Siglo XIX Segunda Guerra de Independencia italiana (1859-60) Batallas de San Martino y Solferino

Movimientos previos

La presencia del emperador Francisco José en el campo de batalla no aportó grandes beneficios, ya que el monarca estaba rodeado de colaboradores entre los que no existía acuerdo. El cruce del río Mincio se había suspendido mientras tanto y la nueva orden de cruzar el río se emitió recién el 20 de junio. Surgieron entonces elementos de incertidumbre debido a los rumores de un inminente desembarco francés en Venecia y al temor de una operación aliada coordinada desde el río Chiese, el bajo Po y el Adriático. Por lo tanto, los austriacos decidieron continuar su retirada hasta detrás del río Adige. Pero el 22 de junio, un reconocimiento trajo la noticia de que el enemigo, tras cruzar el Chiese, avanzaba en masas separadas. Los austriacos decidieron entonces interrumpir su marcha, retroceder y atacar a los aliados hacia el oeste para sorprenderlos dispersos.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Situación el 19 de junio antes de la batalla.

Mientras tanto, en el otro bando, el 19 de junio, Napoleón III reunió en Brescia al consejo de guerra de los comandantes de los 5 CEs que formaban parte del contingente francés en Italia. El consejo decidió avanzar lentamente hacia el este. Esto también tenía como objetivo dar tiempo al CE-V del Príncipe Napoleón, que había desembarcado en Toscana, la oportunidad de llegar al teatro de operaciones. Sin embargo, el CE-V no tendría tiempo de participar en la batalla.

El 22 de junio, Napoleón III se encontraba en Monte Chiaro con el ejército de Víctor Manuel al norte, cubriendo su flanco izquierdo al oeste de San Martino, mientras que los gruesos de ambos ejércitos ya se dirigían a los puntos de cruce del río Chiese.

Napoleón III cruzando el río Chiese el 22 de junio de 1859. Autor Janet-Lange.

La cabeza de puente francesa en la margen izquierda del río Chiese; el general Niel, jefe del CE-IV, ordenó un reconocimiento para verificar si el ejército austríaco se había posicionado realmente en la margen izquierda del Mincio. 40 jinetes de caballería ligera de la DC-R del GD Desvaux abandonaron el vivac de Carpenedolo y, sin encontrar enemigos, continuaron hacia Medole, Ceresara y Cerlongo, hasta llegar a Goito y observar la retirada del ejército austríaco más allá del río Mincio. A su regreso, sin embargo, se enfrentaron a un destacamento de ulanos austríacos que custodiaban Piubega, capturando a algunos de ellos, y también se encontraron con un destacamento de húsares cerca de Asola. Los franceses continuaron hacia Castel Goffredo y regresaron al vivac.

Ese mismo día 22, el CE-II francés ocupó Castiglione.

El 23 de junio, el ejército francés se desplegó de la siguiente manera: el Emperador y la Guardia en Montichiari; el CE-I de Hilliers en Esenta, actuando como enlace entre el cuerpo sardo al norte y el ejército francés al sur; el CE-II de MacMahon en Castiglione; el CE-III de Canrobert en Mezzane; el CE-IV de Niel en Carpenedolo. Al día siguiente, el ejército aliado debía realizar los siguientes movimientos, ordenados por el Emperador: los sardos debían trasladarse a Pozzolengo; el CE-I francés en Solferino, el CE-II en Cavriana, el CE-III en Medole, el CE-IV en Guidizzolo y la Guardia Imperial en Castiglione.

Esa misma mañana, Eugène Godard, siguiendo a los ingenieros franceses, realizó un ascenso en globo aerostático en Castiglione delle Stiviere, sin detectar ningún contingente de tropas austriacas en las cercanías.

En la tarde del 22 de junio, el ejército austríaco había completado su reorganización y se preparaba para cruzar el río Mincio de nuevo, esta vez de este a oeste. Las operaciones en este sentido comenzaron el 23.

El Segundo Ejército al mando del mariscal Franz Schilick desplegó al norte de la siguiente manera:

  • El CE-VIII de Benedek en Pozzolengo con puestos avanzados entre Rivoltella y Castel Venzago (se enfrentaría a las fuerzas piamontesas).
  • El CE-V de Stadion en Solferino (se enfrentaría al CE-I francés).
  • El CE-I de Clam-Gallas en Cavriana (se enfrentaría al CE-II francés).
  • El CE-VII de Zobel en Foresto.
  • La DC-R/1 de reserva de Mensdorff en Tezze.

El Primer Ejército estaba bajo el mando del mariscal Franz Graf von Wimpffen y desplegó al sur, ocupando las colinas entre Solferino y Cavrina:

  • El CE-III de Schwarzenberg en Guidizzolo (se enfrentaría al CE-IV francés).
  • El CE-IX Schaffgotsche en Ceresole con la BRC-II/R/2 de Laningen y dos batallones de infantería en Medole.
  • El CE-XI Weigl en Castel Grimaldo y la BRC-I/R/2 de Vopatemi en Gazzoldo.

El cuartel general del emperador Francisco José estaba en Valeggio, el E-1 de Wimpffen en Cereta y el E-2 de Schilick en Volta.

Los puentes sobre el Mincio seguían intactos y se construyeron más puentes de pontones para facilitar el avance de los austriacos. Desafortunadamente, el emperador austriaco desconocía que los franceses y los piamonteses también habían decidido emprender operaciones ofensivas.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Mapa de estudio de la Academia Militar de Saint-Cyr.

El campo de batalla

El terreno donde se libró la batalla decisiva consistía principalmente en onduladas praderas, salpicadas aquí y allá por grandes granjas y aldeas, cada una rodeada a su vez por campos de maíz, viñedos y huertos. El sector norte del campo de batalla estaba delimitado por el lago de Garda y se extendía desde Rivoletta hasta Peschiera, mientras que al sur terminaba en una línea irregular que iba desde Castel Goffredo hasta Volta. Al oeste, o lado aliado del campo de batalla, el terreno se elevaba desde Lonato en una serie de colinas redondeadas y montículos hacia la ciudad de Castiglione. Estas alturas luego se curvaban hacia el este, volviéndose más escarpadas a medida que se acercaban a las aldeas de Solferino, Cavriana y Volta, antes de desvanecerse en las orillas del río Mincio. Al suroeste de Cavriana, el terreno descendía hacia la llanura de Medole, un excelente terreno para maniobrar, especialmente para la caballería.

El pueblo de Solferino era fácilmente reconocible a kilómetros a la redonda gracias a su torre medieval, la Spia d’Italia (el Espía de Italia), situada en la cima de la Bocca di Solferino, desde donde se divisaba todo el paisaje. A la entrada del pueblo, al oeste, se encontraban un cementerio amurallado y la iglesia de San Pietro. Un poco al norte, separada del pueblo por un terraplén escarpado, se alzaba una pequeña colina plantada de cipreses, el Mont des Cyprées, que protegía los accesos al cementerio y al pueblo desde esa dirección. Estas elevaciones, junto con el pueblo amurallado de Cavriana, al sureste, también situado en terreno elevado y cubierto por las laderas del monte Fontana, formaban reductos naturales. Desde Solferino, en dirección a Rivoltella, el paisaje era mayormente llano, con la excepción de dos lomas, una en San Martino y la otra en Pozzolengo. Aproximadamente a un kilómetro y medio al norte del pueblo de San Martino, la línea principal de ferrocarril de Milán a Verona cruzaba la llanura.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Vivac austriaco el día antes de la batalla. Autor Paul Louis Portevin.

Fuerzas enfrentadas

Fuerzas piamontesas al mando del rey Víctor Manuel II con 53.913 efectivos:

  • DI-1 de Durando con 10.083 efectivos: (BRI-I/1 de granaderos, BRI-II/1 de Saboya, RCL de Alessandría y 3 Bías)
  • DI-2 de Fanti con 9.558 efectivos (BRI-I/2 de Piamonte, BRI-II/2 de Aosta, RCL de Aosta y 3 Bías).
  • DI-3 de Mollard con 11.153 efectivos: (BRI-I/3 de Cuneo, BRI-II/3 de Pinerolo, RCL de Monferrato y 2 Bías).
  • DI-4 de Cialdini con 10.927 efectivos no participó en la batalla (BRI-I/4 de Regina, BRI-II/4 de Savona, RCL de Novara y 2 Bías).
  • DI-5 de Cucchiari con 10.743 efectivos (BRI-I/5 de Casale, BRI-II/5 de Acqui, RCL de Saluzzo y 3 Bías).
  • DC de Sambuy con 2.079 efectivos (BRC-I Sonnaz, BC-II de Savoiroux y 2 Bías).

