Edad Media Los magiares Primera batalla de Lechfeld o de Augsburgo (910)

Antecedentes

Tras las victorias en la batalla de Bratislava, y en la batalla de Eisenach, se generó una gran preocupación al rey Luis el Niño, quien gobernaba por medio de un regente.

Arnulfo duque de Baviera apodado el Malo, venció a los ejércitos húngaros que volvían a su tierra después de saquear territorios germánicos en la batalla del río Rott, junto a dicho río en 909, y esto les dio moral para enfrentarse a los magiares.

El rey Luis el Niño decidió que las fuerzas de todos los ducados germanos deberían unirse para combatir a los húngaros. Incluso amenazó con ejecutar a aquellos que no se reunían bajo su bandera. Comenzando a reunir un gran ejército.

El rey y sus tropas llegaron cerca de la ciudad de Augsburgo, en las llanuras de Gunzenle, cerca del río Lech, y esperaron a que apareciera el ejército franco dirigido por Gebhard, duque de Lorena, y se unieran a ellos contra los magiares. El ejército del rey fue dirigido por el conde Gozbert, porque el rey Luis el Niño tenía solamente 16 años entonces.

Los magiares, que disponían de un excelente servicio de inteligencia, se enteraron de los planes de Luis el Niño, y enviaron rápidamente un ejército, que se apresuró a impedir la unión de las fuerzas bávaro-suabias y franco-lotaringias. Después cruzar el río Enns, entraron en Baviera, llegaron a Augsburgo por Tegernsee, luego Sandau cerca de Landsberg am Lech. Lo hicieron a marchas forzadas muy rápidamente, para coger por sorpresa a Luis el Niño y su ejército.

Jinetes ligeros magiares. Se puede observar el sable ligeramente curvo el el lado derecho, la funda del arco en el lado izquierdo y el carcaj con las flechas hacia arriba y protección de las mismas.

Primera fase

En la madrugada del 12 de junio de 910, los jinetes magiares hicieron un ataque sorpresa, disparando flechas desde distancia al campo donde dormía el rey y sus nobles, matando a muchos germanos con sus flechas mientras dormían, o acababan de despertar. Pero este tipo ataque llamado “ataque en enjambre“, para disminuir el espíritu de lucha de los germanos, atacando a distancia sin empeñarse e la lucha, después del cual se retiraron a su campamento.

Los germanos se prepararon para la batalla, formando su ejército, y los magiares comenzaron a atacarlos, probablemente en pequeños grupos de arqueros, que disparaban a los germanos hasta vaciar sus carcajes y regresan sindo seguidos por otro grupos, los germanos se protegieron con un muro de escudos. Para auyentarlos, los germanos eviaban a sus los jinetes pesados alemanes los persiguían. Cuando se alajaban lo suficiente, dispararon flechas contra los perseguidores, matando a muchos de ellos. En el transcurso del día esta táctica se repitió varias veces.

Probablemente el ejército estaba estaba compuesto de infantería y caballería pesada, con escudos pesados, lanzas y espadas, mientras que los húngaros eran todos de caballería ligera, con arco compuesto y flechas como su arma principal. Por eso, cuando los alemanes atacaron, sólo la caballería pesada persiguió a los húngaros, mientras que la infantería formó una sólida muralla, y permaneció en sus lugares. Debido a sus armas ligeras y armaduras, los húngaros eran más móviles y rápidos, pero al mismo tiempo más vulnerables a las armas pesadas de los alemanes. Pero los arcos compuestos nómadas eran superiores a los arcos europeos, y por eso podían matar al enemigo con sus flechas, sin ser alcanzados por los suyos. También los caballos húngaros eran más rápidos que los alemanes, porque llevaban menos peso.

Finalmente, para atraer a los jinetes pesados germanos, los húngaros tuvieron que acercarse, e incluso llegar al cuerpo a cuerpo en algunos lugares de la línea defensiva, donde vieron debilidades, para luego retirarse cuando la situación comenzaba a ser peligrosa, y convencer al enemigo de que está a punto de ganar, persuadirlo a perseguirlos, y con esto romper su formación de batalla.

Eran las siete de la tarde, más de 12 horas desde el comienzo de la batalla, y Louis el Niño pensaba que sus tropas estaban a punto de ganar la batalla. En este momento, los húngaros comenzaron un ataque general, y volvieron a usar la famosa táctica de retirada fingida de los guerreros nómadas, comenzando a retirarse con prisa, como si hubieran sido derrotados. No se sabe con certeza por qué, pero en este momento los germanos estaban muy seguros de que podían ganar la batalla, e iniciaron un ataque general contra los magiares en retirada, abandonando sus bien protegidas líneas defensivas, y rompiendo la formación de batalla en su prisa por destruir a los magiares en su retirada.

