Edad Antigua Los partos Origen de los partos

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Origen de los partos

Los partos fueron una rama de los escitas dahas, los parni, que en tiempos de Alejandro Magno vivían entre los rios Oxus (Amur Daria) y Jaxartes (Sir Daria), que en el siglo III AC fundaron un imperio en el territorio de lo que hoy en día es en noreste de Irán. Es conocida por haber sido la base política y cultural de las dinastías arsácidas fundadoras del imperio Parto. Los parni emigraron hacia la antigua región aqueménida de la Parthava o Partawa y la ocuparon en torno al 250 AC. El nombre latino Parthia deriva del antiguo persa Parthava, que significaba de esa región.

Después de la muerte de Antíoco II Theos, Ptolomeo III tomó el control de la capital seléucida en Antioquía, dejando el futuro de la dinastía seléucida en conflicto. Aprovechando la incertidumbre de la situación política, en el 250 AC, Andrágoras gobernador seléucida de Partia, proclamó su independencia y comenzó a acuñar sus propias monedas. Poco después, en el 239 AC, su ejemplo fue seguido por Diodoto, sátrapa de Bactria, que formaría el reino Greco-bactriano.

Las razones de la deserción de estos dos satrapías en tan rápida sucesión no se conocen, ni el grado en el que participaron los habitantes, es decir, macedonios, griegos, y los nativos, en las rebeliones. En todo caso, los parni explotaron la defección de estas dos provincias orientales del reino seléucida con el lanzamiento de una invasión de Partia en el 238 AC, los parni invadieron Partia bajo el mando de Arsaces y su hermano Tirídates, se enfrentaron a las fuerzas de Andrágoras que resultó muerto en la batalla y tomaron el control de Astabene (Astawa), la región septentrional de aquel territorio, sería coronado en Asaak (Kabuchan). Este evento, se supone en general, que marca el comienzo de la era Arsacida.

Arsaces I de Partia (247 - 211AC)

Arsaces I de Partia (247 – 211 AC)

 

Tiridates I (246 – 211 AC)

La necesidad de enfrentarse a los reinos Seléucida y Greco-bactriano llevaría a Arsaces, a aglutinar junto a sí a los iranios sedentarios y, tomando la corona e iniciando la era de los Arsácidas, Arsaces murió luchando, siendo sustituido por su hermano Tiridates I o Teridates , que consiguió conquistar Hircania, consiguiendo reunir un ejército importante.

Extensión del imperio Parto en el 200 AC

Extensión del imperio Parto en el 200 AC

Seleuco II (246-225 AC) en el 228 AC, reunió un gran ejército en Babilonia y se dirigió hacia el este, Tiridates se retiró y buscó refugio en las estepas de la región del Caspio. Seleuco tuvo que regresar urgentemente al año siguiente porque Antíoco estaba invadiendo Mesopotamia.

Antíoco III (223-187 AC.) cruzó los mentes Zagros en el 220 AC, e invadió la Media Atropatena que estaba bajo el control de Artabazanes, que fue forzado a admitir el vasallaje.

Tiridates I rey de Partia (246 – 211 AC)

Tiridates I rey de Partia (246 – 211 AC)

Tiridates consiguió consolidar su posición, reforzar su ejército, construir fortalezas y reforzar las ciudades existentes, construyendo una nueva llamada Dara o Monte Apaortenon, casi inexpugnable posiblemente para hacer allí su capital. Murió en el 211 AC, después de 37 años de reinado.

Artabano I (211 – 191 AC)

Con la muerte de Tiridates, Antíoco III buscó su oportunidad para recuperar sus posesiones, se dirigió hacia Ecbatana (Hamadan) donde saqueó el templo de Anahita para reponer su tesoro. En el 209 AC, se dirigió hacia el este con un gran ejército para recuperar los territorios de parto y grecobactriano. El rey Artabano decidió retirarse practicando la táctica de ”tierra quemada”, destruyendo sobre todo los canales y pozos. Las fuerzas seleúcidas, llegaron a Hecantopylos sin oposición, dirigiéndose hacia Hircania, tomando la ciudad de Syrinx, donde la población helénica fue asesinada antes de la toma. En esta ciudad Antíoco decidió no seguir adelante y firmar un tratado de paz con Artabano, en el que los partos y los greco-bactrianos nominalmente reconocieron los seléucidas como señores, pero la carta concedió una independencia de facto a ambos reinos. El rey parto fallecería el 191 AC.

