Edad Media Los avaros Periodo tardío ávaro (720-804)

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Mientras tanto, el poder militar de los ávaros fue mermando poco a poco debido a una serie de campañas más o menos fructuosas contra francos y lombardos. Su sistema de gobierno basado en la opresión militar no podía mantenerse y cada vez tenían que sofocar más revueltas internas por parte de la población eslava.

Khanato avaro en el siglo VIII

En el año 783, Carlomagno citó al Duque de Baviera, Tasilón III, para que éste le prestara juramento de vasallaje. Sin embargo, Tasilón se negó y se alió con sus vecinos ávaros contra el Emperador del Imperio Carolingio. Carlomagno sometió y capturó al duque de Baviera, pero todavía le quedaba enfrentarse a las huestes ávaras que campaban a placer al este de Baviera. Los primeros ataques ávaros fueron contundentes y veloces, invadieron territorios en el norte de Italia y se hicieron con mucho botín, pero fueron detenidos en Baviera y paulatinamente empujados hacia las orillas del Danubio por las tropas imperiales.

Jinetes ávaros contra carolingios a comienzos del siglo IX. Autor Angus McBride

El khan avaro intentó llegar a un acuerdo con el emperador de Occidente, pero este demandó la anexión de muchos territorios al Imperio Carolingio, lo cual acercaba demasiado a los francos al centro neurálgico del khanato avaro: la llanura de Panonia. Por ello lo avaros empezaron a concentrar la mayor parte de sus tropas junto al río Enns, disponiéndose a enfrentar al enemigo. El khanato confiaba la protección de sus fronteras en nueve fortalezas estratégicamente situadas, llamadas rings, cuyos muros estaban hechos de doble fila de empalizadas de madera de roble, haya, y troncos de pino, de seis metros de altura y seis metros de anchura, el intervalo entre ellas estaba relleno de piedras y cal. Así se formaba una gran muralla, que a una distancia que debía haber presentado un aspecto singular, ya que la parte superior se cubría con tierra y se plantaban árboles y arbustos que las tropas imperiales tenían que salvar antes de adentrarse en territorio enemigo para garantizar la seguridad de sus rutas de abastecimiento y comunicación.

La estrategia franca consistía en atacar la frontera enemiga simultáneamente con tres divisiones del ejército desde distintas direcciones.

Ante el  ataque de Carlomagno en el 791, el khan avaro optó por no presentar batalla al poderoso ejército franco, aplicando la política de tierra quemada, para que el ejército se desgastase por falta de apoyo logístico.

Carlomagno entró en Baviera, se unió a sí mismo a los soldados reclutados en ese país. Una división descendió el Danubio en barcos, llevando también abundantes provisiones y pertrechos militares. Una segunda división, bajo el mismo Carlomagno, marchó a lo largo de la orilla sur del Danvbio; y la tercera división, bajo el mando de sus generales Teodorico y Meginfried, a lo largo la orilla norte. El emperador había enviado órdenes a su hijo Pipino, rey de Italia, para dirigiese un ejército de lombardos y otros italianos a la frontera de Hungría, y cooperar con las demás tropas.

A pesar de haber comenzado su marcha en primavera, tan extensa eran sus preparativos que era septiembre y aún no habían llegado a las orillas del río Enns, la línea fronteriza entre Baviera y los avaros. Aquí el ejército acampó durante tres días   y llegó la noticia  de que su hijo Pipino, con el duque de Friuli, ya habían invadido en kanato avaro, se habían encontrado con un ejército y lo habían derrotado.  Ante esta noticia,  Carlomagno levantó el campamento e invadió el país de los avaros, pero no encontró a ningún ejército, solo tierra arrasada. Pronto llegó al río Raab, que siguió hasta su confluencia con el Danubio.

Invasión de Avaria por Carlomagno

Invasión de Avaria por Carlomagno

Carlomagno de repente se encontró en una situación peligrosa y crítica. Su ejército estaba compuesto casi en su totalidad por caballería. Mientras estaba acampado a orillas del Danubio, una peste equina  mortal atacó a los caballos, y los barrió con tal rapidez que fue necesaria una rápida retirada. El noventa por ciento de los caballos habían muerto antes de que el ejército en retirada llegase a Baviera. La buena fortuna, sin embargo, le acompañó durante la retirada, es posible que los avaros también sufriesen la peste equina y sin caballos este ejército era muy vulnerable.  Carlomagno logró retirarse sin ser atacado, y fue capaz de llevar consigo un valioso botín y una gran cantidad de prisioneros.