Tal vez no querían esperar otra noche, pensando que los magiares dispararían flechas sobre ellos toda la noche, o cansados tal vez cansados por la inusual duración de la batalla, el caso es que los jinetes germanos iniciaron la persecución.

Segunda fase

Los húngaros magiares habían ocultando sus tropas de reserva en los bosques que permitieron ocultar a un número considerable de soldados. El principal ejército magiar, en retirada, consiguió atraer a la caballería germana hacia los lugares en que estaban escondidas sus tropas de reserva y continuaron retrocediendo hasta que toda la caballería alemana entró en el estrecho campo que separaba los dos bosques en los que se escondían las reservas magiares. Cuando estaban en la zona de destrucción, el ejército magiar dió la vuelta y se enfrentó a los germanos, mientras las reservas escondidas salieron de sus escondites y atacaron a los germanos por los flancos y retaguardia, quedando completamente rodeados.

El rey Luis no estaba entre la caballería germana que realizo la persecución, por lo que pudo escapar. En en la matanza, debido a que pocos pudieron romper el cerco magiar, y los que lo lograron no fueron muy lejos pues los ligeros jinetes magiares les dieron pronto caza, probablemente ningún jinete germano sobrevivió, y presumiblemente allí murió el conde Gozbert, el verdadero comandante del ejército germano y Managolt, el conde de Alemannia, que dirigían el ataque de la caballería germana.

Primera Batalla de Lechfeld o de Augsburgo (910). Enfrentamiento de las caballerias germana y magiar. Autor Milek Jakuviec AKA Ethicallychallenged

Tercera fase

El rey Luis el Niño que estaba entre la infantería, que avanzaba tras la caballería germana pero que se había quedado muy atrás, pensaba que estaban ganando la batalla, pero cuando llegó a la zona de batalla, vio que su caballería había sido derrotada y aniquilada por los magiares, poco antes. Al darse cuenta de la magnitud del desastre, las tropas germanas restantes de infantería comenzaron a huir en desesperación, intentando salvar sus vidas. Probablemente la unidad de guardaespaldas del rey, que estaba montada, logró salvarlo y sacarlo rápidamente del campo de batalla, mientras los magiares estaban ocupados en matar a la infantería germana que huía, y que sufrió pérdidas muy fuertes, causadas por los jinetes húngaros, muchos consiguieron huir a los bosques donde la caballería era menos eficaz y salvar sus vidas.

Las pérdidas fueron muy altas para los germanos, pero ligeras para los magiares que 10 días más tarde, se enfrentaron a otro ejército germano en la batalla de Rednitz.

Batalla de Rednitz

Tras la Primera Batalla de Lechfeld el 12 de junio, los magiares se dirigieron contra el otro ejército germano que debía haber tomado parte en la batalla, y que estaba mandado por los comandantes Gebhard duque de Lorena, y Liudger conde de Ladengau.

No se dispone de detalles de la batalla, tuvo lugar el 22 de junio cerca del río Rednitz en la frontera con Babaria, y que el ejército germano fue completamente derrotado, y los comandantes del ejército Gebhard y Liudger perecieron en la batalla junto con la mayoría de sus soldados. Al parecer los magiares posiblemente utilizando la misma táctica nómada de retirada fingida, con la que ganaron la batalla de Augsburgo diez días antes.

Secuelas

A su regreso a casa, los húngaros saquearon los alrededores de Ratisbona, incendiaron Altaich y Osterhofen. Sólo los bávaros lograron vencer a una unidad húngara de saqueo menor en Neuching, pero esto no cambió el hecho de la aniquilación de gran parte del poder militar germano y la capacidad de ataque de los húngaros.

Después de estas dos batallas, el ejército húngaro saqueó y quemó los territorios alemanes, y nadie trató de combatirlos de nuevo, retirándose a las ciudades amuralladas y castillos, y esperando que volvieran a Hungría.

Luis IV el Niño, el rey germano, junto con los príncipes suabos, francos, bávaros y sajones aceptaron pagar tributo a los húngaros

Al año siguiente 911 se dirigieron a Suabia, robando y quemando todas las ciudades que encontraron su paso, cruzando más allá del río Rin y atacando Burgundia, con lo que crearon la sensación de ser una amenaza indetenible en Europa.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2017-06-12. Última modificacion 2017-06-21.