Edad Moderna El imperio Mogol Reinado de Shah Jahan I (1628-58)

Reinado de Shah Jahan I (1.628-58)

Lucha por la sucesión

La muerte de Jahangir el 28 de octubre de 1.627 desencadenó una guerra entre Shahyrar apoyado por Nur Jahan y el príncipe Khurram por la sucesión al trono. Nur Jahan y Shahyrar se encontraban en Lahore y ella logró que ascendiera al trono, tomó control del tesoro real y repartió una enorme cantidad de dinero entre los nobles de la corte para asegurar su apoyo contra su medio hermano el príncipe Khurram. Mirza Baisinghar, hijo del fallecido príncipe Daniyal huyó a Lahore y se unió a Shahryar.

Consiguió reinar durante dos meses. El hermano de Nur Jahan, Asaf Khan, que era el padre de su principal esposa Arjumand Banu Begum o Mumtaz Mahal y primer ministro de Jahangir, apoyaron a su yerno el príncipe Khurram.

Cerca de Lahore, las fuerzas de Shahryar se encontraron con las de Asaf Khan. Shahryar perdió la batalla y huyó al fuerte, donde a la mañana siguiente fue presentado frente a Dawar Baksh, quien lo confinó y dos o tres días después fue cegado por Asaf Khan, llevando así su breve reinado a un final trágico. Se dice que Shahryar también tenía una forma de lepra debido a que había perdido todo su cabello, incluidas las cejas y las pestañas.

Khurram entró triunfante a Lahore, confinó bajo guardia a Nur Jahan en sus habitaciones, impidiendo sus intrigas políticas, también ordenó a Asaf Khan, su suegro, la ejecución Dawar, su hermano Garshasp, Shahryar, Tahmuras y Hoshang, hijos del difunto príncipe Daniyal de los 4 hijos y la de sus primos, hijos de su tío Daniyal, que se habían puesto de su lado, terminando así con todos los familiares varones que podrían disputarle el trono. El príncipe Khurram ascendió al trono con el nombre de Shah Jahan (rey del mundo), que Jahangir le había dado, convirtiéndose en el quinto emperador mogol. Nur Jahan pasaría los siguientes 18 años confinada en Lahore con su hija Ladli Begum, la viuda de Sahyrar, hasta su muerte en 1.645 a la edad de 68 años.

 

Conquista del fuerte portugués de Hugli (1.632)

En 1.631 el emperador decidió atacar el fuerte portugués de Hugli (Hooghly), que defendía el puerto marítimo de Ganga. Llamado así por su ubicación sobre la desembocadura de ese río a la bahía de Bengala. Los portugueses fundaron la ciudad de Hugli o Hooghly-Chinsurah a orillas del río Hugli (Hooghly) en 1.579, después de obtener el permiso del entonces emperador mogol Akbar. El pueblo prosperó como puerto y asentamiento comercial que estaba solo 40 km de Calicut (Calcuta), donde se establecerían los británicos posteriormente por su estratégica localización, momento en que le cambiaron el nombre a Port Hooghly. Los portugueses abusando de su poder militar lo utilizaron para el comercio de esclavos y para la conversión forzada de musulmanes e hindúes al catolicismo, algo que le pareció terrible a Jahangir. Allí tenían una fortificación militar defendida por cientos de cañones y barcos bien armados, que los hizo sentir tan fuertes que dejaron de pagar el tributo anual acordado al imperio Mogol, que fue lo que colmó la paciencia. Shah Jahan le ordenó al gobernador de Bengala, Qasim Khan que expulsara a los portugueses de allí para siempre. A pesar de todas sus fortificaciones, en 1.632 las banderas del imperio ondearon en las almenas de ese fuerte.

Conquista del fuerte Hoogly, junio a octubre de 1632. Los portugueses se ven aquí (centro derecha) cargando sus barcos para escapar por un río bloqueado por buques mogoles que han sido atados juntos. Al fondo, los campamentos del ejército mogol se pueden ver grupos de soldados invadiendo la ciudad.

Guerra con los sijs (sikhs)

En 1.634, Shah Jahan cazaba cerca de Amritsar, la capital sij (sikh), en terrenos cercanos a donde acampaba el Guru Har Gobind, un hijo del Guru Arjan Dev a quien Akbar respetó como a un santo y Jahangir condenó a la tortura y la muerte. El halcón de Shah Jahan voló al campamento de los sijs y es atrapado por ellos. Los cazadores reales pidieron su entrega pero los sijs, molestos por sus maneras imperativas, amenazantes y seguramente por el antecedente de la ejecución de su anterior Guru, se niegan a entregarlo. Shah Jahan se enfureció y ordenó al general Mukhlis Khan, que mandaba una fuerza de 7.000 jinetes, que le llevara el halcón y al gurú Har Gobind, desencadenando una guerra en la que murieron miles de personas en ambos bandos. Los sijs se habían organizado como fuerza militar, su Gurú, que entonces portaba dos espadas, la “Piri” de su autoridad espiritual para defender inocentes y la “Miri” de su autoridad temporal material para matar opresores, se transformó en un experto en artes marciales. Convirtió su pueblo en un ejercito y construyó una fortaleza en Amritsar, “la fortaleza de Acero”, bajo su propia bandera, como si fuera un estado independiente dentro del imperio Mogol. Muchas batallas se libraron alrededor de Amritsar, sin embargo al final el ejercito mogol fue derrotado y el general Mukhlis Khan murió en la guerra.

