Siglo XIX Primera guerra de independencia italiana (1848-49) Ataque piamontés

Antecedentes

En 1848, la península italiana estaba formada por los siguientes gobiernos:

  • Reino de Piamonte-Cerdeña: Gobernado por Carlos Alberto de Saboya, era el estado más independiente y moderno.
  • Reino Lombardo-Véneto: Bajo dominio directo del Imperio austriaco tras el Congreso de Viena de 1815.
  • Ducados Centrales: Ducados de Parma, Módena y el Gran Ducado de Toscana, bajo influencia o control directo de Austria.
  • Estados Pontificios: Territorios centrales bajo la soberanía del Papa Pío IX.
  • Reino de las Dos Sicilias: Abarcaba todo el sur y Sicilia, bajo Fernando II de Borbón.
Primera guerra de independencia italiana (1848-49). Mapa.

En 1848 se produjo una serie de levantamientos revolucionarios que comenzaron en enero con la revolución siciliana que estalló en Palermo contra el poder borbónico. Esto llevó al rey Fernando II de las Dos Sicilias a promulgar la Constitución (29 de enero), seguida de disposiciones similares por el Gran Duque Leopoldo II de Toscana (17 de febrero), Carlos Alberto, rey de Cerdeña (Estatuto Albertino del 4 de marzo) y el Papa Pío IX (Estatuto del 14 de marzo).

Mientras tanto, el 23 de febrero, estalló en París la Revolución Francesa de 1848 contra Luis Felipe de Borbón, duque de Orleans. A partir de marzo, las revueltas se extendieron también al Imperio austríaco, donde Milán (Cinco Días de Milán) y Venecia (República de San Marcos) se rebelaron contra el poder de los Habsburgo. La lucha fue particularmente feroz en Lombardía, donde, tras los Cinco Días de Milán, el comandante del ejército lombardo-veneciano, el mariscal austríaco Josef Radetzky, se vio obligado a abandonar la ciudad. Como consecuencia de estos acontecimientos, estallaron otras revueltas en Lombardía-Venecia, como la de Como.

Al día siguiente de la conclusión de los Cinco Días de Milán, el 23 de marzo de 1848, el rey de Cerdeña, Carlos Alberto, declaró la guerra al Imperio austríaco. Probablemente, su impulso era evitar una revolución en su propio país, presentándose como un monarca liberal, y aprovechar las rebeliones en Lombardía-Véneto para expandir su reino. Así comenzó la primera guerra de independencia.

Intervención de Saboya

El 25 de marzo, el general Giuseppe Passalacqua, enviado como mano derecha del Reino de Cerdeña al gobierno provisional de Milán, escribió al ministro de Guerra: «Creo, Excelencia, que si queremos lograr algo honorable, es absolutamente necesario que nuestro ejército busque al enemigo». En respuesta a las peticiones, se ordenó a una vanguardia cruzar el Tesino, pero no fue hasta el 29 de marzo que las tropas piamontesas comenzaron a avanzar hacia Milán. La extrema lentitud con la que se movió el ejército de Saboya permitió a los austriacos retirarse sin pérdidas significativas al Cuadrilátero.

Las tropas piamontesas al mando de Carlos Alberto, ministro de Guerra, auxiliado por el general Antonio Franzini, se distribuyeron en dos CEs que siguieron a los austriacos en retirada hacia las fortalezas del Cuadrilátero (Montova, Pescheira, Verona y Legnano):

  • CE-I, dirigido por el TG Eusebio Bava, compuesto por:
    • DI-1/I del TG Federico Millet de Arvillars.
    • DI-2/I del TG Vittorio Garretti di Ferrere.
  • CE-II mandado por el TG Ettore Gerbaix de Sonnaz:
    • DI-3/II del TG Giovanni Battista Federici.
    • DI-4/II del TG Mario Broglia di Casalborgone.
  • DI-5/R de Reserva, bajo el mando del TG Victor Manuel, heredero de Carlos Alberto.

El mando de la artillería fue confiado a Fernando de Saboya.

