Edad Antigua Cartago y las guerras Púnicas Campaña de los Escipiones en Hispania (217 – 211 AC)

Batalla naval del Ebro (217 AC)

Tras la derrota de Hannón en la batalla de Cissa en el invierno del 218 AC, Cneo Escipión había dedicado todo su tiempo a consolidar su control de las regiones del norte del Ebro, así como a realizar incursiones por el territorio cartaginés al sur del río, partiendo desde su base en Tarraco (actual Tarragona). Cneo Escipión no había recibido refuerzos de importancia desde Roma, mientras que Asdrúbal Barca, el comandante cartaginés en Hispania, había incrementado el número de levas ibéricas para reforzar sustancialmente su ejército.

La flota púnica en Hispania estaba compuesta por 32 quinquerremes y 5 trirremes en 218 AC, cuando Aníbal partió de España. Durante el invierno de 218 AC, Asdrúbal había añadido otras 10 quinquerremes a estas cifras, y había entrenado nuevas tripulaciones para las nuevas naves.

En la primavera de 217 AC, Asdrúbal preparó una expedición combinada por tierra y mar hacia el territorio romano al norte del Ebro. El mismo Asdrúbal dirigió al ejército de tierra, desconociéndose sus, mientras que su segundo al mando, Himilcón dirigía la flota. La expedición seguía la línea de la costa, y todas las noches la flota se resguardaba acercándose a tierra, junto con el ejército.

Cneo Escipción, temiendo que el ejército cartaginés le superara en número, decidió enfrentarse en una batalla naval. Aunque sólo podía contar con 35 quinquerremes (25 de sus naves habían sido enviadas de vuelta a Italia después de que un ataque cartaginés provocara serias bajas entre sus tripulaciones, y puede que algunos de sus marineros hubiesen sido destinados a guarniciones en tierra), la ciudad griega y aliada de Masilia (Marsella) aportó otras 20 naves más para la flota.

Cneo Escipión al frente de la flota romana. Autor Albert Álvarez Marsal

Cneo Escipión al frente de la flota romana. Autor Albert Álvarez Marsal

Tras alcanzar el río Iberus (Ebro), la flota cartaginesa quedó amarrada cerca del delta. Los marineros y la tripulación dejaron las naves para buscar alimento en tierra, puesto que no contaban con naves de transporte para transportar provisiones. Aunque Asdrúbal había destacado exploradores por tierra para detectar las actividades de los romanos, Himilcón no había reservado naves para advertir de los movimientos de las naves enemigas. Por otro lado, un par de naves procedentes de Masilia habían logrado localizar a la flota púnica y habían logrado regresar sin ser detectadas para avisar a Cneo Escipión de la presencia cartaginesa. La flota romana había navegado desde Tarraco y estaba posicionada a tan sólo 15 km al norte de la posición cartaginesa cuando esas noticias llegaron a su general. Las naves romanas estaban tripuladas con legionarios escogidos, y se lanzaron a atacar a la flota púnica.

Los exploradores del ejército de Asdrúbal detectaron la aproximación de la flota romana antes incluso que la propia armada púnica, y avisaron a los tripulantes de la flota del peligro que se avecinaba mediante señales de fuego. Muchos de los tripulantes habían bajado a buscar alimento, por lo que se vieron obligados a volver con prisas a ocupar las naves y a zarpar de forma desordenada. Hubo muy poca coordinación y algunas naves se vieron incluso con tripulaciones demasiado escasas para afrontar la inminente batalla por culpa de la sorpresa conseguida por los romanos. Cuando Himilcón zarpó, Asdrúbal acercó a su ejército a la costa para dar apoyo moral a su flota.

Sin embargo, no sólo tenían los romanos la ventaja de la sorpresa total y de la superioridad numérica (55 naves por tan sólo 40), sino que la efectividad de combate de las naves cartaginesas era menor debido a que una de cada cuatro naves púnicas estaba recién construida y su tripulación sin experiencia en combate. Los romanos formaron en dos líneas con 35 naves romanas al frente y 20 naves masilianas en la retaguardia.

Los romanos fueron atacando a las naves cartaginesas a medida que salían del río, atacando y hundiendo 4 naves y abordando y capturando 2 más. Ante esa situación, las tripulaciones cartaginesas perdieron la esperanza, abandonaron las naves y buscaron la protección del ejército en tierra. Los romanos aprovecharon ese movimiento para hacerse con otras 23 naves cartaginesas abandonadas.

