Edad Moderna El imperio Otomano Selim II el Beodo (1566-74)

Después de acceder al trono tras intrigas palaciegas y disputas familiares, se convirtió en el primer sultán carente de interés por lo militar y dispuesto a abandonar el poder a sus ministros, a condición de que le permitieran dedicarse a sus orgías y libertinajes. Por lo tanto, fue conocido como Selim al-Masti (Selim el Borracho o Selim el Beodo. Un competente gran visir, Mehmed Sokollu pachá, controló la mayor parte de los asuntos estatales, quien se encargó de renovar los compromisos políticos con Francia y con la república de Venecia.

Guerra con el imperio Germánico (1566-68)

En el año 1566, el sultán Solimán II se alió con el enemigo de Maximiliano II, Juan Segismundo de Siebenbürgen. Ambos reunieron un gran ejército que se dirigió contra Viena. Maximiliano II, después de lograr la concesión de un subsidio importante por parte de la dieta de Augsburgo, celebrada en el año 1566, logró formar un impresionante ejército de 80.000 hombres. La resistencia de la ciudadela de Szigeth detuvo el avance turco lo suficiente para que terminase el verano, lo cual, unido a la muerte del Sultán, detuvo la ofensiva turca sobre Viena.

Tras dos años de duros enfrentamientos, en los que el Imperio se desgastó profundamente, Maximiliano II firmó con Selim II la paz de Adrianópolis (Edirne) el 7 de febrero de 1568. Por el mismo se fijaba el cese de las incursiones de ambas facciones en territorios enemigos por ocho años, se mantenían los territorios conquistados anteriormente y el Emperador consentía en pagar un tributo anual de 30.000 ducados a las arcas otomanas.

Al año siguiente 1569 se produciría el gran incendio de Estambul.

Guerra ruso-turca (1568-70)

El zar de Rusia Iván el Terrible conquistó en 1552 el Kanato de Kazán, y en 1556 conquisto el Kanato de Astracán,  mandando construir una nueva fortaleza en Astracán en una empinada colina dominando el río Volga. En 1568, el gran visir Mehmed Sokollu pachá, inició el primer encuentro entre el Imperio otomano y su futuro rival del norte.

Como resultado del fortalecimiento del estado ruso en las fronteras de los Urales y el mar Negro, cerca del río Don (Ten) y Volga (Idel); las rutas comerciales del norte y las rutas de peregrinación musulmanas que unen Asia Central, con Crimea y Anatolia y quedaron cortadas. Siendo el primer paso hacia la pérdida de la influencia otomana en esta región estratégica. Los gobernantes otomanos vieron una amenaza de apoderarse de los territorios de sus posesiones caucásicas y de Crimea.

Para la resolución definitiva del problema de los peregrinos, la expulsión de Rusia y alcanzar sus objetivos geo estratégicos, en 1568 el sultán Selim II y el gran visir Mehmed Sokollu decidieron atacar Astracán desde el Kanato de Crimea. También hicieron planes para construir un canal en Volgodonsk Perevoloki para unir los ríos Volga y Don, y facilitar el camino entre el mar Caspio y Negro. Además, la captura de Astracán y la construcción del canal darían a los turcos otomanos una oportunidad adicional para destruir los persas, privándoles del comercio, lo que podría conducir a Persia en una completa dependencia de la voluntad del Sultán.

Selim II dio orden al kan de Crimea, Devlet Giray para comenzar a preparar la expedición. El gran visir Mehmet Sokollu nombró jefe de la expedición al beylerbey de Kafa, Cherkesa Kasim pachá.

En el verano de 1569, un numeroso contingente de 20.000 turcos con jenízaros y caballería, junto con 50.000 tártaros, al frente de Kaim pachá, inició la ofensiva para poner sitio a Astracán y comenzar asimismo los trabajos de construcción del canal, mientras que una flota otomana sitiaba Azov. Pero una salida de la guarnición asediada de Astracán, bajo el mando de knyaz (príncipe) Serebrianyi-Obolenskiy, gobernador militar de Astracán, hizo retroceder a los sitiadores.

Un ejército de socorro de unos 15.000 efectivos rusos, bajo el mando de Knes Serebianov, atacaron y dispersaron a los trabajadores del canal y al destacamento tártaro encomendado de su protección. Además, finalmente, la armada otomana fue destruida por una tormenta. En su camino de regreso a casa, hasta el 70 % de los soldados y trabajadores murió congelado en las estepas o fue víctima de ataques circasianos.

A comienzos de 1570, los embajadores de Iván IV el Terrible firmaron en Estambul un tratado que restauraba las relaciones amistosas entre el sultán otomano y el zar ruso. Por el cual el Imperio otomano, aunque militarmente derrotado, consiguió el paso seguro para los peregrinos y comerciantes musulmanes de Asia Central, así como la destrucción de la fortaleza rusa en el río Terek.

Conquista otomana de Chipre (1570)

Desembarco

La república de Venecia se había apoderado del débil reino de Chipre en 1489. Para asegurarlo fortificó especialmente tres ciudades: Nicosia, Kyrenia y Famagusta, destinadas a ser los baluartes de su dominio sobre la isla. Este dominio, sin embargo, no llegaría a cumplir un siglo de vida.

En septiembre de 1569 tuvo lugar una explosión en el arsenal de Venecia. Cuatro iglesias e innumerables palacios quedaron destruidos, las murallas quedaron arruinadas y las pérdidas humanas y materiales fueron enormes. En Estambul se pensó que toda la flota veneciana había quedado destruida, aunque en realidad solo se perdieron cuatro galeras. Selim II proclamó que era una señal de Alá para que emprendiera la conquista de la isla de Chipre. Entre mucha gente cundió la sospecha de que José Nasí envió unos sicarios para provocar la explosión.

El gran muftí de Estambul Abu Saud bendijo el proyecto recordando que el propio Mahoma había roto un tratado con el infiel para arrebatarle la Meca en beneficio del Islam y justificó la conquista de Chipre por el hecho de que en el pasado había estado sometida al Islam. Proclamó una fatwa convirtiendo la conquista en Guerra Santa. En enero de 1570 el gran visir Sokolli se entrevistó con el bailío de Venecia y le comunicó que el Sultán quería ser amo de Chipre.

Astor Baglione llegó a Nicosia en mayo de 1570. Reclutó a todos los hombres capaces de luchar y preparó la ciudad para el asedio. El capitán dejó como responsable de la ciudad al conde de Rocha y a Nicolás Dandolo y marchó a Famagusta. A diferencia de con Dandolo, Baglione congenió a la perfección con Marco Antonio Bragadino, capitán de Famagusta. Ambos mandaron reforzar las murallas, ahondar los fosos, acumular armas, municiones y vituallas, quemando los alrededores y envenenando las fuentes.

