Edad Media El imperio Carolingio El ejército carolingio

Reclutamiento

En la época de Carlomagno, el sistema feudal había arraigado profundamente en el estado franco. Sus leyes (Capitularia) regulaban el servicio militar obligatorio y el sistema de reclutamiento, a ésta obligación la llamaban heribán (de heri que significa  ejército en germano). El reclutamiento se efectuaba entre los varones entre 15 y 55 años, en aquellos tiempos la población total estaba alrededor de 25 millones de habitantes, de los cuales unos 6 millones podían ser reclutados.

Se reclutaba a las personas que tenían un ingreso igual o superior a lo que producía un manso (casa y terrenos para alimentar a una familia era el equivalente de 1,5 a 2 hectáreas aproximadamente), estos soldados de leva llamados conscripti percibían una pequeña soldada pero a cambio debían procurarse su propio equipo militar, siendo el único beneficio la posible obtención de botín.

Los  que solo tenían un manso, se juntaban de tres en tres y enviaban a un infante ligero llamado partant o participante, los otros dos hombres de su aldea que contribuían a su sostenimiento y al pago de su equipo se llamaban aidants o colaboradores. El armamento de éstos era muy simple una espada corta y un escudo de madera, aunque algunos constituían tropas especializadas como honderos y arqueros.

Los que tenían cuatro mansos debían de proporcionar un infante completamente equipado (casco, cota, escudo, lanza y espada).

Los que tenían doce mansos debían proporcionar un jinete completamente equipado es decir  con armadura  o brunia, escudo, lanza, casco, espada y un cuchillo, un caballo totalmente equipado, un carro con todas las herramientas necesarias (hacha, pala, pico, barrena) y provisiones para tres meses.

Jinete carolingio o miles en su hogar: 1 joven jinete; 2 chica de una próspera familia; 3 y 4 paisanos atendiendo la granja. Autor Wayne Reynolds

Los que disponían de muchos más lo entregaban proporcionalmente, por ejemplo uno que tuviese 120 mansos podía proporcionar 12 jinetes, o 5 jinetes y 12 infantes pesados, o 30 infantes pesados o 120 infantes ligeros, según su disponibilidad.

También reclutaban personal no militar como los carnaticus que aprovisionaban al ejército de ganado y los hostilenses que proporcionaban carros y bueyes.

El Imperio tenía unos 100 obispos, 200 abades, 500 condes y unos 1.000 vasallos reales o caballeros particulares del rey (señores feudatarios), todos susceptibles de contribuir con tropas, daría un número muy grande de tropas. Estos nobles se clasificaban en primores que eran los que podían más de 100 hombres, los mediocres que proporcionaban hasta 50 hombres y los ínfimos que solo proporcionaban uno con su escudero. Estos nobles eran capaces de proporcionar unos 35.000 hombres completamente equipados. Mientras que las levas campesinas podrían alcanzar 150.000.

Normalmente no se llamaba a todo el contingente, sino a una parte del mismo, por ejemplo contra los avaros se movilizó 1 de cada 6, es decir un ejército de 60.000 hombres.

El principal problema era la logística, se calcula que para un ejército carolingio de 7.000 infantes y 3.000 jinetes, que penetrase en territorio enemigo, y necesitase de aprovisionamiento total, ya que el enemigo practicase la táctica de tierra quemada, y para una campaña de tres meses,  serían necesarios 6.000 carros tirados por 12.000 bueyes, los cuales sólo podrían ser alimentados por la hierba de los prados.

Las campañas comenzaban en julio o agosto y finalizaban en septiembre u octubre, aunque en algunas ocasiones se prolongó mucho más como en el caso del asedio de Pavia, o en  el de Barcelona, que se prolongaban hasta alcanzar los objetivos.

Los reclutados se reunían en un punto predeterminado; el no aparecer tenía como resultado una multa y la confiscación de propiedades.

Carlomagno también tenía soldados profesionales a tiempo completo, normalmente eran unidades de caballería, y su entidad en total rondarían 10.000 efectivos.

Pipino y Carlomagno formaban sus tropas al menos una vez al año, bien para la guerra o bien para hacer instrucción y adiestramiento.

Composición del ejército carolingio

El ejército carolingio se componía de caballería y de infantería.

