Siglo XVIII Guerra de Sucesión Española I (1701-07) Guerra de Sucesión Española. Campañas en 1.707
Guerra de Sucesión Española. Campañas en 1.707

Campaña en Italia en 1.707

Luis XIV echó mano de la burocracia política, y propuso a Eugenio de Saboya abandonar toda Italia del Norte, cosa que ya estaba perdida, pero no logró nada positivo, pues deseaba la retirada de Eugenio de Saboya de la guerra.

El 13 de marzo de 1.707, se firmó una capitulación general entre Francia y Austria mediante la cual Luis prometió no enviar tropas a Italia nuevamente y los que se encontraban en el norte de Italia entregaron todos los puntos fuertes que aún tenían a cambio del privilegio de irse.

Eugenio de Saboya consiguió permiso del Papa para utilizar los Estados Pontificios como paso y avituallamiento, a lo que accedió Clemente XI. Junto con el general Wirich Philipp von Daun con 8.000 tropas imperiales marcharon al reino de Nápoles. El virrey marques de Villena, pidió ayuda urgente a Francia y a Sicilia, pero no recibió nada.

Apoyados por la flota aliada, el pro-austríaco duque de Telesse conquistó Aversa (10 kilómetros al norte de Nápoles) y obligó a Villena a abandonar Nápoles el 6 de julio de 1.707. Telesse organizó un gobierno en Aversa con él mismo, el marqués de Rofrano y el príncipe Chiusano.

El virrey se fortificó en Gaeta, el general Daun inició el asedio que terminó tras tres meses el 30 de septiembre con la destrucción total de las fortificaciones históricas de la ciudad. El resto de Italia cayó en manos austríacas fácilmente, pues el marqués de Villena no podía por sí solo hacer frente a todo el ejército austríaco. Solo Sicilia se mantuvo fiel a Felipe V. Cerdeña fue ocupada por una flota los anglo-holandesa.

Asedio de Tolón (29 de julio al 21 de agosto de 1.707)

Antecedentes

La convención de Milán de marzo de 1.707, entre Francia y Austria, se entregó Milán y otras ciudades ocupadas por los franceses en Lombardía al ejército imperial, y las guarniciones dieron paso libre a Francia para su uso en otros lugares.

Richard Hill, embajador inglés en Savoya, había estado tratando de persuadir a Victor Amadeo para que apoyara un ataque a la base francesa en Tolón durante. Dicha captura de Toulon cimentaría la supremacía naval aliada, apoyaría la revuelta protestante de los Camisard en el sur de Francia, desviaría las fuerzas borbónicas de España y se recuperaría Villefranche y el condado de Savoya.

Pese a una cierta obstaculización por parte de Víctor Amadeo II de Saboya, el príncipe Eugenio de Saboya decidió cruzar el río Var el 11 de julio y llegó a Fréjus el 16 de julio de 1.707, donde se unió a la flota británica que mandaba el almirante Shovell. Sin embargo, las tergiversaciones de Víctor Amadeo II de Saboya permitieron que los refuerzos españoles al mando del duque de Berwick llegaran en socorro de la plaza de Tolón el 26 de julio, antes que los aliados.

En abril de 1.707, los aliados habían reunido un ejército de 35.000 efectivos, pero la campaña se retrasó hasta julio, cuando los austriacos separaron 10.000 tropas para capturar Nápoles. La consolidación del poder de los Habsburgo en Italia hizo a Victor Amadeo cauteloso; las guarniciones francesas todavía tenían partes del noroeste de Piamonte, mientras que muchos de los compromisos asumidos por Austria en el tratado de Turín de 1.703 no se habían cumplido.

El asedio

Apoyado por una flota británica bajo el mando del almirante Cloudesley Shovell con 31 buques de línea, y 29 frágatas, brulotes y otros barcos; el príncipe Eugenio y el duque Víctor Amadeo cruzaron los Alpes a través del Col de Tende el 6 de julio. Volvieron a ocupar Niza y marcharon a lo largo de la costa desde Antibes hasta Cuers hasta llegar a La Valette du Var a las afueras de Tolón el 29 de julio.

Sus efectivos se estiman 54.300 efectivos de los cuales 15.000 eran de caballería y dragones (23.300 eran del príncipe Eugenio, 12.500 del duque de Saboya, y el resto eran de diversas procedencias como prusianos, hesianos, etc).

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Asedio de Tolón (29 de julio al 21 de agosto de 1.707). Plano del asedio

La victoria borbónica de Almansa en abril les permitió reforzar al mariscal René de Froulay de Tessé, que tenía más de 20.000 hombres en las afueras de Tolón. La ciudad en sí estaba fuertemente defendida con mucha artillería, reforzada por los cañones de los buques de guerra franceses en el puerto. Antes de comenzar las operaciones de asedio, los aliados tuvieron que despejar las alturas de las tropas francesas, que se completó el 6 de agosto. Luego se enteraron de que el conde de Médavy estaba reuniendo un ejército en Riez, amenazando con interrumpir su retirada. Los aliados fueron superados en número, el presunto levantamiento protestante de los Camisard no se había producido, mientras el clima adverso limitaba el apoyo proporcionado por la marina.

Al tener noticia de que refuerzos estaban en camino, incluyendo 12 batallones y 12 escuadrones enviados por Vendôme en Flandes, y otros tantos de Villars desde el Rin, el 14 de agosto, el mariscal Tessé volvió a ocupar las alturas de Santa Catalina, de importancia crucial, que los aliados habían tomado al asalto la semana anterior. Eugenio de Saboya, al comprobar que su retaguardia se veía amenazada y sus posibilidades de conquistar Tolón habían disminuido sensiblemente, abandonó el asedio el 22 de agosto de 1.707 y se retiró detrás del río Var.

En esta batalla, el marino y futuro almirante español Blas de Lezo, recibió el impacto de una esquirla que le causó la pérdida del globo ocular izquierdo.

Secuelas

Más de 46 buques de guerra franceses de entre 50 y 110 cañones se encontraban en el puerto de Toulon, y cuando los dos fuertes cayeron el 19 de agosto, fueron hundidos para evitar que fueran capturados o destruidos por el fuego de los atacantes y para bloquear la entrada al puerto. Muchos sufrieron daños irreparables o no se recuperaron hasta que terminó la guerra, lo que dio a los aliados el control del Mediterráneo Occidental.

El príncipe Eugenio y Víctor Amadeo volvieron a cruzar los Alpes a principios de septiembre y expulsaron a las guarniciones francesas restantes en el noroeste de Piamonte, pero Villefranche y el condado de Saboya permanecieron en manos francesas hasta 1.714. Vauban en su Oisivetés, atribuyó este abandono parcial al optimismo de las autoridades locales que esperaban recuperar los barcos después del fin del sitio. Sin embargo, los barcos recuperados no jugaron ningún papel importante en la prosecución de la guerra, dejando el control efectivo del Mediterráneo Occidental a los británicos.

