Siglo XVIII Guerra de Sucesión Austriaca (1740-48) Campaña italiana en 1.744
Campaña italiana en 1.744

Batalla naval de Tolón o batalla del Cabo Sicié (22 de febrero de 1.744)

Antecedentes

Al declararse la guerra de Asiento o de la Oreja de Jenkins en 1.739, los británicos enviaron una flota al Mediterráneo Occidental bajo el almirante Thomas Mathews,

En el mes de junio de 1.742, el capitán de navío Norris, con un destacamento naval, incendió en Saint Tropez una escuadra de 5 galeras españolas mandadas por el general Donato Domás.

El 9 de agosto de 1.742 otro destacamento de las fuerzas de Mathews, mandado por el comodoro Martin Rowley, compuesto por 5 navíos, 4 bombardas y otros buques menores, se presentó en Nápoles y amenazó con bombardear la ciudad si el rey de Nápoles no prometía mantenerse al margen del conflicto dinástico.

Los ingleses, siguiendo estas actividades, bombardearon Palamós y Mataró y también cortaron algún convoy de tartanas y de otros buques menores que trataron de forzar el bloqueo.

En Italia, en San Remo, hace también el comodoro Martín que los genoveses incendien los parques que allí tenía el ejército español, con grave pérdida para éste.

En Ajaccio, Córcega, hace el mismo comodoro que el comandante del navío español San Isidro tuviera que incendiarlo para impedir que caiga en poder del enemigo.

El 24 de enero de 1.742 la flota española del almirante Juan José Navarro llegó a Tolón, fue bloqueada por la escuadra británica de 29 navíos de Nicholas Haddock, y después aumentada a 33 y a las órdenes ya del vicealmirante Thomas Mathews, donde quedó bloqueada durante 18 meses.

Éste fijó su base de operaciones en Hyères, desde donde destacaba fuerzas que daban diferentes golpes de mano contra las costas de España y Génova.

Por el Segundo Pacto de Familia, el monarca francés se comprometía a declarar la guerra a Gran Bretaña y al reino de Cerdeña y a apoyar las reclamaciones territoriales españolas en Italia. En aquel entonces las campañas españolas en la región solo podían progresar gracias al envío de tropas a través de la frontera francesa, pues la flota británica controlaba el Mediterráneo, mientras una escuadra española al mando del almirante Juan José Navarro, que debía apoyar las operaciones, se hallaba bloqueada en Tolón desde 1.742.

Los planes franceses consistían en transportar al centro de Italia un contingente de 30.000 hombres al mando de Luis Francisco I de Borbón-Conti, príncipe de Conti, y parte del ejército español a las órdenes del infante Felipe de España en el norte de Italia para enlazar con el ejército del conde de Gages en los Estados Pontificios. Para poder llevar a cabo dicho plan era imprescindible neutralizar la flota británica del Mediterráneo, al mando del almirante Thomas Matthews. Éste, por su parte, comenzó a percibir la gran actividad que se llevaba a cabo en el puerto de Tolón y, a principios de enero de 1.744, desplazó su base de Villafranca a Hyères.

La flota francesa se componía de 17 navíos de línea y tres fragatas al mando del almirante Claude-Élisée de Court de La Bruyère, un hombre anciano pero vigoroso y flexible, mientras que la española disponía de 12 navíos de línea bajo el mando de Juan José Navarro, reputado por su actividad científica. De Court, que ostentaba el mando general en jefe, pero tuvo dificultades a la hora de organizar la flota combinada debido a los recelos existentes entre franceses y españoles. Para asegurar la cooperación de los navíos de éstos, de cuya eficiencia en combate tenía dudas, De Court propuso alternarlos con los franceses en la línea de batalla, pero Navarro se negó.

El día 19 de febrero salieron de puerto, pero un accidente hizo que los buques fondeasen en franquía, esperando se reconociesen los daños que el navío Leopardo y la fragata Volage (24) ambos franceses se habían producido al chocarse entre ellos.

Al siguiente día, resuelto que habían de quedarse en puerto los buques averiados, levaron todos los buques y se mantuvieron poniendo rumbo de las islas Hiéres, donde estaban fondeados los buques ingleses.

Dado que no existían hostilidades abiertas entre Francia y Gran Bretaña, De Court recibió órdenes de no abrir fuego contra la flota de Matthews a no ser que ésta lo hiciera primero. En caso de que los británicos no atacaran, los navíos españoles debían forzarlos a hacerlo, de manera que, ante la réplica británica, los buques franceses pudieran sumarse a la batalla para conseguir su objetivo de destruir la flota británica y hacerse con el dominio del Mediterráneo. Matthews, por su parte, temía que 21 navíos franceses, que estaban siendo alistados en Brest, intentaran reunirse con la escuadra franco-española en Tolón. No era el único problema que aquejaba a la flota británica, pues sus navíos estaban mal aprovisionados, en mal estado, y Matthews mantenía malas relaciones con su subordinado Richard Lestock. Era el día 21 de febrero, la escuadra inglesa levó anclas y se dirigió contra la franco-española.

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El navío San Felipe de 114 cañones, buque insignia del almirante Juan José Navarro. Autor Carlos Parrilla Penagos. https://www.carlosparrillapenagos.es/pintura-naval/

Formación de las flotas

La flota franco-española navegando hacia el sur en una línea de batalla que se extendía a lo largo de 6 millas (10 km); estaba compuesta por 27 navíos de línea (15 franceses y 12 españoles), 3 fragatas, 2 brulotes y 1 navío hospital, con 19.000 hombres; desplegando en:

  • Vanguardia con divisa azul, mandada por el señor de Gevaret, en su insignia en el Espérance (74), con 8 navíos franceses: Borée (66), Toulouse (62), Duc d’Orleans (74), Trident (64), Alcyon (50), L’Aquilon (42), y Éole (64).
  • Centro, con divisa blanca mandado por Claude-Élisée de Court de La Bruyère, en su buque insignia el Terrible (78), con 8 buques franceses y 3 españoles: Heureux (60), Sérieux (64), Fermé (74), Tigre (50), Saint Esprit (74), Diamant (50), Solide (64), y los 3 buques españoles Oriente (64), América (62), y Neptuno (66).
  • Retaguardia mandada por Juan José Navarro en su buque insignia Real Felipe (114), con 9 buques españoles Poder (66), Constante (60), Hércules (60), Retiro (50), Brillante (66), San Fernando (60), Halcón (60), Soberbio (66), y Santa Isabel (80).

No formaron en la línea de batalla las fragatas Atalante (32), Flore (26), Zéphyr (28), y Volage (24).

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Batalla naval de Tolon o del cabo Sicié (22 de febrero de 1744). Grabado con la formación. Autor James Main. Biblioteca Nacional de Francia

La escuadra británica al mando del almirante Matthews navegaban al este de la flota franco-española, maniobrando hacia el suroeste para aproximarse a la línea de batalla aliada. Matthews disponía de 30 navíos de línea, 3 fragatas, 3 brulotes, 3 bergantines y 1 buque hospital con 16.585 hombres, había dividido su flota en 3 divisiones:

  • Vanguardia con divisa roja, al mando del contraalmirante William Rowley en su buque insignia Barfleur (90) con 9 buques: Stirling Castle (70), Warwick (60), Nassau (70), Princess Caroline (80), Berwick (70), Chichester (80), Boyne (80), y Kingston (60).
  • Centro con divisa azul, bajo el mando del almirante Thomas Mathews en el buque insignia Namur (90), con 10 navíos: Dragon (60), Bedford (70), Somerset (80), Princess (70), Norfolk (80), Namur (90), Marlborough (90), Dorsetshire (80), Essex (70), Rupert (60), y Royal Oak (70).
  • Retaguardia con divisa blanca, bajo el mando del vicealmirante Richard Lestock en el buque insignia Neptune (80), con 8 buques: Dunkirk (60), Cambridge (80), Torbay (80), Russell (80), Buckingham (70), Elizabeth (70), y Revenge (70).

No formaron en linea de batalla: Oxford (50), Faversham (44) y Winchelsea (20) de la vanguardia; Guernsey (50), Salisbury (50), Dursley Galley (20) y Anne Galley (8), del centro; Nonsuch (50), Romney (50), Diamond (44), Mercury (8) y Spence (8) de la retaguardia; el Sutherland (18) que era el buque hospital.

La mañana del 22 de febrero, la retaguardia inglesa había quedado distanciada al menos a 7 millas (11 km) del grueso de la flota, lo cual dejó a Matthews en inferioridad numérica frente a los franco-españoles.