En 1.635 Shah Jahan envió a su hijo el príncipe Aurangzeb, en ese momento con 17 años de edad, al mando del ejercito a Orcha para aplacar la rebelión de su rey Jujhar Singh. Aurangzeb sitió la ciudad, se apoderó de ella y tomó prisionero al Rey. Como recompensa Jahangir le concedió su primer mando permanente, un mansabdari sobre una caballería de 5.000 hombres, le permitió usar una carpa roja en los campamentos del ejercito, que era una prerrogativa imperial y lo nombró virrey de Deccan, la gran planicie al sur de la India, entre los Ghats, las dos cordilleras costeras que la limitan, para que la gobierne en su representación. Así Aurangzeb comenzó a convertirse en un guerrero y en un estratega militar, mientras su místico hermano mayor Dara Shikoh, permaneció en Delhi al lado de su padre estudiando filosofía, buscando trascender en medio del materialismo mogol. Sin embargo al caer la tarde, a la hora de la devoción musulmana, Aurangzeb desplegaba su alfombra para la oración y se arrodillaba, rodeado por su guardia personal, abstraído de la batalla que sucedía a su alrededor, despertando la admiración incluso de sus propios enemigos.

En 1.636 siguiendo ordenes de Shah Jahan, Aurangzeb se apodera de Ahmednagar, poniéndole fin a la dinastía de Murtaza Shah III, que reinaba allí como vasallo de Shahaji, un general con el rango de Príncipe en el sultanato de Bijapur.

 

Campaña contra los uzbecos (1.645-47)

Esta campaña militar fue la única vez, en toda la historia registrada, que un poder basado en la India intentó anexarse el territorio de Asia Central, y pasó a la ofensiva a través del Hindu Kush para ese propósito. Toda la guerra se libró al norte de las montañas Hindu Kush, con la principal base de operaciones mogol ubicada en Balkh, y la capital uzbeka ubicada en Bujara (Bukhara). El mismo Shah Jahan se trasladó personalmente a Kabul con su corte para supervisar mejor la campaña. Los mogoles finalmente no lograron sus objetivos, y la guerra terminó con un status quo ante bellum, con el Hindu Kush que continúa formando el límite noroeste del imperio Mogol.

 

Antecedentes

El sur de Asia Central en el siglo XVII estuvo dominado por el khanato de Bujara, gobernado por la dinastía Janid (también conocida como los Ashtrakhanids, ya que se originaron en Astracán o Ashtrakhan). De 1.611 a 1.642, el khanato fue gobernado por el imán Quli Khan, cuyo reinado fue generalmente estable. Su hermano menor, Nadr Mohammed, gobernaba las provincias de Balkh y Badakhshan en lo que ahora es el norte de Afganistán como un gobernante independiente de facto.

En 1.622, el imán Quli Khan envió una oferta de alianza al emperador mogol Jahangir, proponiendo una ofensiva conjunta contra los safávidas en Jurasán. Sin embargo, el imperio Mogol en ese momento estaba envuelto en campañas en el Deccan, y no estaba particularmente interesado en desviar fuerzas de ese frente. Ese mismo año, Shah Abbas de Persia lanzó una invasión en Afganistán y logró capturar Kandahar. El fracaso de mogoles para retomar Kandahar de los persas fue interpretado por los uzbecos como un indicador de la debilidad mogola, y pronto se olvidaron de su propuesta de alianza, eligiendo en cambio atacar a los mogoles y obtener ganancias como los persas. Los uzbecos atacaron en 1.625 y nuevamente en 1.626, pero fueron rechazados en ambas ocasiones. El 19 de mayo de 1.628, Nadr Mohammed lanzó una invasión a gran escala del territorio mogol con la intención de capturar Kabúl. El ejército uzbeko avanzó hasta Lamghan, devastando el campo en el camino, y asedió Kabúl a principios de junio. La respuesta mogola a la invasión fue rápida; un ejército dirigido por Mahabat Khan, el gobernador de Peshawar, y Rao Surat Singh fue enviado con 20.000 hombres para aliviar la ciudad sitiada.

Los uzbecos fueron derrotados y se retiraron, con los mogoles realizaron un desfile triunfal en Kabúl el 14 de septiembre. Esta fue la primera victoria militar registrada del reinado de Shah Jahan, que comenzó ese mismo año.

La década de 1.630 hubo más invasiones uzbekas, y también vio la conclusión de las campañas mogolas en el Deccan. Kandahar, que se había perdido a los persas en la década anterior, regresó bajo el control mogol en 1.638.

Rendición Kandahar 1.638. La guarnición persa safávida entrega la ciudad al ejército mogol del emperador Shah Jahan mandado por Kilij Khan. Miniatura mogola de Padshahnama

El Imperio estaba en la cima de su poder y prosperidad, y la posición mogola en el noroeste era tan fuerte como siempre lo había sido. Shah Jahan, en ese momento, se interesó en seguir su preciado sueño y restaurar el dominio mogol en sus tierras ancestrales en Asia Central. La oportunidad perfecta para hacerlo pareció surgir con la abdicación del imán Quli Khan en 1.642, que se había vuelto ciego con la edad, y su sucesión por Nadr Mohammed. A diferencia de su hermano mayor, que estaba contento con dejar que los jefes subordinados de Uzbekistán manejaran sus propios asuntos con poca interferencia, Nadr Mohammed estaba decidido a fortalecer su autoridad como Khan. Persiguió una política de transferir y redistribuir los cargos y los títulos de los jefes subordinados, lo que provocó un descontento generalizado y una rebelión entre ellos. El país cayó en guerra civil, y Nadr Mohammed fue finalmente derrocado por su hijo, Abdul Aziz, que fue proclamado khan de Bukhara en abril de 1.645. Sin embargo, Nadr Mohammed logró retener sus territorios en Balkh y Badakhshan, que estaban bajo su posesión incluso antes de convertirse en Khan.