Entre marzo y mayo de 1570 partieron de Estambul más de 150 galeras, 12 fustas, 8 mahomas, 40 barcos de transporte para caballos, al mando del almirante Pialí pachá, en el camino hicieron escala en Negroponte (isla de Eubea) para abastecerse de bastimentos y aparatos de guerra, y hacer algunas reparaciones. Una segunda flota al mando de Alí pachá se unió en la isla de Rodas, donde estuvo del 17 de mayo al 4 de junio. Partieron juntos a Finica frente a Chipre, donde del 8 al 29 de junio cargaron las tropas de tierra que había acudido a pie bajo el mando de Lala Mustafá, jefe de las operaciones terrestres, que contaba con 56.000 efectivos, incluyendo 6.000 jenízaros.

El 1 de julio, los otomanos desembarcaron 42.000 efectivos en Saline, tras proteger el desembarco, Piali pachá se dirigió al sur con su flota para bloquear el puerto de Limasol. La flota de transporte regresó a Finica para transportar una segunda oleada, que llegó el 3 de julio con 14.000 efectivos y máquinas de asedio. La flota veneciana no apareció y las fuerzas de Niccolo Dandolo, gobernador de la isla, no hicieron nada, ya que no querían confrontación en campo abierto, al disponer de muchos menos efectivos. La defensa de la isla se iba a basar en su tres ciudades fortificadas: Nicosia, Kyrenia y Famagusta.

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Piali Ali Pacha frente a las costas de Chipre en 1570

Asedio de Nicosia (26 julio-9 de septiembre de 1570)

El 26 de julio comenzó el asedio de la capital Nicosia, que había sido completamente fortificada siguiendo el modelo traza italiana, con 11 bastiones muy bien proyectados distribuidos de forma uniforme en un perímetro circular de 5 kilómetros. En el momento del asedio otomano, la ciudad contaba con 56.550 personas, de las cuales solamente 12.000 resultaban aptas para combatir.

Para resistir el ataque se requería un contingente de 20.000 hombres, por lo que se esperaba el apoyo de los campesinos chipriotas, que finalmente no tuvo lugar, en parte por el mal liderazgo de Niccolo Dandolo. Primero los turcos excavaron minas y situaron las baterías alrededor de la ciudad, que no consiguieron hacer daño en las murallas. Finalmente, se dieron cuenta de que los defensores no tenían fuerzas suficientes para defenderse en todos los frentes y el 9 de septiembre, tras 45 días de asedio, ordenó un asalto masivo, el esfuerzo principal lo harían los jenízaros, precedidos de múltiples ataques de diversión.

Los jenízaros lograron penetrar por la fuerza en la ciudad, obligando a los venecianos a refugiarse en el palacio del gobernador, donde se les comunicó que, si se rendían, serían respetadas sus vidas. Se acordó deponer las armas, pero en cuanto las puertas se abrieron una marea de soldados arrasó todo a su paso. Aquel día murieron 20.000 personas entre venecianos y chipriotas, y unos 2.000 jóvenes de ambos sexos fueron hechos esclavos. Con el botín embarcado, una mujer nombrada en las crónicas como María Sinclitikí o Arnalda hizo saltar el barco de Mustafá por los aires, arrastrando a otros dos barcos a la catástrofe y perdiéndose gran parte del botín y de vidas.

El siguiente objetivo era Kyrenia, donde los venecianos habían realizado importantes obras de fortificación, sustituyendo, por ejemplo, las torres cuadradas de sus murallas por torres circulares de muros mucho más gruesos, ideales para resistir la acción de la artillería. Pese a estas obras, el terror que había causado la matanza de Nicosia era tan grande que la ciudad se rindió sin oponer resistencia. En los días sucesivos se rindieron Pafos, Limasol, Cerinica y Lárnaca. Solo Famagusta resistiría.


Operaciones de la flota cristiana

Venecia pidió ayuda a los reinos cristianos, solamente respondió el papa Sixto V, que consiguió convencer al rey de España para participar con 60 galeras españolas al mando del genovés Andrea Doria; Malta participaría con 5 galeras y el Papa equiparía 12.

El 14 de agosto, la flota española se reunió con la papal en Mesina, juntas se dirigieron a Otranto para reabastecerse, llegando el 20 de agosto, al día siguiente partieron para la bahía de Suda en la isla de Creta, llegando el 30 de agosto.

En cuanto a las fuerzas venecianas, Marco Quirini había partido con 25 galeras hacia Creta para unirse a las 22 que le esperaban allí. El capitán general Girolamo Zane salió de la República rumbo a Zara con 80 galeras y Sebastián Venier embarcó rumbo a Corfú como primera escala a Chipre para asumir el mando de gobernador general de la isla junto con Astor Baglione.

La flota veneciana quedó mermada por el tifus en Zara y, para colmo, la propia Zara se encontraba en peligro por los corsarios otomanos, teniendo que dejar soldados allí. Siguieron camino a la isla de Corfú, llegando el 1 de julio. Allí estuvieron realizando operaciones en las costas de Grecia hasta el 23, que partieron para Candia en la isla de Creta, llegando a la isla el 2 de agosto.

Los jefes de la flota, se reunieron en un consejo de guerra el 1 de septiembre en la bahía de Suda, en la que tras muchas discusiones sobre la táctica a adoptar; finalmente se acordó ir a Monte Rosso en el sur de Anatolia, para desde allí efectuar operaciones contra la flota turca. El 13 de septiembre la flota partió vía Sitia y Rodas, llegando a Monte Rosso el 22 de septiembre. Ese mismo día recibieron la noticia de que Nicosia había caído.

La flota estaba desmoralizada y muy mermada, no hubiera estado en posición de ayudar a Chipre aunque lo hubiese intentado. Decidieron volver inmediatamente a Creta vía Scarpanto. Andrea Doria, al ver que no había acuerdo posible entre las fuerzas cristianas, decidió volverse a Sicilia el 5 de octubre vía Otranto junto con la flota papal. La flota veneciana partió a Corfú el 1 de noviembre, durante el regreso sufrió un temporal en el que se perdieron 14 de las galeras, llegando a Corfú el 11 de noviembre.

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Movimientos de las flotas turca y cristiana en 1570 durante la campaña de Chipre

Asedio de Famagusta

Pensando en que el terror operaría el mismo efecto enervante sobre los defensores que había permitido tomar Kyrenia sin lucha, envió al gobernador de Famagusta, Marco Antonio Bragadin, una cesta que contenía la cabeza del gobernador de Nicosia. Sin embargo, Bragadin no se amilanó, sino que se aprestó a resistir un largo asedio, contaba con 1.000 italianos, 3.000 chipriotas, 100 estradiotas y población civil.

Pasados unos días, Mustafá dio su primera orden: construir una fortificación desde la que 74 cañones, 4 basiliscos e innumerables piezas de artillería empezaron a bombardear la villa. En septiembre Famagusta quedó aislada, la flota otomana aplicó sobre su puerto un estricto bloqueo, el ejército otomano acampó alrededor de la ciudad y cavó trincheras, y los grandes cañones de asedio comenzaron a machacar las defensas. Pero tras el prometedor comienzo de la campaña, los meses comenzaron a transcurrir sin que los efectos de la presión parecieran mermar el ánimo de los sitiados.