Batalla naval del Ebro primavera del 217 AC. Auto J.G. Mencia

Batalla naval del Ebro primavera del 217 AC. Autor J.G. Mencia

Con el contingente naval hispano destruido, Asdrúbal se vio obligado a marchar de vuelta a Cartagena ante la amenaza de ataques por mar sobre los territorios cartagineses, dejado a un comandante subordinado llamado Boaster con una fuerza militar para vigilar el Ebro ante la posibilidad de que los romanos intentaran cruzarlo.

Boaster se retiró una vez que los romanos lograron cruzar el río, e incluso fue engañado por un jefe hispano llamado Abylix para que entregase a los romanos los rehenes de tribus hispanas que mantenía en Sagunto. Esto provocó revueltas en la Hispania, especialmente en la tribu de los turdetanos en el 216 AC.

Asdrúbal recibió refuerzos consistentes en 4.000 infantes y 500 jinetes, junto con instrucciones de marchar a Italia una vez que hubiese asegurado el territorio hispano. Pasó gran parte del año volviendo a someter a las tribus hispanas rebeldes, con poco tiempo para enfrentarse a los romanos.

Batalla de Dertosa o Tortosa (215 AC)

Cneo Escipión, tras la batalla del río Ebro, había recibido 8.000 hombres de refuerzo bajo el mando de su hermano Publio. Los dos hermanos tenían rango proconsular y ejercían el mando conjunto del ejército. Adoptaron una estrategia naval agresiva ante la destrucción de la flota cartaginesa el año anterior, dedicándose a saquear las posesiones de los Barca en Hispania y en las Islas Baleares. Los hermanos Escipión también reclutaron tropas auxiliares de las tribus hispanas, colocaron guarniciones en las ciudades para expandir su esfera de operaciones y consolidaron su control del norte del Ebro haciendo frente a los descontentos que pudiera haber entre las tribus. También fomentaron que las tribus hispanas aliadas realizasen incursiones de saqueo contra las tribus aliadas de Cartago al sur del Ebro.

A comienzos del año 215 AC, los romanos habían cruzado el río Ebro y habían comenzado el asedio de una pequeña ciudad aliada de Cartago llamada Ibera. Asdrúbal, dejando a Himilcón al mando en Cartagena, marchó al norte con su ejército de tierra y llegó al rio Ebro. Sin embargo, no cruzó el río para saquear las posesiones romanas al otro lado ni tampoco acudió en ayuda de la ciudad de Ibera, sino que optó por asediar una ciudad aliada de los romanos llamada Dertosa (Tortosa).

En la primavera los Escipiones se dirigieron a enfrentarse con los cartagineses de Asdrúbal. Los ejércitos acamparon en una planicie ubicada entre Ibera y Dertosa (actual Tortosa), y tras 5 días de hostigamiento entre ambos ejércitos, los generales desplegaron sus tropas para la batalla.

La infantería romana estaba compuesta por las legiones 5 y 6 romanas (10.000 soldados), más otros 18.000 combatientes itálicos aliados. La caballería estaba compuesta de 600 jinetes romanos y 1.800 itálicos. Los romanos, además, contaban con un contingente de tropas hispanas compuesto por 2.000 hombres de infantería y 400 de caballería pesada.

Asdrúbal tenía 15.000 infantes libios-fenicios, 1.000 mercenarios (en su mayoría ligures procedentes de Italia) y 8.000 soldados hispanos de infantería. En cuanto a la caballería, estaba compuesta de 450 soldados libios-fenicios, 1.200 soldados de caballería pesada hispanos y 2.300 jinetes númidas. Su ejército también contaba con 20 elefantes de guerra y 1.000 honderos baleares.

Batalla de Dertosa

Batalla de Dertosa o Tortosa en la primavera del 215 AC

Los romanos situaron la caballería romana y la hispana (1.000) en el ala derecha. En el centro situaron 9.000 infantes itálicos, las dos legiones romanas (8.000), y otros 9.000 infantes itálicos, delante de estos 2.200 vélites. En su ala izquierda situó la caballería itálica (1.800).   Unos 3.000 fueron reservados para protección del campamento.

Asdrúbal situó en su ala izquierda 10 elefantes y detrás 1.650 jinetes hispanos y púnicos. En el centro situó 8.000 infantes libio-fenicios y mercenarios, a continuación 8.000 infantes hispanos y otros 8.000 infantes libio-fenicios, delante 1.000 honderos de baleares. En su ala derecha situó 10 elefantes y detrás la caballería númida (2.300).  En reserva quedaron entre 2.000 y 3.000 hombres para proteger el campamento.

