Edad Antigua Los sasánidas Creación del imperio Sasánida

Orígenes

En torno al año 150 vivía en Pérside un tal Sasan, un noble no perteneciente a ninguna de las pequeñas dinastías de reyes locales de la región. Sasan debió prosperar y se casó con Denagh, una mujer de la casa real de los Bazrangi, y obtuvo el influyente cargo de sumo sacerdote del templo de la diosa Anahita. Esta era la diosa de la luna y de la fertilidad, y una de las principales divinidades del panteón iranio, cuyo templo se levantaba en la capital de la Pérside, Istakhr.

El hijo de Sasan y de Denagh, Pabhagh, también llamado Papak, sucedió a su padre en el cargo de sumo sacerdote del templo y siguió acumulando poder y riquezas para su familia. Se casó con Rodhagh, que era la hija de Gocihr el soberano reinante de la casa de los Bazrangi, en la provincia de Persis (actual Fars y antigua Pérside), siendo nombrado gobernante de una región llamada Kheir. Su creciente influencia logró que su segundo hijo, Artashir, fuese nombrado por Gocihr, como argabadh de la ciudad de Darabgerd, esto es, gobernador y jefe militar de dicha ciudad y su región circundante.

Sin embargo, en el año 200 Babak y Ardashir se levantaron al unísono contra el rey y lo asediaron en su castillo, donde al cabo de un tiempo, Gothihrle tuvo que rendirse. Fue ejecutado y con él terminó la dinastía de los Bazrangi y comenzó la de los Sasán o Sasánidas, nombrándose a sí mismo rey.

Babak y su hijo mayor Sapor lograron expandir su poder sobre todo Persis.

A la muerte de Babak en el 207, Ardashir se involucró en una lucha por el poder contra su propio hermano mayor Sapor. Fuentes revelan que Sapor murió cuando el techo de un edificio se derrumbó sobre él. Hacia el año 208, ante las protestas de sus otros hermanos que fueron ejecutados, Ardashir se declaró gobernante de Persis.

Aprovechando los problemas internos de Partia y que la atención del Rey de reyes parto Artabano IV estaba centrado en su frontera romana; ya que el emperador romano Caracala, creyéndose un nuevo Alejandro, deseaba conquistar Partia, Arshadir se lanzó a expandir su pequeño reino a costa de los demás reyes feudatarios de Partia.

Así, en el año 216, tras sofocar varias sublevaciones en Fars, se dirigió contra el reino de Kermanshah (actual Kerman), la antigua provincia de Carmania. Ardashir derrotó al rey local, un tal Valakhsh, y se hizo con todo el territorio. De esta manera el rey sasánida dominaba todas las tierras iranias del litoral del golfo Pérsico. Tras esto, Artashir continuó su expansión hacia el este y sometió a todos los pequeños reinos costeros del sur del Imperio parto, llegando hasta la frontera con el Imperio kushán.

De esta manera, los reinos que se hallaban sobre lo que antaño fueran las satrapías de Carmania y Gedrosia, quedaron sometidas a su autoridad y Ardashir, que se transformó en el rey más poderoso de todo el Imperio parto solamente superado, de momento, por el propio rey de reyes arsácida.

Ardashir I colocó a sus hijos como gobernadores de las nuevas provincias y trasladó su capital más al sur de Persis, fundando Ardashir-Khwarrah (anteriormente Gor, actual Firouzabad). La ciudad estaba rodeada por altas montañas y era fácilmente defendible a través de pasos estrechos, se convirtió en el centro de los esfuerzos de Ardashir para ganar más poder. La ciudad estaba rodeada por una muralla circular de alta, y en el lado norte tenía un gran palacio, restos que aún se conservan en la actualidad y testimonian el poder del primer gran rey sasánida hacia el 216, fecha en que la ciudad y la residencia del rey fueron construidas.