Fuerzas francesas al mando del emperador Napoleón III con 91.949 efectivos (83.138 infantes y 8.811 jinetes):

  • Guardia Imperial al mando de Angeli con 14.022 infantes en 24 Bóns, 3.259 jinetes en 24 Escóns y 36 cañones.
    • DG-1/GI de Mellinee con 6.313 efectivos (BRG-I/1/GI de Niol y BRG-II/1/GI de Blanchard y 2 Bías).
    • DG-2/GI de Camou con 7.079 efectivos (BRI-I/2/ GI de Manéque, BRI-II/2/GI de Picard y 2 Bías.
    • DC-/GI de Morris con 3.259 efectivos (BRC-I/GI de Marion, BRC-II/GI de Champeron, BRC-III/GI de Cassaignolles y 2 Bías a caballo).
  • CE-I de Hilliers con 20.527 de infantería en 38 Bóns, 2.309 de caballería en 16 Escóns y 66 cañones:
    • DI-1/I de Forey (BRI-I/1/I de Dieu, BRI-II/1/I de Alton y 2 Bías).
    • DI-2/I de Ladmirault (BRI-1/2/I de Douay, BRI-II/2/I de Négrier y 2 Bías).
    • DI-3/1 de Bazaine (BRI-I/3/I de Goze, BRI-II/3/I de Dumont y 2 Bías).
    • DCL-/I de Desvaux (BRCL-I/I de Planhol, BRCL-I/I de Forton y 1 Bía a caballo).
  • CE-II de MacMahon con 16.156 infantes en 25 Bóns, 1.347 jinetes en 8 Escóns y 48 cañones:
    • DI-I/II de La Motterouge con 9.702 efectivos (BRI-I/1/II de Lefèvre, BRI-II/1/II de Douay y 2 Bías).
    • DI-2/II de Decaen con 8.254 efectivos (BRI-I/2/II de Gault, BRI-II/2/II de Castagny y 2 Bías).
    • BRC-/II de Villaine con 1.347 (RCL-4 y RCL-7 de cazadores).
  • CE-III de Canrobert con 11.204 infantes en 20 Bóns, 1.113 jinetes en 16 Escóns y 24 cañones:
    • DI-1/III de Renault con 8.070 efectivos (BRI-I/1/III de Doëns, BRI-II/1/III de Jannin y 2 Bías).
    • DI-2/III de Trochu con 7.067 efectivos (BRI-I/2/III de Bataille, BRI-II/2/III de Collineau y 2 Bías).
    • DI-3/III de Bourbaki con 7.876 efectivos (BRI-I/3/III de Vergé, BRI-II/3/III de Ducrot y 2 Bías).
    • DC-/III de Partouneaux con 1.113 efectivos (BRC-I/III de Clérambault, BRC-II/III de Labareyre y 1 Bía a caballo).
  • CE-IV de Niel con 21.026 infantes en 39 batallones, 986 jinetes en 8 Escóns y 60 cañones:
    • DI-1/IV de Luzy con 7.846 efectivos (BRI-I/1/IV de Douay, BRI-II/1/IV de Lenoble y 2 Bías).
    • DI-2/IV de Vinoy con 6.045 efectivos (BRI-I/2/IV de Capriol, BRI-II/2/IV de Lacharrière y 2 Bías).
    • DI-3/IV de Failly con 7.171 efectivos (BRI-I/3/IV de O’Farrel, BRI-II/3/IV de Saurin y 2 Bías).
    • BRC-/IV de Rochefort con 986 efectivos (RCL-2 y RCL-10 de cazadores).

Fuerzas austriacas al mando del emperador Francisco José:

Primer Ejército Austriaco al mando del mariscal Franz Graf von Wimpffen con:

  • CE-II/1 de Liechtenstein estaba al sur en Mantoue y no participó en la batalla:
    • DI-1/II/1 de Jelačić (BRI-I/1/II de Szabo, BRI-II/1/II de Wachter y 2 Bías).
    • DI-2/II/1 de Herdy (BRI-I/2/II de Kintzl, BRI-II/2/II de Hahn y 2 Bías).
    • RH-12 y 3 Bías.
  • CE-III/1 de Schwartzenberg con:
    • DI-1/III/1 de Schönberger (BRI-I/1/III/1 de Pokorny, BRI-II/1/III/1 de Dienstel y 2 Bías).
    • DI-2/III/1 de Habermann (BRI-I/2/III/1 de Wetzlar, BRI-II/2/III/1 de Harting y 2 Bías).
    • RH-10 y 3 Bías.
  • CE-IX/1 de Schaffgotsche con:
    • DI-1/IX/1 de Handl (BRI-I/1/IX/1 de Castiglione, BRI-II/1/IX/1 de Wimpffen, BRI-III/1/IX/1 de Suini y 3 Bías).
    • DI-2/IX/1 de Grenneville (BRI-I/2/IX/1 de Blumencron, BRI-II/2/IX/1 de Fehimayr y 2 Bías).
    • RC-16 de ulanos y 4 Bías.
  • CE-XI/1 de Weigl con:
    • DI-1/XI/1 al mando del TM Schwartzel:
      • BRI-I/1/XI/1 del MG Sebottendorf: BIL-X jäger y RI-37 (4).
      • BRI-II/1/XI/1 del MG Greschke: RI-45 (4)
      • Artillería DI-1/XI/I: 2 Bías (16).
    • DI-2/XI/1 al mando del TM Blomberg:
      • BRI-I/2/XI/1 del MG Baltin: RIL-5 grenzer (1) y RI-9 (4).
      • BRI-II/2/XI/1 del MG Dobrzensky: BIL-XXI jäger y RI-42 (4)
      • BRI-II/2/XI/1 del MG Host: RIL-9 grenzer (1) y RI-57 (4)
      • Artillería DI-2/XI: 3 Bías (24).
    • Caballería CE-XI: RC-4 de ulanos (4)
    • Artillería CE-XI: 1 Bía cohetes (8), 1 Bía de 12 (8) y 1 Bía a caballo (8).
  • DC-R/1 al mando del TM Zedtwitz:
    • BRC-I/R/1 del MG Vopaterny: RH-3 (8) y RH-11 (8)
    • BRC-II/R/1 del MG Lauingen: RD-1 (8) y RD-3 (8).
    • Artillería DC-R/1: 2 Bías a caballo (16).

Segundo Ejército Austriaco al mando del mariscal Franz Schilick con:

  • CE-I/2 de Clam-Gallas con:
    • DI-1/I/2 de Montenuovo (BRI-I/1/I de Burdina, BRI-II/1/I de Paszthory, BRI-III/1/I de Brunner y 2 Bías).
    • DI-2/I/2 de Stankovics (BRI-I/2/I de Hoditz, BRI-II/2/I de Reznicek y 2 Bías).
    • RH-12 (4) y 3 Bías.
  • CE-V/2 de Stadion con:
    • DI-1/V/2 de Palffy (BRI-I/1/V de Gaal, BRI-II/1/V de Puchner, BRI-III/1/V de Bils y 3 Bías).
    • DI-2/V/2 de Sternberg (BRI-I/2/V de Koller, BRI-II/2/V de Festetiz y 2 Bías).
    • RC-12 de ulanos (8) y 3 Bías.
  • CE-VII/2 de Zobel con:
    • DI-1/VII/2 de Hess (BRI-I/1/VII de Wuessin, BRI-I/1/VII de Gablenz y 2 Bías).
    • DI-2/VII/2 de Lilia (BRI-I/2/VII de Weigl, BRI-II/2/VII de Wallon y 2 Bías).
    • RH-1 (4) y 3 Bías.
  • CE-VIII/2 de Benedek con:
    • DI-1/VIII/2 de Berger (BRI-I/1/VIII de Watervliet, BRI-II/1/VIII de Kuhn y 2 Bías).
    • DI-2/VIII/2 de Lang (BRI-I/2/VIII de Philippovic, BRI-II/2/VIII de Dauber, BRI-II/2/VIII de Lippert y 2 Bías)
    • RH-1 (4) y 3 Bías.
  • DC-R/2 de Mensdorf (BRC-I/R/2 de Holstein, BRC-I/R/2 de Zichi y 2 Bías a caballo)

Inicio de la batalla

El 23 de junio, Napoleón III dio órdenes para que la ofensiva comenzara a las 3 de la madrugada del día siguiente. El CE-I, mandado por el mariscal Baraguey de Hilliers, marcharía de Esenta a Solferino; el CE-II, mandado por el general Maurice de MacMahon, de Castiglione a Cavriana; el CE-III, mandado por el mariscal François Certain Canrobert, de Mezzane a Medole; el CE-IV, mandado por el general Adolphe Niel, junto con la DC-/III de Partouneaux y la DCL-/I de Desvaux, de Carpendolo a Guidizzolo. El cuartel general del emperador estaba en Castiglione con la Guardia Imperial mandada por el mariscal Saint Jean de Angely. El ejército de Víctor Manuel II avanzaría hacia Pozzolengo, con su DI-2 de Fanti a la derecha, manteniendo contacto con el CE-I francés.