El fracaso costó a los aliados alrededor de 13.000 hombres, bajas producidas en combate, enfermedades y deserción; muchos contemporáneos culparon a Víctor Amadeo, sugiriendo que los franceses lo sobornaron o que no tenían ningún interés en tomar Tolón.

En su viaje de regreso a Inglaterra en octubre de 1.707, los errores de navegación causaron la pérdida de cuatro barcos y 2.000 hombres, incluido la de Shovell, en el desastre naval de las islas Scilly el 2 de noviembre, las pérdidas fueron el Association (90), el Eagle (70), Romney (50) y el brulote Firebrand; otros fueron seriamente dañados.

Campaña en el Rin 1.707

Luis de Baden finalmente murió a causa de las heridas recibidas en el Schellenberg el 4 de enero de 1.707. Su fue ocupado por Christian Ernst, margrave de Brandenburgo-Bayreuth, mucho menos competente que su antecesor, dispersó sus fuerzas en el sur de Alemania en innecesarios deberes de guarnición, un hecho que el hábil mariscal Villars se aprovechó rápidamente, los franceses intentaron lo que no se habían atrevido antes: el 22 de mayo, Villars al frente de 22 batallones atacó la línea de Stollhofen, que se extendía cerca de 15 kilómetros desde Stollhofen en el Rin hasta los bosques impenetrables en las colinas al este de Bühl. Golpeando repentinamente a través del Rin, sus tropas invadieron la desguarnecida línea de Stollhofen y atacaron a lo largo y ancho del territorio alemán. Las escasas fuerzas alemanas se retiraron sin presentar batalla, las tropas imperiales huyeron a Dürlach. Villars estableció su cuartel general en el palacio del difunto margrave en Rastatt el 23 de mayo de 1.707.

La pérdida de las líneas de defensa entre la Selva Negra y el Rin provocó el desvío hacia el sur de Alemania del contingente sajón por el que Marlborough había estado negociado, y aumentó considerablemente los temores holandeses.

El incompetente Bayreuth no hizo mucho para entorpecer a Villars. Villars entró en Stuttgart el 8 de junio y comenzó a saquear y extorsionar a millones. Incluso se acercó a Nordlingen y Blenheim alzando el espectro de una insurrección bávara. Ante la insistencia del duque de Marlborough, el margrave de Bayreuth renunció y fue reemplazado por el elector de Hannover, el futuro George I de Inglaterra, quien asumió el mando a fines de septiembre. Por falta de disposiciones Villars se retiró en octubre.

Campaña de Flandes en 1.707

En Flandes, los aliados tenían 97 batallones y 164 escuadrones con un total de 90.000 hombres. Los franceses tenían 124 batallones y 195 escuadrones que totalizaban alrededor de 100.000 hombres bajo Vendôme, con 16 escuadrones separados bajo La Motte.

El 21 de mayo el ejército aliado se concentró cerca de Bruselas mandado por Ouwerkerk. Ese día llegó Marlborough, tomó el mando y marchó en dirección a Mons, que Vendôme estaba defendiendo con su ejército. El 26 de mayo, los aliados llegaron a Soignies, a unos 15 km de las líneas francesas, solo para descubrir que Vendôme se había movido hacia el este para amenazar a Brabante.

La evaluación del príncipe Eugenio del mariscal francés Vendôme, que había sido enviada a Marlborough en julio de 1.706, y estaba siendo confirmada: “Siempre está listo para enfrentarse a un ejército, pero a menos que tenga una gran superioridad, no lo atacará si descubre que tiene la intención de mantenerse firme”.

Marlborough habría seguido para intentar forzar una batalla, pero los diputados holandeses como de costumbre se lo impidieron. Se retiró a su antiguo puesto en Meldert, para custodiar las aproximaciones a Brabante entre los ríos Dyle y Gran Geete. Una veintena de kilómetros al sur de Vendôme estableció un campamento fortificado en Gembloux, y en esas posiciones los ejércitos enemigos permanecieron prácticamente inactivos durante las siguientes diez semanas: los franceses porque estaban restringidos para no luchar a menos que fuera necesario, y Marlborough tanto por la negativa holandesa como por la necesidad de cubrir Bruselas y otras ciudades abiertas con su fuerza numéricamente inferior.

A principios de agosto, Vendôme tuvo que separar tropas para enviarlas a Toulon, y Marlborough pensó que era hora de atacar. El 11 de agosto, el ejército aliado partió de Meldert (cerca de Bruselas) y llegó a Genappe por la tarde. Temiendo ser cortado, Vendôme se retiró a Seneffe. Marlborough llegó a Arquennes a las 18.00 horas. Tilly, que tenía que cortar la retaguardia francesa, se retrasó tristemente porque no pudo leer sus órdenes en la oscuridad. La búsqueda terminó con los anglo-holandeses en Soignies, donde también habían estado en mayo.

Lo que es curioso sobre el evento es que dice que fueron capturados 4.000 rezagados del ejército de Vendôme. Para el resto de su descripción él caracteriza la campaña como un fracaso. Pienso que capturar a 4.000 hombres sin disparar un disparo puede ser visto como un éxito considerable al ver el resultado de muchas batallas.

Afines de agosto, ambas partes estaban en las posiciones donde habían estado en mayo. Dos semanas de lluvia intensa intervinieron, y luego vino una serie final de marchas rápidas que no trajeron ningún resultado decisivo, ya que Vendôme continuó a la altura de su reputación de excesiva precaución. Durante septiembre, Marlborough cruzó el río Dendre en Ath y el río Scheldt en Oudenarde, haciendo que su oponente se retirase a través de la frontera francesa al refugio de los cañones de Lille. Allí, la frustrante campaña terminó en octubre, cuando Marlborough envió a su ejército a los cuarteles de invierno.

Regresó a Inglaterra con mala salud para enfrentarse tormentas políticas y descubrir que la estrecha amistad entre su mujer Sarah y la reina Anne se había enfriado, y que la Reina ya no confiaba plenamente en él. En el Parlamento, donde la oposición instó a que se transfirieran los principales esfuerzos de Inglaterra al teatro español, justificó la política de permanecer en Flandes, para sujetar a las grandes fuerzas francesas y garantizar la adhesión de los holandeses a la Alianza.

