Edad Media Guerras anglo-escocesas Batalla de Stirling Bridge o del Puente Stirling 1.297

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 Antecedentes

Aunque Escocia había sido invadida por el ejército inglés en 1.296 tras la batalla de Dunbar, el país había sido sorprendido más que aplastado. Hacia la primavera de 1.297 las primeras chispas de rebelión se hicieron notar con Guillermo Wallace al frente de ella. Sus esfuerzos en el sur por animar a la población a las armas fueron imitados por Andrew de Moray en el norte. Algunos de los nobles escoceses también tomaron las armas, pero la mayor parte, debido a la desunión política, acataron las condiciones de no agresión de los ingleses.

Los escoceses iban ganando terreno a los ingleses en diferentes escaramuzas que convirtieron a Wallace y a Moray en comandantes del ejército del reino de Escocia y de los terrenos comunitarios. Mientras la totalidad de las tropas inglesas se encontraban en la guerra que Eduardo I libraba en Francia.

Con la mayoría del norte de Escocia en manos de los rebeldes, Juan de Warenne, que gobernaba aquella zona después de la invasión, tuvo que huir por el peligro que se cernía sobre él. Se unió a Hugo de Cressingham el tesorero de Escocia, y juntos formaron un ejército de infantería y caballería, de unos 15.000 efectivos, de los cuales 1.000 serían caballeros, y también incluían un contingente de arqueros galeses con sus arcos largos (longbows) famosos por su alcance y precisión, las tropas eran veteranas ya que habían participado en las campañas de Francia, Gales y Escocia donde estaban acostumbrados a ganar. Llegaron a Stirling a principios de septiembre.

Batalla de Starling Bridge 1297. Marcha de aproximación las fuerzas combinadas de Guillermo Walace y Andrés de Moray para tomar posiciones en la abadía de Craig cerca de Stirling.

Wallace y Moray llegaron desde el sur para enfrentarse con ellos, y tomaron una posición al pie de la abadía de Cambuskenneth, muy cerca del río Forth. Este río separaba el castillo de Stirling, que era de importancia vital para Escocia. El puente de Stirling servía como enlace entre el norte y el sur del país. En vista de lo que sucedió en Dunbar en el año anterior, en donde los caballeros ingleses destrozaron al ejército escocés en campo abierto, Wallace propuso que su ejército, principalmente infantería, esperase a un lado del río para que el ejército inglés tuviese que pasar por el puente para llegar hasta ellos.

Los escoceses estaban en inferioridad numérica, sus efectivos eran la mitad que su enemigo, unos 7.500. Habían sido reclutados recientemente y sus armas eran una mezcla de lo que habían podido conseguir, disponían de un pequeño grupo de caballería ligera.
Lo que los escoceses tenían era una fe ciega en lo que estaban haciendo, tenían la razón de su lado. También disponían de la astucia de sus grandes líderes, a pesar de que no eran profesionales, pero habían sido capaces de recuperar casi toda Escocia mediante una campaña relámpago.

Los líderes ingleses

Wallace y Moray eran unos hombres razonablemente educados y habían luchado en una campaña de guerrillas desde hacía algún tiempo, habían empleado una táctica de escaramuzas menores, pero ahora se enfrentaban con toda la fuerza de un ejército profesional que venía hacia ellos. Eligieron muy bien el campo de batalla, el terreno en el lado norte del puente era un cenagal, no apto para la caballería pesada, y el puente en sí era sólo lo suficientemente ancho para solo pudiesen pasar dos caballos a la vez, es decir, los ingleses solamente podían cruzar el río lentamente y en pequeños grupos.

Juan de Warenne, el comandante de inglés, fue cauto al principio. Era un militar con una trayectoria impecable y podía sentir una trampa en cuando la veía. Sin embargo, la impaciencia de los jóvenes caballeros ingleses y la presión Hugh de Cressingham jugaron a favor de los escoceses. Ambos discutieron sobre la mejor manera de atacar al ejército escocés.

