Edad Antigua Los sasánidas Peroz (458-485)

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Siete años de sequia (464-471)

Peroz tuvo que combatir a los albaneses caucásicos que constituían un reino vasallo de Persia. Peroz los sometió y les impuso marzban persas como gobernadores. Superada esta primera crisis, Peroz tuvo que hacer frente a los estragos producidos por una persistente sequía que desató la hambruna más atroz en el Imperio. Las fuentes registran siete años de sequía y hambruna, la cual fue especialmente virulenta en las provincias centrales y norteñas del Irán. Peroz intentó paliarla ordenando a los gobernadores locales que realizaran repartos de alimentos entre el pueblo y rebajando significativamente los impuestos. Pero pese a estas medidas, el Irán no pudo eludir atravesar un largo periodo de crisis agrícola y por ende, económica y social.

Guerra con los kidaritas

Los kidaritas, que se habían establecido en partes de Transoxiana durante el reinado del rey Sapor II, y tenían una larga historia de conflictos con los sasánidas, dejaron de pagarles tributos a principios de 460, iniciando así una nueva guerra entre estos dos Estados. Sin embargo, durante el comienzo de la guerra, Peroz no tenía suficientes fuerzas mano para luchar contra ellos y, por lo tanto, pidió ayuda financiera al Imperio Bizantino, que rechazó su petición. Peroz ofreció paz al líder de los kidaritas, Kunkhas, y le ofreció su hermana en matrimonio. Sin embargo, Peroz trató de engañar a Kunkhas, y envió a otra mujer de bajo estatus en su lugar.

Después de algún tiempo, Kunkhas trató de pagarle con la misma moneda, pidiéndole que enviara expertos militares para fortalecer su ejército. Sin embargo, cuando un grupo de 300 expertos militares llegó a la corte de Kunkhas en Balaam (puede ser Balkh o una ciudad en Sogdia), fueron torturados, desfigurados y devueltos a Persia, recordando la falsa promesa de Peroz. Lo que ocurrió después permanece oscuro, sólo se sabe que en 467, Peroz, con ayuda de los heftalitas, logró capturar Balaam y poner fin al dominio kidarita en Transoxiana de una vez por todas. Aunque los kidaritas todavía controlaban algunos lugares como Gandhara, nunca volverían a molestar a los sasánidas.

Guerra con los heftalitas o hunos blancos 469

Una guerra con los antiguos aliados de Peroz, los hunos heftalitas, vino a complicar aún más la situación de Persia. Es paradójico que, en el mismo periodo en que el Imperio Romano tenía que hacer frente a los embates de los hunos de Atila, Persia tuviera que enfrentarse a los problemas provocados en sus fronteras orientales por otros grupos de hunos: los chionitas y heftalitas, que se habían aliado. En efecto, los heftalitas estaban sufriendo los problemas de la gran sequía que arrasaba el Oriente y esto, unido al deseo de Peroz de sacudirse el yugo que los hunos heftalitas le habían impuesto por su ayuda contra Hormizd, preparó el camino para una guerra con sus antiguos aliados. Tuvo a su favor que ambas fuerzas actuaban de manera independiente, así que decidió atacar primero a los heftalitas.

Peroz condujo al grueso del ejército persa hacia el río Oxus (Amur Daria) y allí, una vez ambos ejércitos se colocaron frente a frente, la caballería heftalita fingió cargar contra los sasánidas para luego iniciar su huida en previsión de que serían perseguidos, la caballería de los savarán y los elefantes de guerra los siguieron hasta que descubrieron que estos se habían detenido en una posición elevada que les daba ventaja. Infinidad de proyectiles cayeron sobre las tropas sasánidas que no pudieron reaccionar ante la velocidad de los arqueros a caballo heftalitas, e incluso se vieron atrapados en numerosas trampas que sobre el terreno habían preparado sus enemigos con antelación. Los sasánidas fueron rodeados y vencidos con facilidad, Peroz I fue apresado. Para su liberación Kushnavaz impuso cuatro condiciones: que el rey sasánida se arrodillara y pidiera perdón por atacar a los heftalitas, que le entregara a su hijo como rehén, el pago de un tributo anual y el juramento de nunca volver a enfrentarse a ellos.

Mucho más al oeste, junto a otro gran río, el Danubio, los romanos de Oriente lograban exterminar a los restos hostiles de los hunos de Atila, ahora mandados por uno de sus hijos.

Sasánidas contra hunos siglo V: E1 guerrero sasánida del este. E2 líder guerrero huno tribal con cota lamelar rudimentaria: E3 noble heftalita; E4 guerrero saka.

Peroz tuvo que pagar un gran rescate a los hunos heftalitas. La Crónica del Estilita cuenta que Peroz tuvo que entregarles treinta mulas cargadas de plata y que el propio emperador de Constantinopla tuvo parcialmente que ayudarle a reunirlo. Además, Peroz tuvo que dejar en el país de los hunos heftalitas a su hijo Kavadh como garante del pago que debía de efectuárseles. Era una gran afrenta y además Persia se vio obligada a ceder lo que le quedaba del Kushanshar y de las conquistas de Barham V Gor: Bujara, la región de Balj, el valle del Kabul y la provincia de Tailakan.

Conflictos internos

Persia, azotada por la hambruna, sometida a un pesado tributo, con sus recursos militares mermados tras su gran derrota frente a los hunos blancos, se vio abocada a un periodo de turbulencias. En el interior, las querellas religiosas se exacerbaron: zurbanitas y ortodoxos se atacaban mutuamente dentro del mazdeísmo, mientras que la agitación social y religiosa imperante entre el pueblo llano.

