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Edad Antigua Los sasánidas El ejercito sasánida

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En el periodo inicial, los ejércitos sasánidas heredaron la estructura y composición de los partos. Predominaba la caballería ligera con arco, compuesta de pueblos partos, corasmios, etc., de estirpe indoeuropea, y luego había un núcleo de catafractas pesados. Las proporciones eran diez a uno a favor de la caballería ligera.

Con los sucesivos enfrentamientos con los romanos, y con la incorporación de éstos de más caballería, los persas comenzaron a reducir la presencia de los arqueros montados de la caballería ligera. Estas tropas se equiparon con una ligera cota de malla y pasaron a ser auxiliares. Entonces se aumentó espectacularmente el número de caballeros catafractas. El número de guerreros capaces de equiparse con este caro equipo era muy elevado en el próspero imperio Sasánida, de manera que siempre dispusieron de tropas suficientes de este tipo. Además, perfeccionaron las tácticas de carga frontales, siendo capaces de coordinarse y concentrarse en puntos determinados del frente enemigo, o incluso siendo capaces de detenerse y fingir una retirada. Con el tiempo, la lanza pasó de usarse con las dos manos a ser empleada con sólo una, mientras que el otro brazo podía llevar un escudo redondo. La proporción de arqueros y lanceros pasó a la proporción de 1 a 1.

Organización territorial

El ejército sasánida era de carácter feudal. Había un pequeño ejército real (Spah), complementado a veces por mercenarios (sobre todo para cubrir las necesidades en cuanto a arqueros, honderos y otra infantería ligera), pero el peso del ejército lo aportaban los nobles del imperio o mazbards.

Cosroes I (532-578) dividió el imperio en cuatro regiones o padhgos, cada una mandado por un spahbad, que era el responsable del reclutamiento de su sector, los nobles o mazbards pasaron a depender de ellos. Estos sectores eran:

  • El Este que comprendía Khurasan (Jorasán), Seakastán (Sacestán) y Kerman.
  • El Sur que comprendía Persis (Fars), Susiana, Kuzistán y el golfo Pérsico.
  • El Norte que comprendía Media, Kurdistán, Azerbayán, Arran y el Caucaso.
  • El Oeste o Khvarvaran que era el más rico y estaba en contacto con el imperio romano, comprendía Mesopotamia y Arak (tierras bajas).

En teoría, cada uno de estos spahbad comandaba un cuarto del total del ejército del Imperio Sasánida, pero en la práctica no era así, pues las continuas guerras con Roma provocaron que el spahbad de Khvarvaran (general de la región del Oeste) dispusiera de más efectivos y recursos que el resto, y que tras él se hallase el spahbad del Norte por la amenaza de los pueblos nómadas de las estepas.

La división en cuatro grandes regiones (padhgos), cada una dotada de su propio ejército y administración militar, no implicaba que no se pudiesen concentrar al resto de los ejércitos del Imperio, en caso necesario, en cualquier provincia. Muy al contrario, si la guerra comprometía a un sólo frente del Imperio, Persia enviaba allí al grueso de sus tropas, con sus spahbads al frente, desde sus regiones o padhgos hasta el escenario de la guerra. De este modo, durante la larga guerra romano-persa de 603-628, Cosroes llegó a tener a tres de sus cuatro spahbads, cada uno al frente de su respectivo ejército o spah, en el frente romano.

El spahbad también contaba con una especie de mariscal de campo o framandar, habitualmente un oficial maduro, curtido y templado que solía dirigir personalmente al ejército durante la batalla.

Le seguían en la escala del mando los marzban provinciales. Cada uno de ellos se hallaba al mando de una de las provincias en las que se subdividían los cuatro grandes padhgos. Estos marzban provinciales comandaban las tropas acantonadas en su provincia.

Por último, dentro de esta organización territorial del ejército, estaban los istandarws o jefes de comarca o istan que dirigían las fuerzas situadas dentro de su comarca o istan, en que se subdividían las provincias.

En cada gran región había un alto funcionario que se encargaba de supervisar al ejército, era el ambaragbed, que era también el encargado de las armerías reales y de supervisar la adecuada entrega de las armas almacenadas en los llamados ganz y ambaragh, una especie de arsenales donde se almacenaban, reparaban y posiblemente se fabricaban las armas destinadas al ejército. Otro alto funcionario era el stor-bezashk, con conocimientos de veterinaria, velaba porque el ejército dispusiera siempre de buenas monturas y porque éstas se hallasen en perfecto estado de salud.

Organización operativa

En la base de esta estructura táctica operativa estaba el vasht o washt, que era una unidad de 100 hombres, a cuya cabeza se hallaba un sasht-salar, literalmente ”jefe de un vasht”.

Diez vasht formaban un drafsh de 1.000 hombres a las órdenes de un drafsh-salar, o jefe de mil hombres. Cada drafsh tenía un gran estandarte o drafsh que les daba nombre y cuya pérdida era una deshonra para la unidad.

Diez drafsh formaban un gund, gran unidad que, y que agrupaba a un total de 10.000 hombres, comandados por un gundar-salar.