Antes de cruzar el Tesino, el río que marcaba la frontera entre el Reino de Cerdeña y Lombardía-Véneta, Carlos Alberto decidió que la bandera de guerra sería la tricolor verde, blanca y roja con el escudo de armas de los Saboya en el centro.

Los demás ejércitos italianos y los voluntarios

Todos los demás gobiernos de la península que se habían unido a la guerra contra Austria para contentar a sus respectivas poblaciones enviaron un contingente militar hacia Lombardía-Venecia, pero sin compartir verdaderamente el espíritu revolucionario de los Cinco Días de Milán.

El primero en llegar al lugar fue el ejército papal con un contingente de 17.000 a 18.000 hombres (con unos 900 de caballería ligera y 22 cañones). Incluía una DI-1 regular (10.000 a 11.000 hombres, incluidos 3.000 a 4.000 voluntarios) bajo el mando del piamontés Giovanni Durando, y DI-2 (7.000 hombres) de miembros de la Guardia Cívica Móvil y voluntarios liderados por el republicano Andrea Ferrari. El cuerpo de ejército entró en Lombardía-Véneto desde la legación papal en Ferrara.

El Gran Ducado de Toscana envió un cuerpo de unos 6.000 hombres, algunos soldados regulares y otros voluntarios. El contingente estuvo mandado primero por Ulisse de Arco Ferrari y luego por Cesare De Laugier. Estas tropas eran de escaso valor técnico, pero estaban muy motivadas, especialmente el llamado BI de estudiantes, comandado por el profesor Ottaviano Fabrizio Mossotti, astrónomo.

En Parma y Módena, los duques Carlos II y Francisco V, respectivamente, habían abandonado el trono ante las revueltas populares, lo que permitió el establecimiento de ejecutivos provisionales. Los nuevos gobernantes enviaron hacia Lombardía-Véneta formaciones de varios cientos de voluntarios, como la de Ferrara, compuesta por unos 130 combatientes, los llamados bersaglieri del Po.

La mayor contribución a la guerra la daría Fernando II de las Dos Sicilias, quien prometió enviar un cuerpo de 25.000 hombres. El contingente no salió a tiempo y cuando partió contaba con unos 11.000 hombres. Fernando II se encontraba políticamente demasiado alejado de las ideas liberales del Piamonte y, sobre todo, debía reconquistar Sicilia, donde, el 26 de marzo de 1848, se había establecido un nuevo estado liderado por Ruggero Settimo. Al mando de Guglielmo Pepe, las tropas napolitanas de la expedición contra Austria no llegaron al teatro de operaciones hasta mediados de mayo, cuando, a punto de cruzar el Po desde el sur, recibieron la orden de retroceder. Guglielmo Pepe y algunas unidades leales a él ignoraron la orden, entraron en el Véneto y participaron en la lucha contra Austria.

La coalición anti-austriaca, sin embargo, contaba con otras fuerzas. Estas eran unos 4.500 voluntarios lombardos, unos 1.600 voluntarios napolitanos y 9.000 voluntarios venecianos de la República de San Marcos, que fueron organizados como unidades regulares por Daniele Manin y desplegados principalmente contra las fuerzas austriacas que cruzarían el río Isonzo desde el este para apoyar a Radetzky. Estaban al mando de los generales Carlo Zucchi y Alberto La Marmora.

Todos estos grupos estaban completamente descoordinados entre sí y estaban impulsados ​​por políticas e ideales muy diferentes: iban desde los que aspiraban a unirse con el Reino de Cerdeña hasta los que soñaban con una Italia republicana.

El ejército austriaco

En Lombardía-Venecia, el ejército austriaco estaba al mando del general Josef Radetzky, un hombre que, gracias a sus antecedentes, podía permitirse una envidiable autonomía respecto a la burocracia vienesa. Radetzky había organizado el ejército en Italia según sus convicciones, a saber, que los ejercicios eran necesarios incluso en tiempos de paz, una teoría que solo unos pocos seguían en aquel entonces. Como resultado, cuando estalló la guerra, sus soldados estaban preparados y, sobre todo, conocían el territorio en el que lucharían.