La república de Venecia consiguió reunir en Candia, Creta, una fuerza de 12 galeras y 4 barcos de transportes, con suministros y 1.200 soldados para Famagusta. El mando de la flotilla fue encomendada al más hábil de los marinos de Venecia: Marco Quirini, que preparó minuciosamente la expedición: zarpo de Candia el 16 de enero de 1571. La fecha no solo suponía hacerse a la mar en el peor mes para la navegación en el Mediterráneo, con lo cual los otomanos estarían más confiados, sino también llegar a Famagusta al comienzo del mes del ramadán, con los efectos que esto tiene sobre los musulmanes.

Justamente la flotilla de Quirini llegó a las cercanías de la ciudad en vísperas del 26 de enero, primer día del ramadán, sin haber tenido contratiempos en la travesía. Pero para alcanzar el puerto de Famagusta era preciso enfrentarse a las galeras que lo bloquean. Quirini emplea una argucia: por la noche avanzó con sus 12 galeras hasta alcanzar la costa y junto a ella permaneció a la espera del amanecer. Con la luz del sol acercaron cuatro transportes que, con las velas desplegadas, eran bien visibles para los musulmanes, en tanto que las galeras permanecen poco visibles junto a la costa.

Los sarracenos avistaron los transportes y creyeron hallarse ante una presa fácil. Siete galeras otomanas aplicaron sus remos con energía para salir al paso de los barcos de transporte, pronto se dieron cuenta de que habían caído en la emboscada, las 12 galeras de Quirini les atacaron por popa dejándoles pocas posibilidades de escapatoria. Tres de las embarcaciones sarracenas fueron hundidas a cañonazos, mientras las otras cuatro escaparon como pudieron, cada una en una dirección, sin hacer el menor daño a los venecianos. La flotilla entró así en Famagusta en medio del entusiasmo de sus defensores. Quirini logró desembarcar 1.600 hombres y una carga de alimentos.

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Asedio otomano de Famagusta (Chipre) 1571

En los días siguientes, con base en la ciudad sitiada, Quirini emprendió acciones de corso contra buques otomanos: el 27 capturó un galeón que transportaba tropas de refuerzo para Lala Mustafá. El 29 apresó un bajel lleno de peregrinos a la Meca, lo cual fue un estupendo botín, pues entre los peregrinos iban muchos personajes importantes que viajaban con buenas cantidades de dinero y joyas. Más tarde también se apoderó de un navío francés al servicio del Sultán.

Al cabo de un mes, Quirini proyectó salir de regreso para Creta el 16 de febrero. Dejó en manos de Bragadin a los peregrinos apresados, servirían como rehenes para disuadir a los otomanos de cometer tropelías, pero se llevó a los soldados capturados para usarlos como remeros en las galeras. La salida debía realizarse de noche para burlar a las galeras sarracenas, pero antes de zarpar, Quirini tramó un nuevo ardid para que lo ejecutase Bragadin: tras zarpar la flotilla la ciudad debía permanecer en absoluto silencio, incluso los vigías de las torres debían mantenerse ocultos de manera que los otomanos creyeran que la ciudad había sido evacuado durante la noche.

Al amanecer, los otomanos comprobaron que el puerto estaba vacío de barcos, las murallas carentes de vigías y la ciudad no daba muestras de vida. Pensaron que los venecianos y chipriotas habían embarcado con sigilo durante la noche abandonando Famagusta, y los sitiadores salieron de sus trincheras y avanzaron confiados hacia las puertas de las murallas, con sus oficiales al frente. Entonces, en el momento adecuado, los defensores abrieron fuego con cañones y arcabuces casi a bocajarro. Se abrió un portón de las murallas, la llamada poterna Diamante, y por allí salió una columna de caballería que se lanzó a la carga contra las baterías de artillería de la altura denominada Precipolla. Los artilleros fueron aniquilados y las piezas desmontadas. Las bajas otomanas fueron cuantiosas.

Quirini se llevó consigo a las gentes no aptas para el combate y los objetos de valor. Los beys de Rodas y Quíos, encargados de patrullar las costas, pagarían su negligencia ante Selim II, el primero con su rango y el segundo con su cabeza.

En marzo llegaron refuerzos otomanos, al mando de Uluch Alí, con una flota de 80 galeras y 18.000 soldados. Mustafá estrechó el cerco y trajo 15 cañones de Nicosia. Desesperado, Bragadino, expulsó de la ciudad a 8.000 civiles que, sorprendentemente, fueron respetados por Mustafá. Dentro solo quedan los 7.000 venecianos y chipriotas capaces de luchar.

Mustafá puso a cavar a 40.000 soldados en la parte sur de la ciudad para crear un laberinto de pasajes a cubierto de la artillería veneciana.

En mayo, Lalá Mustafá desencadenó un ataque masivo, sin efecto. A finales de mayo, la noticia de que la Liga Santa estaba preparando un auxilio, llegó la ciudad, y una nueva oferta de rendición fue respondida al grito de ¡Viva San Marcos!

En junio se cavaron túneles bajo las murallas, se llenaron con pólvora y se hicieron estallar. Pese a todo, las fortificaciones resistieron y las bajas entre los otomanos que se lanzaron al ataque fueron enormes. Solo se derrumbó el bastión norte que estaba defendido por dos compañías de soldados chipriotas con culebrinas. Para reforzar el sector norte tuvieron que desproteger el sur. Unas noches más tarde la artillería otomana consiguió demoler la puerta de Limasol. Comenzaron los asaltos directos al recinto. Los defensores lucharon ferozmente y las murallas fueron reconstruidas con sus escombros. Los otomanos forzaron el cinturón de murallas en seis de sus once puntos fuertes, pero aún quedaba la ciudadela.

En julio se sucedieron ataques feroces y reiterados. En un asalto que dura 48 horas consecutivas murió el primogénito de Lalá Mustafá, lo que en la época suponía la mayor desgracia que podía padecer un hombre. El comandante sarraceno quedó desolado por el dolor, y en su desesperación por la sucesión de fracasos, e hizo a los venecianos una oferta de paz difícil de rechazar: prometió a Bragadin que les permitiría abandonar Famagusta con todos los honores militares, llevándose sus pertenencias. Los venecianos podrían trasladarse indemnes a los dominios de la República y los chipriotas serían libres de marchar con ellos o de permanecer en su isla bajo gobierno otomano.

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Asalto otomano a Famagusta (Chipre) 1571

Bragadino no se lo pensó demasiado, había soportado ya diez meses de asedio, sufriendo cuantiosas bajas y, solo le quedaban 900 efectivos, la mitad de ellos heridos, y solamente disponían de siete barriles de pólvora. Ante la ausencia de noticias, el 1 de agosto de 1571, aceptó el pacto: la guarnición veneciana saldría con sus armas y equipajes y sería transportada a Creta en barcos con el pendón del León de San Marcos; los chipriotas serían libres de quedarse o marcharse y sus vidas serían respetadas.