Por último, varios gunds formaban un gran ejército en el que las unidades de caballería solían reunirse bajo el mando de un savaran-sardar, mientras que las de infantería tenían a su cabeza a un paighan-salar, quedando el conjunto de la fuerza a las órdenes de un framandar o mariscal de campo, o bien directamente del spahbad, o llegado el caso y cuando la ocasión lo requería, del propio Shahansha.

Estas unidades corresponderían a las unidades de la infantería de leva, mientras que el ejército profesional o spah se articularía en unidades de 100, 1.000 y 4.000 hombres.

Reclutamiento

Una de esas peculiaridades es la de que el ejército sasánida combinaba en su seno cuatro tipos de reclutamiento y, por lo tanto, de efectivos:

  1. Contingentes que militaban en lo que hoy llamaríamos ”ejército profesional” o Spah que formaban la caballería pesada persa o savaran, reclutados entre las distintas clases que componían la nobleza irania, fundamentalmente entre los dehqans y los azadan. Los savaran eran guerreros altamente entrenados, armados y montados a costa del erario público, del cual recibían también una soldada permanente y regular.
  2. Soldados también pertenecientes a ese ”ejército profesional” o Spah que militaban en los cuerpos de infantería regular, bien pertenecieran éstos a los contingentes de infantería pesada como los famosos infantes dailamitas o bien formasen parte de las compañías de arqueros de línea. Estos soldados de a pie iranios eran proporcionados por los príncipes y jefes de los pueblos montañeses, y por los guerreros del norte y del sureste de Persia, y recibían a cambio de sus servicios, bien una soldada, o bien tierras u otros beneficios. Estos infantes persas estaban excelentemente equipados y entrenados.
  3. Unidades mercenarias de caballería pesada y ligera, que con frecuencia militaban en el ejército persa y que procedían de compañías mercenarias reclutadas entre pueblos situados fuera de las fronteras del Eranshar. Todos estos hombres recibían una soldada por sus servicios, como en el caso de las compañías mercenarias, no constituían, por lo general, una parte permanente del ejército, sino que solían ser reclutadas para un tiempo limitado, como la duración de una campaña o de una guerra. Nunca fueron especialmente numerosos y sólo sabemos de pequeños contingentes de turcos sirviendo en las fronteras de Gurgan y de algunos destacamentos de alanos patrullando las fronteras más norteñas de Iberia y Albania.
  4. Tropas aportadas por los príncipes y pueblos vasallos del soberano persa (armenios, iberos y albaneses caucásicos o árabes lahmíes), en virtud de sus obligaciones militares hacia el Rey de Reyes de Persia. No constituían una carga reseñable para el imperio Sasánida, pues los nobles, príncipes y reyes que estaban obligados a prestar auxilio militar al Shahansha cuando éste se lo reclamara, no recibían soldada alguna para sus tropas. Nunca sobrepasaron los 30.000 efectivos (3.000 dailamitas, 4.000 armenios, 3.000 albaneses, 15.000 árabes).
  5. Infantes ligeros o paighan que constituían la gran masa del ejército, eran reclutados a partir de levas forzosas de campesinos, quienes no recibían sueldo alguno por su servicio militar y eran alistados sólo en caso de guerra y licenciados no bien ésta terminara. Estaban pobremente armados con un gran escudo de mimbre, que a veces se cubría con pieles sin curtir, una lanza y a veces con una honda o con una espada (es decir, un armamento similar al que más de mil años atrás portaban los infantes persas que participaron en la invasión de Grecia durante las Guerras médicas) no tenían preparación militar alguna. Su sostenimiento era igualmente económico, pues, los paighan sólo recibían alimentos y equipos durante el periodo, generalmente corto, en que permanecían en filas.

El máximo ejército que podían reclutar los sasánidas sólo en momentos de gran necesidad y por un tiempo limitado, sería un total de 300.000 hombres: 70.000 savaran, que formaban la élite de su ejército y el grueso de su caballería pesada; 50.000 infantes de línea, 30.000 mercenarios y vasallos que completaban las filas de su caballería pesada y de su infantería, y 150.000 paighan o infantes ligeros. Lo normal eran la mitad de estos efectivos. Cosroes I puso ante los muros de Dara a un total de 183.000 hombres: 23.000 jinetes, 40.000 infantes y 120.000 campesinos.

Caballeria sasánida. A la izquierda jinete ligero, centro catafracta pesado, derecha catafracta. Autor Angel Garcia Pinto

Caballeria sasánida. A la izquierda jinete ligero, centro savarán o catafracta pesado, derecha savarán o catafracta.Autor Angel Garcia Pinto

Caballería pesada o Savarán

Esta clase de caballería de la nobleza se formó por primera vez en tiempos de los partos, y fue trasladado a la del estado sasánida, donde fueron una fuerza a tener en cuenta. Acompañaban al rey en las guerras y demostraban un gran coraje y disciplina.

La cantidad de dinero necesaria para mantener a un guerrero de la casta asawara hacía necesario que estos dispusieran de tierras, y en efecto, los caballeros savarán (asawara) las obtuvieron de la corona. A cambio, fueron los más notables defensores de la corona en tiempos de guerra.