 

La campaña

Los mogoles, aprovechando la agitación política y las divisiones en Asia Central, comenzaron sus ataques iniciales. En agosto de 1.645, un ejército mogol bajo Asalat Khan fue enviado al norte para ocupar Badakshan. Dos meses después, el 15 de octubre, una fuerza bajo el rajá Jagat Singh fue enviada desde Kabul y capturó a Khost. Se construyó un fuerte entre Sarab y Andarab en la moderna provincia de Baghlan, y allí se colocó una guarnición de Rajput. Raja Jagat Singh regresó a Kabul el 4 de noviembre, por el valle de Panjshir.

La ofensiva principal mogola tuvo que esperar hasta el próximo año. En junio de 1.646, el príncipe Murad Baksh, un hijo de Shah Jahan, avanzó de Kabúl a Balkh con un ejército de 50.000 jinetes y 10.000 infantes, incluidos mosqueteros y artilleros. Kahmard, Ghori y Qunduz fueron conquistados por los mogoles, y el ejército principal llegó a Balkh el 2 de julio. El ejército de Murad Baksh no se enfrentó a una gran oposición durante esta acción militar. Nadr Mohammed, habiendo perdido sus territorios, huyó a Persia, dejando su tesoro que fue saqueado por los mogoles.

Sin embargo, el joven Murad Baksh pronto se cansó del clima desagradable y las costumbres extranjeras de Balkh y deseó regresar al Indostán. Con los comandantes mogoles indiferentes al curso de la campaña y deseosos de irse lo antes posible, los soldados se volvieron rebeldes y perdieron su disciplina, y comenzaron a saquear a los habitantes locales. Un enojado Shah Jahan, al recibir noticias del abandono de su cargo por parte de su hijo, envió a su visir Sadullah Khan para tomar el puesto de Murad Baksh. Llegó a Balkh el 10 de agosto y comenzó a reorganizar al abatido ejército mogol. El mismo Shah Jahan también se había mudado de Lahore a Kabúl, para estar más cerca del frente. El príncipe Murad Baksh fue deshonrado por su incumplimiento de sus deberes y fue privado de su mansab (cargo). A medida que se acercaba el invierno, los mogoles tenían guarniciones clave en el sur de Asia Central, incluidos Termez, Qunduz, Rostaq, Taleqan y Maimana. Sin embargo, bandas de uzbecos comenzaron a infiltrarse en el territorio mogol y rodearon estos puestos fronterizos, dejándolos en estado de sitio durante todo el invierno de 1.646-47. Los mogoles no pudieron infligir derrotas decisivas a las bandas uzbekas, que evitaban el enfrentamiento abierto; en el mismo punto, el clima severo y las dificultades logísticas impidieron más ofensivas mogolas.

A medida que se acercaba la siguiente temporada de campaña, Shah Jahan nombró al príncipe Aurangzeb, que en ese momento servía como gobernador de Gujarat, para dirigir las operaciones en Asia Central. Aurangzeb llegó a Kabúl el 3 de abril de 1.647. Cuatro días más tarde, el 7 de abril, se dirigió a Balkh para reforzar las posiciones avanzadas mogolas y expandir la campaña. El ejército mogol bajo su mando tenía una fuerza de 35.000 hombres, la mayoría de los cuales eran caballería pesada, apoyada por infantería de fusileros, elefantes y artillería. Los uzbecos que se oponían a ellos habían amasado un total de 120.000 hombres, la mayoría de los cuales eran caballería ligera. Los uzbecos carecían del liderazgo centralizado de los mogoles, y también carecían de las pesadas tropas de choque y las armas de pólvora necesarias para infligir derrotas decisivas a un enemigo, pero poseían la ventaja numérica, la movilidad y el conocimiento del terreno. Los uzbecos, liderados por un caudillo llamado Qutlugh Mohammed, atacaron a los mogoles cuando atravesaban el valle de Dera-i-Gaz. Los uzbecos fueron rechazados por la vanguardia de rajputa del ejército mogol, pero no de manera decisiva. Los uzbecos se reagruparon y, el 21 de mayo, lanzaron otro ataque contra los mogoles. Sin embargo, los uzbecos esta vez cometieron un error táctico al atacar el frente del ejército mogol, en lugar de su retaguardia o flancos. Las alas mogolas pudieron envolver y destruir a la fuerza uzbeka, y Balkh fue alcanzado el 25 de mayo sin más enfrentamientos. La defensa y la custodia de la ciudad fueron entregadas a Madhu Singh Hada.

Abdul Aziz, el khan uzbeko, entonces envió una fuerza bajo Beg Ughli a través del Amur Darya a Aqcha. Los mogoles también se dirigieron hacia Aqcha, después de una parada de tres días en Balkh. El grueso del ejército mogol estaba mandado por Aurangzeb, la vanguardia por Bahadur Khan y la retaguardia por Ali Mardan Khan. Los uzbecos inicialmente lanzaron ataques frontales contra los mogoles, pero fueron rechazados con éxito el 2 de junio de 1.647 por el fuego de los mosquetes mogoles. Los uzbecos optaron entonces por escaramuzar contra las columnas mogolas, y desgastarlas lentamente a través de emboscadas. Luego, el 5 de junio, las noticias de un gran ejército que avanzaba hacia el sur desde Bujará a Balkh llegaron al campamento mogol. Los comandantes mogoles se vieron obligados a dar la vuelta para defender la vital ciudad, que era su centro de operaciones en el teatro. El 7 de junio, los uzbecos dirigidos por Subhan Quli, hermano de Abdul Aziz Khan, atacaron al ejército mogol en pleno apogeo. Sin embargo, una vez más fueron rechazados por el poder de fuego superior de la artillería y los mosquetes mogoles, que regresaron a Balkh con seguridad el 11 de junio.

 

Acuerdo de paz y retirada

A mediados de junio, poco después de que Aurangzeb regresara a Balkh, se entablaron negociaciones con Nadr Mohammed, el ex gobernante exiliado de los territorios ocupados por los mogoles desde 1.645. Las conversaciones avanzaron lentamente, durando más de tres meses antes de que un acuerdo fuera concluido por los nietos de Nadr Mohammed el 23 de septiembre de 1.647.