Entró en la discusión Sir Richard Lundie, un caballero escocés que inicialmente había sido un enemigo de Eduardo, pero que había cambiado de bando.  Lundie estaba de acuerdo con Warenne de que el puente era una trampa mortal, y que cualquiera que lo cruzase era hombre muerto. En cambio, Lundie se le ocurrió un plan que lo involucraba llevar una compañía de caballeros e infantes a través de un vado aguas abajo del puente. Una vez cruzado el río atacaría de flanco a los escoceses y permitiría que el grueso del ejército pudiera cruzar el puente con la seguridad.

Warenne no se dejó influir por este razonamiento, posiblemente porque no se fiaba de Lundie, y ni de la forma aparentemente espontánea en la que había cambiado de bando. De hecho Lundie cambiaría de bando antes del final de esta campaña y se convertiría en un foco principal de la causa escocesa. Con el tiempo de Warenne dio pasos para impulsar a  Cressingham para cruzar el puente.

James Stewart, lugarteniente de Guillermo Wallace propuso a Warenne que abandonara su actitud de ataque, a lo que el inglés le respondió con una carcajada. Warenne poco después mandó a dos monjes dominicos para persuadir de la rendición a los escoceses, a lo que ahora Wallace replicó: “Volved con vuestros amigos y decidles que no hemos venido aquí sino a luchar, determinados a tomar venganza y liberar a nuestra patria. Decidles que vengan aquí y que nos ataquen, estamos esperando para enfrentarnos a ellos cara a cara“.

Batalla de Stirling Bridge 1297. Los ingleses envían dos monjes a los escoceses (3) para persuadirles de su rendición. Guillermo Wallace (1) con sus escuderos (2) y Andrés Moray (4) con su bandera (5) y la cruz de San Andrés (6), antigua bandera escocesa. Se ve las fuerzas escocesas (8) y el castillo de Stirling (9) y debajo las fuerzas inglesas. Autor Angus McBride para Osprey

 

La batalla

Los ingleses disponían de 350 jinetes y 6.350 infantes, organizaron sus fuerzas en dos partes. Una vanguardia y un cuerpo principal.

La vanguardia estaba mandada por Sir Hugo Cressingham, tesorero de Escocia, disponía de 50 caballeros y hombres de armas a caballos bien armados y protegidos mandados por Sir Marmaduke de Thweng, que formaría la punta de la vanguardia, detrán iba la infantería con 1.000 lanceros, 800 arqueros, y 50 ballesteros mandados por sir Ricardo Waldegrave.

El cuerpo principal (que nos cruzó el río o participó en la lucha), estaba mandado por sir Guillermo Latimer y Sir Walter Huntercombe, disponían de 200 caballeros y jinetes, 4.500 lanceros y arqueros.

Hubo cierta confusión inicial en la mañana del 11 de septiembre de 1.297. Cerca de 5.000 soldados iniciaron cruce del puente antes de que se descubriese que Warrenne se había quedado dormido y se detuvo el ataque y se le despertó.

Batalla de Stirling Bridge 1297. Guillermo Walace arengando a las tropas antes de la batalla. Autor Mark Churms

 

Batalla de Stirling Bridge 1297. Despliegue y desarrollo

Finalmente, el comandante se levantó y se dio la orden para el ejército cruzase el río otra vez.

Mientras cruzaban el río Forth, Wallace, que disponía de 180 jinetes que escondió en un bosque como reserva, bajo el mando de Moray, y 6.000 piqueros y 400 arqueros, que formo en cuadros de seis filas de profundidad. Ante el ímpetu de sus soldados, tuvo que calmarlos y pedir que esperasen a que el enemigo llegara, permitiendo que la vanguardia cruzase el puente y estableciesen una cabeza de puente.