El poderío sasánida al igual que el parto gravitaba en torno a su caballería acorazada o catafractas armados con una lanza de carga (kontos) y con arcos, todo ello integrado en una misma unidad. La élite de la caballería  eran los jinetes nobles  asawara o ”savarán”, que lucían preciosos ropajes y espléndidos estandartes dinásticos e insignias familiares, que se podían ver tanto en sus ropajes y libreas como en los herrajes y refuerzos de las armaduras.

Los savaran eran la caballería de élite, y por lo tanto, ser savaran era considerado un gran honor. Había tres categorías generales que abarcaban toda la caballería de élite persa. Los primeros de ellos eran los miembros de las siete familias más importantes: la casa de los Sassan (de Persis), los Aspahbad (de Gurgan), los Karin (de Shiraz), los Suren (de Seistán), los Spandiyadh (de Nihanand), los Mihran (de Ravyy) y los Guiw. La segunda categoría comprendía los azadan o la nobleza superior, eran descendientes de los clanes arios originales que se había asentado en el Oriente desde los tiempos de los medos o antes. Formaban el núcleo de los savaran. El tercer grupo incluía los dekhan o nobleza baja.

Los más famosos de los savarán fueron los zhayedan o inmortales, se crearon emulando a los inmortales aqueménidas, su número no se sabe si era de 10.000 y estaban dirigidos por un mando que lleva el título de Varthragh Nighan Kvadhay. Solía actuar como reserva móvil que el gran rey enviaba a los frentes más decisivos. Su misión era la de producir una brecha y se mantenían a veces como reserva, o bien entraban en la batalla en las etapas cruciales.

Inmortales o zhayedan sasánidas, con una silla de cuernos, arco con su funda y un goritos o carcaj de 30 flechas, al cinto el sable recto formando un ángulo de 60 grados.

Inmortales o zhayedan sasánidas, con una silla de cuernos, arco con su funda y un goritos o carcaj de 30 flechas, al cinto el sable recto formando un ángulo de 60 grados.

La otra unidad era el prestigio de los savarán era la Guardia Real o Pushtighban (unos 1.000 hombres), dirigidos por un comandante denominado pushtighban-salar. que estaba integrado por savarán que se hubiesen destacado en batalla por su valor. Posteriormente Cosroes I elevó su número a 6.000.

Se creó otros gunds de unidades de élite como los llamados khosrowgetae, cuyo nombre significa “los guerreros de Cosroes” (10.000). Se trataba de un cuerpo creado por Cosroes I, que era comandado por un oficial llamado granikan-salar. También había otro gund los pirozetae nombrados por Teófanes, es decir literalmente ”los vencedores”.

Los pushtighban o Guardia Real no eran el único cuerpo que protegía la vida del rey de reyes, pues éste contaba también con una fuerza de cien arqueros escogidos, que lo rodeaban siempre en la batalla, a él y al Drafsh-e-Kaviani o estandarte real, para protegerlo de los ataques del enemigo.

Carga de los savarán o catafractas sasánidas

Carga de los savarán o catafractas sasánidas

Los jinetes que se distinguían por su valentía en la batalla eran incorporados a los Gyan-avspar (aquellos que sacrifican sus vidas) también conocidos coloquialmente como peshmerga. No eran un cuerpo de élite sasánida, sino simplemente un grupo de guerreros destacados y valientes que se juramentaban para proteger con su vida al rey o para combatir hasta la muerte.

Los savarán solían comenzar sus ataques disparando sobre sus enemigos una lluvia de flechas, para después, al acercarse el momento del choque con la formación enemiga, enfundar sus arcos y tomar sus lanzas; posteriormente, tras el primer encontronazo, se desenfundaban las espadas o mazas. Era pues vital para el guerrero poder desenvainar su espada con toda rapidez y seguridad, pues a menudo su vida dependía de ello.

Equipamiento de los savarán

Protecciones

Se pueden identificar cuatro tipos de armaduras sasánidas: lamelar, laminar, de escamas, y de malla . Armadura lamelar, era originaria de Asia Central, estaba construida de pequeñas placas rectangulares, de hierro, bronce o cuero, atadas juntas vertical y horizontalmente. Este tipo de armadura se pude ver en los relieves de sasánidas del siglo IV, que demuestran una coraza de manga corta lamelar, usada como una forma de defensa externa, y podría presumiblemente ser usada sobre una cota de malla. Los últimos bizantinos adoptaron este tipo, especialmente para su caballería ligera.

Otro tipo era la armadura laminar o estaba formada de láminas cosidas o atadas sobre un soporte para formar protección para el torso, los brazos o las piernas. La armadura laminar estaba construida de tiras de metal formadas en bandas circulares, montadas, solapadas horizontalmente, sobre una funda de cuero, esta forma de armadura se utilizó para la defensa de piernas y brazos y fue adoptada por los romanos. La armadura laminada fue usada por los sasánidas hasta el final de la dinastía.

La armadura de escamas estaba construida pequeñas escamas de metal superpuestas y unidas a un soporte de cuero o de tela. Los hallazgos de Dura Europos muestran escamas de bronce de diferentes formas y tamaños. Las escamas más grandes protegían las partes particularmente el cuerpo, mientras que los más pequeñas permitieron más movimiento y se usaban en las extremidades.