Pero Artabano IV, el rey parto, no podía ya seguir esperando. La situación del Imperio parto seguía siendo agónica. La guerra civil no cesaba y muchos reyes locales, en especial los de Adiabene y Kalka, le negaban su apoyo y se mostraban rebeldes hacia su autoridad regia; pero si seguía dejando actuar libremente a Ardashir, pronto se hallaría ante un enemigo demasiado poderoso para ser sometido. Así que Artabano ordenó a su vasallo más importante y fiel, el rey Ahvaz de Susiana (antigua Elam), que movilizara sus ejércitos contra el rebelde Artashir de Fars y lo llevara encadenado ante su trono en Ctesifonte, para ser juzgado y castigado.

En ese preciso momento, Ardashir se hallaba asediando Ispahán y cuando le llegaron noticias de que el rey de Susiana marchaba contra él por orden del soberano parto, no perdió los nervios y continuó con sus operaciones contra la ciudad que estaba conquistando. La tomó y con gran rapidez se dirigió contra el rey de Susiana y lo derrotó por completo en el año 218.

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Sásanidas contra partos siglo III: (1) catafracto sasánida temprano; (2) catafracto parto; (3) portaestandarte sasánida, corresponde a la región de Fars (con el sol, la luna y las alas del dios Ahuramazda). Autor Angus McBride

Acceso al poder

Artabano IV, el soberano parto, no le quedaba otra alternativa que marchar personalmente contra Ardashir. Reunió un gran ejército y marchó contra el príncipe rebelde, ambos ejércitos se enfrentaron en Media el 28 de abril del 224, en la llanura Hormuzjan o de Hormizdaghan. Fue una dura batalla, pues Ardashir no combatía solo, estaba su hijo Sapor, y los apoyos de los reyes rebeldes de Kalka y Adiabene, y algunas de las más poderosas familias del Imperio (como la de los Suren, que dominaban Sacestán); y este, a su vez, había reunido bajo sus estandartes todas las tropas de las que pudo echar mano en aquel crítico momento.

Durante la batalla de Hormuzjan, se dice que ambos reyes se enfrentaron en un combate singular y Ardashir dio muerte con sus propias manos al rey de los partos, obteniendo una gran victoria.

Tras la victoria, recibió el homenaje como nuevo gran rey por parte de los reyes de Adiabene y Kalka, a los que premió otorgándoles grandes privilegios hereditarios y terminó creando una alta nobleza que, siguiendo modelos sasánidas, estaba integrada por siete grandes familias.

Después el soberano sasánida marchó contra Ctesifonte, la ciudad real del imperio Parto, en el otoño del 226 se presentó en la capital, que no dudó en abrir sus puertas, entrando en triunfo en la gran ciudad. Allí se proclamó rey de reyes (shahanshah) y su esposa fue nombrada»reina de reinas» o adhur-anahid, invocando la protección del dios Ahura Mazda, dando inicio a un nuevo imperio persa y mesopotámico, el Sasánida.

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Coronación de Ardashir I. el dios Ahura Mazda (a la derecha) inviste a Ardashir I (derecha). Bajo relieve en Naghsh-e-Rostam a 12 km al noroeste de Persépolis en Fars (Irán)

La situación del Imperio era crítica y la anarquía más absoluta reinaba tras el triunfo de Artashir. Éste tuvo que combatir duramente a diversas dinastías locales y se tuvo que esforzar sobremanera para hacer entrar en razón a los levantiscos señores feudales de su nuevo Imperio. Además, los Arsácidas no se resignaban a perder un imperio que habían gobernado durante 400 años. Así que los parientes del difunto rey Artabano IV, levantaron nuevos ejércitos para combatir al rey Ardashir. Se enfrentó a todos, y en el año 228, los últimos príncipes y reyes locales rebeldes a su autoridad fueron derrotados en todas partes, siendo cruelmente masacrados, y los escasos supervivientes de la vieja dinastía se retiraron a Armenia, último reino que aún controlaban.

Los reyes de las provincias de Susistan, Khorroshan, Merv y Corasmia se sometieron y esto precipitó que los reyes de Kushán, Turan y Makrán le rindieron homenaje, recuperando el antiguo imperio que comprendía desde el río Oxus (Amur-Daria) hasta el golfo Pérsico. En él este la frontera era el río Indo, mientras que en el oeste, el río Éufrates era la frontera con los romanos.