En la mañana del 24 de junio, los austriacos también avanzaban en la ofensiva. Se dieron órdenes al Segundo Ejército mandado por Schlick de cruzar el río Mincio; al CE-VIII/2 de Benedek, junto con una brigada destacada del CE-VII/2, de avanzar hacia Pozzolengo; al CE-V/2 de Stadion de avanzar hacia Solferino; al CE-I/2 de Clam-Galas de cruzar el río en Valeggio y avanzar hacia Volta y Cavriana; al CE-VII/2 de Zobel de avanzar hacia Foresto; y a la DC-R/2 de Mensdorff de avanzar en la retaguardia del CE-VII/2, dirigiéndose al este de Cavriana.

Las órdenes al Primer Ejército, mandado por el mariscal Wimpffen, que formaba el flanco izquierdo de las formaciones austriacas, eran que, cuando los movimientos del Segundo Ejército se desarrollaran, el CE-III/1 de Schwartzenberg cruzaría el Mincio y avanzaría hacia Guidizzolo; el CE-IX/1 de Schaffgotsche, tras cruzar el río en Goito, también avanzaría hacia Guidizzolo con la DC-R/1 de Zedtwitz protegiendo el flanco izquierdo hacia Medole, enviando destacamentos hacia Casaloldo y Castel Goffredo; el CE-II/1 Liechtenstein, tras destacar dos brigadas para unirse al CE-XI/1, avanzaría hacia Marcaria. El cuartel general del emperador Francisco José II se encontraba en Valeggio.

La batalla del 24 de junio fue, por lo tanto, decisiva, algo imprevisto para ambos bandos dadas las circunstancias. Las fuerzas eran prácticamente iguales: 120.000 austriacos y 115.000 franco-piamonteses. Los dos ejércitos estaban alineados uno frente al otro en dos líneas paralelas y muy cercanas, que se extendían de norte a sur por más de 20 km, totalmente ajenos a la presencia del otro a pesar de estar muy cerca y, por lo tanto, desconocer las intenciones de su adversario. Ambos tenían una idea de maniobra similar, fijar al enemigo por el frente y envolver por el sur.

La batalla de Solferino se puede dividir en 3 batallas independientes entre sí:

  • La batalla de San Martino en el norte.
  • La batalla de Solferino en el centro.
  • La batalla de Medole en el sur.
Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Despliegue de fuerzas.

Batalla de San Martino

En el norte, las cuatro divisiones del ejército piamontés (1, 2, 3 y 5), porque la DI-4 de Cialdini, junto con los cazadores alpinos, tenían la misión de custodiar los pasos alpinos, iniciaron su avance hacia Pozzolengo alrededor de las 06:00 horas, sondeando a través de una fina capa de niebla que se desplazaba tierra adentro desde el lago de Garda. La DI-3 de Mollard avanzaba entre el lago y la vía férrea, mientras que la DI-1 de Durando y la DI-5 de Cucchiari siguieron rutas paralelas hacia Pozzolengo. La DI-2 de Fanti permanecía en San Polo di Lonato y desde allí tenía previsto partir a las 11:00 horas hacia Solferino y Cavriana para apoyar a los franceses.

Pronto fueron detenidos por cuatro brigadas austriacas, que habían sido desplegadas en las colinas sobre la ciudad por el comandante del CE-VIII/2, el TM Ludwig August von Benedek (número dos de Radetzky).

Primeros combates

La DI-1, que ocupaba el flanco derecho, envió su BRI-I/1 de granaderos desde Lonato a Castel-Venzago a las 04:00 horas; la BRI-II/1 de Savoya debía seguirla tres horas después.

Al llegar entre Venzago y Madona de la Scoperta, la BRI-I/1 fue precedida por una patrulla de reconocimiento al mando del coronel Casanova, encargada de explorar el camino a Pozzolengo. Esta patrulla pronto se topó con los puestos de avanzada austriacos en los alrededores de Madona y la granja Casellin-Nuovo.

Inmediatamente, se produjo un tiroteo entre el BIL-III bersaglieri y los fusileros austriacos. El RG-1, apoyado por dos secciones de la Bía-10 y un escuadrón del RCL de Alessandría, avanzó con las bayonetas caladas y, en un principio, obligó al enemigo a retroceder hasta las colinas de Madona. Sin embargo, los austriacos encontraron allí refuerzos, lo que les permitió resistir e incluso lanzar su propia ofensiva. El ala derecha del CE-V/2, posicionada delante de Solferino, se unió a la acción.

Por su parte, el general Durando, que había subido al monte Tiracollo para observar el terreno, fue informado por su JEM de lo que ocurría en los alrededores de Madona. Inmediatamente, ordenó el envío de la BRI-II/1 de Saboya a Venzago y se adelantó a ellos. En Venzago, recibió noticias de uno de los ayudantes del rey de que el emperador insistía en que los sardos marcharan hacia Solferino. En consecuencia, el general Durando avanzó de inmediato con el resto de la brigada de granaderos en auxilio de su vanguardia, que se encontraba detenida en el mismo camino que conducía a Solferino.

Se lanzaron de cabeza a la refriega, pero los austriacos mantenían la ventaja posicional y sus columnas se fortalecían a cada instante. El RG-2 y las Bías 11 y 12, avanzando a toda prisa, poco pudieron hacer más que relevar a las tropas ya combatidas y ayudarlas a mantener sus posiciones defensivas. Algunas casas en Madona fueron tomadas y retomadas varias veces, pero finalmente los granaderos sardos, ya diezmados por esta prolongada lucha, se vieron obligados a retirarse tras las granjas de Casellin Nuovo, San Carlo Vecchio y Porte Rosse para esperar refuerzos de la BRI-II/1 de Saboya, cuya marcha el general Durando estaba acelerando. Era casi mediodía cuando esta brigada entró en el frente y cambió el curso de la batalla.

Más a la izquierda, la DI-5 y la DI-3, que operaron codo con codo durante todo el día, tuvieron una tarea difícil y peligrosa de avanzar hacia Pozzolengo, encajadas entre la montaña y el lago.

La DI-5 Cucchiari envió al Tcol Carlo Cadorna al mando de una unidad de reconocimiento (un escuadrón del Saluzzo y el BIL-VIII bersaglieri, una sección de artillería y un BI del RI-11); había avanzado a través de Brugnoli, Rifinella, Arnia, Perentovella, San Martino y Ortaglia, hasta Cascine Ponticella. Pero al llegar a las alturas de Pozzolengo, los bersaglieri Cadorna se encontraron de repente frente a los puestos de avanzada del CE-VIII/2 Benedeck, firmemente atrincherados alrededor de la granja Ponticello. Alrededor de las 07:30 horas, se produjeron los primeros disparos.

Después de una batalla bastante animada, la pequeña columna, frente a imponentes fuerzas enemigas, comenzó a retirarse de manera ordenada, protegida por caballería ligera y artillería, dando tiempo al general Mollard, jefe de la DI-3, para enviar a BRI-I/3 de Cuneo (RI-7, RI-8 y BIL-X bersaglieri) al rescate. Esta última, cargando a la bayoneta, después de un feroz asalto, alcanzó las alturas de San Martino, ocupadas por las tropas austriacas del CE-VIII/2 de Benedek, que había ocupado las alturas a las 06:30 horas. Tras ser rechazado por la abrumadora superioridad numérica austriaca, volvió al ataque, apoyado por el intenso fuego de artillería y las cargas del RC de Monferrato, y logró alcanzar de nuevo las cumbres y apoderarse de tres cañones.

Benedek ordenó a sus brigadas que se replegaran y se reagruparan mientras él avanzaba con sus dos brigadas de reserva que habían sido estacionadas al este de Pozzolengo. A las 08:00 horas, los austriacos volvieron a la ofensiva, haciendo avanzar tres brigadas que, tras encarnizados combates, lograron establecerse en la cresta de San Martino. Las tropas piamontesas se retiraron a la línea férrea a las 08:15 horas.

Por su parte, la DI-3 de Durando también había enviado cuatro patrullas de reconocimiento desde Desenzano hacia Peschiera. Las dos de la izquierda, pertenecientes a la BRI-II/3 de Pinerolo, marcharon por la carretera que bordea el lago; las dos de la derecha, de la BRI-I/3 de Cuneo, siguieron la vía férrea. Tras superar la carretera de Lugana, la patrulla del capitán de Vecchi giró a la derecha hacia Pozzolengo y se detuvo para reagruparse cerca de Corbu-Dessous, mientras que la segunda patrulla avanzó por la vía férrea hacia Feniletto.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batería de la tercera división piamontesa en San Martino. Autor Sebastiano De Albertis.

Primer ataque piamontés

Con la firme intención de que su ejército no quedara en segundo plano frente a los franceses, como había ocurrido en Magenta, Víctor Manuel ordenó a la DI-5 de Cucchiari, apoyada por una brigada de la DI-3 de Mollard, que retomara las alturas. Entre las 09:30 y las 10:00 horas, las columnas italianas, procedentes de Rivoltella, asaltaron la posición austríaca. Los combates se tornaron encarnizados, y las tropas italianas lograron ganar terreno brevemente, solo para ser obligadas a retroceder al otro lado de la vía férrea por un fuerte contraataque austríaco. Al final de este último enfrentamiento, el jefe BRI-I/3 de Cuneo, el general Matteo Annibale Arnaldi, fue herido de muerte. Las tropas de Benedek se retiraron medio kilómetro.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). El rey Victor Manuel II en la batalla de San Martino. Autor anónimo.