Los savaran iban equipados con una larga cota de malla o, más frecuentemente, por una cota lamelar o de placas, formada por placas de tamaño regular y docenas de pequeñas láminas de hierro que se cosían sobre un soporte de cuero. Esta flexible armadura le cubría desde el cuello hasta llegar justo por debajo de sus rodillas, y sobre ella se colocaba en ocasiones una coraza o un peto.

En la cabeza llevaba un yelmo de hierro o de bronce (griwban), dotado de lienzos de cota de malla que terminaban de proteger el rostro y el cuello, y que dejaban sólo los ojos y las fosas nasales del guerrero al descubierto, fueron evolucionando desde el yelmo cónico heredado de los partos, al Firuzabad dibujado en los relieves, los de tipo  Spangenhelm encontrados en Nínive y Bashlyk, el encontrado en Dura Europos y que fue copiado por los bizantinos, y los semiesféricos tipo Tagh e Bostan y Bayda, que llevaban rebordes longitudinales y transversales. Los pertenecientes a la Guardia Real llevaban alas y un penacho.

Evolución de los yelmos sasánidas

Evolución de los yelmos sasánidas

Llevaban unas botas altas de montar, sobre las que se ponían unas protecciones o grebas y a veces también sobre los muslos (ran-ban) del guerrero. Por su parte, las manos iban enfundadas en unos guanteletes (abdast) que llegaban hasta la mitad de sus antebrazos. Disponían de un pequeño escudo redondo que completaba las protecciones con las que estaba dotad.

El caballo del savarán iba también formidablemente protegido con una barda completa (zen-abzar) de cuero cubierta por una cota lamelar formada por placas de distinto tamaño según la forma del cuerpo y por una cota laminar formada láminas pequeñas de hierro y que protegía su cabeza, cuello, pecho y todo el cuerpo. En la época de Cosroes II la barda había evolucionado, y sólo protegía el frontal y los flancos delanteros del caballo contra disparos de arqueros, aumentando la velocidad de la montura y su maniobrabilidad.

Las protecciones sasánidas eran de una calidad excelente, generalmente superiores a las fabricadas por las armerías de Roma; de hecho, terminaron copiando los modelos sasánidas, es yelmo tipo Dura Europos y el equipo de los savarán también llamados clibanarios fueron copiados por los romanos.

En cuanto a sus armas ofensivas, éstas eran la lanza larga o kontos, una larga espada, un arco compuesto y un carcaj en el que se guardaban 30 flechas; un segundo arco y varias cuerdas de repuesto; dos lazos (kamand) que se colocaba en la espalda y cuyo propósito era cazar a los enemigos para derribarlos de sus monturas. A todo lo anterior se añadía con cierta frecuencia una maza de guerra o una pesada hacha de combate.

Equipamiento de los savarán, los bizantinos llamaron clibanarios a los que llevaban la cara cubierta. Se pude apreciar el aligeramiento de las protecciones con el tiempo.

Equipamiento de los savarán, los bizantinos llamaron clibanarios a los que llevaban la cara cubierta. Se pude apreciar el aligeramiento de las protecciones con el tiempo. El de la izquierda lleva escudo redondo, armadura laminar y yelmo sapangenhelm tipo Nínive, protección en las piernaso ran-ban, el del centro no lleva escudo y lleva una lanza larga o kontos, el yelmo es semiesférico, y lleva cota de malla y encima cota lamelar, el de la derecha lleva cota de malla y escudo pequeño, con la maza colgando de la montura.

Espadas

Las espadas inicialmente mantuvieron el diseño de hoja ancha y recta de los partos, con guarda metálica y pomo redondo, pero el estilo de esgrima sasánida evolucionó y se estilizó enormemente. Las espadas tardías se hicieron más esbeltas con una hoja de 110 cm de largo y una anchura entre 5 y 8’5 cm, eran rectas y forjadas en un excelente hierro. Su empuñadura, generalmente adornada con el pájaro o con la pluma de Varanga (que era la mítica ave que representaba al Dios de la guerra) era de madera o de hueso con cubiertas, adornos o incrustaciones de bronce, plata u oro. La longitud de estas largas espadas planteó a los persas un grave problema técnico, pues si colgaban rectas del cinturón del guerrero podían estorbar su marcha o la de su caballo, a parte de ser muy difíciles de desenvainar.

Recurrieron a una solución ingeniosa mediante un pequeño dispositivo de sujeción en dos puntos, la vaina de la espada pendía del cinto formando un ángulo de algo más de 60º, con lo que la empuñadura de la espada quedaba inclinada hacia delante y la hoja del arma quedaba levantada hacia atrás, impidiendo que se enredara en las piernas del jinete o que molestara a su montura. Este sistema de sujeción de la espada, que permitía una rápida extracción del arma, era algo decisivo en el combate, pues en él, el guerrero tenía que pasar, rápida y seguramente, de un arma a otra. También permitió su uso en infantería.

Arcos y flechas

De un segundo cinturón que el savaran llevaba por debajo del primero, colgaba el carcaj, y de su silla pendía el arco, aunque tampoco era raro que prefiriera colgárselo en bandolera de los hombros. Los arcos eran similares a los usados por romanos y turanios y, si el savarán era rico o un alto oficial, solían estar recubiertos por adornos de plata y oro. Por su parte, las flechas se hacían con madera de álamo y se las dotaba de una punta de hierro de tres filos.