Campañas en la península Ibérica 1.707

El ejército austracista contaba con una importante ventaja logística, ya que la superioridad naval angloholandesa le permitía abastecerse por mar sin problemas. La base de operaciones al inicio de la campaña estaba situada en Alicante, donde además se recibieron importantes refuerzos ingleses, el 8 de febrero, antes del inicio de las operaciones militares, llegó al puerto de Alicante una flota inglesa transportando 3 regimientos de dragones y 13 batallones de infantería. El abastecimiento marítimo permitió al ejército austracista salir en campaña a principios de abril, mientras que el ejército borbónico, que había sido forzado a dispersas sus fuerzas en acuartelamientos de invierno por una amplia región, no se pudo concentrarse para esas fechas.

El plan de operaciones del ejército austracista consistía en atacar Orihuela para amagar un avance sobre Murcia que encubriera su propósito real, que era trasladar el ejército a Aragón y desde allí invadir Navarra para aislar a Felipe V de la ayuda francesa. Se había desechado un avance directo sobre Madrid a través de La Mancha porque el ejército borbónico se hubiera retirado hacia sus bases, acortando sus líneas de abastecimiento y recogiendo refuerzos mientras que los austracistas tendrían que atravesar un territorio devastado por el enemigo en retirada, cada vez más lejos del centro de abastecimiento en Alicante.

El ejército marchó a Castalla y de allí a Fuente La Higuera, donde llegó el 10 de abril, pero allí Henri de Massue, conde de Galway decidió cambiar el plan de operaciones. Había recibido información de lo desperdigado que se hallaba el ejército borbónico y decidió avanzar sobre él antes de que pudiese reunirse y recibir refuerzos. Los austracistas avanzaron sobre Yecla, adonde llegaron el 12 de abril, y después sobre Montealegre del Castillo, llegando el 14 de abril. En ambos casos el ejército bórbonico, todavía insuficientemente preparado, hubo de abandonar las plazas, con importantes depósitos de víveres que permitieron a los austracistas abastecerse en su avance. Además, se perdieron buen número de carros del tren de abastecimiento. El duque de Berwick finalmente estableció su campamento en Pétrola, donde comenzaron a llegar refuerzos, y comenzó a organizar su ejército para la campaña.

Mientras tanto, el ejército austracista marchó sobre Villena, que tomó el día 17, pero el castillo, con una guarnición de 150 hombres, se resistió y hubo de ser sometido a asedio formal. El tren de asedio había sido dejado en Valencia a la espera de juntarse al ejército en su marcha prevista hacia Aragón, por lo que se formó una batería de asedio con 6 cañones de campaña, pero fueron incapaces de abrir brecha en las murallas medievales del castillo. Tras 7 días de infructuoso asedio, el 24 de abril los austracistas levantaron el campo. La semana perdida había sido vital para permitir al ejército borbónico recuperarse y organizarse.

Berwick mientras tanto había movido su campamento hacia Almansa, donde tenía un importante depósito de provisiones, calculados en 12.0000 quintal de trigo, y además la llanura permitía pastar a la caballería. El 22 de abril ordenó que un destacamento de 2.000 infantes y 500 jinetes marchara a Ayora para reconquistarla, pues había sido capturada por una partida de migueletes austracistas. Galway recibió información de este hecho, pero sus informadores exageraron el tamaño del destacamento hasta 8.000 hombres, y además le confirmaron que los refuerzos que se esperaban de Francia en el campo borbónico aún no habían llegado. Todo esto decidió al general inglés a avanzar sobre el enemigo a marchas forzadas esperando encontrarlo en inferioridad numérica y bien obligarlo a combatir o bien abandonar el gran depósito de Almansa.

Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707)

El ejército de Felipe V se encontraba en los campos de Almansa esperando la llegada de los refuerzos encabezados por el duque de Orleans, a pesar de que disponían de un ejército más numeroso. En esta situación, el marqués das Minas celebró un consejo de guerra que resolvió atacar al enemigo, por lo que el día 25 del mes de abril, el ejército anglo-luso se encaminó hacia Almansa para presentar batalla.
Despliegue inicial

A la hora de la batalla el ejército de Felipe V, que contaba con unos 25.000 efectivos (18.000 infantes y 7.000 de caballería) encuadrados en 53 batallones de infantería (31 franceses y 22 españoles), y 73 escuadrones de caballería (47 españoles y 26 franceses), se dispuso en dos líneas, la caballería sobre las alas, y la infantería en centro, disponía de unos 40 cañones, de los cuales 16 eran ligeros a vanguardia de los batallones y de los medios 8 en el ala izquierda y 16 en la derech en una elevación, el despliegue ocupaba un frente de 6,5 km:

Ala izquierda mandada por el teniente general Besiade d’Avaray Devare, con 39 escuadrones (26 franceses y 13 españoles).

  • En primera línea con 17 escuadrones (7 franceses y 10 españoles) encuadrados en la brigada francesa del señor Sandricour (7) con los regimientos de Berry (3 escóns), Viliers (2), Vignau (2) y la brigada española de Luis F. de Córdoba (10) con los regimientos de Blasco (3), Sevilla (4) y Rosellón Viejo (3). 
  • En segunda línea mandada por el teniente general de Habré de Coy, con 22 escuadrones (6 españoles y 16 franceses) encuadrados en la brigada de dragones de Mahoni (4) con dos irlandeses y 2 españoles; la brigada de dragones de Auzeville (6) con los regimientos de dragones de Courtebonne (3) y de de Bouville (3); la brigada del marqués de Belport (6) con los regimientos de línea de Bermion (2), Belport (2), Parebère (2); y la brigada de F. Rufio (6) con los regimientos de Granada Nuevo (3), y Milán (3).

Centro mandado por Carlos de San Giles con 53 batallones (31 franceses y 22 españoles).

  • En primera línea había 29 batallones, a la izquierda 15 batallones franceses al mandado por el general Labadie con las brigadas Blaisois (5) con los regimientos Reding (1), Blaisois (2) y Mailly (2); la brigada Courone (5) con los regimientos Medoc (1), Oleron (2) y Courone (2) y la brigada Sillery (5) con los regimientos Orléans (2), Isle de France (1) y Sillery (2).
    En el centro derecha con 14 batallones españoles mandados por Tomás Vicentelo, con las brigadas españolas de Castillo (4) con los regimientos de Sevilla (1), Burgos (1), Osuna (1) y Valladolid (1); la brigada de Charni (4) con los regimientos Castilla (1), Murcia (1), Trujillo (1) y Badajoz (1) y la brigada Valle (6) con los regimientos de Guardia Españolas (3) y Guardias Valonas (3).
  • En segunda línea había 24 batallones (16 franceses y 8 españoles) mandada por el mariscal de campo de La Vayre con 2 brigadas españolas y 3 francesas intercaladas: la brigada de Pons (6) con los regimientos Charolais (2), Barrois (2) y Orleans (2); brigada de Chaves (4) con los regimientos Guadalajara (1), Palencia (1), Salamanca (1) y Jaén (1); brigada Burdel (5) con los regimientos Lannois (2), Tessé (1) Labour (1) y Miromesnil (1); brigada Dávila (4) con los regimientos Córdoba (1), Bajeles (1), Zamora (1) y de la Armada (1); brigada Courville (5) con los regimientos Maine (2), Berwick (1 irlandés) Bresse (1) y Lavour (1)

Ala derecha mandada por el duque de Pópoli con 34 escuadrones españoles (30 línea y 4 dragones).