Desarrollo

Ambas flota navegaron en paralelo; los aliados borbónicos al oeste y los británicos al este, estando los primeros algo más avanzados. Pese a su ventaja, De Court, de acuerdo a las órdenes recibidas, no atacó a la flota británica. Entonces, Matthews, viendo la inacción de Lestock, que no era capaz de incorporarse con la retaguardia a la línea de batalla a pesar de sus llamamientos, dio la orden de ataque. Aunque las órdenes del almirantazgo recomendaban no hacerlo hasta que las dos flotas estuvieran alineadas, la decisión de Matthews fue correcta. A las 13,00 horas, mientras la vanguardia franco-española se hallaba sin oponente, la vanguardia británica se batía con el centro francés y la división de Matthews hacía lo propio con la retaguardia al mando de Navarro. El momento parecía haber sido juiciosamente escogido, pues 5 navíos españoles Brillante (66), San Fernando (60), Halcón (60), Soberbio (66) y Santa Isabel (80), habían quedado rezagados de la retaguardia, dejando al Real Felipe (114) de Navarro con el apoyo de dos navíos, mientras otros tres seguían con los franceses.

La vanguardia franco-española, sin oponente, trató ganar el barlovento para doblar a la flota británica y ponerla bajo dos fuegos, pero la afortunada maniobra de tres capitanes británicos, los del Stirling Castle (70), Warwick (70) y Nassau (70), que desobedeciendo órdenes mantuvieron sus posiciones, lo evitaron. Entre tanto, Matthews, en el Namur (90), era apoyado por el Marlborough (90), que se cañoneaba con el español Santa Isabel (80), situado a popa del Real Felipe (114), y por el Norfolk (80), que hacía lo propio con el Constante (60). El Oriente (64), América (62) y Neptuno (60) apenas intercambiaron una salva con los navíos británicos y abandonaron su posición en la línea de batalla, dejando al Poder (66) solo enfrentándose a 4 navíos británicos. Esta acción fue muy criticada por el segundo capitán del Real Felipe (114), Lage de Cueilly, quien aseguró que la pérdida del Poder (66) se debió a la defección de los tres navíos españoles.

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Batalla naval de Tolon o del cabo Sicié (22 de febrero de 1744). Vista de la batalla. Grabado de Blas Ametller, Museo Naval de Madrid

Tras varias horas de combate, el Constante (60), puesto fuera de combate, también abandonó la línea. Desde el Real Felipe (114) se dispararon varios cañonazos contra el navío para evitar su defección, pero fue en vano. El Norfolk (80), dañado en sus aparejos, no pudo perseguirlo. Lo mismo sucedió con el Hércules (60), que, severamente dañado, abandonó su posición, dejando al Real Felipe en solitario frente al Namur (90) y al Marlborough (90). El Poder (66) todavía permanecía en su lugar, enfrentándose a varios navíos británicos que actuaron con reluctancia y se contentaron con responder desde lejos a sus cañonazos. Solo el capitán Hawke, del Berwick (60), actuó con decisión. La primera salva del navío británico causó 20 muertos entre la tripulación del Poder (66) y le desmontó varios cañones. 20 minutos después, el capitán Rodrigo de Urrutia se rendía.

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Batalla naval de Tolón o del Cabo Sicié (22 de febrero de 1744). Tripulaciones británicas haciendo fuego. Autor Pierre Joubert

El combate entre el Namur (90) y el Marlborough (90) contra el Real Felipe (114) dejó a estos dos últimos navíos seriamente averiados. A bordo del británico murieron 42 hombres, entre ellos su capitán, y resultaron heridos 121 hombres. El navío llegó a cruzar la línea franco-española, recibiendo múltiples impactos y siendo descrito posteriormente como «un perfecto naufragio«. El Real Felipe (114) quedó fuera de combate y prácticamente silenciado. Sus bajas ascendieron a 47 muertos, entre los cuales figuraba su capitán, Nicolás Gerardino, y 239 heridos, uno de ellos el almirante Navarro, cuya valentía los británicos reconocieron. La actuación del comandante español fue, sin embargo, controvertida, pues el segundo capitán del Real Felipe (114) declaró que, pese a que las heridas del almirante eran de escasa consideración, este se refugió bajo cubierta dejando al navío sin gobierno. Esto fue corroborado a posteriori por diversos oficiales del Real Felipe.

Matthews, habiendo dejando al buque insignia español fuera de combate, ordenó preparar un brulote, el Ann Galley (8), para acabar con él, y despachó los botes y pinazas de su división a remolcar al Marlborough (90) fuera de la línea. A las cuatro en punto, cuando el Ann Galley (8) comenzó a aproximarse al Real Felipe (114), dos o tres navíos españoles del grupo rezagado llegaron junto al insignia y concentraron el fuego de sus cañones sobre el brulote británico. Desde el Real Felipe (114) se puso a la mar una lancha llena de hombres para interceptarlo. Cuando la lancha se encontraba próxima al Ann Galley, el oficial al mando del brulote disparó un cañón contra los españoles. La pólvora se prendió y la embarcación voló por los aires.

Viendo la difícil situación en la que se encontraban los españoles, De Court se dispuso a socorrerlos. El comandante francés se distanció de Rowley y se dirigió hacia el Real Felipe con sus navíos. Rowley ordenó a sus navíos continuar hostigando a los franceses para impedir que alcanzaran el centro británico, pero la maniobra francesa surtió efecto y el Real Felipe pudo escapar bajo la protección de los navíos de De Court. A las cinco en punto los británicos se distanciaron para reorganizar sus fuerzas y, a medida que se acercaba la noche, ambas flotas se separaron hasta una distancia de 6 millas (10 km). El Poder (66), desmantelado e incapaz de seguir al resto de los navíos británicos, fue represado por varios buques franceses.

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Batalla de Tolón o del cabo Sicié (22 de febrero de 1744). El Real Felipe (114) combatiendo con Namur (90) y Marlborough (90). Litografia de la historia de la Real Marina Española, José March y Labores y José Ferrer de Couto. La banderas española aún no existía

Al amanecer del día 23, la flota franco-española, reducida a 22 navíos efectivos, levó anclas y se dirigió al oeste. Matthews, de acuerdo con las ordenanzas de guerra, ordenó la persecución. En esta ocasión la flota británica formó a la perfección una línea de batalla, mientras que españoles y franceses se retiraron desordenadamente divididos en dos agrupaciones según la nacionalidad de los navíos. El español Hércules (60) estuvo a punto de ser apresado por los británicos, pero la intervención de la escuadra francesa lo evitó. El Poder (66) hubo de ser quemado ante la posibilidad de su represa por la vanguardia de Lestock. El día siguiente Matthews detuvo la persecución. Todo lo que podía conseguir era la captura del Real Felipe (114), llevado a remolque por la flota franco-española; una compensación menor que garantizar la seguridad de la costa italiana que tenía órdenes de proteger, de modo que Matthews reparó sus navíos en Mahón y prosiguió con su misión. Los navíos aliados fueron llegando a diversos puertos españoles, la mayoría de ellos a Cartagena.

El comandante del Poder (66), Rodrigo de Urrutia, dio cuenta a Navarro del estado en que se encontraba la escuadra británica después de la acción. El Malborough (desarbolado totalmente y con gran vía de agua, escorado de estribor, pudo salir de la línea con muchísimo trabajo y tomado a remolque por una fragata, fue conducido a Mahón. Murió su comandante Cornwall.

El insignia Namur rindió el bauprés, perdió sus masteleros, y con otras averías de tal consideración, que lo abandonó Matthews la noche del 22, trasladando su insignia a otra unidad; murió su comandante Russell. El Princess perdió toda su arboladura, y se disponía a rendirse, cuando lo evitó su segundo logrando sacarle de la línea y de los efectos del fuego del Poder.

El Sommerset perdió su palo mayor, y destrozadas todas sus jarcias, no pudo arribar sobre el Poder, por lo que éste se rindió al Berwick. Todos los demás ingleses que se batieron en la mejor o peor formada línea experimentaron también los efectos del vivísimo e infernal fuego de los cañones españoles.

Las bajas inglesas fueron 342 muertos, 800 heridos, 10 barcos dañados, el brulote Ann Galley (8) destruido, mayores que las franco-españolas y ello diría mucho del modo de combatir de los nuestros. Además, no sirve la mera comparación aritmética de cifras para graduar la victoria, pues la superioridad de fuerzas inglesas debía haber supuesto un mayor número de bajas de los nuestros, y, al ser al contrario, la victoria se refuerza del lado de los españoles.

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Batalla de Tolón o del cabo Sicié (22 de febrero de 1744). Representación de los buques desmantelados. Autor James Main, fuente Bibliothèque nationale de France.

Secuelas

Aunque según los parámetros que estimó más aceptables, la opinión pública de Gran Bretaña consideró que la batalla había terminado victoriosamente para su flota, se mostró por otro lado muy insatisfecha, pues Matthews había desaprovechado la oportunidad de lograr un triunfo completo. En la literatura inglesa la batalla fue y ha sido vista desde diferentes puntos de vista, desde combate de resultado indeciso a un fracaso estratégico o un fiasco, o como una victoria menor.