Guerreros sasánidas. De izquierda a derecha primeros savarán, portaestandarte, jinete medio, clibanario, infante arquero y guardia real. Autor Dušan Vasiljevic

Guerreros sasánidas. De izquierda a derecha primeros savarán, portaestandarte, jinete medio, clibanario, infante arquero y guardia real. Autor Dušan Vasiljevic

Mazas

En época de Cosroes I, la maza y en menor medida el hacha de combate, fueron cobrando cada vez mayor popularidad; en concreto, la maza terminó siendo un arma representativa del savaran persa. En cuanto a los largos lazos eran de cuerda trenzada que llevaba colgados a su espalda, habían sido ya usados por los sagartios, un pueblo iranio cuyas tierras se hallaban al noreste del Imperio y posteriormente por los hunos.

Ballestas

Desarrollaron una especie de ballesta de repetición, llamada ”panjagan”, que disparaba virotes de cinco en cinco mediante cargadores especiales. Esto permitía crear una densa y concentrada lluvia de proyectiles. Para poder usar con más eficiencia esta arma se debían de preparar previamente los virotes en grupos de cinco, para poder cargar sin demora. El uso del panjagan permitía a los persas disparar una gran cantidad de virotes contra el enemigo antes de que éste lograra acercarse a las líneas persas. El tiro de este arma permitía también concentrar el tiro sobre un punto concreto de las líneas enemigas. Algunos autores creen que el uso de este dispositivo pudo ser un factor importante en la explicación de la repentina superioridad que los persas mostraron sobre los turcos y sus vasallos heftalitas a partir de la segunda mitad del siglo VI. Hay que señalar que el uso del panjagan no sobrevivió en mucho al Imperio Sasánida y que no se dispone de ningún hallazgo o representación iconográfica que nos permita conocer a fondo este arma tan peculiar.

Sillas de montar

Los caballos sobre los que iban montados eran más grandes que los usados por sus enemigos, casi seguro descendían de los famosos caballos niseos persas. Estaban entrenados para participar del combate tanto como podían hacerlo sus jinetes, eran capaces de cocear, morder o cargar, a una orden de éstos.

Las sillas de montar eran del tipo de cuernos en un principio, siendo sustituidas posteriormente por la de borrenes elevados con un arco frontal, que permitía encajar el jinete. Desde mediados del siglo VI, se comenzó a extender entre los persas el uso del estribo y es muy posible que a fines de ese siglo o a inicios del VII, su uso se hubiese ya generalizado por completo.

Los savaran solían comenzar sus ataques disparando sobre sus enemigos una lluvia de flechas, para después, al acercarse el momento del choque con la formación enemiga, enfundar sus arcos y tomar sus lanzas; posteriormente, tras el primer encontronazo, se desenfundaban las espadas o mazas. Era pues vital para el guerrero poder desenvainar su espada con toda rapidez y seguridad, pues a menudo su vida dependía de ello.

Cuando llegaron los hunos y los turcos por el este, el catafracta comenzó a estar en desventaja. Los hunos habían desarrollado un potente arco asimétrico que podía atravesar la armadura de los catafractas. Además, la movilidad de los ligeros jinetes arqueros esteparios les permitía estar a salvo de las precisas y brutales cargas sasánidas. Fue entonces cuando los savarán evolucionaron a un tipo de caballería acorazada más ligera. El aligeramiento de las armaduras y el cambio a la cota de malla con refuerzos les permitió usar el arco compuesto a caballo, dejando la lanza un poco de lado.

Caballería media o dehbed

Los jinetes medios o dehbed asavara, eran jinetes arqueros que llevaban el arco compuesto y el gorytos o carcaj en el lado izquierdo para debilitar a su enemigo antes de llegar al cuerpo a cuerpo. Podían permitirse mejores equipos que los jinetes-arqueros ligeros, llevando más protección desde un corselete a ambas piernas, pero el caballo no llevaba protección alguna. También llevan lanzas, y no tenían miedo de llegar al cuerpo a cuerpo si se presenta la oportunidad, pero eran lo suficientemente conscientes para no lanzarse a la carga contra la infantería en formación cerrada.

Caballería media sasánida o dehbed estaba formado por la pequeña nobleza o dekhan

Caballería media sasánida o dehbed estaba formado por la pequeña nobleza o dekhan, se puede ver que llevan cota de malla, cota de escamas y algunos solo acolchado

Los dehbeds eran mucho más baratos de comprar y mantener que los savarán y llegaron a formar la mayor parte de la caballería. La caballería dehbed era una fuerza muy flexible, siendo extremadamente móvil y capaz tanto de proporcionar el tiro con arco concentrado o cargar cuando era requerido, plenamente capaz de llevar a cabo una carga. A veces cargaban detrás de los savarán para penetrar por la brecha y atacar por retaguardia.

Históricamente, los dehbeds eran jinetes arqueros pertenecientes la nobleza menor o dekhan y jefes de los pueblos, que aún no habían ascendido a un papel más prominente. Durante la fase final de los sasánidas aumentaron considerablemente.

