Edad Antigua La República Romana Segunda Guerra o Gran Guerra Samnita (326 – 304 AC)

Avance romano (326-322 AC)

Tras la Guerrra Latina, los romanos continuaron su expansión. Tomaron la ciudad volsca de Privernum en el 329 AC, y los volscos, antiguamente enemigos acérrimos de Roma, desaparecieron como nación. El incremento del poder romano empezaba a inquietar a los samnitas.

Las dos ciudades griegas de Palaeopolis y Neapolis (Nápoles) estaban divididas en dos facciones, una prerromana y otra prosamnita. Los samnitas actuaron primero y establecieron guarniciones en ambas ciudades. Roma les declaró la guerra a ambas.

En el 327 AC mandaron al cónsul patricio L. Cornelio Lentulo a Samnio al valle del río Liris, y al cónsul plebeyo Q. Publilio Filo a Campania. Lentulo acampó a medio camino de Palaeopolis y Neapolis. A principios del año siguiente, Palaeopolis fue tomada tras dos años de asedio y Neapolis sólo se salvó firmando una alianza con Roma, expulsando entonces a la guarnición samnita. Los samnitas declararon la guerra a Roma. La estrategia de ambas partes, al tener una inestabilidad fronteriza, iba a ser conseguir aliados en la retaguardia contraria. En el caso de Roma sería Apulia y Lucania; en el caso samnita, Etruria y las tribus Sabelias del Apenino Central.

Segunda Guerra Samnita. Campañas 327 – 323 AC

Segunda Guerra Samnita. Campañas 327 – 323 AC

En el 326 AC, fueron nombrado cónsules el patricio L. Papirio Cursor el plebeyo C. Petelio Libolas, realizando operaciones a lo largo del río Volturno y conquistando las ciudades de Alife, Callifae, y Rufrium pasaron a manos de los romanos, y después devastaron el resto del territorio a lo largo y a lo ancho.

En el 325 AC fueron nombrados cónsules el patricio L. Furio Camilo y el plebeyo D. Junio Bruto. Bruto atacó a los vestinos, aliados de los samnitas, conquistado las ciudades de Cutina y Cingilia.

En el 324 AC, se nombró dictador L. Papirio Cursor y a Q. Fabio Ruliano como magister equitum, realizaron operaciones en el lago Fucino y se dirigieron a la ciudad de Fragelae que estaba amenazada por un gran ejército samnita.

En el 323 AC, se nombró cónsul patricio C. Sulpicio Longo que fue enviado a las inmediaciones de Fragelae y al plebeyo Q. Aulio Cerretano que fue enviado a Apulia, alcanzando por primera vez el mar Adrático, ocupando Arpi donde acamparon para pasar el invierno.

En el 322 AC, los samnitas piden la paz, las condiciones romanas son muy duras, pero consiguen un año de tregua.

 

Contraataque samnita (321-315 AC)

No había acabado aún la tregua cuando los samnitas retomaron las armas, y durante los siguientes 7 años (321-315 AC) la balanza del conflicto se inclinó de su lado. Parece ser que esto fue principalmente por la habilidad militar del meddix tuticus Cayo Pontio del Telesino, que mereció ser ascendido entre los jefes más antiguos. En su primer año como comandante infligió a los romanos una de las más severas derrotas de toda su historia.

Batalla de las Horcas Caudinas (321 AC)

En el año 321 AC, los dos cónsules, el patricio Espurio Postumio Albino y el plebayo Tito Veturio Calvino, marcharon, tras reunirse en Calatia, hacia el Samnio por el camino de Capua a Beneventum para ir en ayuda de Luceria, que gracias a un engaño samnita, creían que estaba cercada. Cerca del territorio de los caudinos entraron en el célebre paso de Furculae Caudinae (Horcas Caudinas). Consistía en dos estrechos desfiladeros, entre los que había una considerable llanura, pero cerrado por ambas entradas por las montañas. Los romanos, pensando que los samnitas estaban distantes y siendo este el camino más corto para llegar al socorro de Luceria, marcharon por el primer paso y la llanura, pero cuando iban por el segundo vieron que estaba bloqueado por troncos de árbol, de tal manera que era infranqueable y además estaba fuertemente defendido Los romanos pensaban que los samnitas se encontraban lejos, y siendo este el camino más corto para llegar a Lucania,se internaron en el primer desfiladero, pasaron por la llanura y entraron el el segundo desfiladero. Al llegar al final, se encontraron la salida bloqueada por árboles derribados, y a los samnitas ocupando las laderas de las colinas. Presa del pánico, los cónsules ordenaron al retirada, pero cuando los romanos llegaron a la entrada, se la encontraron también bloqueada. Los romanos estaban totalmente atrapados, y sin esperanza alguna de poder escapar.