En los meses que siguieron a la batalla, el almirante británico y Richard Lestock se enzarzaron en un intercambio de recriminaciones, acusándose mutuamente de haber impedido con sus acciones una victoria decisiva. Una larga serie de juicios navales se sobrevinieron para determinar quién había sido el responsable del fracaso de la flota británica a la hora de destruir a un enemigo peor mandado e inferior en número. Matthews resaltó la actitud pasiva de Lestock durante el combate, mientras este acusó al primero de carecer de coraje. El veredicto del tribunal fue muy controvertido y es tenido generalmente por injusto: Lestock fue absuelto de todos los cargos que pesaban sobre él mientras que Matthews fue declarado culpable por suspender la persecución y fue destituido.

La corte española, en cambio, estaba exultante. Una escuadra española que llevaba dos años bloqueada en un puerto francés había conseguido escapar y regresar a España. A pesar de su indisciplina y de recibir mayores daños, los españoles habían combatido con coraje y conseguido batir a sus adversarios británicos a un empate virtual. Juan José Navarro fue nombrado marqués de la Victoria por su particular triunfo. En cambio, el almirante De Court fue relevado de sus cargos a su llegada a Cartagena, lo cual, sumado a las acusaciones de varios capitanes españoles de un supuesto abandono por parte de los navíos franceses, llevó al segundo capitán del Real Felipe, el señor Lage de Cueilly, a escribir su visión del combate. En ella defendía la actuación francesa y lamentaba la huida de varios navíos españoles, entre ellos el Neptuno (66), que llegó a Barcelona difundiendo no sólo que la escuadra francesa había abandonado a la española, sino que incluso había abierto fuego sobre ella.

El resultado de la batalla fue muy discutido en toda Europa. Mientras en poemas y romances españoles trataba de presentarse el combate como la victoria de 12 navíos españoles sobre 47 ingleses.

La batalla de Tolón provocó que Matthews dejara temporalmente el mar Mediterráneo Occidental libre a los españoles, que aunque no pudieron trasladar al centro de Italia a los ejércitos del infante Felipe de España y el príncipe de Conti, como estaba previsto,aprovecharon para enviar algunos refuerzos y provisiones al mermado ejército del conde de Gages, mientras que Navarro, con 10 navíos e izando su insignia en el Santa Isabel, realizó dos correrías durante el verano, consiguiendo apresar algunos mercantes. Hasta que una nueva escuadra británica de 21 navíos, bajo el mando de William Rowley le bloqueó en Cartagena, consiguiendo el dominio efectivo del mar durante el resto de la guerra y determinando de manera importante el resultado de la misma.

Batalla de Velletri (17 de junio y 11 de agosto de 1.744)

Antecedentes

En 1.744 la guerra italiana se volvió seria. El rey Carlos Emmanuel III de Saboya había seguido la política exterior de Saboya de oponerse a la interferencia española en el norte de Italia. Ahora en 1.744, Saboya se enfrentaba a un grandioso plan militar de los ejércitos combinados español y francés (llamado ejército de Gallispan ) para la conquista del norte de Italia.

Sin embargo, al implementar este plan, los generales de Gallispan en el frente se vieron obstaculizados por las órdenes de sus respectivos gobiernos. Por ejemplo, el comandante del ejército español en el campo, el príncipe de Conti, no podía llevarse bien con el marqués de La Mina, el comandante supremo de todas las fuerzas españolas, ni siquiera razonar con él. El príncipe de Conti sintió que el Marqués “difería ciegamente a todas las órdenes procedentes de España” sin tener en cuenta las realidades en el terreno. En preparación para la campaña militar, las fuerzas de Gallispan buscaron cruzar los Alpes en junio de 1.744 y reagrupar al ejército en Delfinado uniéndose allí con el ejército en el bajo Po.

En el lado oriental, el comandante austriaco, el príncipe Lobkowitz recibió 7.000 efectivos de refuerzo al mando de Ulisses Brown, alcanzando los 20.000, mientras que su oponente el conde de Gages disponía de 13.000. El príncipe Lobkowitz decidió tomar la ofensiva en marzo de 1.744, la vanguardia austriaca mandada por Ulisses Brown, persiguió al ejército de Gages por la costa del Adriático, que retrocedió 170 km hasta Atri en territorio napolitano en 11 días, perdiendo entre un 25% a un 30% de sus efectivos.

El rey de Nápoles (el futuro Carlos III de España ) estaba cada vez más preocupado por el ejército austriaco tan cerca de sus fronteras y decidió reunir su ejército en Capua, mandando destacamentos a Cassino y al río Tronto, su límite noreste.

El 1 de abril, la fuerza principal napolitana se concentró en Castel di Sangro. Al enterarse de que von Lobkowitz, después de todo, iba a invadir, y lo haría en el oeste, don Carlos cambió su base al Lago Fucino. Allí podía apoyar a los españoles, y ellos, a él.

Mientras tanto, Lobkowitz se asentó en Fermo. Realmente no quería involucrarse en una batalla. El 21 de abril, recibió una carta en la que se le ordenaba invadir Nápoles. Le dijeron que los napolitanos se levantarían en su ayuda.

Se desplegaron fuerzas de cobertura en los Apeninos, y la mayor parte del ejército austriaco marchó hacia el sudoeste, a través de Spoleto, Civita Castellana (18 de mayo) y Monte Rotondo. En Monte Rotondo Lobkowitz dejó el ejército para visitar al Papa.

Don Carlos aprovechó el retraso austriaco en su beneficio, concentrando su ejército que consistía en 25 batallones y 15 escuadrones en Cassino antes de marchar hacia el norte. Al sur de Roma, había tres rutas hacia el norte desde la colina Alban: alrededor de la colina a Valmontone y Anagi, cruzando las colina hasta Velletri, o tomando la Vía Apia por las marismas Pontinas o el «Camino del Correo» que bordeaba los Apeninos. Por lo tanto, el mejor lugar era situarse en la colina Alban, desde donde podría bloquear o dominar las tres rutas.

Cuando los austriacos iniciaron el movimiento, y llegaron a Frascati, se enfrentaron a escaramuzas de los españoles que marchaban para unirse a don Carlos.

Gages ocupó Velletri, pero no las colinas de Alban, por delante de los austriacos y esperó a don Carlos.

En la noche del 1 al 2 de junio, Lobkowitz llegó a Nemi, donde estableció el campamento, mientras sus tropas ligeras ocupaban la cresta del monte Artemisio, con vistas a Velletri desde el norte, cortando el acueducto de Faiola, que abastecía de agua a la ciudad. El ejército hispano-napolitano, liderado por don Carlos y el conde de Gages, acampó a pocos kilómetros más al sur, en el monte Artemisio, en Velletri. Los hispano-napolitanos fortificaron la ciudad de Velletri apoyándose en la colina Cappuccini y Porta Romana, mientras que los austriacos se situaron frente a ellos en Monte Spina (o Monte della Fajola) y Monte Piccolo (4 km al norte de la ciudad), mientras que el camino entre Velletri y Genzano estaba prácticamente descubierto. Velletri carecía de agua potable e incluso el campamento de Nemi.

Lobkowitz tenía 14.000 de infantería y 3.000 de caballería contra 25.000 borbones, se asentó en la colina Alban durante dos semanas, observando como Gages fortificaba su posición.

En junio y julio, Lobkowitz envió al general Novati a Abruzos con los coroneles Soro y Gorani para levantar las provincias y eliminar, por lo tanto, de Velletri parte de las fuerzas hispano-napolitanas, obteniendo resultados políticos muy limitados y alejando del campo de Velletri unos 1.500 hombres.

Despliegue inicial

La Colletta describe la posición de Velletri, en la cima de una colina con laderas empinadas plantadas de olivares y viñedos, rodeada por tres valles en los que fluyen corrientes de agua, mientras que hacia el norte y el este se eleva hacia las colinas Alban y Lepini. Al norte estaba el monte Artemisio, a 7 km o más de Velletri. El campo borbónico tenía el ala derecha hacia el Artemisio y el ala izquierda hacia la Porta Romana y el centro en la zona habitada: el centro no estaba fortificado sino guarnecido, en el col de Cappuccini se asentó la artillería y en los campos las unidades de infantería o de caballería.

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Primera batalla de Velletri (17 de junio de 1744). Despliegue de fuerzas antes de la batalla.

Los austro-sardos desplegaron mandados por el general Lobkowitz desplegaron:

  • Primera línea: brigada de Aspremont-Linden (regimiento de coraceros de Berlichingen [3] y regimiento de dragones de Saboya [3]); brigada de Browne (regimientos de infantería Alt-Wallis [2]); brigada Pallavincini (regimientos de infantería [2] y Daun [2]); brigada Petusati (regimiento de coraceros de Miglio [3] y de dragones de Koháry [3]); carabineros de Slavonier (3).
  • Segunda línea: brigada Saboya (regimiento dragones de Saboya [3] y de coraceros de Berlichingen [3]), brigada de Hinderer (regimientos de infantería de Vasquez [1], de Marulli [1] y de Roth [2]); brigada de Vogtern (regimiento de infantería de Sprecher [2]); brigada de Neuhaus (regimientos de infantería de Traun [2], y de Andrassy [2]); brigada de Miglio (regimiento de coraceros de Miglio 3, y de dragones de Koháry [3]).
  • Reserva: regimiento de húsares de Hávor (6), regimiento de húsares de Splenyi (6), tiradores de montaña del coronel Soro y de Minguella.

