Edad Antigua La República Romana Primera Guerra Latina (505 – 493 AC)

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La siguiente gran amenaza a Roma vendría por parte de los sabinos. La caída de la monarquía romana dejó los sabinos en una posición ambigua con respecto a la política de Roma. Sus tratados se habían hecho con los reyes, pero ahora se han ido los reyes. En el 505 AC, Porsena convenció a los sabinos que deberían ayudar a restaurar los reyes. Los intentos sabinos fueron derrotados en tres ocasiones, y se otorgó un triunfo a los cónsules Marco Valerio Voluso y Publio Postumio Tuberto. Los triunfos se registran en los Fastos Triumphales, aunque con los detalles de estas batallas están perdidos.

Batalla de Fidenae 504 AC

En el 504 AC, los cónsules electos fueron Publio Valerio Poplicola (por cuarta vez) y Tito Lucrecio Tricipitino (por segunda). Según Livio, querían dar una lección a los sabinos, lo que llevó a la elección de estos cónsules experimentados.

Los cónsules marcharon hacia la ciudad de Fidenae donde los sabinos y sus aliados habían montado su campamento. Al llegar cada cónsul estableció su propio campamento, Poblícola cerca de los sabinos a la intemperie, mientras que Tricipitino acampó en una colina cerca Fidenae.

Primera Guerra Latina con indicación de las batallas

Primera Guerra Latina con indicación de las batallas. La línea verde es la frontera romana en el 700 AC, la línea roja es la frontera romana en el 500 AC, la línea roja de puntos son los límites entre ciudades-estado latinas

El plan sabino era atacar el campamento de Publícola por la noche dejando una fuerza emboscada que impidiera que Tricipitino acudiera en apoyo de su colega pero unos desertores revelaron el plan. El ataque se produjo después de la medianoche. Los sabinos se llenaron la zanja y pusieron rampas sobre el el muro sin ser molestados, a pesar del ruido, creyendo que los romanos estaban dormidos. Entraron en el campamento donde esperaban sorprender a los romanos, pero éstos estaban formados esperándoles en la obscuridad. Las tropas gritaron y se lanzaron contra los sorprendidos intrusos. Los sabinos sufrieron una grave derrota en la que supuestamente sufrieron 13.500 muertos y 4.200 prisioneros. A continuación Fidenae sería asediada y tomada al asalto.

Batalla de Eretum 503 AC

En el 503 AC, los sabinos se aprovecharon que el ejército romano estaba atascado en el infructuoso asedio de la rebelde colonia latina de Pometia, llegando a presentarse ante las mismas murallas de Roma. Sin embargo, finalmente se retiraron tras derrotar a una improvisada fuerza romana y saquear los alrededores. Los romanos marcharon de nuevo contra los sabinos, derrotándolos en la batalla de Eretum. La ciudad de Eretum ahora desaparecida estaba situada en el valle del Tiber, en la frontera con los sabinos.

Batalla de Cures 502 AC

La victoria definitiva tendría lugar en el año 502 AC, en la batalla de Cures, ciudad situada a 45 km al norte de Roma en el valle del Tiber, en la que el cónsul Casio Vecelino habría causado 10.300 bajas a los sabinos y tomado 4.000 prisioneros. Los sabinos pidieron la paz, accediendo a entregar cereal y algo de tierra cultivable a Roma.

La tranquilidad no duró mucho porque la Liga Latina se alzó contra Roma a instancias de Tarquinio el Soberbio. Esta ruptura envalentonó a los exiliados fidenates, que en el año 500 AC, consiguieron reconquistar Fidenae y volverla contra Roma. Un año después hubo un intento romano de recobrar Fidenae pero el asedio fracasó.

Batalla del Lago Régilo 495 AC

En 495 AC, ante la inminente amenaza de una invasión sabina, los romanos nombraron a Aulo Postumio Albo como dictador (temporal). Un ejército sabino entró en territorio romano, avanzando hasta el río Anio, y saqueó de las zonas rurales. Postumio Albo reunió un ejército de 23.700 infantes y 3.000 jinetes. Mando a su magister equitum (segundo en el mando) Publio Servilio Prisco con la caballería al encuentro del enemigo, mientras él partió detrás con la infantería. La caballería romana atacó a los rezagados sabinos, y alcanzó al grueso sabino que tenía 40.000 infantes y 3.000 jinetes, entre sus filas había romanos exiliados incluidos Tarquinio y sus hijos. Los sabinos presentaron batalla en en las cercanías del desaparecido lago Régilo muy cerca de la ciudad de Gabii.