Líder samnita Cayo Pontio Telesino, preparándose con sus oficiales para dar batalla a los romanos en el 321 AC

El líder samnita Cayo Pontio Telesino, preparándose con sus oficiales para dar batalla a los romanos en el 321 AC, todos llevan la coraza samnita de tres discos, en los jefes el disco inferior es una cara del dios de la guerra.

Los dos cónsules y cuatro legiones romanas estaban en manos samnitas. Los samnitas podrían haber exterminado al ejército romano hasta el último hombre, pero tal victoria les hubiese costado bajas, así que decidieron esperar y dejar que los romanos se muriesen de hambre.

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC, los romanos son atrapados en un valle y los samnitas le cierran las salidas. Autor Ángel Todaro

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC, los romanos son atrapados en un valle y los samnitas le cierran las salidas. Autor Ángel Todaro

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC, los samnitas atacan a los romanos las laderas del valle. Autor Mitec Jacubiec

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC, los samnitas atacando a los romanos las laderas del valle. Autor Mitec Jacubiec

El ejército romano consumió todos sus alimentos, y se vio obligado a pedir condiciones para su rendición.

Cayo Pontio hizo un uso piadoso de su victoria, aceptando dejarlos marchar a salvo a cambio de la promesa de restablecer la antigua alianza en igualdad de condiciones para ambas naciones, a entregar todos los territorios conquistados durante la guerra, que se retiraran los colonos de Fregellae y que el ejército romano pasase por el yugo. Los cónsules y los otros oficiales superiores juraron el acuerdo en nombre de la República, y 600 romanos fueron entregados como rehenes. Todo el ejército romano fue libre para partir, y cada soldado salió pasando bajo el yugo, una humillación que nunca olvidarían. Cuando las noticias del desastre se conocieron en Roma, el Senado rehusó ratificar la paz y envió a los dos cónsules al enemigo.

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC (3), los romanos pasando por las horcas. Autor Ángel Gracía Pinto

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC , los romanos pasando por las horcas. Autor Ángel García Pinto

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC, los romanos pasando por las horcas. Autor Ángel Todaro

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC, los romanos pasando por las horcas. Autor Ángel Todaro

 

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC (4), los romanos pasando por las horcas. Autor Peter Connolly

Batalla de los Horcas Caudinas 321 AC (4), los romanos pasando por las horcas. Autor Peter Connolly

 

Batalla de las Horcas Caudinas 321 AC (5). Los romanos pasando por las horcas. Autor Seán Ó'Brógáin

Batalla de las Horcas Caudinas 321 AC (5). Los romanos pasando por las horcas. Autor Seán Ó’Brógáin

Los samnitas se enfurecieron, y comprendieron que habían perdido una oportunidad única de derrotar gravemente a los romanos al aceptar su palabra.

El desastre de Caudium hizo sacudirse la influencia romana en muchos de sus aliados, y la suerte de la guerra estuvo a favor de los samnitas durante algunos años. Los volscos se revelaron, y tomaron Sátricum. Los ejércitos romanos durante ese año estuvieron empleados suprimiendo rebeliones internas.

En el 319 AC, son nombrados cónsules el patricio Papirio Cursor y el plebeyo Q. Aulio Cerretano. Papirio se dirigió a Satricum sofocando la rebelión. Cerretano se dirigió a Apulia contra los fretanos a los que sometió. Los romanos hicieron pasar a los samnitas bajo tres lanzas en recuerdo de las Horcas Caudinas. Este mismo año cae Luceria y los samnitas vuelven a ser pasados bajo el yugo.

