Edad Media Los avaros Origen de los ávaros

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Tiene su origen en los movimientos que los dos grandes grupos de los xiongnu, los del norte y los del sur, llevaron a cabo tras ser expulsados de las estepas orientales por otras hordas nómadas. Este gran movimiento se prolongó todo un siglo, desde aproximadamente el 250 hasta el 350, y se realizó en múltiples etapas. Durante todo ese largo proceso de abandono de sus antiguos hogares, los xiongnu se dividieron en muchos grupos: algunas hordas huyeron hacia las estepas de la Europa Occidental (como la horda en que nacería Atila), otras lo harían hacia el sur (como las que se mezclaron con otros grupos de lengua turca y se asentaron en el norte de China); otros grupos tribales se refugiaron en los montes Altai y otros, por último, enfilaron los caminos que desde el Altai y el valle del Tarim llevaban hacia Sogdiana.

El movimiento de los xiongnu o precursores de los hunos generó a su vez un formidable efecto dominó que iba a lanzar, a partir de la segunda mitad del siglo IV, a un aluvión de pueblos bárbaros contra las fronteras y tierras del Imperio Romano, del Sásanida y de la India de los Gupta. Así y en sucesivas oleadas, germanos, alanos y los propios hunos atacaron e invadieron el Imperio Romano; mientras que a la par, al este, Persia era atacada por sucesivas oleadas de chionitas, un subgrupo de los hunos, que terminaron arrebatando a los persas la Chorasmia y la Bactriana, e invadiendo el norte de la India. Tras los chionitas llegaron los hunos blancos o heftalitas (de raza mongol y no emparentados con los verdaderos hunos), que derrotaron a Persia y la sometieron a vasallaje, conquistaron el Punjab indio y aniquilaron así al Imperio de los Gupta, reduciéndolos a los territorios más orientales del valle del Ganges, en donde quedaron divididos en una serie de pequeños reinos.

Mientras que esto sucedía, en las estepas orientales del Asia Central, sobre las tierras desocupadas por los derrotados y perseguidos xiongnu, un pueblo de estirpe mongola y descendiente de los sien-pi edificó un gran imperio. Este pueblo mongol era el de los ju-juan, aunque es más conocido por la forma china de su nombre: juan-juan, un ingenioso juego de palabras que venía a significar algo así como “los miserables e inquietos insectos”. Estos juan-juan obtuvieron la hegemonía en las estepas mongolas a fines del siglo IV y presionaron fuertemente hacia el sur, hacia China. El año 394 deviene khagan Kutelburi, época en que el Imperio Juan-juan alcanza su máxima extensión desde Manchuria en el Oeste hasta el Lago Baikal en el Oeste, apoderándose de Cungaria y de los Altos Irtis.

Hacia el año 500 el panorama de la alta Asia estaba fijado de la siguiente manera:

  • Al oeste, el Imperio de los hunos blancos o heftalitas que se extendía por el este, desde el valle de Fergana y la región más occidental del actual Xinjiang-Uigur chino; por el oeste, hasta el oriente del Irán, y por el norte, desde las estepas que rodean el mar de Aral y la punta occidental del lago Baljash, hasta las regiones indias de Gandara, Cachemira y el Punjab. Este formidable imperio tenía sometida a tributo a la Persia Sasánida.
  • Al este de los heftalitas y ejerciendo sobre ellos una suerte de teórica hegemonía, estaba el khanato de los juan-juan. Éstos controlaban todas las tierras que iban desde la punta oriental del lago Baljash, la región del Altai y los oasis del Tarim, por el oeste, hasta los confines de Manchuria y Siberia oriental con lo que hoy serían las fronteras septentrionales de Corea del norte; mientras que de norte a sur se extendía desde la región meridional del lago Baikal, hasta la Gran Muralla China.
Tribus de la estepa en el siglo VI

Tribus de la estepa en el siglo VI

A inicios del siglo VI, los juan-juan y heftalitas mantenían unas excelentes relaciones entre sí, que se vieron consolidadas en 520 por el matrimonio del rey de los heftalitas con dos princesas juan-juan. Esta alianza era muy beneficiosa para ambas potencias, pues mientras que los Juan-juan controlaban el sector más oriental de la ruta de la seda, los heftalitas dominaban los caminos que la prolongaban hacia Persia y el norte de la India.

