Edad Antigua Los númidas Origen de los númidas

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Orígenes

Cuenta Salustio que los primeros pobladores de África fueron los gétulos y los libios, gentes asperi incultique, faltos de leyes y costumbres que reglamentasen su vida y conducta. Tras la muerte de Hércules en Hispania, su ejército se dispersó. De entre sus componentes, los persas, los medos y los armenios pasaron a África, uniéndose estos dos últimos a los libios, que habitaban en las proximidades del mar de África. Estos, poseían ciudades importantes y al estar separados de España solo por el Estrecho, establecieron con este país relaciones comerciales. Los libios sustituyeron el nombre de los medos por la forma ”mauros”. Los persas, por su parte, se situaron en las proximidades del Océano, mezclándose paulatinamente a través del matrimonio con los gétulos. Como se desplazaban frecuentemente intentando encontrar un territorio apropiado, se autodenominaron Nomadas (ipsi Nomadas appellauare). Posteriormente, a causa del crecimiento demográfico, un grupo de jóvenes con el nombre de númidas, abandonaron el hogar paterno y se adueñaron de un país vecino a Cartago, al que llamaron Numidia. Ambos pueblos, el antiguo y el nuevo, se prestaron mutuo apoyo, sometiendo por las armas o el terror a los pueblos limítrofes, alcanzando nombre y gloria, especialmente los númidas vecinos al Mediterráneo. Finalmente, casi toda la parte inferior de África cayó en manos de los númidas, tomando los vencidos el nombre del vencedor, con los cuales se confundieron.

Plinio, cita entre los 516 populi del África las tribus más importantes: Natabudes, Capsitani, Musulami, Sabarbares, Massyli, Nicives, Vamacures, Cinithi, Musuni, Marchubi, que hace seguir de la expresión tota Gaetulia, hasta el rio Nigris que separa el África de Etiopía. La mayoría de los pueblos a excepción de los Musulami, Musuni, Capsitani, Cinithi y Nicives, se localizaban alrededor del territorio del Aurès, al oeste y al sur, zona que Ptolomeo liga a Mauritania.

Los númidas fueron unas tribus seminómadas bereberes que antiguamente vivían al este de la actual ciudad de Constantina en Argelia y en parte de lo que actualmente es Túnez y Marruecos. Estaban estructurados en tres grandes reinos: los mauros o mauris, los númidas masilos y los númidas masesilos.

Cartago, fundada por los fenicios en el 814 AC, se desarrolló con rapidez como una potencia comercial y económica, si bien hasta el 454 AC estuvo pagando tributo a las tribus libias, los númidas fueron uno de los primeros pueblos nativos que comerciaron con los colonos de Cartago. Conforme Cartago fue creciendo, la relación con los númidas floreció, los pobladores del interior iniciaron una gran actividad comercial: el oro, la plata y el estaño africanos fueron vendidos a cambio de los productos manufacturados cartagineses. Esta dinámica, duró hasta el año 40 , cuando Numídia pasó a manos romanas.

Cuadriga. Museo libio-púnico de Dougga (Túnez)

Cuadriga. Museo libio-púnico de Dougga (Túnez)

Sin embargo fueron los griegos los primeros que mencionaron a los habitantes del norte de África, y los llamaron “libios” “númidas” que parece que proviene de la palabra griega “nómada“, a pesar de que la mayoría de la población era sedentaria.

Herodoto, en el siglo V AC, afirmaba que estos pueblos protobereberes eran famosos por la habilidad que tenían en el manejo de los carros tirados por caballos, y que fueron ellos los que enseñaron a los griegos las ventajas de la cuadriga (carros tirados por cuatro caballos).

Existen numerosos grabados y pinturas que representan estos carros, coincidiendo con el mismo territorio de los númidas.

Cuadrigas en el circo de Cartago. Museo Nacional del Bardo Túnez

Cuadrigas en el circo de Cartago. Museo Nacional del Bardo Túnez

Tras la caída de la ciudad fenicia de Tiro ante los asirios en el siglo VI AC, la influencia cartaginesa comienza a tener relevancia y se intensificó en las costas de la antigua Mauretania (norte de Marruecos y Argelia). A través de la acción cartaginesa se introduce en el litoral mauritano y númida la vida urbana, el uso del hierro, y el uso de  la moneda.