En el 318 AC, son nombrados cónsules Lucio Plaucio Venno y M. Folio Flaccinator. Folio se dirigió a Samnia, donde varios pueblos samnitas pretenden establecer una nueva tratado con Roma. Envían legados ante el senado y obtienen una tregua de 2 años.

En Apulia, las ciudades de Teano y Canusium se rindieron al cónsul Lucio Plaucio. Los romanos, aprovecharon la tregua, tomaron posiciones en la retaguardia del Samnio. Este año se nombraron por primera vez prefectos para Capua.

Avance romano (317-305 AC)

En el 317 AC, se nombraron cósules a C. Junio Bubulco y Quinto Emilio Barbula. Ambos ejércitos se dirigen a Apulia conquistando la ciudad de Forentum; y en una incursión en Lucania, el cónsul Barbula tomó la ciudad de Nérulo.

El orden introducido en Capua mediante la adopción de las instituciones romanas había adquirido notoriedad general entre los estados en alianza con Roma, y los antiates solicitaron el mismo privilegio, pues carecían de código fijo de leyes y de magistrados ordinarios propios. El Senado comisionó a los patronos de la colonia para establecer un sistema de derecho. No sólo las armas de Roma, sino también sus leyes, se estaban extendiendo por todas partes.

En 316 AC, finalizó la tregua firmada en 318, Roma reabrió las hostilidades, aduciendo que los cónsules no tenían la capacidad para firmar tratados. Se pusieron en marcha tres ejércitos, uno operaría en Campania, otro en el valle del Liris y el tercero marcharía hacia el Adriático para encaminarse luego al Sur y unirse a los apulios contra los samnitas del lugar.

Los samnitas reaccionaron con rapidez. Mientras fijaban a los ejércitos de Abulia y del valle del Liris, destrozaron al ejército de Campania. Los romanos nombraron dictador a Lucio Papirio Cursor, que había sido cinco veces cónsul y dos veces dictador, reunió todas las fuerzas disponibles y marchó al Sur. Mandó a la mitad del ejército al mando de su magíster equitum Marco Fulvio a cubrir el camino de la costa (luego Vía Apia), mientras el avanzaba por la vía Latina, entre las colinas.

El ejército samnita, que había seguido la Vía Latina, cambió entonces de dirección y, atravesando las colinas, atacó por sorpresa al Marco Fulvio jefe de caballería cerca de Terracita. El ejército romano cayó al completo. El terror hizo que los aliados meridionales de Roma se rebelaran. Los samnitas entraron en el Lacio, destruyendo las cosechas y saqueando la región hacia el Norte hasta Ardea, a tan sólo 30 km de Roma.

El Senado se vio obligado a llamar a parte del ejército que operaba en el valle del Liris. Los samnitas aprovecharon esto para cruzar el río y atacar a la pequeña fuerza allí dejada, poniéndola en fuga. Ahora, también los aliados romanos del Norte estaban vacilantes, estando el ejército de Abulia en peligro de quedarse aislado.

Batalla de Lautulae (315 AC)

Este año se nombre dictador a Quinto Fabio (Quintus Fabius Maximus Rullianus ) y como magister equitum a Quinto Aulio Cerretano.

Los combates en el Samnio se sucedían sin que la balanza se inclinara por ninguna de las dos partes. Los romanos habían recuperado Satícula, cedida a los samnitas tras las Horcas Caudinas, mientras que estos habían conquistado Plistica, previamente tomada por los romanos.

Quinto Fabio retira a las legiones de Samnio y Apulia y se dirige hacia Sora. Este lugar se había rebelado, pasándose a los samnitas, después de dar muerte a los colonos romanos. El ejército romano marchó allí a toda velocidad para vengar la muerte de sus compatriotas y para restablecer la colonia.

Durante la marcha a Fabio le llegan noticias de que los samnitas le siguen de cerca; giró su ejército y se preparó para entablar batalla en las cercanías de Lautulae.