Tanto Postumio Albo como su segundo fueron heridos, al igual que Mamilio. La batalla del lago Régilo estaba en tablas cuando intervino Lucio Tarquinio con los exiliados romanos y a punto estuvo de ganar la batalla. Sin embargo, una intervención de la guardia de caballería de Postumio Albo, consiguió restablecer la situación. El apoyo de la caballería dio nuevos ánimos a la infantería romana y se sobrepusieron a sus enemigos, causándoles 25.000 bajas y matando a Mamilio y haciendo 5.000 prisioneros, al parecer solo sobrevivieron 10.000.

Guerreros italicos siglo V AC. Jinetes tirrenos uno con el yelmo crestado y coraza de poncho, el otro jinete lleva yelmo semiesférico con penacho. Los infantes son umbrios. Autor Peter Connolly.

Guerreros italicos siglo V AC. Jinetes tirrenos uno con el yelmo crestado y coraza de poncho, el otro jinete lleva yelmo semiesférico con penacho. Los infantes son umbrios. Autor Peter Connolly.

Al año siguiente 494 AC, los volscos, sabinos y los ecuos tomaron las armas al mismo tiempo. Para hacer frente a la amenaza, se nombró un nuevo dictador romano, Manio Valerio Máximo. Se reclutaron diez legiones, el mayor ejército que se había reclutado hasta el momento. El dictador marchó con su ejército para enfrentarse a los sabinos, aunque la localización de la batalla no está clara. El ejército sabino desplegó en una formación muy amplia con el centro era demasiado débil. El dictador explotó esta debilidad, lanzando una carga de caballería a través del centro sabino, seguido por un ataque de la infantería. Los sabinos fueron derrotados, y huyeron. Los romanos capturaron el campamento sabino, y se adjudicó la victoria en la guerra. La victoria fue tan importante como la batalla del lago Regilo. El dictador Valerio volvió a Roma y celebró un triunfo.

De esta forma, la guerra concluyó con el llamado foedus cassianum (por el nombre del cónsul Espurio Casio) mediante el cual Roma se erigía como la principal potencia del Lacio. No obstante, reconocía la autonomía de las ciudades latinas, que habrían de prestar ayuda militar en caso de amenaza externa, reservándose Roma el mando militar de la alianza en ese supuesto. También se autorizaron matrimonios mixtos y la instauración de relaciones comerciales estables.

En el 493, el cónsul Póstumo Cominio asedió la ciudad volsca de Corioli. Mientras las fuerzas romanas se centraban en sitiar la ciudad, una fuerza volsca proveniente de Anzio atacó a los romanos, simultáneamente las fuerzas de la ciudad de Corioli realizaron una salida. Cayo Marcio se percató de la salida de las fuerzas volscas, y reunió a un puñado de soldados romanos para romper las filas enemigas y entrar a la ciudad. Tomando la iniciativa Coriolano y sus fuerzas cargaron contra las puertas de la ciudad y comenzaron a incendiar algunas casas cercanas a sus muros el golpe de efecto fue tal que las fuerzas volscas se rindieron en el acto, y fue entonces cuando Cayo Marcio ganó el sobrenombre de “Coriolano”.

Guerreros romanos siglo V AC, se supone que es Cayo Marcio ''Coriolano'' entrando en la ciudad de Corioli. Autor Ángel García Pinto.

Guerreros romanos siglo V AC, se supone que es Cayo Marcio ”Coriolano” entrando en la ciudad de Corioli. Autor Ángel García Pinto.

Tras vencer a los volscos, Coriolano gozó en Roma de una gran popularidad, pero por su ideología conservadora y por su ostentoso modo de vida se lo culpó de malversación de fondos públicos y de sedición y fue encarcelado y desterrado de la ciudad de Roma.

Coriolano exiliado ofreció sus servicios a los volscos, sus antiguos enemigos, contra Roma. Así Coriolano dirigió la ofensiva contra Roma junto a la liga Latina y prosiguió saqueando las tierras de los plebeyos, dejando intactas las tierras de los patricios, con el fin de generar malestar social. Al haber saqueado las localidades al sur de Roma, el ejército de Coriolano acamparon en los muros de Roma, dispuesto ya a plantear un asedio. Se presentaron en su campamento las matronas de la ciudad encabezadas por su madre y su esposa, quienes lo increparon por su injusticia y le imploraron de rodillas. Finalmente Coriolano cede compungido a las súplicas de su madre y esposa y aplazando el asedio y retirándose a Anzio.

Coroliano recibiendo a las madronas romanas. Éstas encabezadas por su esposa y por su madre le suplican que levante el asedio de Roma. Óleo de Raphael Lamar

Coroliano recibiendo a las madronas romanas. Éstas encabezadas por su esposa y por su madre le suplican que levante el asedio de Roma. Óleo de Raphael Lamar. Los trajes y los uniformes no se corresponde con la época.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-06-20. Última modificacion 2017-02-02.