Antes de las insurrecciones de Milán y Venecia, Radetzky tenía a su disposición 70.000 hombres divididos en dos cuerpos de ejército, el CE-I en Lombardía y el CE-II en Véneto, para un total de 61 BIs. De estos, tras las revueltas, debido a bajas, rendiciones y deserciones, 41 BIs permanecieron en servicio, a los que hay que añadir 35 escuadrones de caballería y 100 piezas de artillería. Considerando que la fuerza media de los batallones austriacos era de unos 1.000 infantes, las fuerzas totales de Radetzky al comienzo de la guerra se estiman en 50.000 hombres. También ordenó un CE-R de reserva al mando del general Laval Nugent; se reunieron rápidamente 20.000 soldados en la orilla austriaca del Isonzo y en Carintia.

Los austriacos se defendieron en los tres puentes: el de Goito, el de Monzambano y el de Valeggio en Pastrengo, dando lugar a tres enfrentamientos.

Orbat austriaco en el norte de Italia en marzo de 1848

  • Comandante en jefe mariscal Josef Radetzky, JEM coronel Johann Wratislaw
  • CE-I al mando del mariscal Eugen Wratislaw con unos 40.000 efectivos y 66 cañones en 35 batallones y 20 escuadrones.
    • DI-I/I del TM Weigelsperg:
      • BRI-I/1/I del MG Maurer: BIL-I/2 grenzer Ottočaner, BIL-I/3 grenzer de Oguliner, BI-III/44 Archiduque Alberto.
      • BRI-II/1/I del MG Samuel Gyulai: BIL-II Jäger, BIL-3 jäger, BIL-IV jäger, BI-III/43 Geppert, Bía-1 a caballo (6×6).
      • BRC-/1/I del MG Rudolf Schaaffgotsche: RH-5 de Sardinia (8) y Bía-3 a caballo (6×6).
    • DI-2/I del TM Wissiak:
      • BRI-I/2/I del MG Ludwig von Wohlgemuth: BI-I y BI-II del RI-1 Kaiser, BI-I y BI-II del RI-21 Paumgartten, Bía-2 a caballo (6×6).
      • BRI-II/2/I del MG Eduard Clam-Gallas: BI-I y BI-II del RI-18 Reisinger, BI-I y BI-II del RI-33 Gyulai, Bía-1 a pie (6×6).
    • DI-3/I del TM Carl Schwarzenberg:
      • BRI-I/3/I del MG Georg Schönhals: BI-I y BI-II del RI-44 Archiduque Alberto, BI-I y BI-II del RI-51 Rukawina, Bía-1 a pie (6×6).
      • BRI-II/3/1 del MG Sigismund: BIL-I/4 grenzer de Szluiner, BI-I y BI-II del RI-17 Hohenlohe, BI-II/38 Haugwitz, BI-I/45 Archiduque Segismundo, Bía-9 a pie (6×6).
    • DI-4/1 del TM Gustav Wocher:
      • BRI-I/4/I del MG Julius Cäsar Strassoldo: BIL-X jägers, BI-I/5 grenzer Warasdiner, BI-I/8 grenzer Gradiscaner, BI-I y BI-II del RI-7 del RI-17 Prohaska, y Bía-3 a pie (6×6)
      • BRI-II/4/I del MG Heinrich Rath: BI-I y BI-II del RI-43 Geppert, BG combinado (RIs 33, 52 y 61) y BG combinado (RIs 38, 43 y 45), Bía-8 a pie (6×6).
    • BRC-/I del MG Archiduque Ernesto: RC-4 de ulanos Kaiser (6), RD de Bayern (6) y Bía-4 de caballería (6×6).
    • Artillería CE-I: Bía-1 pesada (6×12) y Bía-1 de cohetes (6).
  • CE-II del mariscal Konstantin de Aspre con unos 30.000 efectivos y 42 cañones en 26 batallones y 16 escuadrones:
    • DI-1/II del TM Franz Wimpffen:
      • BRI-I/1/II del MG príncipe Friedrich Liechtenstein: BIL-VIII jäger, BIL-IX jäger, BIL-I/6 grenzer Warasdiner, BIL-I/9 grenzer Peterwardeiner y Bía-4 a pie (6×6).
      • BRI II/1/II del MG príncipe Wilhelm Taxis: BI-I y BI-II del RI-27 Piret, BI-I y BI-II del RI-52 archiduque Franz Carl y Bía-6 a pie (6×6).
    • DI-2/II del TM conde Ludolf:
      • BRI-I/2/II del MG Auer: BIL-I/10 grenzer Banal, BIL-I/11 grenzer Banal, BI-III/16 Zanini, BI-III/26 Archiduque Fernando.
      • BRI-II/2/II del MG Culoz: BI-III/13 Wimpffen, BI-I y BI-II del RI-47 Kinsky, BG combinado (RIs 16 y 26), BI-V de guarnición.
    • DI-3/II del TM príncipe Hannibal Taxis:
      • BRI-I/3/II del MG Boccalari: BI-I y BI-II del RI-32 Archiduque Francisco, BI-I y BI-II del RI-38 Haugwitz, BI-VI de guarnición, 4 Cías de zapadores y Bía-5 a pie (6×6).
      • BRI-II/3/II del MG Johann Nugent: BIL-I/7 grenzer Brooder, BI-III/45 Archiduque Segismundo, BI-I y BI-II del RI-48 Archiduque Ernesto y Bía-6 a pie (6×6).
    • BRC-/II del MG Ferdinand Simbschen: RH-7 de Reuss (8), RC-4 de caballos ligeros Windischgrätz (8) y Bía-5 a caballo (6×6).
    • Artillería CE-II: Bía-2 pesada (6×12) y Bía-2 de cohetes (6)
Primera guerra de la Independencia Italiana. Movimientos del 23 de marzo al 25 de mayo de 1848. Autor Bukkia.