En el primer encuentro

La batalla terminó, no con la derrota o fuga de una parte, sino con la noche que sorprendió a los combatientes mientras aún estaba por decidir el resultado de la batalla, y ambos se retiraron para pasar la noche. A pesar de quedar en tablas, la batalla fue desfavorable a los romanos ya que Quinto Aulio, el jefe de la caballería (magister equitum), cayó allí. Roma tuvo que enviar refuerzos al mando del nuevo magister equitum Cayo Fabio lo atestiguan.

Cayo Fabio al acercarse envió mensajeros para consultar al dictador sobre dónde debía asentar su posición y sobre el momento y manera de atacar al enemigo. Después de ponerse al tanto de los planes del dictador, detuvo su ejército en un lugar donde quedó bien oculto.

Quinto Fabio ordenó que los refuerzos no entrasen en la zona y que permanecieran ocultos, no quería arriesgarse a un enfrentamiento precipitado.

Segundo encuentro

El dictador mantuvo a sus hombres durante varios días confinados en su campamento. Por fin, de repente, dio orden de formar para la batalla. Había ocultado a sus soldados la llegada del jefe de la caballería y el ejército de refresco.

Una vez desplegados mandó hacer señales de fuego a su jefe de caballería. Y atacó al enemigo. Cuando todas las fuerzas estaban empeñadas en el combate, atacó por la retaguardia el jefe de caballería. Así acorralados, los samnitas huyeron en todas direcciones, cada uno lo mejor que pudo. Un gran número, que en su miedo se había agrupado y estaban tan cerca unos de otros que no podían utilizar sus armas, fueron muertos entre los dos ejércitos. El campamento del enemigo fue capturado y saqueado, y los soldados, cargados con el botín, se marcharon de vuelta a su propio campamento en Sora para seguir con el asedio.

Guerreros samnitas finales siglo IV: 1 jinete campano, 2 infante samnita, 3 infante lucano. Autor Richard Hook

Guerreros samnitas finales siglo IV: 1 jinete campano, 2 infante samnita, 3 infante lucano. Autor Richard Hook

En el 314 AC, los cónsules Marco Petelio y Cayo Sulpicio reciben el ejército de manos del dictador Quinto Fabio, después que gran parte de los veteranos fuesen enviados a casa y que llegaran nuevas tropas para completar los efectivos. Cae Sora y, tras castigar a los responsables de la muerte de los colonos, se dejó una guarnición romana en la ciudad.

Los cónsules trasladan el teatro de la guerra a las tierras de los ausones. Después de la batalla de Lautulae se habían alzado algunas poblaciones lindantes con la Campania, hasta la misma Capua fue sospechosa de intento de rebelión. Los ausones acabaron por capitular y entregaron a los romanos sus ciudades: Ausona, Minturnae y Vescia. “El pueblo de los ausones fue aniquilado como si hubiese combatido en una guerra sin cuartel por un delito de rebelión del que no había demasiada certeza”.

En el frente de Apulia, Luceria entregó la guarnición romana a los samnitas pero fue recuperada: “Lucerinos y samnitas fueron exterminados por completo y la cólera llegó a tal extremo que también en Roma, cuando se sometió a debate en el senado el envío de colonos a Luceria, muchos fueron del parecer de que la ciudad debía ser destruida”. Se enviaron 2.500 colonos.

Cayo Menio es nombrado dictador junto a Marco Folio como magister equitum. Su misión era investigar los rumores de posibles intentos de rebelión en Capua y otros lugares, incluso en la misma Roma. Aquí hay un trasfondo político que muestra que en Roma existían rivalidades entre facciones; Livio las denominaba “coaliciones ilícitas formadas para conseguir los cargos públicos”. Los patricios, por medio de una fórmula legal, usaron un arma de los plebeyos: el derecho de apelación y el veto de los tribunos para no tener que defenderse en juicio. Cayo Menio terminó por dimitir.

Estas disensiones internas fueron aprovechadas por el ejército samnita que se desplazó hacia Caudium para, desde allí, intentar tomar Capua. Los cónsules se dirigieron rápidamente a la zona y se entablan combates esporádicos. Los samnitas veían que sus fuerzas se erosionaban y debían arriesgarse a una confrontación en toda regla.