Los borbones mandados por Carlos VII de Nápoles y el duque Francisco III de Modena desplegaron:

  • Ala derecha mandada por el teniente general Atriasco. Primera línea la brigada de carabineros Reales (3), regimiento de caballería Reina (3), guardia de Corps de Módena (1). Segunda línea Los RDs de la Reina (2) y de Sagunto (2).
  • Centro primera línea mandada por el teniente-general Mariani con Reales Guardias Españolas (6); brigada Wirth (Guardia Real Italiana [1], RIs de Castilla [2], de Lombardia [2], y de Re [1]); brigada Aranda (RIs de la Reina [1], suizo de Wirth [2], suizo de Tschoudy [1], suizo de Jauch [1], y suizo Guardia Real [1]); Reales Guardias Valonas (6).
  • Centro segunda línea mandada por el teniente-general Sayve con la brigada Bessler (RIs la Reina [2], la Corona [2], y Terra di Lavoro [1]); brigada Finnes (RIs Guadalajara [2], Flandes [2], belga de Hainault [1], y Molise [1]); brigada de Bassecourt (RIs Real Farnesio [1], irlandés Irlanda [1], irlandés Ibernía [1], Capitanata [1], y belga Naumur [1]); brigada de Pachero (RIs Real Macedonia [1], Abruzzo Ultra [1], suizo Bessler [2], y Parma [1]).
  • Ala izquierda mandada por el teniente-general Vieuville. En primera línea la brigada de Silva (regimiento de coraceros de Re [3], de Rossiglione [3], y dragones de Tarragona [3]). En segunda línea la brigada de Coriada (regimientos de dragones de la Reina [3], y de Borbón [3]).
  • Reserva: fusileros de Montaña (2), compañía Franca de húsares a pié, compañía franca de Italiana, y compañía franca de Albania.

Primera Batalla de Valletri (17 de junio de 1.744)

El 17 de junio, tan pronto como cayó la oscuridad, 1.2000 hispano-napolitanos se dirigieron hacia las fortificaciones de monte Piccolo. Al amanecer, los granaderos valones de los regimientos españoles ocuparon la batería de monte Piccolo, mientras que otras tropas ocuparon el monte Artemisio, La Fajola y prendieron fuego al Pratoni del Vivaro, el comandante de la guarnición del monte Piccolo, el general Pestaluzzi fue capturado, probablemente borracho en una granja. Al día siguiente, debido a las condiciones desfavorables, el conde Gages dio la orden de retirarse y conservar solo la línea de cresta del monte Artemisio.

Los austriacos fueron expulsados de tres colinas importantes alrededor de la ciudad de Velletri durante el ataque. Esta batalla a veces se llama Primera Batalla de Velletri o de Nemi por el pequeño pueblo de Nemi ubicado cerca.

Durante las siguientes semanas los contendientes libraron una guerra de puestos de avanzada. Los borbones, llevaron una batería de cañones pesados de Nápoles. Los austriacos se sentían más confortables, ya que tenían fácil acceso a sociedad y palacios de Roma.

Los austriacos recibieron alguna ayuda de la Royal Navy, cuando el comodoro Long con 7 barcos llegaron del Tíber.

Los austriacos pidieron un desembarco anfibio detrás de las líneas enemigas, con la participación de unos 2.000 hombres bajo el general de Browne. Los posibles objetivos eran Nápoles y Gaeta. Pero Lobkowitz dijo que sus hombres eran muy necesarios y desechó el proyecto.

Segunda Batalla de Velletri (11 de agosto 1.744)

A principios de agosto de 1.744, el rey de Nápoles visitó personalmente la ciudad de Velletri, recién capturada. En ese momento, Lobkowitz decidió intentar sorprender a los Borbones con un ataque de pinza, dando a Brown 6.000 hombres (4.500 infantes y 1.500 jinetes) para atacar el ala izquierda aliada y otros para atacar al Artmesio y al ala derecha.

Brown se mudó del campamento de San Gennaro al mediodía del 10 de agosto, inicialmente en dirección a Lanuvio, pero se desvió con la noche en Velletri y se detuvo para esperar a la caballería que estaba en Paganico (en Contrada Paganico, cerca de Velletri). Cuando, al amanecer, llegó la caballería, Brown dio la orden de marchar sobre Velletri, habiendo entrado en contacto con las tropas borbónicas, la infantería de Brown logró forzar a Porta Napoletana y entrar en la ciudad para capturara al rey de Nápoles durante su estancia en la ciudad. Sin embargo, después de ocupar Velletri y buscar en toda la ciudad, los austriacos no encontraron indicios del rey de Nápoles. Una vez en la ciudad, las columnas se dirigieron al Palazzo Ginnetti, donde se alojaba el rey Carlos, pero el Rey se había dado cuenta de lo que estaba sucediendo y huyó por una ventana del palacio, y a caballo a medio vestir se dirigió a Villa Antonelli, sede del cuartel táctico y donde estaba su guardia de corps, y desde donde posteriormente dirigió la batalla.

Gages, que ascendió el Artemisio, dándose cuenta de lo que estaba sucediendo, alertó al ala derecha del despliegue para intentar un contraataque. Mientras tanto, la infantería de Brown se había entregado al saqueo de la ciudad, perdiendo la retirada, que comenzó alrededor de las 7 de la mañana, tuvo lugar regularmente sin que los hispano-napolitanos intentaran interceptarlos. El botín de Brown fue de 574 prisioneros (incluido el general Mariani y 74 oficiales), 12 banderas y 3 estandartes de caballería.

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Segunda Batalla de Velletri (19 de junio 1744). El rey Carlos de Nápoles en la batalla. Autor Camillo Guerra

Mientras luchaban en la ciudad, los generales Andraassy y Platz condujeron sus tropas para atacar a Artemisio. El ataque de Platz, contra las baterías colocadas en la cima de la montaña, empujó a los españoles a defender ese sector dejando solo a los fusileros de montaña en defensa de las obras menores, mientras que Andrassy posteriormente atacaba la línea de las defensas hispano-napolitanas, abrumando los fusileros de montaña, pero Gages envió a las tropas aún no involucradas en el ala derecha en su ayuda y forzó a Andrassy a retirarse a las 08,30 horas. Las pérdidas austriacas de Artemisio nunca se han cuantificado, sin embargo, se puede suponer que hubo alrededor de 500 muertos, en comparación con alrededor de 200 en la columna de Brown. Las pérdidas borbónicas de unos 3.500 hombres, las pérdidas austriacas se estiman en unos 2.000 efectivos.

A mediados de agosto, los borbones recibieron 3.000 efectivos de refuerzo, aumentando la diferencia de fuerzas, los borbones disponían de 18.000 efectivos frente a 11.000 austriacos.

En octubre estalló el cólera en el campo borbónico, del cual el Rey y toda la corte enfermaron y el 1 de noviembre Lobkowitz abandonó el campo Nemi para trasladarse a Roma y luego a Viterbo. El rey de Nápoles se dirigió a Roma para entrevistarse con el papa Benedicto XIV y después regresó a casa, dejando al ejército borbón con 12.000 españoles y 6.000 napolitanos.

El fracaso de la incursión en Velletri significaba que la marcha austríaca hacia Nápoles había terminado. A los austríacos derrotados se les ordenó ir al norte, donde podrían ser utilizados en el Piamonte del norte de Italia para ayudar al rey de Cerdeña contra el príncipe de Conti. El conde de Gages siguió a los austriacos hacia el norte con una fuerza débil.

Los austriacos llegaron a Viterbo el día 9 de noviembre. Gages a Spoleto y Foligno para cortar al enemigo, quemando a su ejército corriendo 70 km en tres, pero Lobkowitz protegido por los irregulares del coronel Soro, se había retirado. El 19 de noviembre Gages, decidió sacrificar a Soro, pero este se rindió con la mayoría de sus 800 hombres.

El 22 de noviembre, llegaron a Perugia. En diciembre llegaron a Metauro y desde allí hasta el mar en Cesenetico.

Batalla de Villafranche (abril de 1.744)

A fines de marzo de 1.744, los españoles se reunieron en Cagnes y los franceses en Grasse. A los españoles se les dio el “puesto de honor” a la derecha. El conde de La Mina tenía 44 batallones y 137 escuadrones; los franceses tenían 36 batallones y 134 escuadrones, más un batallón de artillería. Esto hacía 46.000 hombres en total. La mayor parte de la caballería se quedó en Languedoc ya que el terreno no era adecuado para las operaciones y no se pretendía una explotación.