  • En primera línea mandada por el marqués de Avaray con 18 escuadrones españoles, con la brigada española de Ronquillo (7) con los regimientos Real Asturias (4) y Amézaga (3); la brigada Silly (7) con los regimientos de Rosellón Nuevo (3) y Pozoblanco (4), y la brigada Guardias de Corps (4).
  • En segunda línea mandada por François Bidal de Asfeld con 17 escuadrones (12 de línea y 4 dragones) encuadrados en la brigada de Órdenes de Castilla (6) con los regimientos Órdenes Viejo (3) y Órdenes Nuevo (6), la brigada Reina con el regimiento Reina (4) y Rambla (2) y la brigada dragones de Armendariz (4).

El mariscal duque de Berwick, decidió no ocupar un lugar concreto con el fin de acudir allí donde más se le necesitase.

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Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707). Despliegue de fuerzas. En blanco españoles, en gris franceses, en verde portugueses, en azul holandeses y en rojo ingleses

Por su parte el ejército austracista estaba mandado por Henri de Massue, marqués de Ruvigny y conde de Galway, disponía de unos 20.000 efectivos y 30 cañones, encuadrados en 42 batallones (19 portugueses, 16 ingleses y 7 holandeses) y 55 escuadrones (39 portugueses, 10 ingleses y 6 holandeses) desplegó de una forma similar con la infantería al frente y la caballería en las alas, también situaron 11 cañones en cada ala:

Ala izquierda mandada por el propio Galway con 8 batallones ingleses y 27 escuadrones (10 ingleses, 6 holandeses y 11 portugueses).

  • En primera línea estaba mandada por Tyrawley, con 4 batallones ingleses y 16 escuadrones (10 ingleses y 6 holandeses) encuadrados en: brigada holandesa de Siluten (6) con el regimiento de caballería Drimborn (2) y los de dragones Schippenbach (2) y Mattha (2); brigada de infantería inglesa de Wade (4 bón) con regimientos de Montjoy (1), Mordaunt (1), Wade (1) y Southwell (1); brigada inglesa de Killigrew (5) con los regimientos Pearce (2), Peterborough (2) y Killigrew (1); y la brigada inglesa de Carpenter (5) con los regimientos de dragones de Guiscard (1), Essex (1), y Carpenter (1) y el de caballería de Harvey (2).
  • En segunda línea mandada por el conde de Alayda con 4 batallones ingleses y 11 escuadrones portugueses, encuadrados en la brigada inglesa Hill (4) con los regimientos Hill (1), Kerr (1), Alnutt (1) y Stewart (1), la brigada de dragones Vinho (7) y la brigada de Trasmontes (4).

Centro mandado por el conde de Conha con 25 batallones (10 portugueses, 8 ingleses y 7 holandeses)

  • En primera línea mandada por Shimpton con 14 batallones (6 portugueses, 4 ingleses y 4 holandeses) encuadrados en la brigada Ilha (3) con los regimientos Serpa (1), Novo da Corte (1) y Moura (1); la brigada Camara (3) con los regimientos Novo de Almeida (1), Castro (1) y Viana (1); la brigada holandesa Dohna (4) con los regimientos de Keppelfox (1), Viscouse (1), Belcastel (1) y Torsay (1); y la brigada inglesa MacCartney (4) con los regimientos Blood (1), MacCartney (1), George (1) y Guardias a Pie (1). 
  • En segunda linea mandada Friesheim con 11 batallones (4 portugueses, 3 holandeses y 4 ingleses encuadrados en la brigada Henriques (4) con los regimientos Velho de Chaves (1), Velho de Barganza (1), Novo do Minho (1) y Velho de Minho (1); brigada holandesa Isla de Marais con los regimientos Welderen (1), Friesheim (1), y Cavalier (1); y la brigada inglesa de Breton con los regimientos de Bowles (1), Nassau (1) Breton (1) y Portmore (1).

Ala derecha mandada por el marques de las Minas compuesta de 9 batallones y 28 escuadrones todos portugueses.

  • En primera linea mandada por Villaverde (5 batallones y 16 escuadrones): la brigada Noronha (7) con los regimientos del marqués de las Minas (1), general de la Cavallera (1), Noronha (2) y campo Mayor (3); brigada de Silveira (5 bón) con los regimientos de infantería de Velho de Setubal (1), Sao Giao do Barra (1), Novo de Setubal (1), Miranda (1) y Novo de Chaves (1); brigada de Amaça (9) con los regimientos Moura (3), Villaviciosa (2), Algarbe (1) y Almanza (3).
  • En segunda línea mandada por Juan de Alayda con 4 batallones y 12 escuadrones todos portugueses): brigada Mello (6) con los regimientos Olivenca (2), Castelo da Vide (2) y Lisboa (2); la brigada Beria con (6); la brigada Vasconcellos (4 bón) con los regimientos de infantería Velho de Almeida (1), Velho de Pernamacor (1), Novo de Permanacor (1) y Novo de Braganza (1).
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Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707). Despliegue inicial
La batalla

La batalla comenzó a las 12,30 de la mañana del 25 de abril. La batalla tuvo seis fases diferenciadas:

1.- Cañoneo inicial: La artillería del duque de Berwick fue la primera en abrir fuego sobre el enemigo, que fue respondido por las baterías aliadas, esta acción fue calificada por numerosos autores como «largo e ineficaz cañoneo«. Pero parece ser que sus efectos se hicieron notar sobre las tropas aliadas, sobre todo, las baterías borbónicas del ala izquierda, que al estar en una posición elevada, tenía mayor alcance, y provocaron, al parecer, su primer ataque. Lo cierto es que lo que desencadenó el ataque fue la explosión de un barril de pólvora en el ala derecha borbónica.

