Edad Media Los árabes Conquista de la península Ibérica por el Califato Omeya

 Antecedentes

A la muerte de Vitiza, un grupo de nobles nombraron rey al hijo mayor de Vitiza, Achila II, que tenía 10 años. Pero el duque de la Bética no lo aceptó y se iniciaron las disputas entre vitizanos y seguidores de don Rodrigo.

Don Rodrigo lo intentó y finalmente en el año 710 logró el trono del reino Visigodo y fue proclamado Rey. Pero el trono ya estaba ocupado por los vitizanos y hubo de desalojarlos de él por la violencia.

Achila II huyó humillado retirándose al norte de la península. Los hermanos de Vitiza, entre ellos Sisberto y don Oppas, arzobispo de Sevilla, junto con el conde don Julián, pensaron en pedir ayuda a los musulmanes para expulsar a don Rodrigo del trono.

El conde don Julián, gobernador de Ceuta, preparó su venganza, su hija la cava Florinda, había sido forzada por don Rodrigo en la corte de Toledo. Se conoce por referencias musulmanas que don Julián, personaje misterioso de raza incierta, se hallaba ligado a Vitiza por los vínculos de fidelitas.

El gobernador de Ceuta, entregó Ceuta a los musulmanes a la muerte de Vitiza. Don Julián entabló negociaciones con Musa ibn Nusayr o Muza para invitarle a desembarcar en la Península. Muza gobernador de Ifriqiya, dependiente del walí de Egipto. Los musulmanes aceptaron el pacto ofrecido por el conde para participar en la guerra civil en apoyo de los vitizanos como tropa auxiliar.

Julio de 710. El wali aconseja hacer una exploración para verificar la información de don Julián. Muza envió a un capitán de origen bereber llamado Tariq ibn Ziyad, que desembarcase en la costa de Cádiz con 400 hombres y algunos caballos y desembarco en Tarifa  asolando la región y volviendo con un valioso botín. (Algunos autores dicen que el nombre de Tarifa viene de ciudad de Tarif).

Tariq desembarcó de nuevo a año siguiente 711, con el inicio de la primavera, en la bahía de Algeciras (llamada entonces Iulia Traducta), con un ejército de unos 7.000 hombres fundamentalmente bereberes (recientemente sometidos), e incluso cristianos del norte de África. (Las fuentes musulmanas hablan de entre 1.700 y 12.000 hombres). Tariq se asentó en el peñón de Gibraltar (nombre que deriva de este conquistador, Ŷebel at-Tariq, “Montaña de Tariq”), bien protegida por su altura, mientras iba recibiendo todo su ejército en sucesivos desembarcos en grupos de 400 hombres, dado que solo disponía de 4 barcos de Julian. Desde allí comenzó a saquear zonas y ciudades de la baja Andalucía. Muza se anima y decide reforzar la incursión mediante el envío de 6.000 soldados adicionales desde Ceuta. El cuerpo expedicionario musulmán alcanza los 13.000 efectivos.

Desembarco de Tariq en Gibraltar. Autor Ángel García Pinto

Tariq aprovechó militarmente el hecho de que el conde de la Bética estaba con Rodrigo en una campaña en el norte, en Navarra, al parecer contra los vascones, ya que cuando el rey realizaba una campaña militar solía llevar a los condes del reino con él. Esto era por una doble razón: porque necesitaba de sus recursos humanos para reunir un ejército y para evitar su sublevación mientras él realizaba una campaña militar por otras tierras. Además, de acuerdo con las leyes para tiempo de guerra promulgadas por Wamba y retocadas por su sucesor Ervigio, todos los súbditos residentes en un perímetro de cien millas alrededor de la zona donde hubiese surgido el peligro tenían la obligación de tomar las armas, sin necesidad de especial convocatoria, ante la sola noticia de la existencia del mismo. Esto, a pesar de las duras sanciones previstas, no siempre se cumplía. Pero está claro que los nobles terratenientes de la zona tendrían interés en defender sus propiedades y cosechas, y que el conde de cada territorio tenía como una de sus funciones la defensa del mismo.

Batalla de Guadalete o Wadi Bekka (712)

Así, sólo tras ver que las fuerzas locales del sur de la península no podían con Tariq, y que éste no se retiraba como había ocurrido en anteriores ataques musulmanes, Rodrigo acudió contra él. Rodrigo también retrasó su reacción porque se encontraba en plena lucha por las tierras del norte. En ese momento estaba sitiando la ciudad de Pamplona, bien porque la había caído en poder de los vascones o bien estaba en manos de nobles witizanos leales a Agila II. Rodrigo, en todo caso, partió hacia Toledo sin haberla recuperado.