Saboya todavía contenía 3 Bns españoles, 600 tropas suizas y algunos Escons. 5 Bns franceses fueron al Dauphine, y 2 a Provenza y y 2 a Languedoc, para vigilar las costas. Había un Bn en Mónaco (un principado independiente, pero era un protectorado francés durante los últimos cien años). Esto dejaba 30.000 hombres: 26 Bns de franceses y 41 (más débiles) Bns de españoles, más la artillería.

Originariamente las fuerzas debían de desembarcar en Villefranche en Mónaco, pero la batalla naval de Tolón el 22 de febrero descartó la idea.

Las disposiciones del enemigo eran las siguientes: 14 Bns (6.000 hombres) más 1.000 infantes de marina británicos en Villefranche, bajo el mando del marqués de Susa (un hermano natural del Rey), 6 Bns en Sospel al mando del general Pallavicini (un genovés) y 3 Bns en Cuneo. El resto del ejército de Carlos Emmanuel estaba defendiendo los pasos central y norte, o en reserva en las llanuras en los alrededores de Turín. Pallavicini fue el encargado de romper cualquier inversión que se realizase contra Villefranche. Dada la naturaleza del terreno, no era posible un asedio regular. La plaza tenía que ser tomada por asalto.

El 1 de abril, el príncipe Conti cruzó el Var con 4 Bns bloquearon a Pallavicini en Utelle, mientras que el resto cruzó en Saint Laurent al día siguiente. La ciudad de Niza se rindió sin luchar. El día 9 de abril, el general español Castelar, llevó 14 Bns alrededor del flanco de Villefranche; Pallavicini, temiendo que fuera el objetivo previsto, se retiró a Saorgio en el paso Tende. Esto permitió a los borbones invertir Villefranche sin ser molestados el día 13 de abril.

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Batalla de Villafranche (abril de 1.744). Mapa de la Zona

La llegada de la flota británica planteó la cuestión de un asalto temprano para evitar cualquier desembarco posterior, pero este plan no se adoptó y, al final, no influyó en el resultado de la operación. El día 14 de abril comenzó el ataque. Desafortunadamente, surgió una tormenta y muchos se ahogaron en una inundación repentina mientras cruzaban el río Paillon. La acción fue pospuesta.

Mientras tanto, Pallavicini había sido reemplazado por el general Della Rocca, quien avanzó el día 14 de abril, pero se sentía demasiado débil para socorrer a la guarnición. El día 18 de abril, el almirante británico Mathews, conversó con de Susa, y se hicieron arreglos para sacar la guarnición si fuera necesario, y si los vientos permitían que los británicos entraran y salieran del puerto de manera segura.

Villefranche era un hueso duro de roer. Aunque no era una fortaleza en sí misma, las colinas que la rodeaban habían sido atrincheradas y provistas de baterías de cañones, y los accesos estaban cubiertos por campos de fuego entrelazados. El príncipee Conti planeó usar 46 Bns en el asalto, que estaba programado para la mañana del 20 de abril. 12 Bns cubrirían el ataque de la interferencia de Della Rocca. El resto debía formarse en 6 columnas, más una reserva. El ataque principal debía ser lanzado contra un reducto clave llamado Snail (Caracol), una posición en el monte de Pacanaglia que dominaba todas las demás obras. 3 columnas debían atacar desde la dirección de Niza contra el espolón que se adentra allí en el mar. Una columna tenía un papel de ataque de diversión, mientras el resto atacaba desde el norte contra las obras que rodeaban al Sanail (Caracol), y luego contra el mismo reducto. El ataque de diversión comenzaría a medianoche del día 19 de abril, con el ataque principal a las 3 de la mañana del día 20.

El ataque de diversión en el oeste fue tan exitoso que capturó la cresta entre Niza y Villefranche, sin mencionar 5 Bns sabaudianos y el comandante, de Susa. La reserva general fue enviada para reforzar esta conquista inesperada. Sin embargo, una de las otras columnas en el oeste perdió el rumbo y se mezcló en el ataque principal; sufrieron muchas bajas y otras dos columnas tuvieron que valerse por si misma bajo el fuego. El ataque en ese sector falló. Una de las dos columnas más orientales, debajo el mando de Castelar, tomó el Snail (Caracol).

Desafortunadamente, Castelar no disponía artillería y había esperado a que se enviara una batería. Mientras tanto, los defensores, liderados por su segundo al mando, de Cinsan, retomaron la cresta que domina Niza.

Por la mañana, el príncipe Conti estaba escribiendo sobre el fracaso del asalto. Pero al mismo tiempo, los defensores, que habían perdido hasta 5.000 efectivos, decidieron la evacuación. Los británicos llevaron 33 transportes ese día, cubiertos por 7 buques de guerra y recogieron la mayor parte de la guarnición, desembarcándoles en el enclave piamontés de Oneglia. Unos pocos defensores permanecieron en la ciudadela y en el fuerte llamado Monte Albano, ambos aislados. Estos se rindieron el 25 de abril, los sitiadores habían estado tan desorganizados que ni siquiera habían notado que las trincheras vacías hasta el 22 de abril.

Esto puso fin a la operación para conquistar Niza, y los borbones comenzaron a implementar la fase dos de la campaña, es decir, sus propias concepciones. Como de Conti y de La Mina no pudieron llegar a un acuerdo, el ejército fue alojado y se buscó la dirección de Luis XV y Felipe V.

La ciudad genovesa de Ventimiglia fue ocupada, aparentemente para obtener suministros, pero en realidad como parte de una estratagema española de “un paso hacia adelante”. Las diversas vías a Piamonte también estaban cubiertas, aunque los pasos aún no estaban abiertos. A finales de abril y principios de mayo los pasaron en inactividad, esperando un veredicto de los reyes, y esperar al deshielo y la consiguiente inundación.

Finalmente, el príncipe de Conti recibió de Luis XV lo que percibió como una respuesta favorable a su propia elección de ir a Cuneo a través del Valle de Stura. Ninguno demasiado pronto, ya que de La Miña aún avanzaba y a principios de junio se acercaba a Oneglia con su vanguardia. Los piamonteses no se detuvieron, sino que se retiraron por tierra a Ormea. Conti estaba resignado a unirse a los españoles si era necesario, pero aún así, continuó con los preparativos para el empuje central. Una guerra de palabras se libró ahora entre las cortes de Francia y España.

Finalmente, a mediados de junio, el rey Luis y sus asesores se pusieron del lado del príncipe Conti, aunque su despacho sugirió el uso del col de Tende en lugar del col de Stura. Conti ignoró este poco inadecuado compromiso político. El Rey ordenó además que, después de la toma de Cuneo, De Conti fuera inmediatamente a ayudar a los españoles en la invasión de Lombardía.

Bueno, eso estaba bien, de todos modos era poco probable que llegaran tan lejos en la campaña. De La Miña leyó el despacho el 16 de junio y el 17 comenzó a recoger a sus hombres para marchar al Delfinado.

En esa fecha, el ejército de Carles Emmanuel constaba de 55 Bns (2 de los cuales pueden ignorarse, ya que estaban en la isla de Cerdeña). 9 Bns estaban estacionados en las fronteras norte y este (entre ellos las guarniciones de Plasencia y Módena). 10 Bns estaban en el valle de Dora Riparia y Chisone, y 1Bn a lo largo del Po superior que actuaba como base de apoyo para el campesinado Vaudois. 18 Bns estaban en Varaita, donde las defensas se habían fortalecido aún más, y se construyó un camino de artillería desde Ribierra al sur hasta Demonte, a dos valles de distancia. Había 4 Bns, más dragones desmontados y milicias, asociados con las defensas del valle de Maira. Los batallones restantes estaban en el Stura: 8 Bns en las Barricadas, un punto de estrangulamiento artificialmente fortalecido, y 3 Bns en Cuneo.

Partidas adicionales de la milicia cubrían varios valles laterales y cols (pasos). La caballería estaba estacionada en la llanura al norte de Cuneo. Con casi todas sus tropas en primera línea, Carles Emmanuel se estaba preparando para un avance francés

Segunda Batalla de Casteldelfino o de de Pierrelongue (19 de julio de 1.744)

Movimientos previos

Los austro-sardos fortificaron Castelponte, en el valle Varaita, empleando a 6.000 trabajadores en marzo de 1.744) erigieron el fuerte San Carlo en Vignassa, con una docena de piezas de artillería, y el fuerte Bertola (nombre del ingeniero general) en el otro lado. La línea estaba reforzada con zanjas, trincheras pequeñas y está equipada con 24 cañones pesados de 8 y 16 libras, numerosas piezas ligeras y de montaña.

El valle Varaita contaba con 18 Bns y 800 carabineros (15.000 hombres en total), el valle del Po contaba con 800 dragones, Val Stura con 8 Bns, Valle Maira con 3 Bns, Val Susa con 10 Bns. Desde Austria, llegaron 11.000 hombres con 12 cañones. En total el ejército austro-sardo disponía de 35.000 de infantería, 24 Bns de mercenarios extranjeros, 30 Escons de caballería y dragones.