2.- Ataque aliado ala izquierda: sobre las 14,30 horas, Galway ordenó a los tres escuadrones de dragones británicos desplegados en el ala izquierda de la primera línea de la brigada Carpenter, los regimientos Guiscard (1), Essex (1) y Carpenter (1) iniciaron el movimiento para enfrentarse contra el ala derecha borbónica. Su carga fue detenida por los cuatro escuadrones de caballería de los Guardias de Corps del duque de Sarno, que persiguieron y acuchillaron a los dragones enemigos, pero los regimientos británicos de Southwell (1) y Wade (1), que acompañaban a los dragones en su avance, obligaron con sus descargas cerradas a los Guardias de Corps a replegarse hacia su línea.

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Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707). Vista de la batalla. Autores Buonaventura Ligli y Filippo Pallotta, museo del Prado, Madrid

3.- Ataque aliado en el centro: La infantería de la primera línea, avanzó en oblicuo contra el centro de la primera línea borbónica de Carlos de San Giles. Simultáneamente, los tres escuadrones de dragones, a los que se sumó el regimiento de caballería de Harvey (2), se rehicieron de su anterior ataque y cargaron contra los escuadrones en retirada de los Guardias de Corps. La reacción española no se hizo esperar, contraataca con brigada Silly (7) con los regimientos de Rosellón Nuevo (3) y Pozoblanco (4), desplegados en la primera línea del el ala derecha, cargaron contra los dragones y caballería enemigos y los desalojaron de la línea española. Por su parte, los escuadrones de Guardias de Corps se reorganizaron y acabaron por completar la persecución de los jinetes de Galway, consiguiendo llegar a la segunda línea, siendo detenidos por la brigada de infantería Hill con los regimientos Alnutt (1) y Kerr (1).

Mientras tanto, la brigada británica McCarney con sus 5 batallones siguió progresando hacia el centro borbónico, seguida de la brigada holandesa Dohna tratando de romper el flanco derecho de la línea borbónica; los ingleses se enfrentaron a la brigada Charni (Castilla, Murcia, Trujillo y Badajoz), los españoles no aguantan la carga y retroceden, los holandeses se enfrentaron a la brigada Castillo, que corrió la misma suerte.

Los ingleses y holandeses siguen avanzando y chocaron con la segunda línea los ingleses enfrentándose con la brigada Dávila y los holandeses con la brigada francesa Burdel, que comienzan a ceder, siendo apoyadas por las brigadas de segunda línea la inglesa Breton y la holandesa islas de Marais, los borbónicos fueron empujados casi a las murallas de Almansa, los regimientos Lannois y Salamanca se retiraron a la ciudad. La mortandad fue grande, el centro de Berwick comenzó a ceder, hasta el punto de amenazar con dividir su ejército en dos. Todo parecía perdido para las tropas borbónicas.

La infantería portuguesa del centro (las brigadas Ilha y Cámara) seguía avanzado para cubrir el flanco de la infantería británica y holandesa atacante y para apoyar este ataque. Pero en el lado derecho borbónico, la caballería portuguesa del ala izquierda todavía estaban en su posición inicial esperando. Esto significaba que se estaba abriendo una brecha entre el centro de infantería y la mayor parte de la caballería del ala izquierda.

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Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707). Primera fase ataques austracistas

4.- Ataque borbónico al centro: Al ver el hueco, el duque de Pópoli que mandaba el ala derecha borbónica, lideró una carga contra el flanco expuesto de la infantería austracista en el centro con las brigadas Ronquillo y Órdenes de Castilla. De repente, la perspectiva de la victoria de los austracistas desapareció mientras luchaban por proteger su flanco. El centro y la derecha borbónica tuvieron la oportunidad de estabilizarse. Casi al mismo tiempo, Berwick se dio cuenta de que la caballería portuguesa no había avanzado y decidió aprovechar eso ordenando a la caballería española de su ala izquierda atacar. El regimiento Blood fue acuchillado por las Órdenes de Viejo (3) y la brigada McCarney tuvo que ponerse a la defensiva, la infantería borbónica formó una bolsa alrededor de la infantería austracista.

5.- Ataque aliado en las alas: El conde de Galway al ver el centro embolsado, ordenó a toda la caballería del ala izquierda cargar contra el ala derecha borbónica, en el choque que se produjo los escuadrones aliados detenidos de frente por las brigadas Silly, Guardia de Corps, y Reina; mientras que las brigadas Órdenes de Castilla y Ronquillo regresaron y atacaron de flanco, los dragones de Armendariz atacaron de por el flanco derecho a la segunda línea; los austracistas fueron arrollados por los españoles y obligados a volver grupas. En su huida volvieron a dejar sin apoyo a los batallones de infantería británicos.

El marqués de las Minas que mandaba el ala derecha austracista, cargó contra el ala izquierda borbónica, un enfrentamiento en el que emplearon todos los efectivos, finalmente los portugueses cansados se colapsaron y la mayor parte del ala derecha huyó de nuevo, excepto unos pocos escuadrones bajo el mando personal de Das Minas.

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Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707). Segunda fase contraataque borbónico

6.- Colapso austracista: Galway regresó a la batalla para encontrar que lo único que le quedaba por hacer era organizar la retiro. Su ala derecha portuguesa ya estaba saliendo del campo de batalla derrotada, Besiade de Avaray ordenó la persecución a los dragones de Mahoni que apenas habían intervenida en la batalla. Reunió la caballería disponible de su ala izquierda, y cubrió la retirada de la infantería lo mejor que pudo. Eso era algo que el centro de infantería asediado y flanqueado necesitaba desesperadamente. Galway logró escoltar a la infantería de apoyo restante junto con su caballería. En el centro, 13 batallones bajo Shrimpton lograron escapar del desastre que se desarrollaba, pero perdieron contacto con el resto del ejército. Perseguidos por la victoriosa caballería enemiga, se retiraron de la batalla hasta que se vieron obligados a tomar una posición defensiva a unos 12 km del campo de batalla. Allí hicieron una última parada, y ante la falta de municiones, comida y agua, etc., tuvieron que rendirse a la mañana siguiente.

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Batalla de Almansa (25 de abril de 1.707). Autor Ricardo Balaca, Congreso de los Diputados, Madrid

Gallwey abandonó el campo de batalla herido, el marqués de las Minas también fue alcanzado por el fuego borbónico. Los aliados sufrieron 6.000 bajas entre muertos y heridos, fueron hechos 10.000 prisioneros, siendo capturado el tren de artillería, el tren de bagajes, y 120 colores. Las bajas borbónicas fueron de 1.500 a 2.000 entre muertos y heridos. Entre los muertos hubo 3 brigadieres y numerosos capitanes.

La villa de Almansa se componía de 800 hogares, unos 3.600 habitantes, sufrieron directamente las más terribles consecuencias de la batalla; labores saqueadas, ganado robado, casas y molinos asaltados, y sobre todo los gastos que suponía mantener a las tropas a las que debían suministrar víveres, alojamiento y dotar hospitales. El endeudamiento de la población duró varios años.

