Edad Antigua La República Romana Primera Guerra Samnita (343 – 341 AC)
Primera Guerra Samnita (343 – 341 AC)

Antecedentes

Una vez las ciudades latinas fueron incorporadas a la República Romana, los romanos dieron muestra de un talento político aún superior al talento militar. Al contrario que los espartanos, los romanos no sometieron como esclavos a los latinos vencidos, sino que les hacían firmar un tratado o foedus, por el cual pagaban impuestos a Roma, y tenían que enviar fuerzas cuando eran requeridas. Los foedus imponían condiciones diferentes en cada caso. Unas ciudades adquirieron todos los derechos civiles romanos, y otros pocos o ninguno. A unas ciudades se les concedía autonomía municipal completa, a otras una autonomía parcial, y otras ninguna autonomía.

De esta manera, los romanos creaban entre las nuevas ciudades sometidas una especie de envidia mutua, muy ventajosa para sus fines. Aplicaban la política de »Divide et impera» (Divide y vencerás).

Una vez cumplidas las condiciones impuestas por Roma, los pueblos conquistados podían dedicarse a cultivar sus campos sin temor a ser robados o que sus mujeres e hijos pudieran ser vendidos como esclavos.

Al cabo de poco tiempo los latinos querían convertirse en romanos. Querían pertenecer a un pueblo en constante crecimiento, que los defendía, les construía calzadas, protegía su comercio, etc.

Tras el sometimiento de los auruncos por Roma, esta se fijó como siguiente objetivo la Campania, cuya tierra negra y volcánica, era tan fértil que el agricultor podía obtener tres cosechas anuales. Los romanos habían llegado al río Liris, que ponía en contacto a la República con el Samnio.

Los samnitas se desplazaron hacia la costa, hacia el 500 AC, debido al colapso etrusco en el sur ocupando la totalidad de Italia Meridional desde Campania hasta la punta de la bota.

En el 423 AC, ocuparon la colonia etrusca de Capua y en el 421 AC, tomaron la ciudad etrusca de Cumas, que tanta importancia había tenido en la derrota de Lars Porsena. Conquistaron igualmente Apulia en el este, en todos los casos se mezclaron con las poblaciones locales dando lugar a tribus independientes.

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Mapa de Italia 354 AC.

Mientras que los etruscos del norte recibieron influencias celtas a través de los galos en cuanto a armamento, los samnitas recibieron influencia de los griegos de las poblaciones costeras de la Magna Grecia, su armamento lo constituía el típico yelmo ático de los griegos con cresta, dos plumas laterales y carrillera. La coraza estaba compuesta de peto y espaldar de tres discos unidas por tirantes metálicos superiores y laterales. Un cinturón metálico ajustable típico de los samnitas, que era símbolo de virilidad. Los más pudientes llevaban grebas tipo griego, los jinetes llevan tobillera. Por escudos llevaban uno metálico parecido al hoplón griego y también se encuentran algunos con un escudo ovalado tipo scutum. En cuanto al armamento llevaban lanzas y jabalinas (teretes y aclydes que eran más cortas y se impulsaban con una correa), y casi nunca llevaban espadas.

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Panoplia de un guerrero samnita. Se puede observar el casco típico samnita de origen calcídico, con soporte para crinera y plumas; coraza de triple disco; cinturón metálico; grebas. Autor Peter Connolly

El ejército debió parecerse al de los celtas tempranos o germanos, consistían en bandas de guerra cada una con su propio líder, que solicitaba y obtenía un compromiso de fidelidad de los guerreros individuales. Según Tito Livio tenían cohortes de unos 400 hombres que se dividían en manípulos. En cuanto a las tácticas es muy posible que no empleasen la formación hoplita, sino más bien las emboscadas, y cuando se enfrentaban a una falange, no se empeñaban, atacaban y se replegaban hasta hacer perder cohesión a su adversario.

Para el mando de un ejército nombraban una especie de cónsul al que denominaban meddix tuticus (magistrado supremo), meddix minor que estaban subordinados al tuticus y también existía el meddix decentarios que era el equivalente al cuestor romano. Es muy probable que estos cargos fueran electos.