El comercio por la larga ruta exigía paz y seguridad, y el acuerdo entre los dos grandes imperios nómadas se la otorgaba.

Por otra parte, juan-juan y heftalitas, al no tener que preocuparse por su respectiva retaguardia, podían dedicar todas sus fuerzas a centrarse en sus inmediatos intereses: mantener su poder sobre los pueblos turcos de las estepas y tantear las fronteras de China, en el caso de los juan-juan; y seguir ejerciendo su hegemonía sobre Persia, en el caso de los heftalitas.

Pero esta situación, tan beneficiosa para ambos, comenzó a modificarse a partir de 521, cuando estalló una guerra civil entre los juan-juan, una contienda que enfrentó a su khagan, Ana-kieu, con su tío. La lucha fue larga e intensa y aprovechándola, muchas tribus vasallas de los Juan-juan se rebelaron contra ellos.

Una de esas tribus rebeldes era la de los kao-kiu, antepasados de los uigurs, quienes se rebelaron en 521 contra el khagan de los juan-juan. Vencidos y vueltos a someter, los kao-kiu no soportaban bien el yugo impuesto por los juan-juan, y en 546 se hallaban preparando un nuevo alzamiento contra el gran khagan de los juan-juan, Ana-kuei, que acababa de reunificar su imperio tras derrotar definitivamente a su tío.

Sin embargo, la sublevación de los kao-kiu fue abortada gracias al khagan de los tu-kiu, una tribu turca que habitaba en la región de los montes Altai y que también era vasalla de los juan-juan. El khagan de los tu-kiu (tu-kiu o turkut, que significa “fuerte”, denominaría desde entonces a todos los pueblos de lengua turca) pidió a su señor, el khagan de los juan-juan que le concediera en matrimonio a su hija, en premio a sus servicios al khanato. El khagan de los juan-juan, Ana-kuei, rechazó esta petición. El despechado khagan tu-kiu, que ostentaba el nombre turco de “Bumin” (más conocido bajo su forma china, Tu-men) encontró su venganza en una alianza con los wei occidentales (conocidos también como to-pa) que gobernaban en el norte de China. Tanto los tu-kiu como los wei, o to-pa compartían un mismo origen étnico. Según aclaran las fuentes chinas, los tu-kiu eran una rama superviviente de los xiongnu y los to-pa tenían también esa misma procedencia. Además, ambos aliados tenían el mismo interés en destruir a los juan-juan: los tu-kiu, para vengarse de la afrenta a su khagan y para sacudirse el yugo que les habían impuesto, y los wei o to-pa para aniquilar a un enemigo que llevaba casi dos siglos hostigando las fronteras del norte de China.

En 550 o 551, el soberano de los wei occidentales envió al khagan de los tu-kiu a una de sus hijas para que contrajese matrimonio con ella, y sellara la nueva alianza. Así reforzados, los tu-kiu se alzaron ya sin reservas, contra los juan-juan. Dejando atrás, en el Altai, sus forjas y la mayor parte de sus manadas y siervos, los tu-kiu se encaminaron hacia las estepas del este de Mongolia donde solía estar instalado el campamento del khagan juan-juan. En 552, en una formidable batalla librada a orillas del río Orkhon, los tu-kiu, aniquilaron a los juan-juan y dieron muerte a su khagan, Ana-kuei.

Por su parte, los juan-juan, diezmados y sin cabeza, se dispersaron. Una parte de los que sobrevivieron huyeron hacia el norte de China, donde sus antiguos enemigos, los to-pa o wei occidentales, los instalaron como guardianes de sus fronteras. Otra parte de los Juan-juan que sobrevivieron al desastre huyó hacia Occidente.

