Siglo XVIII Rebeliones Jacobitas (1715-50) Rebelión Jacobita de 1.719

Antecedentes

El tratado de Utrecht de 1.713 obligó a España a ceder Sicilia y Cerdeña a Austria y Saboya, respectivamente, y su recuperación fue una prioridad para Giulio Alberoni, el nuevo ministro jefe español. Dado que Austria o Savoya confiaban en la Royal Navy para obtener apoyo naval, recuperarlos requería que los británicos retuvieran este apoyo o se les impidiera hacerlo. Cerdeña fue reocupada en 1.717 sin oposición, pero Sicilia fue vista como un vínculo vital en el comercio británico con el Levante. Cuando España desembarcó en la isla en 1.718, las fuerzas navales británicas destruyeron la flota española en la batalla del Cabo Passaro en agosto y la guerra de la Cuádruple Alianza comenzó en diciembre.

Luis XIV había sido la principal fuente de apoyo para los Estuardo; después de su muerte en 1.715, el tratado anglo-francés de 1.716 los expulsó de Francia y permitió una sucesión sin problemas de Jorge I. Sin embargo, el 1.715 la rebelión Jacobita demostró que aún retenía un apoyo significativo y el intrigante cardenal Alberoni intentó usarla para desviar los recursos británicos del Mediterráneo.

Jacobo fue invitado para hacer una visita de estado a Madrid. Lo que era más importante, el cardenal Giulio Alberoni (había llegado a España en 1.711 como secretario de Vendôme) se reunió con James Butler, duque de Ormonde (antiguo capitán general del ejército británico, exiliado en España y simpatizante de la causa jacobita) el 5 de noviembre de 1.718, y puso en marcha un plan sorprendente para la invasión de Gran Bretaña.

El plan de Alberoni

El plan original del cardenal Alberoni constaba de dos fases. En la primera, George Keith, décimo conde de Marishal y simpatizante de la causa jacobita, se infiltraría en Escocia al mando de 300 infantes de marina españoles con el fin de levantar a los clanes del oeste contra los ingleses y tomar alguna plaza fuerte. Esto no era en realidad más que una simple maniobra de distracción con el fin de que los ingleses llevaran más tropas y barcos hacia el norte, dejando menos protegido el sur de la isla.

Una vez conseguido esto, la flota principal de 27 naves y 7.000 tropas españolas a las órdenes de James Butler, duque de Ormonde (antiguo capitán general del ejército británico, exiliado en España), desembarcarían en el suroeste de Inglaterra, donde los simpatizantes jacobitas eran abundantes, probablemente en Bristol o en Cornualles. Junto con las tropas locales que se les unieran, el gran ejército resultante se dirigiría a Londres, para deponer a Jorge y restaurar a Jacobo Estuardo en el trono.
Ormonde agregó una segunda parte, basada en la relación que había desarrollado con Carlos XII de Suecia a través de su participación en conversaciones de paz entre Suecia y Rusia.

El apoyo de Carlos XII a los jacobitas surgió de la disputa con Hannover sobre los territorios en el norte de Alemania, un ejemplo de los problemas posteriores a 1.714 causados por la unión personal entre Hannover y Gran Bretaña. Acordaron que una pequeña fuerza escocesa aseguraría Inverness, permitiendo que una fuerza expedicionaria sueca desembarcara; desafortunadamente, muy pocos estadistas o soldados del siglo XVIII apreciaron la complejidad de las operaciones anfibias.

La muerte de Carlos XII en noviembre de 1.718 terminó con la participación sueca y el propósito del levantamiento escocés, pero los preparativos españoles continuaron en Cádiz, mientras que Ormonde y Jacobo esperaban en La Coruña. La partida estaba programada para principios de febrero, pero los retrasos permitieron al gobierno británico hacer arreglos; estos incluían barcos británicos que esperaban fuera de Cádiz para que la flota española se fuera y reforzaban los puntos de desembarco propuestos en Inglaterra utilizando inteligencia suministrada por Francia. Ormonde escribió una serie de cartas cada vez más pesimistas al cardenal Alberoni diciéndole que el plan ya no era viable.

Como lo habían demostrado los franceses en numerosas ocasiones, una amenaza de invasión era muy útil para tener ocupada a la Royal Navy y mucho menos arriesgada, lo que explicaría por qué su falta de preocupación por los retrasos. La flota partió de Cádiz hacia Coruña el 7 de marzo con 5.000 soldados, la armada se reunió en los puertos gallegos, aparentemente como refuerzos para el teatro italiano. La armada se hizo a la mar el 28 de marzo, pero fue dañada severamente por una tormenta de dos días en cabo Finisterre el 29 y 30 de marzo, que dispersó y dañó la mayor parte de los barcos. Por ello, regresaron a distintos puertos de la Península. Jacobo Eduardo Estuardo llegó a La Coruña, justo a tiempo para presenciar el regreso de los barcos. El desastre canceló la operación, y las tropas fueron enviadas al teatro italiano.

Levantamiento Jacobita 1.719. Movimientos de buques en apoyo a la causa jacobita

Expedición a Escocia

Mientras la expedición destinada a las Tierras Altas de Escocia, las dos fragatas españolas involucradas partieron de Pasajes el 7 de marzo, llevaban a George Keith, 10º conde de Marishal, con la Comisión de Arreglos de Ormonde, 307 infantes de marina españoles, así como 2.000 mosquetes, 5.000 pistolas y grandes cantidades de municiones. Consiguieron burlar al almirante Norris, jefe de la escuadra del Canal con 16 barcos de la línea, y llegaron a Stornoway en las Hébridas Exteriores, donde se reunieron con el Fidéle, un buque mercante de 25 toneladas, el 4 de abril. El Fidéle procedía de Francia, había salido de la desembocadura del río Sena el 17 de marzo, y llevaba a los recaudadores de fondos de la expedición, que habían partido sin informar a la armada, así como un grupo de exiliados de Francia, entre ellos el conde de Seaforth, James Keith, el marqués de Tullibardine, lord George Murray y Cameron de Lochiel. Más tarde, Gran Bretaña se quejaría a los franceses por permitirles el paso libre; una de las razones de dejarlos partir era reducir las costosas pensiones otorgadas por Luis XIV a los jacobitas exiliados.

