Edad Antigua Guerras de los diadocos Guerra de Lamia o Lamiaca (323-322 AC)

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La guerra de Lamia o Lamiaca (323-322 AC), también llamada Guerra Griega, fue un conflicto militar ocurrido en Grecia trás la muerte de Alejandro Magno. Atenas, junto a sus polis aliadas de la Grecia Continental, se alzaron contra el gobierno supremo macedonio de Antípatro, regente de Macedonia y Grecia. Esta fue la última guerra en que Atenas desempeñó un papel principal; después de ser derrotada, los atenienses perdieron su independencia.

Alzamiento de Atenas

Cuando Alejandro murió en Babilonia en junio de 323, comenzaron a llegar rumores de su muerte a Grecia, Demades, el estadista ateniense, bromeó: “Si fuese Alejandro verdaderamente estuviese muerto, el hedor llenaría el mundo!” Sin embargo, en septiembre de ese año, se confirmó la muerte del conquistador. En Atenas, esta fue la señal para la revuelta.

Se produjo la unión de todos los partidos anti-macedónicos, encabezados por los atenienses y los etolios decidieron aprovechar la situación para rebelarse contra la hegemonía macedonia en Grecia. Los líderes de la revuelta eran Leostenes e Hiperides, que persuadieron a la Asamblea (Ecclesia) que había llegado el momento de deshacerse de sus ataduras. Los atenienses votaron la guerra, con el fin de alcanzar la libertad “de toda la Hélade”.

Se contrataron 8.000 mercenarios del cabo Ténaro, y Atenas se puso en pie de guerra. Se movilizaron 200 trirremes y 40 quadremes, junto con todos los ciudadanos menores de 40 años El experimentado Leostenes fue elegido para comandar las fuerzas griegas.

Consiguieron la colaboración de muchas otras ciudades-estado o polis que proporcionaron a los atenienses un gran número de soldados formando un ejército capaz de oponerse a Antípatro de Macedonia, que poseía solamente 13.000 infantes y 600 jinetes debido a las campañas macedonias en el este. Pidió ayuda a las satrapias de los alrededores, entre los que se encontraban Leonato en Frigia, en busca de ayuda; así como a otros más distantes como Cratero, que marchaba a Macedonia con 10.000 veteranos y que se retrasó todo el tiempo que pudo.

Antípatro reunió lo que tenía en la mano y se dirigió hacia el sur en Tesalia. Allí se le unieron 2,000 excelentes jinetes tesalianos; veteranos de las guerras de Alejandro que habían servido bajo el mando de Parmenio y que estaban mandados por Menon de Farsalia (el futuro abuelo materno del gran rey epirota y conquistador, Pirro).

Hoplita ateniense y falangita macedonio

Hoplita ateniense a la izquierda y falangita macedonio a la derecha

Leóstenes no había estado inactivo. Poco después de la declaración de hostilidades, había cruzado el golfo de Corinto a Etolia, donde había enviado los 8.000 mercenarios de Ténaro. Allí, se le unieron 7.000 etolios (posiblemente infantería ligera). Con este ejército combinado, se trasladó a las Termópilas (es probable marchase a lo largo de la costa norte del golfo de Corinto a Amfisa, para llegar a las Termópilas desde el oeste. Allí se enteró de que una fuerza ateniense de 5.500 ciudadanos (presumiblemente hoplitas) y otros 2.000 mercenarios que marchaban para unirse a él, estaban detenidos en Beocia por un ejército promacedonio de Beocia y Eubea. Leóstenes se apresuró hacia el sur, derrotando a los beocios y uniéndose con la expedición ateniense. Regresó inmediatamente a las Termópilas a tiempo para enfrentarse con el ejército de Antípatro, que venía del norte.

No hay datos de la batalla es posible que Antípatro no pudo aprovechar su ventaja en caballería y al encontrarse el paso cerrado, o bien que ambas fuerzas se enfrentases al norte del río Esperqueo al sur de Lamia, donde si había espacio para desplegar los ejércitos, lo que si se conoce es que Antípatro se retiró a Lamia esperando los refuerzos que venían en camino.

 

Asedio de Lamia

Allí fue asediado por Leóstenes, pero debido a la falta de tren de sitio, los atenienses sólo podían bloquear a los macedonios. Antípatro sería asediado durante todo el invierno, y en el cerco murió Leóstenes que fue sucedido por Antífilo. El nombre de Guerra Lamiaca adebe nombre a esta ciudad.