Asegurado el interior de su Imperio, Ardashir se lanzó a ampliarlo. Ya en los primeros meses del 230 lanzó un formidable ataque contra la frontera romana, pues sus jinetes cruzaron el Éufrates y saquearon parcialmente el norte de Siria. A fines del 230, Artashir volvió a atacar el limes romano y asedió Nísibis, la principal fortaleza romana de la Mesopotamia superior, al mismo tiempo trató de atravesar las fronteras hacia Siria y Capadocia. Los romanos buscaron la paz, pero Ardashir les reclamó la devolución de las tierras que habían pertenecido a sus antepasados aqueménidas: Siria, Asia Menor y Egipto.

Ante esto, Alejandro Severo el emperador romano lanzó un fuerte contraataque en 232 que hizo retroceder a Ardashir. Sin embargo, su ejército no avanzó de manera coordinada, y Ardashir pudo aprovecharse del desorden y concentrar sus fuerzas avanzando a través de Armenia, donde era posible cortar el avance romano. No obstante para entonces los persas habían sufrido cuantiosas bajas, y ambos líderes dieron por concluida la guerra, las pérdidas fueron enormes para ambas partes, por tanto, Ardashir, rey de los sasánidas, decidió retirarse de las provincias recién conquistadas. Alejandro consideró este acontecimiento como una victoria y lo celebró con una marcha triunfal el 25 de septiembre de 233.

Entonces, el belicoso Ardashir I se dirigió hacia el Este. Parece que los kushan le habían rendido homenaje en 227-228, pero, en cualquier caso permanecían autónomos, así acometió la gran empresa de someter definitivamente el inmenso territorio que se extiende entre el sur del mar de Aral, el Pamir, el valle del Indo y las regiones de Merv, Herat y Gedrosia.

Tuvo que ser una conquista rápida, pues para el 238 Ardashir ya estaba de nuevo peleando en Mesopotamia contra Roma. Mientras que su hijo, el futuro Sapor I, comenzaba a acuñar en ese mismo año de 238-239, y en Balkh, antigua capital de los kushanes, monedas con su nombre acompañado del título de kushansha, es decir: rey de del país de los kushanes.

En el 239, aprovechando que Roma se encontraba en el periodo de anarquía, Ardashir, junto a su hijo y sucesor Sapor I (241-272), volvió a invadir Mesopotamia. Los nuevos ataques a Nísibis y Harán fueron exitosos y la sorpresa que esto causó a los romanos hicieron al Emperador ser cauto en la provincia de Edesa. En el 241 conquistaron Hatra. Ese mismo año Ardashir I falleció.

Organización del Imperio

Si las conquistas militares de Ardashir I fueron sorprendentes, sus logros interiores no lo fueron menos. Conquistó a los partos un imperio anárquico y en descomposición, pero legó a su hijo un estado bien organizado.

Para ello en primer lugar, creó una fuerte administración central. Al contrario que los reyes arsácidas, Artashir I no se contentó con recibir tributos y soldados, más o menos regularmente, de sus reyes y nobles vasallos. Estableció un sistema central de reclutamiento y cobro de impuestos cuya regulación y demandas no se establecían en función de los cambios en la relación de poder entre el centro y la nobleza feudal, sino en función de la riqueza y demografía de las distintas provincias que componían el Imperio. El complicado entramado de reyes feudatarios, nobles y príncipes locales que estructuraba el viejo Imperio arsácida fue simplificado. Ardashir dividió su imperio en provincias y puso al mando de ellas a familiares suyos o a representantes de las casas nobles que le habían ayudado a vencer a los partos.

Al frente de cada una de esas provincias se colocó a un marzban, el cual tenía funciones militares. Cada provincia se subdividía a su vez en distritos, los cuales tenían por capital a las ciudades más destacadas de la provincia y se dividían, a su vez en dighans o aldeas.