Como era típico de los exiliados, pronto estalló una disputa entre las facciones de Ormonde y Tullibardine sobre quién estaba al mando. El conde de Marishal tenía la comisión de Ormonde, que sería el comandante supremo de la fuerza, el marqués de Tullibardine tenía una comisión firmada por el propio Jacobo como jefe de la fuerza de Escocia. Unos eran partidarios dispersarse y levantar los clanes y otros de capturar Inverness.
El conde Marishal instó a moverse rápidamente para capturar Inverness, capital de las Tierras Altas, que al parecer tenía una guarnición de solo 300 hombres, antes de que advirtieran el desembarco y reforzaran la guarnición.

A pesar de estos contratiempos, el 4 de abril, los conspiradores abandonaron Lewis y desembarcaron en Gairloch, dejando a algunos de los miembros, incluidos George Murray y Glendaurel, quienes se dispersaron para convocar a los clanes. El resto del grupo se vio obligado a regresar a Lewis por una tormenta, pero pronto regresaron a tierra firme, echando anclas en las abrigadas aguas de Loch Alsh, territorio del clan Mackenzie el 13 de abril. Establecieron una base en el castillo de Eilean Donan donde se enteraron del fracaso de Ormonde. Tullibardine formó una comisión que lo nombró líder de las fuerzas terrestres jacobitas y recomendó la retirada, que el conde Marishal lo impidió ordenando a las fragatas que regresaran a España.

La fuerza jacobita totalizaba unos 1.000, efectivos incluyendo 400 Mackenzies, 150 Cameronianos, 307 marines españoles y otros grupos pequeños, incluyendo uno liderado por Rob Roy MacGregor. Como tenían más armas y municiones que hombres, el exceso se almacenó en el castillo de Eilean Donan, custodiado por 40 soldados españoles y algunos jacobitas, mientras que el resto se preparó para marchar sobre Invernes.
Después de tres años del final del último levantamiento, Escocia todavía estaba fuertemente guarnecida. Esperando algún tipo de desembarco extranjero, la administración había retirado a 4 batallones de Irlanda y reclutó los servicios de 3 batallones holandeses, más 2 batallones suizos con sueldo holandés (los holandeses estaban obligados a proporcionar estas tropas como una de las disposiciones del tratado de Utrecht). Para el 24 de marzo, como los barcos españoles podían atestiguar, tenían a Norris fuera del cabo de Lizard, más 3 fragatas en el golfo de Vizcaya. Otras patrullas barrían las aguas territoriales.

Captura del castillo de Eilean Donan (10 de mayo de 1.719)

A principios de mayo, la Royal Navy envió cinco barcos a la zona para reconocimiento: dos patrullando en Skye y tres alrededor de Loch Alsh, adyacentes a Loch Duich. A primera hora de la mañana del domingo 10 de mayo de 1.719 los buques ingleses el Worcester (50 cañones), el Enterprise (44), y el Flamborough (20), fondearon frente a Eilean Donan en el lado norte de Loch Duich.

Captura del castillo de Eilean Donan (10 de mayo de 1.719). Los buques ingleses Worcester (50), Enterprise (44), y Flamborough (20), fondearon frente a Eilean Donan en el lado norte de Loch Duich.

Su primer movimiento fue enviar un bote a tierra bajo una bandera de tregua para negociar, pero cuando los soldados españoles en el castillo dispararon contra el bote, que se retiró y los tres barcos ingleses abrieron fuego contra el castillo durante una hora o más. Luego cambiaron de anclaje y esperaron, el viento soplaba en vendaval y tenían que refugiarse.

A la mañana siguiente (11 de mayo), actuando sobre la información obtenida de un desertor español, el oficial al mando, el capitán Chester Boyle del Worcester (50), envió al Enterprise (44) al lago para capturar una casa utilizada para almacenar pólvora pero, según los registros navales, los rebeldes en la orilla incendiaron la casa cuando el barco se acercó. Mientras tanto, los otros dos barcos continuaron bombardeando el castillo a intervalos mientras preparaban un grupo de desembarco.

Captura del castillo de Eilean Donan (10 de mayo de 1.719). Bombardeo del castillo por los buques ingleses.

Por la noche, bajo la cubierta de un cañoneo intenso, los botes de los barcos desembarcaron rodeando el castillo por todos lados y, después de escalar, los muros capturaron el lugar donde encontraron poca resistencia. Las fuerzas del gobierno capturaron a un irlandés, un capitán, un teniente español, un sargento, un rebelde escocés y 39 soldados españoles, 343 barriles de pólvora y 52 barriles de mosquetes.

Las tropas del gobierno después “quemaron varios graneros, etc., donde tenían una cantidad de maíz para el uso de los rebeldes”. La fuerza naval pasó los siguientes dos días demoliendo el castillo (empleando 27 barriles de pólvora). Los prisioneros españoles fueron embarcados en Flamborough (20) y llevados a Leith y luego a Edimburgo.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2020-02-19. Última modificacion 2020-02-19.
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