 Artabano I rey de Partia (211 – 191 AC)

Artabano I rey de Partia (211 – 191 AC)

Antíoco III Megas realizó un nuevo intento en el 209 AC, invadió Partia, ocupó su capital, Hecatompylos, y llegó hasta Hircania. El rey parto Arsaces II llegó a un acuerdo para firmar un acuerdo de paz. Luego pasó a Bactriana, donde el rey de Grecobactria, Eutidemo I había suplantado a los rebeldes originales. Eutidemo fue derrotado por Antíoco en la batalla del Ario, pero después de sufrir asedio en su capital, Bactra, obtuvo una paz honorable, por la cual, Antíoco prometió la mano de una de sus hijas a Demetrio hijo de Eutidemo.

Priapates el siguiente rey gobernó Partia durante 15 años, al morir dejó dos hijos: Fraates I (176 – 171 AC) y Mitridates, subiendo al trono el primero por ser el mayor. Se dirigió hacia la región de Madia, tomando los pasos del Elburz, que abrieron el camino de Media y Mesopotamia. Murió poco tiempo después, siendo sucedido por su hermano Mitridates.

Fraates I rey de Partia (176 -171 AC)

Fraates I rey de Partia (176 -171 AC)

 

Mitridates I (171-138 AC)

El año 171 AC, subía al trono Mitrídates I  (no confundirle con los reyes del Ponto) que, se convertiría en el inteligente reunificador de los iranios.

Debido a las guerras de los seleúcidas con Roma, los partos aprovecharon el desastre de la batalla de Magnesia (190 AC), para expandir su dominio político primero en el este y el sur, y luego hacia el oeste.

Mitriates I rey de Partia

Mitriates I rey de Partia

En el 160 AC, con el objetivo de reconquistar los territorios que se habían perdido en esa región durante el reinado de Arsaces I, especialmente el área alrededor de Nisa, y aprovechando que los bactrianos estaban envueltos en varias guerras contra los sogdianos, aracosios, drangianos, arios e indios, Mitridates atacó y derrotó a los grecobactrianos, posterior a su victoria, obtuvo los territorios bactrianos al oeste de río Hari Rud, las provincias de Tapuria y Troxiana. El reino Greco-bactriano no representaba ya un peligro, por lo que Mitrídates debió juzgar que era más útil conservar su existencia porque más allá de sus fronteras, los nómadas Yü-echi parecían representar una amenaza mucho más grave para Partia.

En el 165 AC, Antíoco IV cruzó el Eufrates y marchó contra Armenia, cuyo rey Artaxias fue capturado y obligado a ser vasallo del seleúcida. De regreso pasó por Ecbatana y atacó Persépolis, ganándose el odio de la población, siendo derrotado y obligado a retirarse.

Catafractas partos atacando a grecobactrianos. En primer plano se ve un hoplita y al fondo tureóforos o thorakitai, a la derecha los catafractos partos

Catafractas partos atacando a grecobactrianos. En primer plano se ve un hoplita y al fondo tureóforos o thorakitai con su escudo ovalado, a la derecha los catafractos partos

Entre el 161 y 155 AC, Mitridates libró una guerra con el rey Timarco de Media, consiguiendo conquistar la región que le abrió las puertas de Mesopotamia. Si bien poco después, en el remoto este, alcanzaba la India tras dominar las regiones de Gedrosia, Drangiana y Arachosia.

Tan sólo dos años más tarde (146 AC) aprovechando la lucha de Antíoco IV Epifanes contra los Macabeos, ocuparía la mayor parte de Mesopotamia. Entraron en Babilonia, Uruk, Seleucia y todas las viejas ciudades que aún existían. Deseó integrar, reunir bajo su mando las distintas naciones. Por eso renovó los títulos reales aqueménidas.

El rey seleúcida Demetrio II Nicátor, intentó reconquistar los territorios perdidos, pero en 139 AC, el rey fue derrotado por la caballería parta y hecho prisionero por Mitrídates I, quien le trató bien, e incluso le dio a su hija en matrimonio, dándole el gobierno de Hircania. Fue sucedido por Antíoco VII Evergetes apodado Sidetes.