Por suerte para Persia, su gran rival occidental, los bizantinos, no estaba en mejor situación que ella y, por lo tanto, no podía aprovecharse de su debilidad. En efecto, justo un año antes de que Peroz sufriera su gran derrota ante los hunos heftalitas, el emperador León I sufría, a su vez, una gran derrota ante otros bárbaros: los vándalos. Pero mientras que Bizancio disfrutaba de una fase de expansión económica, Persia se hallaba inmersa en una grave crisis producida por la gran sequía que venía azotando su territorio desde hacía años. De ahí que Constantinopla pudiera rehacerse con cierta rapidez y sin tener que afrontar grandes cambios en sus estructuras; mientras que Persia, se vio sometida a un largo periodo de crisis de la que sólo pudo salir mediante una reforma radical de su sistema militar, fiscal y administrativo.

Campaña contra Armenia

La crisis creció cuando los armenios y el reino vasallo de la Iberia Caucásica, de mayoría cristiana al igual que Armenia, se sublevaron contra la autoridad de Peroz, aprovechando el quebranto sufrido en 469 por los heftalitas.

Vahan el Mamiconion, sobrino del héroe Bardan el Rojo, alzó Armenia contra Peroz y agrupó a los nobles armenios bajo su mando. Parece ser que Peroz había aplicado de nuevo en Armenia la intolerante política religiosa de su padre, lo que sin duda contribuyó a que la sublevación armenia estallara aún con más fuerza y a que los iberos del Cáucaso se sumaran a ella.

Savarán o catafracta sasánida. Fuente Total War: Rome II

Savarán o catafracta sasánida. Fuente Total War: Rome II

Peroz recurrió a los heftalitas, pues al fin y al cabo, el crecido tributo que les pagaba le convertía en su vasallo y como tal tenía derecho a su auxilio militar. Vahan condujo contra las tropas de Peroz y contra los heftalitas que las reforzaban un ejército de 30.000 armenios. La batalla tuvo lugar en la llanura de Gelán en el año 481 o 482 y fue una sonada victoria para los armenios. De hecho, Peroz perdió por completo el control sobre Armenia que pudo recuperar su independencia durante unos años.

Parece ser que Peroz planeaba una nueva campaña contra los armenios para vengar su derrota y restaurar su autoridad sobre ellos, cuando se renovó su enemistad con los heftalitas.

Guerra con los hunos heftalitas 484

En 484 tras la liberación de su hijo por los hunos heftalitas, Peroz reunió un gran ejército de 50.000 a 100.000 hombres y, dejando a su hermano Balash a la cabeza del gobierno en Ctesifonte, se dirigió contra los heftalitas para vengar el insulto que se le infligió durante la primera campaña. Estableció su posición en Balkh y rechazó las condiciones de paz ofrecidas por Khushnavaz. Sin embargo, cuando un enfrentamiento con los persas parecía inminente, Khushnavaz envió un pequeño cuerpo de tropas por delante para engañar Peroz y conducirlo a una emboscada en Herat. En esta ocasión, Peroz I demostró que no había aprendido nada de los errores del pasado y la campaña acabó en un nuevo desastre, ya que las tropas sasánidas cayeron una vez más ante la astucia de los heftalitas. El engaño consistió en la construcción de una enorme zanja camuflada, tras las cual se posicionaron las tropas heftalitas, jinetes heftalitas atacaron a las tropas sasánidas y posteriormente fingieron una huida para atraerlos a la trampa. Cuando la caballería de los savarán y los elefantes cargaron contra el enemigo, pensando que la victoria sería fácil, se toparon con la zanja que estaba camuflada y los detuvo, siendo envueltos por ambas alas y aniquilados. En la batalla de Herat en 484 tres cuartas partes del ejército persa fueron muertos sobre el terreno, y con ellos la flor y nata de la nobleza persa, amén del propio rey Peroz junto a muchos de sus hijos y parientes. Era un desastre sin paliativos y Persia, parecía que estaba a punto de perecer. Los heftalitas, vencedores, saquearon el Jorasán y el Sacestán, y anexionaron a su Imperio las grandes ciudades de Merv y Herat. Además, exigieron un aumento sustancial del tributo que Persia les venía pagando desde 469. De hecho, el Imperio Sasánida terminó de convertirse en un país vasallo del Khan de los heftalitas.

Imperio de los hunos heftalitas

Imperio de los hunos heftalitas

En Persia la situación era de desconcierto y caos, y sin duda el país se hubiera hundido en la anarquía y la disolución, favoreciendo con ello su ocupación por los hunos heftalitas, si un noble de la casa de Karen (una de las siete grandes familias del imperio) no se hubiese hecho con las riendas del país. Su nombre era Zharmir Sucrai de Karen y, en el momento de la derrota y muerte de Peroz ante los heftalitas, estaba mandando un ejército sasánida en Armenia que tenía órdenes de poner freno a la creciente rebeldía de la región. Con la ayuda de otro gran noble persa, Sapor de Mirahm (miembro de otra gran familia, los Mirahm) que a la sazón mandaba otro ejército persa en la Iberia Caucásica, ambos marcharon a toda prisa hacia Ctesifonte, la capital del Imperio, se hicieron con el control de la administración central y del palacio, y elevaron al trono a un hermano del rey Peroz, Balash (484-488).

Heftalitas o hunos blancos combatiendo contra sasánidas. Autor Angus McBride

Heftalitas o hunos blancos combatiendo contra sasánidas. Autor Angus McBride

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-07-01. Última modificacion 2017-03-19.