Don Rodrigo reclutó fuerzas voluntarias y junto con su ejército personal y el tesoro real se dirigió a Cádiz con intención de parar la invasión sarracena. Logró reunir entre de 30.000 y 40.000 soldados, fuerza que en un principio hubiera sido suficiente para acabar con la invasión.

Batalla de Guadalete: aoroximación de las fuerzas combatientes

Batalla de Guadalete o de Wadi Bekka (712): aproximación de las fuerzas combatientes

Ambos ejércitos se enfrentaron en las orillas del río Guadalete (aunque algunos historiadores la sitúan más al sur, en los ríos Salado o Barbate, o junto al lago de la Janda, los árabes le denominaron Wadi Bekka).

Batalla de Guadalete: choque entre ambas fuerzas

Batalla de Guadalete o de Wadi Bekka (712): choque entre ambas fuerzas

La batalla se prolongó entre el 19 de julio y el 26. Ambos bandos se tantearon en sangrientas batallas. Los godos hacían valer su superioridad numérica y los musulmanes no podían permitirse tener muchas bajas.

Posiblemente los árabes formaron con la infantería delante, en primera línea los arqueros y detrás los lanceros, y a retaguardia la caballería que era muy inferior a la visigoda.

Los visigodos formarían con la caballería delante e infantería a retaguardia. Los musulmanes lanzaron ataques selectivos de caballería contra las fuerzas que  avanzaba, consiguiendo superioridad numérica local y retirándose al abrigo de la infantería.

Batalla de Guadalete: Despliegue de fuerzas

Batalla de Guadalete o de Wadi Bekka (712): Despliegue de fuerzas

La rivera del río Guadalete se llenaban de muerte y desolación. Se enfrentaron la caballería visigoda y la musulmana, con mucho ímpetu y determinación. Los días iban reduciendo los recursos de ambos contendientes, el resultado era incierto.

Batalla de Guadalete o de Wadi Bekka (712). Autor Ángel García Pinto

El 26 fue la batalla decisiva, en el momento culminante, los hermanos de Witiza, entre ellos el arzobispo de Sevilla don Oppas y Sisberto que mandaban las alas, se pasaron en masa al bando musulmán. Don Rodrigo y los suyos quedan asombrados por la traición y desmoralizados por la deserción de sus compatriotas.

Batalla de Guadalete o de Wadi Bekka (712). Autor Ángel García Pinto

Todas las fuentes escritas de la batalla, tanto cristianas como árabes coinciden en que los parientes de Witiza cambiaron de bando en mitad de la batalla. También los cronistas árabes, aseguran que fue determinante la traición, los visigodos se vieron privados de su clara superioridad numérica y quedaron indefensos ante la táctica envolvente de los musulmanes. Habían pactado la traición la noche anterior, en una reunión en el campamento árabe, a cambio de mantener sus derechos al trono y sus propiedades. La verdad es que los witizanos sí cumplieron su pacto, pero los musulmanes se olvidaron de todo lo pactado.

La caballería musulmana envolvió por las alas el centro visigodo y el ejército es completamente derrotado. Las bajas se estiman 3.000 musulmanes muertos y los godos unos 10.000. Don Rodrigo no se sabe si pereció en la batalla.

Batalla de Guadalete: Final de la batalla

Batalla de Guadalete: Final de la batalla y despojos de la misma. Autor Carlos Alberto Santos

A la muerte de Rodrigo, un sector de la nobleza eligió a Oppa, hijo del rey Egica y hermano de Witiza, si bien nunca fue aceptado mayoritariamente ni, al parecer, coronado como tal. Hubo enfrentamientos entre los propios visigodos, con los leales a Agila II y con otros nobles no witizanos que se negaban a aceptar al nuevo rey. Oppa pudo contar inicialmente con la permisividad o apoyo de las fuerzas musulmanas, pero en todo caso acabó por enfrentarse a ellos.

 

Campaña de Tariq (711-712)

Las fuerzas musulmanas, conquistaron fácilmente, casi sin resistencia, Medina Sidonia. Después se dirigieron a sitiar Sevilla, pero esta última solo cayó tras un mes largo de asedio. Una vez conquistada Sevilla, esta se convirtió en la base de las operaciones militares.