Cinco meses después de la batalla de Almansa; el 10 de septiembre de 1.707, se ordenó construir un monolito conmemorativo en el campo de batalla. Tras previo acuerdo, el 15 de noviembre de 1.708, se trasladó a un lugar más cercano a la villa y fuera de las zonas de inundación. Dicho paraje era conocido como las “Carrericas Blancas”.

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Monolito de la batalla de Almansa. Grabado de 1.863
Secuelas

La batalla de Almansa no fue decisiva para la guerra, pero abrió el camino para la ocupación del reino de Valencia, aunque no significó la rendición de los austracistas del reino. El ejército borbónico hubo de ir conquistando las poblaciones que se le resistían, como antes el austracista se había visto obligado a hacer con las fieles a Felipe V.

La ocupación del Reino de Valencia continuó a pesar de la oposición austracista. El Archiduque llegó a liberar al líder austracista Juan Bautista Basset (que había sido encarcelado por sus políticas favorables al campesinado y opuestas a los privilegios nobiliarios), a fin de organizar las pocas fuerzas fieles a los austracistas, sin conseguir frenar el avance borbónico. Tras la conquista del Reino de Valencia, tan sólo Cataluña y las Islas Baleares continuaron apoyando la causa austracista.

En la actual comunidad Valenciana todavía pervive el dicho: “Quan el mal ve d’Almansa, a tots alcança” (Cuando el mal viene de Almansa, a todos alcanza), o “De ponent, ni vent ni gent” (De poniente, ni viento ni gente), recordando esta derrota.

Asedio borbónico de Játiva 1.707

Tras la batalla de Almansa, las tropas borbónicas se separaron en dos columnas: la del duque de Berwick avanzó por país Valenciano y tomó el 8 de mayo Requena, Buñol y Valencia sin resistencia, y la de François Bidal de Asfeld se ocupó de tomar el sur,  sus objetivos eran Játiva, Gandia y Alcoy.

El derrotado Galway pasó por Játiva con sus tropas que huían de la derrota. Entonces Onofre Assio, gobernador de Játiva, al saber el resultado de la batalla le pidió ayuda para defender la ciudad que resultaba evidente que iba a ser uno de los siguientes objetivos borbónicos, pero Galway le respondió que no había nada que hacer, que él se retiraba a Cataluña y lo mejor era que saliera al paso de los borbónicos y les ofreciera sin resistencia la ciudad. Assio estaba resuelto a hacerlo pero la noticia se esparció por la ciudad y provocó gran malestar. Los Jurados escribieron al virrey de Valencia, el conde de Corzana, donde le manifestaban las intenciones de Onofre en contra de la voluntad popular. Entonces Corzana destituyó a Onofre y puso al aragonés Miguel Purroi en su lugar. Éste llegó a la ciudad en torno al 30 de abril y fue recibido con gran alegría por parte de la población. Purroi hizo un discurso público que animaba a la defensa de la ciudad y se comprometía a la defensa hasta las últimas consecuencias. Purroi mandó reforzar las defensas, construir barricadas y obstruir todas las calles. Se hicieron agujeros pequeños en muchos edificios, para poder disparar desde allí. Miñana dice que Purroi movilizó, incluso, a los frailes de los conventos para trabajar en las defensas y dándoles armas para que participaran en ella. Todos los proborbónicos, fueron encarcelados en el castillo.

Entre los defensores había civiles y algunos religiosos. Sin embargo, hay que tener presente que Játiva era la capital de la Gobernación del Jucar por lo que tenía sus propias milicias que ya habían participado en el asedio de 1.706. Estas milicias estaban formadas no solo por los habitantes de la población, sino por personal de la gobernación. A través de los cronistas borbónicos se sabe que entre los defensores había gente de La Marina, Oliva y Cocentaina y, seguramente, de muchos otros lugares. Miguel Purroi reclutó hombres entre los que se retiraban de Almansa y, finalmente, a la defensa de Játiva se unió el capitán valenciano Josep Marco con unos 400 migueletes, o fusileros voluntarios valencianos y catalanes.

El asedio

Las fuerzas borbónicas que eran unos 10.000 efectivos mandados por Claude François Bidal d’Asfeld y José Antonio de Chaves Osorio, recorrieron los 50 km que separaban de Almansa y llegaron frente a Játiva. D’Asfeld conminó a la población y a las tropas que defendían la ciudad a la rendición, ofreciendo términos honorables. Ante la negativa, comenzó el asedio el 3 de mayo.

D’Asfeld instaló su campamento en la zona del Raval y en el barrio de Las Barreras que quedaban extramuros. Ordenó cavar trincheras y formar montones de tierra en la zona frente a la muralla de poniente que sirvieran como parapeto. Allí colocó la artillería de campaña y empezó el bombardeo, pero viendo que no daba resultados, enviar una expedición a Villena para que llevaran cañones de mayor calibre.

Mientras esto ocurría, ordenó el ataque del Calvario Alto de Játiva, ya que este se encontraba extramuros en una colina muy cercano a la ciudad por la parte de levante y desde allí era fácil bombardear ésta y su castillo. El maño Miguel Purroi ya había previsto esta posibilidad y había apostado allí, en la ermita que coronaba el calvario, una guarnición. El ataque comandado por el joven Joan Martorell, un valenciano borbónico, se inició al amparo de la noche, pero la mayoría de la expedición, 17 hombres y el mismo Martorell, murieron en el intento. Este ataque se repitió al día siguiente y a la luz del día, pero los borbónicos, a pesar de sufrir más bajas, llegaron hasta la ermita e intentaron incendiar las puertas con petróleo, pero ante la intensa lluvia de balas que caía sobre ellos, se retiraron de nuevo sin conseguir su objetivo.

Finalmente llegaron el cañones de Villena y comenzó el bombardeo con mayor fuerza sobre las murallas de poniente, en la zona de la actual plaza la Bassa, consiguiendo abrir brecha en la muralla.

A pesar de la brecha abierta en la muralla, los borbónicos se encontraron con una segunda defensa que habían construido los defensores con un nuevo muro y otro foso detrás de la muralla. Entonces François Bidal de Asfeld ordenó cañonear el almenado para obligar a los defensores a abandonar la primera muralla. Una vez conseguido, envió hombres arrastrándose entre las ruinas de la muralla para que observaran las posiciones de los defensores y dirigir desde allí el fuego de los cañones. Así consiguió batir con fuego sus enemigos para hacerlos retirarse y tener paso franco por la brecha.