Caballería ligera

La caballería pesada fue complementada por caballería ligera o kurdan, que no estaban compuestos por sasánidas, sino que fueron reclutados de entre sus aliados y que sería completada por tropas mercenarias. Entre ellos se encontraban los gelanos (Guillani), los albanos, los hunos heftalitas, los kushanes, los jázaros y los árabes que fueron los principales proveedores de esta caballería ligera. Ellos fueron una parte esencial del Spah debido a su resistencia y velocidad en el campo de batalla.

Es posible que la caballería ligera, principalmente se destinara para las batallas con las tribus asiáticas centrales, mientras que la caballería pesada fuera más utilizada en los encuentros con Roma.

Jinetes ligeros sasánidas: 1 jinete-arquero iranio del norte del Imperio; 2 chionita o huno heftalita; 3 porta-estandarte nómada. Autor Angus McBride

Jinetes ligeros sasánidas: 1 jinete-arquero iranio del norte del Imperio; 2 chionita o huno heftalita; 3 porta-estandarte nómada. Autor Angus McBride

Caballería ligera sasánida, compuesta por nómadas de la estepa, árabes, turcos, etc.

Caballería ligera sasánida, compuesta por nómadas de la estepa, árabes, turcos, etc. Su armamento principal era el arco y las flechas

Elefantes de Guerra

A diferencia de sus antecesores los partos y de sus rivales romanos, usaron elefantes de guerra con mucha frecuencia en sus ejércitos. Emplearon elefantes de guerra de origen indio que eran equipados con una pequeña torre en la que tres guerreros se situaban armados con arcos y jabalinas. El conductor, generalmente un indio, iba sentado sobre el cuello del animal y atado a su antebrazo llevaba un largo y afilado cuchillo. El propósito de dicha arma no era otro sino el de atravesar la nuca del gran animal para darle rápidamente la muerte en caso de que el animal se descontrolase, cosa que ocurría a menudo y evitar que cargara contra las propias filas. Mas si todo iba bien, los elefantes de guerra solían ser un arma formidable.

Los sasánidas colocaban sus elefantes en el centro de sus líneas y no era raro que el general, y a menudo el propio Rey de reyes persa, dirigieran la batalla desde lo alto de un trono dispuesto sobre un elefante.

Otra forma de usar los elefantes fue en la toma y conquista de las ciudades. En efecto, una vez que se abría brecha en la muralla de la ciudad, se hacía pasar a los elefantes y éstos aplastaban barricadas, dispersaban a los combatientes enemigos y derribaban casas y tabiques, impidiendo así que los defensores se atrincheraran en calles y casas. Tal ocurrió, por ejemplo, cuando Sapor III aplastó la sublevación de Susa.

Elefante de guerra sasánida. Lleva el conductor, y en la torre un jabalinero y un arquero

Elefante de guerra sasánida. Lleva el conductor, y en la torre un jabalinero y un arquero

Especialmente buscados eran los elefantes blancos, los cuales quedaban reservados para el soberano. Así en la batalla de Melitene (575), Cosroes I dirigió a sus tropas desde un gran elefante y fue sobre este magnífico animal como tuvo que huir del campo de batalla tras ser derrotado. Su nieto Cosroes II era también muy aficionado al uso de elefantes y al igual que su abuelo, se vio obligado a huir precipitadamente sobre uno de ellos cuando Heraclio, triunfador en la batalla de Nínive, se lanzó tras él, y tomó y saqueó Dastagerd en los primeros días de enero del 628.

Los elefantes de guerra capturados a los persas fueron exhibidos durante el triunfo. Tal ocurrió en tiempos de Mauricio y de Heraclio. Este último exhibió por las calles de Constantinopla, durante su triunfo de 629, cuatro elefantes de guerra persas que tiraban de la magnífica cuadriga en la que iba subido el emperador. Por otra parte, hay que señalar que los sasánidas contaron con gran número de estos animales en sus ejércitos y corte. Así, gracias al testimonio de Jorge de Pisidia, contemporáneo de los hechos y que fue conservado por Teófanes, sabemos que a inicios de 628, Cosroes II opuso 200 elefantes de guerra, en las orillas del río Narbas, al avance de Heraclio sobre Ctesifonte. Mientras que según cuentan algunas fuentes islámicas, Cosroes II llegó a contar con un millar de elefantes en su corte y en su ejército.

Infantería pesada

La infantería profesional estaba formada por hombres procedentes, en su inmensa mayoría, de las tribus guerreras de las montañas del norte y del sureste de Persia y que conformaban las compañías de infantería pesada y de arqueros de línea que eran imprescindibles para la eficacia bélica de los ejércitos sasánidas. Estos infantes de línea eran, al igual que los savarán, equipados y pagados con coste al tesoro del Shahansha.

La infantería pesada persa iba armada con una larga cota de malla o cota lamelar de placas o laminar de láminas, un yelmo, una espada (de longitud, ancho y tipo similar a la que portaban los savarán), un pequeño escudo redondo que colgaban de su hombro izquierdo, una lanza, una larga daga con la que tenían fama de ser muy hábiles, y con frecuencia, una maza o un hacha de guerra.