Campañas árabes en la península Iberica

Campañas árabes en la península Ibérica

Tariq avanzó por el Guadalquivir, y cerca de Écija tuvo lugar una nueva batalla en campo abierto, dada por los restos del ejército godo y refuerzos de la provincia Bética, que se habían podido reorganizar gracias al mes que duró la resistencia de Sevilla. Los musulmanes vencieron de nuevo, la ciudad de Écija también se les rindió y siguieron rápidamente para tomar Córdoba por sorpresa (excepto la ciudadela, todos cuyos defensores fueron asesinados por los musulmanes tras rendirla el conde visigodo de la ciudad).

Desde Écija envió fuerzas a hacia Granada y Málaga, con el objeto de recibir el apoyo en nombre de los witizanos o bien que se rindiesen los rodriguistas leales. Mientras con el grueso siguió a Córdoba, capital de la provincia visigoda de la Bética, que fue ocupada antes del 20 de agosto, el objetivo era llegar cuanto antes a la capital, Toledo que era el centro del poder. Pasó por Despeñaperros y Consuegra (Consabura) y finalmente llegó a Toledo.

Toledo fue conquistada por Tariq, casi sin resistencia, antes de acabar el año 711, se dice que los judíos le abrieron las puertas. El nuevo rey, Oppas, tuvo que huir al igual que el Arzobispo.

Tariq decidió acabar el invierno en Toledo. Con la llegada de la primavera, el ejército musulmán avanzó por la calzada romana que unía Toledo con las ciudades de Alcalá de Henares, Guadalajara, Osma, Castrogeriz y Amaya (al Norte de Palencia). Siguió a León y Astorga, donde estableció guarniciones militares, regresando a Toledo para unirse a Muza.

Campaña de Muza

Musa organizó un ejército de alta calidad: no lo formaban beréberes sino 18.000 árabes, sirios y las nuevas aristocracias musulmanas. Era junio de 712. Muza llegó a Algeciras. El nuevo jefe quería plantear la campaña de una manera diferente a la de Tarik, para mostrar así que era él quien mandaba. De esta manera, se propuso consolidar su dominio sobre el Sur peninsular. Reconquistó Medina Sidonia, Alcalá de Guadaira y Carmona. El hecho que Medina Sidonia se hubiera perdido antes, significa que los hispano-visigodos del lugar no querían entregarse. Llegó a Sevilla, que puso una débil resistencia.

Se dirigió hacia Mérida que era la capital de la Lusitania, utilizando la calzada que desde Sevilla iba hacia esa ciudad, pero Mérida se resistió fuertemente, agrupando en el interior de sus imponentes y fuertes murallas el ejército provincial y abastecida por su puerto fluvial. Mérida significó el primer descalabro de Muza. Esta ciudad aguantó desde los inicios del invierno de 712 hasta final de mes de junio de 713. Incluso Sevilla se sublevó.

Musa envió a su hijo Adb-al-Aziz-ibn-Muza a sofocar la rebelión de Sevilla con gran dureza, lo que hizo, además de controlar los focos rebeldes de Niebla, Beja y Ossonoba, y dominar Andalucía hasta Murcia. También logró la capitulación del conde godo Teodomiro de Murcia, con capital en Orihuela, en abril de 713. Teodomiro se sometió sin lucha y pactó con el musulmán. En el pacto se reconoce a Tudmir ibn Gandaris (Teodomiro), a su familia y a la población de siete ciudades (Balantala, Elche, Iyih, Locant, Lorca, Mula, Oriola), la protección de Alá y su profeta, su libertad y la de sus gentes, y poder seguir siendo cristianos y conservar sus iglesias. A cambio, Teodomiro debería comunicar cualquier noticia que afectase a la seguridad de los musulmanes, y su pueblo debía abonar fuertes tributos. Este pacto fue respetado hasta el 780 que fue abolido por Abderramán I.

Guerreros musulmanes en la peninsula ibetica

Guerreros musulmanes en la península Ibérica: 1 Jinete íbero; 2 oficial árabe; 3 infante bereber. Autor Angus McBride para Osprey

Mientras tanto, el sitio de Mérida se prolongaba, aunque fue ocupada el 30 de junio del 713. Desde allí se dirigió a Segoyuela (municipio de Salamanca), y finalmente llegó a Toledo, donde se reunió con Tariq. Al parecer la reunión no fue cordial, algunas fuentes citan que Muza golpeó con el látigo a Tariq delante de las fuerzas para humillarle, le reprochaba el reparto de botín y el no seguir sus órdenes. Al parecer después de este encuentro sus relaciones fueron bastante tensas y ambos debieron informar al Califa de la actuación del otro.