Los samnitas eran tribus de montañeses originarios del valle del Samnio, que se habían desplazado hacia la Campania. Se dividían en cuatro tribus principales: pentros, carecenos, caudinos e hirpinos. Carecían de una capital permanente, porque no formaban una unidad política.

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Infantes samnitas. su equipamiento tenía influencia de sus vecinos. De izquierda a derecha  caraceno de influencia latina, hirpino influencia de Lucania, pentro influencia de  Apulia, y caudino. Autor Giuseppe Rava

Los samnitas habían comenzado a introducirse hacia Campania, donde ellos se habían vuelto, hacia una vida más civilizada, y, se habían vuelto también menos bélicos, y menos equipados (militarmente), para hacer frente a sus parientes de las colinas.

La primera oportunidad se le presentó a Roma por una especie de guerra civil entre las tribus samnitas del mismo Samnio y los samnitas de la Campania. Estos últimos solicitaron ayuda a los romanos, que muy gustosamente se la proporcionaron.

Batalla del monte Gaurus 343 AC

En el 343 AC, los samnitas comenzaron a presionar a los sidicinos de la ciudad de Calès, quienes buscaron la ayuda de Capua. Esta era la ciudad más importante de Campania y respondió a la llamada, pero su ejército fue derrotado en territorio sidicino.

Los samnitas avanzaron entonces hacia el sur a Campania, atacaron los campanos, por un botín mucho más rico, y después de haber ocupado las alturas de Tifata (encima de Capua) dejando allí una guarnición, se adentraron en la llanura entre Capua y Tifata. Los campanos presentaron batalla, pero fueron por segunda vez a las afueras de Capua, y después los samnitas sitiaron la ciudad.

Capua apeló entonces a Roma mediante la fórmula de la deditio: una fórmula legal que suponía la entrega de la ciudad en lugar de un simple pacto, y, por tanto, un lazo legal más fuerte que el reciente foedus entre romanos y samnitas, los romanos firmaron una alianza con la ciudad de Capua.

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Guerreros campanos: a la izquierda infante, a la derecha jinete. Los campanos tenían fama de ser buenos jinetes.

Roma decidió de inmediato enviar embajadores a los samnitas, quienes informaron a los samnitas de que abstuvieran de realizar incursiones armadas en ese territorio que pertenecía al pueblo romano. Los samnitas ignoraron la advertencia y continuaron con las incursiones.

Los dos cónsules de ese año se dirigieron contra los samnitas. Marco Valerio Corvo fue enviado a Campania, mientras que Aulo Cornelio Cosso Arvina invadió el Samnio.

Valerio fue el primero en atacar los samnitas. Avanzó hacia el sur en Campania, llegando finalmente a monte Gauro, una elevación de origen volcánico cerca de Cumas, al oeste de Nápoles y de alguna manera al sur de Capua.
Los samnitas decidieron primero contra Valerio y tan pronto como avistaron su campamento, deseosos de luchar, pidieron a los oficiales la señal de batalla. Valerio se demoró unos días para probar la consistencia del enemigo en escaramuzas menores, y finalmente presentó batalla.

Se produjo la batalla del monte Gauro, el cónsul, para asustar a un enemigo que no podía obligarlo a retirarse por la fuerza, intentó sembrar el caos en las primeras filas del enemigo con una carga de caballería. Pero cuando se dio cuenta de que no estaba dando resultados, regresó a los soldados del frente.

Entonces los jinetes se lanzaron a toda velocidad hacia las alas, abriendo así el camino a las legiones en la parte central, que cargaron contra los samnitas.

La batalla duró hasta caer la noche. Los samnitas se retiraron del campo de batalla, y se dirigieron a Capua levantando el campamento definitivamente.

Al día siguiente, los romanos tomaron el campamento desierto, adonde acudió toda la población de Capua para celebrar la victoria. Los romanos persiguieron a los samnitas ganando una segunda victoria en Arienzo.

