tell, donde formaron un circulo con sus escudos. Los arqueros a caballo rodearon a los romanos y les cortaron la retirada, resultando masacrados. Publio se suicidó y los partos le cortaron la cabeza. Solo sobrevivieron 500 que fueron hechos prisioneros.

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. La cabeza de Publio Licinio Craso es presentada a Surena

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. La cabeza de Publio Licinio Craso es presentada a Surena

Los partos volvieron a hacer sonar sus instrumentos y un reducido grupo se paseó delante del ejército romano la cabeza del hijo del triunviro ensartada en la lanza de uno de los jinetes que mostraba en alto para que todos la vieran. Fue un golpe psicológico para los romanos.

Batalla de Carras o Carrae 53 AC: Fase final. Los catafractas cargan contra las legiones para estrechar el cerco

Batalla de Carras o Carrae 53 AC: Fase final. Los catafractas cargan contra las legiones para estrechar el cerco

Surena decidió proseguir la batalla y ordenó a los catafractas cargar contra las legiones, pero no con la intención de romper su formación, sino para reducirlos lo más posible a un espacio estrecho mientras que los arqueros a caballo disparaban una lluvia de flechas sobre ellos causándoles más bajas.

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Fase final, los catafractas partos cargan contra los romanos. Autor Giuseppe Rava

Batalla de Carras o Carrae 53 AC. Fase final, los catafractas partos cargan contra los romanos para estrechar el cerco. Autor Giuseppe Rava

Al llegar la noche, el ejército parto dejó de combatir y se retiró, ya que tenían por costumbre no combatir de noche y esto libró al ejército romano de su aniquilación total. Los romanos supervivientes abandonaron a 4.000 heridos, desconociéndose el número de muertos, y se refugiaron en la ciudad de Carras, una pequeña ciudad griega donde había dejado a Canopio con una guarnición. Un contingente de 2.000 hombres se extravió en la obscuridad y fue sorprendido al amanecer, solamente sobrevivieron 20.

Surena ofreció a Craso la rendición y un salvoconducto hasta Judea, si Roma firmaba la paz con los partos. Craso aceptó, pero el ejército parto gritó que si querían sobrevivir debían entregar a sus generales atados. Esto hirió el orgullo romano y decidieron abandonar la ciudad, dado que era muy pequeña para albergar a tantas personas.

Retirada de Carras

Craso durante la noche abandonó la ciudad en varios grupos, un tal Andrómaco que estaba al servicio de los partos, convenció a Craso para ir a Siria dando un rodeo por Armenia, dado que en el camino más corto le esperaban los partos.

El grupo de Casio presintió la trampa y se dirigieron a Siria directamente (sus efectivos se estiman 500 jinetes y 5.000 infantes) consiguiendo llegar, a pesar de ser acosados por los árabes.

Otro grupo mandado por Craso que contaba con unos 5.000 efectivos, fue alcanzado por Surena, se refugió en un bosque donde la caballería no era eficaz y después de un día de duros combates consiguió rechazar a los partos.

Otro grupo al mando de Octavio con unos 5.000 efectivos, se dirigió a los montes Sinacos, un terreno difícil para la caballería, llegaron al amanecer y se fortificaron, no estaban muy lejos de Craso, pero viendo la situación crítica de éste, marchó en su ayuda y se reunió con él. Al atardecer Surena envió un mensaje a los romanos ofreciéndose a negociar con Craso. Aparecieron unos partos con un caballo, pues la reunión se celebraría entre iguales montados a caballo. Un parto tiró de las riendas del caballo de Craso y otro le dio un golpe en la grupa. Este gestó no gustó a los romanos, empezaron a insultarse, llegando a las armas, terminado muertos el mismo Craso y los generales que le acompañaban.

Secuelas

Después de eso los partos, supuestamente, vertieron oro en la garganta de Craso como símbolo de burla por su fama de avaro, le cortaron la cabeza y la mano derecha. La cabeza fue enviada al rey parto Orodres.

El resto del ejército romano, impávido, se dividió. Unos prefirieron entregarse porque Surena les hizo saber que ya tenía lo que quería y que les perdonaría la vida. En total fueron 10.000 los prisioneros romanos, que fueron enviados a Margiana (Merv), donde se casarian con locales, dando lugar al mito de la ”legión perdida”. Otros en cambio, escaparon a las montañas durante la noche y un grupo muy reducido llegó a Judea.

La derrota de Craso pasaría a la historia a partir de entonces como “Craso error” cuando se refiere a grandes meteduras de pata.

Orodes II mandó decapitar a Surena, temeroso de su enorme fama y prestigio, y puso al frente del ejército a su hijo Pacoro, un militar inexperto y joven. Firmó la paz con Artavasdes rey de Armenia, casando a Pacoro con su hermana.

Los partos no atacaron inmediatamente Siria, lo que dio tiempo a Casio a preparar las defensas de las ciudades y rechazar las incursiones fronterizas, cuando en el 51 AC, un ejército parto, al mando del príncipe Pacoro I y el general Osaces, entró en la provincia. Casio, que apenas disponía de dos legiones, se refugió tras los muros de las ciudades costeras, en particular Antioquia. Los partos avanzaron y saquearon la provincia pero no conquistaron ninguna urbe y tuvieron que retroceder a Antigonea que tampoco lograron tomar. En el camino de regreso, Casio los emboscó y Osaces resultó muerto en octubre del 51 AC.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-06-20. Última modificacion 2018-05-01.