Batalla de Terracina (314 AC)

Finalmente se celebró la batalla, los samnitas situaron la caballería en las alas y la infantería en el centro. En cuanto a los cónsules romanos, Sulpicio se sitúa en el ala derecha, Petelio en la izquierda.

Sulpicio, al ver el frente samnita extendido, alargó sus líneas para evitar ser envuelto; Petelio, con una formación más cerrada, envió a primera línea a las cohortes de reserva, las cuales tenían el cometido de intervenir sólo si la lucha se prolongaba.

Se inicia la batalla con el ataque de Petelio hizo retroceder el flanco derecho de la infantería samnita atrayendo a la caballería enemiga, la cual tiene que mezclarse entre la infantería en fuga; fue entonces cuando Petelio ordenó a la caballería romana que cargase contra infantes y jinetes samnitas poniendo en fuga a toda el ala derecha. El cónsul Sulpicio, al ver que en su zona no se entablaba batalla se había dirigido hacia allí con 1.200 hombres.

El ala derecha romana logró mantener sus filas ante el ataque samnita mientras Sulpicio regresó una vez hundido el flanco derecho samnita.

“Poco después los romanos vencían ya en toda la línea y, ya sin combatir, los samnitas eran muertos o hechos prisioneros, a excepción de los que huyeron a Maleventum” (la actual Benevento). Según las fuentes murieron o fueron apresados unos 30.000 samnitas.

Tras la batalla, los cónsules se dirigieron rápidamente hacia Bovianum, capital del grupo samnita de los pentri; una vez montado el asedio pasan allí el invierno.

En el 313 AC, nombran dictador a Caio Petelio junto al jefe de caballería Marco Folio, haciéndose cargo del ejército. Al parecer se abandona el asedio de Bovianum para recuperar Fregelae, se reconquistó Nola, se tomaron las ciudades de Atina y Calatia y se fundaronn las colonias de Suessa y Pontias.

En el 312 AC, el senado elaboró un decreto para llevar colonos a Interamna Sucasina, los cónsulesenviaron a 4.000 colonos. Para este año de relativa paz el censor de Apio Claudio comenzó la construcción de la Vía Appia y el Aqua Appia (un acueducto) que llevan su nombre.

Los rumores de que la diplomacia samnita estaba consiguiendo sus frutos en Etruria empiezaron a extenderse.

En el 311 AC, a guerra con los samnitas estaba casi finalizada, pero la intervención de los etruscos en vino a terminar los anteriores, cuarenta años de paz. Fueron nombrados cónsules Cayo Junio Bubulco y Quinto Emilio Bárbula. Por primera vez se dio acceso al pueblo a la elección de uno de los cónsules y a los tribunos militares, que hasta entonces habían sido nombrados por los dictadores y cónsules, nombrando 16 para 4 legiones. Tambien se creó el cargo de duunviro naval; el pueblo debía nombrarlos para supervisar el equipamiento y mantenimiento de la flota. El cargo de los duoviri navales, era para supervisar la incipiente flota que Roma empezaba a formar tras asegurar su posición a lo largo de la costa.

Tras arreglar unos asuntos concernientes a la elección de nuevos miembros para el senado los cónsules se echaron a suertes sus destinos: los samnitas correspondieron a Junio y el nuevo teatro de operaciones en Etruria a Emilio.

Las hostilidades las iniciaron los samnitas atacando y masacrando a la guarnición romana de Cluviae, crucial para el control del corredor central hacia el Adriático. El cónsul Junio la recuperó en un solo día y emprendió una operación punitiva para saquear la comarca de Bovianum, capital de los pentri. Livio nos habla de una emboscada y un combate en el cual murieron 20.000 samnitas.