 

La infantería

La infantería había sido el arma principal de los ejércitos francos, su táctica era la de formar un muro de escudos contra los que se estrellaron los hunos en la batalla de los Campos Cataláunicos o de Chalons en  el 451 y posteriormente los árabes en la batalla de Poitiers en el 732, pero Carlos de Martel en esta batalla descubrió la importancia de la caballería del conde Eudes de Aquitania, así que potenció esta arma.

En las batallas a campo abierto, la infantería, formada por siervos de los nobles y pequeños propietarios, tenía un papel defensivo frente a la caballería enemiga, también servían de refugio para la caballería cuando tenían que reagruparse para efectuar nuevas cargas.

La falange de infantería carolingia no era la típica falange “erizo” que uno pueda imaginar, con los escudos y las largas lanzas que salen a enfrentar al enemigo. De hecho, esta fue prácticamente no se utiliza, y sólo contra la caballería, ya que los caballos eran conocidos volver grupas a una pared de lanzas y con frecuencia la pérdida de sus jinetes en el proceso.

Guerreros carolingios siglo IX. Se puede ser la diferencia en longitud entre la lanza de caballería y la de infantería, los escudos redondos se siguen usando con los de cometa.

La falange carolingia se utilizaba en defensiva y se aprovechaba la corta espada junto con el empuje que los soldados de infantería realizaban. Para instruir para este tipo de maniobra defensiva, los soldados establecían una “quintana,” que era básicamente un gran poste de madera plantado en la tierra y de unos dos metros, y practicaban sus ejercicios contra él. Este tipo de instrucción era utilizado por los nuevos reclutas, así como por los  soldados veteranos. Los soldados se acercaban a la quintana con un gran escudo de madera y una porra  que pesaban mucho más que la espada y el escudo real. Obviamente esto fortalecía al soldado y permitía unos movimientos mucho más rápidos a la hora de utilizar el equipo autentico. A continuación practicaba el apuñalamiento del objetivo, primero en la cara y la cabeza, y luego en el estómago y las piernas. El empuje y apuñalamiento era mucho más eficaces contra un enemigo que el ataque mediante tajos y cortes. El uso de la espada como arma empuje tenía muchas ventajas sobre la de corte. Tal vez el más importante, era que podía penetrar la armadura mucho más fácilmente que con el corte. También es más precisa y se puede realizar en espacios reducidos con unidades aliadas justo una al lado de la otra; como es el caso de formación de falange. Los soldados practicaban muchos ejercicios diferentes que podrían ser utilizados en una batalla. Podían saltar adelante, atrás, y hacia los lados  de la quintana, empujándola todo el tiempo. Tenían que hacer todo esto mientras se mantenía la formación con los hombres a su alrededor. Era común que la formación se desplazase hacia el lado espada, lo que era importante para mantener la posición sin abrir huecos cuando se estaba en una batalla real.

Normalmente los infantes mejor equipados se situaban a vanguardia, y detrás los menos protegidos, a retaguardia se situaban los honderos y arqueros.

Los infantes soportaron el peso de los combates en los bosques y pantanos de Sajonia. Allí aprendieron a luchar embarcados, practicando numerosas operaciones anfibias.

La infantería también era el arma esencial durante las operaciones de asedio, era la encargada de realizar los trabajos y los asaltos, mientras la caballería proporcionaba seguridad.

El armamento básico de los infantes más pobres era un una lanza, una espada o un hacha y un escudo. La lanza era el arma más barata, las había de dos tipos el hasta o lancea que era un arma de acometida para el combate próximo, principalmente contra la caballería, y el angón que era una especie de jabalina arrojadiza similar a las pilum romanas, se clavaban en el escudo de los adversarios y no se podía extraer, obligando al adversario a quitárselo, cuando se clavaban en el cuerpo humano su forma de arpón impedía su extracción.

Infantería y caballería pesada carolingia: a la izquierda siglo XIII, a la derecha siglo IX

La espada corta o scramasax o sax tenía una longitud de 60 a 80 cm, con un solo filo y punta afilada,  se empleaba principalmente para acuchillar.

El hacha no era muy cara, la más popular era la francisca, que era un hacha que se podía emplear tanto como arma arrojadiza como para la lucha cuerpo a cuerpo.