Infantería pesada sasánida, iban equipados de forma similar a los savarán

Infantería pesada sasánida, iban equipados de forma similar a los savarán

Los arqueros de línea iban armados con arcos compuestos capaces de arrojar flechas a 500 m de distancia y de perforar la cota de malla o la coraza de un soldado romano a 175 m de distancia, aunque por lo general, los disparos de arco de la caballería y de la infantería persa, al igual que los romanos, no eran muy precisos ni efectivos más allá de 60 m de distancia. Completaban su equipo un gran escudo de mimbre, que los arqueros persas solían plantar delante de ellos para disparar a resguardo, una daga y una jabalina.

Estos arqueros de a pie iban mandados por un oficial llamado tirbad y estaban excelentemente entrenados. Su forma habitual de combatir era la de formarse en secciones de tres líneas que disparaban, alternativa y continuamente, sus mortíferas andanadas de flechas. Su habilidad era tal que podían mantener su formación aún en retirada, pues lo hacían disparando hacia atrás continuas descargas de flechas, sin dejar de andar y sin romper su formación, en una versión a pie del antiguo y popular “tiro parto”.

La unidad de élite lo formaban los dailamitas (procedentes de Daylan) y los sogdianos (procedentes de Sogdiana), eran famosos por proporcionar soldados de alta calidad, usaban multitud de armas como espadas, hachas, arcos, hondas y en especial la jabalina.

Infantería ligera

El grueso de la infantería provenía de la recluta de campesinos pobremente equipados o paighan. Esta milicia era poco útil en el campo de batalla pero unida a un avance persa en las técnicas de asedio, supuso que los sasánidas (a diferencia de los partos) pudieran afrontar en aceptables condiciones la guerra de asedio. No se esperaba mucho de estos hombres, sino servir, luchar y morir para que los mejores pudiesen ganar la batalla. Mantenían brevemente la línea para que hombres más valiosos pudieran ser empleados en los puntos decisivos y ganar verdaderamente la batalla. A pesar de todas sus deficiencias, estos hombres eran baratos y numerosos.

La mayoría eran nizagan o lanceros, llevaban como armamento una lanza que era muy barata y un escudo rectangular de mimbre o spara, no llevaban yelmo solo un extraño gorro, ni llevaban protecciones ni coraza, y a veces llevaban un arma secundaria como un hacha o una espada.

Infanteria sasánida de leva o paighan: a la izquierda lancero o nizagan, en el centro arquero o kamandan, a la derecha jabalinero o mardan

Infanteria sasánida de leva o paighan: a la izquierda lancero o nizagan, en el centro arquero o kamandan, a la derecha jabalinero o mardan

Dentro de la infantería ligera estaban los kamandaran o arqueros pie, tanto del tipo hostigador como en formaciones cerradas. Por supuesto Persia siempre fue una tierra de arqueros y sus técnicas de tiro permitían una mayor cadencia de disparo. Los arqueros sostenían tres flechas en la mano del arco y eran capaces de dispararlas a gran velocidad.

También había los subanan u honderos que normalmente procedían de pueblos ganaderos que eran expertos en el manejo de este arma, la mayoría procedían de Anatolia.

Los jabalineros o mardan procedían de las zonas montañosas y eran especialistas en las escaramuzas y emboscadas.

Guerreros sasánidasnfantes sasánidas de leva o paighan: 1 nizagan o lancero lleva escudo de mimbre forrado de cuero, lanza, y espada corta; 2 kamandaran o arqueros pie lleva arco compuesto y carcaj, hacha y escudo pequeño redondo; 3 subanan u hondero lleva honda, bolsa de proyectiles, espada corta y un pequeño escudo redondo, la mayoría eran reclutados en Anatolia; 4 jabalinero o mardan lleva varias jabalinas, una espada corta y un pequeño escudo, procedían de las montañas del caúcaso; 5 savarán o catafracta sasánida no es arquero y lleva el kontos, maza y espada. Autor Angus Mcbride

Guerreros sasánidasnfantes sasánidas de leva o paighan: 1 nizagan o lancero lleva escudo de mimbre forrado de cuero, lanza, y espada corta; 2 kamandaran o arqueros pie lleva arco compuesto y carcaj, hacha y escudo pequeño redondo; 3 subanan u hondero lleva honda, bolsa de proyectiles, espada corta y un pequeño escudo redondo, la mayoría eran reclutados en Anatolia; 4 jabalinero o mardan lleva varias jabalinas, una espada corta y un pequeño escudo, procedían de las montañas del caúcaso; 5 savarán o catafracta sasánida no es arquero y lleva el kontos, maza y espada. Autor Angus Mcbride

Tácticas de los sasánidas

Los sasánidas de este periodo solían formar a sus ejércitos en cinco divisiones:

  • Una poderosa división central formada por contingentes de savarán.
  • Una división, situada tras los savarán, formada por un fuerte contingente de infantería pesada.
  • Dos alas a izquierda y derecha del centro con caballería ligera reforzadas con arqueros e infantería ligera.
  • Una reserva de caballería de élite, a retaguardia formada por los famosos zhayedan o inmortales.

