Edad Media Guerras anglo-escocesas Batalla de Neville’s Cross o de la Cruz de Neville 1.346

Tras el regreso a Inglaterra de Eduardo III, los últimos jefes de la resistencia escocesa eligieron a Andrew Murray como nuevo Guardián de Escocia. Éste negoció rápidamente una tregua con el rey Eduardo III con una duración fijada hasta 1.336, durante la cual diversos emisarios tanto del rey de Francia como del papado intentaron lograr que se alcanzase una paz entre Escocia e Inglaterra. En enero, los escoceses presentaron una propuesta para un tratado de paz, por el que aceptaban reconocer como rey a Eduardo de Balliol, de edad avanzada y sin hijos, a cambio de que se aceptase como sucesor del mismo a David II; a la vez que éste podría abandonar su exilio en Francia, pasando a vivir en Inglaterra. De todos modos, el propio David II rechazó la propuesta y la propia tregua. En mayo, un ejército inglés, bajo el mando de Enrique de Grosmont, primer duque de Lancaster, invadió Escocia, siendo seguido por un segundo ejército inglés bajo mando directo del propio rey Eduardo III. Ambos ejércitos devastaron una amplia zona del noroeste de Escocia, saqueando Elgin y Aberdeen, a la vez que un tercer ejército inglés procedía de igual manera en el sudoeste y en el valle del río Clyde.

Como consecuencia de estas invasiones, Felipe VI de Francia comunicó que haría todo lo que estuviese en su mano para ayudar a los escoceses, y que una gran flota, acompañada de un numeroso ejército francés, estaban dispuestos y a punto para invadir no sólo Escocia sino incluso la propia Inglaterra. De este modo, Eduardo III abortó de inmediato su invasión de Escocia, con lo que los escoceses, al mando de Andrew Murray, capturaron y destruyeron rápidamente las fortalezas inglesas y devastaron los campos, convirtiéndolos en inhabitables para los ingleses. Aunque Eduardo III hubiese intentado una nueva invasión de Escocia, temía cada vez más un posible ataque francés, con lo que, hacia finales del año 1336, los escoceses habían recuperado el control de su territorio. A partir de 1338, mientras Agnes Randolph, condesa de Dunbar y de March, continuaba resistiendo a los ingleses que la asediaban en su castillo de Dunbar, Escocia conoció un período de paz, ya que Eduardo III había hecho pública su reivindicación de la corona de Francia y había destacado sus ejércitos en el condado de Flandes, con lo que se iniciaba la Guerra de los Cien Años.

De cualquier modo, en tan sólo nueve años el reino que tanto le había costado organizar a Roberto Bruce había quedado prácticamente destruido. Buena parte de los nobles habían muerto en los combates y la economía del reino, que tan sólo había iniciado una tímida recuperación de los desastres de las guerras anteriores, había quedado una vez más reducida prácticamente a la nada. Así pues, fue una Escocia pauperizada y con una enorme necesidad de paz y buen gobierno el país que David II encontraría en junio del año 1.341.

Cuando David II regresó a tierras de Escocia, estaba determinado a mostrarse digno de su ilustre progenitor, el rey Roberto I de Escocia. Decidió ignorar las treguas concluidas con Inglaterra y devolver la ayuda que había recibido del rey Felipe VI de Francia, colaborando con éste durante la guerra de los Cien Años. En 1.341, llevó a cabo una incursión de los ejércitos escoceses en territorio inglés, forzando de ese modo a Eduardo III a llevar a la zona un ejército para reforzar las defensas de su frontera con Escocia.

 

La batalla

En 1.346, tras otras incursiones escocesas, Felipe VI solicitó una invasión en toda regla de Inglaterra, con la finalidad de poder romper el cerrojo inglés sobre la ciudad de Calais, en la orilla continental del Canal de la Mancha. David aceptó con entusiasmo la propuesta, y organizó y mandó personalmente un ejército formado por unos 12.000 hombres en dirección al sur. Estaban esperando encontrar el norte de Inglaterra relativamente indefenso, porque Eduardo III, entonces, estaba llevando a cabo una importante campaña en Francia.

Después de tomar Liddesdale (y sin pasar por Carlisle tras el cobro de dinero por protección), los escoceses se dirigieron hacia su objetivo final de Durham y Yorkshire después de más de una semana de marcha. En el camino, saquearon el convento de Hexham y quemaron el territorio en torno a su línea de marcha. Llegaron a Durham el 16 de octubre y acamparon en el páramo Beaurepaire, donde se les ofrecieron 1.000 libras  por la protección que debía pagarse el 18 de octubre.

Batalla de Neville’s Cross 1.346. Despliegue de fuerzas

Batalla de Neville’s Cross 1.346. Despliegue de fuerzas, los escoceses en azul y los ingleses en rojo

Sin embargo, los ingleses ya habían desplegado tropas contrarrestar la invasión. El ejército se movilizó rápidamente en Richmond, bajo la supervisión de William Zouche, el arzobispo de York. No era un gran ejército y se dividieron en dos grupos de unos  4.000 efectivos compuesto de hombres de Cumberland, Northumbria, y  Lancashire, y el otro de unos 3.000 con hombres de Yorkshire.

El 14 de octubre, mientras que los escoceses estaban saqueando Hexham, el arzobispo decidió no esperar a los de Yorkshire y se apresuró hacia el castillo de Barnard.

Los escoceses sólo descubrieron la presencia del ejército inglés en la mañana del 17 de octubre. Las tropas, bajo el mando de William Douglas, tropezaron con ellos en la niebla matutina durante una incursión al sur de Durham.