Muza golpea con la fusta a Tariq

El general y emir Muza golpea con el látigo a Tariq, humillándolo públicamente

Muza y Tarik se dirigieron con éxito hacia Zaragoza (714) y Medinacelli, mientras el conde visigodo Casius, que gobernaba Borja y Tarazona, apostató al convertirse al Islam para conservar su gobierno. En Zaragoza, hubo una fuerte resistencia y Muza ordenó incendiar la ciudad,  matando incluso a los niños y crucificando a los hombres por no habérsele rendido, mientras las mujeres eran esclavizadas. Esta masacre tuvo un efecto psicológico importante en el resto de la península. Desde aquí envió una fuerza  a Tarragona,   Cataluña estaba gobernaba uno de los hijos de Witiza, Akhila, que era un firme aliado de los musulmanes, que posiblemente se sometió para conservar el poder.

Desde Zaragoza, Muza se dirige hacia oeste a Bribiesca y Astorga. De Astorga, fue a Galicia, logrando la conquista de la fortificada ciudad de Lugo como límite Norte máximo de su expansión por la península.

Muza junto con Tarik partieron rumbo a Damasco dejando como responsable de los territorios sometidos a su hijo Abd al Aziz

 

Campañas de Abd al Aziz

Adb-al-Aziz-ibn-Muza, se estableció en Sevilla, y desde esta zona del sureste, se dirigió por la costa para controlar todo el Levante, sometiendo Valencia y Sagunto. Por el otro extremo, y partiendo también desde Sevilla, en la campaña del año 714, el propio Abd el-Aziz sometió Huelva, Faro, Beja, Evora, Santarem y Lisboa; y alcanzó un acuerdo de tipo ahd en una amplia zona al norte de Coimbra. Tras pacificar Hispania, se casó con Egilona, la viuda de Don Rodrigo que se había convertido al Islám. En el 716 es asesinado acusado de querer instaurar un reino independiente del poder omeya.

 

Campañas de Al Hurr (716-719)

Pero el nuevo gobernador musulmán, Al-Hurr ibn Abd ar-Rahman al-Thaqafi, realizó sucesivas campañas, desde el otoño de 716 y en los dos años siguientes, contra este reducto visigodo del rey visigodo Ardo, sucesor de Akhila. Desde Zaragoza atacó y sometió las ciudades de Huesca, Barbastro, Lérida, Tarragona, Barcelona y, finalmente, Gerona. La resistencia de Tarragona debió ser tenaz pues, tras su conquista, los musulmanes dieron muerte a toda la población que había sobrevivido al asedio, y destruyeron la ciudad, incluidas sus iglesias y numerosos monumentos.

Al-Hurr realizó también una campaña en el norte, después de una incursión de los vascones a la zona de Tudela, para tener la retaguardia bien cubierta en su guerra con el rey visigodo Ardo. Sobre el año 716 (o probablemente antes) los musulmanes consiguieron un acuerdo de capitulación con Pamplona, ciudad que se les rindió a cambio de mantener su autoridad local y cierta tolerancia religiosa. Esa autonomía sólo les duró hasta el año 732, en que Al-Gafiqi la sometió totalmente antes de partir hacia Poitiers.

Igualmente en ese año al-Hurr nombró un gobernador en la Astura Transalpina (actual Asturias), residente en Gijón, ciudad amurallada y que al ser costera estaba comunicada también por mar.

Al Hurr realizó en el 717 una expedición sobre Septimania (Aquitania) al otro lado de los Pirineos, gobernada por  los visigodos, probablemente para reconocer la región.

Después (en una fecha incierta entre 718 y 722, aunque más probable esta última) estalló una revuelta en Asturias contra los conquistadores, capitaneada por el noble visigodo Don Pelayo, que obtuvo una victoria en la denominada batalla de Covadonga. Lo más probable es que fuese una escaramuza con una vanguardia musulmana, que condujo a un  movimiento insurreccional en la costa del Cantábrico. Hasta que en el 722, bajo el mandato de Anbasa, consiguieron hacer huir al walí (gobernador musulmán) de Asturias, con sede en la ciudad costera de Gijón, sin que volvieran a gobernar los musulmanes en esa zona.  En la primera mitad del siglo se fue consolidando paulatinamente el reino de Asturias, al que seguirían más tarde la formación de otros núcleos en la zona oriental.

En la primavera del 719 Omar II le sustituyó por Al-Samh ibn Malik al-Jawlani.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-02-10. Última modificacion 2017-03-25.