En Etruria dio comienzo con una conjura de todos los etruscos (menos la ciudad de Arretium) que pusieron asedio a Sutri (Sutrium), al igual que en el anterior conflicto, ya que era la llamada “Puerta de Etruria”, ésta ciudad era aliada de Roma, y ​​servía a modo de cierre de la Etruria, El cónsul Emilio marchó allí para levantar el sitio, y escogió un lugar delante de la ciudad para establecer su campamento fortificado. Los etruscos discutieron que hacer y acordaron atacar el día siguiente. Al día siguiente ambos ejércitos desplegaron y estuvieron uno frente a otro hasta mediodía. Los etruscos impacientes decidieron atacar a los romanos, dado que sus fuerzas eran muy superiores en número. La batalla estuvo igualada durante un buen rato hasta que los romanos ordenadamente relevaron las fuerzas de primera línea, mientras que los etruscos no. El cansancio hizo que sufrieran muchas bajas. Al atardecer se dio la señal de retirada y ambos ejércitos regresaron para pasar la noche a sus respectivos campamentos. Con muchas bajas.

Segunda Guerra Samnita, guerra entre romanos y etruscos del 311 al 308 AC

Segunda Guerra Samnita, guerra entre romanos y etruscos del 311 al 308 AC

En el 310 AC, fueron elegidos cónsules Quinto Fabio Máximo Ruliano y Cayo Marcio Rútulo Censorino. Fabio se encargó de la guerra en Sutri y partió hacia allí con refuerzos; también se alistó un ejército en Etruria.

Fabio comienza tanteando la línea de fortificaciones de los asediantes hasta que los etruscos reúnen sus tropas y le salen al encuentro, pero esta vez, al contrario de lo que hizo el año anterior Quinto Emilio Bárbula, Fabio va a rehuir combatir en llano al verse superado en número por lo que se desvía hasta unas elevaciones para paliar la inferioridad numérica con una posición ventajosa.

Los etruscos, sin pensar en nada más que en su número, en el que únicamente se basaban, cargaron con tan ávida impetuosidad que arrojaron sus jabalinas, para poder llegar más rápidamente al combate cuerpo a cuerpo, y se precipitaron sobre sus enemigos con las espadas desenvainadas. Los vélites romanos, por su parte, lanzaron primeramente sobre ellos sus dardos y después las piedras que abundantemente les proporcionaba el terreno. Escudos y cascos fueron alcanzados por igual, y los que no resultaron heridos quedaron confundidos y desconcertados, cuando se retiraron los vélites fueron recibidos por una lluvia de pilum de los astados y príncipes. Los astados seguidos de los príncipes romanos lanzaron nuevamente su grito de guerras y cargaron cuesta abajo sobre ellos con las espadas desenvainadas.

Los etruscos no esperaran la carga y emprenden la huída. La caballería romana salió tras los fugitivos, cortándoles el camino hacia su campamento. Los etruscos no vieron otra opción que la de dirigirse a las montañas. Desde allí, en columna, maltrechos y casi desarmados se internaron en la vegetación del monte Cimino.

Los romanos, tras dar muerte a varios miles de enemigos y tomar 38 enseñas militares, se apoderan del campamento etrusco.

La derrota en el monte Cimino no puso fin a la guerra, solo la extendió. Todo el territorio que se extendía bajo el monte Címino sintió los efectos de sus estragos, y éstos levantaron la indignación de los distritos etruscos y territorios vecinos de la Umbría, que jugaron un importante papel a partir de entonces.

En el 309 AC, las ciudades etruscas de Perusia, Cortona y Arretium enviaron embajadores a Roma para pedir la paz y se les concedió una tregua de 30 años.

Por su parte el otro cónsul, Cayo Marcio Rútulo Censorino, capturó la ciudad de Allifae a los samnitas. A partir de ahora se van a ver implicados los pueblos de la parte central de la península italiana: umbros, marsos, sabinos.

En el 308 AC, Quinto Fabio Máximo Ruliano, vencedor sobre los etruscos, somete las comunidades sabinas del Apenino central: marsos, ecuos y pelignos. Estos nuevos aliados de los samnitas hacían peligrar el corredor central hacia el Adriático que había sido usado por los romanos para llegar hasta Apulia, en la retaguardia del Samnio.

En el 307, y al igual que se hizo con la Via Appia, el censor M. Valerio Maximo inició la construcción de una vía militar que atravesaba los territorios de ecuos, pelignos y marrucinos hasta el Adriático: la Via Valeria. Ésta vía permitió someter a los hérnicos sen poco tiempo, en cincuenta días son derrotados los ecuos siendo destruidas todas sus ciudades y sus poblaciones pasadas a cuchillo.