Visto el informe de Douglas, David II sacó las fuerzas de su campamento y las formó en el páramo Beaupere, mientras los ingleses que venían del sur ocuparon el páramo Crossgate, donde  se encontraba la  Cruz de Neville (Neville’s cross era una antigua cruz de piedra anglo-sajona) al oeste de la ciudad de Durhan, donde preparó su ejército para la batalla.

Los ingleses disponían de unos 7.000 efectivos, desplegaron en tres divisiones con los arqueros en los flancos como tradicionalmente venían haciendo. El centro de inglés estaba dirigido por Neville, Percy mandaba la derecha, y el arzobispo de York la izquierda, a retaguardia situó la caballería al mando de  Neville.

Al norte los escoceses con unos 12.000 efectivos desplegaron sus fuerzas en tres schildrons, con los arqueros situados a los flancos de los schildrons, David mandaba el del centro, Douglas conde de Moray la derecha, y Roberto Steward la izquierda. Es posible que la caballería se colocase a retaguardia.

Los escoceses estaban en lo que se considera una posición bastante mala, y optaron por una postura defensiva, esperando que los ingleses atacasen. Sin embargo, los ingleses también adoptaron una posición defensiva, a sabiendas de que tenían mejor posición y sabiendo que el tiempo estaba de su lado.

Arqueros ingleses

Arqueros ingleses

Hubo un compás de espera con ambos ejércitos en sus posiciones, que duró hasta la tarde, cuando los ingleses enviaron arqueros para hostigar a las líneas de Escocia. Los arqueros tuvieron éxito forzando a los escoceses a atacar. Neville finalmente tuvo éxito y fue capaz de obligar a David a atacar. Las tropas escocesas avanzaron pero fueron obstaculizados por un terreno quebrado. A la derecha, la vanguardia de Moray se abría paso a través de arbustos y zanjas. En un momento, se vieron obligados a girar a la izquierda para evitar un barranco, causando confusión en las líneas.

Batalla de Neville’s Cross 1346. Sello conmemorativo. Fuente Royal Mail stamp

Batalla de Neville’s Cross 1346. Sello conmemorativo. Fuente Royal Mail stamp

Acosados por las flechas, las tropas de Moray y Douglas sufrieron gravemente. A la izquierda, Steward tuvo cierto éxito e hizo retroceder a los arqueros rivales. Con la derecha bajo una fuerte presión, Neville envió su caballería que logró detener a los escoceses y hacerlos retroceder. Roberto Steward se retiró del campo de batalla, Moray y hombres de Douglas también se retiraron dejando los hombres de David como la única fuerza escocesa en el campo.  Fijados por el centro de Neville, las tropas del rey empezaron a ser atadas por sus flancos. Finalmente David se vio obligado a huir del campo, pero pronto fue capturado por las fuerzas inglesas. El resto del ejército escocés fue perseguido durante más de veinte millas. Varios nobles escoceses fueron muertos.

 

Secuelas

El ejército escocés sufrió unos 1.000 muertos, entre los que se encontraron varios nobles, se hicieron numerosos prisioneros y el propio David II cayó prisionero de los ingleses. Tras un período de convalecencia, fue encerrado en la Torre de Londres durante once años, mientras dicho período Escocia era regida por su sobrino Roberto Estuardo. Eduardo de Balliol regresó poco después a Escocia al frente de una pequeña hueste, en un último intento de apoderarse nuevamente de la corona escocesa, aunque únicamente pudo lograr adueñarse de una parte de Galloway, viendo mermar sus fuerzas se mantuvo hasta 1.355, retiró todas sus pretensiones al trono escocés en enero del año 1.356, para finalmente fallecer sin descendencia en 1.364.

Finalmente, el 3 de octubre de 1.357, David II fue puesto en libertad, en aplicación de las cláusulas del Tratado de Berwick, por el cual los escoceses aceptaban el pago de un enorme rescate de 100.000 merks por la liberación de su monarca, suma a pagar en un período máximo de diez años. Para poder hacer frente a los pagos anuales de una suma tan elevada de dinero, hubo que establecer fuertes impuestos. Escocia estaba en una situación penosa, que se complicó todavía más porque en el decenio anterior el país había padecido los azotes de la peste negra. La primera anualidad acordada como pago del rescate fue abonada en tiempo y forma; la segunda fue pagada con retraso, y no hubo ningún otro pago con posterioridad al segundo abono.

En 1363, David II accedió a acudir a la capital inglesa, Londres, aceptando allí que en caso de que falleciese sin hijos la corona pasase al rey inglés Eduardo o a uno de sus hijos, aunque para su coronación como rey de Escocia, la Piedra del Destino debía regresar a Escocia para la ceremonia. No obstante, los escoceses rechazaron este acuerdo, proponiendo continuar con el pago del rescate acordado, que había sido aumentado ya hasta la cifra de 100.00 libras, amenazando también con deponer al rey David II.

Se negoció el establecimiento de una tregua de veinticinco años de duración y, en 1.369, el Tratado firmado en 1365 fue derogado, siendo sustituido por uno nuevo, con cláusulas más favorecedoras para los escoceses en razón de la situación de Inglaterra, que se encontraba inmersa en la guerra contra Francia. Las nuevas cláusulas contemplaban la aceptación de que la suma ya abonada de 44.000 merks fuese deducida de la deuda inicial de 100.000, y que el complemento que faltaba se pagase en anualidades de 4.000 merks a lo largo de los siguientes catorce años.

Cuando Eduardo III murió en el año 1.377, todavía faltaban por pagar 24.000 merks, que ya no fueron nunca pagados. Por su parte, David II había perdido su popularidad, así como el respeto de la nobleza escocesa, tras haber contraído matrimonio con la viuda de un pequeño señor tras el fallecimiento de su esposa inglesa. David II de Escocia falleció en febrero de 1.371.