Si se adoptaba esta formación en cinco secciones o divisiones, se aconsejaba al spahbad persa que dirigía el ejército, que situara sus tropas sobre la pendiente de una loma y que, de ser posible, su centro quedara ligeramente más elevado que sus alas. Según especificaban los manuales tácticos persas, era también muy conveniente que se dispusiera a las tropas con el sol y el viento a su espalda.

Otra formación de combate persa era la que desplegaba al ejército en tres grandes alas. En esta formación, el centro debía de actuar como reserva y base, y sólo unirse al ataque de las alas si la situación así lo requiriese o si se tratase ya de dar el último y definitivo golpe a la formación enemiga. Por lo general, se tendía a flanquear el ala izquierda enemiga y para tal fin, se reforzaba el ala derecha propio.

También una típica formación persa era la de disponer a la infantería delante de la caballería. En este caso se esperaba al ataque del enemigo y mientras que se producía la carga de éste, los arqueros de a pie persas desgastaban las filas enemigas con continuas lluvias de flechas. Cuando estaba a punto de producirse el choque, los arqueros se retiraban y la infantería persa quedaba en primera línea, los arqueros seguían disparando desde atrás, mientras que la caballería se lanzaba sobre las alas y la retaguardia enemigas y las destruía.

Por último, los persas desarrollaron contra los pueblos de la estepa una serie de eficaces tácticas que contrarrestaban las ventajas esgrimidas por los nómadas. Una de esas tácticas consistía en avanzar con la caballería sobre el enemigo, dejando tras de ella a la infantería que avanzaba inmediatamente detrás y en orden cerrado. Llegados cerca de las formaciones nómadas, los jinetes persas arrojaban sobre sus enemigos un aluvión de flechas y a continuación, evitando el choque directo, se abrían y se retiraban. Los nómadas, que solían interpretar como signo de derrota esta maniobra de los persas, se lanzaban furiosos tras de la caballería persa. Pero ésta, resguardándose tras su infantería, que avanzaba sobre ella en perfecta formación y contra la que se estrellaban los jinetes nómadas, se reorganizaba y caía sobre los inmovilizados jinetes nómadas que en su choque con la infantería persa, eran envueltos por la renovada carga de la caballería persa que, tras reorganizarse a resguardo de su infantería, volvía súbitamente al combate.

Además de mostrar diversas formaciones de batalla, los manuales persas recomendaban, en contra de lo que creían los tácticos romanos, que las campañas fueran emprendidas en lo más crudo del invierno y en lo más asfixiante del verano, pues la mayor parte de los soldados persas procedían de las altas montañas del Irán y de sus frías mesetas y en estas tierras del Asia central son comunes los fríos extremos y los calores más tórridos.
Se aconsejaba a los generales que en caso de contar con tropas de mala calidad, tomaran la iniciativa en la batalla, mientras que si las tropas eran buenas o veteranas, se hacía más aconsejable plantear la batalla a la defensiva.

Se fortificaban los campamentos y en especial los cercados donde se protegía la impedimenta, tarea que era encomendada a los paighan o infantes de leva, a los cuales se solía también encargar la guardia.

Estandartes de los ejércitos sasánidas

Estandartes de los ejércitos sasánidas

En cuanto a las técnicas de asedio o poliorcética, fueron copiadas de los romanos. No obstante, pronto se hicieron consumados maestros de este arte guerrero: arietes descomunales, ballistas, onagros, escorpiones, torres móviles de asalto, grandes terraplenes, recipientes con líquidos inflamables, catapultas y minas, fueron usados con gran profusión en los asedios a fortalezas o ciudades enemigas. También fueron buenos en fortificación usando murallas circulares y puertas abovedadas como en las ciudades Nisibis, Singara, Ctesifonte y Tustar.

Para contar las bajas, los sasánidas empleaban un curioso sistema, cada uno de los guerreros que formaban el ejército enviado contra el enemigo depositaba una flecha en unas grandes cestas de mimbre; al concluir la marcial ceremonia, los funcionarios reales sellaban las cestas y ponían sobre ellas el sello del rey. Terminada la campaña, los guerreros supervivientes regresaban y entonces se rompía el precinto sellado que cerraba la boca de las cestas. A continuación, los guerreros desfilaban ante ellas y extraían por turno una flecha; luego se contaban las flechas que quedaban sin recoger en las cestas de mimbre y de esa manera se conocía el número exacto de bajas que el ejército en cuestión había sufrido durante la campaña, sin que su comandante pudiese mentir al respecto.

Si las bajas habían sido excesivas, el general que había conducido el spah era amonestado, humillado e incluso degradado o castigado. En este caso, ni siquiera la victoria era una excusa adecuada, pues se consideraba que una victoria pírrica o demasiado costosa no merecía ser tenida en cuenta. Tal sucedió en 531, cuando el general persa que había derrotado a Belisario en Calínico se presentó ante el Rey de reyes con un ejército vencedor, aunque diezmado. Esta costumbre era una de las causas de la excesiva cautela de los generales persas para presentar batalla. La batalla sólo era afrontada cuando las posibilidades de éxito eran claras y numerosas, o cuando el enemigo tenía la habilidad de acorralar al ejército persa y forzarlo a combatir.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-07-01. Última modificacion 2017-02-02.