Edad Media Guerras italianas medievales Batalla de Alessandria o de Castellazo 1391

Tuvo lugar el 25 de junio de 1.391 en el marco de las guerras entre los güelfos y gibelinos entre Florencia y Milán. Con victoria de Florencia

Antecedentes

En 1.387 Gian Galeazzo Visconti, señor de Milán, se alió con el señor de Padua, Francesco Novello de Carrara, que en aquel momento mantenía una guerra contra Antonello della Scala de Florencia. Gian Galeazzo Visconti intervino en la confrontación a condición de asegurarse el posterior dominio de la ciudad de Verona, adjudicándose Francesco el control sobre Vicenza. No obstante lo anterior, Gian Galeazzo, aprovechando la ocasión, y se apoderó de las dos, traicionando así la alianza establecida e iniciándose una serie de hostilidades entre los dos antiguos aliados. El señor de Milán respondió creando una liga, a la cual se unieron las ciudades más importantes del Veneto, y en las sucesivas campañas militares consiguió ocupar Padua, Belluno y Feltre, cediendo Treviso a la República de Venecia.

Gian Galeazzo Visconti se había convertido en el gobernante más importante del norte de la península itálica, siendo un peligro para el resto de los estados que pretendían los dominios de los Visconti, especialmente la República de Florencia, que creó una liga contra el Señorío de Milán, en la cual participaron Francesco Novello de Carrara, Esteban III de Baviera y Juan III de Armañac, mientras Visconti pedía arbitraje a Carlos IV de Francia por el conflicto con los armañescos.

La guerra se inició en 1.389, y el mercenario inglés John Hawkwood y los otros aliados se reunieron en Padua para realizar un ataque conjunto a Milán; mientras Juan III de Armañac cruzó los Alpes para ayudar a sus aliados, tomando diversos castillos por el camino; pero en el castillo de Castellazzo, que también quería tomar, fue ferozmente atacado por sus ocupantes, siendo quemadas algunas tiendas de campaña y perdiendo muchos caballos e infantes, viéndose obligado a abandonar el sitio.

Para disponer de efectivos militares, Gian Galeazzo Visconti tuvo que vender Serravalle Scrivia a la República de Génova por algo más de 22.000 ducados y un impuesto.

Uno de los líderes italianos más exitosos de finales del siglo XIV era Jacopo dal Verme, dos de cuyos familiares habían luchado en el bando perdedor en Castagnaro. Jacopo enfrentó igualmente Hawkwood, aunque a menudo con mayor éxito.

Güelfos y gibelinos.

Jacopo dal Verme desde hacía tiempo era el capitán general de Gian Galeazzo Visconti de Milán, el gobernante más poderoso en el norte de Italia. Potente, rico y económicamente muy desarrollado como ducado, permanecía pequeño comparado con algunos grandes reinos muy cerca de las de sus fronteras. El más peligroso de estos que era Francia, a finales del siglo XIV, no sólo había ganado la primera parte de la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra, sino que ahora estaba poniendo sus ojos en Milán.

Los franceses controlaban el pequeño condado de Asti a través de un matrimonio dinástico que daba a Francia ciertos derechos para reclamar el ducado milanés. Ahora también se había llevado a cabo la ocupación francesa de Nápoles, se había realizado una alianza con Florencia perpetuo enemigo de Milán, y había un Papa pro-francés. Cuando guarniciones francesas fueron invitados a la República de Génova y después de una serie de victorias, neutralizaron los estados florentinos que previamente habían sido pro-milaneses en el norte de Italia, la posición de Milán estaba evidentemente amenazada.

Dal Verme sabía que se había elaborado un plan estratégico, por el cual, los florentinos de Hawkwood atacarían desde el este, mientras que los franceses bajo el conde de Armagnac avanzarían desde el oeste. A favor del Milán estaba su unidad de mando, las líneas interiores de comunicación a través de un terreno llano con buenas carreteras, además disponían de un sistema de inteligencia excelente que informaba de los movimientos adversarios. Inevitablemente Invasores solamente podían acercarse por las montañas o a través de una serie de ríos.