El primero en responder fue Leonato (sátrapa de Frigia), su objetivo era doble: derrotar a los griegos y ganar un nombre para sí mismo; y casarse con la hermana viuda de Alejandro, la princesa Cleopatra. Durante todo el invierno, había estado en negociaciones con Cleopatra en Macedonia y con su madre intrigante, Olimpia, todavía en Epiro.

Con Leonato había llegado Eumenes de Cardia, que había sido nombrado sátrapa de Capadocia. Pero Eumenes no le proporcionó ningún ejército para llevar a cabo esta tarea, solamente llevó órdenes del quiliarca Pérdicas a Leonato y a Antígono “el Tuerto” para que le prestasen ayuda. Ambos dieron escusas pero ninguna ayuda.

Leonato ahora trató de asesinar a Eumenes, no se sabe los detalles, pero el caso es que Eumenes escapó.

Leonato después cruzó a Europa, y marchó por el sur de Tracia (reclutando tropas en el camino) y llegó a Macedonia, tenía un ejército de 20.000 efectivos, de los que sólo 1.500 eran jinetes. No quiso esperar a Crátero, que también estaba marchando a Macedonia, es muy posible que quisiera los laureles de la victoria para sí mismo, y no compartirlas con un colega. Tal vez el tiempo pudo haber sido un factor esencial debido a las condiciones de los sitiados.

Leonato marchó a Lamia a través del valle de Tempe, que era la puerta de entrada a Grecia. Antifilo, que mandaba la coalición griega que asediaba Lamia, se encontraba con un dilema, contaba con unos 22.000 soldados de infantería y 3.000 de caballería, la mayoría de estos últimos es las excelentes jinetes tesalios bajo Menon de Farsalia. Con una clara ventaja en hombres y en la caballería, tenían que enfrentarse con Leonato en una llanura abierta. Sin embargo, la zona al norte de Lamia era montañosa. Corría el riesgo de ser atacado en su retaguardia por las fuerzas de Antípatro, hicieron una salida de la ciudad. El viejo regente tenía una fuerza considerable dentro; sus 13.000 efectivos originales.

Esto dejaba a Antífilo dos opciones: bien retroceder hacia el sur, tal vez ofreciendo batalla en la llanura de Traquis; o bien marchar a toda prisa hacia el norte, a través de los pasos de las montañas Orthys y enfrentarse con Leonato en las llanuras del sur de Tesalia. En ambas opciones debía dejar una fuerza para fijar las fuerzas de Antípatro.

Ciudadanos atenienses preparándose para la batalla

Ciudadanos atenienses preparándose para la batalla

Antífilo eligió la última opción. Dejó una fuerza de seguridad para mantener el asedio de Lamia, y con el resto cruzó las montañas y desplegó en el borde de la llanura de Tesalia. Allí, se encontraron con Leonato y el ejército de socorro de Macedonia.

No hay detalles de la batalla, ni siquiera su nombre ha sobrevivido. Pero posiblemente, la caballería tesaliana bajo el mando de Menon de Farsalia derrotó el ala derecha de Leonato, envolviéndole, Leonato murió en los combates.

Sin embargo, la fuerza dejada para fijar a Antípatro en Lamia fue insuficiente para contener al viejo zorro. Antípatro salió de la ciudad, derrotó a los sitiadores y marchó hacia el norte, con la intención de intervenir en la batalla.

Llegó demasiado tarde para salvar a Leonato, pero con el tiempo suficiente para tomar el mando de los supervivientes y unirlos a sus fuerzas.

No dispuesto a continuar con lo que pudo haber sido una difícil batalla contra las fuerzas macedonias reunidas, Antífilo permitió a los macedonios retirarse hacia el norte, de vuelta a Macedonia.

Estos eventos probablemente ocurrieron al final de la primavera o principios del verano de 322 AC. Para los griegos, este fue el punto culminante de su guerra de liberación. Para durante el resto de ese verano, un evento tras otro iría contra ellos.

La Liga Helénica había sido capaz de reclutar 40.000 hombres, así como una flota considerable. Etolia y Atenas fueron los que más aportaron.