Los elefantes cartagineses ubicados en las alas cargaron contra la caballería romana e itálica. Sin embargo, su carga no tuvo éxito. La caballería romana logró mantener la formación y los elefantes no tuvieron mayor papel durante la batalla. En el centro, tras un breve enfrentamiento entre los vélites y honderos, las legiones romanas ubicadas en el centro de la formación cargaron contra la infantería hispana que tenían en frente. Los romanos lograron hacer retroceder a los hispanos de forma casi instantánea. Por su parte, la formación de los itálicos tomó contacto con los libios que se encontraban en el frente opuesto, buscando con ello apoyar al centro romano.

Los libios y los mercenarios ubicados en los flancos cargaron contra los infantes itálicos,  y éstos comenzaron a retroceder

En las alas las caballerías, por su parte, seguían enfrentándose las unas a las otras sin que hubiese un vencedor claro. A pesar de tener ventaja numérica, la caballería cartaginesa no lograba dejar fuera de combate a los romanos y expulsarles del campo de batalla.

En el centro, las levas hispanas no soportaron la presión y rompieron filas, huyendo del campo de batalla.

La caballería cartaginesa, al ver cómo la formación de la infantería se venía abajo, dejó de luchar contra los romanos y abandonó el campo de batalla. La infantería romana, por su parte, una vez libre de sus oponentes hispanos acudió en ayuda de los itálicos.

Tras una sangrienta lucha en la que la infantería libia mantuvo una dura resistencia contra su enemigo, infligiendo y recibiendo duras bajas, el resto del ejército de Asdrúbal se batió en retirada.

Asdrúbal sobrevivió a la batalla junto con la mayoría de sus elefantes y de su caballería, pero con muy poca infantería, la mayor parte de la cual estaba compuesta por el contingente hispano. La persecución romana no fue lo suficientemente rápida como para repetir el éxito de la batalla de Cissa.

Los romanos consiguieron apoderarse del campamento cartaginés poco después de que Asdrúbal consiguiese evacuar a toda velocidad a sus soldados. Las provisiones y el botín del campamento cayeron en manos de los romanos, mientras que los cartagineses se retiraron a Cartagena, dejando a los romanos firmemente asentados en el sur del Ebro.

Batallas entre los Escipiones y cartagineses

Batallas entre los Escipiones y cartagineses Hispania

Batalla de Cástulo e Ilorci (211 AC)

Los romanos habían asegurado sus asentamientos al norte del río Ebro y procedieron a conseguir la lealtad hacia su causa de una serie de tribus íberas. Desde ahí lanzaron varias misiones de saqueo del territorio cartaginés al sur del Ebro, y Publio Escipión llegó incluso a adentrarse hasta Sagunto en 214 AC. Por otro lado, tanto los romanos como los cartagineses se enfrentaron y sofocaron una serie de revueltas íberas en sus territorios.
Los hermanos Escipión no recibieron refuerzos desde Italia debido a la presión que los propios romanos estaban sufriendo en su territorio, en el que Aníbal Barca seguía instalado. Asdrúbal, por su parte, había recibido dos nuevos ejércitos, comandados por su hermano más joven Magón Barca y por Asdrúbal Giscón. Estos nuevos ejércitos se enfrentaron en algunas escaramuzas sin resultados decisivos contra los hermanos Escipión durante los años 215 al 211 AC.

Los hermanos Escipión habían logrado persuadir al rey de Numidia, Sifax, para que iniciase las hostilidades contra Cartago en 213 AC con un ejército entrenado militarmente por los romanos. Sin embargo, la situación en la península Ibérica era lo suficientemente estable como para que Asdrúbal Barca se desplazase hasta África para sofocar la rebelión y volvió a Hispania a finales de 212 AC, trayendo con sigo a otros 3.000 númidas bajo el mando de Masinisa, el que sería el futuro rey de Numidia.

Los hermanos Escipión contrataron a 20.000 soldados mercenarios celtíberos para reforzar su ejército de 30.000 infantes y 3.000 jinetes. Al observar que los ejércitos cartagineses estaban asentados en lugares diferentes, con Asdrúbal Barca y 15.000 hombres cerca de Amtorgis, y Magón Barca y Asdrúbal Giscón con 10.000 hombres más hacia el oeste, los hermanos Escipión planearon dividir sus fuerzas.

Publio tomó a 20.000 soldados romanos y aliados para atacar a Magón Barca, mientras que Cneo tomó dos legiones (10.000 hombres) y a los mercenarios para atacar a Asdrúbal Barca.

La táctica llevaría a dos enfrentamientos menores, la batalla de Castulo y la batalla de Ilorci que tendrían lugar con pocos días de diferencia entre una y otra.