Fundaron nuevas colonias y factorías en las actuales costas de Marruecos y de Argelia, explotando los recursos pesqueros del litoral, fabricando salazones y salinas para elaborar y exportar el “garum” (salsa de vísceras fermentadas de pescado) y se buscaron nuevos recursos naturales. Importaron marfil, oro, estaño, púrpura y esclavos, y exportando a los  indígenas sus mercancías, vidrios, cerámicas, objetos de bronce o hierro, y tejidos de púrpura.

Introdujeron mejoras en la agricultura como un modelo de arado de reja triangular, forjado en hierro, más eficaz que el milenario arado beréber consistente en una simple punta de madera aguzada que abría un mal surco o la aportación que supone el cultivo del olivo, la vid, el trigo y la higuera.

Costumbres

Las tribus númidas asimilaron también el alfabeto, la lengua y la religión púnica pero preservando cierta autonomía. La escritura no sustituyó al líbico, sino que se unieron ambos y crearon una escritura propia.

El púnico se convirtió en lengua oficial bajo el reinado de Masinisa y seguirá utilizándose cuatro siglos después por los sacerdotes cristianos.

Tras el desciframiento de algunas inscripciones en Libia, parece que hablaban una lengua bereber, practicaban una religión animista y politeísta y sentían gran pasión por los caballos, consiguiendo una gran reputación como jinetes.

Los habitantes de las tribus númidas se dividían en dos, lo númidas occidentales, llamados “masesilios” con capital en Siga y los númidas orientales occidentales, los “masilios” con capital en Cirta (Constantina).

El reino de Numidia fue constituido tras la Segunda Guerra Púnica entra Roma y Cartago y consolidado por el rey Masinisa.

Situación de los númidas y Cartago durante la primera guerra Púnica

Situación de los númidas y Cartago durante la Segunda guerra Púnica

Ejercito númida

Los reyes númidas basaron su poder en la cohesión de tribus entorno al soberano. La fidelidad del jefe de la tribu era primordial para que el soberano mantuviese su autoridad, ya que el ejército estaba constituido por los contingentes que proporcionaban estas tribus. Los monarcas pronto comprendieron que necesitaban para mantenerse en el poder la creación de un ejército estable, núcleo entorno al cual se agrupaba el conjunto de tropas que las tribus ponían al servicio del rey en tiempos de guerra. El ejército residía en las ciudades cerca del rey y las ”capitales regionales”, en contacto con poblaciones púnicas o de influencia púnica. Su organización, antes de dejarse influenciar por Roma, se inspiró en el modelo púnico, al igual que parte de su armamento, existiendo una diferencia entre las armas númidas y las púnicas o entre éstas y las de los mauros.

El rey númida Sifax solicitó a Roma instructores para sus tropas y a partir de Yugurta, es conocida la organización de los soldados en escuadrones o manípulos comandados por jefes, existiendo de cargos como ”jefe de centuria” y ”prefecto” de cincuenta hombres.

Los jinetes númidas estuvieron presentes en todos los enfrentamientos importantes de las Guerras Púnicas hasta la derrota final de Cartago, normalmente se situaban en el ala derecha de la formación. Fueron utilizados de forma masiva por Aníbal, que llegó a alinear más de 4.000 jinetes en Cannas y Escipión 6.000 en Zama.

Excelentes como caballería ligera, montaban sobre pequeños, ágiles y muy resistentes acostumbrados al clima duro de las estepas al norte del Sáhara. No usaban ni brida ni bocado y cabalgaban sin silla; guiando a sus caballos únicamente con el uso de una vara, una cuerda alrededor del cuello y el movimiento basculante del peso de su cuerpo.

Con el tiempo no evolucionaron ya que en la columna Trajana se muestra a los mauros o mauri descalzos, con sus túnicas ligeras, pelo trenzado, montando a pelo, sin bocado ni estribos, manejando jabalinas cortas y con escudos redondos de piel. Fueron considerados los más ligeros de la caballería y los más rápidos. Sus jabalinas eran mortales porque tenían el mismo alcance que las flechas, convirtiéndose este cuerpo en una fuerza decisiva para el ejército imperial.

Cumplían misiones de exploración, enlace y persecución de las tropas vencidas para aumentar el número de bajas. Estas características se pusieron de relieve en la batalla de Cannas, donde fueron incapaces de romper por sí solos las líneas de la caballería latina. Una vez rotas éstas por la caballería pesada hispana, sin embargo, fueron los encargados de iniciar la persecución, con un éxito notable al incrementar en gran manera el número de bajas. Debido a su movilidad y rapidez para replegarse eran usados como cebo en las emboscadas.

