Edad Media Los árabes Conquista de Persia por el Califato Omeya y Abasí

Con el asesinato del califa Uthman y la elección del cuarto y último califa Rashidun u ortodoxo a Ali Ibn Abi Talib en 656, estalló una guerra civil entre el flamante califa y los parientes del califa asesinado, los Omeya, encabezados por Muawiya ibn Abi Sufyan, gobernador árabe de Siria, acusándolo de instigar el crimen para provecho suyo. Este conflicto derivó después en el cisma musulmán: Sunies, Chiítas y Jariyitas. Esta guerra civil tuvo su repercusión en el altiplano iraní, en particular en la provincia de Jorasán (donde se encontraba la mayor concentración de fuerzas musulmanas en Irán). Las fuerzas árabes de Abdullah ibn Amir asentadas allí se retiraron de este territorio hacia Basora. Lo mismo hicieron las fuerzas musulmanas asentadas en el resto de Irán.

Con el asesinato del califa Ali y la consagración de Muawiya como califa en 661 se dio comienzo al Califato Omeya. Abdullah ibn Amir regresó con sus fuerzas a Jorasán, pero poco después fue desplazado del gobierno de Basora. La consagración de provincia autónoma dentro del califato a Jorasán, con Ubayd Allah ibn Ziyad (hijo del gobernador de Basora) como gobernador, dio un nuevo impulso a la expansión musulmana hacia el este. Ubayd reemprendió el avance árabe al otro lado del Oxus y atacó al gobernador de Bujara. Los siguientes gobernadores árabes de Jorasán continuaron haciendo incursiones al norte del Oxus. Estos ataques se detuvieron por la guerra civil que suscitó Abd Allah ibn al-Zubayr en el centro del califato entre 683 y 692. Las tribus árabes asentadas en Jorasán se enzarzaron en disputas.

Conquistas del Califato Omeya

Conquistas del Califato Omeya, zona verde rayada

En 685, asumió el poder el califa Abd al-Malik. Este califa apoyado por el general Al-Hajjaj ibn Yusuf, derrotó a Abd Allah ibn al-Zubayr. En recompensa, el califa otorgó a su general una especie de virreinato o delegación en Iraq. Desde este puesto, Al-Hajjaj se dispuso a reorganizar las provincias orientales del Califato.

La provincia de Jorasán se convirtió en base para las nuevas incursiones a Transoxiana. En 697, Al-Hajjaj envió como gobernador de Jorasán al general Al-Muhallab ibn Abu Sufra, que reorganizó las tribus y procuró reiniciar las campañas al norte del Oxus (Amur Daria). Entre 699 y 700, las montañas del actual Afganistán fueron ocupadas, a pesar de que su población (budista en su mayoría) era difícil de someter y, finalmente, se islamizó a principios del siglo XI. Con la llegada al poder califal de Walid I y la confirmación del virrey Al-Hajjaj, se eligió como gobernador de Jorasán al general Qutayba ibn Muslim. Qutayba se apoderó de Tocaristán (705) y de Transoxiana (706-9). Después de conquistar Bujara y Samarcanda, estableció una base de operaciones al norte del Yaxartes (actual Sir Darya) en Taskent y avanzó hacia el norte hasta Isfijab. Al mismo tiempo, el general Abd al-Rahman ibn Muslim (hermano de Qutayba) sometió Corasmia (710-12). Qutayba avanzó en sus conquistas y ocupó Ferganá (713-14). Poco después, Qutayba fue asesinado en una rebelión de sus tropas, por instigación del nuevo califa Suleimán I, el cual también mandó asesinar al virrey Al-Hajjaj.

Hacia el sur, desde Irak y cruzando Fars, el joven general Muhammad ibn Qasim (yerno de Al-Hajjaj) avanzó hacia el este, conquistando la región desértica de Beluchistán y la desolada región costera de Makrán (atestadas de tribus iranias belicosas), antes de atacar y conquistar la región del Sind y el Panyab meridional, en el valle del bajo Indo, entre los años 710 y 711. En 713, Muhammad ocupó el centro budista de Multan, que se convertiría en el centro cultural más avanzado del islam en la India. Tras derrotar al rajá hindú Dahir, el jefe árabe se dispuso a organizar el territorio conquistado con ayuda de la población de la región conquistada, tras haber prometido que respetaría todas las costumbres y la religión de la población y los rasgos de la administración anterior. Este sería el límite de la conquista árabe de la India, ya que la resistencia del poderoso reino rajá de Pratihara impidió la expansión hacia el Panyab por el norte y el desierto de Thar lo impidió por el este.

General omeya con sus tropas

El general omeya Muhammad idn Qasim al frente de sus tropas en la India

En 715 se completó la conquista árabe en Irán con la ocupación de Tabaristán, región boscosa y montañosa situada al sur del Mar Caspio, donde habitaban belicosas poblaciones iranias de religión zoroastriana. Estas poblaciones (entre ellas los daylamitas, que fueron el origen de los Buyíes) se convirtieron a fines del siglo IX al chiísmo.

Batalla de Talas (751)

Inevitablemente, la expansión veloz de los árabes llevaría al conflicto con los intereses chinos en Asia Central.