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Primera guerra Samnita (343-341 AC). Mapa de la zona con indicación de las batallas

Batalla de Suessula 343 AC

Los samnitas, ya derrotados por Marco Valerio, no habían aceptado la derrota, por lo que habían llamado desde su tierra a todos los jóvenes mayores de edad a portar armas, ávidos de venganza. La noticia que partió de Suessula llegó a Capua, de donde partieron inmediatamente mensajeros a caballo con una petición de auxilio del cónsul Valerio.

Las tropas se movilizaron de inmediato y, habiendo abandonado el equipo pesado que habría frenado la marcha y dejado una guarnición adecuada para guarnecer el campamento, se dirigieron hacia los samnitas.

Cuando llegaron a poca distancia del enemigo, acamparon muy apretados en una franja de terreno muy pequeña, sin llevar consigo, excepto caballos, otros animales. Los samnitas, convencidos de que la batalla comenzaría poco después, se alinearon en orden de batalla mientras los romanos comenzaban a moverse hacia su campamento.
Los exploradores enviados a patrullar los lados del campamento regresaron informando de su modesto tamaño, el ejército romano pidió que se llenara el foso, derribaron la empalizada e irrumpieron en el campamento. Los comandantes fueron más cautelosos, pero se dieron cuenta de que no tenían bagaje para alimentar a los soldados, por lo que enviaron soldados a abastecerse de trigo en los campos, mientras el enemigo permanecía atrincherado en el campamento.

Finalmente, se dio la señal de la carga, los legionarios irrumpieron en el campamento, y después de matar a más hombres dentro de las tiendas que frente a las puertas y en la empalizada, ordenó que las insignias enemigas se agruparan en un solo punto.

Dejó dos legiones para guarnecer el campo, temiendo que los hombres saquearan el botín al menos hasta su regreso, se fue con el ejército enviando la caballería por delante para rodear a los samnitas dispersos. Masacraron a un gran número, porque los aterrorizados samnitas no encontraron una enseña bajo la cual reunirse y no sabían si refugiarse en el campamento o huir lejos.

Los romanos entregaron al cónsul unos 40.000 escudos y 170 insignias militares, entre las que también estaban las capturadas en el campamento. A los soldados victoriosos que regresaron al campo se les concedió todo el botín.

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Batalla entre samnitas y romanos. Autor Manuel Krommenacker

Batalla de Satícola 343 AC

En la otra zona, Aulo Cornelio Cosso condujo a su ejército al otro lado de la frontera en el Samnio. A medida que avanzaba desde Satícula se dirigía a una trampa samnita en un estrecho valle con enemigos a ambos lados.

Mientras los samnitas esperaban a que todo el ejército descendiera hasta el fondo del valle, el tribuno Publio Decio Mus, identificó un pico que dominaba todo el valle, y dirigió parte del ejército allí, el camino no era transitable para un ejército, pero si para una fuerza ligera. Cuando alcanzó el pico, causó confusión suficiente para que el ejército principal pudiera escapar de la trampa. Los samnitas no pudieron ni perseguir al cónsul ni hacer que los hombres subieran a la cima que los dominaba, que había sido ocupada por Decio.

La proximidad de la cumbre y el reducido número de soldados que la defendían también los impulsó a atacar. Al principio, Decio esperaba poder luchar desde una posición elevada mientras los samnitas intentaban trepar hasta la cima. Luego se asombró de que los enemigos no atacaran y de que ni siquiera intentaran rodear a los romanos con una trinchera y una cerca.

Decio, con la capa de un simple soldado, acompañado de sus centuriones también vestidos como infantes ordinarios, salieron a patrullar y vieron que los samnitas tenían poca vigilancia, luego reunieron a los hombres en silencio, y les ordenó que le siguieran sin hacer ruido.

Todos pasaron siguiendo a Decio mientras avanzaba por el paso poco vigilado. Ya habían cruzado la mitad, cuando un soldado posando por encima de los cuerpos de los enemigos dormidos, golpeó un escudo e hizo un ruido, despertando a un centinela. Decio, al ver que los habían descubierto, ordenó a sus hombres que gritaran. Con los samnitas en pánico, un puñado de romanos masacró a los centinelas que estaban frente a ellos y logró abrirse paso hasta llegar al campamento del cónsul.