Tito Livio refiere que llevaban dos caballos y saltaban del caballo cansado al fresco, muchas veces en lo más encarnizado de la refriega. No empleaban bridas y guiaban sus caballos con la presión de sus piernas y con las lanzas tal y como se guían los asnos en algunos países. Sin embargo, Estrabón afirma que pasaban cuerdas en torno al cuello del caballo, a modo de brida.

Jinete númida.

Jinete númida.

Los reyes númidas basaron su poder en la cohesión de tribus entorno al soberano. La fidelidad del jefe de la tribu era primordial para que el soberano mantuviese su autoridad, ya que el ejército estaba constituido por los contingentes que proporcionaban estas tribus. Los monarcas pronto comprendieron que necesitaban para mantenerse en el poder la creación de un ejército estable, núcleo entorno al cual se agrupaba el conjunto de tropas que las tribus ponían al servicio del rey en tiempos de guerra. El ejército residía en las ciudades cerca del rey y las ”capitales regionales’‘, en contacto con poblaciones púnicas o de influencia púnica. Su organización, antes de dejarse influenciar por Roma, se inspiró en el modelo púnico, al igual que parte de su armamento, existiendo una diferencia entre las armas númidas y las púnicas o entre éstas y las de los mauros.

El rey númida Sifax solicitó a Roma instructores para sus tropasy a partir de Yugurta, tes conocida la organización de los soldados en escuadrones o manípulos comandados por jefes, existiendo de cargos como ”jefe de centuria” y ”prefecto” de cincuenta hombres.

Los jinetes númidas estuvieron presentes en todos los enfrentamientos importantes de las Guerras Púnicas hasta la derrota final de Cartago, normalmente se situaban en el ala derecha de la formación. Fueron utilizados de forma masiva por Aníbal, que llegó a alinear más de 4.000 jinetes en Cannas y Escipión 6.000 en Zama.

Excelentes como caballería ligera, montaban sobre pequeños, ágiles y muy resistentes acostumbrados al clima duro de las estepas al norte del Sáhara. No usaban ni brida ni bocado y cabalgaban sin silla; guiando a sus caballos únicamente con el uso de una vara, una cuerda alrededor del cuello y el movimiento basculante del peso de su cuerpo.

Con el tiempo no evolucionaron ya que en la columna Trajana se muestra a los mauros o mauri descalzos, con sus túnicas ligeras, pelo trenzado, montando a pelo, sin bocado ni estribos, manejando jabalinas cortas y con escudos redondos de piel. Fueron considerados los más ligeros de la caballería y los más rápidos. Sus jabalinas eran mortales porque tenían el mismo alcance que las flechas, convirtiéndose este cuerpo en una fuerza decisiva para el ejército imperial.

Cumplían misiones de exploración, enlace y persecución de las tropas vencidas para aumentar el número de bajas. Estas características se pusieron de relieve en la batalla de Cannas, donde fueron incapaces de romper por sí solos las líneas de la caballería latina. Una vez rotas éstas por la caballería pesada hispana, sin embargo, fueron los encargados de iniciar la persecución, con un éxito notable al incrementar en gran manera el número de bajas. Debido a su movilidad y rapidez para replegarse eran usados como cebo en las emboscadas.

Tito Livio refiere que llevaban dos caballos y saltaban del caballo cansado al fresco, muchas veces en lo más encarnizado de la refriega. No empleaban bridas y guiaban sus caballos con la presión de sus piernas y con las lanzas tal y como se guían los asnos en algunos países. Sin embargo, Estrabón afirma que pasaban cuerdas en torno al cuello del caballo, a modo de brida.

Guerreros númidas: 1 Príncipe númida, 2 jinete bereber, 3 guerrero garamante. Autor Angus McBride

Guerreros númidas: 1 Príncipe númida, 2 jinete bereber, 3 guerrero garamante. Autor Angus McBride

Usaban un escudo circular embrazado y jabalinas. Vestían, por regla general, una túnica corta sin ninguna protección corporal, problemático ante la acometida de una caballería pesada. Estrabón les retrata semidesnudos, exceptuando una piel de león o leopardo, que podían enrollar alrededor de su brazo izquierdo para que hiciera las funciones de escudo.