El escudo era redondo de madera, que tenía 80 cm de diámetro y sus bordes estaban reforzados con hierro.

El infante básico no tenían protección, algunos estaban especializados en el uso de la honda como los pastores que las usaban para espantar a los lobos, o los cazadores que empleaban el arco para cazar, que iban a la guerra con su armamento característico.

Los que disponían más de 4 mansos, debían proporcionar un infante con equipo completo, es decir una galea y una brunia. La galea era un casco de hierro sin protecciones nasales, tenía un precio equivalente a dos vacas,  su forma era variada y dependía de la zona de reclutamiento, los había cónicos, semiesféricos, tipo spangenhelm, y halsberga o alargados que protegían la nuca. La brunia costaba el equivalente a seis vacas, era una protección que consistía en una túnica de cuero en la que iban cosidas anillas (brynja) o mallas de hierro o bien láminas de hierro, formando escamas.

 

La caballería

Aunque originalmente era utilizada sólo para proteger al rey, la caballería finalmente se convirtió en el arma predominante en el ejército carolingio. Estos jinetes eran a menudo de entornos más ricos, debían de poseer más de 12 mansos,  y poder pagarse el equipo completo tanto suyo como del caballo. El equipo de un jinete consistía en una galea, un escudo metálico, de mejor calidad que el de los infantes.   Algunos incluso fueron vestidos con  armadura o protección completa, incluyendo chicharrones, guanteletes, grebas o bagnbergas (bagn significa pierna y berga significa guarda),  y guardabrazos. Como armamento ofensivo empleaban una espada larga o spata de 90 a 100 cm con doble filo que se empleaba fundamentalmente para dar tajos, una lancea con el asta más larga que la usada por los infantes y un  puñal.

Armamento de un jinete carolingios de los siglos VIII y X

Armamento de un jinete carolingio. Ala izquierda siglos VIII y IX; a la derecha siglo X Autor Wayne Reynolds para Osprey

Los jinetes por lo general necesitan entrenamiento desde una edad muy joven, lo que podría normalmente sólo puede hacer por nobles ricos. La formación, sin embargo, no era en absoluto suave y lujoso, y estos hombres eran generalmente lo mejor de lo mejor en lo que respecta a la batalla. Se esperaba que fueran capaces de luchar mientras montaban a caballo, y también desmontar y defenderse en combate cuerpo a cuerpo, y después volver a  montar a caballo con su armadura y armas y seguir luchando.

Evolución de la silla y los estribos en la caballería carolingia: 1 de influencia bizantina sin estribos; 2 introducida por los ávaros y árabes; 3 con armazón completo de madera introducida por los magiares; 4 silla de caballero medieval con los borrenes altos. En la imagen un jinete al que se le ha escapado el caballo. Autor Wayne Reynolds

La práctica de montar y desmontar era muy respetada por otras tribus en ese momento. Para practicar el montar / desmontar del soldado primero se hacía sin armadura ni armas, y una vez que iba cogiendo destreza, se iban añadiendo progresivamente las piezas  hasta que era totalmente capaz de montar / desmontar el caballo con el equipo completo desde cualquier dirección (de cada lado del caballo, e incluso de la espalda o la cabeza). Esto permitía que el jinete saltase del caballo, atacase al enemigo, e incluso formase una falange con el resto de las tropas; y después volver a  montar el caballo y continuar la batalla a caballo.

Ejercicios militares en Worms 842. En los mismos participaron efectivos de los reyes Carlos el Calvo de Francia y de Luis de Alemania, se ve a un grupo de jinetes atacando mientras otro se dfienden con los escudos. Autor Wayne Reynolds

Atacar a caballo era obviamente un factor importante en la formación de caballería. Para practicar este se ponían en fila en dos grupos uno frente al otro, comenzando a unos 100 metros de distancia, en una formación cerrada, se embestían con lanzas de madera más pesadas que las reales. Justo antes de que se chocaran en una carga completa, una de las fuerzas, a una señal, de repente daba un giro completo y fingían una retirada. Daban la vuelta a sus caballos y se ponían sus escudos a la espalda para protegerse durante su retirada. Entonces, de repente ellos volvían grupas y de nuevo se enfrentaban con las fuerzas que les perseguían. Este retiro fingida se practicaba a la perfección con el fin de socavar una formación enemiga.