Mitriates I rey de Partia (171 – 138 AC)

Mitriates I rey de Partia (171 – 138 AC)

Como prolongación de su campaña en el suroeste, el Gran Rey conquistaría en fin el reino de Elam cuya capital, Susa, entró en la órbita de un imperio Parto. Había nacido así un poderoso imperio, que extendió su dominio hacia el oeste, hasta que se encontraron con los romanos y sus aliados armenios.

Los partos respetaron la autonomía y las instituciones griegas de Seleucia, y fundaron, enfrente, en la orilla izquierda del Tigris, la ciudad de Ctesifonte, que se convertiría en la nueva capital del  imperio Parto.

Una vez más, los ataques en el este le obligaron a partir. Pero los escitas sakas, que presionaban las fronteras del Asia Central, serían batidos. Ésta sería su última victoria, pues el año 139 AC. moría Mitridates.

La capital original de Partia era Nisa, en tiempo de Mitridates I la capital fue Heccatompylos, la antigua capital de Seleucia junto al Tigris. Mitridates estableció la nueva capital en Ctesifonte junto al río y Ecbatana se transformó en la capital de verano, mientras que Nisa fue reconstruida como Mithradatkert (fortaleza de Mitridates), donde las tumbas de los reyes arsácidas fueron establecidas.

Mithradatkert (fortaleza de Mitridates) en Nisa. Ruinas en la actualidad

Mithradatkert (fortaleza de Mitridates) en Nisa. Ruinas en la actualidad

 

Fraates II (138 – 127 AC)

Sus inmediatos sucesores, Fraates II y Artabano I, hubieron de volcarse en la defensa del núcleo parto del Irán, amenazado por los nómadas, en lucha contra los cuales perecerían ambos monarcas. Pero al menos consiguieron desviar la fuerza mayor, los Yü-echi, que caerían sobre el reino Greco-bactriano ocupándolo y fundando poco después el imperio de Kushan.

Fraates II al igual que su padre mantuvo a Demetrio cautivo al igual que su padre. Trató de recuperar las provincias orientales seléucidas. Después de varias victorias convincentes que le aseguraron Babilonia, pero cuando se dirgía hacia Siria para explotar sus victorias, los saka atacaron por el este. Nombró a Himeros gobernador de Mesopotamia que se volvería un tirano y se trasladó a enfrentarse a las fuerzas invasoras.

Partos contra seleucidas. Jinetes-arqueros partos atacando a un jinete-arquero seleúcida. Autor Angus McBride

Partos contra seleucidas. Jinetes-arqueros partos (ay b) atacando a un jinete-arquero seleúcida (c). Autor Angus McBride

Antioco VII Sidetes (139 – 129 AC), aprovechando el ataque de los saka, en el 130 AC, atacó a Partia con un gran ejército entre los que se encontraban judios y antiguos vasallos de los partos, derrotó a los partos en tres batallas, una de ellas la batalla del río Lycus (Gran Zab) derrotó al general parto Idates y levantó un trofeo. En otra batalla fue muerto el general parto Enio. Recuperó Babilonia y Media, aunque por poco tiempo. Fraates II pidió las condiciones de paz, para ganar tiempo, devolvió a Demetrio, y estuvo de acuerdo en pagar vasallaje, pero la ventaja llegó de los propios mercenarios del ejército seleúcida, que estaban dispersos en las ciudades y pedían más provisiones. Antíoco que estaba en Ecbatana pasando el invierno se dirigió a la primera de las ciudades subvlevadas, pero Fraartes se le había adelantado. Sus generales le aconsejaron no empeñarse en una batalla con menos medios, pero la ofreció, siendo abandonado y muerto en la batalla a primeros del 129 AC. El cuerpo de Antioco fue tratado con respeto y enviado a Siria. Capturó a Seleuco hijo de Antioco y a la hija de Demetrio, que fue enviada al harem de Fraates. Demetrio II Nicator consiguió huir a Siria.

Animado por la victoria, trató de atacar Siria, entró en Babilonia, pero tuvo que abandonar el plan porque los escitas saka estaban de nuevo atacando por el este. Murió en el 128 AC, luchando contra los escitas en la zona de Media, al parecer los griegos que estaban en el ejército parto y que habían sido maltratados por el rey se pasaron a los escitas saka, causando una matanza en la que murió el propio rey.