Mientras se dirigía a oponerse a Leonato en Tesalia, Atenas envió a su flota (200 trirremes y 40 de las más grandes cuatrirremes) bajo el almirante ateniense, Euetion; para cerrar el Helesponto y evitar que refuerzos macedonios cruzasen a Grecia desde Asia. Consiguieron hacerse con Abydos, y se situaron allí para evitar que se uniera Cratero a Antípatro en Macedonia. Sin embargo, Antípatro tenía 110 barcos propios, y éstas fueron reforzadas por una parte de la flota imperial, estos refuerzo incluían penteras (llamadas quinquerremes por los romanos), los barcos de guerra más grandes en esos momentos. La flota macedonia entró en el Helesponto, y Clito el Blanco se marchó contra los atenienses. No hay datos de la batalla; pero es probable que las penteras macedonias marcasen la diferencia.

Mapa de la guerra Lamia

Mapa de la guerra Lamia (323-2 AC) con las batallas y movimientos de fuerzas

Se abrió el camino para que Cratero cruzase a Europa. Lo hizo con 1.500 jinetes y 1.000 infantes arqueros asiáticos; y, lo más importante, una fuerza de 10.000 veteranos macedonios de las campañas de Alejandro. Cuando llegó a Pella, Cratero se puso bajo el mando de Antípatro.

Los atenienses respondieron reagrupándose, y reunieron una segunda flota de unos 170 buques que estuvo lista para mediados de finales de verano.

Euetion tomó posición en Samos; probablemente para estar en condiciones de interceptar los refuerzos macedonios por mar procedentes de Siria. Sin embargo, Clito el Blanco con 240 buques se enfrentó a los atenienses, en las inmediaciones de Amorgos; y consiguió una victoria decisiva.

En agosto de 322 AC, la flota Clito dirigió al golfo Sarónico y bloqueó el Pireo, que era el puerto de Atenas. Al mismo tiempo, Antípatro y Crátero marcharon hacia el sur hacia Tesalia, para enfrentarse al ejército de la Liga.

Batalla de Cranón (322 AC)

Antípatro y Crátero avanzaron con su combinado ejército al sur para obligar a los griegos a batallar. Los griegos, después de reunir a sus dispersas fuerzas decidieron enfrentarse con los macedonios cerca de Cranón, en Tesalia en agosto del 322 AC.

Los macedonios reunieron 30.000 falangistas, 10.000 hoplitas de los cuales 3.000 eran hipaspistas, 3.000 arqueros y honderos 5.000 jinetes, mientras que los griegos mandados por Antífilo y Menón de Farsalia juntaron una fuerza de 25.000 infantes y 3.500 jinetes.

Basándose en la alta reputación de la caballería tesalia, el general ateniense Antífilo decidió utilizar la misma estrategia usada con Leonato, vencer la batalla por acción de la caballería.

La batalla, por lo tanto, se abrió con el choque entre la caballería griega y macedonia. Con la caballería de ambos flancos ocupada, Antípatro ordenó a su infantería cargar contra las líneas griegas. Los infantes griegos fueron superados por un enemigo más numeroso y se retiraron a las colinas, desde donde podrían fácilmente rechazar cualquier asalto macedonio. Viendo la retirada de la infantería, la caballería griega abandonó el campo de batalla, dejando el campo y la victoria en manos macedonias.

Lucha entre las falanges, autor Igor Dzis

Lucha entre las falanges, autor Igor Dzis

Las bajas no fueron muchas, 130 macedonias y 500 griegas, pero convenció a los griegos a pedir la paz. Esto marcó el final de las ciudades-estado libres y el principio de la hegemonía macedonia sobre Grecia.

Durante los siguientes días, Antífilo y Menon pidieron a Antípatro los términos de rendición. Antípatro anunció que sólo sería tratar con las diversas ciudades de forma individual. Al principio, la Liga se resistió, hasta que los macedonios tomaron por asalto varias ciudades cercanas de Tesalia. La Liga se derrumbó ya que la mayoría de sus miembros buscó la paz por separado.

La guerra de Lamia había terminado, y Macedonia, una vez más había afirmado su dominio.

Todos los antiguos estados de la Liga Helénica se rindieron o fueron capturados. En septiembre de 322, una guarnición macedonia se instaló en Muniquia, con vistas al puerto de Pireo; y Atenas estaría ocupada durante los siguientes 15 años, como en el resto de los pueblos y ciudades capturadas, donde Antípatro instaló oligarcas leales. Sus enemigos fueron condenados, y muchos huyeron. Hipérides fue capturado en el templo de Poseidón en Egina, y condenado a muerte. Demóstenes, un viejo enemigo de Macedonia que había regresado a Atenas sólo en el comienzo de la guerra de Lamia, se suicidó antes de que los odiados macedonios pudieran apoderarse de él.

 

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-04-04. Última modificacion 2017-01-26.