Luis Franciso de Borbón, príncipe de Conti contaba 75 BIs (60.000 hombres), 54 Escons de caballería y dragones (10.000 hombres). Otras fuentes indica 14.000 españoles y 20.000 franceses.

El príncipe de Conti y el infante Felipe de Borbón invadieron el condado de Niza del 2 al 19 de marzo de 1.744). El marqués de Castellar con 18 BIs y 2 RDs (La Reina y Lusitania), atacó inútilmente el campamento atrincherado de Villafranca, defendido por 6.000 sardos liderados por el marqués de Susa, hermano de Carlos Emmanuel III. El marqués de Susa fue capturado el 20 de marzo, pero los atacantes fueron nuevamente rechazados.

Los españoles toman el castillo de Montalbano el 21 de abril, los defensores sardos perdieron 5 BIs, 120 cañones. Los 4.500 restantes abandonan Villafranca y la flota inglesa los transportaría a Oneglia.

Después de descender de los Alpes, el príncipe Conti comenzó su avance hacia el Piamonte el 5 de julio de 1.744.

El ejército franco-español desplegó en 9 columnas:

  • Primera columna de 8 Bns mandada por el marqués de Castellar, partiría del campamento de Saint-Etienne, remontaría el Tinée y se dirigiría a Les Planches, un lugar más abajo las Barricadas.
  • Segunda columna, de 5 Bns, con los los piquetes dejados en los condados de Niza y Beuil, estaría vinculada a la primera pasando el col de Fer.
  • Tercera columna de 8 Bns, bajo las órdenes de mariscal del campo Villemur, salió del campamento de la Barcelonata para pasar al col de la Argentière.
  • Cuarta columna de 6 Bns del campamento de Guillestre pasaría por el col de Val, mandada por el teniente general de Aramburu, apoyaría a la tercera.
  • Quinta columna de 8 Bns, mandada Francesco Pignatelli, partiría de Embrun y actuaría como reserva.
  • Sexta columna de 14 Bns bajo el mando de Lautrec, debía partir del campamento de Tournoux en Preit y pasar por los pasos de Maurin y Marie y amenazar el valle de Maira.
  • Séptima columna de 6 Bns bajo el mando de Luis de Gandinga, partiría del campamento de Guillestre, apoyaría a la sexta y ocuparía Acceglio.
  • Octava columna de 5 Bns al mando del marqués de Campo-Santo, partiría de Cerviôres con cinco batallones, entraría en el valle Vraita por el col de Traversières y tomaría Chabrières de Bellins.
  • Novena columna de 10 Bns al mando del alguacil de Givri, partiría de la Barceloneta a Pierre-Longue, entraría en el valle de Vraita por el col de Agnel.

Las primeras columnas del ejército francés tomarían la cabeza de los valles de Stura y Maira, mientras que otras tres últimas (7, 8, y 9) a, se colocaron en la cabeza del valle de Varaita. Las 9 columnas se ubicaron en las posiciones asignadas por Conti después de viajar por caminos muy húmedas por la lluvia.

En la tarde del 17 de julio, todas las columnas están en sus puestos.

El día 14 de julio, el rey de Cerdeña fue informado de que el cuerpo que estaba en Guillestre, compuesto por 26 BIs y 3 Cías de granaderos, avanzaban en 2 columnas, una de 12 BIs con todos los granaderos, avanzaba por el col de Longet, que conduce al valle de Bellins; el otro, de 14 Bns avanzaba por el col de Maurin, que entra en el valle de Maira.

El general Guibert, que estaba en Bellins, envió contra esta tropa un cuerpo de 1.000 hombres, compuesto de granaderos, piquetes y carabineros.

El conde general de Lautrec que mandaba la sexta columna, avanzó por el valle del Maira con 14 Bns franco-españoles. Los franceses derrotan a los 500 saboyanos que estaban en Santa Anna di Bellino, luego pasan por el cuello de botella del paso del Gato, ayudados por un agricultor local, rodean Pietralunga y superaron en La Battagliola, 400 granaderos del regimiento de Génova liderados por el conde de Oria y apoyado por una batería, les cerró el paso. Los dos primeros asaltos a la bayoneta fueron rechazados, el tercero grita «¡ tuez, tuez! «(¡Mataz, mataz!), obligó a los saboyanos a retroceder en desorden hacia los reductos de Baraccone, cuyos defensores, presos de pánico huyeron. El conde de Oria fue uno de los muchos caídos. Los sobrevivientes huyeron al reducto de Montecavallo.

El teniente-general de Gandica, al frente de la séptima columna, tomó Acceglio en el valle Maira, luego entró en el valle de Varaita para apoyar las columnas octava y novena. El marqués de Camposanto, jefe de la octava columna, llegó a la montaña Traversiera con cinco batallones. Para llegar allí, marchó al pie del monte Peirol, donde avanzó contra el campamento atrincherado de la meseta de Bicocca. Su propósito no era un asalto general.

Solo quería crear algo de ruido y evitar la presencia del enemigo en las trincheras principales de Pietralunga.

Despliegue de fuerzas

El teniente-general Bailli de Grivri fintó y llegó con la novena columna de Briancon al otro lado del Montgenevre. Luego regresó y fue al col de Agnello. Desplegó sus 10 Bns (unos 5.000 hombres) en:

  • Ala izquierda dirigida por el brigadier Francois Chevert y está formada por el 1er batallón del regimiento Brie dirigido por el coronel Emmanuel Armand de Vignerod du Plessis-Richelieu, conde de Agenois, y por 4 Cías de granaderos de los regimientos de Poitou, Conti y Provenza, un total de 1.000-1.500 hombres.
  • Centro la brigada de Provenza mandada por Jacques Francois Marie de Thibault, marqués de La Carte, formada por el primer batallón del regimiento de Provenza mandado por el coronel Joseph Henry de Esperbes de Lussan, vizconde de Aubeterre, y por el segundo batallón del regimiento de Conti dirigido por marqués de La Carte, un total de 1.400 hombres.
  • Ala derecha la brigada de Poitou, dirigida por el conde de Danois y compuesta por 3 batallones del regimiento de Poitou liderados por el coronel de Morenne, unos 1.500 hombres.
  • Destacamento avanzado formado por los dos batallones suizos grisones del regimiento de Travers, liderados por el coronel Charles Claude Andrault de Maulevrier, marqués de Langeron, unos 1.200 hombres.
  • Reserva compuesta por un batallón de la milicia del regimiento de Béziers, de unos 400 hombres, con la tarea de llevar las municiones a la vanguardia, dado el difícil empleo de mulas.

Chevert atacó el puesto avanzado de Chayol el 16 de julio, pero se retiró después de intercambiar fuego con las fuerzas enemigas cerca de Gardetta.

Durante la noche del 16 al 17 julio, los franceses acamparon en Chayol, mientras que las tropas de Saboya hicieron lo mismo en Gardetta. Durante este tiempo, un espía informó a los franceses de las posiciones enemigas.

Las fuerzas austro-sardas estaban mandadas por el barón Charles Filibert du Verger, que dirigía la defensa del reducto en Pietralunga, guarnecido por 2 batallones del regimiento del coronel Agustine Roquin, un batallón del regimiento del coronel Pierre Audibert y un batallón del regimiento Saluzzo mandado por el coronel Giuseppe Faletto, señor de Castagnole, con un total de 2.400 hombres y dos cañones de montaña de 4 libras (que pueden ser desmontados y transportados por tres mulas).

La reserva se encontraba en Villaret está dirigida por el marqués François de Seyssel, incluía el 2º batallón de guardias dirigido por el coronel Giuseppe Ottavio Cacherano Osasco, conde de Roque, el 2º batallón del regimiento suizo de Alexander Guibert de Saissac y el 1er batallón del regimiento Saboya mandado por el coronel Charles Filibert du Verger, en total de la reserva era unos 1.500 hombres. Las fuerzas totales eran unos 5.000 hombres (7 Bns).

Desarrollo

Grivri, sabiendo que el enemigo tenía un número equivalente de tropas, decidió atacar. Los granaderos franceses lucharon por entrar en Bondormir y tuvieron que atacar varios edificios fuertemente defendidos. En ese momento, Danois llegó con la brigada Poitou. Chevert ordenó una maniobra de envolvimiento para atrapar al enemigo, pero los sardos se retiraron en orden bajo la protección de 300 dragones. El ejército francés descendió a Celle di Bellino después de destruir los edificios de Gardetta. Luego fueron a Bondormir y tuvieron dificultades para tomar las trincheras. Desde aquí subieron a Pietralunga y se unieron a otros destacamentos procedentes de caminos paralelos. Chevert ahora quería un ataque inmediato y un consejo de guerra francés acordó lanzar el asalto al día siguiente.