La tarde del 5 de agosto de 1571, Bragadino salió montado a caballo para entregar las llaves de la ciudad al visir junto a sus jefes y a 40 hombres. Mustafá preguntó por los prisioneros otomanos que tenían en poder los venecianos, Bragadino le contestó que unos se hallan en Famagusta y otros en Venecia. Mustafá mandó apresar a los capitanes y con su propia daga le cortó a Bragadino la oreja derecha, ordenando que le cercenasen la izquierda y la nariz.

El día 17 de agosto, durante la transformación en mezquita de la catedral de San Nicolás, Mustafá hizo llevar al capitán veneciano y le obligó a trasladar sacos llenos de piedras y a besar el suelo por donde él pasara; después fue conducido al puerto para ser izado en el mástil de un navío. Bragadino fue conducido a la plaza de Famagusta donde fue desollado vivo.

El 4 de octubre de 1571, la flota de la Santa Liga, que marchaba para ayudar a Famagusta conoció la caída de la ciudad en Cefalonía. Tomaron entonces la decisión de enfrentarse a la flota otomana.

Batalla de Lepanto (1571)

Formación de la Santa Liga

Al enterarse de la próxima invasión de Chipre, la república de Venecia pidió ayuda a las potencias cristianas, solamente respondió el Papa Pío V que además consiguió convencer a España, llegando al acuerdo de reunir una armada que se reuniría en el puerto de la bahía de Suda, en Creta. Tras el fracaso de la expedición de 1570, Pío V reunió a españoles y venecianos, para tratar de tomar adecuadas y efectivas medidas contra la expansión de los turcos por el Mediterráneo.

Estas negociaciones se retrasarían casi un año por la disparidad de proyectos e  intereses de venecianos y españoles, los primeros querían restringir su ámbito al Mediterráneo Oriental, mientras que los españoles deseaban incluir las costas del norte de África. Pero al fin, el día 25 de mayo del año de 1571, España, Estados Pontificios, Malta y Venecia firmaron las capitulaciones para formar la Santa Liga, quedando redactado en los siguientes términos:

  • Servirá tanto para atacar a Turquía como para atacar las plazas otomanas del norte de África y el objetivo primordial sería la toma de Chipre y Tierra Santa. Felipe II deseaba ser rey de Jerusalén y la conquista cristiana de Chipre, de haberse producido, hubiera generado un conflicto entre Saboya y Venecia. Las conquistas del norte de África quedarían en manos de España, aunque el botín de guerra sería dividido proporcionalmente entre los miembros de la Liga en función de su contribución.
  • La armada estará formada por 200 galeras, 100 naves, 50.000 soldados de infantería españoles, alemanes e italianos y 4.500 jinetes así como un número «adecuado» de cañones y otros suministros. La Santa Sede se comprometió a aportar 12 galeras, 3000 infantes, 270 soldados de caballería ligera y a pagar, con sus rentas, una sexta parte del total del coste de la Santa Liga.
  • España sufragará tres sextos de los gastos (la mitad del total), Venecia dos sextos (un tercio) y la Santa Sede el sexto restante. Si, ya con la parte del papado, resultase insuficiente, el déficit sería cubierto por Venecia y España a partes iguales.
  • Cada año, en abril a más tardar, debían reunirse en el Mediterráneo Oriental para llevar a cabo las operaciones que las partes hubieran acordado al final de la campaña anterior.
  • El generalísimo de la Liga será Juan de Austria, y cada nación aportará un capitán general. Estos tres capitanes generales, reunidos en consejo, acordarán el plan anual de operaciones.
  • Ninguna de las partes podrá ajustar tregua ni paz con el enemigo sin participación y acuerdo de las otras dos.
  • El generalísimo no llevará estandarte propio ni de su nación, sino el especial de la Liga.

Una vez aprobado el tratado, el papa intentó que se uniesen a él Portugal, Francia y Austria, sin conseguirlo. Francia incluso pactó con los turcos.

Movimientos previos de la armada cristiana

El 6 de junio de 1471, Juan de Austria salió de Madrid, llegando a Barcelona el 16. Allí encontró la formación de Gil de Andrade y ordenó al marqués de Santacruz que se uniese a ellos. Partieron de Barcelona el 20 de junio, llegando a Génova el 26, donde se unió Giovanni Andrea Doria.

Recalaron en La Spezia para recoger tropas alemanas e italianas, y llegaron a Nápoles el 9 de agosto, donde el 14 fue recibido por el cardenal Granvela representante papal. Este entregó a Juan de Austria el estandarte y las insignias de la Liga Santa, diseñados por el Papa, y en el que figuraban los símbolos de los tres comandos.

El 23 de agosto arribaron a Mesina, punto de reunión de las escuadras, donde fue recibido por Marco Antonio Colomna jefe del contingente papal, y por Sebastián Viniero que mandaba la flota de Venecia.

Las fuerzas reunidas eran: 206 galeras (reforzadas más tarde por otras 17), 6 galeazas, 26 galeones, 76 bergantines y fragatas, en total 316 naves, 91.000 efectivos, de los cuales 34.000 eran soldados, 13.000 tripulantes y 44.000 remeros y chusma, contaba con 1.200 cañones, cada galera llevaba 5 cañones.

A causa de la escasez de personal en las galeras venecianas, Juan de Austria decide embarcar en ellas a 4.000 infantes españoles e italianos, para reforzar su guarnición, cosa que no agradó al Viniero porque podía originar reyertas.

Como las disputas eran interminables, no sin oposición don Juan reorganizó las tropas de modo que las distintas nacionalidades quedaran distribuidas por toda la escuadra, esa medida disminuía el peligro de que algunos jefes retiraran sus barcos por propia iniciativa, además disminuía su autoridad, aumentando su control. Se organizó la flota en tres escuadras, vanguardia y retaguardia en formación de águila:

  • La vanguardia, con 8 galeras (4 españolas y 4 venecianas), mandada por Giovanni Cardona, comandante de la escuadra siciliana.
  • La derecha, con 53 galeras (25 de Venecia, 10 de España, 16 de Génova y 2 del Papa) y 2 galeazas, mandada por Gian Andrea Doria, nieto de Andrea Doria, era también un condotiero naval. Sus barcos llevaban grímpolas (banderas) verdes. El norte estaba mandado por Antonio Corniglia.
  • El centro, con 62 galeras (29 de Venecia, 16 de España, 8 de Génova, 6 del Papa y 3 de la orden de Malta) y 2 galeazas, mandado por Juan de Austria, teniendo como ayudantes a Sebastiano Veniero y Marco Antonio Colonna. Sus barcos llevaban grímpolas azules. El norte estaba mandado por Pedro Batista Lomelin y el sur por Pedro Giustiniani.
  • La izquierda, con 53 galeras (39 de Venecia, 12 de España, 1 del Papa y 1 de Génova) y 2 galeazas, mandada por Agustino Barbarigo que era el segundo en el mando de la flota veneciana, sustituyó a Veniero cuando este amenazó con retirarse de la liga. Sus barcos llevaban grímpolas amarillas, el grupo sur estaba mandado por Marco Querini.
  • La reserva, con 30 galeras (12 de Venecia, 13 de España, 3 del papa y 2 de Génova) estaba mandada por Álvaro de Bazán, marqués de Santacruz un experto marino. Sus barcos llevaban grímpolas blancas.