Primera batalla de Goito o Batalla del puente de Goito (8 de abril de 1848)

El 25 y el 26 de marzo, dos vanguardias saboyanas cruzaron el río Tesino (Ticino), entrando en territorio enemigo. El grueso del ejército piamontés cruzó el río el 29. Ese mismo día, las tres primeras divisiones entraron en Pavía, aclamadas por el pueblo, mientras que más al norte, en Lodi, las tropas avanzadas de Saboya se enteraron de una concentración austríaca cerca de Montichiari, a 20 km al sureste de Brescia, en el río Chiese.

Primera guerra de la Independencia Italiana. El rey Carlos Alberto de Cerdeña, con una fusta en la mano, da la bienvenida a las tropas piamontesas que cruzan el rio Tesino. Autor Palladino Neil.

Carlos Alberto, creyendo que no tenía fuerzas suficientes, decidió no presentar batalla y continuar hacia el sur con el grueso del ejército hacia Cremona, en el Po. Desde aquí continuó hacia el este hasta Marcaria y cruzó el Oglio el 7 de abril, llegando a unos 20 kilómetros de Mantua, la fortaleza más meridional del Cuadrilátero.

El 8 de abril, casi todo el ejército austríaco, al mando del general Josef Radetzky, se había retirado a la orilla izquierda del Mincio, dejando algunas tropas para custodiar los puentes de Goito, Valeggio y Monzambano para obstaculizar el avance enemigo.

Fue el general Bava quien, por propia iniciativa, dispuso la toma inmediata de Goito, alineando a las 07:00 horas a la DI-1/I del general Federico Millet de Arvillars en el camino que de Gazoldo conduce a Goito y luego a su puente sobre el Mincio.

La vanguardia de la división estaba formada por un pelotón de caballería de Aosta al mando del teniente Franchelli, la Cía-2 de bersaglieri del capitán Giuseppe Muscas, un destacamento de ingenieros, 300 hombres de la Marina Real del mayor Alli Maccarani, una sección de la Bía-6 y la compañía de voluntarios mantuanos del capitán Saverio Griffini. La brigada Regina seguía al frente del cuerpo principal, seguida por el resto de la DI-1/I.