Al amanecer, se envió un mensajero al cónsul y el campamento se regocijó. Cuando pasó de boca en boca la noticia de que los hombres que habían arriesgado su vida habían regresado sanos y salvos, todos acudieron en masa a su encuentro para alabarlos, agradecerles elevando el agradecimiento a los dioses mientras exaltaban a Decio.
Convenció al cónsul de atacar a los enemigos aturdidos por el susto de esa noche y esparcidos por la cumbre en equipos separados. Al salir del campamento, cayeron sobre el enemigo con un ataque sorpresa: los samnitas se habían dispersado por la zona, la mayoría sin armas y los romanos primero los obligaron a refugiarse aterrorizados en el campamento, luego lo asaltaron, sembrando el pánico entre los cuerpos de guardia.

La mayoría de los samnitas lograron escapar sin entrar en contacto con el enemigo. Los que se habían refugiado en el interior del campamento, unos 30.000 hombres, fueron muertos mientras que el campamento fue destruido.
El resultado favorable de esa guerra indujo no solo a los faliscios, con quienes tenían en marcha una tregua, sino también a los latinos, cuyas tropas ya estaban listas para la batalla, a desviar su ataque de los romanos contra los pelignos.

Incluso los cartagineses enviaron embajadores para felicitar a los romanos y ofrecerles como regalo una corona de oro de 25 libras para colocar en la celda del templo de Júpiter en el Capitolio.

Posteriormente, se escuchó a las delegaciones de los campanos y de los habitantes de Suessula, su solicitud, acogida positivamente por Roma, fue la de obtener una guarnición armada que pudiera permanecer con ellos durante el invierno para protegerlos de posibles incursiones de los samnitas.

Ambos cónsules obtuvieron el triunfo sobre los samnitas y detrás de ellos en el desfile estaba Decio, cubierto de condecoraciones y los soldados, en los coros, citaron su nombre nada menos que el del cónsul.

En el 339 AC, Suessula se convirtió en un dominio romano como civitas sine suffragio.

En el 342 AC, los cónsules de ese año fueron el plebeyo C. Marcio Rutilo y el patricio Q. Servilio Ahala. Marcio dirigió al valle del Volturno y el monte Trebulani; y Servilio en el Lacio. Algunas guarniciones romanas en Campania se rebelaron en el año 342 AC, impidiendo a la República tomar cualquier acción ofensiva. Los motines que fueron reprimidos por Valerio Corvo con comprensión hacia sus soldados.

Batalla de Sátricum 341 AC

En el 341 AC, los cónsules fueron el patricio Lucio Aemilio Mamerco y plebeyo C. Plautio Venno. Plautio evitó un ejército volsco acampado en Sátricum a su oeste y se dirigió al sur, por el monte Lepini. Después de aliviar las colonias amenazadas, llegó a las inmediaciones de Privernum, una ciudad volsca bien situada sobre una colina en un pequeño valle situado en las montañas. Los habitantes salieron y presentaron batalla estaba siendo derrotados. La ciudad fue conquistada y dos tercios de las tierras fueron confiscadas, es probable que se adjuntase a la colonia de Setia sólo 10 km al noroeste. Además de este castigo, la ciudad fue guarnecida para prevenir nuevos brotes. Después Plautio se dirigió contra el ejército volsco situado en Sátricum. Se libró gran batalla con grandes pérdidas en ambos lados. Livio afirma la batalla terminó con una tormenta, (recurso que se empleó a menudo en la edad antigua para expresar que acabó en tablas). Al día siguiente, los romanos descubrieron que los volscos habían huido a la cercana Antium (Anzio), otorgándose la victoria.

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Samnita contra romano. Autor Óscar Bermejo.

El cónsul Lucio Emilio Mamerco dirigió un ejército al Samnio, tras varias operaciones de saqueo, al ver su territorio devastado, y con el espartano Arquídamo operando cerca de sus fronteras meridionales, los samnitas pidieron la paz. Pidieron poner fin a la guerra y el derecho de continuar su ataque a los sidicianos. Los romanos estuvieron de acuerdo con estos términos, a cambio de una indemnización equivalente a un año de salario por el ejército.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-06-20. Última modificacion 2022-01-07.
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