Fraates II rey de Partia (138 -128 AC)

Fraates II rey de Partia (138 -128 AC)

Artabano I (128 -124 AC) su sucesor también murió combatiendo los escitas sakas, un grupo que por lo general se identifica con los yuezhi de las fuentes chinas, que había huido desde Gansu, al noroeste de China, vía el río Ili y la región de Issyk-Kul, para luego atravesar Dayuan (valle de Ferganá) e ingresar en Daxia o Bactriana. Recibió una herida en el brazo posiblemente por una flecha envenenada y murió casi de inmediato. En el año 123 AC, era coronado Mitrídates II .

Mitridates II el Grande (123 – 87 AC)

Mitrídates II el Grande supo reorganizar e inyectar un nuevo entusiasmo a sus gentes, fue el primer gobernante de la dinastía que se llamó a sí mismo Shah an Shah (Rey de reyes) en sus acuñaciones, vinculándose así con los Aqueménidas.

Mitrídates II tuvo que hacer frente a los ataques de los sakas. Pronto reorganizó sus fuerzas y derrotó a los sakas y obligó a su rey (llamado Sahanu Sahi, es decir “rey de reyes”) a convertirse en vasallo de los partos. Merv y Herat fueron reconquistadas, el Amur-Darya volvió a ser la frontera del Imperio. Sistán y Arachosia fueron reconvertidos en reinos vasallos.

Catafractas al este de Partia: A catafracta escita saka siglo IV AC; B Catafracta parto siglo II- III AC, Catafracta de Kushan siglo II – III. Autor Mikhail V. Gorelik

Catafractas al este de Partia: A catafracta escita saka siglo IV AC; B Catafracta parto siglo II- III AC, Catafracta de Kushan siglo II – III. Autor Mikhail V. Gorelik

En el 123 AC, el sátrapa parto de Mesopotamia, Himeros, se rebeló y se quiso independizar, y los sátrapas seléucidas de Adiabene y Gordiana hicieron lo mismo hacia el 122 AC. Mitrídates sometió a Himeros y al rey de Caracene Espaosines; del primero no se volvió a saber nada, pero el segundo se quedó en el país como esclavo.

Mitrídates pudo por fin entregarse a la labor de dar estabilidad y cohesión al imperio. Su prosperidad fue señalada por los embajadores del emperador Wu-ti, que en el 115 AC le visitaron. Y la ruta de la seda quedaba abierta en el Irán a partir de entonces. Por supuesto ello beneficiaría a los iranios y cooperaría al desarrollo de las relaciones económicas distantes.

Cuenta el “Han Shu”, que el emperador chino Wu-ti (140-86 AC), de la dinastía Han, remitió una embajada al lejano país de An-hsi o Anxi (Partia). Para recibir con el honor debido a aquellos primeros emisarios, el rey de An-hsi destacó en su frontera a un general al frente de 20.000 jinetes, a pesar de que como destaca cuidadosamente el autor del “Han Shu“, los límites de su reino distaban muchos li de la capital. Una vez en el interior de An-hsi y en el curso de su larga marcha, los embajadores chinos se asombrarían por el gran número de ciudades y aldeas que cruzaban, tantas que el territorio de An-hsi les parecía habitado sin solución de continuidad.

Satisfecho con los regalos y el mensaje amistoso del emperador Wu-ti, el monarca de An-hsi resolvió enviar su propia embajada de respuesta, que viajaría acompañando el retorno de los emisarios chinos. Los de An-hsi eran portadores de curiosos presentes: huevos de grandes pájaros y magos de Likan. Y pese a la distancia, alcanzaron su objetivo, pues como recuerda el “Han Shu”, el Hijo del Cielo se deleitó con los regalos enviados por el rey de An-hsi.

Con el escueto lenguaje que es propio de la historiografía china, el “Han Shu” dejaría así recuerdo de un hecho maravilloso, el primer intercambio de embajadas entre un rey parto, Mitrídates II, y el emperador chino, el sabio y poderoso Wu-ti (110-86 AC).

Mitridates II el Grande rey de Partia (123-88 AC)

Mitridates II el Grande rey de Partia (123-88 AC)

A partir de entonces, los contactos entre ambos mundos mantendrían una amistosa e intensa continuidad, que se prolongaría en la época sasánida. Y de aquella amistad risueña nació el tramo iranio de la ruta de la seda, que pronto vestiría a los nobles partos.