El 1 de octubre, Balkh fue entregado formalmente a los nietos, y los mogoles comenzaron la retirada a Kabúl dos días después, el 3 de octubre. El ejército mogol durante la retirada estaba mandado de la siguiente manera: el ala derecha bajo Ali Mardan Khan, el ala izquierda bajo el rajá Jai Singh, y la retaguardia bajo Bahadur Khan. El ejército mogol continuó siendo hostigado por bandas itinerantes de uzbecos durante la retirada, y el cruce en el paso de Ghazniyak fue particularmente lento y doloroso. El 14 de octubre, los mogoles llegaron al fuerte de Ghori. Desde allí hasta Kabúl, los miembros de la tribu hazara reemplazaron a los uzbecos en hostigar a las columnas mogolas. Un invierno temprano e inusualmente severo agregó mucho al sufrimiento al ejército mogol. Los mogoles estaban agobiados por el peso que llevaban y la falta de animales de carga, miles de los cuales murieron durante el paso de invierno a través del Hindu Kush. Aurangzeb cruzó la cordillera el 24 de octubre y llegó a Kabúl el 27 de octubre. Sin embargo, grandes componentes del ejército mogol fueron retrasados varios días, por el aguanieve y la nieve caídos en los pasos de montaña. La columna mogola bajo el rajá Jai Singh, en particular, cruzó el Hindu Kush en medio de una tormenta de nieve brutal, y sufrió mucho. Las últimas tropas mogolas finalmente regresaron a Kabúl el 10 de noviembre de 1.647, marcando el final de la campaña.

 

Secuelas

La campaña mogola fue, según todos los estándares, un fracaso estratégico. No se ganó territorio, no se hicieron cambios en la dinastía gobernante, y no se consiguió ningún beneficio tangible. Los mogoles sufrieron 5.000 bajas durante la campaña, la gran mayoría por el brutal clima, y también perdieron una cantidad similar de animales (incluidos caballos, elefantes, camellos, etc.). El costo económico de la campaña fue inmenso.

A pesar de que los mogoles no lograron sus objetivos estratégicos, la actuación táctica del ejército imperial no fue terrible. De hecho, aunque se puede decir que los mogoles perdieron la guerra, no perdieron ni una sola batalla. Los mogoles invariablemente rechazaron todos los ataques directos de Uzbekistán, pero no pudieron infligir derrotas decisivas al enemigo. Los uzbecos practicaban un estilo de guerra mucho más móvil (que, irónicamente, era bastante similar al estilo de guerra original, practicado en la época de Babur), mientras que los mogoles, aunque poseían mucha más potencia de fuego que los uzbecos, también eran más engorroso y menos capaz de maniobrar con eficacia. El ejército mogol, repleto de caballería pesada, mosqueteros, elefantes, artillería y toda la pompa y el esplendor de los grandes ejércitos imperiales, era muy capaz de inspirar admiración entre los nativos de Asia Central, pero era menos capaz de entregar resultados militares decisivos. Esto se hizo especialmente evidente cuando los mogoles se enfrentaron a una sociedad descentralizada y militarizada como los uzbecos, donde cada hombre era un soldado de caballería y un luchador, y la “conquista” resultó mucho más fácil que la ocupación militar sostenida.

Se puede decir que el fracaso de la campaña de Shah Jahan en Asia Central marca el comienzo del declive del poder mogol en la región. Los safávidas de Persia, que anteriormente habían prometido neutralidad durante la campaña mogola (a principios de 1.647, una embajada india había sido enviada a Isfahán, la capital persa, para este fin), aprovecharon la derrota mogola para perseguir sus propios intereses en el región. En el verano de 1.648,  el shah Abbas II de Persia partió a Afganistán con un ejército de 40.000 iniciando la guerra Safávida-Mogola.

Imperio Mogol segunda mitad siglo XVII: 1 el emperador Shah Jahan con un tufang o mosquete; 2 guardia imperial con un talwar o sable, escudo y carcaj; 3 trompetero de la corte.

Guerra Safávida-Mogola (1.649-53)

Antecedentes

La guerra comenzó después de un ejército persa, mientras los mogoles estaban en guerra con los uzbecos, capturaron la ciudad fortaleza de Kandahar y otras ciudades estratégicas que controlaban la región. Los mogoles intentaron sin éxito recuperar la ciudad.

Los safávidas tenían pretensiones territoriales sobre Kandahar desde el reinado de Shah Tahmasp. El derrocamiento de Hamayún, el emperador mogol, se sabe que ganó el apoyo de Shah Tahmasp a cambio de su permiso para permitir que los safávidas capturasen Kandahar. Posteriormente, surgieron conflictos en la región durante el reinado de otro emperador mogol, Jahangir, porque la mayoría de la población se oponía al gobierno safávida y a menudo servía en el ejército mogol.

El reinado de Shah Jahan en el imperio Mogol fue marcado en el noroeste por una lucha continua contra los poderosos persas safávidas por Kandahar (actual Afganistán). En 1.639, los ejércitos de Shah Safi de Persia capturaron a Bamyan y parecía que atacarían a Kandahar después. Shah Jahan, con la asistencia de Kamran Khan y Malik Maghdood, marchó sobre Kandahar y negoció la rendición del comandante persa, Ali Mardan Khan, en 1.638.

Esperaba que los persas intentaran recuperar la ciudad pronto, por lo que ordenó que las murallas fueran reparadas rápidamente mientras un gran ejército mogol con base en Kabúl protegía la zona. Cuando no llegó ningún ataque persa, en 1.646 el emperador envió a su hijo, Murad Baksh, para invadir Badakhshan controlado por los uzbecos. En el año siguiente, Aurangzeb, otro hijo, derrotó a una fuerza uzbeka fuera de Balkh y capturó la ciudad. Aunque fueron victoriosos en el campo, los mogoles no pudieron asegurar los territorios conquistados y Shah Jahan se vio obligado a retirar sus ejércitos de Badakhshan.