Guerreros norte de Italia finales siglo XIV: 1 caballero lombardo con yelmo tipo bacinete con visor, lleva armadura de placas solo por delante. 2 escopetero italiano, lleva un arma de fuego portátil, yelmo tipo kettle, lleva los colores de su ciudad, lleva un arma de fuego portátil. 3 infante pesado italiano, lleva un yelmo tipo bacinete, cota de malla por debajo y encima protección de cuero, reforzado con placas, lleva los brazos y piernas protegidos por placas. El arma que lleva es una glaive. Autores: G & A Embleton para Osprey

A mediados de mayo Hawkwood inició la campaña cruzando el río Adige (entonces el Mincio), y otros ríos que fluyen al sur de los Alpes suizos. Pero Dal Verme no hizo ningún movimiento, Hawkwood, esperaba que un ejército francés apareciese desde el oeste. Los florentinos llegaron a 50 Kilómetros de Milán, pero con las líneas de suministro muy extendidas y sin saber una palabra de los franceses, Hawkwood sintió que había ganado una victoria moral, así que comenzó un repliegue.

Dal Verme inició una persecución cautelosa, mientras enviaba emisarios a los florentinos desafiándoles cortésmente a combatir. Los milaneses habían llegado a Lodi y Hawkwood ya no era una amenaza a cuando las noticias del conde de Armagnac llegaron. Los franceses estaban descendiendo por la estratégicamente vital, pero bien fortificada ciudadela milanesa de Alessandría que estaba en la frontera. Esta estaba en frente del pequeño y montañoso condado de Asti, que ahora era una base francesa importante, y de los pasos de montaña hacia el sur en dirección a Génova, mientras que detrás de esta protección se extendían las amplias llanuras de Lombardía.

Una serie de marchas forzadas desde Lodi permitieron a las tropas de Dal Verme coger a los franceses por sorpresa bajo las murallas de Alessandría. Esta vez no hubo ninguna de las cortesías previamente observadas entre los dos profesionales de las armas.

La batalla

El 25 de junio de 1.391, los ejércitos de mercenarios de  Dal Verme que disponía de 1.200 jinetes y 1.400 infantes y los franceses de Giacomo d’Armagnac que disponía de 1.500 jinetes y más de un millar de infantes, se enfrentaron a las afueras de la ciudad, entre el puente denominado de la Capilla y la puerta de la capilla Genovesa.

Tras de varias horas de combate, en el que ninguna de las partes consiguió prevalecer, salieron por la puerta Marenga, un grupo de jinetes en apoyo de Dal Verme, al que las crónicas llaman “la Juventud Alessandrina” bajo el mando de Andreino Trotti. Desde ese momento, todavía dicen los anales, continuó la batalla de forma más atrevida, y los franceses empezaron a dar síntomas de debilidad, cuando Thomas Ghilini también salió a caballo de la ciudad con un grupo de seleccionados jinetes y cargó con tanto ímpetu y coraje contra el enemigo, que se rompió la formación e iniciaron la retirada. Muchos fueron hechos prisioneros incluyendo el conde Giacomo d’Armagnac, que falleció al día siguiente a consecuencia de las heridas; los supervivientes que consiguieron huir se dirigieron a los puertos de montaña, muchos de los cuales murieron a manos de los campesinos locales y sólo una fracción de la fuerza francesa consiguió regresar a Provenza.

Secuelas

Gian Galeazzo Visconti buscó la paz con sus enemigos en 1.392, y se vio obligado a restituir Padua a Francesco Novello de Carrara, pero se aseguró el control de Basano, Belluno y Feltre; y el 1 de mayo de 1.395 Gian Galeazzo Visconti consiguió que  Wenceslao IV de Bohemia le concediese el título de duque de Milán, obteniendo al año siguiente el de conde de Pavía, y en 1.397 el de duque de Lombardía.

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