Edad Antigua Primeros jinetes Imperio Babilónico o Caldeo (605-547 AC)

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Coincidiendo las luchas internas a la muerte de Asurbanipal y con la rebelión en el sur, al noroeste, el caldeo Nabopolasar, tras de exitosas campañas contra las posiciones asirias en ciudades como Nippur o Uruk, fue coronado rey de Babilonia en el 626 AC. Ese mismo año, Nabopolasar devolvió las estatuas divinas a la ciudad elamita de Susa, tratando de ganarse el favor de Elam, tradicional aliado de los líderes caldeos. Elam se encontraba por entonces en plena decadencia.

Un rey medo llamado Ciáxares consiguió unificar bajo su mando un grupo de tribus medas y escitas. Ciáxares firmó una alianza con Nabopolasar rey de Babilonia, sellándola con el matrimonio entre su hija y el hijo del rey babilonio en el 616 AC. De esta forma, medos desde el norte y caldeos desde el sur, atacaron conjuntamente Asiria, quien, viéndose rodeada, firmó una alianza con sus antiguos enemigos de Egipto.

Nabopolasar rey de Babilonia, primer rey del imperio Babilonio o Caldeo

Nabopolasar rey de Babilonia, primer rey del imperio Babilonio o Caldeo

En su año de ascensión (626 AC), Nabopolasar había devuelto estatuas divinas a la ciudad elamita de Susa, tratando de ganarse el favor de Elam, tradicional aliado de los líderes caldeos. Elam se encontraba por entonces en plena decadencia.

La ofensiva babilonia empezó a finales de abril atacando la línea del Éufrates. Los países de Suhu e Hindanu situados al sur de Harrán, fueron son sometidos sin presentar batalla.

Asiria intentó detener el ataque babilonio, y prepara la batalla en los alrededores de Gablini, pero fueron derrotados en la batalla de Gablini y tuvieron que retirarse a Assur.

Meses más tarde Nabopolasar se dirigió a Assur, acampando frente a la ciudad , siendo asediada durante un mes, fracasando en capturar la ciudad, al tener noticias de la movilización del ejército asirio apoyados por las fuerzas egipcias de Psamético I, se retiró a Tikrit, siendo perseguido por el ejército asirio que le asedió en la ciudad durante diez días, consiguiendo escapar e incluso causándole una derrota durante su huida.

Al año siguiente 614 AC, regresó a Assur, pero esta vez con su aliado Ciáxares que avanzó hacia el norte capturando la ciudad de Tarbisu, mientras Nabopolasar avanzó desde el sur siguiendo el Éufrates, en un asalto exitoso, se rompieron las murallas y la ciudad fue capturada y saqueada, la mayoría de los habitantes fueron masacrados y otros fueron hechos prisioneros. Tras la victoria, y frente a la ciudad en ruinas, Ciáxares y Nabopolasar sellaron un acuerdo y cada uno marchó de vuelta a su país.

Nabopolasar, rey de Babilonia, se entrevista con los escitas y medos a las afueras de Assur. Autor Angus McBride

Nabopolasar, rey de Babilonia, se entrevista con los escitas y medos a las afueras de Assur. Autor Angus McBride

En 612 AC medos y caldeos se dirigieron a la capital asiria, Nínive, durante tres meses sometieron a un feroz asedio a la capital asiria, durante los cuales se emplearon todo tipo de tácticas, como desviar el curso del río Khosr o atacar a la vez por varios flancos para debilitar la defensa asiria. El ataque final se produjo por el cauce ya seco del río, y efectuando gran matanza, acabando incluso con la vida de Sin-shar-ishkun, el rey asirio. La ciudad fue completamente saqueada, llevándose gran botín, para luego ser arrasada hasta los cimientos, de tal forma que no quedaron más que ruinas. La caída asiria fue celebrada por los reinos anteriormente sometidos.

Conquista de Nínive por los babilonios del rey Nabopolasa y los medos del rey Ciáxares

Conquista de Nínive por los babilonios del rey Nabopolasar y los medos del rey Ciáxares

Tras la caída de Nínive, el ejército asirio resistió unos años más en la ciudad de Harrán. El ejército egipcio, entretenido en una campaña contra los judíos, por la rebelión de algunos reyes en el Levante Mediterráneo, entre los que destacó Josías de Judá, obligó a los egipcios a presentar batalla en Megido, lo que les impidió llegar a tiempo para evitar que los babilonios conquistaran Harrán, que cayó finalmente en 605 AC.

Batalla de Karkemish

Tras la derrota asiria, el ejército babilonio, marchó contra el imperio Egipcio. Al mando ya no estaba Nabopolasar, quien había enfermado, si no su hijo, que sería conocido como Nabucodonosor II. Egipcios y asirios se reunieron en la última fortaleza que le quedaba al imperio Asirio, Karkemish. A las afueras de la fortaleza se enfrentaron los egipcios y babilonios en la batalla de Karkemish, derrotándoles completamente.