Jinetes carolingios siglo VIII y X

Jinetes carolingios siglo VIII y X. Fuente ArteHistoria

Carlomagno también tenía una fuerza permanente organizada en unidades de caballería independientes o scaras (viene de la palabra germana schar que significa grupo), que sumaban varios cientos de hombres, bajo la administración local y el mando de un conde (graf). Estas unidades vigilaban las fronteras del estado y guarnicionaban las fortalezas importantes. También se podían utilizar para el servicio de policía, patrullas de vigilancia y obtención de inteligencia. La scara se dividía en unidades menores llamadas cunei, que era una formación de 50 a 100 jinetes.

Varios condados fronterizos se unían en provincias administrativas llamadas marcas, bajo el mando de un conde de marca o markgraf, morgrave o marquis.

Desde la época del rey Pipino, el soberano estaba protegido por una unidad de élite de nobles (scola), que vivía en la corte, o en sus inmediaciones. Se suponía que el papel militar de un noble seria en proporción a los beneficios de su propiedad, por lo que los guerreros más ricos debían tener un mejor equipo y utilizarlo de manera más efectiva. La scola fué la unidad de combate de élite y la mejor montada y equipada de toda la caballería carolingia, se distinguían por llevar una capa.

Jinete carolingio de la Scola, se caracterizaba por llevar capa

Jinete carolingio de la Scola, se caracterizaba por llevar capa

Allí donde el rey estuviera, allí estaba la scola, ya fuera en una base permanente, en campaña o en viaje, lo cual reforzaba su función de guardaespaldas del rey.

Logística y comunicaciones

Carlomagno también se distinguió por ser muy calculador. Planeaba concienzudamente las operaciones y una buena planificación logística le permitía reunir grandes ejércitos sobre sus enemigos bien alimentados y pertrechados. Para ello se precisaba un ejército muy móvil y una buena red de comunicaciones.

Para mejorar la logística era preciso disponer de vías de comunicación, las existentes eran escasas y estaban en muy malas condiciones.  Lo primero que hizo fue reparar las antiguas vías de comunicación romanas y creó otras nuevas para que las carretas tiradas por bueyes que era sistema principal de transporte llegase a todo el Imperio. También creo un sistema de transporte fluvial para llevar tropas y abastecimientos.  Un ejemplo, de esta capacidad es el canal que construyó para unir las cuencas del Rin y del Danubio para facilitar el aprovisionamiento del ejército. Carlomagno no quería que las tropas saquearan territorios para abastecerse, sobre todo si eran aliados, para evitarlo acumulaba los aprovisionamientos antes de la batalla y organizaba un buen sistema de transporte, en la campaña contra los avaros, consiguió aprovisionar a sus tropas a pesar de que éstos efectuaron la táctica de tierra quemada.

El imperio de Carlomagno mantuvo una continua expansión desde el principio y llegó a abarcar un extenso territorio diverso, pero unido bajo un mismo monarca, que era el que gracias a la fidelidad de sus colaboradores, nobles, etc. lo estructuraba y le otorgaba unidad. Para el control de este imperio creó un sistema de comunicaciones eficaz, por la noche se realizaban señales de fuego y por el día señales ópticas. Para largas distancias, empleaba mensajeros a caballo que debían ser una especie de pony-exprés, Jinetes recorrían el imperio llevando mensajes.

En una carta a Fulrad, abad de San Quintin da una idea de las órdenes de Carlomagno: “Vendrás con tus hombres al lugar indicado, pues desde allí te enviaremos la orden de marcha. Debes traerlos pertrechados, vale decir con armas, instrumentos, víveres y vestuario, en fin todo lo que es útil para la guerra. Cada uno de tus carros debe contener hachas, secures (hachas grandes), cuerdas de tripa y azadas de hierro, y todos los demás arneses necesarios para combatir al enemigo. Que los utensilios y víveres puedan durar más de tres meses, que las armas y vestuarios sean en cantidad suficiente como para seis meses. Si te ordenamos todo esto es para que lo hagas cumplir y llegues tranquilo al lugar que nosotros te comunicaremos. También para que a los largo del camino no tengas que preocuparte de otra cosa que de la hierba, de la leña, y del agua que tendrás necesidad”.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-03-21. Última modificacion 2017-04-19.