A las 09:30 horas, dos nuevas brigadas austriacas entraron en la batalla y la BRI-I/3 de Cuneo tuvo que retirarse hacia la línea férrea alrededor de las 10:00 horas, donde se reorganizó con el ala izquierda en la altura del área de Refinella.

Benedek no estaba preocupado por perseguir a los piamonteses, sino por fortalecerse en las alturas para resistir los nuevos ataques que consideraba inminentes.

Segundo ataque piamontés

Mientras tanto, la DI-5 piamontesa del general Cucchiari, que había partido de Lonato a las 06:30 horas, había llegado cerca de Rivoltella y recibió noticias de su reconocimiento de que las tropas de la DI-3 estaban combatiendo contra el enemigo. Al igual que Mollard, Cucchiari no consideró útil perder tiempo analizando la situación y advirtiendo al rey: inmediatamente dio órdenes de apoyar la retirada de la BRI-I/3 de Cuneo y atacar las alturas.

Pero de las dos brigadas de la DI-5, solo había llegado la BRI-I/5 de Casale, que atacó al enemigo sin vacilar sobre las 11:00 horas. El ataque fue llevado a cabo con vehemencia por 5.300 hombres y 16 cañones, mientras que Benedek tenía 10.000 soldados y 53 piezas de artillería en el lugar, que además estaban en mejor posición. A pesar de esto, gracias también al retraso de más refuerzos austriacos, San Martino fue reconquistado a las 11:30 horas.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino. Asalto piamontés a la colina de San Martino, al fondo la Cascina di Controcania, otro bastión austriaco. Autor Giovanni Fattori.

La Cascina di Controcania, en una posición estratégica a 500 metros al suroeste de la iglesia de San Martino, también fue tomada con grandes sacrificios. Sin embargo, con la llegada de los mencionados refuerzos austriacos de la BRI-I/2/VIII de Philippović (BIL-V jäger y RI-11), Benedek pudo reanudar la contraofensiva y la BRI-I/5 de Casale tuvo que replegarse a las posiciones desde las que había partido. Esto ocurrió alrededor del mediodía, justo cuando la BRI-II/5 de Acqui llegó al campo de batalla.

Al igual que las demás, las unidades de la BRI-II/5 de Acqui (RI-17, RI-18 y BIL-V bersaglieri) fueron enviadas inmediatamente al asalto y reconquistaron las alturas. Benedek llegó entonces a la línea de fuego para dirigir a parte de las tropas derrotadas al contraataque. Las otras brigadas austriacas en los flancos también contraatacaron y los piamonteses tuvieron que retirarse. Pero con la llegada del segundo regimiento de la BRI-II/5 de Acqui, los austriacos fueron detenidos y los piamonteses conquistaron temporalmente la iglesia de San Martino. Sin embargo, nuevamente superados en número, tuvieron que ceder de nuevo, a pesar de la llegada de un regimiento de la BRI-II/3 de Pinerolo. Eran las 13:20 horas.

Ambos bandos estaban exhaustos y Benedek estaba preocupado por las amenazas provenientes de Madonna della Scoperta, donde, a 2 km al noreste de Solferino, los piamonteses se habían enfrentado a los austriacos que luchaban con los franceses. Por lo tanto, hubo una pausa en el frente de San Martino.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino. Bersaglieri piamonteses atacando un cañón austriaco. Autor

Tercer ataque piamontés

La situación se reanudó alrededor de las 14:00 horas, cuando Víctor Manuel reagrupó sus divisiones para atacar la posición austríaca. Al mismo tiempo, Benedek recibió órdenes del conde Schlick para realizar un ataque de distracción contra el flanco izquierdo francés, y otra solicitud del cuartel general de Francisco José para enviar tropas en defensa de Solferino. Consciente de que probablemente tendría que enfrentarse a una presión mucho mayor que la sufrida hasta entonces, y viendo el despliegue de un mayor número de fuerzas piamontesas, Benedek declinó prestar ayuda en ambos casos. Su juicio se basaba sólidamente en el hecho de que, para ser de alguna ayuda, tendría que destacar al menos dos de sus brigadas, y ante la concentración de las masas en su frente, esta disminución de efectivos comprometería su posición, así como la de todo el Segundo Ejército, si se viera obligado a retroceder, dejando al descubierto Pozzolengo y la línea de retirada de dicho ejército.

Mientras se desarrollaba la lucha en torno a San Martino, la DI-2 piamontesa de Fanti se aproximaba al campo de batalla desde Malocco. Originalmente, Napoleón le había ordenado apoyar el ataque del CE-I de Hilliers contra Solferino, pero Fanti recibió un mensaje de Víctor Manuel ordenándole marchar hacia el norte para apoyar a las demás divisiones italianas que se enfrentaban al CE-VIII/2 de Benedek, poniendo la BRI-II/2 de Aosta del general Cerale (RI-5, RI-6 y BIL-I bersaglieri) a disposición de Mollard, jefe de la DI-3 y con BRI-I/2 de Piamonte del general Camarena, avanzar hacia Madonna della Scoperta para prestar ayuda a la DI-1 de Durando, que desde las 06:00 horas, había estado luchando en desventaja contra el enemigo más fuerte entre Porterosse, San Carlo Vecchio y Cesellino Nuovo, y estaba a punto de ser rodeada por la derecha por la BRI-I/2/V del MG Koller.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino lucha cerca del Santuario de la Madonna de la Scoperta, el estado mayor del ejército piamontés observa el avance de los refuerzos. Autor Giovanni Fattori.

La DI-2 de Fanti, al llegar al monte Codignolo y percatarse del peligro que acechaba a la DI-1 de Durando, abrió fuego con una batería contra el flanco izquierdo de la BRI-I/1/V de Gaal, que se enfrentaba a la DI-1 de Durando, y luego trasladó tres batallones al flanco de la BRI-I/2/V de Koller. La intervención de la DI-2 de Fanti fue tan oportuna que Durando, liberado de la presión enemiga, pudo avanzar hacia Madonna della Scoperta, donde, después de que los austriacos huyeran debido al hostigamiento de la artillería francesa, logró capturarla a las 14:30 horas.

A las 15:00 horas, Benedek recibió noticias de la retirada del CE-V/2 de Solferino y retiró cuatro batallones de su línea principal, enviándolos a ocupar las alturas al sur y suroeste de Pozzolengo, cubriendo su flanco izquierdo e intentando mantenerse en contacto con el CE-V/2. Estas tropas apenas habían llegado a su destino cuando fueron atacadas con fuerza por una brigada de la DI-2 de Fanti, que se había desplazado para apoyar a la DI-3 de Durando, la cual entraba en acción en dirección a Madonna della Scoperta. Al mismo tiempo, Mollard comenzó a avanzar con su DI-3 hacia San Martino, mientras que la DI-5 de Cucchiari también se disponía a atacar San Martino desde la dirección de Rivoltella y San Zeno.

La BRI-II/2 de Aosta llegó al campo de batalla alrededor de las 15:30 horas, junto con las órdenes de Víctor Manuel II para que la DI-5 de Cucchiari regresara a la línea y atacara con las 5 brigadas combinadas (una de la DI-2, dos de la DI-3 y dos de la DI-5) San Martino. En cambio, los dos regimientos de la BRI-II/3 de Pinerolo, debido a un sinfín de incidentes y dificultades, atacaron primero a partir de las 16:45 en dos ataques separados y fueron repelidos; luego atacó la BRI-II/2 de Aosta que, tras una tenaz resistencia, tuvo que ceder de todos modos; mientras que a las 17:00 horas, la DI-5 logró salir de Rivoltella, donde se había retirado, para llegar al campo de batalla.

Afortunadamente para Benedek, los piamonteses volvieron a fallar en la coordinación de sus ataques, ya que ni Mollard ni Cucchiari se pusieron de acuerdo sobre quién debía asumir el mando general, y ninguno de los generales se molestó en consultar al cuartel general para obtener una resolución al respecto. Además, el hecho de que ningún oficial del cuartel general estuviera disponible para resolver el problema significó que ambos generales actuaran por su cuenta sin ningún esfuerzo coordinado y, como resultado, cada asalto fue rechazado con grandes pérdidas. Para colmo, Cucchiari, sin consultar a Mollard, retiró toda su DI-5 a Rivoltella, dejando a esta última aislada y la artillería desprotegida.

Quizás Benedek debería haber pasado a la ofensiva, pero dado el estado del resto de las fuerzas austríacas, sumado al cansancio de sus propias tropas tras horas de combate bajo un sol abrasador, tal vez hizo bien en mantener su posición. Al fin y al cabo, había infligido un duro golpe al ejército italiano, y sus propias bajas fueron escasas en comparación. Además, se necesita un comandante muy audaz para abandonar una sólida posición defensiva y lanzarse al ataque, especialmente cuando la retaguardia puede haber quedado desprotegida.