 

La guerra

Animado por la retirada mogola de Badakhshan, en el verano de 1.648 el shah Abbas II de Persia marchó de Isfahan con un ejército de 40.000 efectivos. Después de capturar Bost puso sitio a Kandahar y lo capturó fácilmente después de un breve asedio el 22 de febrero de 1.649. Los mogoles intentaron retomar la ciudad en 1.651, pero la llegada del invierno los obligó a suspender el asedio.

Shah Jahan envió a Aurangzeb con 50.000 soldados para recuperarlo, pero a pesar de que derrotó a los safávidas fuera de la ciudad, no pudo tomarlo. Su tren de artillería resultó incapaz para la tarea. Aurangzeb intentaría tomar la ciudad fortaleza nuevamente en 1.652. Abdul Aziz, khan de Bukhara, había establecido una alianza con el shah Abbas y en mayo de 1.652, envió 10.000 tropas a Kabúl en mayo para hostigar a las líneas de suministro del ejército mogol. Aunque no eran lo suficientemente fuertes como para levantar el asedio, los uzbecos pusieron en peligro a un convoy mogol de 2.000 efectivos que escoltaba un millón y medio de monedas de plata para el ejército sitiador en Kandahar. Después de dos meses de luchar contra la resistencia persa y las crecientes actividades de los uzbecos, Aurangzeb se vio obligado a abandonar la campaña.

En 1.653,  Shah Jahan envió a su hijo favorito, Dara Shikoh, con un gran ejército y dos de las piezas de artillería más pesadas del Imperio, pero después de un asedio de cinco meses los mogoles no lograron rendir de hambre la ciudad, y el intento de romper sus murallas con fuego de cañón también fracasó. Los mogoles finalmente renunciaron a todos los intentos de recuperar Kandahar.

A mediados de 1.647, ambos bandos habían sufrido considerablemente en la lucha. Sin embargo, dada la enorme disparidad de recursos entre el imperio Mogol y los uzbecos, es razonable suponer que estos últimos sufrieron mucho más que los primeros. Los ejércitos uzbecos, que se habían unido en gran parte debido a la perspectiva de un botín fácil de los mogoles, comenzaron a desintegrarse cuando cuando sus expectativas no se cumplieron. Incluso se dice que algunos jinetes uzbecos vendieron sus caballos a los mogoles (los caballos de Asia central fueron muy apreciados por los indios y alcanzaban precios altos), y luego acamparon a través del río Amur Darya. Sin embargo, los mogoles, por su parte, no pudieron aprovechar esta falta de disciplina y organización entre los uzbecos y completar la conquista de Asia Central, por varias razones.

En primer lugar, existía la preocupación de que, si los mogoles lograban la anexión de Asia Central, las tropas y los comandantes mogoles estarían permanentemente estacionados allí. Pocos de los comandantes de mogoles estaban interesados en pasar sus carreras militares en la región, ya que todos preferían la riqueza, el lujo y la familiaridad de la India. De hecho, algunos de los comandantes mogoles, como Bahadur Khan, incluso se opusieron secretamente a Aurangzeb y al esfuerzo de guerra, para evitar tal resultado. En segundo lugar, y tal vez de forma más apremiante, el ejército mogol se enfrentó a una grave escasez de alimentos, causada por los devastadores efectos de la guerra en el campo en los últimos años. Hubo una gran inflación en los precios de los alimentos básicos en el campamento mogol. Las dificultades mogolas se vieron agravadas por el hecho de que el país carecía de alojamiento de invierno adecuado para un gran ejército, y que muchos de los soldados hindúes no estaban acostumbrados al clima frío. A la luz de todos estos problemas, los mogoles, al igual que los uzbecos, buscaron poner fin a la guerra.

El emperador mogol Shah Jahan recibe a los embajadores persas en 1.636. Ilustración Padshahnama

 

Gobierno de Shah Jhan

En 1.629 aplastó la última revuelta de los nobles afganos, liderada por Khan Jahan Lodi gobernador de Malwa, y aunque ésta no logró conmover los cimientos del poder imperial, la frontera del Deccan continuaría siendo conflictiva y el emperador volverá allí reiteradamente para lograr la sumisión de los sultanatos de Bijapur y Golconda.

Luego se dedicó a asegurar otras fronteras internas del imperio. El caso del pequeño reino rajputo de Baglana es un ejemplo de la política imperial; puerta del Deccan, pagaba tributo a los mogoles, pero él lo anexó completamente y en este caso su Rajá se convirtió al islamismo, algo absolutamente inusual hasta entonces. En territorios del Sind estableció un mayor control sobre la diversidad de tribus. Después se ocupó de los rajputos Bundela de Orchha; pagaban tributo desde la época de Akbar, con Jahangir fueron importantes nobles del imperio; el nuevo heredero de Orchha subió al trono contemporáneamente con Shah Jahan y se distanció de él por las presiones religiosas imperiales. Shah Jahan asoló la ciudad, obtuvo un enorme tesoro y los Bundela se sometieron. Pero después y sin permiso imperial, los Bundela atacaron Gond; Shah Jahan invadió Orchha nuevamente en 1.635 y eligió el mismo un nuevo rajá. Continuó la campaña y ocupó Chanda, el fuerte de los Gond, imponiendo un mayor control mogol en toda esta frontera sur.

En el Deccan enfrentó finalmente a los estados musulmanes subsistentes: Bijapur, que era territorio habitado por marathas y con gobierno musulmán y Golconda, otro sultanato, era el gran productor de diamantes y que ocupaba aproximadamente el mismo territorio cuya capital era Hyderabad; ambos accedieron en 1.636 a que la moneda y la oración del viernes fueran dedicadas a Shah Jahan y a pagar un ingente tributo anual.