En 651, los omeyas tomaron la ciudad de Merv. A partir de esta base, se llegaría a conquistar Bukhara, el valle de Fergana, y tan al este como Kashgar (en la frontera china/Kirguistán).

En 715, el primer enfrentamiento armado entre las dos potencias se produjo en el valle de Fergana, en Afganistán.

Los árabes y los tibetanos depusieron al rey Ikhshid e instalaron a un hombre llamado Alutar en su lugar. Ikhshid pidió a China que interviniera en su nombre, y los Tang enviaron un ejército de 10.000 hombres para derrocar Alutar y restablecer a Ikhshid.

Dos años más tarde, un ejército árabe/tibetano sitiaba dos ciudades en la región de Aksu de lo que ahora es Xinjiang, al oeste de China. Los chinos enviaron un ejército de mercenarios turcos karluks, que derrotaron a los árabes y los tibetanos y levantaron el estado de sitio.

Las fuerzas árabes en el este de Asia central con sus aliados tibetanos y uigures fueron liderados por el brillante general Ziyad ibn Salih. Los Chinos eran liderados por el gobernador-general Kao Hsien-Chih, un comandante coreano. (No era inusual ver oficiales extranjeros o minorías étnicas mandando ejércitos chinos, pues se consideraba una carrera indeseable para los nobles chinos).

Batalla del río Talas: Los árabes se estrellan contra el muro de escudos chino

Batalla del río Talas (751): Los árabes se estrellan contra el muro de escudos chino. Autor Christian Jegou

En julio del 751 ambos ejércitos se encontraría a orillas del río Talas, y tuvo lugar una batalla que duraría 5 días. Los registros chinos afirman que el ejército Tang estaba formado por unos 30.000 hombres (10.000 chinos y 20.000 turcos Karkus), mientras que los árabes ascenderían a unos 100.000 (que incluía turcos gazis y kurdos).

Batalla del río Talas: Desplegue de fuerzas

Batalla del río Talas (751): Despliegue de fuerzas

Parece ser que los chinos al ser inferiores en número se pusieron en defensiva entre la montaña y el río y es posible que fortalecieran el terreno para mejorar la defensa. Pusieron a vanguardia la infantería en formación cerrada, detrás los arqueros y la caballería en retaguardia para repeler cualquier penetración.

La infantería china  consiguió detener todos los ataques tanto de infantería como de caballería con su formación cerrada.  Pero al final los turcos  karluks habían estado luchando con ellos, decidieron cambiar de bando en plena batalla, atacando la formación Tang por retaguardia según la versión china.

Batalla del río Talas: Infanteria árabe contra la infantería china

Batalla del río Talas (751): Infantería árabe contra la infantería china. Autor Christian Jegou

Los registros árabes, por otra parte, indican que los karluks ya eran aliados de los abasíes antes del conflicto.  La versión árabe parece ser la más probable, ya que las karluks lanzaron ataques sorpresa sobre la formación Tang desde atrás, rebasando la infantería china. Cosa que no sería posible (en el mejor de los casos, improbable) si los Karluks hubieran estado peleando junto a los chinos en el frente y decidieran cambiar de bando en plena batalla.

Batalla del río Talas, los karluks atacan por retaguardia a los chinos

Batalla del río Talas (751), los karluks se pasan a los árabes y atacan por retaguardia a los chinos

Al ver la batalla perdida se replegaron y el comandante de las fuerzas Tang, escapó del sitio con algunos de los contingentes que sobrevivieron.  De las decenas de miles de enviados a la batalla, sólo un pequeño porcentaje sobrevivió. Kao Hsien-chih fue uno de los pocos que escaparon de la masacre. Viviría sólo cinco años más, antes de ser llevado a juicio y ejecutado por corrupción. Además de las decenas de miles de chinos muertos, algunos fueron capturados y llevados de vuelta a Samarcanda (en la actual Uzbekistán) como prisioneros de guerra.

Consecuencias

Los abasíes podrían haber aprovechado su ventaja y marchar a la propia China. Sin embargo, sus líneas de abastecimiento se extendían ya hasta el punto de ruptura, y el envío de una fuerza tan enorme a través de las montañas del este del Hindu Kush y en los desiertos del oeste de China habría sido muy peligroso.

A pesar de la aplastante derrota de las fuerzas de Kao, la batalla de Talas fue un empate táctico. El avance chino hacia el este se detuvo, y el Imperio Tang dirigió su atención desde Asia Central a las rebeliones en sus fronteras del norte y del sur.

Sin duda, es cierto que las tribus turcas y persas de Asia Central no fueron inmediatamente convertidas al Islam. Sin embargo, la ausencia de cualquier contrapeso a la presencia árabe permitió su influencia difundirse gradualmente en toda la región. En los siguientes 250 años, la mayoría de los budistas, hindúes, zoroastrianos, y nestorianos del Asia Central se habían convertido al Islam.

Entre los prisioneros de guerra capturados por los abasies, había una serie de hábiles artesanos chinos. A través de ellos, primero en el mundo árabe y luego al resto de Europa, se aprendió el arte de la fabricación de papel. (En ese momento, los árabes controlaban España, así como el norte de África, Oriente Medio, y grandes extensiones de Asia Central).

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2015-02-10. Última modificacion 2017-03-25.