Cuando se le informó de la retirada de la DI-5 de Cucchiari, Víctor Manuel montó en cólera y ordenó al general La Marmora, su mediocre segundo al mando, que concentrara 4 divisiones para un asalto final a San Martino, declarando: «a qualunque costa la posizione al nemico» (la posición debe tomarse del enemigo cueste lo que cueste). Si tal concentración de fuerzas se hubiera organizado adecuadamente, con toda probabilidad los austriacos habrían sido derrotados; sin embargo, Marmora separó una división para un ataque de distracción en Pozzolengo, reduciendo así la potencia de su asalto, lo que resultó en otro fracaso más, ya que los piamonteses fueron rechazados rápidamente por el fuego defensivo constante de los austriacos.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino. El rey Victor Manuel II reprimiendo al general La Mormara durante la batalla. Autor.

Hacia las 17:00 horas, justo cuando las divisiones italianas se replegaban tras su fallido asalto a San Martino, una gran tormenta eléctrica azotó el campo de batalla. Nubes oscuras y densas se habían estado acumulando durante un tiempo, y ahora el cielo se abrió con tal diluvio que todas las operaciones quedaron paralizadas durante casi una hora. Este suceso fortuito permitió al CE-II austríaco continuar su retirada de forma ordenada hacia los cruces del río Mincio.

Cuarto ataque piamontés

Al amainar la lluvia, la batalla en su frente se reanudó. Así, a las 19:00 horas, las fuerzas piamontesas se prepararon para el último y decisivo ataque. Estaban listas fuerzas correspondientes a 3 brigadas: a la izquierda la BRI-I/5 y la BRI-II/5 de Acqui, en el centro la BRI-II/2 de Aosta, y a la derecha la BRI-I/3 de Cuneo y la BRI-II/3 de Pinerolo. A las 19:30 tuvo lugar el último asalto piamontés. El centro y la izquierda piamonteses avanzaron y tomaron las posiciones austriacas, mientras que el flanco derecho aún encontró una tenaz resistencia.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino toma de la cascina Contracania. Autor F. Cerruti Bauduc.

Por primera vez ese día, Benedek confiaba en poder infligir un daño considerable al ejército piamontés, y tras un ataque exitoso que desalojó a la DI-I de Durando de los alrededores de Modonna della Scoperta, estaba listo para avanzar con todo su cuerpo contra lo que parecía ser un enemigo en rápido declive. No obstante, recibió órdenes de Francisco José de replegarse hacia el Mincio, cubriendo la retirada del CE-V/2 de Stadion y el CE-I/2 de Clam-Gallas.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino. Ataque de los piamonteses a la Madonna de la Scoperta. Autor Ferdinando Perrin.

No fue hasta las 20:00 horas cuando los piamonteses finalmente pisaron las alturas en disputa; se capturaron 5 cañones y 200 austriacos. En este contexto, tuvo lugar la carga de la caballería ligera de Monferrato.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Batalla de San Martino carga del regimiento Monferrato a las 20.00 horas. Autor Vittorio Guaccimanni.

Benedek cumplió las órdenes de retirada que se ejecutaron con la máxima puntualidad y disciplina, y ya pasada la medianoche, tras asegurarse de que no había persecución, cruzó el río él mismo. Por su participación en esta gran batalla, los soldados acuñaron una frase que aún se recuerda hoy en día: «La gloria de Benedek».

A las 15:00 horas del día siguiente, todo el CE-VIII/2 austríaco se había reunido en la margen izquierda del Mincio. Durante casi 14 horas, 22.000 piamonteses, en rondas sucesivas, con 48 cañones, a pesar de las grandes pérdidas, habían atacado a 20.000 austríacos con 80 cañones.

Batalla de Solferino

Inicio de la batalla

El CE-I de Hilliers partió a la hora señalada desde Esenta en dirección a Solferino. Su DI-2/I de Ladmirault, con cuatro piezas de artillería, partió a las 02:00 horas por la carretera de montaña. A las 03:00 horas, la DI-1/I de Forey y la DI-3/1 de Bazaine, con su artillería, artillería de reserva y equipaje, partieron por el camino llano que discurre al pie de las colinas, el camino de Mantua.

El CE-II de MacMahon salió de Castiglione a las 03:00 horas y avanzó en una sola columna por la carretera principal a Mantua, a unos cientos de pasos por delante del grueso del CE-I de Hilliers, así como del CE-IV de Niel, que marchaba por sus flancos.

Sobre las 05:00 horas, las columnas de vanguardia del CE-I y del CE-II, que formaban el centro del ejército, se toparon con los puestos de avanzada enemigos y entraron en combate en tres o cuatro puntos casi simultáneamente. La vanguardia del CE-I, formada por el RI-74, inició escaramuzas en las laderas del monte Valscura, donde se ubicaban los puestos avanzados del BIL grenzer de Ogulin, perteneciente a la BRI-III/1/V/2 de Bils. Estos puestos avanzados se replegaron a los puestos principales de Grole, donde la resistencia se intensificó. No obstante, dos batallones del RI-74 avanzaron con determinación y capturaron la pequeña aldea.

Más a la izquierda, la DI-1/I de Forey también se había topado con el enemigo en las colinas boscosas entre Barche de Castiglione y Barche de Solferino, donde el RI Kinsky ocupaba una posición que se extendía hacia el norte desde el monte Fenile. Reagrupando su DI-2/I en el valle, el general Ladmirault la desplegó prudentemente en tres columnas. Encomendó la columna derecha, compuesta por dos compañías de infantería ligera y cuatro batallones, al general Douay, jefe de la BRI-1/2/I; la columna izquierda, de igual fuerza, al general Négrier, jefe de la BRI-II/2/I; y se reservó para sí la columna central, compuesta por cuatro compañías de infantería ligera, cuatro batallones y la artillería.

El general Forey, tras organizar también sus columnas, vio avanzar a las dos divisiones: una contra el monte Fenile y la otra contra la cresta de Barche. La BRI-III/1/V/2 de Bils ofreció poca resistencia en ese punto. Ambas posiciones fueron tomadas sin mucha dificultad por la infantería. El monte Fenile fue ocupado por el RI-84, y la artillería se estableció allí de inmediato. La Bía-6/8 abrió fuego desde allí, protegiendo los avances posteriores, y la BRI-I/1/I de Dieu pudo perseguir al enemigo, que se retiraba de cresta en cresta hacia Solferino, donde se encontraba el grueso del CE-V/2. La artillería de Forey, también ocupando posiciones ventajosas, finalmente pudo dirigir su fuego contra la torre de Solferino y contra una loma cubierta de cipreses, desde donde los austriacos bombardeaban intensamente las columnas de la BRI-I/1/I de Dieu. Allí, los franceses tuvieron que detenerse, pues se encontraron frente a fuerzas más formidables: la BRI-II/1/V/2 de Puchner acudió en ayuda de Bils. Además, el general Dieu, gravemente herido, tuvo que ceder el mando al coronel Cambriels del RI-84.

Las colinas de Barche de Solferino fueron tomadas rápidamente; la artillería pudo posicionarse y facilitar la tarea de la infantería. Sin embargo, al llegar a las alturas del propio Solferino y quedar expuesto al fuego cruzado de la colina cubierta de cipreses y de un cementerio almenado situado al otro lado del valle, Ladmirault también se vio obligado a detenerse. Él también resultó herido, pero reanudó su mando tras recibir tratamiento.

Más a la derecha, el CE-II de MacMahon también se topó rápidamente con el enemigo. Los cazadores a caballo de la BRC-/II de Gaudin de Villaine los avistaron alrededor de las 04:00 horas, a seis o siete kilómetros de Castiglione. La guardia del CE-III/1 de Schwarzenberg se encontraba agrupada alrededor de la Casa Morino, en la misma carretera, aproximadamente a medio camino entre Castiglione y Guidizzolo. Alrededor de las 05:00 horas, se produjo un tiroteo en esta zona entre los tiradores de ambos ejércitos.

El mariscal MacMahon, al acercarse personalmente a la colina conocida como Monte Medolano para reconocer el terreno y evaluar las fuerzas enemigas, pudo constatar que se enfrentaría a un número formidable de enemigos. Vio ante sí, en el lado de Cavriana, un movimiento de tropas austriacas que ocupaban sucesivamente todas las alturas que se extendían entre Cavriana y Solferino. Además, a esa misma hora, el estruendo de los cañones en el flanco izquierdo indicaba que el Hilliers ya estaba en combate. La situación requería reflexión. Si seguía avanzando, crearía una brecha entre su CE-II y el CE-IV que podía ser aprovechada por el enemigo. Por lo que decidió esperar. Envió a su JEM, el general Lebrun, en esa dirección; solo le quedaba esperar, y de hecho tuvo que esperar unas dos horas.