Shah Jahan manifestó un talento extraordinario como constructor. En su arquitectura de mármol blanco, que utilizó para construir resplandecientes palacios dentro del fuerte Rojo de Agra, en Shahjahanabad, la magnifica ciudad que construyó en Delhi, construyó una de las 7 maravillas del mundo: el Taj Mahal, logró una mezcla perfecta, una síntesis de los estilos Persa, Hindú e Islámico. Su exquisito gusto le permitió equilibrar las coloridas incrustaciones de piedras semipreciosas en los muros de mármol con espacios limpios, sin adornos, soportados por columnas sobrias que sostienen arcos impecables. Remató las torres de sus fuertes con graciosos domos islámicos y convirtió sus construcciones de piedra arenisca roja, como la sala de audiencias públicas, Diwan-i Khass en Agra, el fuerte Rojo y la mezquita de Jama Mahid o mezquita del Viernes en Delhi, las mezquitas Wazir Khan y Moti Masjid en Lahore- en elegantes demostraciones de un nuevo orden.

El emperador mogol Shah Jahan y el ejército mogol regresando del Jama Masjid o mezquita del Viernes en Delh, después de la oración. Autor Edwin Lord Weeks

Shah Jahan también mantuvo una fascinación por las joyas. Le encantaba lucirlas para demostrar su poder y su riqueza. Gobernó desde el imponente trono del Pavo Real, que diseñó rebosante de diamantes, perlas, rubíes, zafiros y esmeraldas, rodeado por su corte sentada sobre tapetes de seda y cojines con brocados, en altísimos espacios conformados por arcos laminados en oro y plata.

Le encantaba la pintura, por eso mantuvo artistas provenientes de muchísimos lugares- con las que adornó los salones de sus palacios. Le gustaba que lo pintaran, pero no como un hombre, sino como un símbolo de realeza. Quiso que lo vieran y lo recordaran sin los defectos de los seres humanos, perfecto como una joya. Gracias a su personalidad hedonista, todas las artes florecieron durante su reinado, una época de esplendor y opulencia que convirtió a India en el centro cultural más avanzado del mundo de ese entonces.

La abundancia en el tesoro real, recibía impuestos de más de 100 millones de súbditos, le permitió mantener un enorme y poderoso ejercito, una infantería de un millón de hombres y una caballería de 200.000 jinetes, organizados con el sistema Mansabdari que instituyó su padre Akbar, mandados por príncipes y nobles, que le dieron un período de estabilidad general al Imperio. Construyó muchos fuertes en sitios estratégicos, defendidos por sofisticados cañones que fundían en serie en complejos industriales, donde también fabricaban millones de espadas, pistolas, rifles y piezas de artillería.

En ese mismo año de 1.631, Shah Jahan experimentó el más difícil evento de destino de su vida, que lo sumergió durante mucho tiempo en una profunda depresión. La principal y mas amada de sus tres esposas, su compañera inseparable y confidente, la Begum, Arjumand Banu, a quien el llamaba Mumtaz Mahal que significa “Joya del Palacio” murió de hemorragia post-parto, dando a luz a su catorce hija, Gauhara Begum. Su muerte después de 22 años de matrimonio, siendo aún muy joven, solo tenía 40 años, lleva el alma de Jahangir a vivir una negra y larga noche.

El emperador mogol Shah Jahan y su esposa Mumtaz Mahal, cuyo nombre Arjumand Banu, en su honor erigió el Taj Mahal,

En 1.632 inconsolable decide honrar su memoria con un gran mausoleo sobre la ribera del río Yamuna, frente al fuerte Rojo en Agra, donde vivió los primeros años de su reinado hasta que terminó de construir la nueva ciudad de Shahjahanabad. Hoy el Taj Mahal es considerado el mausoleo más hermoso del mundo, sus dos arquitectos el persa Ahmed Shah Lahwari y el veneciano Geronimo Veroneo, emplearon 22.000 obreros y 20 años para terminarlo. Shah Jahan hizo traer el mármol blanco desde Makrana en Rajputana a 400 kms de Agra a lomo de elefante, utilizó 1.000 elefantes para mover los materiales utilizados en su construcción. Importó Turquesa del Tibet, lapizlazuli de Afganistán, jade de China y zafiro de Sri Lanka para darle forma y color a las flores y a las frases del Corán, que el Taj Mahal tiene incrustados en sus muros de mármol. El simétrico monumento resalta con su blancura sobre el verde de la naturaleza que lo rodea y sobre el azul profundo del cielo.

En 1.633 impuso la Sharia, los códigos morales que permiten diferenciar el bien del mal y las leyes religiosas del islamismo, consideradas de origen divino,  a todos en India por igual, sin importar si profesaban una fe distinta. La Sharia enumera los deberes que debe cumplir y la conducta a la que debe ajustarse todo musulmán en asuntos sociales, de política, justicia, economía y en asuntos personales como relaciones sexuales, higiene, dieta, oración y ayuno, así como los castigos que merecen sus violadores como latigazos, la cercenación de las manos o el apedreamiento hasta la muerte. La Sharia se deriva del Corán y de la predica del profeta Mahoma recopilada por sus seguidores e interpretada, a través del consenso, por la Ulema, el consejo de eruditos islámicos de cada comunidad.

Shah Jahan fue un musulmán ortodoxo que puso fin a las políticas religiosas liberales de su abuelo Akbar y de su padre Jahangir, utilizó el poder del estado para imponer la supremacía islámica, sus creencias, festivales religiosos y sus leyes. Con ese propósito en mente prohibió a las otras religiones la construcción de nuevos templos o la reparación de los que ya existían. Aprovechó además cualquier insurrección, protesta social o religiosa para ordenar la demolición de sus templos, especialmente los de los hinduístas. Prohibió que se levantaran o restauraran templos hindúes de acuerdo a la Sharia, florecieron las sectas sufies y los festivales musulmanes se convirtieron en los eventos más importantes de la corte; dos veces por año la corte pagaba peregrinaciones a la Meca.