Batalla de Stirling Bridge 1297. Los escoceses atacan la vanguardia inglesa. (1) Hugo Cressingham, el odiado tesorero de Escocia, cayó de la silla debido a su obesidad y murió por las lanzas escocesas; (2) Andrés Murray y sus lanceros; (3) la bandera del conde de Surrey, junto con la de San Jorge (4) han cruzado el río, aunque la mayoría de las tropas han quedado atrás; (5) Marmaduke de Thweng del castillo de Kilton en Yorkshire, volvió a cruzar el puente y fue el único caballero inglés que se salvó de la debacle; (6) Roberto Somerville, y (7) Ricardo de Waldegrave, el condestable del castillo Stirling Castle, (8) Guillermo Walace. Autor Angus McBride para Osprey

Wallace dio la orden de ataque. Primero los arqueros dispararon una lluvia de flechas hacia los jinetes ingleses, despues Wallace y sus guerreros salieron en tromba hacia los ingleses, sus caballos estaban atollados en el fango y los escoceses con sus claymore (espadas gigantes escocesas de 1,60 metros aproximadamente) los destrozaron; incluso desmontaron a muchos y los arrojaron al río, ahogándose rápidamente por el peso de sus armaduras.

Batalla Stirling Bridge 1297. Los escoceses empujan a los ingleses atascados en el fango contra el río Forth

Al mismo tiempo Moray embestía con sus jinetes de flanco contra el ejército inglés haciéndose con la salida del puente y dejándolos aislados.

Sir Marmaduke de Thweng, con un grupo de jinetes, consiguió cruzar el puente y ponerse a salvo.

Batalla de Stirling Bridge 1297. Sir Marmaduke de Thweng, con un grupo de jinetes, consigue cruzar el puente y ponerse a salvo.

Warenne envió refuerzos, pero se tropezaron con los que huían, provocando que el puente cediera bajo el exceso de peso (algunas fuentes dicen que fue destruido por los escoceses, otras dicen que fueron los ingleses en su retirada para evitar la persecución), llevándose a cientos de ingleses al agua que murieron ahogados, entre ellos, Cressingham.

Batalla de Stirling Bridge 1297. El cuerpo principal inglés intenta cruzar el puente. Autor Mike Shaw.

 

Batalla de Stirling Bridge 1297. Derrumbamiento del puente. Es posible que el puente cediera bajo el exceso de peso, otras fuentes dicen que fue destruido por los escoceses, otras dicen que fueron los ingleses en su retirada para evitar la persecución. Grabado victoriano

Los escoceses lanzaron un nuevo contraataque que causó la retirada inglesa, y el final de una batalla victoriosa para Guillermo Wallace y para Escocia, solo 300 consiguieron cruzar el río y ponerse a salvo.

Batalla de Stirling Bridge 1297. Contraataque escocés y retirada general inglesa. Autor Brian Palmer. Fuente http://www.military-art.com

Secuelas

Fue un desastre para los ingleses y para Warenne. Probablemente la mitad de su ejército fue destruido, tesorero del rey Hugo de Cressinham se calló de su caballo y murió. Los escoceses capturaron la mayor parte de los bagajes ingleses. Además les persiguieron y acosaron hasta al otro lado de la frontera, los rezagados fueron interceptados por hombres de Wallace y Moray, o asesinados por los locales en su intento de escapar al sur.

No se hace mención de las bajas escocesas, se supone que fueron ligeras. Andrew de Moray fue herido fatalmente durante la batalla y murió poco tiempo después a consecuencia de sus heridas, fue un golpe monumental para los escoceses. Moray había sido una figura principal de la resistencia contra la ocupación inglesa.

Como consecuencia de esta victoria siguieron diversas incursiones escocesas en el norte de Inglaterra y el nombramiento de William Wallace como Guardián de Escocia en marzo de 1.298.

Sin embargo, la euforia de la victoria en Stirling iba a ser de corta duración. Antes de un año Eduardo se tomaría su revancha.