Alrededor de las 07:00 horas, el comandante del CE-II francés fue informado de que el CE-IV del Niel estaba llegando frente a Medole y que se desplazaría hacia la izquierda tan pronto como pudiera tomar esa localidad y asegurarse a su vez de que el CE-III de Canrobert también girara a la izquierda.

Pero hasta que se produjera el esperado reencuentro, las fuerzas de Schwarzenberg podían aumentar en número y volverse más amenazantes. Era crucial impedir que eligieran libremente sus posiciones. Por lo tanto, MacMahon ordenó un ataque alrededor de las 8:30 horas contra Casa Morino, que ofrecía un buen punto estratégico para mantener el control de la llanura de Guidizzolo y reforzar el frente del CE-II, que había sido desplegado hasta la altura de esa granja.

Se hicieron entonces los siguientes arreglos: la DI-2/II, marchando al frente del cuerpo, se desplegó frente a la granja, perpendicular a la carretera de Mantua, con su flanco derecho alineado con dicha carretera. A su nivel, y extendiendo la línea de batalla, se posicionó la BRI-I/1/II, con su flanco izquierdo en la misma carretera y su flanco derecho dirigiéndose hacia Medole, desde donde avanzaría el CE-IV. La BRI-II/1/II, formando la reserva del cuerpo, se estableció detrás de Cas Morino, cerca de la granja Barcaccia, para contrarrestar las columnas de caballería que, desde San Cassiano, amenazaban con crear una brecha entre el CE-I y el CE-II. La caballería de reserva, formada por el RCL-7 de cazadores, cubriría el flanco izquierdo de la DI-2/II en este mismo lado. La DC-/III de Partouneaux y la DCL-/I de Desvaux, que habían sido anunciadas, debían desplazarse hacia la derecha y establecer comunicación con el CE-IV, cubriendo la extensa llanura que separa Medole de Monte Medolano.

Estas medidas resultaron ser acertadas. Apenas se habían puesto en marcha cuando una fuerte columna austriaca, procedente de Guidizzolo por la carretera de Mantua, avanzó hacia Casa Morino. El TM Schwarzenberg había desplegado su DI-1/III/1, apoyada a la derecha por tropas del CE-I y precedida por unas 30 piezas de artillería. Estas se posicionaron con determinación a un km del frente francés.

La artillería del CE-II de MacMahon no podía permanecer indiferente. Sus 4 baterías avanzaron hacia la línea de los tiradores, y pronto se desató un intenso cañoneo que llenó de humo la brecha entre las líneas enemigas. Ambos bandos sufrieron grandes pérdidas en este prolongado duelo de artillería, una lucha más por el orgullo que por una victoria real, durante la cual la infantería permaneció inactiva. Los austriacos perdieron varios cañones; dos de sus carros de municiones explotaron.

Los franceses, además de un gran número de hombres y equipos fuera de combate, sufrieron una pérdida significativa: el general Auger, quien fue derribado por una bala de cañón que le arrancó el brazo izquierdo por completo. Sin embargo, el fuego austriaco fue el primero en disminuir; sus cañones pronto se retiraron, disparando solo algunas andanadas esporádicas contra los tiradores que los seguían.

Mientras tanto, la DC-/III de Partouneaux y la DCL-/I de Desvaux entraron en la línea por la derecha y despejaron el terreno de los destacamentos del CE-IX/1, que ya intentaban penetrarla. Con tanta precisión como audacia, las baterías montadas de estas divisiones avanzaron rápidamente al frente y abrieron un fuego de corte muy efectivo contra la artillería austríaca, que estaba combatiendo contra el CE-II.

Tras el envío por parte del comandante austriaco de un batallón y algunos tiradores para silenciar esta artillería letal, los escuadrones de la DC-/III Partouneaux, y posteriormente de la DCL-/I Desvaux, tuvieron la oportunidad de ejecutar varias cargas exitosas, a las que la caballería austriaca intentó resistir en vano; esta última, además, era muy inferior en número y se encontraba dispersa de la manera más lamentable.

En una de estas cargas, el general Desvaux rodeó a un batallón enemigo y lo hizo retroceder hacia los tiradores del CE-II, quienes lo hicieron prisionero. Si bien estos buenos comienzos de la caballería tranquilizaron al mariscal MacMahon respecto a sus comunicaciones con el CE-IV, las del CE-I, obligado a concentrarse hacia el Monte Fenile, se vieron a su vez seriamente comprometidas.

La DC-R/2 de Mensdorf había avanzado desde Tezze, y una columna de aproximadamente dos regimientos intentaba flanquear el ala izquierda del Duque de Magenta. Los batallones del ala izquierda de la DI-2/II (BIL-XI de cazadores y RI-72) formaron inmediatamente en cuadro, mientras que el coronel Savaresse, al mando de 2 ECs del RCL-4 y 4 ECs del RCL-7 de cazadores, resistió heroicamente las cargas de la caballería austriaca. Esta última, sin esperanzas de abrirse paso, se vio obligada a retirarse, y su retirada estuvo marcada por el desorden y los fuertes contratiempos causados ​​por las cargas de los cazadores franceses, el fuego de los batallones y el de la artillería.

Mientras Napoleón III se preparaba para trasladarse con su Estado Mayor de Monte Chiaro a Castiglione, alrededor de las 7 de la mañana, fue recibido por uno de los ayudantes de MacMahon a caballo, quien le informó que los austriacos se concentraban en el terreno que el emperador francés había ordenado ocupar con sus propias tropas. Al llegar a la plaza de Castiglione, Napoleón subió al campanario de la iglesia y le entregaron sus prismáticos. Al enfocar las lejanas colinas alrededor de Solferino y Cavriana, vio de inmediato que estas imponentes alturas, así como el terreno que se extendía hacia el sur, estaban cubiertas por los uniformes blancos de la infantería austriaca, y que otras masas se acercaban rápidamente. Al darse cuenta de que sus planes originales habían quedado en nada, Napoleón decidió que, aunque el coste sería elevado, no tenía otra alternativa que intentar asaltar las alturas repletas de enemigos alrededor de Solferino y tratar de dividir la línea austriaca en dos.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Napoleón III y su estado mayor observando Solferino. Autor Jean-Louis-Ernest Meissonier.

Visto desde el lado francés, al oeste, el frente enemigo a la izquierda presentaba una serie de pequeñas colinas que se elevaban gradualmente hacia la zona central y culminaban en el pueblo de Solferino, cuya torre, debido a su posición estratégica, era conocida como “el espía de Italia”. En este punto, la colina alcanzaba los 124 metros sobre el nivel del mar. A la derecha, el paisaje continuaba con colinas que descendían hacia el sureste, terminando en la llanura. Esta era la posición pivotal del ejército austriaco que permitía orientar sus esfuerzos hacia el norte o hacia el sur en función de las circunstancias.

La Guardia Imperial, que avanzaba desde Castiglione por la carretera de Guidizzolo, recibió la orden de desplazarse hacia la izquierda para apoyar al CE-I. El Emperador, tras avanzar hacia el CE-II de MacMahon en la llanura, le ordenó marchar cuanto antes en dirección a San Cassiano. El CE-IV de Niel y el CE-III de Canrobert recibieron instrucciones de girar a la izquierda (este último con la conocida restricción), y mientras esperaban la oportunidad de unirse al flanco derecho de MacMahon, la caballería de la Guardia debía acelerar su marcha y tomar posiciones en la brecha para conectarlos. El rey Víctor Manuel II también recibió órdenes de concentrar sus divisiones por la derecha hacia el flanco izquierdo del CE-I en Solferino.

Primer asalto a Solferino

El CE-I francés llegó bajo fuego desde las posiciones austriacas más fortificadas, concretamente frente a la torre Solferino, el montículo de cipreses, el cementerio y el castillo, que estaban bien defendidos y fuertemente armados. Allí se había concentrado todo el CE-V/1 austriaco, reforzado por los elementos de vanguardia de las columnas del CE-I/2 de Clam-Gallas.

El CE-I de Hillier, con la DI-2/I de Ladmirault a la cabeza, se dirigió hacia el pueblo, dispuso sus tropas en tres columnas de ataque, enviando una al ataque frontal, mientras que las otras dos avanzaron por los flancos intentando flanquear a los defensores. La DI-1/I de Forey apoyó el ataque, con la DI-3/I de Bazaine en reserva. Se encontraron con el CE-V/2 austriaco de Stadion, estacionado en las alturas frente a Solferino. Los franceses entablaron combate y los austriacos, aprovechando hábilmente las ventajas que ofrecía el terreno, resistieron eficazmente. Su comandante, alcanzado por una segunda bala, tuvo que ceder el mando al general de Négrier. La enérgica resistencia de los austríacos obligó al mariscal a desplegar también la DI-3/I de Bazaine para apoyar a la DI-2/I. El RI-1 de Zuavos cargó, seguido poco después por el RI-34 y luego por el RI-37. Pero todo fue en vano; los cadáveres se amontonaban sin control en aquel estrecho espacio, azotado por todos lados. Los muros del cementerio, flanqueados por los fuegos de la colina cubierta de cipreses, resistieron todos los esfuerzos. El CE-I francés confinó a las fuerzas austríacas a las posiciones de Solferino, donde la BRI-III/1/V/2 de Bils y la BRI-II/1/V/2 de Puchne se distinguieron en contraataques a la bayoneta. La DI-2/I francesa de Paul de Ladmirault, apoyada por el fuego de la DI-1/I de Élie Frédéric Forey, resistió el contraataque enemigo manteniendo posiciones en las crestas frente al cementerio.