En 1.638 terminó la construcción de su ciudad amurallada, Shahjahanabad, una gran metrópoli con grandes avenidas, jardines, fuentes, canales de agua, palacios para los nobles y la roja mezquita de Jama Mahid. Allí mueve su capital desde Agra, estrena los palacios de mármol blanco dentro del recién construido fuerte Rojo, el doble de grande del fuerte Rojo de Agra, con 11 puertas de acceso y 27 torres que protegían sus murallas, la muralla mide 6,5 kilómetros de largo y su altura varía entre los 16 metros en la orilla del río a los 33 metros en la zona cercana a la ciudad.

Fuerte Rojo de Delhi, era el doble en tamaño que el de Agra, con 11 puertas de acceso y 27 torres, la muralla mide 6,5 kilómetros de largo y su altura varía entre los 16 metros en la orilla del río a los 33 metros en la zona cercana a la ciudad.

En 1.642 amplió el jardín que había construido años atrás para su padre Jahangir, alrededor del palacio real de verano en Sriganar, Kashmir. El jardín que llamó en ese entonces Farah Bakhsh que significa ¨Dador de Gozo¨, tenía originalmente mas de 100 especies de plantas alrededor de una fuente natural de agua que utilizó para construir un enorme lago artificial, el lago Dal. A Shah Jahan le encantaban los grandes jardines y durante su reinado conectó el lago artificial de ese jardín, con el río Ravi a través de un largo canal que adornó con decenas de fuentes verticales de agua y con largos setos de flores, logrando convertirlo en el gran Jardín de Shalimar, que significa ¨Hogar del Éxtasis¨. En su centro construyó una isla, “el Mahtabi”, que utilizó para mirar la luna mientras escuchaba la música que tocaba la orquesta del palacio.

El imperio parecía estabilizado hacia 1.647, es verdad que había habido hambrunas en 1.630-31 y que los gastos en administración, ejército y corte eran enormes, pero el sistema de recaudación resistía y se decía que la riqueza en metales y piedras preciosas del Emperador era la mayor del mundo. Por otra parte es cierto que se descuidaron las ciencias aplicadas y que el armamento del ejército no se renovó.

En 1.651 Shah Jahan terminó la construcción del Taj Mahal, el edificio de blanco mármol, que comenzó a construir en 1.631, una obra que le llevó 20 años.

Taj Mahal (Corona de los Palacios) construido entre 1632 y 1653 en la ciudad de Agra, fue mandado construir por el emperador mogol Sha Jahan en honor de su esposa Mumtaz Mahal.

En 1.652 Aurangzeb se encontraba en su peor momento, había perdido el cargo de virrey del Deccan por presentarse sin haber sido invitado, sin asearse después del largo viaje y en atuendo militar, al palacio de su padre en Shahjahanabad, dejando abandonado su puesto de gobernador sin importarle lo que allí pudiera suceder; había fracasado además dos veces en su intento por apoderarse de Kandahar, lo que le causó la desaprobación y el desprecio paterno, para luego ser aparentemente perdonado y reasignado al Deccan, un lugar apartado de los esplendores de la corte en donde se sentía como un paría. Durante 5 años no había sido invitado a la corte, en una carta a su padre se quejaba que después de 20 años de servicio al imperio Mogol, se le prestaba menos atención que a su sobrino Suleiman Shikoh. Odiaba además a su hermano Dara Shikoh, quien recibía el amor de Shah Jahan, su cercanía y las comodidades de Delhi, mientras que el solo experimentaba su autoridad y su rabia. Su rebelión se estaba cocinando solo faltaba el pretexto.

En 1.656 Aurangzeb decidió apoderarse del sultanato de Golkonda donde reinaba en Hyderabad su capital, el sibarita Abdullah Qutb Shah, un rey débil que tenía un primer ministro poderoso, el vizier Mir Jumla, un persa, que se había hecho muy rico monopolizando el mercado de diamantes. Las tropas de Aurangzeb invaden Hyderabad, el sultanato estaba en su poder cuando Shah Jahan, influenciado por su hijo Dara Shikoh y su hija la Begum, Janahara Sahib que querían la paz y detener el uso de la fuerza, decidió perdonar a Qutb Shah y devolverle su poder, lo que enfureció a Aurangzeb. Entretanto Mir Jumla le envió a Shah Jahan el espectacular diamante Koh-I-Noor y a cambio recibió el nombramiento de primer ministro de todo el Hindustan, un cargo con un poder similar al de Aurangzeb. El Koh-I-Noor había sido extraído de la mina Kollur propiedad de la dinastía Kakatiya que gobernó el sur de la India de 1.083 al 1.323 quienes lo pusieron en la frente de la Diosa Durga en un templo hinduísta en su capital Orugallu. El templo fue destruido en una invasión, el diamante robado terminó en manos de Ibrahim Lodi, el sultán de Delhi, quien lo perdió a manos de Babur, el primer emperador Mogol. Su hijo Hamayun se lo entregó al Shah Thamasb de Persia a cambio del ejercito de 14.000 hombres con los que recuperó Kabul. El Shah antes de morir en 1.657, lo cambió por decenas de diamantes pequeños de las minas que controlaba Mir Jumla en Golkonda, mucho más fáciles de negociar y así el Koh-I-Noor regresó a India y por esas extrañas cosas del destino, cayó en manos de Shah Jahan, quien lo coloca con orgullo en su trono del Pavo Real.