Hay dos teorías populares acerca de los orígenes de los pueblo ávaro:

  • Como una rama superviviente de los juan-juan vencidos por los Tu-kiu en 552.
  • Como una fracción de los hunos heftalitas que, tras ser derrotados a su vez por los tu-kiu y tras engrosar sus mermadas filas con miembros de otras hordas, huyó hacia las estepas de la Europa Oriental y se presentó allí con un nuevo nombre tribal, el de ávaros.

Jinete ávaro en la estepa

El khagan Bumin no disfrutó mucho de su triunfo, pues murió ese mismo año de 552 y su imperio se dividió entre su hijo, que recibió el título de “Gran khagan” y con él las tierras orientales del imperio desde Manchuria al Altai; y el hermano menor del difunto khagan, Istemi, que con el viejo título “Kuchana de Yabgu”, príncipe, recibió la soberanía sobre las tierras ancestrales de los tu-kiu, la cordillera del Altai, así como las estepas que se extendían hacia Occidente y hasta la frontera con los heftalitas, los cuales habían sido aliados de los juan-juan y por lo tanto, ahora eran potenciales enemigos de los triunfantes tu-kiu. Este era el panorama a su muerte.

En el 555, el grupo de refugiados juan-juan que se dirigió a oriente, y que pidieron asilo a los to-pa o wei occidentales que gobernaban el norte de China, éstos se vieron presionados de tal manera por los turcos que se vieron obligados a entregar a los juan-juan refugiados entre ellos, siendo masacrados.

Mientras el grupo de juan-juan o ávaros derrotados y expulsados que se dirigieron a occidente, su khagan por aquel entonces parece ser un tal  K’u-t’i (552-554), se refugiaron en el Imperio Heftalita, en las estepas del lago Baljash y del Mar de Aral, pero al conocer el destino de los orientales, y al tener muy poca confianza en que sus antiguos aliados y ahora protectores heftalitas,  bajo el mando del khan Anlo-ch’en, (Candich ?) hijo de Ana-kuei, se dirigieron a las estepas que bañan el territorio comprendido entre el norte del mar Caspio y el norte del mar de Aral, alcanzando poco después, tras atravesar el caudaloso Volga, la amplia región del Cáucaso, llegando en torno al 557, su número se estima en 20.000 de los cuales 5.000 eran guerreros, y se acogieron al territorio de los alanos, en su camino debieron de engrosar sus filas con otras hordas menores de la región, como las de los war y los kuni, que tenían el mismo recelo la proximidad de los turcos. Una vez establecidos, procedieron a enviar una embajada a Bizancio, presentándose a sí mismos como ávaros.

Se negoció un tratado de alianza con el emperador Justiniano, por el que a cambio de oro los ávaros lucharan contra varias tribus que amenazaban las fronteras del Imperio. En su marcha desde el Cáucaso hacia la cuenca baja del Danubio, van atacando y subyugando entre otros a los sabir, bulgaros utigurs y kutrigurs, varias tribus hunas y los eslavos antes.

Los tu-kiu occidentales, que estaban gobernados por Istemi el kuchana de Yabgu (que en las fuentes bizantinas aparece bajo el nombre de “Silzíbulos”), pronunció las siguientes palabras: “Silzíbulos, el jefe de los turcos, había sabido de oídas de la huida de los ávaros, los cuales, tras saquear las propiedades de los turcos, se habían marchado. Silzíbulos dijo lleno de arrogancia, como es natural en la mente de un bárbaro, ‘que ni han nacido pájaros que puedan volar por encima del cielo, ni tampoco peces que sumergidos en lo más profundo del mar las olas los hagan por completo invisibles, sino que permanecen sobre la tierra. Tan pronto como haya terminado la guerra contra los heftalitas atacaré también a los ávaros y no escaparán a mis fuerzas’’.

Se dice que Silzíbulos, habiéndose jactado de estas cosas, emprendió el ataque contra los heftalitas, pero cuando decidió ir contra los ávaros, estos ya eran una fuerza formidable.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-02-07. Última modificacion 2017-02-22.