En Goito solo había una compañía de cazadores tiroleses, los kaiserjägers, pero en las casas al otro lado del puente sobre el Mincio había otras cinco compañías con cuatro piezas de artillería, y otras cinco compañías con dos piezas entre Marengo y Marmirolo. En total, entre 3.000 y 3.500 hombres pertenecían a la BRI-II/2/I de Ludwig Wohlgemuth.

La vanguardia de la DI-1/I piamontesa se topó con las fuerzas austriacas entre las 8 y las 9 de la mañana del 8 de julio a la vista de Goito. Los tiradores de la 2.ª Compañía y el escuadrón de caballería atacaron a los kaiserjägers que custodiaban la entrada a la ciudad y los ahuyentaron rápidamente.

A la cabeza de los bersaglieri que penetraron en Goito, el coronel Alessandro La Marmora resultó gravemente herido en la mandíbula. Los austriacos habían minado el puente y querían volarlo en el último momento, pero debido a la crecida del río causada por la lluvia, los explosivos se volvieron inutilizables. Por lo tanto, tuvieron que preparar nuevos y las obras estaban casi terminadas cuando comenzó el ataque piamontés.

Primera batalla de Goito o batalla del Puente de Goito (8 de abril de 1848). Vista de la batalla. Autor Estanislao Grimaldi del Poggetto.

Los cazadores del pueblo se congregaron en la cabecera del puente para dar tiempo a sus ingenieros a completar la obra. Los bersaglieri, apoyados por el batallón Real Navi, se lanzaron contra el puente, pero se encontraron con un intenso fuego de fusilería, al que se sumó el de cuatro cañones apostados en la orilla opuesta del río. El comandante de la Marina real, Alli Maccarani, resultó herido en el hombro y el capitán De Bellegarde, quien lo reemplazó, recibió un impacto en la mano derecha. Mientras tanto, el teniente de la Marina Real, Alberto Wright, y el teniente Demetrio Galli, de la Mantica de los bersaglieri, murieron. Entre los piamonteses hubo un momento de vacilación.

El general Arvillars llegó al frente de algunas compañías del RI-9 para desbloquear la situación; los cazadores austriacos retrocedieron corriendo por el puente, que fue inmediatamente volado. Pero la explosión no fue lo suficientemente fuerte como para derrumbarlo por completo; solo quedó en pie un parapeto, de una orilla a la otra. Demasiado pequeño para que los piamonteses lo cruzaran inmediatamente bajo fuego enemigo. Así, se inició un fuego enemigo desde las dos orillas del Mincio. Hasta que los piamonteses recibieron algunos cañones, que comenzaron a impactar las casas ocupadas por el enemigo.

Primera batalla de Goito o batalla del Puente de Goito (8 de abril de 1848). Vista de la batalla (1). Autor F. Perrin.

Mientras tanto, algunas unidades de la BRI-I/1/I Regina ocuparon Goito, dando al enemigo la impresión de que pretendían cruzar el río al norte de la ciudad. Por lo tanto, los austriacos trabajaron para impedir este intento, mientras Arvillars hacía sonar el himno piamontés en la plaza del pueblo. Finalmente, los austriacos comenzaron a despejar las casas y los alrededores del puente y a retirarse. Eran las 12 del mediodía y algunos tiradores y soldados de la Marina Real cruzaron el río audazmente utilizando el parapeto y, en la orilla opuesta, lograron apoderarse de un cañón y una treintena de prisioneros.

La lucha había terminado. Las tropas austriacas se reunieron en Mozzecane mientras unos 200 soldados piamonteses cruzaban lo que quedaba del puente de Goito. Bajo su protección, los ingenieros repararon el puente, que algunos batallones cruzaban regularmente tres horas después.

En la batalla del Puente de Goito, los piamonteses perdieron 48 hombres entre muertos y heridos, mientras que los austriacos perdieron alrededor de un centenar, entre muertos, heridos y prisioneros. La batalla marcó el bautismo de fuego para el nuevo cuerpo de bersaglieri, creado a propuesta de Alessandro La Marmora en 1836 y que fue el protagonista indiscutible del enfrentamiento.