En 1.657 el Koh-I-Noor activó el deseo y la codicia de Shah Jahan por tener más diamantes y por eso cambió de opinión con relación a los sultanatos de Golkonda y de Bihar, ordenándole a Aurangzeb que se apodere de sus minas de diamantes, le dio carta blanca para que invadiese nuevamente. Las tropas de Aurangzeb ya estaban en sus fronteras dispuestas a invadir, cuando Shah Jahan cambió nuevamente su decisión influenciado por Dara Shikoh, lo que colmó la paciencia de Aurangzeb.

Respecto de la nobleza durante su gobierno, parecen haber tenido mayor influencia la musulmana, ya sea de orígenes turcos, afganos, turanios (centro de Asia)  o persas, respecto de la hindú, representada por los grandes maharajás de Jaipur , Mewar, Jodhpur , Marwar, y Gaur. Se sumaron entonces a la corte algunos nobles de rango menor de origen deccaní: musulmanes y marathas. Por otra parte se nota cierto relajamiento en la disciplina y la visión endiosada del emperador por parte de estos grupos poderosos; la misma adhesión al Islam tradicional impedía el endiosamiento del Emperador.

 

Final de Shah Jahan

En 1.658 después de los festejos de sus 30 años de reinado, Shah Jahan a sus 65 años de edad cayó enfermo de la próstata imposibilitado para orinar y con fiebre alta. El mayor de los 4 hijos de Mumtaz Mahal, Dara Shikoh, el favorito de Shah Jahan, que en ese momento tenía 42 años, un intelectual en búsqueda espiritual que había traducido al persa los Upanishads, libros sagrados que contienen la esencia filosófica del hinduísmo, lo que demuestra su liberalismo religioso y sus inclinaciones, aunque su pasión era el misticismo sufí, se hace cargo del trono de su padre. Esto lo enfrentó a sus tres hermanos a quienes su padre mantenía relegados en territorios distantes para proteger a su preferido y con quienes mantuvo desde niño una atmósfera de ácida rivalidad. Sin embargo en ese momento esto era un arma de doble filo porque los tres eran virtualmente soberanos independientes en lugares poderosos del Imperio, con su propio ejercito.

En la expectativa por la pronta muerte de su padre, Shah Shuja que gobernaba Bengal, Bihar y Orissa, dedicado al vino, las mujeres y la guerra, que además seguía la Shia contraria a la Sunny de Aurangzeb, se declaró emperador y decidió marchar sobre Delhi. Dara envió su hijo Sulaiman Shikoh que tenía solo 22 años, al mando de un fuerte contingente del ejercito imperial, acompañado por Jai Singh, el maharana de Mewar, con ordenes de llegar antes que Shuja a Varanasi y detener su marcha sobre Delhi. Efectivamente llegaron antes y Sulaiman al amanecer tomó por sorpresa al ejercito de su tío y lo desbandó, quien derrotado logró huir en una balsa por el río Ganges, logrando llegar a Patna, la capital de Bengala donde tenía más tropas a su disposición.

En 1.657 Aurangzeb, que en ese entonces tenía 39 años y hasta ese momento no había movido sus tropas, ni realmente traicionado a Shah Jahan, realizó su jugada, con toda una vida de experiencias militares, hizo prisionero a Mir Jumla y se apoderó de sus tropas, su artillería y sus riquezas. Le avisó a Murad que gobernaba Gujarat y Malwa que marchase sobre Delhi, que el haría lo mismo desde el Deccan y que allí unirían sus tropas para enfrentar a Dara Shikoh y se repartirían el Reino. Nada podía ya evitar el enfrentamiento, era la tumba o el trono y solo su madre Mumtaz Mahal podría haberlo logrado, pero ella descansaba en su tumba en el Taj Mahal.

Aurangzeb al mando de un ejercito bien entrenado dotado de una poderosa artillería, unido a las tropas de su hermano Murad, se enfrentó a su hermano mayor, quien se encontraba en una situación que debía ser una pesadilla, él era un místico que nunca quiso ser militar.

Lógicamente Aurangzeb lo derrotó y lo hizo prisionero en la batalla de Samurgah cerca de Agra. En ese momento Jahangir se recupera de su enfermedad pero Aurangzeb y Murad lo declaran incompetente y lo pusieron bajo arresto domiciliario en el fuerte Rojo de Agra, donde lo acompañó su hija mayor la Begum, Janahara Sahib, quien amaba profundamente a su hermano Dara Shikoh y con quien compartió su adoración por el misticismo sufí.

Final del emperador mogol Shah Jahan recluido el el fuerte Rojo de Agra desde donde podía ver el Taj Mahal, siendo cuidado por su hija mayor la Begum Janahara Sahib, aún conservaba la pasión por las joyas.

Su hija la Begum voluntariamente compartió su encierro durante 8 años y lo cuidó con esmero. En enero de 1.666, Shah Jahan cayó enfermo. Confinado en cama, se debilitó progresivamente hasta que, el 22 de enero, elogió a las damas de la corte imperial, particularmente a su consorte de años posteriores Akbarabadi Mahal, al cuidado de Jahanara. Después de recitar el Kalma y versos del Corán, Shah Jahan murió, a los 74 años.

Su capellán Sayyid Muhammad Qanauji y Kazi Qurban de Agra llegaron al fuerte, movieron su cuerpo a una sala cercana, lo lavaron, lo envolvieron y lo colocaron en un ataúd de sándalo.

La princesa Jahanara había planeado un funeral de estado que incluiría una procesión con el cuerpo de Shah Jahan llevado por nobles eminentes seguidos por ciudadanos notables de Agra y funcionarios repartiendo monedas para los pobres y necesitados. Aurangzeb se negó a acomodar tal ostentación. El cuerpo fue llevado por el río hasta el Taj Mahal y fue enterrado allí junto al cuerpo de su amada esposa Mumtaz Mahal.

 

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