Batalla de Bovianum (305 AC)

En el 305 AC, fueron cónsules Lucio Postumio Megelo y Tiberio Minucio Augurino. Mientras los samnitas hacían una incursión en la llanura de Estela (en la Campania, entre Cales y Casilino) los dos cónsules se dirigieron al Samnio; Postumio en dirección a Tiferno y Minucio a Bovianum.

Los samnitas se enfrentaron a Postumio en Tiferno, la batalla tuvo un resultado indeciso y Postumio, con el fin de dar la impresión de que tenía miedo del enemigo, se retiró por la noche hacia las montañas. Buscó un lugar seguro donde levantar un campamento, y lo fortificó. Después dejó un fuerte destacamento para guarnecerlo, hacia la tercera guardia condujo sus legiones sin bagajes, por la ruta más corta posible, hasta donde estaba su colega, quien también estaba acampado en Bovianum frente a otro ejército samnita.

Postimio sabiendo que se acercaba Municio, presentó batalla a los samnitas, el combate se prolongó sin decantarse hasta muy avanzado el día, y entonces Postumio con sus legiones apareció de repente y cargó de improviso contra el ejército enemigo, ya agotado.

El resultado fue que la mayoría del ejército samnita fue exterminado, capturándose veintiuna enseñas. A continuación los dos cónsules reunieron sus fuerzas y se dirigieron contra el otro ejército samnita que estaba en las inmediaciones, que estaban desmoralizados por las noticias de la batalla anterior. Los samnitas pronto se dieron a la fuga, se capturaron 26 estandartes, y el mismo jefe samnita (meddix), Estacio Gelio fue hacho prisionero junto a muchos de sus hombres y ambos campamentos. Al día siguiente atacaron Bovianum, que pronto fue tomada y los cónsules celebraron un triunfo conjunto tras sus brillantes éxitos.

Batalla de Bovianum 305 AC. Durante la segunda Guerra Samnita. Autor Igor Dzis

Batalla de Bovianum 305 AC. Durante la segunda Guerra Samnita. Autor Igor Dzis

Durante ese año, Sora, Arpino y Cesennia fueron recuperadas de los samnitas. También se erigió la gran estatua de Hércules, que se dedicó en el Capitolio.

En el 304 AC, los samnitas enviaron una embajada a Roma para pedir la paz. Una vez firmada solo quedaba a los romanos consolidar el poder en el centro de la península itálica: En un lapso de dos semanas asediaron y capturaron 31 ciudades fortificadas. La mayoría fue saqueada y quemada, y la nación de los ecuos fue casi exterminada. Se celebró un triunfo sobre ellos y, advertidos por su ejemplo, los marrucinos, los marsios, los pelignos y los ferentinos enviaron mensajeros a Roma para pedir la paz y su amistad. Estas tribus consiguieron un tratado con Roma.

Sacrificio para establecer la paz entre romanos y samnitas. Con espadas los generales samnita y romano, en el medio los sacerdotees con varas. Autor Richard Hook

Sacrificio para establecer la paz entre romanos y samnitas. Con espadas los generales samnita y romano, en el medio los sacerdotees con varas. Autor Richard Hook

Secuelas de la Segunda Guerra Samnita

Roma impuso a los samnitas renunciar a cualquier expansión territorial y a no poder hacer ninguna alianza sin su consentimiento, además debían cederles el control del valle del Liris. Los marsi, peligni, marrucini y sabelin fueron obligados a aliarse con Roma. El territorio de los ecuos fue incorporado al de la República, fundándose otras seis tribus rústicas en territorio conquistado.

Tras el conflicto, Roma emprendió una gran campaña de colonización en Campania y el valle del río Liris fundando 13 colonias. Además, afianzó su soberanía en Etruria y Umbria.

Roma quedaba como la mayor potencia de Italia, sin ningún enemigo capaz de disputarle su supremacía.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2016-06-20. Última modificacion 2017-02-02.