Las galeazas irían a vanguardia de sus escuadras, las fragatas y bergantines fueron divididos entre las escuadras y se les ordenó navegar a popa. Los galeones y buques mayores formaron una escuadra separada a retaguardia, ya que solo llevaban velamen y eran poco maniobreros.

El 15 de septiembre, salieron de Mesina la escuadra de las galeazas y galeones para ser seguidas al día siguiente por las escuadras de galeras. 10 días después llegaron a Corfú, donde se enteraron de que una flota turca bajo el mando de Uluch Alí, había atacado la isla poco antes. Había fracasado en el intento de tomar la fortaleza, pero los prisioneros hechos durante el ataque informaron de que la flota de Uluch Alí atracaba en Lepanto (Corinto). Juan convocó un consejo de guerra decidiendo atacar a Uluch.

El 29 de septiembre, Juan y su escuadra partieron a la bahía Gomenizza en la costa de Albania. Cuando llegaron allí, llegó una de las fragatas que había llevado Gil de Andrade, avisando que no solo Uluch Ali se encontraba en el puerto de Lepanto, sino toda la flota otomana al mando de Alí Pachá con al menos 200 naves. Don Juan no esperó a la escuadra de galeones y mandó un emisario a Corfú para que Viniero y Colona se reuniesen inmediatamente con él.

El 3 de octubre, toda la flota cristiana, excepto los galeones, estaban reunidos en la bahía de Gomenizza, desde allí partieron pasando por Prevesa y anclando la flota frente al cabo Ducato. Navegaron tarde y noche hasta las 4 de la mañana y llegaron al puerto de Fiscardo en el canal de la isla de Cefalonia. Ese mismo día llegó un barco desde Candia y les contó la caída de Famagusta y el trato dado a los prisioneros. Esta información llenó el deseo de venganza de los cristianos.

En Cefalonia ocurrió un incidente que estuvo a punto de dar al traste la expedición. Un oficial español que iba a bordo de la galera de Viniero, insultó a los venecianos y en la pelea resultaron muertos varios hombres. Viniero hizo apresar al oficial y sus compañeros y los ahorcó en el palo mayor. Don Juan perdió los estribos y estuvo a punto de arrestar a Viniero, intervino Colonna que lo apaciguó. Don Juan rehusó tratar con él, haciéndolo solo con Barbarigo.

Durante los siguientes días, hasta el de la batalla, don Juan envió vigías por mar y tierra para descubrir la armada turca. El día 6 la Liga sabía que la flota turca se encontraba reunida en Lepanto.

El domingo 7 de octubre, a las 06:00 horas, la flota de la liga inició el avance, se pegaron a la costa griega para entrar en el golfo de Lepanto o de Patrás entre la isla de Oixea y la punta de Escrofa. A las 07:00 horas, cuando la armada llegaba a la altura de la isla de Oxia, recibió noticias de que la armada turca avanzaba desplegada, a los 07:30 horas, habían descubierto velas latinas en el horizonte. Las diferentes galeras cristianas piden una reunión para determinar el siguiente paso a seguir. Juan de Austria es tajante: “Señores, ya no es hora de deliberación, sino de combate”.

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Batalla de Lepanto (1571). Movimientos previos de las flotas antes de la batalla

Movimientos previos de la armada turca

A finales de 1570, la flota turca bajo el mando de Piali pachá se retiró a su país para invernar, dejando parte en el asedio de Famagusta.

A primeros de 1571, Selim seguía en Estambul creyendo en las antiguas profecías de que los otomanos serían los dueños del Mediterráneo y que la basílica de San Pedro sería convertida en mezquita con Santa Sofía. Más decidido que nunca a continuar con el cerco de Famagusta, en abril reunió la armada al mando de Alí pachá en Negroponto, (isla de Eubea), con el propósito de interceptar cualquier fuerza naval de la Liga que intentase acercarse a Chipre.

Del 14 de mayo al 10 de junio, se reunió en Negroponte la flota de Alí pachá, una vez reunida se dirigió a la isla de Creta en poder de los venecianos, ancló en la bahía de Suda y desde allí realizo incursiones en la costa de la isla. El 18 de junio, Uluch Alí con la escuadra de Egipto se reunió con Alí pachá en Suda. La armada reunida se dirigió al mar Adriático.

De camino atacan las islas venecianas de Cérigo, Zante y Zefalonia. El de julio la armada otomana llegó a Corfú, los turcos realizaron incursiones en la costa del Adriático. En agosto conquistan la ciudad veneciana de Parga al sur de Corfú y la utilizaron como base de operaciones. En septiembre la armada turca al mando de Ali pachá se posicionó a finales del verano en Prevesa y, desde allí, se dispuso a pasar el golfo de Lepanto, llegaron al puerto de Lepanto (Corinto) el 20 de septiembre para reabastecerse. Su objetivo era llegar a la zona, asentarse en la posición y aguardar en un lugar seguro por si la flota cristiana se plantea atacarles. Los turcos ya tenían noticias de su existencia, pero no tenían constancia de su verdadera magnitud debido a los datos precarios ofrecidos por los soldados cristianos capturados. Allí recibió órdenes del Sultán claras y directas para sus oficiales: combatir a los cristianos allí donde les encontrasen.

Ali Pachá organizó un consejo de guerra el 4 de octubre. Los personajes más notables que participaron fueron: Pertau pachá, comandante de las fuerzas terrestres; Hassan pachá, hijo de Barbarroja antiguo sanjakbey de Argel; Mohamet Siroco pachá, sanjakbey de Alejandría; Mamet, sanjakbey de Negroponto (Eubea); y Uluch Alí sanjakbey de Argel, que curiosamente había nacido en Calabria. En consejo los oficiales discutieron acaloradamente sobre la idea para enfrentarse a la Santa Liga.

En principio, fueron muchos los que solicitaron prudencia, especialmente Pertev, el general de infantería, quien reiteró que la mayoría de los soldados eran novatos y era la primera vez en su vida que se suben a una galera. No obstante, el comandante en jefe fue tajante: el Sultán les había ordenado combatir a los cristianos donde fuera, por lo que lucharán. Esta decisión se ve reforzada por la asistencia al consejo de varios capitanes ansiosos de combatir contra los enemigos de Alá.