Sin embargo, la resistencia seguía siendo tan fuerte que D’Asfeld se vio obligado a iniciar el asalto con los cañones delante, para ir abriendo el paso y derribar la nueva muralla y todas las barricadas que en la ciudad habían construido los defensores. Los borbónicos penetraron por el boquete abierto en la muralla donde recibieron gran cantidad de fuego. En ese momento de la confrontación la cantidad de muertes debió ser muy grande, ya que según Miñana, las tropas francesas, para introducir la artillería en la ciudad, cubrieron el foso utilizando ruinas y cadáveres.

Una vez dentro y en vista de la sangría, D’Asfeld envió de nuevo emisarios para pactar una rendición, pero otra vez obtuvo un no por respuesta. Entonces, bastante irritado por la resistencia, dividió las tropas borbónicas en dos columnas, las cuales avanzaron por la ciudad con los cañones delante para bombardear a la resistencia que encontraron dentro. La primera columna la que dirigía el mismo D’Asfeld, avanzó desde la muralla de poniente hasta llegar a Santa Tecla y San Agustín y la segunda columna, comandada por José Antonio de Chavespor, por la calle de San Francisco. El objetivo de las tropas españolas de Chaves era cerrarle el paso a los defensores que se encontraban en los conventos de San Francisco. Los de San Francisco vieron la maniobra y se retiraron a la ciudadela. La columna francesa se encontró con fuerte resistencia en Santa Tecla por lo que empezó a cañonear el convento.

Mientras tanto, la parte de los defensores de la muralla de poniente se habían retirado al convento de San Agustín y de allí a la ciudadela. Entonces, una parte del franceses avanzaron hasta San Agustín donde se habían refugiado 10 religiosos y 62 mujeres y niños. Los religiosos, salieron a dar la bienvenida a los borbónicos, pero en ese momento los austracistas abrieron fuego desde la ciudadela y causaron muchas bajas a los franceses. Estos mataron a los religiosos y entraron en el templo asesinando a todos los que estaban. Mientras tanto, los franceses habían abierto una brecha en Santa Tecla, de forma que los defensores se retiraron también a la ciudadela. La columna castellana de Chaves también se encontró con resistencia en San Miguel donde las milicias de Oliva se hicieron fuertes. Dominada finalmente toda la ciudad, D’Asfeld puso cerco a la ciudadela

Asedio de la Ciudadela

La Ciudadela se correspondía con la antigua muralla de la ciudad y se encontraba en el paraje llamado hoy Bellveret. Allí se encontraban los defensores y gran parte del pueblo. Purroi ordenó obstruir las puertas de entrada. Al encontrarse esta defensa en una situación mucho más elevada que la ciudad, no era fácil de atacar, por lo que D’Asfeld se limitó a ponerle cerco mientras sus tropas saqueaban la ciudad e iban matando a parte de los que encontraban ante la impotencia de los sitiados. Pasaron dos o tres días, pero como no había suficiente comida y había que dormir al raso, se empezó a pedir la rendición. Purroi en principio se opuso y amenazó con colgar los partidarios de rendirse pero, finalmente, alrededor del 24 de mayo vio la imposibilidad de resistir y pactó con D’Asfeld una capitulación para los habitantes de la ciudad.

Las milicias de Játiva, y los micalets valencianos y catalanes que comandaba José Marco junto con algunos nobles, mandos de la ciudad y Miguel Purroi se retiraron al castillo junto con la guarnición inglesa. Mientras tanto los habitantes, creyendo en la buena fe de los atacantes, volvieron a las casas con sus pertenencias más valiosas que se habían llevado consigo pero los soldados le las arrebatado por la fuerza.

Asedio del castillo

Al retirarse los defensores a la ciudadela, D’Asfeld tuvo vía libre para ocupar el monte donde estaba el Calvario Alto. Entonces, como el castillo, por su carácter elevado era de muy difícil acceso, D’Asfeld ordenó un bombardeo intenso desde esta posición. Este bombardeo duró unos dos o tres días, el castillo disponía de artillería, a diferencia de las murallas de la ciudad y que respondían al bombardeo. Pero los cañones de 24 que llevaban los franceses estaban ocasionando muchos destrozos, por lo que después de esos dos o tres días de bombardeo intenso, los ingleses pidieron una tregua de 22 días que D’Asfeld aceptó. En realidad, los defensores estaban esperando refuerzos pero en vista de que estos no llegaban, el 6 de junio se pactó una capitulación, consistente en aceptar la salida de los ingleses, Purroi y algunos de los dirigentes maulets hacia Cataluña.

La rendición se produjo por tanto el 6 de junio. D’Asfeld aceptó la capitulación que le proponían, pero José Marco, sus migueletes y unos 200 ciudadanos ya habían eludido el cerco la noche antes por la solana del castillo (la zona de Bixquert, opuesta a la ciudad). Por otra parte, junto con el Consejo de la ciudad y algunos nobles, otros maulets salieron disfrazados de soldados ingleses, aunque, posiblemente por delaciones, algunos fueron reconocidos y detenidos por los franceses cuando se producía la salida de la columna inglesa.

Secuelas

La ciudad fue incendiada el día 19 por orden del rey Felipe V, los habitantes borbónicos fueron perdonados, mientras el resto de la población fue deportada a Castilla, durante la deportación murió mucha más gente. Posteriormente la ciudad se le cambió el nombre por el de San Felipe y se procedió a su repoblación por personas fieles a la causa borbónica. En la actualidad se conserva un cuadro de Felipe V en el museo municipal de Játiva colgado boca abajo desde 1.940 en señal de condena por el incendio de la ciudad. Más tarde la François Bidal de Asfeld se dirigió a Gandia y Alcoy.

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Incendio de Játiva en 1707 por las tropas borbónicas

Asedio de Lérida (31 de agosto al 14 de noviembre de 1.707)

El 21 de septiembre de 1.705 llegaron a Lérida los jefes militares Manuel Desvalls y Miquel Sobies de Tàrrega, con un ejército de 1.000 hombres y forzaron a los ciudadanos a adherirse a la causa del Archiduque. Poco después las tropas francesas se harían con el control de la ciudad.

A mediados de junio de 1.707, Felipe de Orleáns y el general Noailles llegaron a la ciudad e instalaron su cuartel general en Balaguer. La población de los pueblos vecinos se refugió en la ciudad, concretamente en el convento del “Roser”. Desde esta cercana ciudad, planificarían la ofensiva a Lérida que se inició el 31 de agosto con las trincheras de aproximación.

La guarnición de la ciudad estaba compuesta por voluntarios de la ciudad y de las comarcas limítrofes, reforzadas por compañías de soldados ingleses sumaban un total de 2.500 hombres, mandados por Enrique de Hessen-Darmstadt.