Tan pronto como los piamonteses lograron ver al enemigo en la cima, destruyeron las comunicaciones que partían de Bondormir y prepararon las defensas. El enemigo estaba preparando un mejor camino en zigzag a través del barranco de Pietralunga en el muro norte para llegar a la cima de la montaña. Cuando Chevert se movió, la montaña estaba cubierta por una espesa niebla y no podía ver las trincheras. Recibió granadas lanzadas por los granaderos que lo habían escuchado pero no podían reconocer su posición. Chevert ordenó un descenso más rápido para reparar las bayonetas y evitar cualquier intercambio de disparos con el enemigo. El enemigo se retiró hacia el reducido de Baraccone en gran confusión. Los piamonteses abandonaron sus tiendas y quemaron tres grandes montones de madera para informar a la guarnición de Bicocca que Pietralunga estaba en manos francesas.

La columna francesa descendió de Pietralunga sin grandes pérdidas, a pesar de los fuertes bombardeos de artillería. Atacó el segundo reducto en la cima de Battagliola, obligando a los sardos a huir. Los franceses detuvieron su avance en Battagliola y mantuvieron esta posición durante aproximadamente dos horas para asistir a misa y descansar un poco. Más tarde avanzaron contra el fuerte fuertemente defendido del monte Cavallo.

Los comandantes sardos eran Verger y el general de brigada Cavaliere Castagnole. Antes de la batalla, Chevert envió a su ayudante de campo a Verger, uno de los principales del regimiento de Provenza, para ordenar la rendición o correr el riesgo de ejecutar a toda la guarnición. Verger rechazó la apelación de rendición. Chevert ordenó un ataque inmediato, pero quería informar a De Givrì que este último acudiría en su ayuda. Chevert le dijo a De Givri que no hiciera nada sin antes recibir órdenes. Las malas condiciones de suministro convencieron a Chevert de que se necesitaba un ataque masivo para salvar la situación.

Las tropas de Chevert tuvieron que atacar la batería mientras la brigada de Poitou avanzaba a su derecha. En el centro estaba el regimiento de Provenza. El coronel Salis tuvo que tomar una meseta sobre el desfiladero de Bellino para evitar la presencia de cuatro batallones sardos al sur de la montaña.

La columna avanzó sin suministros para ser más eficiente en el combate, pero no pudo avanzar a buen ritmo en ese terreno montañoso; algunos soldados pasaron a los demás y los tres cuerpos atacaron en una gran columna. El clima estaba muy oscuro ese día y una gran niebla espesa cubría el reducto; los franceses llegaron a menos de 50 metros de las posiciones enemigas sin ser descubiertos. Un feroz intercambio de fuego abrió la batalla. Los franceses estaban en campo abierto y recibieron un fuerte golpe. Habían luchado durante más de cuatro horas a solo 10 pasos de las posiciones sardas y, finalmente, tuvieron que retirarse. De Givrì quería continuar la lucha y envió una nueva línea de batallones. El ataque se renovó con tanto coraje que los franceses llegaron una vez más a las empalizadas, pero fueron rechazados con grandes pérdidas. De Givrì, gravemente herido en el muslo durante este segundo asalto, ordenó a sus hombres que se retiraran, el marqués de La Carte también cayó y los otros coroneles estaban heridos.

Cuando la orden llegó en medio de la acción, los soldados del regimiento de Poitou querían continuar la lucha y pidieron la bandera. Ese era un momento peligroso, con balas volando por todas partes. El conde de Danois, que era el jefe accidental ordenó la retirada porque muchos oficiales murieron o estaban gravemente heridos, pero los soldados no obedecieron.

Sabían que la retirada era precaria y decidieron derribar la valla. Fueron afortunados de que el coronel Salis dejara su puesto en ese momento y atacara el reducido desde retaguardia. Esta acción decidió la batalla: cuando los sardos se movieron para detener el ataque de Salis, una nueva carga por parte de los franceses arrolló a todos ellos y obligó a los sardos a rendirse. La retirada fue cubierta por 300 dragones armados con pistolas, estos dejaron 80 prisioneros y 30-40 muertos. La Guardia y los regimientos de Saluzzo se apresuran a proteger la retirada de los fugitivos.

La batalla terminó una hora antes de la noche del 19 de julio de 1.744. El ejército sardo perdió 1.350 muertos en la lucha, 300 durante la fuga y 300 prisioneros. Las pérdidas francesas también fueron significativas, se estiman en 750 muertos, incluido el alguacil de Givrì, dos coroneles y capturan las 2 piezas de artillería de montaña.

Secuelas

Carlos Emmanuel III retiró toda la artillería de las fortalezas de San Carlo y Bertola, cuando se enteró de la derrota. Fue a Casteldelfino para recibir a los 200 sobrevivientes de la masacre del monte Cavallo. Carlos dejó el país y fue a Sampeyre, donde se unió al general Guibert, que estaba en Bicocca. También dio órdenes a los jinetes en Cumiana para evacuar el valle de Maira. Al marqués de Frabosa se le ordenó que abandonara el valle Stura y llegara a la línea defensiva de Castigliole-Saluzzo, donde el ejército principal estaba esperando. Los muertos de Pietralunga fueron enterrados en el campo de batalla y los heridos fueron trasladados a Casteldelfino.

Danois, quien entonces era el comandante, otorgó a sus soldados tres días de saqueo en Bellino y Casteldelfino. En las primeras horas del 20 de junio, los soldados franceses llegaron a estos dos pueblos y saquearon casas e iglesias. En Bellino mataron a dos hombres y en Casteldelfino se llevaron los suministros abandonados de las fuerzas sardas. El pueblo de Pontechianale se salvó gracias a la generosidad de Danois, pero tuvo que dar 50 hombres que fueron utilizados durante ocho días para transportar a los soldados franceses heridos desde el frente. Givri fue llevado a Lyon y murió pocos días después de sus heridas.

Conti luego se trasladó a Demonte, donde la noche del 8 al 9 de agosto de 1.744, (apenas 36 horas antes de que el ejército español en el sur de Italia luchara en la Segunda Batalla de Velletri, el ejército de Gallispan tomó la fortaleza de Demonte.

Batalla de la Madonna del Olmo o de Cuneo (30 de septiembre de 1.744)

Antecedentes

Con la conquista de la fortaleza de Demonte, se había obtenido una base en el territorio piamontés, el ejército franco-español bajo el mando de Luis Francisco de Borbón, príncipe de Conti, descendió por el valle de Stura en dirección a Coni (actual Cuneo) a 90 km al suroeste de Turín y 126 km de Niza, una importante fortaleza de Saboya. Frente a una fuerza de 39.000 de infantería y 10.000 de caballería, el ejército saboyano se retiró a Saluzzo entre el 23 y el 24 de agosto para evitar un enfrentamiento desfavorable.

Mientras tanto, la ciudad de Cuneo, cuyo comando fue confiado al barón Wilhelm von Leutrum (conocido en Piamonte como barón Litron), de origen sajón, había sido llamado por el rey Carlos Emmanuel III de Saboya (conocido como Carlin) para defender la ciudad, dada su experiencia. Von Leutrum, se preparó para el asedio mediante el acopio de municiones y suministros de alimentos. Los preparativos fueron frenéticos: la guarnición llegó a contar 3.244 hombres, encuadrados en 3 Bns suizos (regimientos Guibert y Kalbermatten), un Bn alemán (regimiento Schulenberg) y 4 Bns de Saboya (Monferrato, Fucilieri, regimientos provinciales de Vercelli y provinciales de Chiables), más un millar de ciudadanos voluntarios, como armamento disponían de 50 cañones y 16 morteros con una reserva de 35.112 balas de cañón.

Sin embargo, debido a conflictos entre el príncipe de Conti y el comandante español el marqués de Las Minas, la ciudad no fue investida hasta el 12 de septiembre, después de que los franco-españoles saquearon algunas ciudades cercanas.

Los franceses sufrieron de inmediato acciones guerrilleras continuas contra sus líneas de suministro llevadas a cabo por las milicias de Saboya, que al concentrarse en la zona montañosa del valle Stura solo podían ser contrarrestadas con dificultad y malos resultados por los sitiadores. Fue precisamente esta precariedad de suministros la que fue una de las principales causas del resultado infructuoso del asedio.

El asedio comenzó el 15 de septiembre de 1.744 con la caída de la primera bomba contra los muros de Cuneo, a lo que los ciudadanos y de Cuneo respondieron con tanta ferocidad que silenciaron a sus enemigos durante más de dos días. La lucha continuó durante mucho tiempo con los franco-españoles que destruyeron campanarios y chimeneas y los piamonteses que hicieron todo lo posible para alejarlos motivados por el Barón Wilhelm von Leutrum, que amaba mucho lo que ya llamaba su ciudad.

El 26 de septiembre, desde Saluzzo, el rey de Cerdeña partió con 21.000 saboyanos y 5.000 austriacos (de los 40.000 de todo el ejército de Saboya) para auxiliar Cuneo, pero debido al mal tiempo, llegaron el 29 de septiembre a Cuneo, y se atrincheraron en el convento de la Madonna del Olmo y una granja cercana, ambos idealmente ubicados para controlar el camino hacia Saluzzo.