El 6 de octubre, los otomanos abandonaron el refugio del puerto de Lepanto, cruzaron los estrechos y anclaron frente a Gálata, a 25 km de Lepanto. Allí se enteró de que el enemigo se hallaba en la isla de Cefalonia a la salida del golfo. En Gálata embarcaron tropas en las naves.

El domingo 7 de octubre, a las 06:00 horas, la armada turca empezó a desplegar sus barcos, a las 07:00 horas, la armada estaba casi desplegada y comenzó el avance, una vez desplegada, se encontraba a unos 35 km de la salida de la bahía.

Alí pachá disponía 210 galeras, 87 galeotas y fustas, 25.000 soldados, de los cuales 2.500 eran jenízaros amados con arcabuces, 15.000 tripulantes y 55.000 remeros, 870 cañones. Las galeras turcas llevaban 3 cañones. Desplegó sus fuerzas en tres escuadras, formando una media luna, y detrás una reserva:

  • Ala derecha, mandada por Mehmet Sulí pachá conocido como Sirocco, sanjakbey de Alejandría, un corsario a servicio de Selim II, disponía de 60 galeras (20 de Estambul, 5 de Trípoli, 13 de Anatolia y 22 de Egipto) y 2 galeotas, la parte sur estaba mandado por Solimán bey de Estambul.
  • Centro, bajo el mando de Alí pachá, 87 con galeras y 8 galeotes, desplegó en dos líneas. En primera línea 62 galeras (22 de Estambul, 12 de Rodas, 13 de Bulgaria y Bitinia, 4 de Galípoli, y 11 de Negroponto). En segunda línea situó 25 (12 de Estambul, 6 de Trípoli, 7 de Galípoli) y 8 galeotas. La izquierda estaba mandada por Hassan bey de Rodas, la derecha por Dardagan y la segunda línea por Tramontana Rais de Estambul.
  • Ala izquierda, mandada por Uch Alí el “Tiñoso”, sanjakbey de Argelia, con 61 galeras (14 de Estambul, 14 de Argelia, 6 de Siria, 13 de Anatolia y 14 de Negroponte) y 32 galeotas, el norte estaba mandado por Seydi Rais jefe de la escuadra de Negroponte, y las galeotas estaban mandadas por Uluch Piri pachá.
  • Reserva, a las órdenes de Murat Dragut con 8 galeras (4 de Negroponte y 4 de Anatolia) y 22 galeotas y fustas mandadas por Alí Uluj.

El plan otomano era esperar que la flota cristiana se adentrase en el golfo. La idea detenerlo en el centro y envolver sus alas. A las 07:30 horas detectaron la flota cristiana, avanzaron despacio para no romper la formación, se esperaba el combate en dos horas.

Desarrollo de la batalla

A las 09:00 horas, los otomanos habían adoptado la formación y con el viento del Este que en principio les era favorable, lo aprovecharon navegando a toda vela con la idea de establecer contacto antes de que la flota cristiana pudiera terminar su despliegue. Los turcos avanzan en forma de media luna con las alas más avanzadas, sobre todo la derecha que iba muy cerca de la costa.

El plan de la Liga era sujetar las alas otomanas y romper su centro. Juan de Austria había mandado que se cortaron los espolones, y se despejaron las tamboretas (espacio que se dejaba en las galeras para cargar la artillería), para que la artillería pudiera disparar sin obstáculos. Al tiempo que la tropa se parapetaba detrás de las empavesadas (defensas que se hacían en las bordas de las galeras con los paveses o escudos con el fin de protegerse de las armas arrojadizas del enemigo). En la arrumbada (corredor de banda a banda de la proa de las galeras donde se colocaban los soldados para hacer fuego). Se cargaron las piezas, se rociaron de arena las cubiertas y situaron barriles de agua en lugares estratégicos para apagar posibles fuegos, y todos los esclavos que no eran musulmanes fueron desencadenados y armados, prometiéndoles la libertad si se alcanzaba la victoria.

Los barcos de la Liga que iban impulsados a remo, pasaron sucesivamente la vanguardia de Cardona (8 galeras), después el ala izquierda de Barbarigo (53), y el centro de don Juan (63) a las 09:00 horas, fueron avistados. El entusiasmo y el júbilo embriagaron a los turcos, cuando en la primera inspección vieron su superioridad y pensaron que iban a destruir a los cristianos, fácilmente por permanecer ocultos aún tras la punta Escrofa de las escuadras de la derecha y la reserva.

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Batalla de Lepanto (7 de octubre 1571). Despliegue a las 09:30 horas

A las 09:30 horas, habían desplegado la izquierda y el centro, Cardona se quedó a retaguardia como reserva, el resto seguía navegando. A las 10:00 la retaguardia de Bazán (30) se había situado detrás del centro, la derecha de Doria (53) aún no había ocupado su posición, mostrando todas las fuerzas a los otomanos. El despliegue de ambas fuerzas ocupaba un frente de 6,5 km a 7,5 km. Ali Pachá tuvo un momento de duda al ver las cuantiosas velas de la armada combinada. Estas se acrecientan cuando dos de sus oficiales (Pertev y Uluch Ali) le instan a retirarse y ponerse al abrigo de una serie de castillos aliados ubicados en la costa. La respuesta del emisario del sultán fue tan clara como la de Juan de Austria: no daría la satisfacción a los cristianos de ver como huía.

La batalla se libró en tres batallas separadas, primero entre Barbarigo y Siroco, media hora después entre don Juan y Alí pachá, una hora más tarde entre Doria y Uluch Alí.

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Batalla de Lepanto (1571. Situación a las 10:00 horas

Batalla entre Barbarigo y Siroco

Barbarigo no se había acercado excesivamente a la costa por desconocer sus bajíos y no querer encallar. A las 10:45 horas, el ala izquierda turca estaba al alcance (1 km) de las galeazas que marchan a la vanguardia de la escuadra a una milla (1,5 km). Semejantes a castillos, contaban con 44 piezas de gran calibre cada una. Los otomanos les disparan, con escasos resultados; en cambio, los cañones de las galeazas arrasan las cubiertas de los buques próximos y enviaron a pique a varias galeras turcas.

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Batalla de Lepanto 1571. Dos galeaza venecianas encabezando el ataque. Se puede apreciar su gran potencia de fuego para la época de sus 44 cañones
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Batalla de Lepanto 1571. Lucha Barbarino y Siroco

La formación de Sirocco se partió, a las 11:00 horas, Sirocco intentó envolver a Barbarigo por la izquierda, pegándose a la costa. Los musulmanes conocían a la perfección aquella costa, Barbarigo viró su formación contra las galeras turcas, consiguiendo impulsarlas contra la playa etolia para cortar el envolvimiento. Su parte derecha, mandada por Marco Quirini, no había entrado en combate, porque la mitad derecha de Hassan bey la seguía teniendo de frente. Hassan siguió a Sirocco, y Qurini cayó sobre la retaguardia, cortándoles la retirada.