Las fuentes no informan del número exacto ni de la dinámica de la batalla. Sólo se sabe que, una parte de las fuerzas aliadas de Egipto se había perdido en el choque con Josías en Megido con los asirios habían sido superados en número al haber perdido Nínive y Harran.

Los babilonios tampoco desplegaron toda la fuerza militar de que dispongan en Karkemish. Se sabe con certeza, a partir de las crónicas, que Nabopolasar envió a su hijo Nabucodonosor con un “gran ejército” al oeste de Harran, hacia el futuro lugar de la batalla. Al parecer los egipcios era algo superiores en número y contaban con bastantes fuerzas mercenarias.

Batalla de Karkemish entre babilonios y egipcios

Batalla de Karkemish entre babilonios y egipcios

La batalla, tal como se describe en la crónica de Nabucodonosor, que ahora se conserva en el museo Británico, muestra que Nabucodonosor mismo tomó por sorpresa al enemigo atacando rápidamente desde el oeste: “después de cruzar el río Eufrates, atacó al ejército egipcio que estaba en Karkemish” . La batalla fue sangrienta y fueron los hombres de Neco los primeros que cedieron y se retiraron del campo de batalla. Su precipitada fuga condujo a una gran masacre, como se informa en la misma crónica: “el resto del ejército egipcio había escapado de la derrota con tanta rapidez que no llevaban ningún tipo de armas, por lo que, cuando se encontraron con los babilonios en Hamat fueron de nuevo derrotados, pero esta vez de tal manera que ni un solo hombre fue capaz de regresar a su país. Más tarde, Nabucodonosor conquistó toda la zona de Hamat “.

Reinado de Nabucodonosor II

Nabucodonosor, después de la victoria en Karkemisk, le sucedió en el trono y fundó un imperio que se extendía desde Egipto a Persia, a través de Palestina y Siria, de Lidia (Asia Menor) hasta el golfo Pérsico. El control de los territorios medios, como marido de la hija del rey y Ciassarre, como garante de un acuerdo de paz entre este último y Lidia, incluso el mismo Lidia estaba bajo su control.

Este imperio sería rico y famoso por su cultura y la ciencia. Por otra parte, el rey de Babilonia se sometió a los pueblos conquistados, pero dejó a los reyes locales para el control de las personas y sus costumbres y tradiciones.

Los egipcios siguieron alentando revueltas locales y se sucedieron los levantamientos de los reinos y ciudades-estado de la región. Así, en el 598 AC, el reino de Israel se rebela. Fue derrotado y algunos líderes de la rebelión fueron enviados al exilio, llegando al trono un nuevo rey, Sedecías. Esto no impidió que se produjeran nuevas rebeliones, y en 587 AC el pueblo de Israel, cuyo rey estaba siendo alentado por los egipcios, volvió a levantarse en armas.

Fueron de nuevo derrotados, y en esta ocasión la represión fue más dura: según el mismo Jeremías, los babilonios, a su entrada a la ciudad, mataron a la familia de Sedecías y a él le sacaron los ojos y le condujeron al exilio a la ciudad de Babilonia. También al exilio fue enviada el resto de la población, tanto nobles como plebeyos. Sin embargo a los pobres se les mantuvo en libertad, concediéndoles tierras. La ciudad de Jerusalén fue arrasada y el palacio real, las viviendas y las murallas destruidas.

Nabucodonosor en la puerta de Istar

Nabucodonosor en la puerta de Istar

Otro foco de insurrección en el oeste fue la ciudad de Tiro, situada entonces en una isla, hoy península, en el actual Líbano. Nabucodonosor II envió allí su ejército, que se situó en la costa, frente a la isla, y levantó un asedio. Sin embargo, la superioridad naval tiria hizo inútil el sitio, que duró trece años, tiempo tras el cual se firmó una paz, consistente en el vasallaje de la ciudad.

Durante la segunda mitad de su reinado, Nabucodonosor II se dedicó a embellecer la ciudad de Babilonia, convirtiéndola en la mayor metrópoli de su época, de esta etapa datan algunos de los monumentos más célebres de la ciudad mesopotámica. Es el caso de la Puerta de Istar, o de los Jardines colgantes de Babilonia.

Mejoró las defensas de Babilonia, todo el perímetro habitado de unos 6 km de largo, estaba defendido por dos recintos separados por el río Éufrates, a su vez dotados de una muralla doble. La muralla interior, construida con ladrillos de adobe, consistía en dos muros. El interno tenía 6,5 m de espesor, mientras que el externo, levantado a unos 7 m del primero, tenía unos 3,5 m de espesor. El espacio entre los dos muros, de unos 12 m, estaba rellenado con tierra en toda su altura. Había una torre cada más o menos 50 m, con lo que se calcula que hubo cerca de 350. La defensa se completaba con rejas de hierro sumergidas en el Éufrates, allí donde terminaban las murallas, para evitar que el enemigo pudiera vadear el río por sus zonas menos profundas. Las murallas, en ese punto, se protegían del efecto del agua untándose con brea.