Eran excepcionales jinetes ligeros, que montaban caballos pequeños, vivaces y resistentes, sus descendientes se pueden ver en los caballos berberiscos actuales. Desquiciaban a los enemigos con su particular forma de combatir; los númidas galopaban a tumba abierta contra el adversario, lanzaban una o dos de sus ligeras jabalinas y se retiraban a la carrera para volver a embestir de nuevo. Curiosamente, los romanos los sufrieron antes que beneficiarse de ellos: Aníbal alistaba a jinetes númidas con regularidad y fueron actores principales de la victoria púnica en Cannas.

La huida no se consideraba vergonzosa, siendo frecuente que se marcharan a sus domicilios sin prejuicio de volver más adelante a incorporarse o pasarse a la parte contraria. ”Eorum in equitatu maxima laus fuit”. Su mayor gloria fue la caballería.

Los que no se podían costear un caballo luchaban a pie, como infantería ligera. Su equipo estaba compuesto por un escudo ligero de piel de elefante endurecida, aunque con posterioridad adoptarían uno ovalado que proporcionaba mayor protección, un casco de fibra o de bronce, un puñado de jabalinas y una espada. Combatían en orden abierto, siendo muy eficaces en las emboscadas, sabiendo sacar provecho de los accidentes del terreno. La infantería númida, según Camps, no tuvo gran desarrollo o valor. Sin embargo, en cuatro o cinco estelas líbicas, que representan soldados de infantería armados normalmente con escudo redondo, una o dos jabalinas, o también en alguna ocasión con una lanza en la mano derecha y una espada larga de unos 0,80 m de longitud en la izquierda.

Posteriormente los númidas recibieron influencia romana, Juba I, durante la guerra que mantuvieron cesarianos y pompeyanos, dispuso de cuatro legiones organizadas según el modelo romano, también tuvieron unidades de caballería pesada.

El uso del elefante de guerra, era tradicional en los ejércitos norteafricanos, tanto cartagineses, como númidas y mauros los emplearon y posteriormente los suministraron a Roma, eran utilizados como elemento de ruptura, en las monedas les presentan con o sin torres.

Elefantes de guerra númidas. Podían ir solo con el manhout o con una torre como en este caso. Autor Giuseppe Rava

Elefantes de guerra númidas. Podían ir solo con el manhout o con una torre como en este caso. Autor Giuseppe Rava

Los númidas fueron mercenarios del ejército cartaginés. Durante las dos primeras guerras púnicas, algunos llegaron al rango de general como el caso de Maharbal que luchó con Amilcar y Aníbal.

Otro general famoso fue Nuravás, que combatió con Spendio en la guerra de los Mercenarios, se pasó al lado de Amílcar Barca con 2.000 jinetes, por lo que éste le concedió la mano de su hija Salambó.

Sifax que era rey de los masasilos (númidas occidentales, firmó una alianza en el 213 AC con los romanos, y estos enviaron  Quinto Estatorio como  asesor militar, para instruir a sus tropas en el arte de la guerra. Atacó a los masalios (númidas orientales), que estaba liderada por el rey Gaia, aliado de los cartagineses. Fue derrotado por su hijo Masinisa y obligado a refugiarse en Mauretania.

Masinisa cambió de lado y se unió a Escipión. Cartago necesitaba un nuevo aliado, y Asdrúbal Giscón ofreció la mano de su hija Sofonisba a Sifax, casada con Masinisa desde el 206 AC. A partir de entonces, Sifax se convirtió en el más firme partidario de Cartago. Las fuerzas combinadas del rey númida y Asdrúbal Giscón consiguieron romper el asedio a Útica, haciendo retroceder a Escipión. Sin embargo, el romano poco después derrotó a ambos en la batalla de los Grandes Campos. Mientras Escipión se concentraba en Cartago, Lelio y Masinisa persiguieron a Sifax hasta Cirta. Siendo hecho prisionero durante la persecución y muriendo poco después.

Masinisa era aliado de Cartago, junto al general Asdrúbal Giscón derrotó al númida Sifax cuando contaba con tan sólo con 17 años. Luchó como aliado de Cartago en Hispania, dirigiendo a sus jinetes númidas y finalmente liderando una exitosa campaña de guerrilla contra los romanos. Se pasó al bando romano y participó en la batalla de Zama con 6.000 jinetes, siendo decisiva su actuación.

Imagen de Masisisa

Imagen de Masinisa

Tiqueo fue un líder númida perteneciente a la facción de Sifax. Tras la derrota y captura de éste por los romanos, fue atraído a la órbita cartaginesa  por Aníbal, acudió a su ayuda con 2.000 jinetes, participando en la batalla de Zama, muriendo en la batalla.