Se sabe que inició una campaña contra el rey Artavasdes I de Armenia, como resultado de la misma, Tigranes su hijo mayor tuvo que ser entregado como rehén durante varios años. En el 94 AC murió Artavasdes y Tigranes fue liberado y puesto en el trono con la ayuda de los partos, teniendo que ceder 70 valles y comarcas.

Hacia el 90 AC, Gotarces I, un miembro de la dinastía arsácida se rebeló, se proclamó rey y dominó una parte del Imperio. La guerra civil duró unos cinco años. Esto fue aprovechado por Tigranes II el Grande de Armenia, que hacia el 88 AC, sometió a los reyes de Gordiana, Adiabene, Atropatena y recuperó los territorios que había entregado en el 94 AC.

En el 87 AC., Mitrídates II murió en un combate contra los armenios a orillas del río Aras o Araxes, afluente del Kura al sur del Caucaso. A no tener hijos. Muaskires, su tío de 90 años (hermano de Mitrídates I de Partia y de Artabano I), se proclamó rey.

Relieve de Mitridates II el Grande en Bistoun, Kermanshah (Irán), a los partos al igual que sus antecesores aquenemidas las gustaba dejar inscripciones en piedra.

Relieve de Mitridates II el Grande en Bistoun, Kermanshah (Irán), a los partos al igual que sus antecesores aquenemidas las gustaba dejar inscripciones en piedra.

Imperio multicultural

Antes de la llegada de los parni, existían grandes ciudades como Samarcanda, Marv, Elken Tepe, y Yaz Tepe, por nombrar sólo unas cuantas. En su mayor parte, sin embargo, hubo pueblos de distintos tamaños, y grandes sistemas de riego jugaron un papel significativo. La vida en el sur de Turkmenistán estaba dominada por grandes terratenientes que tenían un gran número de siervos y esclavos a su disposición, aunque también existían las comunidades rurales con campesinos libres.

La llegada de los parni de vida nómada, cambió la sociedad, los nuevos llegados eran principalmente ganaderos, produciéndose una integración entre ambos.

En el siguiente período, el imperio Parto aumentó enormemente en tamaño, sobre todo como consecuencia de la conquista de Mesopotamia, de modo que ahora tenía grandes ciudades helenísticas como Seleucia, Dura Europos, y Susa. Los gobernantes ahora tenían que administrar y dirigir los asuntos de un imperio cada vez más complejo. La ejecución de Surena, el vencedor en Carras muestra el poder relativamente ilimitado del monarca parto.

En este período la nobleza también debió haber extendido su poder e influencia considerablemente, sobre todo como consecuencia de las grandes propiedades que adquirió en el curso de las diversas conquistas.

Situado en el corazón del continente euroasiático, el imperio Parto fue una auténtica encrucijada de tradiciones culturales, religiosas y artísticas. Los partos absorbieron elementos de la cultura persa, de la mesopotámica y también de la griega, que había arraigado en Asia Central durante el dominio seléucida; así, utilizaron el griego como lengua de burocracia y comercial, junto con el arameo y el pártico. Sin embargo, poco a poco fueron afirmando los valores específicamente persas; los monarcas adoptaron el título de Rey de Reyes (Shah an Shah) y se consideraron sucesores directos de los aqueménidas, la última dinastía persa derrocada por Alejandro.

En el plano religioso imperaba también una enorme diversidad. La casa real parta, como buena parte de la población irania, era adepta del zoroastrismo, la religión oficial del antiguo Imperio Persa Aqueménida. En las ciudades mesopotámicas se mantenía la devoción a antiguos dioses orientales, como Bel, Nabu, Assur, Inanna, Anu, Shamash o Sin, muchos de los cuales se identificaban a su vez con las divinidades griegas. Así, Nabu, el dios babilonio de la sabiduría, se identifica con Apolo; Nanaya, la diosa sumeria del amor, con Artemisa, y Nergal, el dios sumerio del inframundo, con Hércules.