Mientras la DI-2/1 de Forey avanzaba, bajo la atenta mirada del Emperador, hacia la colina cubierta de cipreses. Apoyada por el fuego de las baterías divisionarias, la BRI-II/1/I de Alton, que cubría el flanco derecho, avanzaba con determinación. La BRI-II/1/I desplegó por batallones, a media distancia en columna por pelotones, y estaba acompañada por cuatro cañones de reserva. Asediada por un intenso fuego frontal y lateral, también se vio obligada a retroceder.

Segundo asalto a Solferino

A las 11:00 horas, la DI-2/I de Ladmirault, tras repetidos intentos de alcanzar las alturas de Solferino y habiendo sufrido grandes pérdidas, se encontraba inmovilizada al norte del pueblo por la infantería y la artillería austríacas atrincheradas en el Monte de los Cipreses. Todo intento de enfrentarse a sus adversarios era frustrado por un fuego de flanqueo letal dirigido desde los tejados y jardines de Solferino, así como por el fuego constante de los batallones de jäger austríacos ocultos entre los arbustos y árboles que cubrían los accesos. Forey había desplegado sus dos brigadas de la DI-1/I en apoyo del ataque de Ladmirault, mientras que más a la derecha la DI-3/I de Bazaine estaba ocupada en el asalto al cementerio.

A las 11:30 horas, con el fin de frenar el avance de la infantería húngara, que amenazaba con interponerse entre las líneas de MacMahon y Niel, atacar a la BRI-I/2/III de Bataille por la retaguardia y romper la línea francesa, el general Desvaux, jefe de la DCL-/I, decidió desplegar toda la BRCL-I/I de Planhol (RH-5 y RCL-1 de cazadores africanos).

Los 4 ECs del RCL-1 de cazadores africanos, liderados por el Tcol Amédée Laurans des Ondes, seguidos de cerca por los 4 RHs dirigidos por el coronel Amédée Laurans des Ondes, atacaron a la infantería húngara sin esperanza de victoria, con el único objetivo de ralentizar su avance y dar tiempo a la infantería de línea francesa para maniobrar en defensa.

Tras avistar la caballería francesa, las columnas de infantería austriaca formaron un cuadrado, a la espera del ataque. Un escuadrón, al mando del capitán Armand de Roquefeuille, atacó por el flanco izquierdo para crear una distracción, mientras que los tres escuadrones restantes atacaron de frente. Tras ser rechazados repetidamente con grandes pérdidas, los escuadrones franceses se reagruparon para reanudar el asalto.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Carga del quinto regimiento de húsares francés contra la infantería austriaca formada en cuadro en el valle del Termine. Autor Armand Dumaresq.
Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Carga del los cazadores africanos contra la infantería austriaca formada en cuadro en el valle del Termine. Autor Antonio di Lorenzo.

La acción se convirtió en una auténtica masacre, con grandes pérdidas, sobre todo para el RCL-1 de cazadores africanos: muchos de los soldados de caballería ligera resultaron muertos o heridos, al igual que sus diez oficiales al mando, siete de los cuales fallecieron en las cargas. El enfrentamiento, que duró menos de media hora, dio tiempo a la infantería francesa para desplegarse en defensa y a la artillería de Soleille para reposicionarse. Las columnas húngaras no tuvieron más remedio que retirarse bajo el fuego de los cañones franceses.

Intervención de la Guardia Imperial

Sin embargo, las baterías francesas habían logrado asegurar una posición ligeramente más avanzada y ventajosa, y en ese preciso instante el Emperador ordenó a la Guardia que también se incorporara a la línea. La BRI-I/2/GI de voltigeurs de Manèque, recibida con vítores ensordecedores, se desplegó junto a la DI-1/I y detrás de ella. La DI-2/GI de Camou de granaderos se posicionó 500 metros detrás de la infantería ligera, en columnas dobles por división a distancia de despliegue. Para apoyar un nuevo ataque a la colina cercana a la torre, dos batallones de infantería ligera tuvieron que girar hacia la llanura. Esta maniobra se ejecutó con dinamismo y precisión. Entre gritos de «¡Viva el Emperador!» y el sonido de todos los tambores y cornetas, las tropas de Forey y Camou asaltaron la posición bien defendida desde el frente y el flanco.

La artillería de la Guardia llegó en el momento oportuno, reforzando el fuego de artillería del CE-I, que pronto silenció las baterías austriacas más avanzadas. Se libró entonces una encarnizada y feroz batalla de infantería en las laderas de la colina. En más de una ocasión, los austriacos cargaron furiosamente contra los atacantes y los obligaron a retroceder; pero estos últimos, avanzando con valentía, continuaron ganando terreno hacia la cima.

Sabiendo perfectamente que un ataque era inminente, Stadion, comandante del CE-V/2, informó al mariscal Schlick de que un asalto importante era inminente, por lo que el comandante del Segundo Ejército se vio obligado a desplegar unidades del CE-I/2 y del CE-VII/2 para brindar apoyo cercano, y ordenó a la DC-R/2 de Mensdorff que se dirigiera hacia el terreno abierto entre Cassiano y Casa Morino para contener cualquier movimiento de flanqueo en esa dirección.

El avance fue lento y sangriento; los regimientos de la DI-2/I de Ladmirault y de la DI-1/I de Forey sufrieron duros golpes al intentar afianzarse en las alturas bajo fuego enemigo. Sin embargo, se disponía de tropas frescas en forma de la DI-3/I de Bazaine, que el mariscal Baraguey pudo enviar al combate, mientras el propio emperador francés avanzaba hacia la línea de batalla con las dos DIs de la Guardia Imperial. Del lado austríaco, a pesar de la protección que ofrecían los edificios y las trincheras, las bajas aumentaban sin que disminuyeran los asaltos enemigos. De hecho, los franceses ganaban terreno, pues con extraordinaria valentía y a un alto precio en vidas habían logrado desplegar una batería de artillería en una elevación periférica a tan solo 300 metros del cementerio de Solferino, causando graves daños a las murallas circundantes.

Batalla de Solferino. 24 de junio de 1859. Lucha en el centro.

Al ver que no se lograba ningún avance en ninguno de los flancos, y que solo se podría tomar una decisión en el centro rompiendo el control austríaco sobre Solferino, Napoleón ordenó el avance de la DI-2/GI de voltigeurs de Camou. Eran las 12:30 y esta maniobra decidió el resultado de la batalla.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Napoleón III ordena atacar a la Guardia Imperial a las 12.30 horas. Autor Adolphe Yvon.

Esta nueva inyección de fuerza finalmente inclinó la balanza a favor de los franceses y el Monte de los Cipreses fue tomado por asalto. Durante esta sangrienta acción, una bala fracturó el hombro izquierdo del general Ladmirault y, tras ser curado y regresar al frente de batalla, tuvo la mala suerte de recibir otra herida de bala en la pierna. El general Dieu, jefe de la BRI-I/1/I, cayó al frente de sus hombres; el general Auger, al mando de la BRI-II/1/I, sufrió graves heridas en el brazo por la metralla, pero se negó a abandonar el campo de batalla, y el propio Forey recibió un disparo en la cadera durante una lluvia de fuego que mató a dos de sus ayudantes de campo, uno de los cuales, el capitán de Kervenoel, perdió la parte superior de la cabeza por un proyectil de artillería. La llanura y las laderas estaban cubiertas de muertos y heridos, estos últimos no solo con terribles heridas, sino también por la exposición al sol abrasador y la falta de agua.

La BRI-I/2/GI del GB Manèque (BIL-I de cazadores, RIL-1 y RIL-2 de voltigeurs) llegó justo a tiempo para evitar su colapso. Las dos unidades se unieron y atacaron, capturando Monte Pellegrino (justo al sur de Solferino) y obligando a los austriacos a retirarse a Monte Sacro.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Los franceses al mando de Napoleón III atacan con caballería e infantería a las tropas austriacas en Solferino. Napoleón III esta en el centro con un caballo blanco.

Tras la captura del Monte de los Cipreses, los franceses comenzaron a reorganizarse para el asalto al pueblo de Solferino. Allí, cada casa se había convertido en una fortaleza, bien fortificada y defendida con tenacidad. El cementerio de San Pietro, defendido por dos batallones croatas, era un auténtico reducto que había resistido el bombardeo de la artillería francesa y los repetidos asaltos de la infantería en masa durante cuatro horas.