Representación artística de las murallas de Babilonia

Representación artística de las murallas de Babilonia

Las puertas del perímetro amurallado interior de la época de Nabucodonosor II, con una sola excepción, recibían nombres de dioses. Las entradas eran llamadas de Ishtar, de Marduk, de Shamash, de Adad, de Enlil, de Zababa, de Urash y la Real. En época de Nabónido, con la construcción de la muralla del río, se añadió la Puerta del Puente. Según los documentos de Babilonia, ocho puertas daban acceso al interior de la ciudad, pero hasta la fecha se han descubierto y excavado cuatro.

Nabucodonosor II añadió la muralla exterior que tenía una longitud de unos 11,3 km, que estaba situada al este del Éufrates y encerraba una gran superficie de la ciudad y su palacio de verano, donde la gente que vivía en sus aledaños podía refugiarse en caso de guerra. Esta muralla externa también consistía en dos muros. El interior, hecho de adobe, tenía unos 7 m de espesor y estaba reforzado por torres de defensa. Más allá, a unos 12 m de distancia, se encontraba el muro externo de ladrillos cocidos, que a su vez era doble. Sus dos muros, uno de casi 8 m de espesor y el otro contiguo de unos 3,5 m, estaban interconectados por algunas de las torres. La altura se desconoce, pero la puerta de Istar tiene 18 m, así que las murallas serían más bajas.

Final del Imperio Babilónico o Caldeo

Nabucodonosor murió en el 562 AC, siendo sucedido por su hijo Evilmerodac (Amel-Marduk) quien a los dos años fue víctima de una conspiración siendo depuesto por su cuñado, que se hizo llamar Neriglisar (Nergal-sharusur). Cuatro años después moría el nuevo rey, siendo sucedido por su hijo Labashi-Marduk, cuyo reinado acabó ese mismo año al ser víctima de una conspiración, acabando así la dinastía iniciada por Nabopolasar.

Tras esto fue puesto el trono Nabu-naid, más conocido como Nabónido, quien relegó las tareas militares en su hijo Balatsu-Usur, más conocido como Baltasar o Belsasar. Mientras tanto, el monarca se dedicó a tareas culturales, recopilando y estudiando antiguas escrituras.

Durante el reinado de Nabónido, en la vecina Media se sucedió la inestabilidad. Un nuevo jefe llegó al principado de Anshan, vasallo del reino medo. Se hizo llamar Ciro II de Anshan, más conocido como Ciro el Grande. En 559 AC, el nuevo rey se declaró independiente de Media, lo que supuso la guerra. No sólo consiguió mantener la independencia del principado, sino que en 550 AC tomó la capital meda, Ecbatana, convirtiéndose así en el nuevo monarca de toda la región. A continuación Ciro se lanzó a la conquista del reino de Lidia, en Asia menor, cuya conquista completó en el 547 AC.
Durante estas campañas Nabónido, rey de babilonia se mantuvo inactivo. Sin embargo, tras la caída de Lidia, buscó la alianza de Egipto contra el posible invasor. Ésta resultó inútil y en 539 AC. Ciro atacó Babilonia. La caída de la ciudad fue narrada posteriormente por el historiador griego Heródoto:
En medio de su apuro, ya fuese que alguno se lo aconsejase, o que él mismo lo discurriese, [Ciro] tomó esta resolución. Dividiendo sus tropas, formó las unas cerca del río en la parte por donde entra en la ciudad, y las otras en la parte opuesta, dándoles orden de que luego que viesen disminuirse la corriente en términos de permitir el paso, entrasen por el río en la ciudad. Después de estas disposiciones, se marchó con la gente menos útil de su ejército a la famosa laguna, y en ella hizo con el río lo mismo que había hecho la reina Nitocris. Abrió una acequia o introdujo por ella el agua en la laguna, que a la sazón estaba convertida en un pantano, logrando de este modo desviar la corriente del río y hacer vadeable la madre. Cuando los persas, apostados a las orillas del Eúfrates, le vieron menguado de manera que el agua no les llegaba más que a la mitad del muslo, se fueron entrando por él en Babilonia. Si en aquella ocasión los babilonios hubiesen presentido lo que Ciro iba a practicar o no hubiesen estado nimiamente confiados de que los persas no podrían entrar en la ciudad, hubieran acabado malamente con ellos. Porque sólo con cerrar todas las puertas que miran al río, y subirse sobre las cercas que corren por sus márgenes, los hubieran podido coger como a los peces en la nasa. Pero entonces fueron sorprendidos por los persas; y según dicen los habitantes de aquella ciudad, estaban ya prisioneros los que moraban en los extremos de ella, y los que vivían en el centro ignoraban absolutamente lo que pasaba, con motivo de la gran extensión del pueblo, y porque siendo además un día de fiesta, se hallaban bailando y divirtiendo en sus convites y festines, en los cuales continuaron hasta que del todo se vieron en poder del enemigo. De este modo fue tomada Babilonia la primera vez”.

Con la conquista persa terminó con el imperio Babilónico como reino independiente. Otros rebeldes y jefes locales posteriores tomarían el título de rey de Babilonia, pero no se trató más que de actos ceremoniales o de rebeldía frente al poder central.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-02-23. Última modificacion 2017-02-02.