Estas dighans o aldeas estaban bajo la autoridad de los dehqans o pequeña nobleza rural, cuyos miembros eran los encargados de recaudar los tributos de las comarcas por ellos gobernadas y sobre las que ejercían un poder similar al de los señores feudales del Occidente medieval europeo.

En las fronteras del Imperio existían reinos vasallos dotados de amplia autonomía y cuyos reyes integraban el grupo de los reyes del Imperio; de ahí que el soberano persa se titulara a sí mismo “Rey de reyes del Irán» y no »rey de Irán”.

En Ctesifonte, la capital del Imperio, se encontraban los iwans, es decir las oficinas o »divanes» de la administración central, la cual se hallaba en estrecho contacto con las burocracias provinciales mediante un ramificado y efectivo sistema de postas y correos imperiales.

La administración estaba regida por el vuzurg-framadhar, de cuyo nombre deriva el título árabe de “Gran visir”. El vuzurg-framadhar era el más alto consejero del Rey de reyes y supervisaba a todos los demás altos funcionarios, los cuales le debían obediencia. Este gran visir solo se hallaba supeditado al Rey de reyes, al que debía de dar cuenta de sus actos. Su poder no era hereditario y se hallaba sujeto a la supervisión y capricho reales; pero si el rey era débil, el vuzurg-framadhar podía llegar a ser el verdadero dueño del imperio.

Por debajo del vuzurg-framadhar estaba el eran spahbad, el cual era el ministro de defensa, se encargaba del ejército y de todo lo relacionado con este, y todo lo relacionado con la guerra contra otros pueblos o imperios.

El territorio del imperio fue dividido racionalmente, se reguló el sistema de impuestos y las levas militares; se dotó al imperio de un fuerte ejército central permanente compuesto por una caballería y una infantería pesada profesionales, al que se unía en caso necesario las levas.

Artashir saneó también la economía y lo hizo mediante la emisión de una nueva moneda de plata, el dirham, copiado más tarde por los árabes, que con un peso que oscilaba entre los 3,65 y 3,94 gramos de plata de gran pureza, venía a sustituir a las devaluadas monedas arsácidas del último periodo parto. Se le atribuye la famosa frase: »No hay soberano sin soldados; no hay soldados sin dinero; no hay dinero sin prosperidad, y no hay prosperidad sin justicia y sin buena administración».

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Imperio sasánida sigo III

Para hacer aún más fuerte ese poder, Artashir se volvió hacia la religión irania por excelencia: el zoroastrismo o mazdeísmo, unificando la religión del país. Su clero, los mobed, los magos, fueron agraciados con donaciones de tierras y se erigieron templos por todo el imperio donde se adoraba a Ahura Mazda y se mantenían encendidos los fuegos sagrados.

De esta forma, la sociedad sasánida comenzó a conformarse y el sistema de castas se fue estabilizando. En breve tiempo, la sociedad sasánida se halló estructurada en cuatro grandes grupos:

  • Los guerreros, que se agrupaban en la llamada clase de los artesbtaran. Al frente de los guerreros estaba el eran spahbad.
  • Los sacerdotes, que componían la casta o clase de los asravan. Al frente de los sacerdotes estaba el mobed mobad, o »mago de los magos».
  • Los funcionarios o secretarios, englobados en la clase denominada de los dibheran. Al frente de los funcionarios y estaban los escribas o dibherbad.
  • El pueblo, agrupado en las subclases de los vastryoshan o campesinos, y la de los hutukhshan, en donde se hallaban incluidos mercaderes, tenderos y artesanos. Como cabeza de los trabajadores figuraba el vastrioshbad.

Cada una de esas clases o castas se hallaba dividida, a su vez, en varias subclases.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-12-30. Última modificacion 2023-10-17.
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Comentarios:

  1. Andrés Duque dijo el 2017/01/04 a las 7:49 pm

    Aprecio mucho la información del origen de este imperio de forma tan detallada. Muchas gracias

    1. arre caballo dijo el 2017/01/08 a las 8:03 pm

      Nos alegra que te guste, muchas gracias por el reconocimiento!

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