Casi todo el peso del ataque francés sobre Solferino recayó sobre el CE-V/2 de Stadion, ya que los refuerzos del CE-I de Clam-Gallas llegaron con escasez o cuando la retirada ya había comenzado. Sobre todo, Stadion había tenido que comprometer 2 de sus 5 brigadas en su derecha contra las fuerzas piamontesas.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Zuavos franceses atacando Solferino. Autor Emilio Malerba.
Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Zuavos franceses atacando Solferino (1). Autor Alexandre Protais.

Los austriacos atrincherados en la fortaleza y el cementerio, los austriacos concentraron su fuego en el estrecho frente de 40 metros en el que los franceses se vieron obligados a avanzar. Entonces, Forey, con parte de su división, rodeó el pueblo e instó a los últimos batallones a atacar. El fuego de la artillería austriaca incluso alcanzó Monte Fenile, donde Napoleón III observaba, alcanzando a algunos hombres de su Guardia Personal. Entonces, el general Forey ordenó el asalto general a la bayoneta a su DI-1/I.

Al grito de «¡Viva el Emperador!», las tropas francesas atacaron a los austriacos desde tres lados, quienes primero vacilaron, luego retrocedieron lentamente y al final se retiraron.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Asalto final a Solferino por el CE-I francés. Autor Carlo Bossoli.

La DI-3/I de Bazaine atacó el cementerio. En cinco ocasiones, el RI-1 y el RI-2 extranjeros de la BRI-II/2/II de Castagny se abrieron paso hasta el cementerio de San Pietro, solo para ser desalojados por sus defensores croatas; finalmente, los legionarios, empapados en sudor y cubiertos de sangre, capturaron el lugar a la bayoneta, acuchillando a los defensores en un arrebato de locura y odio que dejó más cadáveres sobre la tierra en el cementerio que los que estaban enterrados. Luego la DI-3/I de Bazaine junto con la DI-2/GI de voltigeurs atacaron el castillo, subieron hasta el pie de la torre que dominaba la fortaleza y la conquistaron.

Batalla de Solferino (24 de junio de 1859). Asalto final a Solferino por el CE-I francés. Autor Carlo Bossoli.

Solferino cayó entre las 13:00 y las 13:30 horas. Pero no fue hasta las 15:30 horas cuando los austriacos abandonaron definitivamente su posición en las colinas, dejando en manos enemigas 1.500 prisioneros, 14 cañones y 2 banderas.

El RI-21 austriaco Reischah logró cubrir la retirada del CE-V/2 y del CE-I/2 que había llegado para ayudarlo mientras tanto. A su vez, el CE-VII/2 fue arrastrado a la retirada. Las tropas del CE-V/2 comenzaron a retirarse hacia el noreste, hacia los distritos de Miscelaro y Pozzolengo, mientras que las del CE-I/2 retrocedieron hacia el sureste, hacia Cavriana.

Enfrentamientos de Casal del Monte y San Cassiano

Mientras Solferino caía, a las 14:00 horas llegó una advertencia al emperador Francisco José del comandante del Primer Ejército, von Wimpffen, advirtiéndole que se veía obligado a retirarse tras el río Mincio. El emperador, para evitar ser flanqueado desde el sur, ordenó entonces a von Schlick que se uniera a la retirada, dejando, sin embargo, una fuerte retaguardia en las colinas de Cavriana. Mientras esto sucedía, Wimpffen, cambiando de opinión y sin avisar al emperador, a las 16:00 horas dio media vuelta y volvió a lanzar a sus tropas al ataque.

Los austriacos de Wimpffen intentaron flanquear el ala derecha del CE-II de MacMahon, pero los cazadores a caballo y la llegada de la DC-GI del general Morris desbarataron la maniobra enemiga. Los austriacos también sufrieron el fuego de la artillería francesa, que se opuso tanto al avance del CE-VII/2 de Zobel como al de la DC-R/2 del general Alexander von Mensdorff.

Dejando a la maltrecha DI-2/I de Ladmirault a cargo del pueblo de Solferino, Napoleón ordenó a la DI-3/I de Bazaine que continuara persiguiendo a los austriacos de Stadion, que se habían replegado hacia Pozzolengo, mientras que la DI-1/I de Forey y la Guardia atacaban Cavriana. Al mismo tiempo, el CE-II de MacMahon atacaría Cassiano.

Napoleón III había ordenado al comandante de la Guardia, Auguste de Angély, que tomara Cavriana. Sin embargo, las colinas estaban guarnecidas por restos del CE-V/2 de Stadion, del CE-I/2 de Clam-Gallas y del CE-VII/2 de Zobel. Las fuerzas francesas que se acercaron al enemigo eran las de la BRI-I/2/GI del general Joseph Manèque. En inferioridad numérica, Manèque se unió a unidades de la DI-1/GI de Émile Mellinet y, gracias a ellas, tras duros combates, conquistó Casal del Monte, entre Solferino y Cavriana, al frente de sus hombres.

Sobre las 14:20 horas, MacMahon se había movido y había logrado ocupar primero San Cassiano, que no estaba bien defendido. El primer montículo, sobre el cual se alzaba una especie de reducto, fue tomado por los fusileros; pero al encontrar fuerzas considerables frente a ellos, no pudieron avanzar más por el momento y tuvieron que detenerse a esperar refuerzos. Columnas de la Guardia, avanzando a paso rápido, aparecieron un poco más a la izquierda.

Mientras ascendía por las alturas, el mariscal MacMahon estaba comprensiblemente preocupado por las comunicaciones con el CE-IV de Niel, ya que el enemigo intentaba nuevamente penetrar la brecha entre los dos cuerpos. Afortunadamente, la caballería de la Guardia, que había llegado al CE-II sobre las 14:30 y, formada en tres escalones, flanqueaba el extremo derecho, lanzó cargas muy regulares que hicieron retroceder el ataque austriaco.

Pero esta acción había provocado una pausa en el avance contra Cavriana, que los austriacos aprovecharon sabiamente. Al observar el ataque de los fusileros argelinos y descubrir dónde estaba a punto de estallar la tormenta, avanzaron la artillería de reserva y los regimientos Emperador y Gruber, junto con un batallón de fusileros tiroleses.

Estos últimos marcharon contra los escaramuzadores y los expulsaron del reducto. El RI-45 y el RI-72, enviados para apoyar a los argelinos, también fueron rechazados en gran desorden y perseguidos hasta bien entrada la llanura por la BRI-I/1/VII de Gablenz. MacMahon tuvo que hacer avanzar rápidamente la reserva, compuesta por el RI-65 y el RI-70, para detener el avance austriaco.

Sin embargo, la BRI-I/1/GI de Niol (RI de zuavos y RG-1) logró unirse a la DI-I/II de La Motterouge para atacar Monte Fontana, justo al noroeste de Cavriana. Tras una feroz lucha, estos últimos lograron obligar a los austriacos a retirarse, quienes, tras abandonar las alturas, primero se replegaron al valle y luego contraatacaron, pero en vano; MacMahon logró hacer retroceder al enemigo hasta Cavriana.

Conquista de Cavriana

La cresta de Cavriana también resultaría ser un hueso duro de roer. Allí, una vez más, los austriacos habían fortificado cada casa y granero, apiñando tropas dentro y alrededor del pueblo en trincheras estrechas y tras parapetos de piedra y madera construidos apresuradamente. Al observar la situación, Napoleón decidió que, antes de cualquier asalto de la infantería, ablandaría a los defensores con fuego de artillería, y con este fin ordenó a la artillería de la Guardia que cubriera el lugar con fuego de cañón. La artillería francesa tenía más alcance y más precisión.

El efecto sobre los defensores fue devastador. En las condiciones de hacinamiento que reinaban dentro y alrededor del pueblo, cada disparo y proyectil de los cañones franceses, incluso si no alcanzaban directamente al enemigo, causaba bajas por una lluvia de piedras y astillas de madera afiladas que volaban por el aire en todas direcciones. Los muros se derrumbaron y los techos de los edificios se desplomaron, reduciendo todo el pueblo a escombros, con nubes de polvo y humo espesos que oscurecían el sol. No es de extrañar, pues, que cuando la infantería francesa avanzó, encontrara poca resistencia, mientras que los austríacos se replegaron en gran desorden, llegando incluso algunas unidades a huir hasta los puentes de Mincio. A las 16:00, los fusileros argelinos entraron en la ciudad al mismo tiempo que los voltigeurs de la BRI-I/2/GI de Manèque, que accedían por la carretera de Solferino.

Eran aproximadamente las 17:00 horas. En ese momento, una furiosa tormenta estalló repentinamente en el campo de batalla; para cuando amainó, los austriacos se habían retirado tanto que la persecución era inútil. Sin embargo, la artillería francesa abrió fuego intenso contra las columnas enemigas. A las 18:30 horas, el centro del frente austriaco estaba en manos de los franceses.

Entrada creada originalmente por Arre caballo! el 2026-06-08. Última modificacion 2026-06-08.
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