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Asedio de Cuneo y despliegue de la batalla de Madonna del Olmo o de Cuneo septiembre de 1744.

Despliegue de fuerzas

El 30 de septiembre de 1.744, el ejército de Saboya desplegó en la orden de batalla frente a Madonna del Olmo con la intención de no entrar en la batalla.

Saboya disponía 21.000 infantes encuadrados en 32 Bns, 4.000 de caballería encuadrados en 32 Escons de los RCs de Guardia de Corps (2), coraceros de Piamonte (5) y Saboya (5); y de los RDs del Rey (5), Génova (5), Reina (5) y Piamonte (5).

  • Ala derecha se apoyaba en el Stura, estaba mandada por el teniente-general Cincan, en primera línea mandada por el conde de la Roque con 6 Bns de la brigada de Saboya y 24 Cías de granaderos mandados por el conde de Aiseri. En segunda línea toda la caballería al mando del mayor general de la Ville con 25 Escons (dragones de Piamonte [5], dragones de Saboya [5], coraceros de Saboya [5], dragones del Rey [5], dragones de la Reina [5], coraceros de Piamonte [5]).
  • Centro mandado por el mayor general Guivert, en primera línea mandada por el teniente-general de Aix con la brigada de Roches (RIs de Guardias [2], de Re [2], y fusileros [1]); brigada Guibert (RIs Monferrato [2], milicia de Pinerolo [1], y suizo de Guibert [2]); brigada Ducker (RIs Schollembourg [1], suizo de Reydt [2], y Saboya [2]); BGs (8 Cías). En segunda línea bajo el mando del teniente-general Pallavicini con la brigada Trinita (RIs milicia de Torino [1], de Baden-Durlach [1], milicia de Lombardía [1], suizo de Kalbermatten [2], y Clerici [2]), y la brigada de Bricherasso (RIs suizo de Audibert [1], milicia de Niza [1], de Diesbach [2], milicia de Casale [1], milicia de Tarantasia [1], y Saluzzo [2]).
  • Ala izquierda mandada por el general Corbeau. En primera línea la brigada de los Guardias y 6 Cías de granaderos. En segunda línea el RI Pallavicini, 6 Cías de granaderos y 5 Escons bajo el brigadier de Requesens.
  • Reserva las compañías carabineros de todos los cuerpos y los guardias de Corps (2).

El centro y la derecha estaba protegido por caballos de frisa, protegidos 3 piquetes infantería de 100 hombres cada uno.

Los 32 cañones de artillería se distribuyeron en 5 Bías, una de 8 piezas de a 8 en el ala derecha, y las otras 4 de 6 piezas distribuidas en el centro.

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Batalla de Madonna del Olmo o de Cuneo (30 de septiembre de 1.744). Despliegue de fuerzas

Los hispanos franceses disponían de 30.000 efectivos, 10,000 españoles y 20.000 franceses, tienen 16-26 batallones de infantería y 4.000 jinetes, alineados en dos líneas.

  • Ala derecha apoyada en el santuario de la Madonna del Olmo, mandada por el mariscal de campo de la Mina con los RIs de Córdoba (2), suizo de Jung-Reding (3), Asturías (2), Saboya (2), Victoría (2), Toledo (2), Lyonnais (2), Languedoc (1), y Beauce (1); el RD desmontados de Edimburgo (3).
  • Centro primera línea mandada por el teniente-general Chevert, con los RIs franceses Languedoc (2) y de Chavoc (2), los RIs españoles de Reales guardias Valonas (6) y Reales guardias Españolas (6), los RCs españoles guardias de Corps (2), carabineros Reales (1), granaderos Reales (1), Montesa (5) y RD de la Reina (5).
  • Centro segunda línea manda por Camposanto con los RIs de Granada (2), de Ibernia (2 ), Navarra (2), Mallorca (2), Conti (2), Stainville (1), guardias de Lorraine (1), Vivarais (1); con 2 RCs españoles Príncipe (5) y Sevilla (5) y 2 RDs españoles Numancia (5) y Lusitania(5).
  • Ala izquierda, apoyada contra unas pocas casas dispersas guarnecidas por el RI Lyonnais, estaba mandada por el teniente general de Courrier con los RIs franceses de Poitou (3) Flandes (1) Foix (1), milicias de Quercy (1) y milicias de Isle de France (1); con los RCs de Principe (5), Commissaire-General (2), de Cahbot (2), de Conti (2), Royal Piédmont (2), y Anjou (2); y los RDs de Frisia (5) y Pavía (5).
  • Reserva el regimiento de Calatrava.
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Batalla de Madonna del Olmo o de Cuneo (30 de septiembre de 1.744). Despliegue Inicial

Desarrollo

Los austro-sardos realizaron sucesivos asaltos desde el ala derecha empleando tropas selectas: compañías de granaderos reunidas e infantería ligera croata, además de la brigada de Saboya. A pesar de sus numerosas bajas, estas fuerzas no cejaron en sus intentos, hasta que logran abrir brecha en el dispositivo de las fuerzas borbónicas, concretamente donde se encontraba el RI Lyonnais. Pero las unidades de caballería del ala izquierda, los RDs de Frisia y Pavía, se mantuvieron en sus posiciones.

Gracias a ello, dos cuerpos provenientes de la segunda línea, Numancia y Lusitania, tuvieron tiempo para acudir al punto amenazado. Ambos, pie a tierra, entran en fuego inmediatamente, consiguiendo detener la progresión de los contrarios. No satisfecho con esto, el Lusitania pasó al contraataque. Sus hombres intentaron, mediante sucesivas cargas, buscar el flanco de la columna atacante, pero fueron a su vez enfilados desde la izquierda por el fuego de los sardos, que disparaban al abrigo de los caballos de frisa. Ello, unido a la difícil compartimentación del terreno, a base de canalillos y acequias, acabó por desorganizar al regimiento.

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Batalla de Madonna del Olmo o de Cuneo (30 de septiembre de 1744. Dragones del regimiento de Numancia. Autor Jose Ferré Clauzel. https://www.joseferreclauzel.com/

Dos tercios del Lusitania quedan fuera de combate. Pero, para entonces, habían acudido nuevas unidades, incluido un batallón francés, que tomó a la bayoneta calada la batería que apoyaba el ataque austro-sardo. Los austro-sardos intentarían de nuevo romper la línea borbónica, sin lograrlo. Los contraataques de sus adversarios tampoco tendrán mayor éxito; así, fracasó una carga de los dragones de Pavía a caballo.


Pero estaba claro que el rey Carlos Manuel no iba a poder auxiliar a Cuneo. Al anochecer, se retiró.

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Batalla de la Madonna del Olmo o de Cuneo (30 de septiembre de 1.744). Carga del regimiento de dragones Lusitania. Autor Rafael Boluda

La batalla le había costado a los borbónicos 3.500 muertos y heridos, 800 prisioneros (4.300 de 25.000), tres piezas y otras tantas banderas. Los austro-śardos perdieron 2.000 mueros y 2.000 heridos (4.000 de 26.000).

Socorrida la plaza de Cuneo por los aliados del rey sardo, y habiendo firmado el marqués de La Mina la decisión de regresar de nuevo a Saboya y al Delfinado, el Lusitania se acantonó en Niza el 18 de noviembre, donde repuso sus bajas con nuevos efectivos y ganado. El Lusitania fue premiado, debido a su heroico comportamiento en la batalla de Madonna del Olmo, con la concesión de un nuevo privilegio, caso único en los anales de la caballería: llevar tres calaveras con las tibias cruzadas en las bocamangas.

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Batalla de Madonna del Olmo o de Cuneo (30 de septiembre de 1.744). Carga de los dragones de Lusitania. Autor Jordi Bru fotógrafo

Posteriormente, las tres calaveras se cambiaron por tres triángulos, para indicar que el Regimiento siempre era igual a sí mismo. Más tarde y, según la tradición, dado que dichas figuras geométricas se podían interpretar como un símbolo masónico, se sustituyeron por tres botones. Asimismo, se le concedió al regimiento Lusitania, como emblema, una calavera y dos tibias, y el derecho a ostentar en su estandarte una corbata negra en recuerdo de esta batalla. En lo sucesivo se podrá comprobar que el negro será una constante, como color de la divisa, en casi todos los uniformes que habrán de usar sus componentes junto con las divisas “Vencimos en Tamames” y “Lusitania Tessera Onmi Armatura Fortier” (Los valientes del Lusitania no necesitan armadura).

El príncipe Conti no logró tomar la gran fortaleza de Coni y tuvo que retirarse a Delfinado para sus cuarteles de invierno. Por lo tanto, el ejército de Gallispan nunca se reunió con el ejército español bajo el conde de Gages en el sur ya que otro ejército austro-sardo se encontraba entre ellos.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2020-03-11. Última modificacion 2021-01-12.
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