El sitio de la ciudad se inició el día 9 de septiembre, con el posicionamiento de un ejército constituido por más de 30.000 hombres. Entre el 11 y el 12 de septiembre la avanzada del ejército borbónico tomó las primeras posiciones en el Puig Burdel, Pardinyes y Vilanoveta , y diez días después llega el grueso de las tropas de Felipe de Orleans, y sus bases de mando y aprovisionamiento establecieron en Balaguer y Fraga. El cerco, que tuvo una duración de dos meses, se intensificó con la llegada de los cañones del duque de Berwick a mediados de octubre, que bombardearon las murallas de la ciudad abriéndose las brechas que permitirían el asalto de la ciudad el día 12 de octubre.

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Toma de Lérida por las tropas felipistas el 13 de octubre de 1.707. Grabado de la época.

La noche del 12 de octubre se inició el ataque contra los baluartes del Carmen y la Magdalena. Después de cuatro horas, la guarnición fue derrotada. Mientras el grueso de la población civil y la guarnición se refugió en el castillo, en edificios religiosos o templos, la mañana del día 13, la ciudad fue saqueada, se quemaron casas y se llevaron a cabo crímenes, como fue el caso de la matanza acaecida ese mismo día 13 al convento del Roser, del orden de los Predicadores, donde se llegaron a asesinar unas 700 personas.

Una vez sometida la ciudad se iniciaron las tareas de asalto contra el castillo del Rey, que resistió hasta el 11 de noviembre. Finalmente se capituló sobre todo debido a la falta de agua y de una virulenta epidemia de disentería que causó más de 1.200 muertos, además de la negativa de los aliados ingleses a continuar luchando.

Se cerró la Seu Vella, que fue ocupada por las tropas y usada como ciudadela militar, desde donde una guarnición vigilaba los movimientos de los habitantes de la ciudad. La población superviviente fue desplazada a barrios de nueva creación y se edificó una nueva catedral: la Seu Nova.

La toma de Lleida supuso para los borbónicos la posesión de la parte occidental de Cataluña y de las llanuras agrícolas imprescindibles para la logística del ejército que más tarde atacaría Barcelona.

Los borbónicos esperaron la ocupación de Lleida para comenzar el 2 de noviembre el asedio de Morella, y casi simultáneamente el asedio de Ares y finalmente Tortosa, con el fin de aislar Cataluña del País Valenciano.

Asedio borbón de Ciudad Rodrigo (18 de septiembre al 4 de octubre de 1.707)

El 18 de septiembre de 1.707, un ejército franco-español bajo el mando de Alexandre Maître, marqués de Bay, llegó a la ciudad con unos 9.500 efectivos y la puso bajo asedio. La ciudad estaba defendida por 1.400 tropas regulares y 1.600 milicianos. El sitio duró hasta el 4 de octubre, cuando las murallas se rompieron y la ciudad fue asaltada y obligada a capitular. Se tomaron unos 2.100 prisioneros. Un total de 300 soldados murieron y unos 600 resultaron heridos.

Campañas navales en 1.707

Batalla naval de la Acción o de Beachy Head (2 de mayo de 1.707)

El 1 de mayo, un gran convoy que se dirigía hacia el exterior para las Indias Occidentales , bajo la protección de 3 barcos de la línea el Royal Oak (76) Hampton Court (70) y Grafton (70) mandados por el comodoro barón Wyelde, zarpó de los Downs y se encontraba a seis leguas al oeste de Beachy. Cuando fue descubierto por un escuadrón francés formado por 7 buques de la línea el Mars (60), el Dauphine (56), el Fidèle (56), el Blackoal (54), el Salisbury (50), el Griffon (50), el Protée (50) y 6 buques corsarios

La acción comenzó cuando 3 barcos franceses, el Griffon (50), el Blackoal (54) y el Dauphine (56), atacaron al Hampton Court (70) y mataron al Capitán Clements. El comodoro Wyld llevó 5 de sus barcos mercantes más grandes a su línea y se enfrentó audazmente al ataque de los barcos franceses. Durante dos horas y media se mantuvo un fuego intenso en ambos lados; el Hampton Court (70) luchó desesperadamente y se vio obligado a rendirse. El Dauphine (56) atacó vigorosamente al Grafton (70) y cuando se unieron a los barcos franceses el Blackoal (54) y el Fidele (56), le capturaron después de una fuerte lucha de media hora. El Mars (60) de Claude Forbin atacó el Royal Oak (76) del comodoro Wyld. El Royal Oak (76), que tenía inundada su bodega, logró escapar a tierra cerca de Dungeness, desde donde fue llevada al día siguiente a los Downs. 

Los franceses capturaron 21 barcos mercantes, además de los barcos el Hampton Court (70) y el Grafton (70), y los llevaron a Dunkerque.

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Batalla naval de la Acción o de Beachy Head (2 de mayo de 1.707)

Batalla naval del Cabo Lizard (21 de octubre de 1.707)

El 20 de octubre de 1.707, una gran flota mercante formada por 80 a 130 barcos ingleses salió de Plymouth con destino a Portugal con suministros para la guerra en España. Había cinco buques de guerra ingleses escoltas bajo el mando del comodoro Richard Edwards.

Al día siguiente, cerca del cabo Lizard (Lizard Point), fueron vistos por 2 escuadrones franceses de 6 barcos cada uno. Técnicamente, Claude Forbin era el oficial francés superior, pero René Duguay-Trouin era el más agresivo, y sus barcos lideraron el ataque y sufrieron la mayor parte del daño, después de que Forbin descubriera el convoy británico.

Esta batalla fue casi una victoria completa para los franceses; el Cumberland (80), el Chester (50) y Ruby (50) fueron capturados, pero Royal Oak (76) escapó a Kinsale con algunos mercantes. El Devonshire (80) se defendió durante varias horas contra siete barcos franceses hasta que se incendió y explotó, solo tres hombres escaparon de los 500 de la tripulación.

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Batalla naval del Cabo Lizard (21 de octubre de 1.707). Autor Jean Antoine Théodore de Gudin

No hay unanimidad en el número de buques mercantes capturados. Las fuentes francesas hablan de 60 barcos de los 80, algunos británicos que ninguno. El hecho es que René Duguay-Trouin y Claude de Forbin estuvieron peleado durante muchos años acerca de cuál de los dos escuadrones tuvo el mayor papel en la victoria, apuntándose cada uno un número considerable de barcos capturados.

Probablemente la verdad está en algún punto intermedio: Polak en «Bibliographie maritime française» habla de 15 buques mercantes capturados.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2019-04-14. Última modificacion 2021-05-31.
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