Sin embargo la estrategia también tuvo un alto coste para los avaros, ya que para ellos supuso también una carestía de alimentos y sobre es posible que sufrieran la proporción de pérdidas en caballos debido a la peste equina, ya que la falta de caballos para un ejército compuesto principalmente por jinetes sería una pérdida irreparable. También es posible que después de la guerra, viniera seguida de un periodo de sequía.

Las luchas internas entre los dirigentes avaros llevaron a su desunión hasta tal punto que uno de ellos, conocido por el nombre de Tudun, decidió unirse al bando de los francos en el año 795. Un año más tarde el khan cayó asesinado. Sin la autoridad unitaria del khan el territorio avaro quedó fragmentado y considerablemente debilitado.

En el año 795 Eric, duque de Friuli, invadió nuevamente Hungría. Todas las defensas de los avaros se derrumbaron delante de él, y sus tropas victoriosas penetraron en las fortalezas o rings,  que durante tanto tiempo había sido el bastión de los khanes avaros, haciéndose con los tesoros que durante años habían acumulado en su interior.

La capital ávara fue tomada en el año 796 por el Duque de Friul y metódicamente saqueada al año siguiente por Pipino (el hijo de Carlomagno), que saqueó el ring de la capital haciéndose con el fabuloso tesoro que los ávaros habían acumulado desde los tiempos de Bayán.

 La sumisión de los ávaros en los territorios hasta las orillas del Danubio fue completa. El resto del territorio desde los Cárpatos hasta el río Tizsa fue rápidamente conquistado por los búlgaros liderados por el Zar Krum. En la pequeña franja entre el Danubio y el Tizsa se produjeron una serie de revueltas sangrientas que tuvieron que ser sofocadas por el propio Emperador de Occidente.

Los débiles restos del khanato fueron atacados por los eslavos y los ávaros se vieron obligados a pedir refugio a Carlomagno, que los asentó en la denominada “Marca Ávara” o también “Terra Avarorum” (en el 805), convirtiéndose al cristianismo  y desapareciendo posteriormente de la Historia.

Las últimas menciones al pueblo de los ávaros datan del año 840. A partir de ese momento su nombre deja de aparecer en las crónicas de los historiadores europeos. Entre los eslavos, el dicho de “desaparecido como los ávaros” hace mención a la desaparición total y absoluta de un pueblo. No obstante, siguieron siendo empleados como mercenarios ya que eran unos excelentes jinetes en otros ejércitos, sobre todo en el Bizantino.

Enemigos de los francos 800-850: Jinete ávaro (1), guerrero eslavo (2) e infante sajón (3). Angus Mc Bride

Marca Ávara

Carlomagno constituyó la Marca Ávara al este del río Enns. La frontera del distrito de Avaria y Carantania se prolongaba a lo largo de la frontera oriental del Ducado de Baviera, desde la cuenca del Danubio hasta el río Drava y más allá el Este de Friuli, con el propósito de proteger el imperio de cualquier ataque futura desde Panonia. El mando militar de la Marca Ávara fue dado al conde Gerold von Vintzgau de Alamania, a su hijo Gerlod el Joven, y a Erico de Friuli, que gobernaban como margraves con autoridad sobre los condes locales y con derecho a llamar a leva (Marchfutter).

Mientras nuevas amenazas fueron impuestas por el duque Ljudevit de Croacia y los gobernantes de Gran Moravia, los ávaros desaparecieron de los registros en la década de 820 así como la Marca Ávara con ellos. Con Baviera, su marca más al Este (marca orientalis, también Marca de Panonia), se convirtió en parte de Francia Oriental a partir del Tratado de Verdún de 843. La adyacente cuenta panonia más allá de los ríos Leitha y Morava (March) al este fue ocupada por asentamientos magiares sobre el año 900, que también conquistaron la antigua Marca Ávara en la batalla de Presburgo en 907. No fue hasta 955, cuando el rey germano Otón I la recuperó después de su victoria en la batalla de Lechfeld. Cuando en 976 su hijo el emperador Otón II elevó la vasta Marca de Carintia bávara a ducado, la restantes marcha orientalis a lo largo del Danubio emergió como la Marca de Austria (Ostarrîchi)

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-02-07. Última modificacion 2017-02-13.