Mientras tanto, la galera de Barbarigo fue atacada por 5 naves turcas, que se lanzaron contra ella con el fuego de los cañones y una lluvia de flechas, una de ellas hirió gravemente a Barbarigo en un ojo (11:45 horas). Tomó el mando su sobrino Marco Contarini, que fue alcanzado mortalmente cuando tomaba el mando. Tomó el mando Federico Nani, que con la ayuda de Quirini consiguió arrojar a todo el ala turca contra la playa.

A las 12:30 horas, los turcos abandonaron sus naves y se dirigieron al interior, la mayoría a la colina de Malcantone, pero fueron hechos fuego desde los cañones de las galeazas, atacados por la infantería cristina y exterminados, la lucha terminó a las 13:00 horas. La victoria del ala derecha cristiana fue completa, sin que consiguiera escapar un solo barco enemigo. Siroco fue mortalmente herido y hecho prisionero. Barbarigo murió poco después de conocerse la victoria dando gracias a Dios.

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Batalla de Lepanto 1571. Lucha en el ala norte los turcos son arrinconados contra la costa. National Maritime Museum, Greenwich, Londres

Batalla entre Juan de Austria y Alí pachá

A las 11:30 horas, media hora después de iniciarse la batalla entre Barbarigo y Siroco, entraron en combate las dos galeazas de Juan de Austria, que abrieron fuego en eficacia. Los otomanos les recibieron con el fuego, pero obteniendo escasos resultados. Por su parte, los cañones de las galeazas arrasaron con su fuego barriendo las cubiertas de los buques próximos y enviaron a pique a varias galeras turcas. Alí pachá dio la orden de abrir sus filas y dejarlas pasar para sufrir los menos daños, esperando llegar al choque con el grueso de la flota de la Liga con el mínimo de bajas causadas por las galeazas.

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Batalla de Lepanto (1571). Una galeaza veneciana rompiendo la formación turca. Autor Tony Bryan
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Batalla de Lepanto (1571). La galera Real de don Juan de Austria, en el centro de la Liga precedida por las galeazas, se dirige contra el centro de la flota turca. Autor Tony Bryan
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Batalla de Lepanto 1571. La galera La Real con grimpola azul avanzando contra la Sultana. Autor José Ferré Clauzel

Detrás avanzaba el centro de Juan de Austria a un ritmo muy lento a golpe de remos, avanzando en una línea impecable. La tensión crece en las dos armadas cuando se encuentran al alcance eficaz de los cañones. Ambas fuerzas sabían que debían disparar sus cañones lo más tarde posible para causar más estragos, dado que luego, en el fragor del combate, será muy difícil la recarga.

La mayor parte de las gruesas piezas de artillería solo podría disparar una vez. En esta tensión son los otomanos los que disparan primero, pero casi todos sus proyectiles van a parar al mar sin causar daños.

Cuando ya les separan menos de cien metros, los cañones de las galeras de la Liga, empezaron a escupir fuego, barriendo las cubiertas de las naves otomanas; que sufrieron grandes daños debido a la superioridad del fuego de los aliados cristianos, cuyos artilleros podían disparar cómodamente por haber retirado los espolones de las naves.

A las 12:00 horas, cuando las fuerzas estaban avanzando, se toparon con un cambio en la dirección del viento, que comenzó a venir desde el oeste, lo que beneficiaba a la flota católica. Los sacerdotes de las galeras cristianas, que eran jesuitas en el caso de los Habsburgo y franciscanos en las venecianas, creyeron que aquello se debió a una intervención divina. El nuevo viento permitió a la flota cristiana evitar ser alcanzados por el ala derecha turca antes de completar el despliegue. Los turcos tuvieron que arriar las velas rápidamente y armar los remos.

La lucha fue borda contra borda, cuerpo a cuerpo, un combate de infantería. Alí ordenó poner el rumbo de su proa a la Real, quedando trabadas cuando se produjo el choque. La galera Real y la galera turca Sultana, insignia de Alí pachá, se enfrentaron en combate directo. Alí llevaba 400 jenízaros elegidos con diez galeras y dos galeotas que le seguían de cerca, al igual que Juan de Austria llevaban a popa varias galeras para auxilio inmediato. El combate en el centro se centró alrededor de las naves capitanas, al norte la de Lomelin, la del centro de Juan de Austria y la del sur de Giustiniani.

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Batalla de Lepanto (1571). Jenízaros a bordo de una galera otomana.
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Batalla de Lepanto (1571). Soldados españoles se disponen a abordar una galera turca. Autor Ángel García Pinto

Otras las galeras del centro acudieron hacia donde combatían la Sultana y la Real. La roda de la Sultana penetró en la Real, la capitana cristiana. Los arcabuceros de Moncada y Figueroa se lanzaron espada en mano a la Sultana y por dos veces llegaron hasta su palo mayor, pero esta recibió refuerzos por su popa de la reserva y los españoles fueron rechazados. A popa de la capitana de Juan de Austria se aproximó una galera de Álvaro de Bazán, que pudo transferir 100 hombres de refuerzo.

La situación se restableció y los españoles volvieron a saltar a la Sultana, pero esta fue reforzada de nuevo, y de nuevo los españoles se vieron obligados a replegarse. Los jenízaros saltaron a la Real, y poco a poco, avanzaron por su arrumbada. Alí pachá apareció en la proa de la Real rodeado de su guardia personal de feroces guerreros tártaros.

Juan de Austria encomendó entonces la guardia del estandarte a un grupo de caballeros y avanzó espada en mano por la crujía para tomar parte en la lucha. Por un momento parecía que ambos mandos iban a llegar a un cuerpo a cuerpo. En ese momento Colona, que había derrotado a la galera de Pertau sobre las 13:00 horas, se puso al costado de la galera de Alí, barriendo su cubierta con fuego de mosquetería. La Real, que había vuelto a ser reforzada con 200 hombres de Santa Cruz, realizó un tercer contraataque a la Sultana, que fue abordada y tras una hora y media de sangriento combate, con refuerzos a ambos navíos desde sus respectivas flotas, fue capturada.

Juan de Austria, rodeado de sus leales, luchaba también cuerpo a cuerpo, consiguieron llegar hasta Alí pachá, que estaba gravemente herido por un disparo de mosquete. De inmediato fue decapitado por un soldado español de Málaga, lo que afectó gravemente a la moral de las tropas otomanas. La cabeza de Ali fue presentada a Juan de Austria en una pica, al preguntar que qué era eso, le respondieron «Esta es la cabeza de Alí-pachá«, él contestó «¿Para qué quiero yo eso?», ordenando arrojarla al agua donde, muertos o heridos, flotaban centenares de soldados del Sultán. La Real capturó la «Gran bandera del califa«, que sería enviada a Roma, convirtiéndose en el símbolo de la victoria en Lepanto. A las 13:30 horas, todos los barcos del centro otomano han sido capturados o hundidos.