Las tropas piamontesas de la DI-3 del general Breglia de Casalborgone se enfrentaron a las fuerzas austriacas que abandonaban la zona el 9 de abril de 1848; aunque los austríacos destruyeron el puente tras retirarse, los ingenieros piamonteses lograron rehabilitarlo rápidamente, cruzó a la izquierda del río Mincio y ocupó Borghetto.

El 11 de abril, tras la reconstrucción del puente de Valeggio, la ciudad homónima fue ocupada por los piamonteses, mientras que Carlos Alberto se trasladó a Volta. Los austriacos fueron obligados a retirarse a las dos fortalezas cercanas del Cuadrilátero: Mantua al sur y Peschiera al norte.

Este era precisamente el momento más propicio para un avance audaz hacia el Véneto, y parece que De Sonnas instó a Carlos Alberto a llevarlo a cabo. Pero el rey de Cerdeña, al no creerse lo suficientemente fuerte, prefirió centrarse en las fortalezas del Cuadrilátero. Pero sin ideas claras, sin una estrategia y, lo más grave, sin información precisa antes de actuar.

Combate de Monzambano (9 de abril de 1848)

En la mañana del 9 de abril, la DI-3/II dirigida por el general Broglia partió de Cavriana en dirección de Monzambano. A la unidad se unieron la Cía-1 de bersaglieri y la Bía-1 de posición. Dado que se dieron cuenta de que un avance demasiado atronador encabezado con unidades de caballería podría haber alertado al enemigo y darle un tiempo precioso para prepararse, el mando sardo optó por avanzar primero la infantería con una batería de campaña. La división se movió en tres columnas tomando el camino de la colina que pasa por Campagnolo para atravesarlo. Oculto a la vista de los austriacos estacionados en las colinas a lo largo de la orilla izquierda del río Mincio.

A la cabeza, bajo el mando del general Robilant, los bersaglieri avanzaron la Cía-1 y la Cía-4 del RI-16, las secciones I y IV de la Bía-1 a caballo y un escuadrón de Novara. Cuando la vanguardia llegó a las proximidades del Monte Oliveto, se enviaron dos pelotones de bersaglieri como exploradores para reconocer la zona. Encontraron que estaba libre de fuerzas enemigas, que unas horas antes habían decidido retirarse más allá del río desmantelando las tablas del puente, llevándolas a la orilla izquierda y prendiendo fuego a los postes de apoyo, que por la lluvia del día anterior habían quedado prácticamente ilesos.

Esa mañana, de hecho, la Cía-10 de jägers que custodiaba la ciudad había recibido noticias del acercamiento del enemigo en dirección a Valeggio y Peschiera y, tras haber avistado nubes de humo saliendo de las colinas, había decidido tomar posición en la orilla opuesta, no sin antes haber hecho que el puente sobre el Mincio quedara inutilizable. Luego contó con el apoyo de algunos cañones con el propósito de impedir cualquier intento de cruzar el puente.

Los piamonteses, aprovechando la ausencia del enemigo y sin exponerse excesivamente, aprovecharon la ciudad y el terreno para desplegarse en posición de combate: la sección III de la Bía-1 a caballo, se posicionó en el último tramo del camino que desciende hacia el río, y la sección II frente al puente. Además, media batería del RA-1, compuesta por 4 cañones al mando del teniente Avogadro, se había posicionado al sur de la iglesia parroquial, con el objetivo de atacar oblicuamente las posiciones austriacas en torno a la granja Prendina. Los bersaglieri se posicionaron a derecha e izquierda del puente en llamas, con órdenes de disparar contra los artilleros de la orilla opuesta.

Había entre 1.200 y 1.500 metros entre las posiciones sardas y austriacas, pero desde sus posiciones los cañones reales pudieron disparar con total munición. Se inició un intercambio de disparos, y los austriacos acantonados alrededor de Bottazza fueron sometidos a las descargas piamontesas y decidieron retirarse un poco más hacia las colinas.