Estatua de Heracles (Hércules) en Bistoun, Kermanshah (Irán) escavada en el 148 AC

Estatua de Heracles (Hércules) en Bistoun, Kermanshah (Irán) escavada en el 148 AC

Las grandes religiones monoteístas se hicieron también presentes. El judaísmo arraigó en zonas como Babilonia e incluso la casa real de Adiabene, principado en la frontera entre el Imperio parto y Armenia, se convirtió a esta fe; el budismo, originario del noreste de la India, se dejaba sentir en los confines del Imperio, y el cristianismo se difundió desde el siglo I DC, como prueba la existencia de un obispo en Seleucia. Igualmente se propagaron nuevos cultos, como el mitraísmo y el maniqueísmo, religión que se basa en la existencia de dos principios encontrados: el bien y el mal; su líder, Mani, era un arsácida, aunque la expansión de su doctrina se sitúa al inicio del período Sasánida.

Los partos tuvieron, asimismo, un papel decisivo en la creación de la Ruta de la Seda, la gran vía comercial que unía China con el Próximo Oriente y, desde allí, con el imperio Romano, por la que circulaban toda clase de valiosos productos, en particular los tejidos de seda. Tras establecer relaciones diplomáticas con la dinastía Han, los partos promovieron la ruta a través de sus dominios, garantizando la seguridad y las paradas para las caravanas y, a la vez, recaudando peajes y aranceles.

Gobierno Parto

El gobierno de los partos era en realidad muy parecido a la Europa feudal. Las casas gobernantes eran siete familias nobles, entre las que era elegido un rey. El cargo no era hereditario, sino que se elegía entre los nobles, como un “primero entre iguales”. La monarquía parta, para intentar legitimar su dominio, tomó la denominación de los antiguos reyes persas: Rey de reyes (Shah an Shah). Los territorios siguieron organizándose por satrapías, (igual que con los persas), pero bajo el dominio de los nobles o grandes familias partas como los Suren, los Karin y los Gev, a modo de señores feudales. Eran la élite guerrera, y por debajo de ellos había nobles menores y luego, una gran masa de pueblo sin rango ni categoría.

El dominio parto no era bien aceptado en los territorios del sur, sobre todo en la antigua Persia, ya que los persas eran muy orgullosos de su herencia y no les gustaba que unos nómadas los dominaran, sin embargo era mejor para ellos estar bajo su dominio que bajo el de los griegos.

Su primera capital estaba en Irán nororiental; posteriormente se estableció en Hecatómpilo, situada cerca de la actual Damghan, luego Ecbatana y, por último, Ctesifonte.

Ctesifonte capital de Partia. Ruinas del Palacio Real

Ctesifonte capital de Partia. Ruinas del Palacio Real

Ctesifonte fue atacada varias veces por los romanos pero el Imperio sobrevivió por tener otros centros importantes de poder. Tras las conquistas de Mesopotamia y Persia la expansión de los partos se detuvo en buena parte debido al conglomerado de reinos, provincias y ciudades estados que debilitaron seriamente el estado de Partia. Los dirigentes locales desempeñaron papeles importantes y el rey tuvo que respetar sus privilegios. Varias familias nobles tenían votos en el consejo real. Algunos de ellos tenían el privilegio de coronar al rey de Partia y de poseer guardias armadas, que bien podían pasar por ejércitos propios. Cuando el poder real era débil, las divisiones entre la aristocracia suponían un grave peligro para la estabilidad, este aspecto es claro y se ha venido observando a los largo de toda la Historia, las monarquías fuertes cuentan con noblezas débiles. Resulta sorprendente que en esta época los diferentes reinos podían tener distintas monedas, lo cual no era un privilegio muy extendido en la antigüedad.

Los partos no lograron nunca una centralización como la de sus predecesores los aqueménidas o sus sucesores los sasánidas. Algunos centros tributarios de los partos, pero semi-independientes, eran ciudades, como Seleucia y Hatra, otros eran estados grandes, como Armenia y la Pérside. Entre estos dos últimos había otros, como Osroene, Gordiene, Adiabene, Mesene, o Caracene y Elimida o Elam.

La élite local pagaba tributos al rey el tributo era una fuente de la renta real, otros eran los peajes al controlar Partia la ruta comercial de la seda entre el mar Mediterráneo y China.

Ruta de la seda en Partia

Ruta de la seda en Partia

Los partos llegaron pronto a acuerdos comerciales con China, y gracias a ellos, la seda llegó a ser conocida en el mundo greco-romano. El imperio era el centro de la ruta de la seda. Los partos vestían con este tejido, y los jinetes solían llevar pantalones holgados y camisas de brillantes colores y complicados motivos.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-06-20. Última modificacion 2017-02-02.