Batalla de Castulo

Cneo llegaría antes a su objetivo, pero Asdrúbal Barca ya había ordenado a los ejércitos de Giscón, Masinisa y Amtorgis, un jefe local aliado, que se uniesen a Magón. Asdrúbal mantuvo su posición frente a Cneo Escipión, manteniéndose dentro del campamento fortificado, y luego consiguió sobornar a los mercenarios celtíberos para que desertasen del bando romano. Esto provocó que el ejército de Asdrúbal superara en número al de Cneo Escipión.

A medida que Publio se acercaba a Ilorci, era hostigado día y noche por la caballería ligera númida comandada por Masinisa. Cuando fue informado de que Indíbil (jefe de los Ilergetes) se estaba desplazando con 7.500 íberos para cortarle la retirada. Publio decidió no enfrentarse a Magón y atacar primero al líder íbero, temiendo ser rodeado por las fuerzas cartaginesas. Dejó a 2.000 soldados en el campamento, bajo el mando del legado Tiberio Fonteo, y salió al ataque en plena noche. Escipión marchó con su ejército toda la noche y cogió a los íberos por sorpresa al amanecer. Gracias también a su ventaja numérica de 18.000 hombres contra 7.500, ganó la iniciativa. Sin embargo, los íberos lograron aguantar a los romanos lo suficiente, gracias a la confusión de la batalla y a que todavía había poca luz, hasta la llegada de Masinisa, a quien Escipión esperaba haber eludido pero que finalmente detectó el movimiento de tropas.

Con la caballería númida atacó desde el flanco, y el ataque romano comenzó a flaquear. Cuando Magón y Asdrúbal Giscón llegaron con sus ejércitos los romanos terminaron por romper filas y huir, dejando a Publio Escipión que al parecer fue alcanzado por una jabalina lanzada por un jinete, y a buena parte de sus camaradas muertos en el campo de batalla. Magón dio tiempo a los númidas para saquear los despojos antes de marchar con el ejército hacia la posición de Asdrúbal Barca.

Batalla de Cástulo 211 AC. Muerte de Publio Cornelio Escipión, padre del mítico Escipión el Africano, al ser alcanzado por una jabalina.

Batalla de Cástulo 211 AC. Muerte de Publio Cornelio Escipión, padre del mítico Escipión el Africano, al ser alcanzado por una jabalina.

Batalla de Cástulo 211 AC. Muerte de Publio Cornelio Escipión alcanzado por una jabalina. Autor J. G. Mencia

Batalla de Cástulo 211 AC. Muerte de Publio Cornelio Escipión alcanzado por una jabalina. Autor J. G. Mencia

Batalla de Ilorci

Cneo Escipión había perdido la superioridad numérica tras la deserción de sus mercenarios. Aunque todavía desconocía el trágico destino de su hermano Publio, Cneo decidió retirarse hacia el norte de Hispania cuando llegaron Magón y Asdrúbal Giscón con sus ejércitos.

Los romanos dejaron su campamento en plena noche, dejando encendidas las hogueras, y se dirigieron hacia la seguridad que ofrecía el río Guadalquivir. Sin embargo, los númidas les localizaron al día siguiente, y los romanos se vieron obligados a defenderse en lo alto de una colina cercana a Ilorci de los ataques cartagineses, la ubicación no es tan segura como la primera, aunque se da por sentado que ocurrió en las cercanías de la actual Lorca, en Murcia, deteniéndose allí para pasar la noche. El ejército principal llegó durante la noche, reuniendo en un solo bloque las fuerzas de Asdrúbal Barca, Asdrúbal Giscón y Magón Barca.

En una defensa desesperada, los romanos intentaron crear una muralla defensiva utilizando sus equipamientos de campaña, puesto que el terreno era demasiado pedregoso para cavar defensas en él. Los cartagineses superaron estas defensas improvisadas sin problemas y acabaron con gran parte del ejército en la batalla que se produjo. Cneo se refugió con sus tropas de más confianza dentro de una torre, pero fueron todos quemados vivos dentro de ella (razón por la que Plinio se refería al lugar como “la pira de Escipión”).

 

Secuelas

Los romanos fugitivos huyeron al norte del Ebro, en donde finalmente reunieron un ejército compuesto por unos 8.000 soldados. Los comandantes cartagineses, por su parte, no llevaron a cabo ninguna acción coordinada para eliminar la amenaza de los supervivientes y enviar ayuda a Aníbal Barca.

Roma envió unos 10.000 soldados más bajo el mando de Claudio Nerón a finales del año 211 AC para reforzar el ejército en Hispania. Nerón, por su parte, no consiguió ninguna victoria espectacular, si bien los cartagineses tampoco lanzaron ningún ataque coordinado sobre los romanos en la península.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2014-05-03. Última modificacion 2017-02-02.