Mientras tanto, los cañones imperiales, situados alrededor de la granja Prendina, impidieron cualquier intento de reconstruir el puente.

Mientras tanto, el BI-II y el BI-III del RI-16, la otra media Bía-1 de posición y el RC de Novara habían llegado a la parte trasera de la ciudad. Estaban desplegando sus filas en posiciones de combate: la infantería tomó posiciones tanto dentro como fuera de la ciudad.

El Estado Mayor de la división también los siguió, tras oír el estruendo de la batalla, y permaneció en las alturas para observar el enfrentamiento.

El mayor Filippa, los capitanes Rocci y Morand del Cuerpo de Ingenieros comenzaron la reconstrucción del puente, asistidos por el capitán Mangiapane, con la Cía-3/16, y el teniente Jacquier, con un pelotón del RI-1: casi media compañía de hombres se había sumergido en las aguas del río.

Combate de Monzambano (9 de abril de 1848). Plano del combate.

El fuego de cañón resonaba desde ambas orillas, pero los habitantes locales acudieron en su ayuda, trayendo vigas y tablones para reconstruir el puente, ignorando el fuego austriaco.

Los trabajos continuaron durante cuatro horas, bajo un incesante fuego de mosquetes y artillería: un grupo de hombres, al mando del capitán Marazzani, se encargó de transportar los materiales de construcción, pero fueron atacados por tiradores austriacos, que dispararon al comandante en la mano.
En medio de la terrible confusión, el teniente Bellezza se apresuró con su tripulación a asegurar los tablones del andamio, pero un cañonazo rompió el tablón que sostenía, dejándolo ileso. Sin entrar en pánico, continuó instando a los hombres a continuar el trabajo, animándolos con su propio ejemplo.
Gracias al intenso fuego de artillería, el río finalmente se cruzó alrededor de las 16:00 horas. El coronel Pietro Boyl se apresuró a la otra orilla, liderando una carga eufórica de bersaglieri, el RI-1, el RI-2 y el BI-III/16.

A pesar de la rápida reparación del cruce del río, solo los soldados de infantería pudieron avanzar hacia la otra orilla, mientras que la artillería permaneció cerca de Monzambano: algunos tablones aún estaban sueltos, y la estructura probablemente no habría soportado el peso de los cañones y sus cureñas.

Las unidades se desplegaron a 500 metros del río, formando una cadena; los cañones austriacos enmudecieron y se retiraron, pero los cazadores se mantuvieron firmes en las alturas sin disparar un solo tiro. Las unidades querían avanzar más para obtener las posiciones más favorables y capturar algunos cañones enemigos, pero recibieron la orden de detenerse donde habían llegado.

El general Sonnaz creía que ya era demasiado tarde y que no era apropiado avanzar demasiado. Broglia, mientras tanto, había enviado un destacamento para intentar capturar el paso de Borghetto, pero decidió retirar sus tropas a la orilla derecha del Mincio. Solo dejaron una guarnición de 50 bersaglieri, que se atrincheraron más allá del río.

La combate de Monzambano dejó pocas bajas en el campo de batalla en ambos bandos: 6 piamonteses resultaron heridos, incluido el capitán Marazzani, a quien le amputaron un dedo. Los otros fueron el soldado Bonino, del RI-16, y el sargento Blanc, del RI-2, a quien le amputaron un brazo, así como los artilleros Boschero, Debernardi y Fontana. Tampoco hubo grandes pérdidas en el frente imperial. Los austriacos solo perdieron al oberjäger Winkler, a quien, herido en combate, le amputaron el brazo. Las hazañas de quienes lucharon ese día fueron reconocidas con medallas y ascensos por ambos bandos.

La población civil, que, como se mencionó, se dedicó a la reconstrucción del puente, también recibió elogios de las autoridades del gobierno provisional lombardo, en reconocimiento a su lealtad y valentía.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2026-06-03. Última modificacion 2026-06-03.
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