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Batalla de Lepanto 1571. Lucha en el centro. Los galeones de tres cubiertas aún no existían. Autor Christopher Check

Batalla entre Doria y Uluch Alí

En el sur, Uluch Alí a las 11:00 horas aprovechando el viento intentó envolver el ala de Doria, disponía de 93 buques frente a los 55 de Doria. Este trató de seguirlo en paralelo para evitar el envolvimiento por el sur, estirando su formación y abriendo una brecha con el centro de Juan de Austria, un grupo de 16 galeras (14 venecianas, 2 sicilianas, 1 papal y 1 savoyana) rompieron la formación separándose del resto.

A las 12:00 horas cambió el viento, Uluch Alí decidió cambiar el rumbo y dirigirse por la brecha abierta contra la derecha del centro, donde se encontraba Giustiniani, prior de Mesina y almirante de la escuadra maltesa. El maltés, pese a su esfuerzo, poco pudo hacer frente a las 61 galeras otomanas, sobre las 12:30 se produjo el choque, siendo aplastado y su nave capturada. Juan de Cardona con 8 galeras sicilianas de la reserva acudió en ayuda de Giustiniani siendo contraatacado por 16 galeras de Uluch Alí librándose en ese encuentro el más encarnizado combate de toda la batalla cayendo Cardona mortalmente herido y sobreviviendo solamente 50 hombres de los 500 que llevaba. Hubo naves en las que perecieron todos o casi todos sus ocupantes, como la galera papal Florencia, donde únicamente quedó combatiendo Tomás de Médicis, gravemente herido con 17 marineros. En la otra nave papal, el San Juan, perecieron todos los soldados y en la Piamontesa, de Saboya, cayeron su comandante y todos los soldados y remeros.

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Batalla de Lepanto (1571). Desenlace en las escuadras de centro y del sur

Visto el error de Doria, reaccionó con 35 galeras, remando de nuevo hacia el lugar de la lucha, llegando sobre las 13:00 horas. Antes de que llegara, Álvaro de Bazán había acudido a la zona con las galeras de reserva que aún le quedaban. Mientras Juan de Austria reunió 12 galeras que estaban remolcando a las turcas, cortó los cabos y se dirigieron en apoyo de Álvaro de Bazán. Uluch Alí abandonó sus presas y haciendo ondear la bandera de la orden de San Juan, a las 14:00 horas pasó por delante de la proa de los barcos de Bazán y se dirigió a la isla de Santa Maura con 30 naves, a la caída de la noche llegó a Prevesa.

Otras 35 naves pusieron rumbo al Este al abrigo del puerto de Lepanto. A las 15:00 horas finalizó la batalla. Al principio Juan de Austria pensó perseguirlas, pero el tiempo parecía empeorar y decidió buscar refugio en el puerto de Petala, donde llegó con sus presas, mandando incendiar las naves que no pudo remolcar.

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Batalla de Lepanto (1571). Lucha entre dos galeras. Autor Antonio de Brugada
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Batalla de Lepanto (1571). Uluch Ali arrastrando la galera capitana de Malta. Autor Tony Bryan

Secuelas

De la armada turca solo se salvaron 35 galeras, yéndose a pique en el golfo 90, quedando las 178 restantes en poder de los cristianos, obteniendo ciento 17 cañones gruesos y 250 de menor calibre; perecieron 30.000 turcos, 8.000 fueron hechos prisioneros y un número desconocido de ahogados.

También fueron liberados más de 12.000 cristianos cautivos, entre los que había algunas mujeres, que llevaban los turcos remando en sus galeras, que de forma espontánea y con el mayor entusiasmo se ofrecieron a cubrir las bajas de muertos y heridos en la armada cristiana.

Las bajas cristianas fueron importantes 7.600 muertos (2.000 españoles, 880 de la escuadra del papa y 4.800 venecianos), 14.000 heridos. Se perdieron 12 galeras cristianas y una fue apresada (aunque luego ascendieron a 40 por los graves daños sufridos).

El reparto del botín lo controló personalmente Juan de Austria, tal como se estipulaba en el articulado de constitución de la Liga Santa, tal como sigue: «Al Papa, 27 galeras, 9 cañones gruesos, 3 pedreros, 42 sacres y 200 esclavos. Al rey católico, la galera La Sultana de Alí-Pachá, con otras 81, 78 cañones grandes, 12 pedreros, 178 sacres y 3.600 esclavos. A Venecia, 54 galeras, 38 cañones, 6 pedreros, 84 sacres y 2.500 esclavos. A Juan de Austria le correspondía como generalísimo la décima parte de todo, pero solo tomó 16 galeras, 720 esclavos y una por cada diez piezas de artillería. Le correspondió entre los cautivos el ayo de los hijos de Alí-pachá, Alhamet, preso con ellos por Marco Antonio Colonna en la galera del rey de Negroponto, donde se habían refugiado después de haberse ido a pique la suya«.

Después de la victoria, don Juan de Austria tuvo que dar por terminada la campaña de aquel año. La estación estaba ya muy adelantada y los buques tenían que proceder a serias reparaciones. Al año siguiente, muerto el Santo Papa Pío V, alma de la Santa Liga, los venecianos gestionaban secretamente, bajo los auspicios de Carlos IX de Francia, la paz con el turco. La Liga estaba prácticamente deshecha.

El 15 de marzo de 1573, el dogo de la república de Venecia firmó la paz con Selim II, España quedó sola y Juan de Austria conquistó Túnez con su sola presencia. Aunque estéril en resultados materiales, la victoria de Lepanto tuvo, no obstante, las mayores repercusiones de orden moral. El mito de que el turco era invencible en el mar quedó roto.

Los turcos, por su parte, convencidos también antes de la imposibilidad de su derrota, quedaron anonadados, perdida la fe en sí mismos, y aquel 7 de octubre de 1571 el Imperio otomano comenzó un rápido declive. También, a partir de Lepanto, el Mediterráneo dejó de ser el centro del interés político y militar y, casi cien años después el descubrimiento de América, la atención europea se desplazó al Atlántico, que se constituyó en el nuevo centro de gravedad estratégico.

Desde el punto de vista naval, Lepanto supuso el fin de un larguísimo período en el que la galera había sido la columna vertebral de las flotas de guerra, dando paso a los buques de vela. Para gloria imperecedera de España, la cristiandad fue salvada en Lepanto y Europa pudo respirar tranquila. Los turcos aprendieron que los arcabuces eran superiores a los arcos, a pesar de la creencia de que en el tiempo de cargar un arcabuz un arquero podía disparar seis flechas. Pero ni los daños, ni el alcance, ni la puntería fueron comparables.

Aprovechando la victoria, el ejército de Felipe II conquistó Túnez en 1571, fortificando la Goleta, dicha plaza sería perdida de nuevo en 1574. Para más información ver el capítulo “el Imperio español – guerras en el norte de África”.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2018-02-28. Última modificacion 2022-06-25.
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Comentarios:

  1. Carlos Vázquez dijo el 2021/07/31 a las 3:38 pm

    Sumamente interesante, gracias por está publicación.

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